¿Por qué la derecha venezolana mueve cada vez más gente, saca mayoría parlamentaria y el correismo gana apenas en Ecuador?

En la época de auge de los movimientos sociales en nuestro continente Abya Yala, la población sin los partidos políticos sacó a los presidentes de varios países y crecía por todos lados la autonomía comunitaria, el que se vayan todos y la construcción de otra sociedad desde abajo, hasta que los partidos de izquierda aliados con partidos de centro, nacional-populistas y sectores empresariales logran cooptar a los movimientos con sus promesas de defender las causas sociales y encumbrarse hacia los gobiernos como los grandes victoriosos.



¿Por qué la derecha venezolana mueve cada vez más gente, saca mayoría parlamentaria y el correismo gana apenas en Ecuador?

En la época de auge de los movimientos sociales en nuestro continente Abya Yala, la población sin los partidos políticos sacó a los presidentes de varios países y crecía por todos lados la autonomía comunitaria, el que se vayan todos y la construcción de otra sociedad desde abajo, hasta que los partidos de izquierda aliados con partidos de centro, nacional-populistas y sectores empresariales logran cooptar a los movimientos con sus promesas de defender las causas sociales y encumbrarse hacia los gobiernos como los grandes victoriosos.

Estos gobiernos realizan algunas medidas progresistas sin tocar el proceso de acumulación capitalista enfatizando el extractivismo, la destrucción de la naturaleza y la represión a las comunidades, con lo que han ido perdiendo base de apoyo social aferrándose al discurso ideológico de la izquierda, la derecha y la CIA para tapar sus propias deficiencias, con lo que ambos contribuyen a frenar los avances sociales y el despliegue de la potencia protagonista devolviendo su “valor” y legitimidad a las instituciones de la santa alianza estado-extractivismo.

La caida de los precios de las exportaciones derivadas del robo y destrucción de territorios muestran las debilidades esenciales del modelo, que ya no puede cumplir el rol de estado benefactor y clientelar, o sea, ya no puede atraer más gente con dádivas manteniendo intocado el eje estado-capital, causante de fondo de la ausencia del apoyo social, puesto que sólo se mantiene apretando cada vez más a la gente y exprimiendo a la naturaleza causando el deterioro del calentamiento global y demás catástrofes ambientales. Es muy difícil pedir apoyo a la población cuando se acaban las limosnas y se restringen los derechos y satisfacción de necesidades.

Así como la izquierda se montó sobre los movimientos sociales acotando sus dinámicas propias, también la derecha hace lo mismo con pueblos poco acostumbrados a desplegar sus propias iniciativas que puedan ir sustituyendo las amarras limitadas de las instituciones al servicio de la acumulación. Eso significa que no es posoble utilizar el estado para los cambios, pues al requerir el financiamiento que le da el flujo de capitales y en especial el extractivismo, deben envolverse en las mismas actitudes que criticaban los movimientos a la hora de sacarse los gobiernos de encima. O sea, que más que un fin de ciclo progresista, asistimos a la transformación del progresismo en defensores del modelo de acumulación, o sea, fueron los progresistas los que iniciaron ciclo acabando con el protagonismo de quienes habían despejado el camino para su llegada triunfal a la camisa de fuerza donde quedaron obligados a mover las mismas palancas y apretar los mismos botones que sus enemigos del otro club de lucha por el poder.

De modo que tiene bastante lógica que en los momentos de auge social y parálisis izquierdista, la derecha sea derrotada y expulsada de los puestos de comando, así como tiene lógica que las izquierdas entreguen los gobiernos en bandeja persiguiendo a sus propias bases allanando el camino a las derechas para volver a las andadas. O sea, que los botones los apreta cualquiera independientemente de su voluntad ideológica.

Así la población vive sometida a la lucha entre izquierdismo y derechismo debido a que ambos hacen hincapié de que así se juega este asunto, por lo que los sectores sociales más organizados y no dirigidos por partidos, prefieren dejar atrás las batallas de los políticos y concentrar esfuerzos en cambiar el mundo desde lo pequeño y lo local consolidando sus espacios autónomos y protagonistas hasta llegar al control territorial, el autogobierno, la autogestión alimentaria, las formas de vida comunitaria y la defensa irrestricta de la naturaleza y la vida, asuntos que nada tienen que ver con la política, pues no está en sus planes la disputa por el poder.

Con esa metodología de análisis usted mismo puede explicarse los procesos de derrota del progresismo, de avance del derechismo y readecuaciones de la geopolítica mundial al estilo Trump, del Brexit y de los bombazos, ya que algo está cambiando abajo en la disposición social y hay que apretar el torniquete para asegurar la continuidad del proceso de acumulación de ganancias y todos allá arriba necesitan ganarle el quien vive y disputar nuevas maneras de cooptación social, maneras que se van demostrando como la mano dura, de allí los muertos en Venezuela y la militarización también con muertos en los territorios indígenas del Ecuador. Por ahora en Venezuela la gente se está acoplando a la derecha debido al infame comportamiento de la izquierda y que las formas de protagonismo social han sido cooptadas por el gobierno y es aún muy lento el proceso de recuperación de iniciativas de abajo, pero ya viene, lento pero viene, es el topo de la historia cavando y cavando y que hará saltar a las derechas y a las izquierdas para asumir el autogobierno local en todas partes desde el protagonismo social autónomo.

Jaime Yovanovic (Profesor J)
unlibre@gmail.com

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