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El control de la producción y de la empresa no se debería hacer solo en nombre de los trabajadores sino también de las comunidades, de las personas autoorganizadas en general.


Darío Azzellini :: 04.05.18

El control obrero es el primer paso en el camino al socialismo, en el sentido de que el control de la producción y de la empresa no se debería hacer solo en nombre de los trabajadores sino también de las comunidades, de las personas autoorganizadas en general. Y ni siquiera esto es el último paso porque, como dice Marx, la comuna es la última forma política descubierta, así que sigue siendo una forma política. El socialismo, o el comunismo, consiste en ir más allá de la política, en conseguir autoorganizar la vida.
Nosotros decimos ¿cuesta mucho comprender que el trabajador forma parte de su familia, de su barrio y de su comunidad? Algunos obsesionados por el poder y la administración del capital, sólo ven al trabajador como parte del engranaje de acumulación, donde obviamente participa y es explotado junto a la destrucción de la naturaleza, pero desde su pertenencia a la especie y empotrado en la estructura patriarcal de la la sociedad. El trabajador no es un tránsfuga diletante de la espoecie.


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