Clajadep :: Red de divulgación e intercambios sobre autonomía y poder popular

Imprimir

El factor amazigh (tuaregs o bereberes) en el norte de África.

Jorge González M.  :: 30.12.17

Para finalizar y una vez expuesta la situación hasta el momento, haré unos apuntes adicionales respecto a las aspiraciones tuaregs, puesto que considero que las mismas pronto buscarán el reflejo de las de un pueblo más organizado (y conocido) como es el kurdo en Oriente Medio.

30-12-2017
El factor tuareg en el norte de África

Jorge González M.
Descifrando la guerra

Si pensamos en los principales participantes de los juegos de poder en los tableros geopolíticos de la región de Oriente Medio y el Norte de África, casi todos acudiremos a la misma lista de sospechosos habituales: Estados Unidos, Al Qaeda, Irán, Rusia, Estado Islámico o Arabia Saudí por mencionar algunos; pero pese a su importancia, con solo estos actores no es posible explicar la situación sobre el terreno.
Los actores locales son a menudo dejados de lado, como meras piezas para las grandes potencias, pese a no ser completamente olvidados; pero si bien es común verlos alineados con algunas de las grandes potencias, esto no impide que tengan y apliquen sus propias agendas.

Los tuaregs, un pueblo de tradición nómada, cuyo nombre está intrínsecamente conectado con el desierto del Sahara, es sin duda alguna uno de los actores locales más relevantes de la región del Magreb y el Sahel.

¿Quiénes son?
Los tuaregs son un pueblo bereber cuya población es de aproximadamente 2’5 millones, se extiende principalmente por cinco países africanos: Níger (36%), Malí (30%), Libia (4’8%), Argelia (3’6%) y Burkina Faso (1’8%), el resto está disperso por Nigeria, Chad, Túnez y Marruecos.

Tienen diversos idiomas, siendo el más usado el tamashek, (seguido por el tamahaq, el tamajak y el teserret) con una escritura común, el tifinagh, también empleado en otras lenguas bereberes.

Con la reducción del tráfico de caravanas por el Sahara debido a la aparición de los nuevos y modernos métodos de transporte en el siglo XX, muchas de las poblaciones tuareg comenzaron a asentarse en los territorios anteriormente poblados por las tribus. Esto coincidió en parte con el proceso de liberación colonial de África, que introdujo fronteras donde antes no existían, dividiendo así el territorio tuareg entre diferentes paises.

Los tuaregs en la Libia de Gadafi
Libia es un país con más de 140 tribus, lo que la convierte en una de las naciones en las que éstas tienen un mayor peso político de todo el mundo árabe. Los tuaregs junto con los toubou, sus vecinos ancestrales, con los cuales tienen una compleja relación, son las tribus que controlan un mas territorio, siendo la mayor parte en el sur desértico. En concreto los Tuareg de Libia se situan en el Suroeste y pertenecen a la confederación Kel Ajjar predominante tambien en el Sureste de Argelia.

La relación de Gadafi con los tuaregs ha sido, cuando menos, compleja. Con su llegada al poder en 1969, se produjo un cambio en las estructuras internas del país. El nuevo gobernante consideraba que las tribus podían ser un factor de desunión y durante los primeros años de su gobierno, la mayor parte de éstas fueron marginadas y reprimidas culturalmente además de forzadas al éxodo urbano con el fin de sustituir las lealtades tribales por la lealtad a la nueva Libia.

La situación mejoró ligeramente durante los años posteriores, pero volvería a empeorar tras el fallido intento de golpe de estado en 1977, sufriendo así vaivenes marcados por la situación regional y global. Esta exclusión derivaría en una mayor precariedad laboral en relación con otras etnias del país y en el crecimiento de actividades ilegales, principalmente relacionadas con el contrabando.

En el ámbito de la política internacional, la posición de Gadafi era distinta, y es allí donde Gadafi se muestra como único aliado del pueblo tuareg (pese a la exclusión interna) en una región que no les ofrecía más que represión.

Principales tribus en Libia

Entre lo más destacado, encontramos el uso de tropas tuaregs en la Legión Islámica, un grupo paramilitar articulado por Gadafi en 1972. Muchos de estos tuaregs no eran nativos de Libia, sino jóvenes provenientes de las tribus de Malí y Níger, las cuales habían dejado rumbo a Libia fruto de las fuertes sequías que azotaban la región desde 1968. Allí serían reclutados para la Legión recibiendo en el proceso una fuerte ideologización que buscaba minar los lazos tribales para volverlos en contra de los gobiernos de la zona, que mantenían a los tuaregs en exclusión.

Tras la disolución del grupo armado, fruto de las derrotas en 1987 durante el conflicto libio-chadiano conocido como ‘la Guerra de los Toyota’, regresaron a sus países para jugar un importante rol en las rebeliones tuaregs de los 90, las cuales serían apoyadas mediante el aporte de armas y suministros a los rebeldes y la actuación de Gadafi como mediador en las conferencias de paz.

A partir de 2004 y 2008 y tras los levantamientos tuaregs, Gadafi cambia su relación con ellos e invitaría a todo refugiado tuaregs a ir a Libia con la promesa de conceder la nacionalidad, afirmando que este pueblo era indispensable para la lucha contra el terrorismo que germinaba en el mundo tras los atentados del 11 de septiembre. En esos momentos les hizo concesiones importantes como el control de las rutas de mercancias en el sur.

Al estallar la Guerra Civil contra Gadafi la mayoría de estas tribus fueron leales y combatieron a los rebeldes de Misrata. Una vez fue asesinado llegaron a un acuerdo para finalizar las hostilidades a cambio de mantener el control de las rutas del Suroeste y administrar la región. Por su parte los tubus recibieron apoyo del Gobierno de Tobruk consiguiendo superioriodad y enraizando una guerra entre tribus por el control de las rutas de contrabando y los yacimientos petrolíferos. En los últimos años la situación caotica degeneró en que parte de la población tuareg se aliase con el Estado Islámico (incluso con algunos grupos jurandole lealtad) buscando inclinar la balanza a su favor en la guerra contra los tubus.

Bajo la bandera Bereber, en la región de Ghat se han fortificado los grupos armados tuaregs. Gracias a un acuerdo con el ‘Gobierno de Misrata’ han logrado una especie de Semi Autonomía en la región que han sabido expandir a distritos vecinos. A pesar de no formar un gobierno independiente, son considerados con frecuencia un bando diferenciado en la Guerra Civil Libia. Su supervivencia ha pasado por la permeabilidad en la frontera con Malí, desde donde los grupos tuaregs de este pais se han prestado a apoyar a los de Libia, de entre ellos destaca un grupo “fantasma” conocido como Ahmed al-Ansari, que se cree, puede tener relación con (o incluso ser parte de) el grupo yihadista maliense Al-Mourabitoun. Desde estas regiones lanzan sus ataques hacia el este contra los territorios de los tubus.

Combatientes de las milicias tuaregs de Ghat / Fuente: International State Crime Initiative

Las revueltas tuaregs en los siglos XX y XXI
Suele considerarse que han existido cuatro rebeliones tuaregs en el último siglo centradas principalmente en el norte de Malí y Níger. La primera de dichas rebeliones, conocida como la Alfellaga ocurrió poco después de la independencia de Malí en 1960, ya que se esperaba que con la liberación colonial llegara la creación de un Estado tuareg; hecho que no se produjo, lo que, junto al descontento existente con el nuevo gobierno, llevó a un alzamiento en 1963. En el momento de mayor alcance agrupaba a 1500 combatientes, y fue rápidamente aplastado por las tropas gubernamentales que ocuparon brutalmente las regiones de Kidal, Gao y Timbuktú, provocando un gran resentimiento en la población local y una oleada de refugiados hacia Argelia.

La segunda rebelión ocurrió tanto en Níger como en Malí entre 1990 y 1995. Las grandes sequías de las décadas anteriores habían provocado una gran hambruna que, junto a la marginalización por parte de los gobiernos locales, llevo a la huida de los tuaregs de la región a campos de refugiados en Libia y Argelia.

En 1990 la falta de la ayuda prometida por el gobierno de Níger a los campos de refugiados en Argelia provocó el asalto a una comisaria en Tchintabaraden, capital del distrito homónimo en la región de Tahoua, que acabó con la muerte de 31 personas. Tras esto, el ejército nigerino intervino arrestando, torturando y asesinando a decenas de civiles tuaregs en lo que se conocería como la masacre de Tchin-Tabaradene. Estos sucesos provocaron la creación de diversos grupos armados que combatirían contra el ejército de Níger en las montañas de Aïr, con un puntual alto el fuego en 1994 que llevó a la creación de dos organizaciones paraguas: la Organización de la Resistencia Armada (ORA) y la Resistencia Armada Coordinada (CRA).

Regiones de Níger

En abril de 1995, la ORA firmo un acuerdo de paz, que fue inicialmente rechazado por la CRA, cuyo líder moriría poco después en un extraño accidente de avión. Tras esto, la paz fue finalmente firmada el 15 de abril, en los conocidos como “Acuerdos de Uagadugú”. La siguiente década fue de relativa paz, aunque con algunos ataques esporádicos de grupos minoritarios, hasta que en 2007 se rompieron las relaciones entre los excombatientes y el gobierno, marcando el inicio de la tercera rebelión tuareg.

Mientras tanto la situación en Malí era igualmente grave; en 1990 separatistas tuaregs asaltaron varios edificios gubernamentales en Gao, y la represión desencadenada por el ejército provocó una insurrección generalizada. Uno de los principales líderes de esta rebelión fue Iyad Ag Ghaly, quien más tarde sería conocido por fundar el grupo yihadista tuareg Ansar Dine, que cobraría importancia en el conflicto de Azawad (2012).

Los enfrentamientos cesaron brevemente tras la formación de un nuevo gobierno en 1992, pero la tregua solo duraría hasta 1994, cuando grupos armados, supuestamente entrenados y armados en Libia, atacaron nuevamente Gao renovando el conflicto hasta la firma de un acuerdo de paz en 1996, con una simbólica quema de armas en Timbuktú.
Este acuerdo prometía la repatriación y el reasentamiento de los tuaregs en el país, además de su participación en la vida política en Bamako, pero no fue visto con buenos ojos por grupos en las regiones más remotas del norte de Malí que continuaron armados y dedicándose a actividades de contrabando en la frontera, realizando ataques de manera puntual.

La tercera rebelión tuareg, iniciada en 2007, estalló en Níger fruto de la acusación de incumplimiento de los acuerdos del 95 por parte del gobierno y se extendió a Malí al formarse una alianza entre los grupos a ambos lados de la frontera. Estos acontecimientos coinciden con la aparición de un nuevo actor regional de relevancia, Al Qaeda en el Magreb Islámico, cuya influencia resonaría especialmente tras el secuestro de dos diplomáticos canadienses y cuatro turistas europeos a finales de 2008, hechos que atraerían la atención internacional sobre el conflicto. Los combates se sucedieron hasta 2009 cuando ambas naciones africanas firmaron acuerdos de paz con los rebeldes, nuevamente auspiciados por Gadafi, que llevarían a la integración de los grupos armados en las fuerzas de seguridad, sin realmente llegar a resolver los problemas que inicialmente desataron el conflicto, y dejando el terreno para una futura reaparición del mismo.

Los tuaregs tras la primavera árabe
Tras este repaso, llegamos finalmente a nuestra década, donde la relevancia de los tuaregs se ve nuevamente destacada con la llegada de la primavera árabe, especialmente, cómo no, debido a la guerra civil libia.

Con la llegada del conflicto, Gadafi volvería a acudir a los tuaregs, buscando su apoyo en una guerra que se prometía dura. Pese a que la respuesta no fue ni mucho menos generalizada, hasta 10.000 combatientes se unirían a las filas de los leales al gobierno. Este apoyo les pasaría factura tras la caída del régimen, puesto que tras aceptar al nuevo gobierno a la muerte de Gadafi, al cual ayudaron a ocultarse en sus últimos días, tanto los remanentes leales como los rebeldes les consideraron una amenaza, provocando una persecución generalizada.

Esta persecución les empujó a volver a sus territorios tradicionales donde se harían fuertes, tras participar en el saqueo de los arsenales del ejército, ayudando en la dispersión de los mismos mediante el contrabando, alimentando así a los conflictos de la región.

Mapa de la geopolítica en el Sahel

Las armas de Gadafi y los tuaregs protagonizaron poco después un nuevo alzamiento en Malí, reclamando la independencia de la región de Azawad, que comprende la mitad norte del país. Este sería protagonizado por el grupo Movimiento Nacional por la Liberación de Azawad (MNLA), centrado en el nacionalismo étnico tuareg. Más tarde, aparecieron los grupos islamistas Ansar Dine, que buscaba no la independencia de Azawad sino la creación de un estado regido por la sharía en toda Malí, y el Movimiento por la Unidad y la Jihad en Africa Occidental (MUJWA), una escisión de AlQaeda en el Magreb Islámico.

La revuelta, iniciada en enero de 2012, fue inicialmente un éxito, presionando al gobierno y al ejército hasta el punto de que éste, abrumado, dio un golpe de estado en el mes de marzo, encabezado por el capitán Amadou Sanogo. Lo que no hizo más que debilitar al país, puesto que lo aisló de la comunidad internacional y de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (ECOWAS), que amenazaba con el cierre de fronteras y sanciones económicas a los golpistas, lo que trajo más victorias a los rebeldes, que llegaron a rodear y posteriormente capturar Timbuktu. Esta última derrota de los militares provocó que en vistas a una posible intervención de tropas del ECOWAS al país, éstos decidieran devolver el poder a manos civiles.

El 6 de abril, el MLNA, declarando que controlaba todos los territorios del nuevo estado de Azawad, proclamó la independencia de éste respecto a Malí, declaración que fue rechazada en pleno por la comunidad internacional. Cuando el conflicto estaba ya avanzado, Ansar Dine y el MUJWA comenzaron a enfrentarse con el MLNA por el control de los territorios, ya que los islamistas buscaban imponer su visión una vez el gobierno había sido debilitado.
Las tornas se inclinaron a favor de los islamistas, que buscaron apoyo en otros grupos étnicos de Azawad, tales como los fulani, para derrotar al MLNA. El resultado se decidió en la batalla de Gao, en la cual fue herido el secretario general del MLNA Bilal Ag Acherif. Poco tiempo después, a mediados de julio, los islamistas habían arrebatado el control de todas las grandes ciudades del territorio al MLNA.

Esta situación, provocaría que Francia, país con grandes intereses económicos en los territorios de su viejo imperio colonial, solicitara ante la ONU la autorización para una intervención armada por parte de los países del ECOWAS con apoyo francés. Esta intervención debía ser preparada y no se esperaba que comenzara hasta ya entrado 2013, pero el avance islamista –recordemos que estos grupos no aspiraban solo a controlar Azawad, sino a conquistar todo Malí– sobre la ciudad de Konna, en el centro del país, forzó la intervención directa de Francia, en la conocida como Operación Serval el 11 de junio de 2013.

Operación Serval

Tras meses de combates, los islamistas fueron expulsados de las principales ciudades, provocando la evolución del conflicto a una guerra de guerrillas, ante la cual Francia solicito el establecimiento de la misión de fuerzas de paz de la ONU más tarde conocida como MINUSMA.

El derrotado MLNA, ante la nueva situación, buscó la paz con el gobierno, solicitando la autonomía de Azawad a cambio del cese de hostilidades y el apoyo en la lucha contra los islamistas, tras lo cual firmaría un acuerdo el 18 de junio de 2013. Este acuerdo de paz solo duraría hasta Septiembre de ese mismo año, momento en el cual tras un incidente en el cual fuerzas del gobierno abrieron fuego contra manifestantes desarmados, el MLNA volvió a las armas.

El conflicto continua en la actualidad y la operación Serval fue sustituida en 2014 por la Operación Barkhane, de mayor rango, que tiene como objetivo la lucha contra los grupos islamistas en Burkina Faso, Chad, Malí, Mauritania y Níger. Esto es relevante especialmente tras la reciente fusión de AlQaeda en el Magreb Islámico con Al Morabitum, Ansar Dine y Katiba Macina para crear Jama’a Nusrat ul-Islam al-Muslimin.

Malí no es el único conflicto actual en el cual los tuaregs están implicados, una guerra desapercibida dentro del gran conflicto nacional se libra en el sur de Libia, en torno al oasis de Ubari y sus valiosas rutas de contrabando, donde una paz de más de cien años con la vecina tribu tebu se ha roto. El conflicto comenzó a nivel local, con miembros de ambas tribus discutiendo sobre quién tenía derecho a controlar el paso de drogas por la región. Esta disputa creció, derramándose sangre y arrastrando a ambas tribus a la guerra por el control de la tierra rica en petróleo y minerales. Ambos bandos acusan al otro de estar usando mercenarios y extremistas provenientes de los países vecinos, luchando también una guerra de propaganda en busca de fuentes de apoyo externo a sus reivindicaciones sobre la tierra.

Conclusión
Para finalizar y una vez expuesta la situación hasta el momento, haré unos apuntes adicionales respecto a las aspiraciones tuaregs, puesto que considero que las mismas pronto buscaran el reflejo de las de un pueblo más organizado (y conocido) como es el kurdo en Oriente Medio. Un Estado tuareg es algo lejano, improbable y quizá más problemático si cabe que uno kurdo, ya no tanto por las repercusiones para los propios tuaregs, sino porque iniciar la construcción de estados con base étnica en África podría llevar a la combustión de un continente ya de por si arrasado por los conflictos étnico-tribales. Por el contrario, una posible solución más viable y probable, especialmente para Libia, donde él conflicto actual probablemente concluya mucho antes que en los vecinos regionales, podría ser la constitución de regiones autónomas con gobierno propio semejante al de la región autónoma del Kurdistán iraquí que permitan mantener las costumbres tuaregs.

El Sahel es una región asolada por los conflictos armados, los grupos criminales transnacionales y el terrorismo yihadista, además de por la desertificación, las sequías y las hambrunas, que si confía en algún día alcanzar la paz y la estabilidad debe buscar vías para tratar con los grandes actores no-nacionales y atender a sus demandas; puesto que, sin ellos, al igual que no puede ser comprendida su historia, tampoco podrá ser construido su futuro.

Fuente: http://www.descifrandolaguerra.es/el-factor-tuareg-en-el-norte-de-africa/


https://clajadep.lahaine.org