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El fin de la autonomía de los soviets en Rusia (Parte II)

03.12.10

Pero la situación sufre un cambio radical luego que LENIN regresa, en los primeros días
de abril, y pasa a la ofensiva con las conocidas Tesis de abril, que el 8 de ese mes son
declaradas inaceptables por la dirección del partido (Pravda del 08-04-1917), poniendo
sobre el tapete unas diferencias que TROTSKY atribuye a que los dirigentes “…se
hallaban alejados del trabajo activo. Muchos se habían llevado consigo, a la cárcel y a la
deportación, la impresión agobiadora de los primeros meses de la guerra, y habían
sufrido el hundimiento de la Internacional en el aislamiento o en pequeños grupos”. 31
________
28.
29.
30.
31.
OSKAR ANWEILER, Ob., cit., traducido de página 134.
LEÓN TROSTKY, “HISTORIA DE LA… ”, Edición citada, t. I., página 261.
Id., página 357.
Id., página 378.
ÁNGEL C. COLMENARES E.
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Sin embargo, TROTSKY no toma en cuenta que todas esas limitaciones por él señaladas
al equipo dirigente del partido bolchevique eran también atribuibles a LENIN, quien
durante mucho tiempo estuvo fuera tanto de la militancia activa como del territorio ruso,
de donde recibía, eso sí, informaciones que le permitían saber cómo se desarrollaban los
acontecimientos y avizorar qué tendencias eran dominantes en ciertos momentos. Por
otra parte, sería necio poner en duda la preparación teórica y la formación política que
tenía LENIN, cuyas opiniones pesaban determinantemente en las decisiones del partido.
Pero entre los bandazos, giros y retrocesos del equipo dirigente bolchevique y el punto
de vista de LENIN, se hallaba el contingente de obreros y habitantes de las barriadas que
cada día radicalizaban más su enfrentamiento con los patronos y el Gobierno, y desde
esas bases surgían consignas como las de ¡Vivan los soviets!, y ¡Abajo el gobierno
provisional!, en cuya creación y divulgación nada tenían que ver los dirigentes de
partidos y sindicatos, más bien alarmados por ellas.
La burguesía, ante el auge de masas y la actitud de miles de soldados reacios a luchar en
una guerra que no les pertenecía, comienza a poner en práctica una política que les
resultó provechosa en 1905: el “lock-out” de empresas y la movilización de tropas lejos
de los centros fabriles más combativos:
“Después de haber preparado la situación políticamente, los industriales pasaron de
las palabras a la acción. Durante los meses de marzo y abril, se cerraron 129 fábricas
que daban trabajo a 9.000 obreros; en el mes de mayo, 108 empresas, con el mismo
número de obreros; en junio se clausuran ya 125, con un contingente de 38.000
obreros; en julio, 206 empresas, que daban trabajo a 48.000 obreros. El lockout se
extiende con progresión geométrica. Pero esto no era más que el principio. A
Petrogrado siguió la industria textil de Moscú y tras ésta vinieron las provincias. Los
patronos justificaban el cierre por la falta de combustible, de materias primas, de
materiales auxiliares, de créditos. Los Comités de fábrica intervinieron y, en muchos
casos, demostraron de un modo irrefutable que la producción se desorganizaba
deliberadamente, con el fin de presionar a los obreros a conseguir una ayuda
financiera del Estado. Se distinguían por su conducta insolente los capitalistas
extranjeros, atrincherados detrás de sus embajadas. En ciertos casos, el sabotaje era
tan evidente que, forzados por las revelaciones de los Comités de fábrica, los
industriales no tenían más remedio que volver a abrir sus industrias. Así, poniendo al
desnudo una contradicción social tras otra, la revolución no tardó en llegar a la más
importante de todas: a la contradicción que mediaba entre el carácter social de la
producción y la propiedad privada de los medios de producción. Para vencer a los
obreros, el empresario no tiene inconvenientes en cerrar la fábrica, ni más ni menos
que si se tratara de su petaca y no de un organismo necesario para la vida de toda la
nación”. 32
¿Qué había propuesto LENIN en sus Tesis de abril?
Recordemos que el dirigente llega el 3 de ese mes a Petrogrado y explica “que sólo en
nombre propio y con las consiguientes reservas, debidas a mi insuficiente preparación,
pude pronunciar en la asamblea del 4 de abril un informe acerca de las tareas del
proletariado revolucionario.”
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32. Id., página 480.
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“… El proletariado consciente sólo puede dar su asentimiento a una guerra
revolucionaria, que justifique verdaderamente el defensismo revolucionario, bajo las
siguientes condiciones: a) paso del poder a manos del proletariado y de los sectores
más pobres del campesinado a él adheridos; b) renuncia de hecho y no de palabra, a
todas las anexiones; c) ruptura completa de hecho con todos los intereses del capital.
(…) Esta peculiaridad exige de nosotros habilidad para adaptarnos a las condiciones
especiales de la labor del partido entre masas inusitadamente amplias del proletariado
que acaban de despertar a la vida política.
… Reconocer que, en la mayor parte de los Soviets de diputados obreros, nuestro
partido está en minoría y, por el momento, en una minoría reducida, frente al bloque
de todos los elementos pequeñoburgueses y oportunistas -sometidos a la influencia de
la burguesía y que llevan dicha influencia al seno del proletariado-, desde los
socialistas populares y los socialistas revolucionarios hasta el Comité de Organización
(Chjeídze, Tsereteli, etc), Steklov, etc., etc.
Explicar a las masas que los Soviets de diputados obreros son la única forma posible
de gobierno revolucionario y que, por ello, mientras este gobierno se someta a la
influencia de la burguesía, nuestra misión sólo puede consistir en explicar los errores
de su táctica de un modo paciente, sistemático, tenaz y adaptado especialmente a las
necesidades prácticas de las masas.
Mientras estemos en minoría, desarrollaremos una labor de crítica y esclarecimiento
de los errores, propugnando al mismo tiempo, la necesidad de que todo el poder del
Estado pase a los Soviets de diputados obreros, a fin de que, sobre la base de la
experiencia, las masas corrijan sus errores”. 33
LENIN mantiene su visión del partido como depositario de la sabiduría revolucionaria,
cuya labor crítica esclarecerá los errores mientras esté en minoría. Puede entenderse que
uno de los errores de las masas es no dar la mayoría a los bolcheviques. Pero es obvio
que el dirigente había interpretado correctamente “las necesidades prácticas de las
masas” pues en su proposición de abril la elección a la Duma (ver texto del telegrama del
6 de marzo, página 18 de este trabajo) cedió el paso a la de los soviets como única
forma posible de gobierno revolucionario en un momento peculiar de la realidad
rusa, caracterizada por él como “el paso de la primera etapa de la revolución, que ha
dado el poder a la burguesía por carecer el proletariado del grado necesario de
conciencia y de organización, a su segunda etapa, que debe poner el poder en manos del
proletariado y de las capas pobres del campesinado”.
Como relata TROTSKY:
“A un liberal que afirmaba, a principios de mayo, que cuanto más hacia la izquierda se
inclinaba el Gobierno más hacia la derecha viraba el país, Lenin replicó: «Os aseguro,
ciudadano, y podéis creerlo, que el país de los obreros y campesinos pobres está mil
veces más a la izquierda que los Chernov y los Tsereteli, y cien veces más que
nosotros. Pronto se verá que así es»”. 34
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33. V. I. LENIN. LAS TAREAS DEL PROLETARIADO EN LA PRESENTE REVOLUCIÓN (”Tesis de abril”), tomado del portal de divulgación
http://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/1910s/abril.htm.
34. LEÓN TROTSKY. “HISTORIA DE LA… ”, Edición citada, t. I., páginas 475-476.
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En julio de 1917 vuelve la espontaneidad del colectivo a romper los frenos que le trataba
de imponer la acción conciente de las direcciones partidistas y sindicales, las cuales en
febrero se rindieron en vísperas de la victoria de los obreros y soldados; las mismas que
en marzo consideraban la jornada de ocho horas como inalcanzable hasta que los
obreros la impusieron con sus luchas; las que en abril se mantuvieron a la defensiva
mientras los soldados en rebelión expulsaron del gobierno a MILIUKOV.
“… Fue en la fábrica de Putilov donde se desarrolló una lucha más prolongada. Cerca
de las dos de la tarde circuló por los talleres el rumor de que había llegado una
delegación del regimiento de ametralladoras y que convocaba a un mitin.
Unos 10.000 obreros se congregaron frente a las oficinas de la administración. Los
ametralladoristas decían, entre gritos de aprobación de los obreros, que habían
recibido orden de marchar al frente el 4 de julio, pero que ellos habían decidido
«dirigirse, no al frente alemán, contra el proletariado de Alemania, sino contra sus
propios capitalistas». Los obreros se excitaron. «¡Vamos, vamos!», gritaban los
obreros. El secretario del Comité de fábrica, un bolchevique, formuló objeciones:
propuso que se consultara previamente al Partido. Protestas de todas partes: «¡Fuera,
fuera! Otra vez queréis dar largas al asunto… No se puede seguir viviendo así…» Hacia
las seis, llegaron los representantes del Comité Ejecutivo; pero éstos no consiguieron,
ni mucho menos, influenciar a los obreros.
El mitin, nervioso, tenaz, en que participaba una masa de miles de hombres que
buscaban una salida y no permitían se tratara de convencerlos de que no la había,
proseguía sin que se le viera el fin. Se propone enviar una delegación al Comité
Ejecutivo; nuevo aplazamiento. La reunión seguía sin disolverse. Entre tanto, llega un
grupo de obreros y soldados con la noticia de que el barrio de Viborg se ha puesto ya
en marcha hacia el Palacio de Táurida. No hay modo ya de contener a la gente.
Resuelven echarse a la calle. Un tal Efimov se precipitó al Comité de barriada del
Partido para preguntar: «¿Qué hemos de hacer?»
Le contestaron: “No nos
lanzaremos a la calle, pero no podemos dejar a los obreros abandonados a su suerte;
no tenemos más remedio que ir con ellos». En aquel momento apareció el miembro
del Comité de barriada, Chudin, con la noticia de que en todas las barriadas los
obreros se lanzaban a la calle y de que los miembros del Partido deberían «mantener
el orden». Así era como los bolcheviques se veían prisioneros del movimiento y
arrastrados por él, buscando una justificación a sus actos, que se hallaban en
contradicción manifiesta con las resoluciones oficiales del Partido.
A las siete de la tarde se interrumpió completamente la vida industrial de la ciudad.
Unas tras otras, sublevábanse las fábricas, organizaban sus escuadras, armaban
destacamentos de la Guardia Roja”. 35
El comando bolchevique sesionaba en el palacio de la KCHESINSKAYA, regalado a una
bailarina así apellidada por su amante, uno de los miembros de la familia real, sitio que
había sido tomado por los obreros y soldados. Allí era celebrada una Conferencia local y
en horas de la tarde se presentaron dos delegados del regimiento de ametralladoras
anunciando que su regimiento había decidido echarse a la calle, por lo cual los dirigentes
comenzaron a buscar las formas de evitarlo y, en última instancia, retrasarlo.
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35. LEÓN TROTSKY. “HISTORIA DE LA… ”, Edición citada, t. II,, páginas 19-20.
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TOMSKY (más tarde jefe sindical del Partido) y VOLODARSKI responden a los delegados
que deben someterse a las decisiones del Partido y luego el Comité Central ratifica la
decisión de la Conferencia, enviando representantes a los barrios y fábricas para
contener la acción de las masas, a cuyo fin fue escrito un manifiesto en el cual la
dirección bolchevique advertía a obreros y soldados que “gente desconocida” incitaba a
las acciones armadas de calle, pero como refiere el mismo TROTSKY, “los Comités
Centrales de los partidos proponían y las masas disponían”.
“A las ocho se presentó ante el palacio de la Kchesinskaya el regimiento de
ametralladoras, y, tras él, el de Moscú. Nevski, Laschevick, Podvoiski, bolcheviques
que gozaban de popularidad, intentaron desde el balcón persuadir a los regimientos a
que se reintegraran a sus cuarteles. Desde abajo no se oían más que gritos de:
“¡Fuera!”
Hasta entonces, desde el balcón de los bolcheviques no se habían oído jamás gritos
semejantes de los soldados. Era un síntoma inquietante. Detrás de los regimientos
aparecieron los obreros de las fábricas: “¡Todo el poder a los soviets!”, “¡Abajo los
diez ministros capitalistas!” Eran las banderas del 18 de junio. Pero ahora rodeadas
de bayonetas. La manifestación se convertía en un hecho de enorme importancia.
¿Qué hacer? ¿Era concebible que los bolcheviques permanecieran al margen? Los
miembros del Comité de Petrogrado, con los delegados a la Conferencia y los
representantes de los regimientos, toman el acuerdo siguiente: anular las decisiones
tomadas, poner término a los esfuerzos estériles para contener el movimiento,
orientar este último en el sentido de que la crisis gubernamental se resuelva en
beneficio del pueblo, con este fin, incitar a los soldados y a los obreros a dirigirse
pacíficamente al Palacio de Táurida, a elegir delegados y presentar sus demandas, por
mediación de los mismos, al Comité Ejecutivo. Los miembros del Comité Central que
se hallaban presentes sancionaron la rectificación de la táctica acordada.” 36
Durante esos acontecimientos, LENIN se hallaba en Finlandia, aquejado de una
enfermedad.
Los obreros de la fábrica Putilov se fueron, muchos de ellos con mujeres e hijos, a sitiar
el Palacio de Táuride y los miembros del Gobierno sólo esperaban la llegada de tropas
leales a ellos, provenientes del frente de guerra, donde se hallaba KERENSKY tratando de
resolver el problema de las deserciones, la rebelión de soldados y de algunos oficiales, y
de la política de fraternización que adelantaban militares rusos con los alemanes.
Y efectivamente, con la llegada de tropas de refuerzo y negociaciones entre las
direcciones partidistas, el gobierno provisional pasa a la ofensiva derrotando una vez más
los intentos revolucionarios de obreros, soldados y otros miembros de la sociedad rusa
dominada por el capital y los rezagos feudales representados por el zarismo. Y TROTSKY
dirá luego: “… Si los bolcheviques se hubieran decidido a tomar el poder el 4 de julio, la
guarnición de Petrogrado no sólo no lo habría sostenido, sino que habrían impedido que
los obreros lo defendieran al ser atacado inevitablemente desde el exterior”. 37
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36. LEÓN TROTSKY. “HISTORIA DE LA… ”, Edición citada, t. II,, páginas 24-25.
37. Id., tomo II, página 79.
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Pero TROTSKY también sostiene, en el balance que de las jornadas de julio hace:
“En los días de la Revolución de Febrero se puso de manifiesto toda la labor realizada
anteriormente por los bolcheviques, durante muchos años, y hallaron un sitio en la
lucha los obreros avanzados educados por el Partido, pero no hubo aún una dirección
por parte de este último. En los acontecimientos de abril las consignas del Partido
pusieron de manifiesto su fuerza dinámica, pero el movimiento se desarrolló en forma
espontánea. En junio se exteriorizó la inmensa influencia del Partido, pero las masas
entraban en acción todavía dentro del marco de una manifestación organizada
oficialmente por los adversarios. Hasta julio el Partido bolchevique, impulsado por la
fuerza de presión de las masas, no se lanza a la calle contra todos los demás partidos
y define el carácter fundamental del movimiento, no sólo con sus consignas, sino
también con su dirección organizada. La importancia de una vanguardia compacta
aparece por primera vez con toda su fuerza durante las jornadas de julio, cuando el
Partido evita, a un precio muy elevado, la derrota del proletariado y garantiza el
porvenir de la revolución y el propio.” 38
El gobierno desata una campaña contra los bolcheviques, particularmente contra LENIN,
acusándolos de ser espías a sueldo de Alemania y son desalojados del palacio de la
KCHESINSKAYA, sus diarios ilegalizados, destruidas las imprentas y aislados de los
organismos políticos y administrativos.
Los sectores de poder (industriales, terratenientes, militares y
curas) organizan una Conferencia, cuya composición –determinada
por el gobierno– le da paridad numérica a los explotadores con los
explotados, una especie de puesta en escena (“la unión del Estado
con todas las fuerzas organizadas del país”) de un teatrillo
democrático para luego controlar todos los ámbitos del poder
político, económico y social. Y la estrella de ese teatrillo fue el
general Lavr Geórgevich KORNÍLOV, quien abogaba por los
derechos de los terratenientes contra los campesinos, proponía
exterminar a los soviets y restablecer la disciplina en el ejército
mediante la pena de muerte.
Pero en el subsuelo de esa realidad se movía una multitud que buscaba sus propios
cauces, y las bases obreras, de barrios y de soldados obligaban a los militantes
mencheviques, bolcheviques y social revolucionarios (“eseristas”) a dejar de lado sus
diferencias en búsqueda de un acuerdo que se exteriorizó en la organización de una
huelga general.
La delgada línea de un equilibrio inestable (“dualidad de poder”) en cuya realidad destaca
un gobierno burgués hablando a nombre de “la revolución” y defendiendo al zarismo, y
una organización de soviets que mayoritariamente obstaculiza cualquier salida
revolucionaria, obliga a definiciones. Y la escogida es un golpe de Estado encabezado por
la estrella del teatrillo democrático, el general KORNÍLOV, acompañado de sus colegas
generales ALEXEIEV, KRIMOV, KLEMBOVSKI, SCHERBACHEV, KALEDÍN y otros.
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38. LEÓN TROTSKY. “HISTORIA DE LA… ”, Edición citada, t. II,, páginas 94-95.
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“Tampoco las organizaciones soviéticas de la base esperaban, por su parte, órdenes
de arriba. La labor principal se hallaba concentrada en los barrios obreros. En los
momentos de mayores vacilaciones del Gobierno y de las negociaciones interminables
del Comité Ejecutivo con Kerensky, los Soviets de barriada establecían relaciones más
estrechas entre sí y decidían: dar carácter permanente a las reuniones comunes de las
organizaciones de los distintos barrios, mandar representantes propios al Estado
Mayor formado por el Comité Ejecutivo; constituir una milicia obrera; instituir el
control de los Soviets de barriada sobre los comisarios gubernamentales; organizar
destacamentos
volantes
encargados
de
detener
a
los
agitadores
contrarrevolucionarios. Estas medidas, tomadas en conjunto, representaban la
apropiación de funciones importantes, no sólo del Gobierno sino del mismo Soviet de
Petrogrado. La lógica de la situación obligó a los órganos soviéticos superiores a
restringir de modo considerable sus atribuciones para ceder el puesto a las
organizaciones de abajo. La entrada de las barriadas de Petrogrado en el campo de
batalla modificó inmediatamente la dirección y las proporciones de la contienda. Una
vez más se puso de manifiesto la inagotable vitalidad de la organización soviética, que
paralizada arriba por la dirección de los conciliadores, en el momento crítico
resucitaba abajo merced a la presión de las masas”. 39
En esa lucha permanente, con un movimiento de trabajadores y soldados practicando
políticas autonómicas que contrariaban a dirigentes tanto revolucionarios como
conservadores, el partido bolchevique no tenía más de doscientos cuarenta mil inscritos
pero los soviets movilizaban a casi veinte millones de luchadores de diversos orígenes
(obreros, soldados, oficiales, habitantes de barrios y en menor grado a campesinos, cuya
vanguardia más desarrollada políticamente eran los soldados) y en los primeros días de
setiembre los marinos del Báltico se manifiestan por el acceso al poder para los obreros y
campesinos, exigen el armisticio inmediato en todos los frentes, la entrega de las tierras
a los campesinos y la implantación del control obrero de la producción, ejemplo que es
seguido por otros marinos y por soldados del ejército, particularmente los de infantería
siberianos y letones. Pero en contradicción con sus propias opiniones respecto a la
“inagotable vitalidad de la organización soviética”, TROTSKY expone:
“El cambio operado en julio había tenido consecuencias mucho más directas para los
Soviets que para el Partido o para los sindicatos, pues en la lucha de aquellos días se
hallaba principalmente en juego la vida o la muerte de los mismos Soviets. El Partido
y los sindicatos conservan su importancia, tanto en los períodos «tranquilos» como en
los de reacción feroz; varían los fines inmediatos y los métodos, pero no las funciones
fundamentales. Los Soviets pueden únicamente sostenerse a base de una situación
revolucionaria, y con ella desaparecen. Los Soviets que agrupan a la mayoría de la
clase obrera, plantean a ésta una misión que se eleva por encima de todas las
necesidades particulares de grupo y corporación, sobre el programa de reformas y
mejoras; en una palabra, el problema de la conquista del poder. Sin embargo, la
consigna «Todo el poder a los Soviets» parecía haber sido derrotada, junto con la
manifestación de los obreros y soldados en julio. La derrota debilitó a los bolcheviques
en los Soviets, pero aun debilitó más a estos últimos en el Estado. El «gobierno de
salvación» significaba la resurrección significaba la resurrección de la independencia
de la burocracia. La renuncia de los Soviets al poder significaba su humillación ante
los comisarios, su debilitamiento, su atrofia”. 40
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39. LEÓN TROTSKY. “HISTORIA DE LA… ”, Edición citada, t. II,, página 255.
40. Id, páginas 328-329.
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Como hemos soportado previamente con abundantes citas bibliográficas, los dirigentes
del partido bolchevique estaban en su mayoría imbuidos de la concepción según la cual
obreros y otros miembros del Bloque Social Dominado no eran capaces de pensar,
organizar ni aplicar política revolucionaria por sí mismos, y esa especie de limitación
(¿natural?) sería solucionada por el partido, llevando la teoría revolucionaria a la clase
“desde fuera” y utilizando a los medios organizativos como “correas de transmisión”
entre el partido, dueño de la teoría y del arte de la política, y el movimiento popular que
debía ser guiado por la “vanguardia organizada de la clase”.
TROTSKY había defendido la naturaleza autónoma de los soviets, y es de recordar que en
1907, en artículo publicado en “Neue Zeit” con el título “EL CONSEJO DE LOS DIPUTADOS
OBREROS Y LA REVOLUCIÓN”, sostenía:
“(…) La primera victoria seria de la revolución se logró mediante una verdadera
herramienta de clase del proletariado, la huelga política. Y el primer órgano
embrionario de poder revolucionario fue un órgano de representación del proletariado.
En la historia rusa moderna, el consejo es la primera forma de poder democrático. El
consejo representa el poder organizado de la masa misma sobre cada una de sus
partes. Constituye la verdadera democracia no especulada, sin dos cámaras, sin
burocracia profesional, en la que los electores tienen derecho a revocar a sus
representantes cuando lo estimen oportuno. El consejo dirige sin intermediarios,
mediante sus miembros, diputados obreros electos, todas las manifestaciones sociales
del proletariado en su conjunto y de sus diferentes sectores, organiza sus acciones de
masa, le proporciona sus consignas y su bandera. Esta dirección organizada de las
masas autónomas ha visto por primera vez la luz en suelo ruso”.
Tomado de http://www.marxists.org/espanol/trotsky/1900s/19060000.htm
Y aunque diez años después se desdiga parcialmente, la lucha de clases asumida hasta
sus últimas consecuencias por la clase obrera rusa le obliga a reconocer, en vísperas de
octubre:
“Pero en este último período que precedió al golpe decisivo era incomparablemente
más efectiva la agitación molecular que llevaban a cabo los obreros, marinos y
soldados anónimos que hacían proselitismo mediante una labor de propaganda
individual, destruyendo las últimas dudas, venciendo las postreras vacilaciones.
Aquellos meses de febril vida política habían creado numerosos cuadros de militantes
de fila, educando a centenares y miles de trabajadores que estaban acostumbrados a
observar la política desde abajo y no desde arriba, y que precisamente por ello
apreciaban los hechos y los hombres con un acierto no siempre accesible a los
oradores de tipo académico. Ocupaban el primer lugar, en este respecto, los obreros
de Petrogrado, proletarios de estirpe, de cuyo seno surgían agitadores y
organizadores de un temple revolucionario excepcional, de una elevada cultura
política, independientes en la idea, en la palabra y en la acción. Los torneros, los
cerrajeros, los herreros, educadores de talleres y fábricas, tenían ya en torno a sí sus
escuelas, sus discípulos, futuros organizadores de la República de los Soviets. Los
marinos del Báltico, compañeros de armas inmediatos a los obreros de Petrogrado y
que, en gran parte, habían salido de su propio medio, formaban brigadas de
agitadores, que conquistaban a pulso los regimientos atrasados, las capitales de
distrito, las comarcas agrarias.” 41
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41. LEÓN TROTSKY. “HISTORIA DE LA… ”, Edición citada, t. II,, páginas 473-474.
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Y por si persistieran dudas acerca del profundo arraigo autonómico de los soviets en el
movimiento revolucionario ruso, TROTSKY declara (página 477 del tomo II de la “Historia
de la Revolución Rusa”), como respondiendo alguna crítica o señalamiento negativo, que
el poder de los soviets no era quimera, construcción arbitraria ni la invención de
los teóricos del partido, sino un movimiento que surgía irresistiblemente desde
abajo. Y ante el desmoronamiento de la economía, la impotencia de las clases dirigentes
y las necesidades de las masas, los soviets se convertían en poder efectivo que abría un
camino ante el cual los obreros, soldados y campesinos no tenían otra alternativa que
seguir pues el poder de los soviets no era ya un tema bueno para discutir sino
instrumento para llevarlo a la práctica.
La solución política para controlar a esa suma de movimientos autónomos que surgió en
la sociedad rusa fue, por los resultados vistos, “bolchevizar” a los soviets, con lo que el
aparato partidista expropió a las clases explotadas de su herramienta política propia.
“La lucha por y contra el Congreso dio el último impulso a la bolchevización de los
Soviets locales. En una serie de provincias atrasadas –así, por ejemplo, en la de
Smolensk–, los bolcheviques, solos o unidos a los socialrevolucionarios de izquierda,
no obtuvieron por primera vez mayoría hasta que se llevó a cabo la campaña a favor
del Congreso o al efectuarse las elecciones de delegados. Aún en el Congreso de los
Soviets, de Siberia, a mediados de octubre, consiguieron los bolcheviques, en unión
de los socialrevolucionarios de izquierda, reunir una mayoría sólida que influyó
fácilmente en todos los Soviets locales. El 15, el Soviet de Kiev, por 159 votos contra
28 y 3 abstenciones, reconoció al futuro Congreso de los Soviets como «órgano
soberano del poder». El 16, el Congreso de los Soviets de la región del noroeste,
celebrado en Minsk –esto es, en el centro del frente occidental–, afirmó que era
inaplazable convocar el Congreso. El 18, el Soviet de Petrogrado procedió a la elección
de delegados al Congreso; la candidatura bolchevique (Trotsky, Kamenev, Volodarski,
Yurenev y Laschevich) obtuvo 443 votos; la de los socialrevolucionarios, 162; eran
éstos socialrevolucionarios de izquierda que se inclinan del lado de los bolcheviques.
(…) 42
TROTSKY explica que entre los millones de hombres sobre los cuales el partido espera
apoyarse debían distinguirse tres sectores: el primero estaba dispuesto a acompañar a
los bolcheviques en todas las circunstancias; el segundo, más numeroso, apoyaba a los
bolcheviques en la medida en que actuaran a través de los soviets, y el tercero seguía a
los soviets aunque en ellos los bolcheviques fuesen mayoría.
Las tres capas se diferenciaban –sigue explicando el dirigente bolchevique–, no solo por
sus niveles políticos sino también por su composición social. Tras los bolcheviques como
partido marchaban los obreros industriales, el sector más combativo del proletariado
petrogradense; la mayoría de los soldados podía seguir al partido siempre y cuando éste
tuviera el respaldo legal de los soviets. Y tras los soviets, independientemente de la
influencia que en ellos pudieran tener los bolcheviques, marchaba la parte más
conservadora de la clase obrera, los ex-mencheviques y socialrevolucionarios temerosos
de separarse del resto de la masa y los elementos más conservadores del ejército
(página 701 del tomo II de de la “Historia de la Revolución Rusa”)
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42. LEÓN TROTSKY. “HISTORIA DE LA… ”, Edición citada, t. II,, páginas 482-483.
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III. OCTUBRE 1917: PRINCIPIO Y FIN DE LA AUTONOMÍA CONSEJISTA.
“A mesure qu ́elle [l ́intelligentsia socialiste] faisait son entrée dans le Parti ouvrier,
elle lui injectait ses caractéristiques sociaux : l ́esprit de secte, l ́individualisme, le
fétichisme idéologique; ses traits spécifiques, elle les adaptait au marxisme qu ́elle
défigurait, C ́est ainsi que le marxisme devint pour les intellectuels russes le moyen de
pousser cette étroitesse d ́esprit jusqu ́à la dernière extrémité.”
“A medida que ella [la intelligentsia socialista] hacía su entrada en el Partido
obrero, le inyectaba sus características sociales: el espíritu de secta, el
individualismo, el fetichismo ideológico; sus características específicas, ella
las adaptaba al marxismo que desfiguraba. Es así como el marxismo pasó a
ser para los intelectuales rusos el medio de empujar al extremo esta
estrechez de espíritu.”
León TROTSKY, “Die Entwicklungstendenzen der russichen Sozial-demokratie”,
Die Neue Zeit, XXVIII, 2, p. 860; citado por Oskar ANWEILER en
“Les Soviets en Russie, 1905-1921”, Éditions Gallimard, 1972, pagina 31.
Fiel a su concepción partidista por sobre cualquier consideración autonómica de las
masas, LENIN sostenía en setiembre de 1917:
“Nuestro partido, como cualquier otro partido político, aspira a conquistar la
dominación política para sí. Nuestra meta es la dictadura del proletariado
revolucionario. Seis meses de revolución han confirmado con extraordinaria claridad,
fuerza y elocuencia lo justo e inevitable de tal exigencia, en interés precisamente de la
revolución dada, pues al pueblo no le es posible obtener de otro modo ni una paz
democrática, ni la tierra para los campesinos, ni una completa libertad (una república
enteramente democrática) 43
Y dadas las condiciones políticas de Rusia, con un gobierno provisional minado por la
crisis, enfrentado a los sectores populares y soportando la carga de una guerra que los
soldados se negaban a continuar, se abría la posibilidad cierta de su derrota pero la
dirección del partido bolchevique, como se ha señalado en referencias anteriores, no
había sido capaz de presentar un plan coherente para ese fin, y sus acciones se limitaban
en general a seguir el camino que la presión de las masas en lucha le señalaban.
La solución buscada por los sectores de poder con el golpe del general KORNÍLOV fracasó
y ello incrementó la carga crítica que acogotaba al régimen, pues en la jugada quedó en
evidencia que el mismo gobierno apoyaba a la conspiración y como resultado hubo una
fisura entre los partidos y grupos oficiales.
Para garantizar la defensa de Petrogrado y efectuar el trabajo político directo con los
militares, fue organizado un “Comité de Defensa Revolucionaria” que poco después se
llamó “Comité Militar Revolucionario”, bajo presidencia de TROTSKY, acompañado de
PODVOISKI, ANTONOV-OVSEENKO, LASCHEVICH, SADOVSKI y MEJONUCHIN.
________
43. V. I. LENIN. “ACERCA DE LOS COMPROMISOS”. Obras Escogidas en un tomo, Editorial “Progreso”, Moscú, 1969, páginas 366-367.
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En el partido bolchevique, por iniciativa de LENIN, se discutía no esperar el Congreso de
los Soviets, ya convocado, y lanzar una insurrección para derrocar al gobierno,
proposición ésta que era enfrentada por un grupo cuyos voceros más conspicuos eran
KAMENEV y ZINOVIEV.
“La resolución del 10 de octubre propone a las organizaciones locales del Partido que
resuelvan prácticamente todas las cuestiones desde el punto de vista de la
insurrección; en cuanto a los Soviets como órganos del levantamiento, no se los
menciona para nada en la resolución del Comité Central. En la Conferencia del 16,
Lenin decía: «Los hechos demuestran que tenemos superioridad sobre el enemigo.
¿Por qué el Comité Central no puede comenzar?» En labios de Lenin la pregunta
distaba de tener un carácter retórico; debía entendérsela de este modo: ¿Por qué
perder tiempo subordinándose a la complicada mediación del Soviet, si el Comité
Central puede dar de inmediato la señal? Así y todo, la resolución propuesta por Lenin
se cerraba esta vez expresando «su plena seguridad de que el Comité Central y el
Soviet indicarán oportunamente el momento propicio y los métodos más convenientes
de acción». La mención al Soviet, junto al Partido, y la fórmula más flexible acerca de
la fecha del levantamiento provenían de la resistencia de las masas, que Lenin pulsaba
por intermedio de los dirigentes del Partido.
Al día siguiente, en una polémica con Zinoviev y Kamenev, Lenin resumía los debates
de la víspera: «Todos están de acuerdo en que al llamado de los Soviets, los obreros
actuarán como un solo hombre». Esto significaba: aunque no todos concuerden con
él, Lenin, en que puede lanzarse el llamado en nombre del Partido, hay unanimidad en
que puede lanzárselo en nombre de los Soviets.
«¿Quién debe tomar el poder? –escribe Lenin al atardecer del día 24–. Esto no tiene
importancia por el momento: lo haga el Comité Militar Revolucionario u ‘otra
institución’ que declare que lo entregará únicamente a los verdaderos representantes
del pueblo…» Lo de «otra institución», entre enigmáticas comillas, alude en lenguaje
conspirativo al Comité Central de los bolcheviques. Lenin renueva aquí su propuesta
de septiembre: actuar directamente en nombre del Comité Central si la legalidad
soviética llegaba a impedir al Comité Militar Revolucionario poner al Congreso ante el
hecho consumado de la insurrección.” 44
Efectivamente, los planes insurreccionales son llevados a cabo y la ciudad es tomada por
obreros armados (“La Guardia Roja”) y soldados, quienes toman los edificios
gubernamentales, en último lugar el Palacio de Invierno, cuya ocupación se vio retrasada
por diversos episodios.
Los ministros del gobierno depuesto son arrestados, menos el presidente, KERENSKY,
contra quien es librada una orden de captura firmada por el Comité Militar
Revolucionario.
Y el nuevo gobierno, de bolcheviques y socialrevolucionarios de izquierda, establece
Comisiones para cada sector de la actividad estatal bajo la dirección de un Consejo de
Comisarios del Pueblo, constituido por los presidentes de cada una de las Comisiones.
________
44. LEÓN TROTSKY. “HISTORIA DE LA… ”, Edición citada, t. II,, páginas 706-707.
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Son designados por el Comité Central del partido bolchevique para cargos en ese Consejo
de Comisarios del Pueblo:
Jefe del Gobierno: V. I. LENIN.
Comisario de Interior: A. RYKOV
Comisario de Agricultura: V. P. MILIUTIN
Comisario Industria y Comercio: V. P. NOGUIN
Comisario Asuntos Extranjeros: L. TROTSKY
Comisión de Nacionalidades: J. STALIN
Comisario Justicia: G. LOMOV
Comisario del Trabajo: A. G. SHLIAPNIKOV
Comisario de Instrucción: A. V. LUNACHARSKI
Correos y Telégrafos: N. GLEBOV-AVILOV
Finanzas: I. I. SKVORSTOV
Abastecimientos: I. A. TEODOROVICH
Y para Guerra, Ejército y Marina, fue nombrada una terna compuesta por:
V. A. ANTONOV-OVSEENKO
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N. KRYLENKO
y
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P. E. DYBENKO
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De los quince funcionarios sólo cuatro (26,6%) eran obreros.
Para mediados de agosto de 1917, la situación económica de los trabajadores rusos se
muestra en los cuadros siguientes, publicados por el militante estadounidense John
REED en su libro “LOS DIEZ DÍAS QUE CONMOVIERON AL MUNDO”:
SALARIO POR DÍA EN RUBLOS Y KOPEKS
Julio 1914
Carpintero, ebanista
Peón
Albañil, yesero
Pintor, tapicero
Forjador
Deshollinador
Cerrajero
Jornalero
Julio 1916 Agosto 1917
1,60 – 2 4–6
1,30 – 1,50 3 – 3,50
1,70 – 2,35 4–6
1,80 – 2,20 3 – 5,50
1 – 2,25 5–5
1,50 – 2 4 – 5,50
1 – 1,50 3,50 – 6
2,50 – 4,50
8,50
8
8
8,50
7,50
9
8
PRECIOS EN RUBLOS Y KOPECS
Agosto 1914 Agosto 1917 % Aumento
Pan negro (libra de 410 g.) 0,02 0,12 330
Pan blanco (libra de 410 g.) 0,05 0,20 300
Carne de res (libra de 410 g.) 0,22 1,10 400
Carne de ternera (libra de 410 g.) 0,26 2,15 727
Carne de cerdo (libra de 410 g.) 0,23 2 770
Arenque (libra de 410 g.) 0,06 0,52 767
Queso (libra de 410 g.) 0,40 3,50 754
Mantequilla (libra de 410 g.) 0,48 3,20 557
Huevos (docena) 0,30 1,60 443
Leche (botella de 1 l. 229 el.) 0,07 0,40 471
La unidad monetaria es el rublo y la fraccionaria es el kopek. Un rublo = 100 kopeks.
Una vez en el control del gobierno, LENIN escribe, en abril de 1918:
“Por vez primera en la historia mundial, un partido socialista ha logrado coronar, en
términos generales, la obra de la conquista del poder y del aplastamiento de los
explotadores y abordar de lleno la tarea de gobernar el país. Es necesario que
resultemos dignos cumplidores de esta dificilísima (y muy grata) tarea de la
transformación socialista.” 45
________
45. V. I. LENIN. “LAS TAREAS INMEDIATAS DEL PODER SOVIÉTICO”. O. E en un tomo, Editorial “Progreso”, Moscú, 1969, página 422.
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En la perspectiva leninista no existe realmente un movimiento autónomo de masas que
genera los cambios, en este caso los soviets o consejos, sino el partido, representante y
sustituto de la clase, instrumento eficaz de conquista de “la dominación política para
sí”, en una idea recurrente que ratificó en septiembre de 1917, en vísperas de la
insurrección de octubre y cuando tenía muy claro que una de las consignas clasistas más
voceadas por obreros y soldados revolucionarios era “¡Todo el poder a los soviets!”:
“… Sigo sosteniendo el punto de vista de que un partido político en general, y en
particular el partido de la clase de vanguardia, no tendría derecho a existir, sería
indigno de considerarse como un partido y representaría en todos los aspectos un triste cero
a la izquierda, si renunciase al
46
conquistarlo”.
poder en momentos en que tiene la posibilidad de
Y esas ideas están profundamente arraigadas en el cerebro del dirigente, tanto que en
una misma exposición se contradice radicalmente, como podemos constatar en el último
artículo citado, en cuyo texto hace apología de los soviets como “nuevo aparato del
Estado que, en primer lugar, proporciona la fuerza armada de los obreros y de los
campesinos… proporciona una ligazón tan estrecha e indisoluble con las masas, con
la mayoría del pueblo, una ligazón tan fácil de controlar y renovar, que en vano
buscaremos nada análogo en el viejo aparato del Estado. En tercer lugar, este
aparato, por ser elegibles y revocables a voluntad del pueblo, sin formalidades
burocráticas, los hombres que lo integran, es mucho más democrático que los
aparatos anteriores. (…) constituye una forma de organización de la vanguardia, es
decir, de la parte más consciente, más enérgica y más avanzada de las clases
oprimidas… (…) brinda la posibilidad de conjugar las ventajas del parlamentarismo
con las ventajas de la democracia inmediata y directa, es decir, de reunir en la
persona de los representantes elegidos por el pueblo la función legislativa y la
ejecución de las leyes. (…)” [Página 390], para de seguidas sostener que “… después
de la revolución de 1905 gobernaban a Rusia 130.000 terratenientes, y gobernaban
sobre 150 millones de personas… Y ahora resulta que no podrán gobernar a Rusia
240.000 miembros del Partido Bolchevique, gobernar en interés de los pobres y
contra los ricos…” [Páginas 396-397]
Es decir, los soviets (descalificados además como “aparatos”) son muy amplios, buenos,
democráticos y revolucionarios, pero quienes van a gobernar son los miembros del
partido, forjado “…para tomar en sus manos de una manera sistemática ese aparato
y ponerlo en marcha, con el apoyo de todos los trabajadores y explotados…” [Página
413]
Además, hay un manejo equívoco de términos como “pobres contra ricos” que deforma la
perspectiva clasista en la lucha por el cambio social revolucionario, pues no se trata de
una lucha de “buenos contra malos” ni de “pobres contra ricos”, sino de explotados
contra explotadores, de trabajadores desposeídos del producto de su trabajo contra los
dueños de los medios de producción, quienes con la mediación del Estado capitalista,
expropian a los explotados y controlan a la sociedad para que todo siga igual y visto
como algo “natural” y “normal”, contra lo que no se debe luchar sino “mejorar” y
“democratizar”, sin cuestionar ni por asomo la propiedad privada.
________
46. V. I. LENIN. “¿SE SOSTENDRÁN LOS BOLCHEVIQUES EN EL PODER?“. O. E en un tomo, Editorial “Progreso”, Moscú, 1969, página 378.
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Lograda la paz con Alemania, el problema principal es organizar al país y reordenar su
economía, reconstruyendo las fuerzas productivas destruidas por la guerra y
combatiendo al sabotaje y la reacción de las clases sociales desplazadas del gobierno,
que no totalmente de sus posiciones de poder. Y uno de los primeros decretos del
gobierno bolchevique fue el de Control Obrero, del cual dice LENIN que “está
implementado entre nosotros como una ley, pero en la práctica cotidiana y aun en la
conciencia de las amplias masas proletarias no hace más que empezar a penetrar”
(O. E. 1T, pp. 431-432), por lo cual el Estado se ve obligado a firmar un acuerdo “con las
cooperativas burguesas y con las cooperativas obreras, que siguen manteniendo un
punto de vista burgués” (Id, 432), y LENIN remarca:
“No habría necesidad de tales compromisos si el proletariado hubiese conseguido, a
través del Poder soviético, organizar la contabilidad y el control en escala nacional o
aunque sólo fuese sentar las bases de dicho control”. 47
Vemos así que el partido es el dueño de la teoría, el promotor de la práctica y el
conductor de la clase, pero cuando las cosas no marchan como deben marchar, el
responsable… ¡es el proletariado!
Para nada era mencionado, sin embargo, el “Manual práctico para la implementación del
control obrero” que el Consejo Central de Comités de Fábrica de Petrogrado había
publicado en diciembre de 1917, explicando detalladamente el modo de lograr un control
efectivo de la producción y llamando a cada comité a establecer comisiones para los
diversos aspectos de ese proceso, mientras la prensa bolchevique publicaba unas
«Instrucciones generales sobre el control obrero en conformidad con el decreto de
noviembre», según las cuales la tarea de los obreros era “asegurar que las directivas del
gobierno central se sigan enteramente”.
El acuerdo con los capitalistas, quienes –dicho sea de paso– estaban la mar de
contentos pues el gobierno se había limitado a nacionalizar algunas empresas, significaba
un salto atrás hacia los métodos capitalistas de producción y consumo, lo cual es
racionalizado por LENIN utilizando términos de la jerga militar:
“Al concertar semejante acuerdo con las cooperativas burguesas, el Poder soviético ha
definido de un modo concreto sus tareas tácticas y sus peculiares métodos de acción
en la presente fase del desarrollo, a saber: al dirigir a los elementos burgueses, al
aprovecharlos, al hacerles determinadas concesiones parciales, nosotros creamos las
condiciones para un avance que será más lento de lo que en un comienzo
suponíamos, pero que al mismo tiempo será más firme, con una base y unas vías de
comunicación más sólidamente aseguradas y con una mejor fortificación de las
posiciones conquistadas”. 48
De acuerdo a esa opinión, la burguesía es algo tonta y se dejará “dirigir” y “aprovechar”
a cambio de “concesiones parciales”, con lo que la teoría de la lucha de clases queda un
poco a la deriva pues si la burguesía es capaz de hacer valer sus intereses como los de
toda la sociedad, difícilmente se entiende una conducta como la que LENIN asegura que
ella asumirá, sabiendo que lo puesto en riesgo es su poder, su dominio, su Estado.
________
47. V. I. LENIN. “LAS TAREAS INMEDIATAS DEL PODER SOVIÉTICO“. O. E en un tomo, Editorial “Progreso”, Moscú, 1969, página 433.
48. Ibíd.
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Y por cuanto el proletariado revolucionario debe, como tarea básica del socialismo,
destruir en primer término la forma capitalista del trabajo (división social, salario,
despotismo en la fábrica) y colocarse en posición de DIRIGIR el proceso de qué, cómo y
cuánto producir, de cómo distribuir, el retroceso planteado por el bolchevismo es muy
profundo, como lo reconoce LENIN:
“La vanguardia más consciente del proletariado de Rusia se ha planteado ya la tarea
de elevar la disciplina del trabajo. Por ejemplo, en el Comité Central del Sindicato de
Metalúrgicos y en el Consejo Central de los Sindicatos se ha dado comienzo a la
elaboración de las medidas y proyectos de decreto correspondientes. Este trabajo
deber ser apoyado e impulsado por todos los medios. Se debe plantear al orden del
día la aplicación práctica y la prueba de la remuneración por el volumen del trabajo
realizado, la utilización de lo mucho que hay de científico y progresivo en el sistema
Taylor, la coordinación del salario con el balance general de la producción con los
resultados de la explotación del transporte ferroviario, marítimo y fluvial, etc., etc.
En comparación con las naciones adelantadas, el ruso es un mal trabajador. Y no
podía ser de otro modo bajo el régimen zarista y con la vitalidad de las supervivencias
del sistema feudal. Aprender a trabajar, he aquí la tarea que el Poder soviético debe
plantear en toda su envergadura ante el pueblo. La última palabra del capitalismo en
este terreno –el sistema Taylor–, al igual que todos los progresos del capitalismo,
reúne en sí toda la refinada ferocidad de la explotación burguesa y muchas
valiosísimas conquistas científicas concernientes al estudio de los movimientos
superfluos y torpes, la elaboración de los métodos de trabajo más racionales, la
implantación de los mejores sistemas de contabilidad y control, etc. La República
Soviética debe adoptar, a toda costa, las conquistas más valiosas de la ciencia y de la
técnica en este dominio. La posibilidad de realizar el socialismo quedará precisamente
determinada por el grado en que logremos combinar el Poder soviético y la forma
soviética de administración con los últimos progresos del capitalismo. Hay que
organizar en Rusia el estudio y la enseñanza del sistema Taylor, su experimentación y
adaptación sistemáticas. Al mismo tiempo, y planteándose como objetivo la elevación
de la productividad del trabajo, hay que tener presentes las peculiaridades del período
de transición del capitalismo al socialismo que reclaman, por un lado, el
establecimiento de las bases de la organización socialista de la emulación y, por otro,
la aplicación de medidas de constreñimiento, para que la consigna de la dictadura del
proletariado no quede empañada por una blandura excesiva del poder proletario en la
práctica”. 49
LENIN parece olvidar su condena de 1914 al “taylorismo” como dominación y opresión
capitalista del obrero (ver página 12 de este trabajo) sucumbiendo ante la praxis
fetichizada de un “capitalismo sin capitalistas” acerca del cual el mismo MARX había
advertido: “La producción de capitalistas y trabajadores asalariados es entonces un
producto fundamental del proceso de valorización del capital. La economía usual, que
sólo tiene en vista las cosas producidas, se olvida de esto por completo. En cuanto en
este proceso el trabajo objetivado es puesto al mismo tiempo como no-objetividad del
trabajador, como objetividad de una subjetividad contrapuesta al trabajador, como
propiedad de una voluntad ajena a él, el capital es al mismo tiempo necesariamente el
capitalista y la idea de algunos socialistas de que necesitamos el capital pero no los
capitalistas, es enteramente falsa.” (Grundrisse, I, 475-476)
________
49. V. I. LENIN. “LAS TAREAS INMEDIATAS DEL PODER SOVIÉTICO“. O. E en un tomo, Editorial “Progreso”, Moscú, 1969, pp. 435-436.
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Exigir “disciplina” y “productividad del trabajo” bajo condiciones capitalistas de
producción significa condenar a la clase obrera a una aceptación pasiva de su condición
de mano de obra esclava y a profundizar la expropiación de su fuerza de trabajo, por lo
que más temprano que tarde será necesario aplicar contra los trabajadores variadas
“medidas de constreñimiento”, vale decir la fuerza estatal represiva, aunque el Estado
que aplique tales medidas (despidos, detenciones, juicios penales, agresiones a
manifestaciones públicas) sea denominado “socialista”.
La supuesta superioridad que LENIN atribuía al gobierno de los soviets “bolchevizados”,
cuyo fundamento político se presumía era el pensar-decidir-actuar colectivo (“eleva a
una nueva democracia y a la participación efectiva en el gobierno del Estado a decenas
y decenas de millones de trabajadores y explotados”),
va cediendo paso a un
reacomodo según el cual la “dictadura del proletariado” puede asumir la forma de
dictadura personal.
“… Así pues no existe absolutamente ninguna contradicción de principio entre la
democracia soviética (es decir, socialista) y el ejercicio del poder dictatorial por
determinadas personas. La dictadura proletaria se diferencia de la dictadura burguesa
en que la primera dirige sus golpes contra la minoría explotadora, a favor de la
mayoría explotada; además, en que la primera es ejercida –t am bién a t r avé s d e
d et ermin ad as per s on as — no sólo por las masas trabajadoras y explotadas, sino
asimismo por organizaciones estructuradas de tal modo, que puedan despertar
precisamente a esas masas y elevarlas a una histórica obra creadora (a este género
de organizaciones pertenecen las soviéticas)
Por lo que se refiere a la segunda cuestión (el significado precisamente del poder
dictatorial unipersonal desde el punto de vista de las tareas específicas del momento
presente), debemos decir que toda gran industria mecanizada –es decir,
precisamente el origen y la base material, de producción, del socialismo– requiere
una unidad de voluntad absoluta y rigurosísima que dirija el trabajo común de
centenares, miles y decenas de miles de personas. Esta necesidad es evidente desde
tres puntos de vista –técnico, económico e histórico–, y cuantos pensaban en el
socialismo la han reconocido siempre como una condición para llegar a él. Pero,
¿cómo puede asegurarse la más rigurosa unidad de voluntad? Subordinando la
voluntad de miles de hombres a la de uno solo”. 50
Esa concepción monárquica del socialismo se hará sentir en los años posteriores con las
prácticas sustitutivas que tan bien conocemos: el partido sustituye a la clase; el Comité
Central sustituye al partido; el Buró Político sustituye al Comité Central y el Secretario
General sustituye al Buró Político.
En Rusia, la “dictadura del proletariado”, concepto marxista para caracterizar al período
de transición entre socialismo y comunismo en el que debe prevalecer el dominio de la
clase obrera sobre el conjunto de la sociedad para construir un modo de producción y
distribución basado en el valor de uso [“la sociedad de los productores libremente
asociados”], fue sustituida por la dictadura del partido bolchevique, cuya acción no fue
dirigida a la desaparición del Estado como representación y esencia de las clases
dominantes, sino a su permanencia y reforzamiento.
________
50. V. I. LENIN. “LAS TAREAS INMEDIATAS DEL PODER SOVIÉTICO“. O. E en un tomo, Editorial “Progreso”, Moscú, 1969, pp. 443-444.
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Tal situación no podía menos que exacerbar la resistencia tanto de los trabajadores,
explotados en nombre de un supuesto “Estado obrero”, como de sectores políticos cuya
visión del socialismo era diametralmente opuesta a la expresada por LENIN, concretada
además en prácticas como mayores jornadas de trabajo, militarización de unidades
fabriles (proposición de TROTSKY), el restablecimiento de la pena de muerte y la simple
sustitución del despotismo capitalista por uno similar pero autodenominado “socialista”,
al que el mismo LENIN reconocerá como “un Estado zarista pintarrajeado de rojo”.
Y en la lucha de opiniones, más tarde clausurada por el autoritarismo, voceros del
partido socialrevolucionario de izquierda, de los “comunistas de izquierda” y de otras
agrupaciones denunciaban lo que consideraban política antiproletaria del bolchevismo, y
que merecieron las siguientes respuestas de LENIN.
“Ahí tenéis Znamia Trudá [“Bandera del Trabajo”], el órgano de los eseristas de
izquierda, que en su número del 25 de abril de 1918 declaraba con orgullo: «La
posición actual de nuestro partido se solidariza con otra corriente en el bolchevismo
(con Bujarin, Pokrovski y otros)». Ahí tenéis al menchevique Vperiod [“Adelante”] de
esa misma fecha, que contenía, entre otras cosas, la siguiente «tesis» del conocido
menchevique Isuv:
«La política del Poder soviético, ajena desde el primer momento al carácter auténticamente proletario,
emprende en los últimos tiempos y cada día de manera más abierta la senda del acuerdo con la burguesía y
adquiere un carácter claramente antiobrero. Bajo la bandera de la nacionalización de la industria se aplica
una política de implantación de los trusts industriales, bajo la bandera del restablecimiento de las fuerzas
productivas del país se hacen intentos de acabar con la jornada de ocho horas, de implantar el trabajo a
destajo y el sistema de Taylor, las listas negras y las cédulas de identidad discriminatorias. Esta política
amenaza con privar al proletariado de sus conquistas fundamentales en el terreno económico y convertirlo
en una víctima de la ilimitada explotación por parte de la burguesía»”.
… Los obreros conscientes confrontarán reflexivamente la «tesis» del amigo de los
señores Liberdán y Tsereteli, Isuv, con la siguiente tesis de los «comunistas de
izquierda»:
«La implantación de la disciplina de trabajo con motivo del restablecimiento de la dirección de los
capitalistas en la producción no podrá aumentar de manera substancial el rendimiento del trabajo, pero
disminuirá la iniciativa, la actividad y el grado de organización clasista del proletariado. Amenaza con la
esclavización de la clase obrera y despertará el descontento tanto de los sectores atrasados como de la
vanguardia del proletariado. Para llevar a la práctica este sistema, con el odio reinante entre los medios
proletarios contra ’los saboteadores capitalistas‘, el partido comunista tendría que apoyarse en la pequeña
burguesía contra los obreros y, con ello, hundirse como partido del proletariado» (Kommunist, núm., 1,
51
página 8, col. 2)
Noventa años y mucha sangre después, la historia demuestra que las críticas a los
acuerdos con la burguesía no andaban muy descaminadas, y que el restablecimiento de
la dirección de los capitalistas en la producción era la antesala de un retorno al modo de
producción basado en la exacción de fuerza de trabajo, a la división social caracterizada
por la separación trabajo intelectual/manual, a la expropiación de la autonomía clasista
por los partidos, especialmente por el bolchevique, con la subsecuente desaparición de la
discusión abierta, y la descalificación de la crítica como “contrarrevolucionaria”. Todo ello
bajo el manto de un discurso estatal que pregonaba ser “socialista” y atribuía al partido
bolchevique el monopolio de la teoría y la práctica comunistas.
________
51. V. I. LENIN. “ACERCA DEL INFANTILISMO «IZQUIERDISTA» Y DEL ESPÍRITU PEQUEÑOBURGUÉS“. O. E en un tomo, Editorial
“Progreso”, Moscú, 1969, pp. 469-470.
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IV. EL CAMINO ES LA AUTONOMÍA CLASISTA, NO LA “PARTIDIZACIÓN”.
“… Incluso en la concepción evolutiva del reformismo, se suponía que el
capitalismo de Estado se transformaba, por medio de su propia expansión
cuantitativa, en el cualitativamente nuevo Estado del socialismo. Para el
socialismo revolucionario, el capitalismo de Estado era sólo una modificación
de las relaciones de producción capitalistas que no alteraba nada de su
carácter antisocialista; el capital tenía que ser abolido en todas sus formas”.
Paul MATTICK - “El Capitalismo de Estado y la Economía Mixta”
Publicado como capítulo quinto del libro
«Economía, política y la era de la inflación», 1976.
Tomado de http://www.geocities.com/cica_web
Decían los fundadores del marxismo que “las ideas de la clase dominante son las ideas
dominantes en cada época; o, dicho en otros términos, la clase que ejerce el poder
material dominante en la sociedad es, al mismo tiempo, su poder espiritual dominante.
(…) Las ideas dominantes no son otra cosa que la expresión ideal de las relaciones
materiales dominantes, las mismas relaciones materiales dominantes concebidas como
ideas…” [CARLOS MARX – FEDERICO ENGELS, “LA IDEOLOGÍA ALEMANA”, Ediciones
“Pueblos Unidos”, Buenos Aires, 1973, pp. 50-51]
Cuando un aparato partidista es colocado por encima de la clase obrera, se está
pensando y actuando de acuerdo a ideas de dominio, de control, e igualmente sucede al
mantener la separación entre productores y producto, con lo que la “bolchevización” de
los consejos significó una victoria de la ideología y la vía más expedita hacia la
restauración de las relaciones materiales capitalistas.
Hay bastante documentación (mucha de ella ocultada, por supuesto) de los eventos
ocurridos entre 1917 y 1923 en Rusia, especialmente las Actas de los congresos de
partidos, sindicatos y soviets, cuyo análisis nos permite una visión de conjunto de lo que
en esos años aconteció.
Podemos constatar, por ejemplo, cómo en el IV Congreso Panruso de Sindicatos, del que
TOMSKI era presidente, fue presentada una moción según la cual el partido debía
orientar la elección del personal dirigente del movimiento sindical, garantizando que la
elección de esos dirigentes la realizaran los propios sindicalistas.
El Comité Central del partido despojó inmediatamente a TOMSKI de sus credenciales y
fue prohibido a RIAZANOV (presentador de la moció


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