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Una mirada al interior del conflicto sirio

20.01.12

CRÓNICA | CONFLICTO EN SIRIA
Homs, el núcleo de la rebelión en el corazón del mundo árabe
Una carretera de doble vía cercada por plantaciones de olivos, trigo y cebada es la primera imagen de la entrada a la ciudad de Homs, donde se concentra lo más duro de la rebelión en Siria, el país considerado el corazón del mundo árabe.

Karen MARÓN
GARA

Los precarios puestos de control militar lucen diferentes fachadas. Algunos están protegidos por montículos de bolsas de arena y otros están fabricados con chapa de aluminio. En cada uno de ellos están apostados entre dos o tres soldados y un civil armado, realizando funciones de control.
A la izquierda, a unos veinte kilómetros de distancia, se eleva imponente el Monte Líbano, uno de los corredores fundamentales para el ingreso de armas a esta ciudad, la tercera en importancia por la riqueza de su colosal industria refinera de petróleo, la más grande del país.
Muchas de las armas provienen directamente de la ciudad de Trípoli, al norte de Líbano, lugar donde se concentran grupos salafistas que apoyan esta confrontación que lleva diez meses en pugna.
Tal es así que el ministro libanés de Defensa, Fayez Ghosn, desató la polémica en su país después de que señalara que miembros de Al-Qaeda penetraron en Siria desde Arsal, detrás de estas montañas, dos días antes del doble atentado suicida en Damasco, que causó 44 muertos y 166 heridos.
Arsal, de mayoría suní y considerada como un bastión del ex primer ministro libanés Saad Hariri está situada en el valle oriental de la Bekaa.
Al ingresar a la ciudad, las calles mantienen su movimiento pero sobre Al-Ghota -la avenida principal de la ciudad donde se enclava un barrio mixto de cristianos y musulmanes- los comercios están cerrados en su totalidad. Algunos propietarios que viven al otro lado de la urbe tienen miedo de trasladarse por los ataques y secuestros de los rebeldes, y otros deciden adherirse sin voluntad propia a la huelga obligatoria que les imponen los grupos armados.
Pero Alhameedy muestra un panorama totalmente diferente. El zoco (mercado) de la ciudad vibra al ritmo de sus comerciantes y de los compradores -muchas mujeres vestidas con la típica abbaya y su hijab- que le imprimen a la ciudad una cierta sensación de normalidad, aunque las calles estén atestadas de basura porque los trabajadores temen ser atacados mientras realizan su labor.
Pero el conflicto existe y Homs se lleva su peor parte. En el Hospital Militar de Homs, Mohammed Fuad, un soldado de 22 años yace sobre una cama herido en la cabeza y con quemaduras graves en ambas manos. Un grupo armado no identificado interceptó su vehículo y disparó abiertamente sin permitir la defensa de los uniformados. Un emboscada bien preparada, donde se utilizaron pistolas y explosivos.
En estado de shock por la situación, dice no entender lo que sucedió y espera a su padre mientras un enfermero le aplica sus curas.
Al otro lado de la habitación, otro Mohammed pero de apellido Alush, de 35 años y distribuidor de verduras, se encuentra en una situación delicada. Su brazo y piernas han sido destrozados en un tiroteo, también a consecuencia de una emboscada. Fue trasladado a este hospital, porque no hay camas disponibles en los centros de salud para civiles.
Alush, que estaba en su camioneta repartiendo patatas, fue interceptado junto a su compañero de trabajo en el barrio de Tal Alshar. Tres personas enmascaradas cruzaron un vehículo y dos de ellos empezaron a disparar. «No entendemos qué sucede aquí ahora. Queremos que regrese la paz y la seguridad», declara a GARA en voz baja.
El joven está casado, tiene cuatro hijos y es alauí. Los alauíes en Siria son una de las ramas del Islam, seguidores de los doce imanes de Ahlul Bait, descendientes del profeta Mahoma. Su escuela de jurisprudencia en el Islam es aquella fundada por el sexto imán, Yafar As-Sádiq.
Constituyen el 15% de la población en Siria, donde gozan del respaldo del Gobierno debido a que el actual presidente, Bashar al-Assad, es alauí. También existen comunidades menores en Líbano, Turquía, Irak, territorios palestinos, Australia, Argentina, Venezuela, Brasil y Bulgaria.
Cuando se le consulta a Alush si el ataque tiene que ver con su religión, no sabe explicarlo. Sin embargo, los suníes radicales apoyados por Qatar y Arabia Saudí desde el Golfo Pérsico, por un lado, y por Turquía, la OTAN y Estados Unidos, por otro, amenazan a la minoría alauí por su continuo apoyo al presidente Al-Assad, aumentando las tensiones étnicas.
Mamoun al-Homsy, un antiguo diputado sirio y uno de los líderes de la oposición del país, ha difundido recientemente un mensaje grabado a la comunidad alauí en Siria, en el que advierte a sus miembros contra el apoyo a Al-Assad.
En el mensaje, Al-Homsy instó a los alauíes a repudiar de inmediato a Al-Assad y les advirtió de que en caso de no hacerlo, «Siria se convertirá en el cementerio de los alauíes».
Violencia generalizada
El Gobierno de Estados Unidos es consciente del peligro de venganza generalizada contra la minoría alauí en Siria tras la esperada caída del Ejecutivo de Al-Assad. Esta cuestión fue el centro de las conversaciones que se celebraron el pasado 6 de diciembre en Suiza entre la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, y los líderes de la oposición siria.
El informe que publica el protocolo de las conversaciones recoge que Clinton instó al Consejo Nacional Sirio -que Estados Unidos reconoce como legítimo representante del pueblo sirio- a trabajar por la unidad con la promesa de actuar para proteger a las minorías tras el derrocamiento de Al-Assad.
Pero la violencia sigue en aumento. «Diariamente se reciben entre 15 y 20 heridos desde el inicio de los incidentes y el número de muertos que salieron de aquí es de 785 soldados», confirmó a GARA el médico y general de brigada Alí Mohammed Assi, Director del Hospital Militar de Homs.
«El 85% de los pacientes son hombres y el 15% mujeres, porque trabajan en las oficinas. Al principio recibíamos heridos de bala, pero en los últimos meses son lesionados por esquirlas de explosiones de RPG y otros artefactos», dice Assi. También el hospital muestra las huellas de impactos de proyectiles de lanzagranadas, ataques que violan el Derecho Internacional Humanitario.
El RPG es un lanzagranadas antitanque de mano y una de las armas más populares propulsa-cohete y que se dispara apoyada en el hombro. Su robustez, simplicidad, bajo costo y eficacia le han convertido en el lanzacohetes más utilizado en el mundo. Alrededor de cuarenta países emplean actualmente este arma, que se fabrica en nueve estados. Es también popular entre las fuerzas irregulares y las guerrillas, lo mismo que el fusil AK-47.
Sin embargo, muchos de los explosivos confiscados son de fabricación casera y están preparados para explotar por control remoto.
«Pero lo que se ha incrementado en los últimos tiempos son los disparos en la cabeza y la parte superior del cuerpo y eso es especialidad de los sniper (francotiradores)», asegura AlíMohammed Assi.
Una especialidad en la que se está entrenando a los miembros de llamado Ejército Libre de Siria (ELS) y que, entre otros, apunta como maestros en este arte de la muerte a las unidades de élite y fuerzas especiales británicas. Informes públicos indican que esa capacitación también se está produciendo en algunos lugares de Libia y Líbano, donde agentes del MI6 y de las UKSF (SAS/SBS) británicas han estado entrenando rebeldes para la guerra urbana, así como suministrándoles armas y equipamiento.
También se cree que agentes de la estadounidense Central de Inteligencia Americana (CIA) y fuerzas especiales de ese país están prestando servicio de comunicaciones a los rebeldes, mientras Homs no quiere ser sumergida en el infierno.
Aplazan el informe de los observadores
La Liga Árabe ha aplazado hasta el domingo la presentación del informe final de sus observadores en Siria, cuya misión continuará hasta entonces y podrá ser renovada, informó a Efe el jefe de Operaciones de la delegación, Adnan al-Jodeir.
Pese a que el acto estaba convocado para mañana, Al-Jodeir precisó que el organismo panárabe decidió celebrar la reunión de su grupo de contacto sobre Siria un día después de lo previsto y unas horas antes de la cita de los ministros árabes de Exteriores.
Al-Jodeir agregó que el grupo de contacto -formado por Egipto, Sudán, Omán, Argelia, Arabia Saudí y Qatar-, además del secretario general de la Liga Árabe, Nabil al-Arabi- se reunirá el domingo por la mañana y trasladará sus conclusiones en el posterior encuentro de los jefes de la diplomacia árabe.
Tras estudiar y evaluar el informe general elaborado por los observadores, los ministros de Exteriores deberán decidir si renuevan o retiran la mencionada misión.
París pidió que los observadores informen al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. GARA


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