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Chile: Ocupar y autogestionar para avanzar: Producción social del hábitat y el movimiento de pobladores

MPL :: 24.09.14

Artículo enviado por el Movimiento de Pobladores en Lucha, que presenta diferencias con nuestra línea editorial de conocimiento, divulgación y reflexión sobre la autonomía comunitaria, lo que indica que no somos neutrales, por lo que hemos considerado necesario incorporar los comentarios del Profesor J

Nota de Jaime Yovanovic Prieto (Profesor J)

Los compas del MPL han tenido la deferencia de hacernos llegar su artículo para publicación, lo que hacemos a pesar de nuestras diferencias, algunas de las cuales estamos entregando alternadamente junto con su texto. No hay duda de que se trata de un documento interesante, que al leerlo hará la boca agua a más de un lector honesto no debidamente avisado, por eso en primer lugar decimos que la autonomía que dicen tener no existe, pues se trata de un partido político con organización tradicional formado de la unión entre ex militantes del Partido Comunista y activos militantes de algunos de los grupos en que se reestructuró el movimiento Surda, conocido mundialmente porque su libro de cabecera llegó a ser el manual de Marta Harnecker sobre la izquierda política y la izquierda social, donde la izquierda política es la que dirige a la izquierda social, o sea, una forma camuflada de vanguardismo, una izquierda disfrazada de autónoma para adentrarse en los movimientos sin despertar sospechas para subordinarlos gradualmente a sus políticas y llevarlos a apoyar sus candidatos a los altos cargos estatales. Se trata del partido Igualdad donde forman tendencia interna junto a otras tendencias que no requieren la «unidad», aunque si la unidad ideológica para dirigir movimientos sociales o culturales subordinados.

La segunda colocación que haremos antes de adentrarnos en su análisis, es que han adoptado la consigna zapatista de «mandar obedeciendo», pero con lo ya dicho queda al desnudo el carácter demagógico con que la utilizan, pues es lo contrario de la práctica de vanguardias, partidos y postulados de Harnecker, lo que evidencia que se usa para efectos propagandísticos. El mandar obedeciendo sólo es posible desde comunidades autónomas que van desarrollando gradualmente el Buen Vivir y no se necesita la «lucha», la «toma» como instrumento revindicativo que luego dicen que no es solamente reivindicativo, sino para otra cosa: la autogestión y demás, o sea, el objetivo no es la vivienda, sino más allá, pero al parecer esos asuntos más allá no pueden instalarse en otros lados, sino solamente donde no hay vivienda, pero se confunden cuando dicen que una vez teniendo la vivienda ahí es posible instalar la autogestión y para reforzar la vocación de vivienda arman su empresa constructora, que aunque le pongan autogestionaria, han debido inscribirla con otro nombre, debido a la necesidad propagandística y de diferenciación política con las otras empresas similares. Difícil mandar obedeciendo en ese caso, y menos para las elecciones, donde los candidatos son escogidos por el partido entre cuatro paredes y ahora necesitan ampliar su trabajo político y de alianzas en los sectores poblacionales debido a la ínfima votación que alcanzó su candidata presidencial, Roxana Miranda, con el 1% de los votos, dirigenta nacional de uno de los movimiento de la vivienda, que primero era Andha, luego Andha a Luchar, posteriormente Andha a Luchar Democrático, en la medida que se fracciona en divisiones internas, dinámica fraccionalista que aún continua dentro de los grupos aliados del MPL, como ser algunos grupos libertarios y otros plataformistas, que se vuelven a dividir cada dos o tres años, en una dinámica que no es sólo de los aliados del MPL sino de todos los partidos y movimientos sociales dirigidos por izquierdistas y aún algunos simpatizantes anarquistas organizados en diversos colectivos, encandilados por el «discurso zapatista» de la consigna del partido, la misma del MPL, que el pueblo mande.

Desde su inicio pude constatar en Franklin el reivindicacionismo y la utilización de frases y consignas que nada decían salvo que eran muy bonitas. Hubo la oportunidad de conversarnos e intercambiar, sin embargo su vocación de poder fue una muralla infranqueable.

Veamos su texto por partes:

Ocupar y autogestionar para avanzar:
Producción social del hábitat y el movimiento de pobladores

Posiblemente el movimiento de pobladores ha sido uno de los actores
más activos y dinámicos contra el progresismo en el Chile del siglo
XXI. Éste de forma ascendente desde la Toma de Peñalolén en 1999 ha
alcanzado significativos niveles de desarrollo político, conseguido
relevantes conquistas materiales y, de suma relevancia histórica, está
impulsando importantes experiencias aleccionadoras de transformación
social. Fuera de todo estruendo mediático en diferentes territorios
del país se visibilizan proyectos que ensayan la prefiguración de una
ciudad futura a través de la producción social del hábitat.

Comento:
El concepto de ciudad futura como meta o paradigma urbano surge de manera sistematizada en el Cono Sur y luego a través del MST brasileño (brazo agrario del PT) y de la web habitantes organizada por los mismos partidos que armaron la Vía Campesina, comienza a ser utilizada por los movimientos harneckeristas o harneckerizados, logrando su primer triunfo en el colectivo Giros de Rosario, Argentina, que levanta el concepto de Ciudad Futura y lo circula en sus correos y afiches. Este movimiento Giros tiene un nacimiento muy interesante nucleado en reflexiones de epistemología, sujeto-subjetividad y otras que los distancian de los grupos y partidos tradicionales, un poco como el MPL chileno que aún teniendo fuertes reflexiones, no pasaron del límite gramsciano de un marxismo estatista, lo que pone un marco a sus búsquedas de autonomía. Los Giros se unifican con la UST, Unión de Campesinos Sin Tierra de Cuyo, que fue desde el comienzo dirigido por jóvenes citadinos formados en las corrientes tradicionales del marxismo-leninismo y que llegaron a formar el Movimiento Nacional Campesino Indígena al que se suma el Movimiento Giros y la debacle acontece cuando ingresa el MNCI a la Vía Campesina, órgano agrario de la alianza internacional de los partidos leninistas.

Así Giros levanta la propuesta de Ciudad Futura legitimado por una fuerte política de alianzas con movimientos pretendidamente autónomos, pero que conservan la raíz de la lucha por el estado y la formación del partido, aunque su principal teórico sostiene que el partido debe ser meramente local. Ver http://www.eldiario.es/interferencias/Franco_Ingrassia-Partido-Movimiento_6_192190784.html Vale la pena leer y aprender de ambas experiencias, de Giros y del MPL, ya que tienen mucho a contribuir.

Sigue:
Algo está despertando

En las ciudades neoliberales, como las chilenas, no existe el libre
mercado, sino una alianza estatal-mercantil que diariamente enseña sus
intervenciones coercitivas y coactivas sobre el espacio urbano.
Desalojos por la fuerza para limpiar barrios de altos ingresos,
criminalización de poblaciones en comunas pericentrales que luego son
gentrificadas, incentivos vía subsidio para la renovación de zonas
céntricas, ampliaciones del límite urbano para localizar bolsones de
pobreza fuera de los muros de la ciudad, son sólo algunas muestras
que, si la tecnología de segregación hoy día es menos brutal que ayer,
no es por ello menos real.

Comento:
Es muy interesante que el MPL haya captado que no existe más el libre mercado, sustituido por la alianza estatal-mercantil, pero es poco fructífero que lo adjudique sólo a las ciudades y lo evite para el resto, ya que dicha alianza se origina a nivel estatal, macro político y macroeconómico, para ir bajando hacia las regiones, localidades, campos, montañas, mares y ciudades, y fue la puesta en práctica de la nueva teoría de Joseph Stiglitz asesor principal de Jimmy Carter y Premio Nóbel de economía, que propuso incorporar a la izquierda en los gobiernos atrapados por esta nueva institucionalidad «amistosa» estado-mercado (de allí proviene la oleada de gobiernos «progresistas» y no de la «lucha social» manipulada por los partidos) y por eso este titán de la economía mundial, también ex presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos y Vicepresidente del Banco Mundial, el sr. Stiglitz, visitó Bolivia al asumir Evo Morales y tuvieron reunión a puertas cerradas con el vice, Álvaro García Linera. No importa quien gobierna, si izquierda, centro o derecha, lo que importa es que el estado sea socio del proceso de acumulación. Tal vez eso explique por qué el MPL oculta que el neoliberalismo ya no existe y en todas partes se verifica la presencia de esa santa alianza, que el posneoliberalismo llegó hace rato de la mano del capitalismo extractivista «antimperialista», como el de Ortega, que está entregando el país a los capitales chinos para que auxilien en su acumulación «nacional» gracias al gigantesco mega-proyecto del nuevo canal mayor que el de Panamá, como Correa el «progresista» de Ecuador entrega grandes extensiones de tierras a los chinos también. Resulta divertido si no fuera trágico. Esconder información al parecer produce votos o engaña bobos.

La tecnología de segregación, si se mira bien, no es tan sutil como quiere mostrar el MPL, ya que la población indígena, campesina y de villas está siendo empujada del campo hacia la periferia de las ciudades, lo que además de la violencia del desarraigo y la acumulación por desposesión, acrecienta los problemas sociales de todo tipo en un estilo de periferias quasi militarizadas, con gigantescos índices de drogadicción y violencia callejera y doméstica, donde un cura de La legua llegó a pedir presencia de uniformados armados en la puerta del colegio. Las periferias no son solamente las tomas de tierras, sino millones de personas que viven aterrorizadas y ya ni quieren ir a votar porque no creen más en los partidos políticos, siendo testigos de la reproducción de las distancias, las divisiones, los odios y los miedos en la eterna disputa de las vanguardias que salvarán el mundo, claro, si te sumas detrás de ellos serás salvo. La autonomía no existe, sólo la dependencia a alguna organización que hace de papá.

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Frente a esta asociación de complementariedad entre los actores
gubernamentales y los agentes mercantiles, el movimiento de pobladores
ha debido dotarse autónomamente de sus propias herramientas de acceso
al suelo, de participación en el diseño arquitectónico, de gestión de
recursos, y de control administrativo y social del proceso (Renna,
et.al, 2009). Podría decirse que el auge de la búsqueda de autonomía
es directamente proporcional a la crisis del sistema representativo
(democracia delegativa) y de bienestar social (economía neoliberal);
los movimientos así debieron levantar sus propias formas de
participación e imponer soluciones concretas a sus necesidades, donde
el Estado o el Mercado no han podido o querido hacerlo.

En efecto, a pesar de la dinámica urbana y habitacional dominante, el
movimiento de pobladores ha logrado organizar, aún germinalmente, la
demanda de los sin casa, allegados y damnificados del país. Lo
importante de este último ciclo del mundo poblacional es que la
necesidad del techo se ha conjugado con prácticas que superan la
reivindicación, el carácter peticionista de la lucha, y la dependencia
y reproducción de la forma Estado (Renna, 2010). Ha transitado “de la
necesidad a la comunidad” (Pineda, 2014). De forma similar a lo que
está sucediendo en el campo educativo con la educación
autogestionaria, se abre espacio para formas no estatales ni
mercantiles de producción del hábitat, sino sociales.

Comento:
El concepto de transición de la necesidad a la comunidad, es decir de un movimiento que pide porque necesita a un movimiento que vive en común, está en boga a nivel continental, con verdaderas legiones de intelectuales investigando y escribiendo en universidades y ONGs, muchos de ellos con fondos de Clacso y otras entidades, ya que resulta novedoso y peligroso para las tendencias estatistas predominantes en esos centros, y el MPL no podía quedar atrás creando cátedra, diplomado y posgrado que apuntan al tema y similares, donde el común y la comunidad aún no se ha podido compatibilizar con el concepto de sujeto común productor de su propia subjetividad, como la cosmovisión mapuche es la subjetividad de un sujeto común ancestral, sino que más bien se trabaja la idea de comunidad como organización de la proximidad o de la identidad, en tanto la subjetividad o contenidos de conciencia no es el resultado de la construcción de saberes elaborados en la reiteración de las formas de vida compartida, sino de la transmisión de los activistas del MPL. Nosotros entendemos que la vida en común no es el resultado de opciones enmarcadas en el mundo de la racionalidad instrumental, sino del placer de hacer las cosas juntos, lo que permite que pueda florecer el instinto del común y del afecto, que se arraiga mucho más que la noción conceptual que pueda circular la lógica racionalista, que va y viene como pasó en la URSS, que todos se sabían el Manifiesto Comunista de memoria, pero cuando cayó, no quedó nada, casi literalmente nada, lo que demuestra que la conciencia es frágil a menos que se haya forjado en el mundo de la vida que la modele, de allí que la gana de estar juntos no requiere solamente la necesidad de la vivienda o ser pobre, sino que basta ser un humano. Forjar la comunidad a partir de la necesidad bien puede ser a condición que haya un aprendizaje de compartir el cuerpo en la cotidianeidad, retirando los actos aislados e individualistas que configuran un entorno relacional meramente racional e instrumental o «solidario» y sustituyéndolos progresivamente por actos compartidos que resuelven esa misma necesidad o muchas necesidades o comportamientos a través del tejido de los cuerpos, sin discursos que busquen sustituir contenidos de conciencia u orientar conductas sobre la base de la comprensión racional que tendrá que esclavizar los cuerpos a la nueva lógica incorporada en las mentes.

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Han re-aparecido las prácticas de producción social del hábitat,
estrategias de resistencia y ejercicio de las libertades ante el
avasallamiento de los grandes intereses inmobiliarios y de su oferta
cada vez más inadecuada en términos de ciudad, accesibilidad, costo y
calidad (Ortiz, 1995), ampliando la demanda por la vivienda hacia la
construcción de alternativas  autogestionarias que se levantan desde
los propios territorios, haciendo posible en rincones y grietas de la
ciudad neoliberal ese mundo donde quepan muchos mundos.

Comento:
Como propósitos se ven muy insuficientes, por dos razones, la primera es la ausencia concreta de las formas de vida comunitaria donde se realice el aprendizaje desde el saber derivado de la experiencia común que indicando los pasos a seguir y no de la simple traslación de las consignas de lucha que sólo atraen a los izquierdistas y que esos muchos mundos que cabrán en el mundo serán iguales, cortados por la misma tijera, ya que la opción vanguardista aniquila la autonomía comunitaria para mantener solamente un corral de ovejas o en este caso de gallos de pelea listos para salir a «luchar» cuando lo digan los dirigentes. Es triste ver como la madre tierra no ha aparecido entre las palabras trabajadas hasta ahora, aunque no es de sorprender si estamos hablando de confundir la comunidad con una «organización», cuando en el fondo la comunidad es un sujeto compuesto de elementos humanos, territoriales y naturales. La organización estricta de personas es funcional a las dinámicas de reproducción del poder. Cuando nosotros pensamos es la naturaleza que piensa a través nuestro, pero eso no se lo puedes decir a un vanguardista, que es un discípulo divino.
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De tomas y autogestión

En la última década sus formas de acción han sido diversas, veamos
algunos ejemplos:

·  Madrugada del 12 de marzo de 2006 y el 22 de abril del mismo
año, mes en que asume Michelle Bachelet, pobladores organizados en
Lucha y Vivienda junto con organizaciones libertarias hacen ocupación
masiva en terrenos de Peñalolén alto. Sufriendo dura represión y la
derrota político-militar.

·  La primavera del 2007, cerca de doscientas familias se toman
terreno ubicado en Las Parcelas con Acueducto, comuna de Peñalolén.
Siete años después en julio de 2013 nace la Comunidad Las Araucarias
del MPL; 120 viviendas, un jardín popular y espacios públicos para
pobladores y pobladoras que, con movilización y control comunitario
sobre la gestión habitacional, lograron permanecer en su comuna de
origen.

·  Ese mismo verano de 2007 un centenar de personas ocupan
terreno ubicado en la población Lo Hermida, Peñalolén. Tras el
aprendizaje anterior lograron la autogestión habitacional directa
mediante creación de su propia EaGIS (Entidad de Auto Gestión
Inmobiliaria Social EmePeEle), donde delegados de base, la asamblea y
trabajadores militantes diseñan los proyectos, y luchando,recuperan
los recursos para ello.  En enero de 2014 inició la obra de 32
departamentos próximos a entregarse el presente año.

·  Enero de 2010 inician los trabajos cooperativos en terreno
ocupado por el MPL en la población La Faena de Peñalolén, después de
meses de limpieza y defensa legal y social del  predio actualmente se
está terminando un aula construida con materiales reciclados y
técnicas de arquitectura popular, el desarrollo de huertas urbanas y
prácticas de salud comunitaria.

·  El 4 de mayo de 2012 medio centenar de mujeres y jóvenes
organizados en el MPL Franklin, muchos de ellos damnificados por el
terremoto, ocupan inmueble estatal en barrio Matta, comuna de Santiago
Centro, naciendo el primer Inmueble Recuperado por Autogestión “Casona
Esperanza”. Dentro de ellos se optó por la propiedad colectiva, el
desarrollo de la ayuda mutua y la cooperación como principios
fundamentales del quehacer diario y político de las familias. Hoy tras
haber autogestionado directamente los recursos están cercanos a la
compra de la casona y la construcción de sus viviendas.

·  El 17 de agosto de 2013, el 24 de enero, el 11 de marzo y el
21 de abril de 2014, las asambleas del MPL III, IV y VI de Peñalolén
tras haber diseñado y recuperado los recursos con su propia EaGIS y,
ante la falta de voluntad del SERVIU por comprar los terrenos, deciden
ocupar cuatro predios en el sector Quebrada de Vítor para la
construcción de 74 soluciones habitacionales y la conquista de la
permanencia territorial.

·  El 10 de Julio del 2014 la Federación Nacional de Pobladores
desarrolla el acampe más largo en las riberas del río Mapocho llegando
a los 74 días, logrando articulación y unidad en la lucha con
estudiantes organizados en la ACES, diferentes federaciones
universitarias, organizaciones del mundo sindical, colectividades
mapuches, e importantes referentes de la cultura popular chilena.

·  El 7 de agosto del 2014 más de treinta familias del MPL
Concepción ocupan viviendas en el exclusivo sector barrio las
Princesas. Desde las poblaciones Lorenzo Arenas, Barrio Norte y
Tucapel Bajo pobladores y pobladoras decidieron dejar de esperar una
respuesta del mal gobierno y tomaron en sus propias manos una opción
de dignidad. Hoy junto a las familias de Chillancoop, y otros
colectivos y organizaciones como Metiendo Ruido y Andha Chile a Luchar
Democrático, dibujan desde abajo una forma de conquistar con hechos el
derecho a la vivienda y transformar con prácticas, sin esperar un día
mágico, el presente capitalista de individualismo, soledad y pobreza.

Todas ellas son acciones directas dirigidas a la apropiación del suelo
y su colectivización con miras a la conquista de la vivienda, las
cuales no han estado exentas de violencia (del Estado) y de
autodefensa (de las y los pobladores). Pero su principal radicalidad,
es que son esfuerzos por reconstruir la vida social desde los
cimientos, la comunidad, mediante la organización autónoma de la clase
y la colaboración solidaria de los habitantes organizados en los
territorios, las pobladoras y pobladores. Estos lugares sin permiso se
transforman lentamente en focos de autonomía desde donde se emprenden
una serie de acciones colectivas que se insubordinan contra la
hegemonía, ampliando los campos y la capacidad de autodeterminación
social de los sectores populares. Parafraseando a Marx, una arremetida
por consolidar la asociación territorial como un esfuerzo real y
constructivo de crear el tejido social de las futuras relaciones
humanas.

Comento:
Es obvio que ante una presentación así todos queremos apoyar, pero luego se nos quita el entusiamo cuando vemos la subordinación de esas experiencias al partido y a la candidata presidencial donde, lo entiendan o no, los pobladores quedan subordinados a algo mayor que ellos y no al revés, como debería ser de ir creciendo paralelamente a como van creciendo otras comunidades por abajo. Es posible, claro que si, instalar capacidades de construir otra vida con las propias manos, ahí mismo está la prueba, sin embargo no se puede trasladar al plano global de una vez, ya que queda la impresión de que el verdadero objetivo es el poder central, lo que de hecho es la intención del MPL. No es posible operar una política de cambio asentada en la «lucha», que sólo va a atraer algunas personas estremecidas por la capacidad de «lucha» de la candidata volcando sillas y hablando alto en la televisión. Mucho más lograría avanzar la construcción del otro mundo si en muchos barrios de la comuna donde se hicieron todas esas tomas se reproducen los comités de comprando juntos, las huertas y la salud comunitaria, que no pueden instalarse en una fortaleza rodeada de barricadas y bombas molotovs tratando a los vecinos a insultos porque son burgueses. No es la violencia sino las conductas pacifistas hoy día las que sirven de ejemplo multiplicador de las nuevas relaciones humanas y naturales del común. Ya esa comuna debería estar en manos de las comunidades, pero la pura propaganda de la lucha, de lo fieros que somos y como enfrentamos a la policía, más distancia a la gente y sólo sirve para disputar votos izquierdistas a la multitud de candidatos y grupos de las izquierdas, que con sólo serlo y demostrarlo, ya están instalando barreras divisorias contribuyendo a disminuir las posibilidades de acercamiento comunitario entre los vecinos, donde las diferencias ideológicas van desapareciendo con el desarrollo del común y no acentuándose con la obligación de estar aplaudiendo a los héroes de la revolución, los de la vanguardia.

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Los ingredientes comunes

Las experiencias son distintas y no tienen recetas, pero no han estado
distantes en los ingredientes utilizados. Identifiquemos algunos de
ellos:

·  El sentido anti-patriarcal de la lucha. En la mayoría de
estas experiencias son mujeres las que conducen, lideran y dan vida a
cada una de las acciones. Existiendo o no una abierta adhesión a la
lucha anti-patriarcal por parte de las organizaciones, la mayoría de
los casos presentan en sus participantes quiebres significativos en
las relaciones de género, en especial cuando es la mujer,y no el
hombre, la que ocupa el espacio público de lucha social.

·  Un cruce entre lo familiar-comunitario y lo
político-militante. Se nota en su desarrollo una coexistencia de las
dinámicas cotidianas del bajo pueblo con las lógicas militantes de las
organizaciones, permitiendo una comunitarización de la lucha y el
proyecto político y una politización de las acciones sociales y
vivenciales de cada persona.

·  Una dinámica organizativa desde abajo, desde las lógicas de
mandar obedeciendo. En ellos existe una interesante flexibilidad
táctica y organizativa pasando de estructuras jerarquizadas en los
momentos de choque directo, a formas democráticas y horizontales en
tiempos de paz, cambiando radicalmente los roles establecidos.

·  Una recuperación-colectivización de la riqueza producida
socialmente. Los distintos ejercicios de autogestión del hábitat han
logrado arrebatarle al Estado tanto en subsidios como en asistencia
técnica importantes recursos que son destinados a inversiones en los
mismos proyectos o en sus trabajadores.

·  La instalación de la ayuda mutua, el cooperativismo, y la
solidaridad como principio fundamental de la organización social. Los
arduos niveles organizativos de la autogestión exigen a su vez
elevados niveles de cambio cultural en sus participantes. Así se
observa que estos valores-ideas se instalan lentamente en las bases de
las comunidades y asambleas, que con mayores o menores niveles de
politización, les acercan a una forma distinta de ser y estar en el
mundo.

·  Un profundo arraigo clasista en sus filas. La mayoría delos
movimientos de pobladores y pobladoras trabajan con los sectores más
golpeados por la pobreza material y cultural del modelo. De ahí que se
observe en su seno una tremenda potencialidad por transformar
trayectorias de vida de hombres y mujeres. La misma lucha y
autogestión ha transformado biográficamente a cientos y miles de seres
humanos.

·  Un cuestionamiento a la rentabilidad privada del suelo.
Todas ellos levantan la demanda por la función social de la propiedad
en contra de ella como mercancía, y también proponen nuevas formas
colectivas y cooperativas de manejo, administración y uso de la
tierra, desestructurando la propiedad como institución social
capitalista.

Se observa que el actual movimiento de pobladores y el movimiento
social en general, presenta quiebres medulares en el sentido de la
lucha respecto de los movimientos tradicionales: ha sustituido la
centralidad de la disputa estatal por el poder-hacer de la sociedad
organizada (Renna, 2014). Este quiebre, en su expresión práctica, se
visibiliza en ir dejando atrás paulatinamente las demandas elevadas a
la institucionalidad política por techo, servicios básicos  e
infraestructura urbana, y poner por delante prácticas autogestionarias
que levantan alternativas desde los territorios en búsqueda de un
hábitat y una vida digna.

Son modalidades de producción del espacio centradas en el control
popular de la organización de los factores productivos y sociales del
hábitat y la ciudad en su conjunto. Formas autogestionarias de
producción, que si bien utiliza los recursos públicos no hace parte de
lo estatal sino de lo social, a pesar de ser consideradas como formas
privadas de solución éstas no son mercantiles sino sociales, y no
obstante ser tipificadas de ilegales, su legitimidad está en la
privación y la necesidad de las mayorías, y en la voluntad y
determinación de algunos y algunas por auto-organizarse en
resistencia, por ser un poblador y una pobladora en lucha.

Comento:
Cualquiera puede ver que se trata de sumar fuerzas a la lucha. Hay una concepción equivocada de la relación con el estado, que en el discurso se ataca o se distancia, sin embargo la Egis está debidamente inscrita y en la relación con el estado viene a ser la sustitución del papá-estado por el papá-MPL. Hay una negación discursiva del estado, sin embargo se lleva una candidatura presidencial que al parecer entonces sólo sirve para incitar a más lucha. El ejemplo para la multiplicación de la voluntad de cambio deben darlo las experiencias sociales haciendo un mundo nuevo de paz, para que otros barrios quieran hacer lo mismo, pero para eso sería necesario desarmar al ejército del pueblo y desmantelar las barricadas.

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Una producción social del hábitat desde el sur

En las ciudades de América latina estas experiencias son diversas y
asimétricas en su escala y complejidad. Veamos algunos casos:

En construcción de vivienda

·  Cruzan desde esfuerzos de “reciclaje urbano” de inmuebles
céntricos por construcción cooperativa como el Movimiento de Ocupantes
e Inquilinos (MOI) en Buenos Aires, hasta barrios completos
construidos con ayuda mutua y propiedad colectiva por la Federación
Uruguaya de Cooperativas de Vivienda por Ayuda Mutua (FUCVAM).

En materia de urbanización

·  Desde las formas de “radicar con urbanización”  donde el
Movimiento Popular La Dignidad (MPLD) ha logrado la auto-organización
villera y resolver de modo cooperativo sus necesidades de
alcantarillado, electricidad y agua potable, hasta las barrios,
edificios y campamentos del Movimiento de Pobladores de Venezuela  que
poseen control relativo mediante sus órganos de poder popular sobre
cuadrantes completos de la ciudad.

En relación a las ocupaciones urbanas

·  Desde cada una de las tomas y ocupaciones de“inmuebles
recuperados por autogestión” en Chile por el Movimiento de Pobladores
en Lucha (MPL) pasando por las “tomas en altura”, edificios completos
recuperados por las Brigadas Populares (BP) de Brasil siendo
restaurados y habilitados con uso habitacional y comunitario, hasta
las colonias organizadas en el Frente Popular Francisco Villa
Independiente en México donde existe control de ingreso y vigilancia
por las policías comunitarias.

Como generalización las experiencias van desde formas de producción
del hábitat individual o colectiva surgidas de modo espontáneo por la
necesidad y la urgencia habitacional de los sectores más vulnerados
por el sistema, pasando por modalidades de control comunitario sobre
la gestión de la producción o formas de participación asistidas
técnicamente desde los gobiernos, hasta experiencias como las
mencionadas, casos de producción cooperativa y autogestionaria de
vivienda y barrios controlada directamente por sus
originadores-productores.

Tenemos así en un primer nivel de escala/complejidad las modalidades
de (i) autoproducción del hábitat donde están todos los procesos de
acceso a la vivienda y de producción del espacio que se realizan bajo
iniciativa de la propia gente de manera individual/familiar o
comunitaria/colectiva. En esta última, las colectivas, están las
prácticas de (ii) autogestión del hábitat. Estas son fórmulas
sostenidas por cooperativas, empresas sociales u otras, dirigidas al
mejoramiento de las condiciones habitacionales y urbanas de los
productores con fines asistenciales o transformadores de la realidad
social. En esta última, las que persiguen un cambio total, están las
experiencias de (iii) urbanización autogestionaria. Estos son
ejercicios de transformación territorial impulsados por organizaciones
y movimientos sociales que despliegan distintas formas de poder
popular en torno a la organización por acceder a la vivienda,
construir el barrio y transformar la ciudad.

Las distintas formas de producción social del hábitat, como se observa
no son sólo una forma de recuperar recursos o una modalidad individual
o colectiva de satisfacción de necesidades, sino son un proyecto de
autogobierno. Formas de organización y de acción que rechazan la
desigual producción del orden urbano, y tras esa negación se abre paso
a la creación, y despliega una forma de poblar alternativa, ni estatal
ni mercantil, sino social.

Aperturas

Señalaría Raúl Zibechi (2008), son los no ciudadanos que perdieron sus
lugares en la sociedad neoliberal los que abren sus propios espacios,
y dicho reconocimiento implica en sí mismo un quiebre en la mirada:
dejar aquella perspectiva negativa y estado-céntrica definiéndolos por
lo que no tienen (carenciados y marginados), para adoptar otra que
tenga como punto de partida las diferencias que ellos han creado (como
productores una nueva realidad), para desde ahí pensar otros caminos
posibles.

Estas prácticas hoy son una alternativa real a la crisis del
capitalismo urbano, son hechos y lugares de pensamiento, teoría y
práctica para la ciudad futura. Los destellos de rebeldía, de
ocupación y autogestión, son al mismo tiempo aperturas epistemológicas
ante el proyecto de ciudad de los vencedores. Una batería de políticas
públicas no-estatales que cuestionan el sentido común de las ciudades,
aquella “racionalidad implícita a la que debe servir el espacio
metropolitano” (Duran, 2008).

Poco a poco, ellas se entroncan junto a otras fuerzas sociales y
políticas en la revolución urbana: una larga metamorfosis de la vida y
el orden de las ciudades dirigida a socializar la riqueza producida
socio-espacialmente y que las clases trabajadoras organizadas en los
territorios recuperen para sí el control directo sobre su destino
dentro de ella.

A ese sur, sin prisa pero sin pausa, vamos caminando.

Comentario final:
Bien por la lucha de los sin techo y sin casa, mal por la utilización que hacen los partidos y los movimientos dirigidos por grupos ideológicos, que en vez de generar caminos propios van detrás de caminos ya trazados por los inteligentes de las vanguardias. El entroncamiento con otros sectores no será sobre la base de la lucha común, sino sobre las redes y tejidos de nuevas maneras de vivir, consumir, producir, cantar y bailar.

Jaime Yovanovic (Profesor J)


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