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Valparaíso: Características del Proyecto Fénix

Jaime Yovanovic (Profesor J)  :: 29.04.14

La reconstrucción post-terremoto dejó una infinidad de enseñanzas para quienes participamos en las reflexiones y experiencias de actividades autónomas orientadas a la génesis de formas de vida comunitaria

Valparaíso: Características del Proyecto Fénix
Por Jaime Yovanovic (Profesor J)

La reconstrucción post-terremoto dejó una infinidad de enseñanzas para quienes participamos en las reflexiones y experiencias de actividades autónomas orientadas a la génesis de formas de vida comunitaria, esto es, el conjunto de las relaciones internas y externas del sujeto común, cuyo principal ejemplo en los territorios ocupados por el estado chileno está en la cosmovisión mapuche, construida en miles de años de compartir el territorio, los alimentos y la crianza de los hijos.
La comunidad no es una organización de personas ni una cantidad de personas, sino otro modo de vivir, otro sistema de relaciones distinto al sistema de las relaciones del capitalismo y sus congéneres del llamado socialismo, que en rigor se trata de capitalismo de estado. Las relaciones comunitarias internas no están determinadas por la compraventa de la fuerza de trabajo, sino por la acción mancomunada de producción y uso de bienes y alimentos, sean ellos naturales o elaborados. En la comunidad no existen clases, pues ya no existen propietarios ni proletarios, sino seres humanos tejiendo la nueva vida, el Buen Vivir de la cosmovisión andina de base autogestionaria.
No es necesario ser anticapitalista para armar un nuevo tejido de relaciones que supere las limitaciones del capital y asuma vínculos directos con la madre tierra recuperando la principal fuente de energía humana que es la telúrica, aunque durante un tiempo algunos insistan en mantener alguna forma de propiedad. Todo modo de vida humana conserva durante mucho tiempo rasgos del modo anterior, por lo que la multiplicación de los espacios comunitarios y la fortaleza interna de las relaciones comunitarias, son la garantía de resistencia a la permanente y tenaz reproducción material y cultural del individualismo y la competencia, bases del comportamiento en el sistema societario patriarcal que reproducen los dos modelos capitalistas señalados (concurrencial y estatal).
El Proyecto Fénix para la reconstrucción de Valparaíso devastado en varios de sus cerros por el incendio cuya causa no es natural, sino la mano del hombre, para el renacer de las cenizas, no es un proyecto anti-capitalista ni anti-estado ni anti-algo, sino pro respeto de la madre tierra y de la autonomía comunitaria, donde las modalidades de compartir aspectos de la cotidianeidad, esto es del día a día de los vecinos de un barrio, cerro o localidad, son el eje y la tónica de las actividades, ya que la proximidad, la mirada y la corporalidad permiten un tejido humano instalado en las sensaciones, las emociones, los afectos, la ternura y demás que re-posicionan la mente y la racionalidad en un papel subordinado, ya no más al contrario, donde la racionalidad, en especial la racionalidad instrumental, son los ejes conductores que subordinan el cuerpo y los afectos en una red de relaciones marcadas por el interés, el individualismo y la competencia de unos ganando y otros perdiendo, de allí que los juegos de niños para nosotros no son competitivos. No necesitamos que el niño «rechace» conceptual o normativamente los juegos de competencia, sino que conozca y practique los juegos y actividades del común, la horizontalidad y el placer de hacerlo juntos, el disfrute de la compañía y el aprendizaje práctico-corporal del afecto, la comunicación y el respeto.
El Proyecto Fénix se propone la instalación de un espacio intermedio entre el individualismo hogareño y la competencia social, entre la familia y la sociedad, dado que la sociedad está resultando una pésima escuela de formación para la vida y el hogar está siendo el nido de la individualidad que se distancia de los demás favoreciendo la reproducción de la sociedad tal como está: cargada de odio y miedo, la sociedad esquizofrénica que relata Guattari. El mejor ejemplo de lo que decimos es que anteriormente se cortaban calles y los niños jugaban allí, en tanto las madres cocinaban una olla común, los jóvenes y adultos las ayudaban o apoyaban a los niños y los mayores degustaban un mosto ojo a ojo con las señoras, sin que ellas ejercieran represión ni ellos necesitaran exceder límites determinados por la presencia del común. Era lo que se llamaba la gran familia de la cuadra.
Lo que incorpora el Proyecto Fénix de Valparaíso es la vuelta a la relación profunda con la madre tierra en espacios de huerta, producción de alimentos, salud natural y plantas medicinales, comités de comprando juntos, energía alternativa, construcción con barro, piedras y madera y en general modalidades de acciones conjuntas y compartidas con carácter sistemático, es decir, que hagan escuela, donde el reforzamiento escolar se hace en base a la mirada y acción directa sobre los fenómenos y asuntos estudiados, como la biología, la geografía y ciencias naturales en torno a la huerta, el almácigo, el invernadero, el compostaje y la lombricultura. Si a un niño le gusta aquella planta, pasarle un libro sobre huerta, cosa que el fomento a la lectura se haga por el gusto, el placer, más que por una orientación disciplinaria como hace la escuela formal que finalmente modela el hombre unidimensional de Marcuse acondicionándolo para la sociedad del espectáculo de Debord.
Los juegos y en general el carácter lúdico de las actividades junto al canto y disfraces, permiten que la alegría y el instinto de la libertad puedan desplegarse asentando el gusto de estar juntos, además de la comprensión de que el arte es parte de la vida de todos, estimulando por el ejemplo la artesanía y manualidades entre niños y jóvenes elaborando objetos que luego pueden ser expuestos en ferias del trueque o el día del regalo común, donde los niños, jóvenes y aún adultos pueden donarse mutuamente sus creaciones, utilidades y adornos.
El Proyecto Fénix está constituido y va asumiendo forma entre las familias participantes, en tanto los facilitadores siguen sus orientaciones, sin transmitir una visión o interpretación del mundo, lo que permite la autonomía, es decir la posibilidad de una subjetividad o cosmovisión de sujeto común.
Los voluntarios o facilitadores que van llegando forman parte de una primera fase donde se conversa de los conceptos y experiencias de la construcción de saber propio de la comunidad, el común y la autonomía, lo que permite incorporar en el bagaje del Proyecto las miradas y sensaciones de cada uno, lo que evita asumir una forma preconcebida y facilita que el modelaje de las metodologías y contenidos correspondan al sujeto, sus necesidades, requerimientos y memoria, lo que permite que los estudios de reforzamiento en historia y ciencias sociales en general se orienten por la identidad, la memoria histórica y las expectativas locales.
Esta metodología facilita la expresión libre y el despliegue de la potencia del ser, lo que hecho de conjunto va sembrando en la dirección del sujeto común.

Informaciones al respecto pueden ser solicitadas en per.reconstruccion@gmail.com y en el correo de la Universidad Libre unlibre@gmail.com

Vea también el Grupo del Proyecto Fénix en féisbuc: https://www.facebook.com/groups/759493100761430/


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