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Lula, Evo y “progresistas”. Los líderes caen como moscas

Jaime Yovanovic Prieto :: 05.03.16

No se trata de que sean malos gobernantes ni que estén sufriendo una ofensiva mediática, sino que simplemente no se puede adorar a dios y al diablo sin quemarse.

Lula, Evo y “progresistas”. Los líderes caen como moscas

Por Jaime Yovanovic Prieto

No se trata de que sean malos gobernantes ni que estén sufriendo una ofensiva mediática, sino que simplemente no se puede adorar a dios y al diablo sin quemarse.

Los gobernantes izquierdistas, socialistas y progresistas, no hicieron cambio ninguno, salvo algunas reformas y mejoramientos para ampliar su base electoral descuidando el apego o el respeto al protagonismo de los de abajo, que no sólo vivieron la distancia, sino, lo que es más grave, la represión, como Allende, que preocupado por consolidar la máquina estatal por arriba incorporando militares al gabinete, lanzó la represión contra campesinos, indígenas, trabajadores y pobladores que habiendo votado por él,debían quedarse quietos sin reivindicar derechos, sin defenderse y sin proteger a la madre tierra. Las fuerzas militares chilenas y las platas de Estados Unidos y otras potencias, no habrían conseguido nada si en vez de reprimir al pueblo, se hubiese apoyado las dinámicas autoconstituyentes de abajo. Había que defender lo propio, no a un gobierno debilitado cada vez más.

El reformismo que cree que hay que “cambiar” mejorando una que otra medida de gobierno, nos atrae a los debates parlamentarios para que hagamos barra y aplaudamos cada medida que en el fondo va fortaleciendo el extractivismo capitalista. Miles de ex revolucionarios se han plegado a las dinámicas reformistas que cuestionaban, con una mentalidad de derrota increible.

Todos los gobiernos avanzados del continente hicieron exactamente lo mismo y se debilitaron golpeando duramente a los sectores que hacen freno a la expansión destructiva del proceso de acumulación de ganancia que está aniquilando el planeta. No es posible un gobierno popular que realiza propuestas y mejoras sociales para algunos y aplasta brutalmente a la mayoría. Se cocinaron en su propia salsa, aquí no vale intentar salvar la cara acusando a los imperialistas y a los medios, que siempre van a estar en contra de quienes desde abajo obstaculizan el proceso de acumulación, ya que los gobiernos no obstaculizan nada, pues necesitan ese dinero acumulado para asegurar clientelismo electoral. O sea, son simplemente agentes del capital con discurso engañoso, discurso de pueblo, que según las derechas “estimula” las dinámicas de abajo y por eso hay que sacarlos para instalar un Macri o similares.

La “lucha” a que nos convocan los grupos izquierdistas, no es más que un pretexto para reclutar incautos y ponerse a la cabeza como salvadores de la patria, cuando lo que consiguen es desmoralizar al pueblo, acostumbrarlos a que sin gobierno no habrá nada para ellos, que hay que ponerlos a los buenos a cargo de la máquina de moler carne.

La salida es abandonar a los partidos y a las vanguardias, no confiar en ningún gobierno y aprender de los zapatistas, los kurdos y tantos otros que van construyendo sus nuevos modos de vivir y autogestionarse desde abajo, desde el mundo de la vida.

La crisis de las izquierdas es buena para nosotros, pues se resquebrajan los mitos y los engaños, permitiendo a la gente mirar a su vecino y buscar con él y con otros, independientemente de las ideologías, de la política, de la economía y de la religion, las maneras de cambiar el mundo desde los corazones, desde el afecto, desde el arte, desde las ciencias, desde los saberes ancestrales, desde el barrio, desde el común.

Jaime Yovanovic Prieto
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