Migrantes indocumentados, organizarse o morir. Hay que formar ollas populares, guarderías, alojamientos, etc.

28.Feb.09    Análisis y Noticias

Indocumentados, organizarse o morir

Vicky Pelaez
Argenpress
Rebelión

‘El extranjero que resida con vosotros será como uno nacido entre vosotros y lo amarás como a ti mismo porque extranjeros fuisteis vosotros, yo soy el Señor, vuestro Dios’ (Leviticus 19:34).

Los inmigrantes indocumentados son las primeras víctimas de la tormenta económica tanto en Europa como en Estados Unidos y a medida que la recesión avanza se reducen cada vez más las posibilidades para sobrevivir. En este país (USA) solamente en enero 598,000 personas han perdido el trabajo, y se calcula que este año el índice del desempleo sobrepasará el 10 por ciento aumentando a tal punto que para el 2010 unas 20 millones estarán desempleadas. La mayoría de estas personas está buscando desesperadamente cualquier trabajo y ya comienzan a competir entre ellos por trabajos mal remunerados. En los pueblos chicos donde vive la mitad de la población es peor porque sus habitantes ven a los indocumentados como un obstáculo para su propia sobrevivencia.

Y esto es solamente el comienzo. De acuerdo a uno de los más prestigiosos economistas Andrei Kobiakov, “esta crisis global durará posiblemente hasta 2015″. Si esto es así ya podemos imaginar el descontento social en que se sumergirá el supuesto mundo civilizado seducido por el don dinero. Los inmigrantes tanto legales como ilegales en Europa ya están sufriendo el aumento de la xenofobia por parte de ciudadanos y de los gobiernos que están imponiendo leyes muy duras contra ellos. En Suiza, por ejemplo, el gobierno comenzó una persecución contra los inmigrantes cuyo número constituyen el 20 por ciento de los ocho millones de habitantes.

Pero lo interesante de esto es que los indocumentados que son aproximadamente unos 300,000 lograron formar “La Organización de los Sin Papeles” y han empezado a tomar iglesias y universidades exigiendo igualdad de derechos y la abolición de estas leyes, las más discriminantes en Europa y quizás en el mundo. Los religiosos suizos están apoyando a los indocumentados evocando el Deuteronomio 10: 17-18: “El señor de los señores, Dios grande, valeroso y temible hace justicia al huérfano y a la viuda, ama al extranjero y le da ropa y alimento”. A pesar de presiones y amenazas de desalojo, ya lograron una entrevista con representantes del gobierno, y los progresistas han formado en su apoyo el movimiento “Derechos para Todos”.

Aquí en los Estados Unidos los indocumentados viven de acuerdo a los postulados del capitalismo: la sobrevivencia de cada ser humano depende de él mismo, es decir ¡sálvese quien pueda!. Tarea harto difícil. Aquí en Nueva York, cada mañana, decenas de hombres y mujeres, en diferentes puntos de la ciudad esperan por empleos que cada vez son más escasos. Si en noviembre y diciembre encontraban algo para dos ó tres días, en enero con justas conseguían faena para un día. Estos trabajadores ya no tienen casi dinero para enviar a sus países, y tampoco para regresar.

Entonces no queda otra alternativa de organizarse a base de la filosofía comunal: Hoy por ti mañana por mi. Si es necesario deben formar las ollas populares donde todos contribuyen, igualmente, guarderías, alojamiento, etc. La crisis será larga y la reforma migratoria no está en la agenda de Barack Obama, y hay que empujarla a como de lugar.