Crisis y drama de los estudiantes chilenos. La muerte del movimiento, la marcha de los zombis y perspectivas de recuperación

Los pingüinos no sólo ocuparon las escuelas y colegios, sino que desplegaron iniciativas que no trajo ningún experto en insurrección, sino nacidas de la experiencia de vida compartida familiar y barrial en la mejor tradición de las barricadas antidictatoriales de la primera mitad de los años 80.



Crisis y drama de los estudiantes chilenos
La muerte del movimiento y la marcha de los zombis

El primer semestre del 2006, tras varios gobiernos concertacionistas los estudiantes secundarios, los internacionalmente conocidos como pingüinos, daban clase de política no partidaria ni de lucha por el poder, aunque los partidos pululaban como siempre como buitres detrás de los cadáveres y debieron subordinarse para esperar el momento de revertir la situación.

Marx cuando escribió de la Comuna de París de 1871, sostuvo que los obreros no necesitan un programa acabado, bastando para llegar a donde llegaron el que llamó de forma preciosa “vago anhelo de la república social” donde los candidatos de la Internacional Comunista alcanzaron el tercer lugar de las proferencias para la asamblea comunal y los anarquistas el segundo lugar, ambos detrás de la enorme mayoría del primer lugar de los blanquistas, los más indisciplinados y rebeldes portadores de las tradiciones campesinas del común (Ver Silvia Federici y su libro “Caliban y la bruja), que la burguesía y los partidos de izquierda procuraban borrar, incluso los anarquistas, para el disciplinamiento social que permitiera a las masas seguir detrás de unas propuesta o de la otra.

Los pingüinos no sólo ocuparon las escuelas y colegios, sino que desplegaron iniciativas que no trajo ningún experto en insurrección, sino nacidas de la experiencia de vida compartida familiar y barrial en la mejor tradición de las barricadas antidictatoriales de la primera mitad de los años 80 que disputaban los partidos que finalmente llegan al acuerdo de sacar a los milicos y asumir los asuntos públicos la partidocracia, dejando al movimiento social barrial con los crespos hechos. Hoy día los partidos se enjuagan la boca con la lucha heroica contra la dictadura, pobrecito Allende y los torturados, pero nada dicen, absolutamente nada, del despliegue de cientos de miles de resistentes que levantaban las barricadas incendiarias en todos los territorios ocupados por el estado chileno, hijos y nietos (y en muchos casos los mismos) del millón de personas que rodeó la Moneda pidiendo a Allende la disolución del congreso y armas para el pueblo.

Así, desde antes del golpe ya se podía apreciar la diferencia entre los partidos y las dinámicas sociales autónomas, el despliegue de la potencia social y del instinto de la rebelión (hasta el vago anhelo de la república social), incluyendo a los más rebeldes, que se empujan entre ellos para asumir la “vanguardia”, esto es los perros ovejeros que muerden las patas de las ovejas para que vuelvan a la fila y sigan por el camino de la verdad.

El MIR fue la única organización política que había conseguido ligarse a los ritmos de la insurgencia desde los años 60, pero las necesidades de apoyo a la lucha de resistencia, llevaron a este partido a asumir alianzas con estados, gobiernos y partidos burocráticos más preocupados de la política de defensa de su estado y gobierno que de los cambios revolucionarios a nivel general y se entregan a posturas reñidas con la interacción con las dinámicas propias e instintivas del movimiento social y la liberación de la potencia protagonista. Por eso en la parte militar fueron influidos por el reformismo y el estalinismo, que sólo hacen brazo armado del aparato burocrático de los inteligentes que administran las negociaciones y los procesos desde el cuartel general de los estrategas de la revolución y que habían culminado con la muerte del Che Guevara, del comandante Marcial de El Salvador, el querido Salvador Cayetano Carpio, al que le hicieron la jugada desde los hilos de la nomeklatura exactamente como se la hicieron al Che. Mientras los compadres del Plan Retorno morían entre la nieve delatados por “amigos”, los jefes negociaban con la URSS, Corea del Norte, Libia, Cuba, checoslovaquia y Alemania oriental, con lo que terminaban cumpliendo funciones y misiones de interés de esos países y sus procesos antes que subordinarse a los ritmos y requerimientos de la energía social de nuestro pueblo. Comentando posteriormente sobre eso con uno de los jefes, su respuesta no dejaba dudas “hay que tener vocación de poder”. Más encima desde los países burocráticos me invitan a ser agente de ellos lo que hacían con todo el que pasaba cerca, a lo que respondí que yo era agente del pueblo chileno, lo que me costó caro.

Mi ruptura con los partidos tiene que ver con todo ello, que no son parte del pueblo, sino agentes del poder. Ello me permite distinguir esa maravillosa dinámica de los pingüinos donde se notaba a las claras la acción proselitista de los grupos ideológicos intentando arrastrar muchachos y muchachas a los caminos ya trazados de la estrategia a la que debían someterse los trabajadores y el pueblo, pero era de tal magnitud la dinámica protagonista de la asamblea y la democracia directa, que sólo pudo ser derrotada mediante la lógica, el discurso, los sofistas griegos, entre ellos María de Jesús Sanhueza, militante del partido comunista que vendió el movimiento junto con otros voceros en las mesas de negociaciones. Finalmente ella se retira del partido, pero sigue en lo mismo haciendo otro partido, con el movimiento aniquilado.

Sin embargo el primer semestre del 2011 cinco años después, esos jóvenes traicionados vuelven a la carga en las universidades y el partido comunista nuevamente pone una chica de buen ver a la cabeza, Camila Vallejos, que junto a Boric, hijo de importante empresario magallánico y a Jackson, modelado en la Pontificia y en la ONG “Techo para Chile” de la iglesia católica y dirigida políticamente por la Democracia Cristiana que formó luego el partido de inspiración de Frei padre “Revolución en Libertad”, poniéndole “Democrática” para que no se note mucho y sólo capten los iniciados, juntos esos tres chanchitos abrieron la puerta al lobo que soplaba y soplaba con sus ojos grandes y orejas para escucharte mejor. No es ninguna casualidad que esos tres hoy día estén en los sillones del poder legislativo y presentando los dos hijitos de papá a otra chanchita para la presidencia de la cosa pública. La gente y los estudiantes, cansados de tanta tramoya y malabarismo han ido abandonando los partidos y las pugnas por el poder, lo que es muy sano, pero no faltan los que viven de ilusiones entremezcladas con sus necesidades personales, que es lo que les meten a los estudiantes universitario y muchos aún siguen agarrando papa.

El título universitario siempre ha sido el instrumento de ascenso social e insersión en el aparato económico y estatal, aunque queda claro que sólo algunos pocos llegan a obtener ese ingreso soñado. En épocas anteriores el destino del rebelde eran las tomas de tierra y la guerrilla, para lo que no necesitaban insertarse en el sistema ni ingreso monetario, pues se alimentaban junto a los demás combatientes y no necesitaban casa o auto. Hoy día los revolucionarios deben conseguir empleo, contar con ingreso regular, adquiris casa, aunque sea por subsidio, o pagar arriendo y de preferencia un vehículo, aún cuando el obrero debe desplazarse a mayores distancias. Además lo que tienen que gastar mensualmente en cerveza o vino y en mariguana u otras cositas, mejor no sacar cuentas ya que se puede venir la sangre a la cabeza y sonrojarse los que aún no convierten su cara en un palo.

En primer año son todos anarquistas, marxistas y rebeldes. Si resulta buen administrador de gente y negocios, como para poder administrar el pub la Piedra Feliz o el municipio de Valparaíso, por ejemplo, podrá tener un sueldo del partido, lo que le asegura mínimamente el futuro y puede dedicarse tiempo completo a la revolución o quemar oficinas públicas o iglesias.

El estudio o la vocación pasan a segundo plano, pues el ser humano no interesa ni en la profesión ni en la vida de los demás, pues si me dedico a la política ya estoy canalizando mi vocación por la humanidad, por lo tanto se puede prescindir de la circulación de los afectos sustituyéndolos por el coleto donde nos identificamos ideológicamente entre varios, mientras las otras decenas de coletos hacen también lo suyo y así entre todos evitamos la unidad de los estudiantes, que la habrá cuando los coletos y partidos se pongan de acuerdo allá arriba.

Hoy día el movimiento estudiantil está muerto y las marchas llenas de entusiasmo militante son de puros miembros de partidos que corren un trecho gritando para “mostrar” energía y combatividad. Puros zombis, como las marchas de la CUT. Si uno mira la cantidad de banderas y de consignas, llega a dar asco de como aprovechan y utilizan el espíritu juvrnil generoso de estos chicos y chicas que no sólo tendrán el seguro económico asegurado sino también espacio en el poder. Tener un buen ingreso y un status de poder no está nada de mal. Ese es el Frente Amplio, que recoge los escombros y migajas de la vieja izquierda y las viejas ilusiones mientras la población rehuye esa política de disputar cargo y el alcalde de Valparaíso gana con cuatro votos de profesionales y comerciantes en tanto la multitud se quedó en sus casas y no bajaron a votar.

Es fácil reclutar estudiantes entusiasmados para acoger las propuestas de los jefes y llevarlas al barrio ojala con un centro cultural o comunitario desde donde irradiar la verdad, pero está claro que tampoco obtienen mucho éxito con ello, como El Vergel, las Huaitecas y CC Las Cañas para el incendio, que no han organizado nada, absolutamente nada salvo pelearse u dividirse entre ellos, reclutar cuatro gatos y ampliar la batucada, además de hacer decenas de talleres. No están interesados en que la población pueda desplegar su potencia, sino en movilizar algunos como hicieron una vez y la gente les dijo que no los invitaran más. En fin que se contentan cada uno armando su gheto o club de Tobi de afinidad.

De qué sirve contar con decenas de colectivos de afinidad articulándose como mostrando “fuerza” o utilizando el espacio abierto por la municipalidad para discutir de manera “participativa” en la alcaldía ciudadana donde llega Pedro, Juan y Diego a gritar sus necesidades y el municipio puede poder de “democrático”.

Los estudiantes deberían descubrir sus propios modos de interactuar con la población sin recurrir a las redes de coletos que en realidad son mallas de caciques sin indios, jefes sin tropa haciendo prosetitismo para tenerla. Si la potencia social es atrapada por un partido o colectivo ideológico, pierde su esencia y se transforma en ganado social que llevan donde quieren los jefes que ocuparán cargos del poder.

El individualismo es uno de los peores enemigos del cambio, por lo tanto el estudiante puede descubrir o inventar miles de modos de compartir la gente en la familia, el barrio, centro de trabajo o estudio y sindicato o agrupación. Puede practicar nadando en el universo de su vocación o profesión aún ni conocer nada de la carrera pero el contacto con situaciones concretas permite sumergirse en ese mundo.

La Universidad Libre junto al Sindicato de Trabajadores de la Construcción de Valparaíso entregamos información de diversas experiencias de protagonismo social autónomo y de uso de todas las profesiones para aprender con la gente al mismo tiempo que se construye un modo de vivir más compartido como una sociedad alternativa. Nosotros no reclutamos ni organizamos estudiantes, sino capacitamos, de modo que cada cual va haciendo lo suyo y en la medida que consigue que la gente en diversos lugares pueda compartir cotidianeidades, no va a necesitar el colectivo de afinidad ni el partido.

Para contactos puede escribir al correo y combinar una conversa en nuestra sede sindical.

Jaime Yovanovic (Profesor J)
Departamento Social
Sindicato de Trabajadores de la Construcción Valparaíso
unlibre@gmail.com

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