Reflexiones sobre la idea de Luxemburgo de socialismo o barbarie.

Artículo de Iván Meznaros sobre esta idea de Rosa luxemburgo, más algunas reflexiones del Profesor J que del punto de vista de la transición no estatal propone cambiar la frase a “Comuna o barbarie”.



Nota de Jaime Yovanovic Prieto (Profesor J)

Abdiel Rodríguez hace un importante aporte a las reflexiones sobre la crisis civilizatoria en que estamos sumergidos trayendo esta nota de Meznaros en que hace referencia a Rosa Luxemburgo y su conocida frase de “Socialismo o barbarie”.

Todo lo que es, en realidad no es que es, sino que está siendo, lo que habla de la vida como proceso y no como sustancia. El socialismo es capitalismo de estado, o mejor, está siendo una forma de capitalismo, por lo tanto no es solución ni antítesis de la barbarie.

Lo que sucede es que nunca entendió Marx, ni Rosa Luxemburgo, que el socialismo sería una práctica sustancial, sino procesual, es decir. el socialismo como proceso de fin del estado y no como el establecimiento de un proceso contínuo de acumulación sin explicaciones, salvo el cielo de los cristianos, o sea la fe en la futura sociedad sin clases, dogma que no pudo sostenerse en la población dedicada diariamente a la reproducción de las mismas condiciones materiales de existencia.

Lenin tuvo enormes diferencias con Marx y Luxemburgo, entre ellas el tema de la dirección del proceso en medio de una modificación radical material del estado y el cambio del eje de acumulación desde el centro a las localidades y regiones, o en una centralización autoritaria cuya cohesión se instalaba en la población mediante una revolución cultural que no dio en nada y mediante la represión a quienes buscaban otros caminos de emancipación.

Frente a la centralización del soviet supremo por encima de los soviets locales que ejecutó Lenin aún en contra de los soviets autónomos, Luxemburgo defiende la idea de la república de los consejos. Frente a la delegación de la soberanía popular o transferencia del poder del pueblo al estilo jacobino de Lenin a los órganos centrales, Luxemburgo adhiere a la capacidad administrativa y directiva de los consejos. Marx en su obra “La guerra Civil en Francia” sostiene que la comuna cumple las funciones del estado, de modo que hay coherencia entre Marx y Luxemburgo a diferencia de Lenin y su vocación estatista.

De modo que habría que modificar actualmente la consigna civilizatoria desde un modo estatal de entender una transición, hacia un modo comunal de ejecutar los cambios con prescindencia de si el estado central es de izquierda, derecha o centro, por ejemplo “Comuna o barbarie”