Presidenciales en Ecuador: Continuismo, ruptura o continuidad parcial

El continuismo está decayendo día a día agravado por el surgimiento de varios escándalos de corrupción que afectan a los candidatos oficialistas, el rupturismo levantado por las dos candidaturas de la derecha se ha estancado y debilitado por la división irreconciliable, por lo que el 30-35% de indecisos tendrá que decidir entre un continuismo en decadencia, un rupturismo dividido y la candidatura de la socialdemocracia unida a un amplio abanico de sindicatos, movimientos, indígenas y varios partidos y grupos de izquierda



Presidenciales en Ecuador: Continuismo, ruptura o continuidad parcial

El continuismo está decayendo día a día agravado por el surgimiento de varios escándalos de corrupción que afectan a los candidatos oficialistas, el rupturismo levantado por las dos candidaturas de la derecha se ha estancado y debilitado por la división irreconciliable, por lo que el 30-35% de indecisos tendrá que decidir entre un continuismo en decadencia, un rupturismo dividido y la candidatura de la socialdemocracia unida a un amplio abanico de sindicatos, movimientos, indígenas y varios partidos y grupos de izquierda, que ofrece mantener los aspectos positivos de Correa y resolver los negativos, como la furia extractivista del correismo y sus ataques a las comunidades indígenas, al seguro campesino, al magisterio, etc.

Amplios sectores medios han recibido favores del gobierno Correa, pero la crisis les ha echado para atrás y no ven salida en el continuismo, pero no quieren perder lo ganado, de allí el miedo a que siga lo mismo en un ritmo que no avanza, sino más bien retrocede, o que pierdan lo poco ganado abruptamente, que es el miedo a la derecha. Por eso Moncayo de la socialdemocracia puede tener un repunte en esos sectores, mientras los sectores populares han sido arrastrados por el populismo de derecha que ofrece el oro y el moro, en tanto los sectores organizados del movimiento social no votan derecha ni continuismo, sino más bien han ido acrecentando la simpatía hacia una continuidad diferente que incorpore a los sectores golpeados por el correismo.

Sin embargo los perfiles y niveles de opinión pública, aunque se situan detrás de esas tres tendencias, no son rígidos y muchas cosas pueden pasar, veamos:

Correa, que lleva a su títere lenin Moreno, no teme a la derecha, sino a la alianza de la socialdemocracia con los indígenas, el movimiento obrero y la izquierda crítica, además de los ecologistas que no piensan apoyar al oficialismo que ha sido el gobierno más destructor de la naturaleza y de las organizaciones ambientalistas de la historia ecuatoriana y, claro, no votarán derecha sino a los candidatos apoyados por los movimientos. Ese temor se acrecienta porque una de las serias posibilidades es que sea Moncayo quien ocupe el segundo lugar y compita en el balotage con Moreno, lo que se refuerza con el divisionismo de las dos candidaturas derechistas que al estancarse pueden estimular el temor de que sean derrotadas por el oficialismo y entonces un sector de votantes de las derechas decida la opción Moncayo, que iría al balotage con la seguridad de que ganaría a moreno por goleada, ya que si se da esa situación, la derecha votaría en masa por Moncayo para sacarse al correismo de encima, lo que nadie asegura si pasa a la segunda vuelta un derechista, ya que en los sectores más consciente la derecha no pasa y eso es lo que le daría a Correa la certeza de que su candidato gana si es la derecha la que pasa a la segunda vuelta.

De todos modos Moncayo deberá apoyarse en el extractivismo, pero al menos dará respiro a las comunidades, al movimiento obrero y a los ambientalistas para recomponer los tejidos destruidos por Correa y sus cómplices, entre los cuales se encuentra el Partido Comunista, pero el plazo de recomposición será corto, pues muy luego Moncayo tendrá que responder a las necesidades de acumulación del capitalismo globalizado, de modo que su victoria no podrá verse como un nuevo papel del estado, sino como un paréntesis para el despliegue y multiplicación de la autonomía comunitaria y el despliegue de la potencia y protagonismo social en pos del cambio civilizatorio, lo que no se alcanzó a hacer en el período de los gobiernos progresistas, pues los gobiernos izquierdistas estaban más preocupados del clientelismo para asegurar continuidad en el poder, como Evo Morales que aniquiló las dinámicas sociales protagonistas para atarlos a todos detrás de su figura en una estrategia de vuelta el centralismo estatal. Craso error que costó caro a varios gobiernos.

Jaime Yovanovic (Profesor J)
unlibre@gmail.com
http://clajadep.lahaine.org
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