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Debate en Chile: La escuela en la coyuntura

03.11.11

LA ESCUELA EN LA COYUNTURA
AUTOR: Jaime Yovanovic Prieto (Profesor J)
Coordinador Universidad Libre

INTRODUCCIÓN:

La historia es un relato diacrónico y meta relato, por lo tanto la historia es subjetividad, esto es, producción de sujeto, y, al serlo, la memoria es acto de sujeto, su relación personal o social con los acontecimientos anteriores vividos. La memoria es mirada del sujeto hacia si mismo, la historia es mirada hacia partes, momentos, situaciones, acontecimientos o al conjunto de la humanidad, de la especie, así como la secuencia e interacciones entre momentos. Es la humanidad pensando, por lo tanto, es la naturaleza, el cosmos, que se piensa a si mismo. No hay pensamiento abstracto ni fuera de esa realidad intectuante con la naturaleza, como la posibilidad de un juzgador externo, que sólo expresa ideológicamente el poder. La historia de los humanos es la historia de la naturaleza, ya que es ella la que hace introspección y memoria a través de nosotros, aunque habrá que discutir eso de “nosotros” como sujeto epistemológico concreto. La historia puede parecer objetiva, pero no lo es, ya que siendo producción de sujeto, es el relato no de su ser y estar en el mundo, sino de su existencia, o sea, el sujeto está siendo y es estando. Las relaciones sociales, que parecen ser objetivas, son producción de sujeto, como la cultura, a la que pertenece, por lo que son subjetivas. Las condiciones materiales de la vida no pueden separarse de las condiciones naturales, so pena de volverse sobre si mismas. Por ejemplo la propiedad, derivada de la división histórica de las formas de interacción con la madre tierra, llamadas “trabajo”, lo que es un absurdo, pues no había trabajo antes de la propiedad, es una relación entre personas, no entre personas con la tierra o el ganado, no es más que la misma posesión anterior de los instrumentos y medios de producción con la diferencia que se instala la exclusividad y la exclusión del resto, lo que destruye la comunidad instaurando el reino de la “sociedad”. El propietario, al desprenderse de la vida en común, genera una subjetividad particularizada y una historia propia, que refuerza con la ideología de la trascendencia, de allí la necesidad de someter la disgregación del común rearmándolo para su continuidad ad infinitum estableciendo la dominica potestas sobre la mater para asegurar el hijo primogénito y el conjunto de famulus en la unidad reproductiva funcional a la unidad productiva, lo que se continúa con diferentes modalidades pasando por la esclavitud, el colonato y su fase superior del feudalismo y luego el capitalismo, donde el iluminismo, la ilustración y la enciclopedia rearticulan el llamado saber acumulado en las nuevas condiciones de la hegemonía burguesa y sustituyen la voluntad de los dioses por la racionalidad instrumental, el determinismo divino por el determinismo de la objetividad, la teleología del cielo por la teleología de la utopía, en fin, lo mismo con una máscara.

ORIGEN Y OBJETIVOS DE LA ESCUELA

La formación de la clase obrera se produce en Europa sometiendo al campesinado, los siervos de la tierra y las comunidades de los llamados “bandidos” de los bosques, montañas y mares, a la máquina y al aparato del estado, sin embargo esos campesinos hubieron de pasar varios años y generaciones para “aceptar” la disciplina industrial. Estamos hablando de la mitad del S.XIX, o sea, en comparación con los más de 8 millones de existencia humana, eso fue sólo ayer. Si bien estaban sometidos a los dos señores, del feudo y del cielo, sus ritmos corporales e instintivos respondían al sol, el viento, el agua, el canto de los gallos y el estar juntos, llenos de tradiciones que venían de tiempos ancestrales y expresando las diversas identidades que buscaron ser aniquiladas por el estado-nación. De allí que no podían aceptar de buenas a primeras la subordinación a la industria y las cárceles se llenaban de campesinos que paralizaban la producción, hacían huelgas e incendiaban fábricas. La solución encontrada por el capital fue la universalización y obligatoriedad de la “educación”. Del rescate de los libros empolvados en monasterios por los católicos y bibliotecas secretas de la masonería, que expresaban el elitismo del saber-poder y sólo podían acceder al “conocimiento” los iniciados, se pasa al ministerio de educación y a las escuelas obligatorias. Las tropas atacan los barrios periféricos de las villas y burgos y se llevan a los niños arrancándolos de los brazos maternos y de la reproducción cultural campesina para meterlos a viva fuerza en las prisiones de las escuelas, copia fiel de los cuarteles y cárceles, donde inicialmente los poseedores de la luz eran militares, encargados de instalarla en el interior de los alunni, los sin luz, los alumnos, en un proceso de domesticación similar al oso del circo al que se le aplican golpes de electricidad para reducir sus instintos.

En esas escuelas la construcción de la sique se produce mediante el choque sicosomático del “quédate quieto”, “mira para delante”, “no hables” y del castigo consiguiente, donde el chico debe aprender a ser el policía de su cuerpo y de su libertad, so pena del flagelo. “Cuerpo mío, quédate quieto o me castigarán”, emite órdenes mentales hacia su soma, su corporalidad, conteniendo el instinto de rebeldía, como soldados recibiendo culatazos para seguir las órdenes a ciegas y como gendarmes cuidando que no escape el prisionero del interior de cada uno. Pavlov en realidad no necesitaba estudiar al perro. Según una mirada biopolítica, en este caso se trata de la construcción y continuidad de la psique del dominado. Los saberes específicos se reducen a metodologías y técnicas para hacer funcionar el sistema y garantizar la continuidad y expansión de la ganancia.

Ese es el origen y esencia de la educación y la escuela, una estructura parte del tinglado general de adscrpción para la cohesión y la dominación. La pugna interna entre ideologías que disputan la adhesión conceptual para el manejo y conducción de dicho artefacto es la misma pugna de control del estado y se traduce en lo que se llama hegemonía, que Gramsci trabajó para el conjunto de la sociedad apenas como la mayor sujeción o de opción por uno u otro paradigma o propuesta social para introducir gente afín en las instituciones y desviarlas del mal para llevarlas por el camino del bien, dejando convenientemente de lado la hegemonía económica, ya que no es posible modificarla sin derribar el tinglado que se quiere dirigir.

Si los saberes específicos se reducen a lo necesario para hacer funcionar el sistema, la pirámide educacional responde a ello, haciendo creer que mediante el éxito o el fracaso no es posible entonces acceder a plenitud a lo que se configura como instrumento de ascensión social, status, empleo y dinero. Como en un reality show, sólo quedan los mejores y el resto es borrado del mapa. La máquina requiere cada vez menos mano de obra, disminuyen progresivamente los puestos de “trabajo”, reina la precariedad y crece exorbitantemente la capa de marginados a nivel universal. Los cesantes ilustrados, si bien aumentan en números absolutos, no son ni el 1 o 2% del total, ya que de mil niños, sólo 800 entran a educación básica y salen 600, de los cuales entran 500 y salen 300 de la educación media, de los cuales 100 ingresan a la universidad y otro tanto a institutos técnicos. La estructura educativa no es etérea ni impermeable, sino que se configura acorde con la estructura económica, la que no cambiará mientras se mantenga el modelo, el cual si se sustituye por otro modelo capitalista tendrá el mismo inconveniente, por eso aquellos que aspiran al capitalismo de estado solamente entran a la pugna estudiantil para reclutar, ganar prestigio, acrecentar su influencia, aumentar sus votos y posicionar figuras para escalar posiciones dentro de las estructuras o avanzar hacia una hegemonía o una hegemonía compartida. El sistema se defiende y múltiples propuestas se despliegan generando una permanente tensión a tres bandas: los sistémicos del capitalismo concurrencial y del capitalismo de estado y los anti sistémicos. Los segundos se confunden con los primeros y muchos de los terceros realizan actividades conjuntas con los segundos imaginando que su discurso progresista es real, lo que denota que se le da demasiada importancia a lo discursivo y poca al cambio real, lo que por su vez denota que el espacio en que se mueven muchos antisistémicos es un espacio posible de compartir y trabajar juntos con los sistémicos llamados progresistas, lo que da para pensar. En el fondo el encuentro se da meramente en el concepto, que en este caso es lo teleológico, el objetivo a lograr, por eso los conceptos de izquierda, centro o derecha llegan ser todos sistémicos, diferenciándose en alguna medida aquellos de la izquierda de abajo.

Como esa pugna ideológica no da en nada, el sistema la promueve para mantener a todos subordinados a un paradigma o a una utopía, cualquiera que ella sea, desde fascistas a izquierdistas y hasta anarquistas. Ya se encargarán ellos de mantener la hegemonía y la cohesión mediante la pugna mortal dentro del embudo de la pirámide qjue dejará sólo algunos sobrevivientes. Como es un cambio a futuro no hay amenaza actual al sistema, no hay problema que se junten los afines o aún que hagan barricadas y coloquen bombas, ya se arreglará con el soplonaje y los “cazadores” persiguiéndolos como galgos por las calles. La gratuidad o comercialización de la educación pasan a segundo plano en tanto se respeten las estructuras y jerarquías, la individualización, las notas y evaluaciones personales, la competencia y la ley del sálvese quien pueda, ya que el camino trazado es meramente individual.

LA COYUNTURA CHILENA ACTUAL Y PERSPECTIVAS

Muchas personas, colectivos y corrientes han quebrado la continuidad que se restituyó al ser derrotado el movimiento pingüino en años anteriores, han ocupado escuelas y universidades autoinstituyéndose como un nuevo movimiento dentro del movimiento estudiantil, ocupando centros y federaciones desde las asambleas, que han pasado a sustituir a las estructuras estudiantiles y partidarias en su capacidad de tomar y llevar adelante las decisiones, subordinándolas en una especie de mandar obedeciendo. Hay una revuelta interna que no sólo critica las instituciones para posicionarse ideológicamente hacia el futuro, sino que las somete, al igual como hicieron los trabajadores que ocuparon e hicieron funcionar las empresas en el paro patronal durante el gobierno de Allende. La presencia de este movimiento interno, que llamaremos para el análisis de “movimiento democrático”, ha conseguido modificar la correlación interna o hegemonía anterior de la Confech, transformando al movimiento estudiantil de una estructura piramidal tradicional meramente reivindicativa, a un hormiguero creativo, dinámico y propositivo que ha sorprendido gratamente a la población concitando un extraordinario apoyo. Los líderes y dirigentes han pasado a un segundo plano, antes uno declaraba que había que bajar una movilización y ya eso era un mandato, hoy una dirigente lo dice y no se le acepta, cambió perceptiblemente el eje y la esencia de sujeto, desde la dirigencia hacia la base. Ya no se trata de sujetos pasivos que sólo van a marchas o emiten un voto a favor de un representante, sino de multitudes asamblearias que rescatan la soberanía popular.

Ante la imposibilidad del gobierno de negociar mediante concesiones compartidas con dirigentes que no pueden hacer propuestas que luego la asamblea echaría para atrás, las autoridades optaron por cerrar el paso chantajeando a los parlamentarios y a los grupos de hegemonía partidaria como los que retrocedieron ante la negativa de la intendencia a facilitar una marcha familiar. Es demasiado obvio que no había intenciones de ceder y aceptar las propuestas estudiantiles y se procuraba lo contrario, es decir que el movimiento cediera, destacando la diferencia entre “ultras” y “moderados”. Además el poder tiene la necesidad de desarticular los avances alcanzados por el movimiento democrático dentro del movimiento estudiantil y ayudar a restablecer las estructuras jerárquico-autoritarias, lo que explica que nadie toque los problemas curriculares o de contenidos escolares, pues el fondo de la cuestión es quien dirige y da sentido a las escuelas, de allí que la gratuidad o comercialización sea meramente un problema de forma, pues no hay ninguna dificultad en que todos estudien gratis y algunos paguen escuelas privadas, de allí que los sectores burocráticos insisten en la plataforma formal, único terreno posible de negociaciones.

Como no hay acuerdos ni sometimiento, como se hizo con los pingüinos anteriormente, algunos sectores partidarios han echado a rodar la posibilidad de alcanzar sólo algunas pequeñas conquistas que se consolidarán o llegarán a futuro, lo que ha traído cierto alivio en las filas del gobierno y del parlamento y les permitió apretar el torniquete de la intendencia y lograr que los sectores negociadores echaran para atrás la marcha familiar que era acuerdo de la Confech. Los negociadores temen una mayor radicalización del movimiento estudiantil por efecto del fuerte desarrollo del movimiento democrático en su interior con disposición a apoderarse también de las calles y espacios públicos resistiendo la agresión represiva. Así, autoridades y negociadores partidarios están de acuerdo en reducir la autonomía asamblearía alcanzada desde abajo, la que no tendrá sentido y quedará circunscrita a brotes de enunciados críticos permanentes en el caso de volver a clases y efectuar una actividad de vez en cuando que les mantenga “movilizados”, por lo que tal vez sea conveniente pasar a otra fase de profundización e intervención estudiantil dentro de sus propias esferas para ir avanzando hacia el encuentro material práctico con dinámicas sociales externas de similar construcción democrática participativa por abajo. Este último punto lo tratamos en la ponencia que presentaremos en el Foro de Santiago, por lo que aquí veremos las perspectivas de ampliación del movimiento de base dentro de las propias escuelas, institutos técnicos y universidades.

Se trata de abordar la modificación interna de contenidos, programas y metodologías proponiendo y materializando en cada carrera un cambio radical del sentido y la práctica de la enseñanza, poniendo en cuestión los autores, referencias, bibliografías, paradigmas, ideologías respecto de los contenidos, de las evaluaciones y las metodologías. Las evaluaciones deberían transitar del ámbito individual al ámbito grupal, es decir, un curso se evalúa según sus resultados como curso fomentando la interactividad de las individualidades. La dinámica de sujeto se transfiere del ámbito meramente reivindicativo institucional al ámbito interno de las operaciones pedagógicas y administrativas de la cotidianeidad estudiantil. Por otro lado el uso del título o de la especialidad no debería quedar subordinado a las posibilidades del mercado, sino que debería construir modalidades concretas de autostenimiento del técnico o profesional junto a la población de la localidad donde reside, así el ingeniero no se capacitaría sólo para trabajar en la gran empresa, sino que se educa construyendo con sus manos los mecanismos e instrumentos para su sustento junto a su familia y vecinos, por ejemplo un modo de transformar la aceituna en aceite de oliva, que luego se destine al consumo masivo a bajo costo en las redes de comprando juntos y la Otra Economía. Se trata de un rearme o rearticulación de la producción institucional de saber desde las necesidades de la empresa y del mercado a las necesidades sociales ya no más sobre la base de “extensión” o laboratorios, sino una base programática. Cada carrera o profesión tiene un enorme potencial de desarrollo en este campo y la Universidad Libre, en conjunto con la Red de Economía Popular y Ecología Social, ha desarrollado una fuerte experiencia al respecto sobre la base de talleres de vocación donde, por ejemplo, estudiantes de ingeniería han construido una bicicleta que produce electricidad en conjunto con vecinos de un barrio, de arquitectura han elaborado una cocina de barro, de salud han contribuido a la formación de un comité de salud barrial, etc.

Difícilmente las instituciones estatales aceptarán propuestas como éstas, de modo que se puede subsumir de manera tal que quede dentro de aspectos generales que pueden compartir espacios con la formación para el mercado, ya que de por si será una fuerte lucha interna en las escuelas, institutos técnicos y universidades, dejando de ser una propuesta ideológica para transformarse en una acción democrática interna en los centros de estudio, cuyo perfil se distancia de aquel en que los negociadores concilian con el sistema, lo que permitirá desmarcarse de ellos.

La Universidad Libre ofrece talleres gratuitos en barrios y centros de estudio tanto para mostrar la experiencia desarrollada y debatirla, como para descubrir nuevas modalidades en diálogos prácticos, en dos áreas: talleres generales como metodologías de aprendizaje conjunto, metodologías de evaluación grupal, etc. y talleres específicos para cada carrera o profesión.

Jaime Yovanovic Prieto (Profesor J)
unlibre@gmail.com


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