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El estado de los bosques del mundo (I)

FAO :: 07.01.19

Los estados mediante sus representantes y t?cnicos en la FAO han organizado esta mirada al mundo de los bosques, que obviamente cumple funciones de auxiliar del proceso de acumulaci?n capitalista y de m?scara “humanista” de la destrucci?n extractivista del planeta, pero a nosotros sirve de mirada general de los territorios a defender de la depredaci?n para una mejor comprensi?n de la mirada y responsabilidades locales de recomponer en cada lugar las formas de vida comunitaria ligadas a la madre tierra.

2018
EL ESTADO DE LOS BOSQUES DEL MUNDO
LAS V?AS FORESTALES HACIA EL DESARROLLO SOSTENIBLE

Organizaci?n de las Naciones Unidas para la Alimentaci?n y la Agricultura Roma, 2018

Han pasado casi tres a?os desde que los l?deres mundiales acordaron trazar el rumbo hacia un futuro mejor y m?s pr?spero para el planeta y para todas las personas que lo habitan. La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, con sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), se ha convertido en el marco fundamental para orientar las pol?ticas de desarrollo en pa?ses de todo el mundo.
Teniendo en cuenta la ambici?n de los ODS, es necesaria una transformaci?n para poner fin a la pobreza y el hambre de una vez por todas, lograr un crecimiento inclusivo, reducir las desigualdades, responder al cambio clim?tico y gestionar los recursos naturales de manera sostenible.
Los 17 ODS comprenden 169 metas, con 230 indicadores para ayudar a cuantificar los progresos en relaci?n con ellas. Si bien a primera vista estos n?meros pueden parecer enormes, la Agenda se ha dise?ado intencionadamente de manera integrada, con objetivos ?interrelacionados e indivisibles?. La llave para abrir las puertas al progreso residir? en entender cu?l es el hilo conductor que une m?ltiples objetivos y metas.
La edici?n de 2018 de El estado de los bosques del mundo se propone justamente eso, presentar nueva informaci?n que ayude a reconocer estas interrelaciones y entender c?mo las pol?ticas en materia de bosques y ?rboles no se limitan al ODS15 sobre la Vida en la Tierra, sino que contribuyen al logro de muchos otros objetivos y metas de la Agenda 2030.
El estado de los bosques del mundo 2018 proporciona un an?lisis detallado destinado a capturar la contribuci?n de los bosques y los ?rboles a 28 metas relacionadas con diez ODS. A trav?s de m?tricas tem?ticas que re?nen las pruebas disponibles de una amplia gama de fuentes, est? surgiendo una imagen m?s clara del impacto total que los bosques y los ?rboles tienen en muchas otras ?reas cruciales del desarrollo.
Hoy contamos con m?s pruebas de la gran importancia que revisten los bosques para los medios de vida, gracias a una mejor comprensi?n de las compensaciones rec?procas y a una confirmaci?n m?s exacta de que los bosques sanos y productivos son imprescindibles para la agricultura sostenible. Tambi?n existen m?s pruebas de la importancia de los bosques y los ?rboles para la calidad del agua, para contribuir a satisfacer las necesidades energ?ticas del futuro y para dise?ar ciudades sanas y sostenibles.
Teniendo en cuenta que este a?o el Foro Pol?tico de Alto Nivel sobre el Desarrollo Sostenible se centra en el ODS15, as? como en los ODS6, 7, 11, 12 y 17, El estado de los bosques del mundo no podr?a llegar en un momento m?s oportuno para ayudar a enriquecer experiencias e ideas sobre las medidas que han de adoptarse y las asociaciones y alianzas que se deben alcanzar a fin de hacer realidad la ambici?n de la Agenda 2030.
Las v?as forestales hacia el desarrollo sostenible se reforzar?n fundamentalmente mediante la formulaci?n de marcos jur?dicos en los que se reconozcan y garanticen los derechos de las comunidades locales y los peque?os productores de acceder a los bosques y ?rboles, la consolidaci?n de un entorno favorable y la ayuda para incentivar la participaci?n del sector privado en las actividades en pro de la sostenibilidad. Asimismo, encierra un gran potencial la transformaci?n del sector no estructurado, por un lado, para las personas que dependen de ?l para su sustento y, por el otro, porque tambi?n reportar? beneficios econ?micos, sociales y ambientales m?s amplios. Por ?ltimo, la erradicaci?n del hambre y la pobreza y la transformaci?n a un mundo sostenible solo pueden lograrse mediante la coordinaci?n de las pol?ticas de los gobiernos por parte de los ministerios sectoriales: bosque, agricultura, desarrollo rural y desarrollo nacional.
Si bien actualmente se dispone de m?s datos que nunca sobre bosques y ?rboles, a?n se necesita un estudio en mayor profundidad. La inversi?n en un seguimiento eficaz a escala nacional y subnacional ayudar? a subsanar las deficiencias en los datos, de modo que los encargados de formular las pol?ticas puedan calcular los incentivos, gestionar las compensaciones intersectoriales y dise?ar mejor las iniciativas forestales y de seguridad alimentaria.
Hace 70 a?os, la FAO concluy? su primera evaluaci?n de los recursos forestales del mundo. En aquel momento, la principal preocupaci?n era si seguir?a habiendo suficiente madera para satisfacer la demanda mundial. Desde entonces se ha ido acrecentando el reconocimiento de la importancia mundial m?s amplia de los bosques y los ?rboles, como se refleja en las ediciones m?s recientes de la Evaluaci?n de los Recursos Forestales Mundiales (FRA) de la FAO. Complementando la FRA, El estado de los bosques del mundo 2018 proporciona una evaluaci?n exhaustiva de la cuantificaci?n de las contribuciones de los bosques y los ?rboles al logro de los ODS. Espero que esta publicaci?n les sea de utilidad.
Jos? Graziano da Silva
Director General de la FAO

El estado de los bosques del mundo 2018 ha sido elaborado por la Divisi?n de Pol?ticas y Recursos Forestales de la FAO en colaboraci?n con varias organizaciones internacionales que participan en programas forestales.
Un equipo central formado por cuatro funcionarios superiores encargados de cada uno de los cap?tulos principales orient? la preparaci?n del informe, bajo la direcci?n del Director de la divisi?n que asumi? la coordinaci?n general de la publicaci?n. En cuanto al Cap?tulo 2, cada uno de los 10 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) se encarg? a un funcionario con conocimientos t?cnicos especializados.
En todos los cap?tulos se cont? con el apoyo de consultores para la recopilaci?n de datos y la redacci?n. Un consultor superior dispuso el documento final.
Durante el proceso, el equipo central se reuni? peri?dicamente y elabor? varios productos provisionales. Entre ellos, una nota de exposici?n de conceptos, un esquema trazado y un primer borrador de los cap?tulos principales. El equipo central tambi?n seleccion? los ODS, las metas de los ODS y los par?metros tem?ticos para el an?lisis sobre la base de criterios previamente acordados. Cuando los borradores de los cap?tulos 2, 3 y 4 estuvieron preparados, incluidas las principales conclusiones, el equipo central, todos los autores (funcionarios y consultores) y el consultor superior mantuvieron una reuni?n para definir conjuntamente las conclusiones, recomendaciones y mensajes principales.
El informe final se someti? a un riguroso examen t?cnico por altos directivos y expertos t?cnicos de diferentes divisiones de la FAO. Adem?s, fue objeto de una revisi?n por pares efectuada por cuatro expertos externos. Se incorporaron observaciones en el proyecto final, que se remiti? al Director General para su aprobaci?n en marzo de 2018.

ACB
?reas clave de biodiversidad
AIE
Agencia Internacional de Energ?a
CDN
Contribuciones determinadas a nivel nacional
CEPE
Comisi?n Econ?mica de las Naciones Unidas para Europa
CIFOR
Centro para la Investigaci?n Forestal Internacional
CLD
Convenci?n de las Naciones Unidas de Lucha
contra la Desertificaci?n
CMNUCC
Convenci?n Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Clim?tico
COFO
Comit? de Bosques
FAO
Organizaci?n de las Naciones Unidas para la Alimentaci?n y la Agricultura
FAOSTAT
Base de datos estad?sticos sustantivos de la Organizaci?n
FECOFUN
Federaci?n de Usuarios de Bosques Comunitarios de Nepal
FIDA
Fondo Internacional de Desarrollo Agr?cola
FLEGT
Aplicaci?n de las leyes, gobernanza y comercio forestales
FRA
Evaluaci?n de los recursos forestales mundiales
FSC
Consejo de Manejo Forestal
GACC
Alianza Global para Estufas Limpias
GEI
Gas de efecto invernadero
HLPF
Foro Pol?tico de Alto Nivel sobre el Desarrollo Sostenible ICRAF
Centro Mundial de Agrosilvicultura
ILOSTAT
Base de datos sobre estad?sticas del trabajo
ILR
?ndice de la Lista Roja
IPCC
Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Clim?tico
OIT
Organizaci?n Internacional del Trabajo
ONG
Organizaci?n no gubernamental
AOD
Asistencia oficial para el desarrollo
ODS
Objetivos de Desarrollo Sostenible
OCDE
Organizaci?n de Cooperaci?n y Desarrollo Econ?micos
OMS
Organizaci?n Mundial de la Salud
ONUDI
Organizaci?n de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial
PEFC
Programa de Reconocimiento de Sistemas de Certificaci?n Forestal
PFNM
Producto forestal no maderero
PIB
Producto Interior Bruto
PIPRTIG
Plan Interinstitucional para la Prevenci?n y Reducci?n
de la Tala Ilegal en Guatemala
PNA
Programa nacional de adaptaci?n
PNAA
Programa nacional de acci?n para la adaptaci?n
PNUMA
Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente REDD+
Reducci?n de las emisiones debidas a la deforestaci?n y la degradaci?n forestal en los pa?ses en desarrollo
RRD
Reducci?n del riesgo de desastres
RRI
Iniciativa para los Derechos y Recursos
SAGCOT
Proyecto del Corredor de Crecimiento Agr?cola del Sur
SEDAPAL
Servicio de Agua Potable y Alcantarillado de Lima (Peru)
SOFO
El estado de los bosques en el mundo
UE
Uni?n Europea
UICN
Uni?n Internacional para la Conservaci?n de la Naturaleza y de los Recursos Naturales
UN-Habitat
Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos
UNESCO
Organizaci?n de las Naciones Unidas para la Educaci?n,
la Ciencia y la Cultura
USAID
Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional
WRI
Instituto de Recursos Mundiales

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible constituye un compromiso asumido por los pa?ses para hacer frente a los complejos desaf?os que se plantean, desde poner fin a la pobreza y el hambre y responder al cambio clim?tico hasta crear comunidades resilientes, lograr un crecimiento inclusivo y gestionar los recursos naturales de la Tierra de forma sostenible. Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), 169 metas y 230 indicadores establecen objetivos espec?ficos que los pa?ses deber?n cumplir en un plazo determinado, con logros que ser?n objeto de seguimiento peri?dico a fin medir los progresos alcanzados. Los objetivos, de importancia universal, requieren planteamientos integrales y participativos que a?nen los esfuerzos de todos para que ?nadie se quede atr?s?.
Mientras los gobiernos determinan la mejor manera de dedicar esfuerzos nacionales a lograr un cambio para la transformaci?n, El estado de los bosques del mundo 2018 (SOFO 2018) analiza la funci?n que pueden desempe?ar los bosques y ?rboles ?as? como las personas que los utilizan y gestionan? para ayudar a los pa?ses a cumplir sus objetivos y labrar un futuro mejor. El SOFO 2018 arroja luz sobre las profundas interrelaciones que existen entre los bosques y muchos otros objetivos y metas de la Agenda 2030, lo que permitir? a los encargados de formular las pol?ticas encontrar el equilibrio justo en las medidas, inversiones y asociaciones encaminadas a lograr la seguridad alimentaria, reducir la pobreza, conservar el medio ambiente y, en ?ltima instancia, encontrar v?as hacia el desarrollo sostenible.
Centr?ndose en la contribuci?n que los bosques y los ?rboles pueden realizar al logro de 28 metas relativas a 10 ODS de la Agenda 2030, el Cap?tulo 2 presenta un an?lisis en el que se demuestra una clara relaci?n entre una pol?tica forestal integrada y los posibles efectos en m?ltiples ODS. Tras reunirse los datos disponibles procedentes de una amplia variedad de fuentes cient?ficas, se prepararon par?metros tem?ticos para analizar las pruebas de la relaci?n m?s amplia que los bosques y ?rboles guardan con la Agenda 2030 m?s all? del ODS15 (Gestionar sosteniblemente los bosques, luchar contra la desertificaci?n, detener e invertir la degradaci?n de las tierras y detener la p?rdida de biodiversidad). El prop?sito es poner de relieve las interrelaciones y las oportunidades para fomentar la formulaci?n de pol?ticas m?s coherentes entre los sectores, as? como el cumplimiento m?s efectivo de los ODS.
Los bosques y los ?rboles brindan contribuciones decisivas tanto a las personas como al planeta al fortalecer los medios de vida, suministrar
aire y agua limpios, conservar la biodiversidad y responder al cambio clim?tico. Los bosques representan una fuente de alimentos, medicinas y combustible para m?s de mil millones de personas. Adem?s de ayudar a responder al cambio clim?tico y proteger los suelos y el agua, albergan m?s de tres cuartas partes de la biodiversidad terrestre mundial, proporcionan numerosos productos y servicios que contribuyen al desarrollo socioecon?mico y son particularmente importantes para cientos de millones de moradores de las zonas rurales, entre los que se cuentan muchas de las personas m?s pobres del mundo.
Por otra parte, se prev? que la poblaci?n mundial aumente de los 7 600 millones de personas actuales a cerca de 10 000 millones en 2050. La correspondiente demanda mundial de alimentos ?que se estima que crecer? un 50% durante este per?odo? est? ejerciendo una enorme presi?n sobre la forma en que se utiliza la tierra productiva; en particular en los pa?ses en desarrollo, en los que se concentra la inmensa mayor?a de los m?s de 800 millones personas pobres y hambrientas del mundo. La deforestaci?n, causada principalmente por la conversi?n de la tierra forestal en zonas de agricultura y ganader?a, amenaza no solo a los medios de vida de los silvicultores, las comunidades forestales y los pueblos ind?genas, sino tambi?n a la variedad de la vida en nuestro planeta. Los cambios de uso de la tierra dan lugar a una p?rdida de h?bitats valiosos, a la degradaci?n de la tierra, la erosi?n del suelo, la disminuci?n del agua limpia y la liberaci?n de carbono a la atm?sfera. Encontrar la manera de aumentar la producci?n agr?cola y mejorar la seguridad alimentaria sin reducir la superficie forestal es uno de los mayores problemas de nuestro tiempo.
Es fundamental disponer de informaci?n constatada para abrir las v?as forestales hacia el desarrollo sostenible. Si bien se reconoce universalmente la importancia de los bosques y los

?rboles para la salud y la prosperidad del planeta, estas ra?ces podr?an ser m?s profundas de lo que se imaginaba. Los 230 indicadores de la Agenda 2030, acordados por la Comisi?n de Estad?stica de las Naciones Unidas en marzo de 2016, tienen el prop?sito de ayudar a los pa?ses a cuantificar los progresos que est?n realizando en el logro de sus objetivos, as? como a aprender de sus experiencias y entender a qu? esferas conviene dar prioridad y asignar recursos. Varios indicadores en el marco del ODS15 se centran en los bosques, espec?ficamente en el seguimiento de la tierra forestal y de la proporci?n de bosques gestionados de manera sostenible. La Evaluaci?n de los Recursos Forestales Mundiales (FRA), coordinada por la FAO, concluy? que el porcentaje de tierras forestales con respecto a la superficie terrestre mundial hab?a disminuido del 31,6% en 1990 al 30,6% en 2015, si bien en los ?ltimos a?os el ritmo de p?rdida se ha ralentizado.
Existen datos cuantitativos que demuestran que los bosques se est?n gestionando de manera m?s sostenible y que los bosques y ?rboles contribuyen al logro de los ODS relacionados con los medios de vida y la seguridad alimentaria de muchas personas pobres del medio rural, al acceso a energ?a asequible, al crecimiento econ?mico sostenible y al empleo (en el sector formal), el consumo y la producci?n sostenibles, la mitigaci?n del cambio clim?tico y la gesti?n forestal sostenible.
Las personas que quedan m?s rezagadas suelen vivir en bosques o alrededor de ellos. Los medios de vida y la seguridad alimentaria de gran parte de la poblaci?n rural pobre del mundo dependen de la vitalidad de los bosques y los ?rboles. Los datos indican que aproximadamente el 40% de la poblaci?n rural que padece pobreza extrema, esto es, unos 250 millones de personas, vive en zonas boscosas o de sabana. Para los medios de vida y la resiliencia de los hogares m?s pobres es fundamental poder acceder a los productos, bienes y servicios de los bosques, que act?an como redes de seguridad en tiempos dif?ciles. De algunos estudios se desprende que los bosques y los ?rboles pueden proporcionar en torno al 20% de los ingresos de los hogares rurales en los pa?ses en desarrollo, ya sea a trav?s de ingresos monetarios o satisfaciendo las necesidades de subsistencia. Se estima que los productos forestales no madereros (PFNM) aportan alimentos, ingresos y diversidad nutricional a una de cada cinco personas en todo el mundo, sobre todo mujeres, ni?os, agricultores sin tierras y otras personas en situaci?n de vulnerabilidad.
La calidad del agua, imprescindible para la salud y la vida de las poblaciones tanto rurales como urbanas, est? directamente relacionada con la gesti?n forestal. Los cambios en la cobertura, el uso y la gesti?n de la tierra tienen graves repercusiones en el abastecimiento de agua de un pa?s. Si bien tres cuartas partes del agua dulce accesible del planeta provienen de cuencas hidrogr?ficas boscosas, las investigaciones ponen de manifiesto que el 40% de las 230 cuencas hidrogr?ficas m?s importantes del mundo han perdido m?s de la mitad de su cubierta de ?rboles original. A pesar de ello, la superficie de los bosques destinados a la conservaci?n del suelo y el agua ha aumentado a escala mundial durante los ?ltimos 25 a?os, y en 2015 una cuarta parte de los bosques se gestionaba con el objetivo de conservar el suelo o el agua.
La modernizaci?n del sector energ?tico forestal tradicional ofrece la posibilidad de mejorar los medios de vida, crear cadenas de valor
sostenibles y liberar recursos para realizar inversiones en la gesti?n forestal sostenible. Es posible que la se?al m?s clara del potencial de los bosques sea el hecho de que la madera vuelve a crecer. Alrededor de una tercera parte de la poblaci?n mundial, esto es, unos 2 400 millones de personas, utiliza la madera para servicios energ?ticos b?sicos como cocinar, hervir agua y calentar las viviendas. En general, los bosques suministran aproximadamente el 40% de la energ?a renovable mundial en forma de dendrocombustible; esto equivale a la energ?a solar, la hidroel?ctrica y la e?lica combinadas. La atenci?n debe ahora dirigirse a producir dendrocombustible de manera m?s sostenible para reducir la degradaci?n de los bosques, as? como de manera m?s limpia y eficiente a fin de mejorar la salud de millones de personas, en particular mujeres y ni?os.
La respuesta mundial al cambio clim?tico ?en t?rminos de adaptaci?n, mitigaci?n y resiliencia? debe centrarse m?s en los bosques.
Como se puso de relieve en el Acuerdo de Par?s sobre el cambio clim?tico en 2015, los bosques y los ?rboles desempe?an una funci?n decisiva para determinar la acumulaci?n de gases de efecto invernadero en la atm?sfera. Al actuar como sumideros de carbono, absorben el equivalente a aproximadamente 2 000 millones de toneladas de di?xido de carbono cada a?o. No obstante, seg?n el IPCC, el sector de la agricultura, la silvicultura y otros usos de la tierra (AFOLU, por sus siglas en ingl?s) representa alrededor de un cuarto de las emisiones antrop?genas de GEI, principalmente por la deforestaci?n y las emisiones agr?colas procedentes del suelo, de la gesti?n de nutrientes y la ganader?a. La gesti?n eficaz de los bosques puede fortalecer la resiliencia y las capacidades de adaptaci?n a los desastres naturales relacionados con el clima, lo que destaca la importancia de integrar las medidas basadas en los bosques en las estrategias nacionales de reducci?n del riesgo de cat?strofes (RRC). La estrategia de reducci?n de emisiones debidas a la deforestaci?n y la degradaci?n de los bosques (conocida como REDD+), as? como las funciones de la conservaci?n, la gesti?n sostenible de los bosques y el incremento de las existencias forestales de carbono, resultar?n cruciales para adoptar medidas a nivel mundial orientadas a combatir el cambio clim?tico. Los 25 pa?ses con mayor cubierta forestal han incluido medidas de mitigaci?n relacionadas con los bosques (por ejemplo, reducci?n de la deforestaci?n y la degradaci?n de estos, forestaci?n, incremento de las existencias forestales de carbono, conservaci?n forestal y agroforester?a) entre sus respectivas medidas de mitigaci?n apropiadas para cada pa?s y sus contribuciones determinadas a nivel nacional.
Los datos cualitativos indican que los bosques y los ?rboles tambi?n realizan contribuciones significativas a los ODS a trav?s del sector no estructurado, la agroforester?a, las oportunidades de empoderamiento de la mujer, la gesti?n sostenible del agua, el turismo, las ciudades sostenibles, la adaptaci?n al cambio clim?tico, as? como la lucha contra la degradaci?n de las tierras y la p?rdida de biodiversidad.
El turismo de naturaleza, por ejemplo, est? creciendo tres veces m?s r?pidamente que la industria tur?stica en conjunto y representa ahora alrededor del 20% del mercado mundial. La integraci?n del espacio verde y la cubierta arb?rea en la planificaci?n urbana tambi?n est? aumentando. Hay estudios que vinculan este incremento con la reducci?n de la obesidad y la disminuci?n de los delitos, si bien la cuantificaci?n y evaluaci?n de estos beneficios siguen planteando dificultades. En vista del incremento de la urbanizaci?n y el cambio clim?tico, el dise?o, la planificaci?n y la gesti?n de los espacios verdes urbanos ?en particular los bosques y los ?rboles? deber?an integrarse en la planificaci?n urbana en una etapa temprana. La funci?n de los bosques y los ?rboles deber?a reflejarse en las pol?ticas de adaptaci?n al cambio clim?tico y mitigaci?n de sus efectos.
Muchos pa?ses ya han integrado con ?xito enfoques forestales y territoriales que vinculan m?ltiples ODS a programas m?s amplios de desarrollo sostenible. En el Cap?tulo 3 se presentan ocho estudios de casos en los que se explica c?mo se acrecienta el potencial de los bosques a trav?s de un enfoque intersectorial en pa?ses con diferentes geograf?as, climas, sistemas pol?ticos, niveles de ingresos y tradiciones sociales y culturales. Desde Burkina Faso hasta Italia o la Rep?blica Unida de Tanzan?a, los enfoques territoriales ayudan a integrar la gesti?n de bosques y ?rboles con los terrenos agr?colas, los entornos urbanos y rurales y el patrimonio cultural; lo que garantiza, por ejemplo, que se reconozca el valor econ?mico del turismo relacionado con los bosques y se entiendan los beneficios que los bosques y ?rboles reportan a las poblaciones urbanas. Los enfoques territoriales protegen los servicios ecosist?micos indispensables, sostienen los medios de vida y hacen frente a los desaf?os en materia de seguridad alimentaria, al tiempo que se adaptan a los efectos del cambio clim?tico. En los estudios se pone de manifiesto el valor de las asociaciones entre m?ltiples interesados que unen a gobiernos, el sector privado, la sociedad civil y particulares para buscar nuevas formas de cumplir sus objetivos y aspiraciones comunes.
V?as hacia el desarrollo sostenible. En el Cap?tulo 4 se resumen las principales implicaciones en materia de pol?ticas y se destaca la necesidad de: aumentar la sensibilizaci?n y promover los beneficios de los bosques y ?rboles ante los encargados de formular las pol?ticas y a mayor escala; involucrar al sector privado; integrar los bosques en el programa m?s amplio de desarrollo sostenible; invertir en la transformaci?n del sector no estructurado a fin de descubrir oportunidades de desarrollo

desaprovechadas y mejorar las condiciones de trabajo; llevar a cabo estudios anal?ticos nacionales y subnacionales y mejorar la disponibilidad de datos.
Para lograr los ODS es sumamente importante abordar la agricultura y los bosques de manera conjunta en la formulaci?n de pol?ticas nacionales de desarrollo. La agricultura sostenible necesita bosques sanos y productivos. Los bosques y los ?rboles respaldan la agricultura sostenible debido a que, entre otras cosas, estabilizan los suelos y el clima, regulan los flujos de agua y proporcionan sombra, refugio y un h?bitat a los polinizadores y los depredadores naturales de plagas agr?colas. Cuando se integran en los territorios agr?colas, los bosques y los ?rboles permiten aumentar la productividad de la agricultura. Tambi?n ayudan a proporcionar seguridad alimentaria a cientos de millones de personas, para quienes constituyen importantes fuentes de alimentos, energ?a e ingresos durante ?pocas dif?ciles. Reconocer estas compensaciones rec?procas y encontrar un equilibrio entre ellas ?en particular entre los beneficios a corto y a largo plazo, los bienes p?blicos locales y los mundiales y las distintas comunidades y sectores? permitir? a los encargados de formular las pol?ticas orientar mejor los recursos para poder acelerar los logros en todo el ?mbito de la Agenda 2030.
El fortalecimiento de los marcos jur?dicos que reconocen y garantizan los derechos de acceso a los bosques y ?rboles de las comunidades locales y los peque?os productores contribuir? en gran medida a los objetivos mundiales prioritarios de poner fin a la pobreza y lograr la sostenibilidad.
RESUMEN

A escala mundial, 1 500 millones de personas pertenecientes a grupos de poblaci?n local e ind?gena tienen derechos garantizados sobre los recursos forestales gracias a la tenencia comunitaria. Ofrecer a la poblaci?n local con conocimientos tradicionales la posibilidad de influir en la toma de decisiones de una forma que contribuya al logro de las metas relativas a los ODS puede reportar importantes beneficios. Con derechos claros y garantizados, es m?s probable que las personas adopten un enfoque a m?s largo plazo de la gesti?n forestal, ya que son conscientes de que ellos o sus sucesores se beneficiar?n de esta pr?ctica. En el Cap?tulo 3 se pone de relieve la larga historia de gesti?n forestal comunitaria de Nepal, un enfoque que han adoptado muchos otros pa?ses, en especial en Asia y Am?rica Latina. En los casos en que la inseguridad de la tenencia constituye un problema cr?tico, marcos como las Directrices voluntarias sobre la gobernanza responsable de la tenencia de la tierra, la pesca y los bosques en el contexto de la seguridad alimentaria nacional pueden ayudar a proporcionar seguridad. De cara al futuro, es necesario aprender de las experiencias positivas de gesti?n forestal comunitaria, reconociendo la importancia del apoyo cient?fico y t?cnico, la formaci?n, la creaci?n de capacidad y el acceso a los mercados; la informaci?n sobre estos, la suficiencia de recursos financieros y la necesidad de que se establezcan con claridad los derechos y las responsabilidades de las diferentes partes. Ser? necesario adoptar todas estas medidas para poder fortalecer las v?as forestales hacia el desarrollo sostenible.
El acceso a la tierra, los recursos y las inversiones en los bosques y las zonas que los circundan pueden impulsar a las mujeres, los j?venes y otros emprendedores del medio rural a convertirse en agentes del cambio en el marco de la transformaci?n a un mundo sostenible.
El fortalecimiento de los derechos de tenencia de la tierra brinda la oportunidad de mejorar el acceso equitativo de hombres y mujeres a los bosques y los ?rboles, adem?s de fomentar un enfoque sostenible a largo plazo de la gesti?n forestal. Los estudios destacan la participaci?n empresarial de las mujeres, sobre todo en el sector no estructurado, y su funci?n de liderazgo en la gesti?n forestal comunitaria y participativa. La iniciativa y energ?a de los j?venes es igualmente fundamental para el futuro del sector. Invertir en la formaci?n, la creaci?n de capacidad y el establecimiento de organizaciones de productores puede ayudar a convencer a los j?venes de que aprecien el valor de dedicarse a la actividad forestal y resistirse a una migraci?n incierta. Invertir en el sector no estructurado mediante el aumento de la actividad econ?mica, la mejora de las condiciones de trabajo y el fomento de un enfoque m?s sostenible de la gesti?n forestal puede tener repercusiones positivas que se extiendan del bosque a la explotaci?n agr?cola, el pueblo y la ciudad. Es probable que proporcionar incentivos econ?micos a los peque?os productores y las comunidades para que gestionen los ?rboles de las tierras forestales acabe resultando beneficioso.
Un entorno favorable es fundamental para atraer al sector privado hacia actividades en pro de la sostenibilidad. En el sector forestal, ya sea formal o informal, existe un gran n?mero de peque?as empresas o microempresas, mientras que al otro extremo de la escala se encuentran algunas empresas de muy grandes dimensiones. A peque?a escala, suele darse prioridad, entre otras cosas, a la capacitaci?n encaminada a mejorar las pr?cticas de ordenaci?n de tierras, la promoci?n de la agroforester?a, el fomento de organizaciones de productores, la mejora del acceso a los mercados y la disponibilidad de arreglos financieros adecuados. A una escala m?s amplia, puede ser necesario abordar los posibles obst?culos a la inversi?n, que suelen ser financieros o estar relacionados con la infraestructura. Probablemente las intervenciones en el ?mbito de las pol?ticas consistan, entre otras cosas, en una mezcla de enfoques reglamentarios e incentivos para la participaci?n en actividades que no necesariamente estar?n incluidas en el mercado, como los servicios ecosist?micos y la gesti?n forestal sostenible. Al mismo tiempo, ser? importante abordar los posibles obst?culos a la inversi?n y eliminar los incentivos a la tala de bosques. Crear asociaciones con el sector privado ser? imprescindible para elaborar iniciativas de gobernanza privadas, como los sistemas de certificaci?n voluntarios y los compromisos para lograr cadenas de suministro que no provoquen deforestaci?n.
La participaci?n de las partes interesadas y un compromiso con la buena gobernanza son fundamentales para lograr la aplicaci?n eficaz de las pol?ticas. El derecho de las partes interesadas a ser consultadas durante la formulaci?n y aplicaci?n de las pol?ticas, los programas y los planes relacionados con los bosques se deber?a formalizar de manera que se tengan plenamente en cuenta las necesidades de los usuarios de los bosques y otras partes interesadas. Adem?s de un marco normativo y jur?dico adecuado, contar con instituciones eficaces es imprescindible para lograr una buena gobernanza. El marco institucional deber?a incluir a las comunidades locales y las organizaciones de la sociedad civil, as? como intereses responsables del sector privado y departamentos y organismos gubernamentales. Para ello, puede ser necesario fomentar la capacidad de las organizaciones que apoyan a los pueblos ind?genas, las comunidades locales y los peque?os agricultores, as? como reforzar las organizaciones del sector p?blico.
Para alcanzar la ambici?n hist?rica de poner fin al hambre y la pobreza y lograr la transformaci?n a un mundo sostenible, la Agenda 2030 prev? que los ministerios sectoriales cambien su modo de trabajar y coordinen las pol?ticas de todas las instancias
gubernamentales. Las medidas en materia de bosques, agricultura, alimentaci?n, uso de la tierra, desarrollo rural y desarrollo nacional deber?n sincronizarse en el futuro para poder lograr un desarrollo sostenible. Si bien los factores var?an considerablemente de un pa?s a otro y entre las distintas regiones, los responsables de las pol?ticas deben reconocer la necesidad de gestionar las compensaciones rec?procas y de establecer medidas concretas para armonizar mejor los m?ltiples objetivos y estructuras de incentivos. Este enfoque integrado es fundamental para avanzar hacia la consecuci?n de las metas relativas a los ODS. Crear plataformas de ejecuci?n de los ODS compuestas por los sectores clave para el uso y la ordenaci?n de los recursos naturales es una de las maneras de gestionar la coordinaci?n entre distintos sectores y superar las dificultades a las que se enfrentan los gobiernos que tienen ministerios y organismos sectoriales, cada uno con sus propias asignaciones de recursos y mecanismos de rendici?n de cuentas. Las plataformas de ejecuci?n de los ODS reunir?an a distintos ministerios y organismos gubernamentales con otras partes interesadas clave que entablar?an un di?logo y coordinar?an su actuaci?n, haciendo especial hincapi? en cumplir los ODS y sacar provecho de las interrelaciones, determinar los obst?culos al cambio y llevar un seguimiento de los progresos realizados.
La inversi?n en un seguimiento eficaz en los planos nacional y subnacional proporcionar? a los pa?ses informaci?n esencial sobre los grupos de personas o las zonas del pa?s en los que hay que centrarse. Esto permitir? a los encargados de formular las pol?ticas calcular los incentivos, gestionar las compensaciones intersectoriales, dise?ar y poner en marcha iniciativas en materia de bosques y seguridad alimentaria, calibrar las redes de seguridad social y establecer el nivel de apoyo necesario para los distintos sectores de la econom?a. 
MENSAJES CLAVE
A EFECTOS DE LOGRAR NUESTROS OBJETIVOS
MUNDIALES ES NECESARIO
ADOPTAR MEDIDAS URGENTES PARA CONSERVAR LOS
BOSQUES DEL PLANETA
Se est? acabando el tiempo para los bosques del mundo, cuya superficie total disminuye cada d?a. Deteniendo la deforestaci?n, gestionando los bosques de manera sostenible, restaurando los bosques degradados y aumentando la superficie forestal mundial es posible evitar consecuencias potencialmente perjudiciales para el planeta y sus habitantes. Los gobiernos deben fomentar un enfoque global que promueva los beneficios de los bosques y los ?rboles y en el que intervengan todas las partes interesadas.
LA INFLUENCIA
DE LOS BOSQUES Y LOS ?RBOLES SE EXTIENDE A
DISTINTOS ODS
Desde la lucha contra la pobreza y el hambre hasta la mitigaci?n del cambio clim?tico y la conservaci?n de la biodiversidad, los efectos de los bosques y los ?rboles van mucho m?s all? del ODS15 y contribuyen a la consecuci?n de m?ltiples objetivos y metas de la Agenda 2030. Gestionar los bosques de manera sostenible reporta beneficios tanto para las comunidades urbanas como para las rurales y es fundamental para que nuestro planeta pueda ser sano y productivo en el futuro. En las estrategias encaminadas a lograr los ODS deber?an tenerse en cuenta las interrelaciones con los bosques y ?rboles.
ES HORA DE RECONOCER
QUE LA SEGURIDAD ALIMENTARIA, LA AGRICULTURA Y EL SECTOR FORESTAL
NO PUEDEN SEGUIR ABORD?NDOSE
POR SEPARADO
La agricultura sostenible necesita bosques sanos y productivos. Los bosques y los ?rboles proporcionan a cientos de millones de personas alimentos, energ?a e ingresos y act?an como una red de seguridad durante ?pocas dif?ciles. Para alcanzar la ambici?n hist?rica de poner fin al hambre y la pobreza, los ministerios del sector deben garantizar la coherencia de las pol?ticas entre todas las instancias gubernamentales, as? como integrar las estrategias y equilibrar las compensaciones rec?procas. Las medidas en materia de bosques, agricultura, alimentaci?n, uso de la tierra y desarrollo rural y nacional deber?n integrarse en el futuro para poder cumplir la Agenda 2030.
PARA LLEGAR PRIMERO A LAS PERSONAS M?S REZAGADAS, ES NECESARIO SEGUIR LA V?A FORESTAL Y EMPODERAR A
LOS AGENTES DEL CAMBIO
Aproximadamente el 40% de la poblaci?n rural que padece pobreza extrema, esto es, unos 250 millones de personas, vive en zonas boscosas o de sabana. Las pol?ticas que garantizan los derechos de tenencia de la tierra a las personas pobres y vulnerables, en particular los pueblos ind?genas, los agricultores sin tierras y las mujeres y los j?venes del medio rural, contribuir?n en gran medida a la erradicaci?n de la pobreza y la inseguridad alimentaria. Invertir en estos agentes del cambio impulsar? el emprendimiento y la gesti?n sostenible de los bosques.

LOS ENFOQUES LAS CIUDADES TERRITORIALES SANAS
EQUILIBRAN LA NECESITAN SOSTENIBILIDAD ?RBOLES

Para alimentar a una poblaci?n mundial en crecimiento y, al mismo tiempo, nutrir a nuestro planeta es necesario adoptar enfoques territoriales que protejan y utilicen de manera sostenible los servicios ecosist?micos indispensables, sostengan los medios de vida y hagan frente a los desaf?os en materia de seguridad alimentaria, adem?s de adaptarse a los efectos del cambio clim?tico. La integraci?n de los enfoques territoriales en las estrategias nacionales y las prioridades de desarrollo es parte integral de la creaci?n de los bosques del futuro.
LOS MARCOS DE POL?TICAS COHERENTES FOMENTAN LAS ASOCIACIONES Y LA PARTICIPACI?N DE LOS GRUPOS
INTERESADOS EN LOS BOSQUES
Para integrar los bosques en las estrategias de desarrollo sostenible es necesario contar con A la vista de la creciente urbanizaci?n, ?rboles, parques y bosques son elementos de los que no pueden prescindir los planificadores encargados de dise?ar las ciudades sostenibles y los paisajes periurbanos del futuro. Puesto que elimina la contaminaci?n, brinda sombra y proporciona numerosos beneficios para la salud, la vegetaci?n es fundamental para el bienestar de los habitantes de una ciudad, que a escala mundial superan en n?mero a los que viven en zonas rurales. Los ?rboles y los espacios verdes de las zonas urbanas tambi?n se asocian a reducciones de la obesidad infantil y a la disminuci?n de los delitos, lo que subraya la vinculaci?n de los bosques y los ?rboles con m?ltiples metas de la Agenda 2030.
ES FUNDAMENTAL DISPONER DE
INFORMACI?N CONSTATADA PARA
CONSEGUIR QUE SE RECONOZCA EL
VERDADERO VALOR DE LOS BOSQUES EN
LA AGENDA 2030

asociaciones eficaces y con la participaci?n del sector privado. Unos marcos jur?dicos claros, la aportaci?n de la comunidad y medidas normativas coherentes que concilien los intereses de las partes interesadas son otros tantos componentes de la creaci?n del entorno favorable. Las pol?ticas deben estar orientadas a incentivar a las empresas y los peque?os productores para que tomen parte en la gesti?n forestal sostenible, aborden los posibles obst?culos a la inversi?n y eliminen los motivos de la tala de bosques. Es fundamental, asimismo, la responsabilidad institucional con respecto a la eliminaci?n total de la deforestaci?n.
Invirtiendo en llevar un seguimiento en los planos nacional y subnacional, los gobiernos se har?n una idea m?s clara de las repercusiones sociales, econ?micas y ambientales de los bosques y los ?rboles en distintos ODS. Esta informaci?n ser? crucial para calcular los incentivos y gestionar las compensaciones intersectoriales, dise?ar iniciativas en materia de bosques y seguridad alimentaria, calibrar las redes de seguridad social, invertir en tecnolog?a e innovaci?n y establecer el nivel de apoyo necesario para distintos sectores de la econom?a.
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En 2015, gobiernos de todo el mundo tomaron medidas audaces y decisivas mediante la adopci?n de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible (Naciones Unidas, 2015), o Agenda 2030, como se la suele denominar.
Desde entonces, la Agenda 2030 y sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) se han convertido en un marco general para el desarrollo sostenible. El car?cter universal e inclusivo de la Agenda 2030 compromete a la comunidad internacional a colaborar para superar los desaf?os m?ltiples y complejos a los que se enfrenta el mundo en el siglo XXI. La Agenda 2030 servir? de gu?a para las pol?ticas de desarrollo de todo el mundo durante el pr?ximo decenio y en los siguientes.
La Agenda 2030 se centra en cuatro objetivos principales: erradicar la pobreza, sanar el planeta, asegurar la prosperidad para todos y promover la paz y la justicia. En ella se reafirma la necesidad de realizar progresos en las tres dimensiones del desarrollo sostenible ?econ?mica, social y ambiental? y de lograr un enfoque amplio, de gran alcance y centrado en las personas que pueda producir un cambio para la transformaci?n hacia la sostenibilidad. Con miras a alcanzar esta ambici?n, en la Agenda 2030 se pide una Alianza Mundial para el Desarrollo Sostenible, a trav?s de la cual deber?an colaborar las partes interesadas de todos los sectores. La Agenda 2030 se reforz? a?n m?s con el Acuerdo de Par?s, aprobado en 2015 en el ?mbito de la Convenci?n Marco de las
Naciones Unidas sobre el Cambio Clim?tico (CMNUCC), en el que se insta a la adopci?n de un enfoque hol?stico que movilice a todos los agentes para mitigar el cambio clim?tico y adaptarse al mismo.
Con miras a impulsar la adopci?n de medidas concertadas, los 17 ODS est?n orientados a los problemas y no son espec?ficos de cada sector; adem?s, en la Agenda 2030 se pone de relieve que los ODS y las 169 metas conexas tienen un ?car?cter integrado e indivisible?. En el Foro
Pol?tico de Alto Nivel de 2017 sobre el Desarrollo Sostenible convocado por las Naciones Unidas se hizo hincapi? en que la Agenda 2030 est? especialmente integrada en el nivel de las metas y en que, para aprovechar las interrelaciones, es necesario un verdadero liderazgo pol?tico. Con una mayor coherencia y coordinaci?n de las pol?ticas, como medio para lograr objetivos generales centrados en los resultados m?s que en los procesos (Foro Pol?tico de Alto Nivel sobre el Desarrollo Sostenible, 2017). En consecuencia, para aplicar de manera eficaz y eficiente el marco de los ODS deben determinarse estas interrelaciones entre los ODS y las medidas concertadas a escala nacional a fin de activar interacciones positivas entre todos los sectores.
El estado de los bosques del mundo 2018 (SOFO 2018) tiene por objeto examinar los datos relativos a la contribuci?n que los bosques y los ?rboles1 ?as? como las personas que los utilizan y gestionan? pueden aportar al desarrollo sostenible. En la publicaci?n tambi?n se indican las carencias de informaci?n y datos y las esferas en las que es necesario seguir trabajando para mejorar la comprensi?n acerca de estas interrelaciones. El objetivo es fortalecer las v?as forestales hacia el desarrollo sostenible como parte del cambio para la transformaci?n necesario para la aplicaci?n de la Agenda 2030.
1 En esta publicaci?n se utiliza con frecuencia la expresi?n ?los bosques y los ?rboles?. Se entiende por ?bosque? las tierras que se extienden por m?s de 0,5 hect?reas, dotadas de ?rboles de una altura superior a 5 metros y una cubierta de dosel superior al 10%, o de ?rboles capaces de alcanzar esta altura in situ; esto no incluye la tierra sometida a un uso predominantemente agr?cola o urbano (FAO, 2015a). Si bien t?cnicamente los ?rboles fuera del bosque no se consideran ?bosques? seg?n esta definici?n est?ndar, proporcionan numerosos beneficios econ?micos, sociales y ambientales (Naciones Unidas, 2008), por lo que se han incluido en el alcance del SOFO 2018.
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El CAP?TULO 2 se centra en 10 ODS y 28 metas seleccionadas. En ?l se explican las razones para elegir estos ODS y metas, as? como el enfoque adoptado para tratar de cuantificar la contribuci?n de los bosques y los ?rboles a las mismas. Los 10 ODS examinados en el Cap?tulo 2 son los siguientes:
} ODS1. Poner fin a la pobreza en todas sus formas y en todo el mundo
} ODS2. Poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrici?n y promover la agricultura sostenible
} ODS5. Lograr la igualdad de g?nero y empoderar a todas las mujeres y las ni?as
} ODS6. Garantizar la disponibilidad y la gesti?n sostenible del agua y el saneamiento para todos
} ODS7. Garantizar el acceso a una energ?a asequible, fiable, sostenible y moderna para todos
} ODS8. Promover el crecimiento econ?mico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos
} ODS11. Lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles
} ODS12. Garantizar modalidades de consumo y producci?n sostenibles
} ODS13. Adoptar medidas urgentes para combatir el cambio clim?tico y sus efectos
} ODS15. Proteger, restablecer y promover el uso sostenible de los ecosistemas terrestres,
gestionar sosteniblemente los bosques, luchar contra la desertificaci?n, detener e invertir la degradaci?n de las tierras y detener la p?rdida de biodiversidad
Sin embargo, es importante destacar que los bosques y los ?rboles contribuyen a los 17 ODS, as? como a las Metas de Aichi para la diversidad biol?gica y al Acuerdo de Par?s sobre el cambio clim?tico. En el Recuadro 1 se enumeran los ODS que no se han considerado en el Cap?tulo 2 y se proporcionan breves ejemplos que ilustran la contribuci?n de los bosques y los ?rboles a esos objetivos.
En el CAP?TULO 3 se examinan estudios de casos del Estado Plurinacional de Bolivia, Burkina Faso, Guatemala, Italia (Toscana), Nepal, la Rep?blica de Corea, la Federaci?n de Rusia (regi?n de Arc?ngel) y la Rep?blica Unida de Tanzan?a. El prop?sito de estos estudios de caso es poner de relieve las experiencias y lecciones aprendidas de algunos pa?ses que han elaborado pol?ticas, estrategias o programas dirigidos a incorporar m?s cabalmente la actividad forestal en todos los ?mbitos y a explorar los desaf?os que puede plantear la adopci?n de un planteamiento amplio, intersectorial e integrado del desarrollo sostenible.
En el CAP?TULO 4 se presentan las conclusiones de las secciones anteriores y se proponen formas pr?cticas de fortalecer las v?as forestales al desarrollo sostenible.
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RECUADRO 1
EJEMPLOS PARA DEMOSTRAR DE QU? MANERA LOS BOS QUES Y LOS ?RBOLES PUEDEN CONTRIBUIR A LOS ODS
QUE NO SE ANALIZAN EN EL ESTADO DE LOS BOSQUES D EL MUNDO, 2018
ODS3
} Garantizar una vida sana y promover el bienestar
de todos a todas las edades. Cada vez se reconoce en mayor medida los beneficios que aporta a la salud el acceso con fines recreativos a los bosques, en particular los bosques urbanos. Entre los ejemplos cabe citar la pr?ctica del ?ba?o de bosque? en Jap?n y la Rep?blica de Corea, basada en los efectos beneficiosos que la estancia en los bosques tiene en la salud f?sica y mental. Las plantas forestales medicinales poseen efectos positivos para la salud y pueden ser especialmente importantes en las zonas rurales donde el acceso a los servicios de salud convencionales es limitado.
ODS4
} Garantizar una educaci?n inclusiva y equitativa de calidad y promover oportunidades de aprendizaje para toda la vida para todos. La educaci?n ambiental para los ni?os es importante, dado que cada vez un mayor n?mero de ellos vive en ?reas urbanas. La utilizaci?n de los bosques, las maderas y los ?rboles para actividades de aprendizaje al aire libre est? creciendo en diversos pa?ses, en particular de Am?rica del Norte, Escandinavia y Europa occidental. Al mismo tiempo, los ni?os que viven en comunidades rurales usuarias de productos y servicios forestales necesitan educaci?n ambiental que les ayude a entender la importancia de un ordenamiento sostenible.
ODS9
} Construir infraestructuras resilientes, promover la industrializaci?n inclusiva y sostenible y fomentar la innovaci?n. La madera es un material de construcci?n muy abundante, que comporta un menor consumo de energ?a que otros materiales como el cemento o el acero, y puede utilizarse en infraestructuras y construcciones provisionales relacionadas.
Las infraestructuras son fundamentales para ayudar a abordar los problemas de la lejan?a para las personas que dependen de los bosques. Adem?s, en el marco de la bioeconom?a existen nuevos adelantos t?cnicos que permitir?n aumentar la utilizaci?n de la madera. ODS10
} Reducir la desigualdad en los pa?ses y entre ellos. Muchas comunidades locales, peque?os productores y pueblos ind?genas marginados viven en zonas forestales remotas; la contribuci?n que los bosques y los ?rboles pueden realizar para mejorar los medios de vida de estas poblaciones ayudar? a hacer frente a la desigualdad.
ODS14
} Conservar y utilizar sosteniblemente los oc?anos, los mares y los recursos marinos para el desarrollo sostenible. Los manglares desempe?an una funci?n esencial en la protecci?n de las costas, de la pesca y de los medios de vida locales conexos.
ODS16
} Promover sociedades pac?ficas e inclusivas para el desarrollo sostenible, facilitar el acceso a la justicia para todos y construir a todos los niveles instituciones eficaces, responsables e inclusivas. Los enfoques participativos descentralizados, en combinaci?n con una ordenaci?n forestal comunitaria, contribuyen a esta meta. La Meta 16.4 tambi?n resulta pertinente dado que el comercio internacional de maderas puede ser una fuente de flujos financieros il?citos.
ODS17
} Fortalecer los medios de implementaci?n y revitalizar la Alianza Mundial para el Desarrollo Sostenible. Existen muchos ejemplos de
colaboraciones entre entidades p?blicas, privadas y de la sociedad civil que se han establecido para promover la gesti?n de los bosques con el objetivo de proporcionar bienes p?blicos.
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CAP?TULO 2
CUANTIFICACI?N DE LAS
CONTRIBUCIONES DE LOS
BOSQUES A LOS OBJETIVOS
DE DESARROLLO SOSTENIBLE

2.1 ENFOQUE ADOPTADO
En este cap?tulo se hace especial hincapi? en las contribuciones que pueden realizar los bosques y los ?rboles con miras a la consecuci?n de 28 metas correspondientes a diez ODS de la Agenda 2030. El objetivo es aportar pruebas de estas contribuciones, poniendo de relieve las interrelaciones y oportunidades para apoyar una aplicaci?n m?s eficaz de los ODS.

RECUADRO 2
MARCO MUNDIAL DE INDICADORES DE LOS ODS
The SDG global indicators framework translates the
El marco de los indicadores mundiales de los ODS goals and targets agreed by the international transforma los objetivos y metas acordados por la community into measurable impacts. It was approved comunidad internacional en efectos mensurables. in March 2017 by the Interagency and Expert Group
El marco, aprobado en marzo de 2017 por el on SDG Indicators (IAEG-SDGs) and provides for Grupo interinstitucional y de expertos sobre los global monitoring of al 169 SDG targets. The indicadores de los ODS, facilita un seguimiento tors provide the reference framework for
mundial de las 169 metas de los ODS. easuring progress tow rds the SDGs. They focus Estos indicadores, que constituyen el marco de on consistency, reliability and availability at global referencia para cuantificar los progresos hacia la l v l, me ning that only indicato s which fulfil these consecuci?n de los ODS, se centran en la riteria are included.
coherencia, la fiabilidad y la disponibilidad a nivel mundial, lo cual significa que los marcos solo incluyen los indicadores que cumplen estos criterios.
Estos diez ODS se seleccionaron despu?s de examinar los ODS relacionados con los bosques que determin? el Comit? Forestal de la FAO en su 23.? reuni?n, as? como la lista no exhaustiva de ODS que est?n relacionados con los objetivos forestales mundiales del Plan estrat?gico de las Naciones Unidas para los bosques 2017-2030. Los criterios utilizados en la selecci?n de los diez ODS para el an?lisis detallado fueron la pertinencia, la disponibilidad de datos y la aplicabilidad para la formulaci?n de pol?ticas. Posteriormente se seleccionaron 28 metas de los ODS por ser consideradas las m?s pertinentes para los bosques y los ?rboles.
Un criterio adicional que influy? en la selecci?n de las metas fue la disponibilidad de informaci?n cuantificable. Como consecuencia de ello, se utilizaron indicadores de ODS (Recuadro 2) para la mayor?a de las metas relativas al ODS15, mientras que para los otros nueve ODS seleccionados (cuya formulaci?n no hace referencia a los bosques) se elaboraron par?metros tem?ticos para evidenciar la relaci?n entre los bosques y ?rboles y la meta del ODS seleccionado.
Aunque muy pertinentes para el objetivo y la meta, estos par?metros se centran espec?ficamente en los bosques y los ?rboles. En ning?n caso est?n concebidos para complementar o sustituir los actuales indicadores de los ODS, que fueron acordados por la Comisi?n de Estad?stica de las Naciones Unidas.
Para realizar el an?lisis se han utilizado, en la medida de lo posible, estad?sticas oficiales. No obstante, debido a la disponibilidad limitada de estad?sticas socioecon?micas forestales y de datos mundiales recopilados de forma sistem?tica, tambi?n se han empleado otras fuentes relacionadas con la investigaci?n, en particular bibliograf?a cient?fica y documentos nacionales.
El objetivo ?ltimo de este an?lisis es ayudar a los pa?ses a configurar de forma m?s eficaz sus estrategias de desarrollo. El incremento de la base de datos emp?ricos sobre bosques y ?rboles permite formular pol?ticas fundamentadas y adoptar medidas que generen resultados en relaci?n con la Agenda 2030.
En el Anexo se facilita informaci?n detallada acerca de las 28 metas de los ODS, los par?metros tem?ticos y las fuentes de datos.
2.2 CUANTIFICACI?N DE LAS CONTRIBUCIONES
ODS
Poner fin a la pobreza en todas sus formas y en todo el mundo
Introducci?n
Los bosques y los ?rboles constituyen fuentes vitales de ingresos, medios de subsistencia y bienestar para las poblaciones rurales, en particular los pueblos ind?genas, los peque?os agricultores, las personas que viven muy cerca de los bosques y aquellas que utilizan ?rboles fuera de los bosques. Tal como se expone en la secci?n relativa al ODS8, los bosques y los ?rboles proporcionan actividades generadoras de ingresos directos tanto en el sector formal como en el informal. Los bosques y los ?rboles tambi?n constituyen importantes componentes de los medios de vida para gran parte de la poblaci?n mundial, incluidos los 2 500 millones de personas que, seg?n las estimaciones, se dedican a la agricultura en peque?a escala (FIDA, 2013) y en su mayor?a se benefician de los servicios de regulaci?n y servicios ecosist?micos de aprovisionamiento2 que prestan los ?rboles en el territorio3.
Con miras a poner fin al hambre para 2030 resulta esencial centrar la atenci?n en los medios de subsistencia rurales y las diversas maneras en que los bosques y los ?rboles sustentan dichos medios. En numerosos estudios se han puesto de relieve los beneficios que los hogares pobres obtienen del consumo de productos forestales, y en la secci?n relativa al ODS2 se analiza con m?s detalle la funci?n que desempe?an estos productos con respecto a la seguridad alimentaria. Por ejemplo, la venta de productos forestales proporciona a los hogares dinero que puede utilizarse para adquirir alimentos y satisfacer otras necesidades, mientras que los beneficios en especie obtenidos de los bosques y los ?rboles (en particular combustible de madera, forrajes, materiales de construcci?n, alimentos, plantas medicinales y otros productos obtenidos gratuitamente para el consumo dom?stico y con fines de subsistencia) pueden triplicar o incluso quintuplicar estas contribuciones en
efectivo (Agrawal et al., 2013). En el Recuadro 3 se expone un estudio de caso de Uganda que ilustra esta situaci?n.
2 Los servicios ecosist?micos son los beneficios que las personas obtienen de los ecosistemas. Estos incluyen servicios de aprovisionamiento tales como alimentos y agua; servicios de regulaci?n, como el control de inundaciones y enfermedades; servicios culturales, como beneficios espirituales, recreativos y culturales, y servicios de apoyo, como el ciclo de nutrientes, que mantiene las condiciones. Los servicios ecosist?micos se analizan de forma m?s detallada en otras secciones, incluidas las relativas a los ODS2 y 6 para la vida en la Tierra (Evaluaci?n de los Ecosistemas del Milenio, 2005).
3 El paisaje puede definirse como un sistema socioecol?gico compuesto por ecosistemas naturales o modificados por el ser humano (Ecoagriculture partners, 2013). En los casos en que se ha considerado necesario, se ha empleado un adjetivo calificativo (por ejemplo, forestal, agr?cola o urbano) para definir la utilizaci?n predominante de la tierra o de la cubierta terrestre.
Cuantificaci?n de la contribuci?n de los bosques y los ?rboles al ODS1
META 1.1 DE LOS ODS
 De aqu? a 2030, erradicar para todas las personas y en todo el mundo la pobreza extrema (actualmente se considera que sufren pobreza extrema las personas que viven con menos de
1,25 USD al d?a)
Proporci?n de personas que viven con menos de 1,25 USD al d?a y residen en los bosques o sus alrededores
Casi 820 millones de pobladores rurales de los tr?picos viven en los bosques y las sabanas o en sus alrededores (Chomitz et al., 2007). Se trata de una proporci?n considerable de la poblaci?n rural pobre, lo que indica que, a pesar de las dificultades para obtener datos agregados sobre la dependencia de los bosques, estos, juntamente con los ?rboles, pueden desempe?ar una funci?n decisiva a la hora de contribuir a los medios de subsistencia rurales. ?nicamente una minor?a de estas personas vive dentro de bosques densos: la mayor?a habita en territorios compuestos por tierras agr?colas y ?rboles o cerca de los l?mites de los bosques. Estos ecosistemas, a diferencia de los bosques densos, pueden sustentar a poblaciones mucho m?s numerosas. No obstante, las zonas con una elevada cubierta forestal, si bien tienen normalmente un menor n?mero de habitantes, suelen registrar una tasa de pobreza incluso m?s alta. Este hecho est? a menudo asociado con deficiencias en las infraestructuras, que limitan el acceso a los mercados. En pa?ses para los que se dispone de datos fiables sobre la pobreza y la poblaci?n, se ha confirmado la existencia de una relaci?n directa entre una cubierta forestal extensa y altas tasas de pobreza (Recuadro 4).
Los costos de transacci?n aumentan cuanto mayor es la distancia hasta los centros y mercados urbanos, lo que reduce los m?rgenes ya de por s? bajos de la mayor?a de los productos forestales. Adem?s, en las zonas remotas la gobernanza y la protecci?n de los derechos pueden ser deficientes. Por lo general, las poblaciones locales disfrutan de unos derechos de tenencia sobre las tierras agr?colas m?s s?lidos que sobre los bosques, muchos de los cuales han estado tradicionalmente controlados y gestionados por el Estado. Si no existe seguridad jur?dica en cuanto a la propiedad y los derechos de uso sobre la tierra, los hogares tienen pocos incentivos para asumir costos a corto plazo con el

RECUADRO 3
LA IMPORTANCIA DE LOS PRODUCTOS
FORESTALES: EL CASO DE UGANDA
Un estudio sobre el terreno realizado en ocho aldeas de los distritos de Kibaale, Masindi, Kumi y Lamwo, en Uganda, demostr? que los hogares locales ten?an una gran dependencia de los productos forestales. Para las econom?as dom?sticas, la le?a y el carb?n forestal eran los productos m?s importantes, representando el 36% de todas las ventas en efectivo. Los materiales de construcci?n aportaban el 30% de las ventas, mientras que los productos forestales equival?an al 21%. No obstante, la importancia relativa de los ingresos obtenidos por la venta de productos forestales era insignificante en comparaci?n con el uso dom?stico que se hac?a de ellos: en general, el valor no monetario de los productos forestales para la poblaci?n local era entre dos y cuatro veces superior a su valor efectivo. Asimismo, los productos forestales tienen un importante valor para la econom?a nacional: la energ?a que la poblaci?n rural obtiene de la le?a y el carb?n vegetal posee un valor equivalente a tres veces el presupuesto energ?tico de Uganda.
En las regiones septentrionales y orientales del pa?s, los bosques tambi?n suministraron importantes recursos durante la reconstrucci?n despu?s del conflicto civil para las personas desplazadas que volv?an a sus hogares. La dependencia de los bosques que ten?an los hogares de estas regiones era, por t?rmino medio, mayor que en otros distritos; se calcula que el valor ?extra? obtenido de los bosques era de 870 millones de USD anuales.
FUENTE: Shepherd et al., 2013.
fin de acumular activos y aumentar sus ingresos a largo plazo. Esta relaci?n entre los niveles de pobreza y la lejan?a (incluso en el caso de distancias relativamente cortas) qued? demostrada en un estudio realizado sobre un distrito rural de Ghana, en el que se determin? que los aldeanos que viv?an a 20 kil?metros del mercado ten?an un nivel de pobreza un 20% superior al de las personas que viv?an en las zonas m?s pr?ximas (Shepherd, 2012).
Mediante la utilizaci?n de los datos disponibles sobre tasas de pobreza rural e informaci?n acerca de la

RECUADRO 4
SUPERPOSICI?N DE DATOS SOBRE LA
CUBIERTA FORESTAL Y LA POBREZA EN LOS
TR?PICOS: ESTUDIOS DE ASOCIACI?N
ESPACIAL REALIZADOS EN SIETE PA?SES
Mediante la superposici?n de datos sobre la cubierta forestal con datos sobre pobreza y poblaci?n relativos a Brasil, Honduras, Malawi, Mozambique, Uganda, Indonesia y Viet Nam se pudo demostrar en distintos estudios la existencia de un patr?n de relaci?n espacial en la distribuci?n de la pobreza. Se crearon mapas forestales y de pobreza clasificando las ?reas seg?n el tipo de cubierta forestal (extensa o reducida) y la tasa de pobreza (elevada o baja). Aunque existen diferencias considerables entre los pa?ses, se pueden destacar dos conclusiones principales. La primera es que existe una s?lida relaci?n entre las ?reas de cubierta forestal extensa y las tasas de pobreza elevadas: por ejemplo, en Brasil algo m?s del 70% de las ?reas de monte cerrado (cobertura de copa >40%) ten?an tasas de pobreza elevadas. La segunda conclusi?n es que las ?reas con una cubierta forestal extensa suelen tener una baja densidad de poblaci?n: a pesar de que estas zonas ten?an un gran porcentaje de personas que viven en la pobreza, las cifras absolutas de habitantes eran relativamente bajas. ?nicamente un peque?o porcentaje de la poblaci?n pobre de estos pa?ses viv?a en zonas caracterizadas por una extensa cubierta forestal y altas tasas de pobreza; las cifras var?an entre el 3% para Uganda e Indonesia hasta el 12% en el caso de Viet Nam.
FUENTE: Sunderlin et al., 2007.

distribuci?n de las poblaciones rurales, se intent? calcular el porcentaje de personas del medio rural que subsisten con menos de 1,25 USD al d?a y viven en los bosques o sus alrededores. La combinaci?n de los datos sobre las tasas de pobreza rural de 43 pa?ses tropicales (FIDA, 2016) con las tasas medias de pobreza rural correspondientes a las regiones de los pa?ses para los cuales faltaban datos permiti? estimar que alrededor de 640 millones de personas viv?an por debajo del umbral de la pobreza en las zonas rurales de los pa?ses tropicales. Estas tasas de pobreza se aplicaron posteriormente a las cifras de personas que viven en los bosques tropicales y las sabanas, incluidas las zonas lim?trofes (Chomitz et al., 2007), en un intento por comparar estos datos con el total de poblaci?n rural pobre. Este m?todo permite determinar que, por t?rmino medio, casi el 40% de la poblaci?n rural pobre vive en zonas de bosques tropicales y sabanas o en sus alrededores. Los resultados tambi?n indican grandes diferencias regionales: en Am?rica Latina, por ejemplo, la inmensa mayor?a de la poblaci?n rural pobre vive en territorios boscosos, mientras que en Asia esta proporci?n se reduce a menos de un tercio. No obstante, estos porcentajes no revelan las cifras reales de personas que viven con menos de 1,25 USD al d?a en los bosques tropicales y las sabanas, o en sus alrededores, ni c?mo est?n distribuidas. Se calcula que en los bosques tropicales, las sabanas y sus zonas lim?trofes hay 250 millones de personas que viven por debajo del umbral de pobreza extrema; de ellas el 63% est?n en ?frica y el 34% en Asia. En cambio, ?nicamente el 3% ? es decir, unos ocho millones de personas? viven en Am?rica Latina, aunque esta cifra equivale al 82% de la poblaci?n rural de estos pa?ses que padece pobreza extrema (Cuadro 1). Esto se debe a que en Am?rica Latina las tasas de pobreza son mucho m?s bajas que en las otras dos regiones.
CUADRO 1
DISTRIBUCI?N DE LA POBLACI?N RURAL QUE SUBSISTE CON MENOS DE 1,25 USD AL D?A Y VIVE EN LOS
BOSQUES TROPICALES Y LAS SABANAS, INCLUIDAS LAS ZONAS LIM?TROFES
?frica Am?rica Latina Asia Total de los tr?picos
Pobladores de zonas boscosas (millones) 284 85 451 820
Pobladores de zonas boscosas que subsisten con menos de 1,25 USD al d?a (en millones) 159 8 84 251
Pobladores de zonas boscosas que subsisten con menos de 1,25 USD al d?a como porcentaje de la poblaci?n rural total que subsiste con menos de 1,25 USD al d?a 50% 82% 27% 40%
FUENTES: FIDA, 2016; Chomitz et al., 2007.

Proporci?n de los ingresos derivados de recursos forestales entre la poblaci?n rural pobre Los recursos forestales sirven de sustento a los hogares rurales, especialmente en ?reas propensas a sufrir niveles elevados de pobreza. Aunque no todas las personas que viven en los bosques y sus alrededores son pobres, estas zonas constituyen las de mayor pobreza en los tr?picos. Sigue infravalor?ndose la funci?n de los bosques y los ?rboles como red de seguridad y fuente importante de bienes de subsistencia que normalmente tendr?an que adquirirse. Adem?s de proporcionar mecanismos de supervivencia en ?pocas de crisis, los bosques generan ingresos esenciales entre la poblaci?n rural pobre, por lo que constituyen un componente fundamental en la diversificaci?n de los medios de vida rurales. Por consiguiente, este par?metro tem?tico fue concebido con el objetivo de centrar la atenci?n en la proporci?n de ingresos que la poblaci?n rural pobre obtiene de los recursos forestales.
La medici?n m?s completa de los ingresos ambientales rurales4 elaborada hasta la fecha es la que llev? a cabo la Red Pobreza y Medio Ambiente, que realiz? 7 978 encuestas por hogares en 333 aldeas de 58 emplazamientos situados en regiones tropicales o subtropicales de Asia, ?frica y Am?rica Latina. Por t?rmino medio, los ingresos ambientales (incluidos tanto los monetarios como los de subsistencia) representaban el 28% del total de los ingresos familiares, aunque la cifra se reduc?a hasta el 22% si se exclu?an los recursos no forestales (Angelsen et al., 2014). Asimismo se determin? que para los hogares los ingresos ambientales eran casi tan importantes como los agr?colas, lo que pone de relieve la importancia que tienen los recursos naturales para los medios de subsistencia rurales. Sin embargo, los bosques no solo eran importantes para las comunidades m?s pobres, ya que los ingresos tambi?n aumentaban en los emplazamientos con niveles de renta m?s elevados. No obstante, en t?rminos relativos, los ingresos forestales, como porcentaje de los ingresos totales,
4 El concepto de ?ingreso ambiental? se utiliza para reflejar la ?cosecha oculta?, es decir, la diversidad de productos obtenidos gratuitamente del medio ambiente de ecosistemas no cultivados como, por ejemplo, los bosques naturales, las tierras boscosas, los humedales, los lagos, los r?os y los pastizales (Angelsen et al., 2014).
desempe?aban una funci?n m?s importante en los medios de vida de los hogares m?s pobres de los emplazamientos.
En otros estudios se han corroborado estos resultados: en cinco pa?ses africanos, los ?rboles contribu?an a un promedio del 17% de los ingresos brutos para los hogares con al menos un ?rbol en sus tierras (Miller et al., 2016), mientras que en un metaan?lisis de 51 estudios de casos de 17 pa?ses los ingresos forestales equival?an, por t?rmino medio, al 22% de los ingresos totales de la poblaci?n de la muestra (Vedeld et al., 2007).
Si los ingresos generados por los bosques se excluyesen de las carteras de medios de subsistencia rurales, las tasas de pobreza aumentar?an considerablemente. Por ejemplo, en el caso de los emplazamientos de la Red Pobreza y Medio Ambiente, si se excluyeran estos ingresos, el 9% de los hogares de la muestra se situar?a por debajo del umbral de pobreza extrema (Noack et al., 2015). No obstante, se ha constatado que la funci?n de los bosques en la reducci?n de la pobreza a largo plazo es mucho m?s compleja. Es una funci?n multidimensional condicionada por una amplia diversidad de factores como, por ejemplo, la inseguridad en la tenencia y la falta de derechos adecuados para aprovechar los productos forestales. Algunos de estos productos son de alto valor como, por ejemplo, la madera de construcci?n, que podr?a contribuir a los ingresos, as? como la madera para usos dom?sticos y los productos forestales no madereros (PFNM).
Las posibilidades de obtener ingresos de la madera de construcci?n, los PFNM y los pagos por servicios ambientales son elevadas, aunque adem?s de la seguridad en la tenencia y los derechos de acceso a los recursos, los grupos necesitan apoyo para reforzar su capacidad de organizaci?n, gesti?n, adici?n de valor, comercializaci?n y promoci?n con miras a influir en los responsables de la toma de decisiones. Es importante que las poblaciones pobres que dependen de los bosques no queden excluidas de los programas u otras opciones m?s generales de lucha contra la pobreza en sus pa?ses debido a la lejan?a de sus asentamientos o por una escasa prioridad pol?tica.

RECUADRO 5
GARANTIZAR LOS DERECHOS PARA MEJORAR LOS INGRESOS OBTENIDOS DE LOS BOSQUES EN LA INDIA, GUATEMALA Y M?XICO
En 2009, la aldea de Mendha Lekha, en el distrito de Adem?s, a los trabajadores se les pagaba m?s del doble Gadchiroli en el estado de Maharastra (India), consigui? del salario normal (Instituto de Recursos Mundiales, 2008). garantizar los derechos forestales comunitarios en virtud En M?xico, las reformas constitucionales de 1992 de la Ley de Derechos Forestales de 2006. A ra?z de reconocieron oficialmente el pleno derecho de las ello, la aldea elabor? un plan de ordenaci?n forestal y comunidades sobre sus bosques (excepto el derecho a tom? el control del comercio de bamb?, que hasta ese vender la tierra). En 1997, el Estado puso en marcha un momento hab?a sido gestionado por el Departamento importante programa para ayudar a las comunidades a Forestal. Entre 2011 y 2014, la aldea de Mendha Lekha crear empresas forestales. En la actualidad, m?s de obtuvo unos beneficios superiores a los 150 000 USD 2 300 grupos comunitarios gestionan sus bosques para mediante la venta de bamb?. Estos ingresos se utilizaron la extracci?n de madera, lo que genera considerables para pagar a los recolectores unos sueldos superiores a ingresos para las comunidades y los hogares. las tarifas pagadas por el Departamento Forestal, y los Algunas comunidades se han especializado en gestionar beneficios se invirtieron en diversas actividades de actividades industriales complejas y han ganado desarrollo y bienestar social de la aldea (Centre for Civil competitividad internacional, lo que les permite exportar
Society, 2015). productos derivados de la madera a los Estados Unidos
En Guatemala, las empresas forestales comunitarias, de Am?rica. Los beneficios se utilizan para invertir en con el apoyo de ONG, donantes y organismos educaci?n infantil, con el objetivo de formar a una gubernamentales, gestionan m?s de 420 000 hect?reas futura generaci?n de gestores comunitarios con de tierras situadas dentro de la Reserva de la Biosfera educaci?n universitaria (Consejo Civil Mexicano para la Maya. El Estado de Guatemala otorg? a cada empresa Silvicultura Sostenible, 2014). concesiones forestales; en el plazo de un a?o (de octubre Estudios realizados en el centro y el sur del estado de 2006 a septiembre de 2007) las empresas obtuvieron de Quintana Roo indican que la producci?n y unos ingresos de 4,75 millones de USD generados por las elaboraci?n de productos derivados de la madera ventas de madera certificada y 150 000 USD en concepto genera ingresos y, por lo tanto, constituye un escape de de PFNM. Las empresas forestales generaban m?s de la pobreza para las familias que viven en comunidades 10 000 empleos directos y unos 60 000 indirectos. con derechos sobre los bosques (Ellis et al., 2015).
META 1.4 DE LOS ODS
 De aqu? a 2030, garantizar que todos los hombres
y mujeres, en particular los pobres y los vulnerables, tengan los mismos derechos a los recursos econ?micos, as? como acceso a los servicios b?sicos, la propiedad y el control de la tierra y otros bienes, la herencia, los recursos naturales, las nuevas tecnolog?as apropiadas y los servicios financieros, incluida la microfinanciaci?n
Proporci?n de bosques con derechos de tenencia seguros para las comunidades locales y otras personas que dependen de los bosques Disponer de unos derechos de tenencia claramente definidos y garantizados constituye, en opini?n general, un requisito previo importante para la gesti?n sostenible de los recursos naturales. La tenencia comprende m?ltiples derechos, que incluyen, como m?nimo, el derecho de acceso, el derecho a adoptar decisiones de gesti?n y el derecho a extraer recursos de una zona determinada. En pa?ses de Am?rica Latina, ?frica y Asia en los que se han aplicado eficazmente derechos de tenencia, estos se han asociado con una reducci?n de las tasas de deforestaci?n y se han considerado como una condici?n previa para disponer de opciones de mitigaci?n del cambio clim?tico eficaces en funci?n de los costos y dirigidas por las comunidades (Stevens et al., 2014; Ding et al., 2016). Los derechos de tenencia para comunidades locales tambi?n han aportado beneficios considerables a los medios de vida, especialmente en los casos en los que se han combinado con otras medidas destinadas a las personas m?s pobres, como se indica en el Recuadro 5. Disponer de una tenencia segura tambi?n reduce el riesgo de conversi?n de tierras forestales a otros usos y de desviaci?n de prestaciones monetarias y de subsistencia de las que dependen las personas m?s pobres.
La proporci?n de bosques con derechos de tenencia seguros para las comunidades locales y dem?s personas que dependen de los bosques se utiliza como un par?metro tem?tico para medir la funci?n de los bosques a la hora de garantizar el derecho a los recursos econ?micos en condiciones de igualdad para todo el mundo. La tendencia mundial durante los dos ?ltimos decenios ha consistido en la transmisi?n de la tenencia de los bosques desde los gobiernos nacionales a las comunidades locales y los particulares. No obstante, en 2010 la propiedad p?blica todav?a representaba el 76% (es decir, 2 969 millones de hect?reas) de toda la superficie forestal (FAO, 2015a). El reconocimiento de los derechos de tenencia comunitarios se ha producido principalmente en pa?ses de ingresos bajos y medianos. Sin embargo, la difusi?n de los procesos de transmisi?n de derechos de tenencia es sumamente desigual en los distintos pa?ses y regiones; por ejemplo, la superficie en propiedad de las comunidades es mucho mayor en Am?rica Latina que en ?frica (RRI, 2014). Comparar los datos relativos a la tenencia es complejo debido a las diferencias en la metodolog?a y definiciones utilizadas entre las diversas fuentes. En informes de la FAO basados en
CUADRO 2
PROPIEDAD DE LOS BOSQUES
estad?sticas nacionales oficiales se indica que en 2010 el 3% de la superficie forestal mundial era de propiedad comunitaria (FAO, 2015a). La Iniciativa para los Derechos y Recursos realiz? una estimaci?n considerablemente m?s elevada al indicar que en 2013, en 52 pa?ses (que representan cerca del 90% de la superficie forestal mundial) m?s del 15% de los bosques ?el equivalente a 512 millones de hect?reas? eran de propiedad comunitaria o estaban destinados al ?control? de la comunidad (Cuadro 2).
a) Estimaciones de la FAO; cifras de 2010
Modalidad de propiedad forestal Hect?reas (millones) Proporci?n de la superficie forestal mundial
Bosques p?blicos 2 969 76%
Bosques de propiedad individual 433 11%
Bosques de propiedad comunitaria 116 3%
Bosques de propiedad comunitaria + bosques de propiedad individual 559 14%
b) Estimaciones de la Iniciativa para los Derechos y Recursos (RRI)
Modalidad de propiedad forestal Hect?reas (millones) Proporci?n de la superficie forestal mundial
Bosques p?blicos (administrados por el Estado) 2 410 73%
Bosques propiedad de particulares y empresas 397 11%
Bosques de propiedad comunitaria
Bosques destinados al control comunitario 416 96 13% 3%
Bosques de propiedad comunitaria, bosques controlados por comunidades y bosques propiedad de particulares y empresas 909 27%
NOTA: Existen importantes diferencias entre estas series de datos. En concreto, las estimaciones de la FAO se basan en datos de 234 pa?ses y territorios, mientras que las de la Iniciativa para los Derechos y Recursos est?n basadas en datos obtenidos de 52 pa?ses que equivalen a pr?cticamente el 90% de la superficie forestal mundial. Asimismo, a diferencia de los datos de la FAO, la RRI no distingue entre particulares y entidades comerciales al categorizar los bosques de propiedad privada. FUENTES: FAO, 2015a (Cuadro 2a); RRI, 2014 (Cuadro 2b).
Ambas estimaciones hacen referencia a los derechos legalmente reconocidos sobre la tierra, pero adem?s existen considerables extensiones de bosques gestionadas de facto, sin reconocimiento jur?dico, por comunidades locales y pueblos ind?genas, especialmente en ?frica y en otros lugares en los que prevalecen los derechos consuetudinarios sobre las tierras. Adem?s, se calcula que alrededor de 100 millones de hect?reas de bosques se encuentran parcialmente bajo el control de comunidades. Teniendo en cuenta estos factores, la proporci?n de bosques gestionados por comunidades o peque?os productores puede llegar al 28% de la superficie forestal mundial (Gilmour, 2016).
META 1.5 DE LOS ODS
 De aqu? a 2030, fomentar la resiliencia de los
pobres y las personas que se encuentran en situaciones de vulnerabilidad y reducir su exposici?n y vulnerabilidad a los fen?menos extremos relacionados con el clima y otras perturbaciones y desastres econ?micos, sociales y ambientales
N?mero de hect?reas dedicadas a pr?cticas agroforestales como contribuci?n a la resiliencia de las personas pobres
Los bosques y los ?rboles fuera de los bosques ?especialmente los que se encuentran en explotaciones agr?colas y en tierras de pastoreo y comunales? tambi?n desempe?an una funci?n esencial como redes de seguridad para aumentar la resiliencia de las personas pobres ante las grandes cat?strofes y el cambio clim?tico. Las existencias de biomasa (los ?rboles, por ejemplo) son menos vulnerables a las perturbaciones meteorol?gicas que los cultivos de plantas no perennes, que dependen del crecimiento anual de la biomasa, por cuanto las fluctuaciones del crecimiento se promedian a lo largo de los a?os. Los ecosistemas naturales son tambi?n m?s diversos que los sistemas agr?colas, lo que genera m?s estabilidad (Noack et al., 2015). La extracci?n forestal tiene unos costos de entrada bajos o inexistentes, con lo que resulta atractiva para las personas con escasos activos, por ejemplo despu?s de haber perdido sus propiedades como consecuencia de fen?menos meteorol?gicos extremos. Adem?s, diversos productos forestales se encuentran a menudo disponibles en per?odos en los que no se cuenta con otras fuentes de ingresos (Fisher et al., 2010). Los estudios han demostrado que la extracci?n de recursos forestales en comunidades rurales tiende a aumentar despu?s de una crisis, especialmente en los casos en que las perturbaciones afectan al conjunto de la comunidad en lugar de a una ?nica familia (Wunder et al., 2014). La mayor?a de los hogares con escasos activos dependen en mayor medida del uso de los recursos forestales, dado que disponen por lo general de menos oportunidades de generaci?n de ingresos o redes sociales a las que solicitar asistencia.
El n?mero de hect?reas dedicadas a pr?cticas agroforestales se concibi? como un par?metro tem?tico para la Meta 1.5 de los ODS, debido a la funci?n que pueden desempe?ar los bosques y los ?rboles en explotaciones agr?colas donde se compaginan las actividades de producci?n forestal con la agricultura o la ganader?a, y que de esta manera contribuyen a mejorar la resiliencia de los medios de vida. En cinco pa?ses africanos se ha observado que un tercio de los peque?os agricultores cultivan ?rboles en sus tierras, lo que se ha relacionado con la mejora de sus medios de vida (Miller et al., 2016). En las tierras secas de ?frica oriental, los ?rboles contribuyen a la resiliencia de los medios de vida de los agricultores mediante una diversidad de productos y servicios ecosist?micos (de Leeuw et al.,2014): los ?rboles de los sistemas agroforestales aumentan la resiliencia general del territorio mediante la creaci?n de medios de vida diversificados, que proporcionan capital natural y servicios ecosist?micos reguladores. No obstante, a pesar de que los bosques y los ?rboles son importantes para los medios de vida rurales, no constituyen la ?nica o principal estrategia para la resiliencia: cabe citar otras de mayor importancia como reducir el consumo, buscar un empleo alternativo, solicitar asistencia exterior y vender activos. Por ejemplo, de acuerdo con estudios realizados en zonas rurales de Malawi, ?nicamente el 3% de los hogares informaron de que usaban la diversificaci?n forestal para prepararse ante la variabilidad del clima; es un porcentaje muy inferior al de otras medidas como la modificaci?n del uso de la tierra o la diversificaci?n de los cultivos (Fisher et al., 2010).
La presencia de ?rboles es muy com?n en las tierras agr?colas; los lugares del mundo con una mayor cubierta arb?rea son las regiones h?medas de Asia sudoriental, Am?rica central, la parte oriental de Am?rica del Sur y el litoral de ?frica occidental. En la Figura 1 se indica el porcentaje de superficie agr?cola mundial con distintos niveles de cubierta arb?rea, de acuerdo con los datos aportados por el Centro Internacional de Investigaci?n en Agroforester?a (ICRAF) (Zomer et al., 2009). Estas cifras no definen los paisajes agroforestales ni reflejan la amplia diversidad de pr?cticas agroforestales, aunque s? son indicativas de la extensi?n de la cubierta arb?rea en zonas predominantemente agr?colas.

FIGURA 1
PORCENTAJE DE SUPERFICIE AGR?COLA CON CUBIERTA ARB?REA 13,4%

10 000 000
40%

21,4%

9 000 000
8 000 000
7 000 000
6 000 000
5 000 000
4 000 000
3 000 000
2 000 000
1 000 000 0
Cubierta arb?rea >10% Cubierta arb?rea >20% Cubierta arb?rea >30%
FUENTE: Adaptado de Zomer et al., 2009.
ODS
Poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrici?n y promover la agricultura sostenible
Introducci?n
A medida que se ha hecho m?s acuciante el desaf?o de la inseguridad alimentaria (FSIN, 2017), se ha prestado m?s atenci?n a la funci?n que los bosques y los ?rboles pueden desempe?ar para afrontar este problema. Se necesitar? aproximadamente un 70% m?s de alimentos para atender a una poblaci?n mundial cada vez mayor, que, seg?n las previsiones, alcanzar? los 9 100 millones de personas en 2030 (FAO, 2009). En la actualidad, casi una de cada siete personas no dispone de acceso a energ?a y prote?nas suficientes y todav?a son m?s las que padecen malnutrici?n (Godfray et al., 2010). Los bosques contribuyen directamente a la seguridad alimentaria aportando alimentos y diversidad a la dieta, suministrando combustible de madera para cocinar los alimentos y mejorando la resiliencia de los sistemas ecol?gicos y sociales que conciernen a la agricultura (Wheeler and von Braun, 2013).
La seguridad alimentaria se define como la situaci?n que se da cuando todas las personas tienen en todo momento acceso f?sico, social y econ?mico a suficientes alimentos sanos y nutritivos para satisfacer sus necesidades alimenticias y sus preferencias en cuanto a los alimentos a fin de llevar una vida activa y sana. La seguridad alimentaria tiene cuatro dimensiones: disponibilidad, acceso, utilizaci?n y estabilidad.
Aumento de la disponibilidad de alimentos: Los bosques y los ?rboles proporcionan muchos productos alimenticios tanto de origen vegetal como animal, lo cual resulta importante si se tiene en cuenta que la mayor?a de los 1 600 millones de personas que dependen de los bosques son pobres (Agrawal et al., 2013). Asimismo, los bosques diversifican los suministros alimentarios para las poblaciones humanas (FAO, 2014). Habida cuenta de que los ?rboles suelen ser m?s resistentes a las condiciones clim?ticas adversas que los cultivos agr?colas, los productos alimenticios de origen forestal contribuyen a la resiliencia de los hogares al funcionar como una importante red de seguridad en tiempos de crisis y emergencias, tales como malas cosechas causadas por sequ?as, granizadas o crisis socioculturales que llevan a las familias a perder sus recursos productivos (GANESAN, 2017; Keller et al., 2006; Blackie et al., 2014; Foli et al., 2014). Los ingresos derivados de los PFNM se han calculado en 88 000 millones de USD (FAO, 2014), aunque se cree que las cifras reales son considerablemente superiores. Paralelamente, reducir el desperdicio de alimentos a nivel mundial, regional y nacional tendr?a un efecto muy positivo en los recursos naturales, en particular los bosques (FAO, 2013a).
Mejora del acceso a los alimentos mediante ingresos y empleo: En la secci?n relativa al ODS8 se pone de relieve la magnitud del empleo generado por el sector forestal. No obstante, como tambi?n se indica en el documento, las cifras que hacen referencia en particular al sector informal son estimaciones a la baja (Ferraro et al., 2012, HLPE, 2017).
Mejora de la utilizaci?n: Como se expone a continuaci?n en esta misma secci?n y en la dedicada al ODS7, alrededor de 2 400 millones de personas dependen del combustible de madera para cocinar y para esterilizar el agua (FAO, 2017a).
Estabilidad alimentaria: Los servicios ecosist?micos forestales tienen la capacidad de mejorar la producci?n agr?cola y pesquera (Foli et al., 2014), en particular mediante la regulaci?n del agua, la formaci?n y protecci?n de suelos, la circulaci?n de nutrientes, la conservaci?n de la biodiversidad, la estabilidad de los ecosistemas agr?colas, el control de plagas y la polinizaci?n. Todos estos servicios est?n directamente relacionados con la producci?n agr?cola y, en ?ltima instancia, contribuyen al objetivo de seguridad alimentaria (GANESAN, 2017). La funci?n de los bosques en el ciclo hidrol?gico (Ellison et al., 2017) comprende la provisi?n de materia org?nica (Kimble et al., 2007), abono verde y compost para la agricultura (Sinu et al., 2012). En los sistemas agroforestales, los ?rboles contribuyen considerablemente a incrementar la productividad de los cultivos agr?colas (FAO, 2010), mientras que los bosques, los ?rboles y la fauna silvestre son fundamentales para la polinizaci?n de los cultivos alimentarios (Roubik, 1995). La diversidad de los polinizadores puede aumentar significativamente la intensidad de la polinizaci?n (Garibaldi et al., 2016).
Cuantificaci?n de la contribuci?n de los bosques y los ?rboles al ODS2
META 2.1 DE LOS ODS
 Para 2030, poner fin al hambre y asegurar el
acceso de todas las personas, en particular los pobres y las personas en situaciones de vulnerabilidad, incluidos los ni?os menores de 1 a?o, a una alimentaci?n sana, nutritiva y suficiente durante todo el a?o
Cantidad de PFNM comestibles, incluida la carne
de animales silvestres capturados o destinados al consumo
Los bosques y los ?rboles contribuyen directamente a la seguridad alimentaria y nutricional proporcionando PFNM comestibles. En todo el mundo se consumen 76 millones de toneladas de alimentos obtenidos de bosques, el 95% de los cuales es de origen vegetal (FAO, 2014). En el estudio de caso expuesto en el Recuadro 6 se demuestra c?mo los PFNM pueden tambi?n ayudar a las personas a mantener su seguridad alimentaria durante ?pocas del a?o en que hay menos disponibilidad de alimentos.

RECUADRO 6
LOS BOSQUES Y LOS ?RBOLES COMO RED
DE SEGURIDAD Y FUENTE DE ALIMENTOS
En Burkina Faso, un estudio demostr? que las tierras forestales restauradas contribu?an de forma significativa al suministro de alimentos en los hogares (Kumar et al., 2015), y el 66% de los entrevistados consideraban que los alimentos forestales eran muy importantes. De los seis tipos de productos obtenidos de tierras reforestadas, los alimentarios ten?an la misma aportaci?n a la dieta que las legumbres y los cereales. En general, la constante disponibilidad de PFNM para alimentaci?n compensaba el d?ficit de
aprovisionamiento durante la temporada de escasez de productos agr?colas.
Se calcula que el 50% de la fruta consumida por los seres humanos proviene de ?rboles (Powell et al.,2013), muchos de los cuales proceden de bosques naturales (Dawson et al., 2014). Del mismo modo, los ?rboles de sistemas agroforestales (Mbow et al., 2014) y espacios verdes urbanos (Clark y Nicholas, 2013) ofrecen importantes PFNM para el consumo humano. Los PFNM comestibles de origen vegetal suministran un promedio de 16,5 kcal por persona y d?a (FAO, 2014), aunque, de acuerdo con los estudios de casos resumidos en el Recuadro 7, este c?lculo subestima la importancia que tienen estos productos en algunos pa?ses. Adem?s, el valor cal?rico de los PFNM no refleja sus beneficios en lo que respecta a prote?nas y micronutrientes (Powell, 2013). Ser?a ?til disponer de informaci?n m?s detallada acerca de los valores nutricionales de los PFNM, as? como de su contribuci?n global a los medios de vida y la seguridad alimentaria.
En el Recuadro 8 se demuestra que los PFNM proporcionan diversidad nutricional. La carne de caza tambi?n constituye una importante fuente de alimentos: de acuerdo con datos de encuestas realizadas en 24 pa?ses de Am?rica Latina, Asia y ?frica, el 39% de los hogares incluidos en la muestra cazaban animales silvestres para aprovechar su carne (Neilsen et al., 2018). Todos los a?os se extraen casi 4,6 millones de toneladas de carne de caza de la cuenca del Congo y 1,3 millones de toneladas de la Amazonia (Nasi et al., 2011). Los hogares cercanos a los bosques son los que consumen m?s carne de caza, un alimento que cocinado se convierte en apetitoso e inocuo (Powell et al., 2013). En Madagascar, la p?rdida de acceso a la carne de caza dio lugar a un incremento del 29% en el n?mero de ni?os con anemia, porcentaje que puede triplicarse entre los ni?os de los hogares m?s pobres (Golden et al., 2011).
Prevalencia de personas que dependen de la le?a y el carb?n vegetal para cocinar y para esterilizar el agua
El combustible de madera, que por definici?n comprende la le?a y el carb?n vegetal (FAO, 2017a), es usado por unos 2 400 millones de personas de todo el mundo para cocinar alimentos, esterilizar agua potable y calentar sus hogares. Esta estimaci?n incluye a unos

RECUADRO 7
CANTIDAD DE PFNM CONSUMIDOS EN LOS HOGARES
En la India se ha estimado que hasta 50 millones de hogares complementan sus dietas con frutos silvestres obtenidos de los bosques y zonas colindantes de sabana arbustiva (FAO, 2011a). En Nepal, cada familia recolecta anualmente hasta 160 kilogramos de hongos para su uso en la alimentaci?n (Christensen et al., 2008). En ?frica, las hojas comestibles de ?rboles silvestres como el baobab y el tamarindo son importantes fuentes de prote?na, hierro y calcio (Kehlenbeck et al., 2015). En Europa, una encuesta realizada en 2015 entre m?s de 17 000 hogares de 28 pa?ses revel? que el 91,5% de ellos hab?an consumido productos forestales silvestres (el 82% hab?an comprado al menos una parte de los productos en una tienda, mientras que el 25% participaban directamente en actividades de recolecci?n) (Lovrić, 2016).
En Siberia septentrional y central, alrededor del 40% de las familias ind?genas recolectan hongos; en las zonas m?s productivas pueden recogerse hasta 100 kilogramos por hect?rea, aunque la cantidad media que recolecta cada hogar no supera los
5 kilogramos diarios (Vladyshevskiy et al., 2000).
765 millones de personas que utilizan el combustible de madera para hervir y esterilizar el agua (FAO, 2017a). En muchos estudios ha quedado demostrada la contribuci?n del combustible de madera (Foley, 1985, Dewees, 1989) y el carb?n vegetal (Wood y Baldwin, 1985) a los medios de subsistencia y la seguridad alimentaria (Zulu y Richardson, 2013).
La dependencia de la le?a es m?s alta en ?frica
(63%), seguida de Asia y Ocean?a (38%) y Am?rica
Latina y el Caribe (15%) (FAO, 2017a). En la Rep?blica Democr?tica del Congo, el 90% por de la poblaci?n de la capital, Kinsasa, depende principalmente del carb?n para cocinar (Gond et al., 2016). La poblaci?n rural de 13 pa?ses de ?frica y de Bhut?n y la Rep?blica Democr?tica Popular Lao utilizan la energ?a de la madera para satisfacer hasta el 90% de sus necesidades energ?ticas (FAO, 2014). En Camer?n, se utilizan 2,2 millones de toneladas m?tricas de le?a y 356 530 toneladas m?tricas de carb?n en las zonas urbanas del pa?s (Eba’a Atyi et al., 2016). En Nepal, el 70% de los hogares usan le?a (Kandel et al., 2016). La dependencia de los combustibles de madera contin?a incluso cuando un pa?s avanza en el proceso de industrializaci?n, como en el caso de China (D?murger y Fournier, 2011).
Considerado como una de las fuentes de energ?a m?s asequibles y fiables y una red de seguridad para servicios energ?ticos b?sicos, el combustible de madera tiene una funci?n particularmente importante para las personas afectadas por cat?strofes naturales y crisis humanitarias, especialmente en situaciones de refugiados (v?ase tambi?n el par?metro tem?tico ?Proporci?n de la poblaci?n que utiliza combustible de madera como fuente de energ?a?).

RECUADRO 8
LOS PFNM CONTRIBUYEN A LA DIVERSIDAD NUTRICIONAL suministrar el 100% de las necesidades diarias de hierro y zinc para la dieta de los ni?os de uno a tres a?os de edad (Fungo et al., 2015). Existe una relaci?n positiva estad?sticamente significativa entre la cubierta forestal y la diversidad alimentaria de los ni?os en las comunidades de 21 pa?ses de ?frica (Ickowitz et al., 2014).
Las orugas de bosque contribuyen a las dietas locales, dado que se encuentran habitualmente en muchos lugares del mundo. Tienen un contenido de prote?nas y grasas m?s elevado que la carne o el pescado y proporcionan m?s energ?a por unidad. Las conclusiones de un estudio realizado en Bangui
Rep?blica Centroafricana) demostraron que 100 gramos de insectos cocinados aportaban m?s del 100% de las necesidades diarias de vitaminas y minerales de las personas (Durst et al., 2010). Del mismo modo, un estudio realizado en cuatro aldeas de Gab?n demostr? que los alimentos forestales aportaban el 82% de las necesidades totales de prote?na, el 36% de vitamina A y el 20% de hierro (Blaney et al., 2009).
Un estudio sobre la aportaci?n nutricional de los alimentos silvestres provenientes de los bosques en 37 emplazamientos de 24 pa?ses tropicales indic? que m?s de la mitad de los hogares incluidos en la muestra recolectaba alimentos forestales para su propio consumo. En 13 emplazamientos, la proporci?n de pescado y carne obtenidos de los bosques era mayor que la procedente de explotaciones ganaderas y acu?colas locales. En 11 emplazamientos los hogares obten?an una mayor proporci?n de frutas y hortalizas de los bosques que de la agricultura. La contribuci?n a la
adecuaci?n diet?tica es considerable en los casos en
que se consumen grandes cantidades de alimentos ( provenientes de los bosques (Rowland et al., 2017).
En Camer?n, los frutos del bosque proporcionan importantes macronutrientes y micronutrientes que, de lo contrario, estar?an pr?cticamente ausentes de las dietas familiares de la poblaci?n rural. Por ejemplo, 200 gramos de fruto de moabi (Baillonella toxisperma) o de nueces del ?rbol de la especie Pentaclethra macrophylla podr?an
Disponer de unos derechos de tenencia claros y seguros resulta esencial para una producci?n sostenible de combustible de madera, ya que fomenta pr?cticas de gesti?n capaces de garantizar unos niveles de regeneraci?n como m?nimo id?nticos a los de extracci?n (FAO, 2017a). En regiones en las que los sistemas comunitarios de ordenaci?n forestal no cuentan con el respaldo adecuado de la legislaci?n nacional, la extracci?n de combustible de madera se asocia a menudo con la degradaci?n de las reservas de biomasa, como ocurre en el caso de las sabanas de Sud?frica (Wessels et al., 2013). En Malawi el combustible de madera representa el 90% del suministro de energ?a, aunque la deforestaci?n plantea una amenaza para la disponibilidad de este recurso (Malakini et al., 2014).
El v?nculo entre el uso de combustible de madera, por un lado, y la alimentaci?n, la seguridad nutricional y la salud, por otro, tiene m?ltiples facetas. Los grupos vulnerables de los pa?ses en desarrollo dependen generalmente del combustible de madera para cocinar y, por consiguiente, para la utilizaci?n de los alimentos. Contando con marcos jur?dicos y normativos adecuados, como una tenencia segura de los bosques y los ?rboles, una ordenaci?n integrada del territorio y un acceso equitativo a los mercados, se puede lograr que la producci?n y recolecci?n de combustible de madera d? lugar a una energ?a verde sostenible. La disponibilidad generalizada de estos combustibles y sus omnipresentes mercados representan oportunidades para el empleo y el desarrollo sostenible (FAO, 2017a). Como consecuencia de la p?rdida de bosques, los combustibles de madera son cada vez m?s caros en muchas regiones del mundo. El tiempo medio necesario para recolectar un metro c?bico de combustible de madera var?a entre 106 horas en Am?rica Latina y el Caribe y 139 horas en Asia y Ocean?a (FAO, 2014). Incluso en pa?ses con una escasez moderada de combustibles de madera se ha informado que las mujeres caminan hasta 10 km para recolectar le?a destinada a cocinar
(Wan et al., 2011). Por lo tanto, la disponibilidad o la escasez de combustible de madera puede marcar una diferencia significativa a la hora de cocinar y tomar decisiones sobre la dieta. En la secci?n dedicada al ODS7 se analizan las consecuencias del uso de este combustible en la contaminaci?n del aire de interiores y la salud.
META 2.3 DE LOS ODS
 Para 2030, duplicar la productividad agr?cola y los ingresos de los productores de alimentos en peque?a escala, en particular las mujeres, los pueblos ind?genas, los agricultores familiares, los pastores y los pescadores; entre otras cosas mediante un acceso seguro y equitativo a las tierras, a otros recursos e insumos de producci?n y a los conocimientos, los servicios financieros, los mercados y las oportunidades para a?adir valor a?adido y obtener empleos no agr?colas
N?mero de personas que participan en el sector forestal y cantidad de ingresos generados Los ingresos derivados del sector forestal ayudan a las personas a comprar alimentos. Si se contabilizan tambi?n los efectos indirectos e inducidos del sector formal, puede estimarse que las actividades forestales generan un total de 45,15 millones de empleos a nivel mundial y unos ingresos por trabajo superiores a los
580 000 millones de USD anuales. Si bien la falta de datos sistem?ticos hace que sea pr?cticamente imposible proporcionar cifras precisas, existen estimaciones prudentes seg?n las cuales el n?mero de personas que participan de manera informal en el sector forestal se sit?a entre los 40 millones y los 60 millones (Agrawal et al., 2013; FAO, 2014). Las peque?as y medianas empresas forestales (analizadas con m?s detalle en la secci?n dedicada al ODS8) pueden realizar importantes contribuciones para reducir la pobreza y mejorar la seguridad alimentaria y la nutrici?n (FAO, 2017b).
En el Recuadro 9 se muestra la funci?n que desempe?an las empresas forestales comunitarias a la hora de ayudar a mejorar la contribuci?n de los bosques al empleo y los ingresos. No obstante, dado que casi el 80% de la superficie forestal mundial se encuentra bajo control gubernamental ?en el que se suele prestar m?s atenci?n a la conservaci?n y protecci?n (RRI, 2015)? hay margen para mejorar el acceso de las comunidades a los ingresos y el empleo mediante la creaci?n de mayores oportunidades para las empresas forestales comunitarias.

RECUADRO 9
EMPRESAS FORESTALES COMUNITARIAS EN GUATEMALA
En Guatemala las empresas forestales de titularidad comunitaria gestionan actualmente m?s de
420 000 hect?reas de tierras situadas en la Reserva de la Biosfera Maya. El Estado ha otorgado tierras en arrendamiento a cada una de estas empresas. La venta de productos forestales de las empresas ha creado nuevas oportunidades de ingresos y empleo: de octubre de 2006 hasta septiembre de 2007, se obtuvieron ingresos de 4,75 millones de USD por la venta de madera certificada y 150 000 USD de PFNM, lo que benefici? directamente a m?s de 10 000 personas e indirectamente a unas 60 000. A los trabajadores se les pagaba m?s del doble del salario normal.
FUENTE: WRI, 2008.
En la Figura 2 se muestra la variaci?n en porcentaje de los ingresos familiares obtenidos de PFNM en distintos pa?ses y regiones, tomando como referencia diversos estudios de casos. Con un 80%, la mayor proporci?n de ingresos obtenidos de los PFNM se registra en el Sahel, donde la producci?n de nuez de karit? es particularmente importante. La proporci?n tambi?n es superior al 30% en Ghana, Mozambique, Zambia y la cuenca del Congo, lugares en los que el bosque natural es el tipo predominante de uso local de la tierra (Vira et al., 2015). En el Recuadro 10 se muestran las elevadas posibilidades de obtenci?n de ingresos que ofrecen los PFNM especialmente valiosos.
ODS
Lograr la igualdad de g?nero y empoderar a todas las mujeres y las ni?as
Introducci?n
La presente secci?n se centra en dos metas de este ODS: asegurar la participaci?n plena y efectiva de las mujeres en la adopci?n de decisiones y en la vida p?blica (Meta 5.5) y garantizar la igualdad de derechos a los recursos productivos y econ?micos (Meta 5.a). La adopci?n de decisiones acerca de los bosques ofrece importantes oportunidades para la participaci?n de las mujeres en la vida p?blica (Agarwal, 2001; Coleman y Mwangi, 2013; Sunderland et al., 2014) y la gobernanza de los recursos (Colfer et al., 2017).
Las mujeres participan intensamente en labores forestales tales como recoger le?a, plantas medicinales y otros PFNM, as? como en la recolecci?n de alimentos para consumo familiar (FAO, 2013b). Seg?n se expone en la secci?n relativa al ODS7, de los 850 millones de personas que participan en la recolecci?n de le?a o la producci?n de carb?n vegetal, cerca del 83% son mujeres (FAO, 2014). El aumento de la participaci?n de las mujeres en las empresas forestales (analizado en la secci?n relativa al ODS8) les permite aunar esfuerzos para promover sus intereses al asegurarse el acceso a los recursos naturales (Shackleton et al., 2011). Adem?s, las mujeres han creado un rico acervo

RECUADRO 10
EL HONGO DE LA ORUGA COMO FUENTE DE INGRESOS EN EL HIMALAYA NEPAL?
El hongo chino de la oruga se encuentra en la regi?n noroeste del Himalaya, en Nepal. Se trata de un producto muy valioso: un kilogramo puede tener m?s valor que su peso en oro; de hecho, el hongo contribuy? al 40,5% de los ingresos totales obtenidos de PFNM en Nepal en 2011 (Shrestha y Bawa, 2014). Dado este precio tan elevado, todos los habitantes de la zona (excepto los ancianos) se dedican a recoger el hongo durante la temporada de recolecci?n. En el distrito de Dolpa existen 24 pastizales alpinos que se caracterizan por la presencia de este hongo. En 2011, los ingresos totales generados por su venta oscilaron entre los 6 y los 8,5 millones de USD y la cantidad recolectada de hongos fue de 473,8 kilogramos. Por t?rmino medio, poco m?s del 53% de los ingresos totales en efectivo de las familias de esta zona (1 843,66 USD anuales) provienen de la venta del hongo, lo que representa la segunda mayor aportaci?n despu?s de la agricultura. Para 23 de los 201 hogares, el hongo constituye la ?nica fuente de ingresos en efectivo de las familias. No obstante, el aumento del precio y la demanda han llevado a la insostenibilidad de los niveles de cultivo: lograr un ordenamiento sostenible del hongo de la oruga mediante alianzas entre las instituciones locales y el Estado resulta fundamental a fin de conservar la especie y mantener el flujo de beneficios para las comunidades locales.
FUENTE: Shrestha y Bawa, 2014.
de conocimientos locales sobre biodiversidad forestal que puede brindarles una oportunidad ?nica para participar de manera significativa en procesos de pol?ticas p?blicas. Seg?n an?lisis estad?sticos realizados en 135 sociedades distintas sobre cinco fuentes alimentarias de subsistencia ?la agricultura, la cr?a de animales, la caza, la pesca y la recolecci?n de alimentos ?, las mujeres recolectaban el 79% del total de los productos alimentarios de origen vegetal (Barry y Schlegel, 1982 citado en Howard, 2001).
Habida cuenta de que las mujeres tienen una mayor participaci?n que los hombres en muchas actividades relacionadas con los bosques, existen muchas oportunidades para mejorar la igualdad entre los sexos en el ?mbito forestal y lograr que la intervenci?n de las mujeres en el sector informal y de subsistencia se transforme en un empoderamiento econ?mico y pol?tico. Dado que los ?rboles suministran cientos de productos y servicios comercializables, mejorar el acceso de las mujeres a estos productos y servicios permitir?a impulsar considerablemente la igualdad de g?nero en el mundo en desarrollo.
Los diversos tipos de tenencia forestal ofrecen niveles distintos de opciones de empleo para las mujeres. Por lo general, la ordenaci?n forestal comunitaria brinda mejores oportunidades que la gesti?n estatal. Durante las dos ?ltimas d?cadas, las reformas de descentralizaci?n han abierto nuevos espacios para las mujeres, aunque los estudios y estad?sticas siguen sin incluir datos adecuadamente desglosados por sexos, ni demostrar los efectos econ?micos de la descentralizaci?n en las mujeres. Los estudios y debates relativos a los derechos de tenencia de las mujeres sobre los bosques se centran principalmente en los bosques donde se han otorgado ciertos derechos a las comunidades.
A pesar de la intensa participaci?n de las mujeres, los datos sobre la contribuci?n general de los bosques a la igualdad de g?nero son inadecuados. En la actualidad los estudios se centran principalmente en la participaci?n social, y en cambio se presta escasa atenci?n al empoderamiento econ?mico, en particular al acceso a la creaci?n de capacidad empresarial y a oportunidades de financiaci?n. Tambi?n conviene se?alar que la mayor?a de las pr?cticas y tradiciones contrarias a la equidad entre los g?neros tienen su origen en ?mbitos ajenos a las actividades forestales, aunque posteriormente se extienden al sector forestal y al resto de la econom?a. Un ejemplo de ello es la prevalencia de las diferencias de retribuci?n entre hombres y mujeres. A fin de demostrar el valor que tienen los bosques para la igualdad de g?nero, se necesitan m?s datos desglosados por sexos a escala local, subnacional, nacional, regional y mundial.

Cuantificaci?n de la contribuci?n de los bosques al ODS5
META 5.5 DE LOS ODS
 Asegurar la participaci?n plena y efectiva de las mujeres y la igualdad de oportunidades de liderazgo a todos los niveles decisorios en la vida pol?tica, econ?mica y p?blica
Proporci?n de mujeres empleadas en la administraci?n forestal nacional
En muchos pa?ses, los procesos de toma de decisiones en el sector forestal son un dominio masculino. La evoluci?n de los departamentos forestales gubernamentales se caracteriza por una plantilla de t?cnicos forestales dominada por hombres (Gurung et al., 2012). Mientras que las actividades de recolecci?n de PFNM a nivel local est?n dominadas por las mujeres, los hombres son mayor?a en la plantilla de los organismos p?blicos que regulan los bosques. Cuando en estos ?ltimos tiempos las mujeres empezaron a integrarse en las administraciones forestales, parec?a a menudo que incorporaban una masculinidad hegem?nica (Gurung, 2002). No obstante, han empezado a surgir casos de cambios favorables a la igualdad de g?nero, y las v?as a trav?s de las cuales se est?n produciendo estos cambios son de vital importancia para realizar un seguimiento y extraer ense?anzas de este proceso (Recuadro 11).
Las mujeres se incorporan gradualmente a la fuerza de trabajo forestal, desafiando la mentalidad masculina. En la Rep?blica Unida de Tanzan?a, el 20% de los empleados del sector forestal formal son mujeres (FAO, 2007), mientras que en Indonesia ellas constituyen m?s del 20% del total de la fuerza laboral en el sector forestal (Setyowati, 2012).
Despu?s de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, celebrada en Beijing (1995), muchos pa?ses empezaron a nombrar coordinadores sobre cuestiones de g?nero en ministerios de desarrollo sectorial, incluido el de actividades forestales. Un estudio llevado a cabo por la Uni?n Internacional para la Conservaci?n de la Naturaleza (UICN)

RECUADRO 11
FOMENTO DEL DI?LOGO ENTRE MUJERES
DE LAS COMUNIDADES Y T?CNICOS
FORESTALES MASCULINOS EN NEPAL
En el sector forestal de Nepal abundan los ejemplos de desigualdades por raz?n de g?nero: la presencia de mujeres entre los miembros del personal es escasa; faltan actividades de inter?s para las mujeres; hay pocos recursos presupuestarios para actividades relacionadas con ellas y un desequilibrio en los procesos de toma de decisiones, tanto en el
Departamento de Bosques como entre las comunidades en las que se llevan a cabo las actividades (Gurung, 2002). En su estudio, Christie y Giri (2011) indican que, a pesar del aumento del n?mero de mujeres graduadas en ciencias forestales, solo hab?a una entre los 74 oficiales forestales de distrito del pa?s. Gurung (2002) describe un proyecto forestal realizado en Nepal para mostrar un ejemplo de estrategia que mejor? las competencias de los agentes de cambio en las comunidades y los organismos. Esta estrategia provoc? algunos cambios favorables a la equidad de g?nero poniendo en entredicho actitudes estereotipadas entre los profesionales del sector forestal. Un proceso que contribuy? a crear condiciones favorables para incluir a las mujeres en los procedimientos comunitarios de toma de decisiones y distribuci?n de beneficios. La Federaci?n de Usuarios de los Bosques Comunitarios de Nepal (FECOFUN) constituye un ejemplo esperanzador sobre la representaci?n de las mujeres en una organizaci?n forestal (Ojha, 2012): La FECOFUN exige que el 50% de las personas elegidas para su comit? ejecutivo nacional y sus delegaciones de distrito sean mujeres, y precisamente una mujer se ha convertido en presidenta, desafiando el estereotipo del liderazgo masculino.
FUENTE: Giri, 2012.
revel? que del total de 65 pa?ses que respondieron a la encuesta, 17 de ellos (el 26%) hab?an nombrado

RECUADRO 12
N?MERO DE MUJERES EMPLEADAS EN EL
SECTOR AGROFORESTAL Y EN ACTIVIDADES
RELACIONADAS CON PFNM
Diversos estudios realizados en Brasil, Camer?n y Sud?frica indican que entre el 40% y el 50% de las personas que participaban en el comercio de PFNM eran mujeres que adem?s ejerc?an de cabeza de familia (Shackleton et al., 2007). Asimismo en Camer?n se estableci? que la mayor?a de los recolectores de PFNM eran mujeres, al igual que el 94% de las 1 100 personas que comercializaban estos productos (Ndoye, Ruiz-Perez y Eyebe, 1997, citado en Shackelton et al., 2007).
En otro estudio se indicaba que, en Camer?n, de un total de 1 927 agricultores que entre 2010 y 2011 hab?an recibido capacitaci?n, el 41% eran mujeres. Se observ? que 5 331 familias de agricultores se dedicaban a viveros en peque?a escala que produc?an germoplasma mejorado para 83 especies agroforestales en Camer?n, la
Rep?blica Democr?tica del Congo y Nigeria, y que el 38% de los participantes eran mujeres
(ICRAF‐ WCA/HT, 2013, citado en FAO, 2013b).
a coordinadores sobre temas de g?nero en su ministerio forestal. Las cifras son m?s alentadoras con respecto a los ministerios de agricultura, dado que el 57% de ellos hab?an contratado a coordinadores sobre temas de g?nero (?ndice de Medio Ambiente y G?nero, 2015).
N?mero de mujeres empleadas en el sector forestal
En la secci?n dedicada al ODS8 se presentan datos relativos al empleo en los sectores forestales formales e informales, aunque no se dispone de datos desglosados por sexos (FAO, 2014). El sector forestal formal, que en 2011 empleaba directamente a un total estimado de 18,21 millones de personas, est? considerado tradicionalmente como un dominio de los hombres en muchas culturas y sociedades (Gurung, 2002; Watson, 2005). No obstante, la recolecci?n y el comercio de PFNM est?n dominados por las mujeres (Shackleton et al., 2007). En el Recuadro 12 se exponen ejemplos en los que se pone de relieve el n?mero de mujeres que trabajan con PFNM o en actividades agroforestales.
En el Recuadro 13 se destaca la importancia del sector del karit? en el ?frica occidental. En esta regi?n el

RECUADRO 13
FOMENTO DEL EMPLEO, LOS INGRESOS Y LAS
COMPETENCIAS ENTRE LAS TRABAJADORAS DEL
SECTOR DEL KARIT? EN ?FRICA OCCIDENTAL
Entre los ocho pa?ses de la regi?n del ?frica occidental se exportaron 350 000 toneladas de manteca de karit? en 2008 con un valor de exportaci?n equivalente a 87,5 millones de USD (a precios de 2008). Se estima que entre 4 y 5 millones de mujeres intervienen en la recolecci?n, elaboraci?n y comercializaci?n de nueces y manteca de karit?. Estas actividades les permiten obtener alrededor del 80% de sus ingresos (Ferris et al., 2001, citado en FAO, 2011a).
Adem?s de contribuir a un aumento del empleo y los ingresos femeninos, el sector mejor? la capacidad y los conocimientos de las mujeres en materia de pr?cticas destinadas a a?adir valor a los productos de karit?. Desde 2013, con el apoyo de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo
Internacional (USAID) y la Organizaci?n
Internacional del Cacao de los Pa?ses Bajos, Global Shea Alliance (Alianza mundial del karit?) ha capacitado a m?s de 51 000 recolectoras de karit? en las mejores pr?cticas de elaboraci?n y almacenamiento de nueces de karit?. En el mismo per?odo, m?s de 28 000 mujeres pertenecientes a 880 grupos femeninos han establecido contacto con compradores y han firmado contratos por una cantidad aproximada de 1 945 millones de toneladas de pepitas de karit?.
FUENTE: www.globalshea.com/news/past/140/Success-Story-Empoweringthe-West-African-Shea-Industry-
sector de los PFNM ofrece distintas formas de empleo a las mujeres, mediante la recolecci?n y venta de productos tanto de manera informal como por medio de contratos formales en empresas forestales. Como ejemplo adicional de actividad relacionada con los PFNM, en Etiop?a las mujeres participan intensamente en la selecci?n y limpieza de gomas y resinas, la principal fuente de ingresos para el 96% de las que se dedican a esta actividad (Stloukal et al., 2013).
Uno de los obst?culos para la igualdad de g?nero es la falta de derechos de las mujeres a la utilizaci?n de la tierra, en particular las tierras forestales (Agarwal, 2010). Adem?s, en muchos lugares las mujeres se ocupan principalmente de productos de menos valor y participan en actividades menos lucrativas que las realizadas por los hombres (FAO, 2013a), dado que no tienen el mismo acceso que ellos a la tecnolog?a, al cr?dito, a la capacitaci?n y a los procesos de toma de decisiones (Banco Mundial et al., 2009). En las cadenas de valor forestal, las mujeres reciben, por lo general, menos ayuda por parte de los encargados de la formulaci?n de pol?ticas y los proveedores de servicios, especialmente en los casos en que el inter?s se centra en operaciones de alta tecnolog?a o se presta menos atenci?n a los mercados locales (FAO, 2013b). Como se ha indicado anteriormente, la mayor parte del trabajo realizado por las mujeres se lleva a cabo en el sector informal, y a menudo a las mujeres se les paga menos que a los hombres. En los pa?ses del ?frica subsahariana el salario que perciben las mujeres es, por t?rmino medio, un 32,1% inferior al de los hombres. Como ejemplo de ello cabe citar Burkina Faso, donde un estudio demostr? que las mujeres habr?an percibido un 32% m?s de ingresos por la misma cantidad de tiempo empleado limpiando goma y resina en el caso de que no hubiese existido una brecha salarial (Foro Econ?mico Mundial, 2016). Han surgido tambi?n preocupaciones con respecto a las mujeres que pierden el acceso a los bosques cuando se llevan a cabo nuevas actividades de explotaci?n forestal en el sector formal sin las garant?as adecuadas (Veuthey y Gerber, 2010). Los programas nacionales para la
Reducci?n de las Emisiones debidas a la Deforestaci?n y la Degradaci?n Forestal (REDD+) suelen ofrecer tambi?n oportunidades adicionales de empleo e ingresos a las mujeres que, dada su estrecha participaci?n en el sector forestal, poseen conocimientos, competencias y experiencia que pueden favorecer la aplicaci?n de pol?ticas en materia de REDD+ (Setyowati, 2012).
N?mero de mujeres que participan en programas de educaci?n forestal
La mejora de la educaci?n forestal puede tener una importante repercusi?n en la igualdad entre los sexos en el sector forestal y, de forma generalizada, en la sociedad. Teniendo en cuenta que la educaci?n forestal ha estado tradicionalmente dominada por los hombres, existen enormes posibilidades de aportar cambios que contribuyan a transformar las relaciones de g?nero. La igualdad de g?nero en la educaci?n forestal puede contribuir directamente a la Meta 5.5 del ODS5, que hace hincapi? en la participaci?n plena y efectiva de las mujeres en la vida p?blica.
A nivel mundial, los bosques ofrecen un potencial considerable para empoderar a las mujeres mediante la mejora de sus derechos, el aumento de sus ingresos y sus oportunidades de empleo, as? como el fortalecimiento de sus capacidades a trav?s de programas de capacitaci?n para el perfeccionamiento de competencias ofrecidos por organizaciones de desarrollo. No obstante, la participaci?n de las mujeres en programas de educaci?n forestal sigue siendo escasa: por ejemplo, entre los estudiantes que se graduaron en el Departamento de Ciencias Forestales de la Universidad Moi, en Kenya, durante el per?odo 1985-2001, figuran ?nicamente 87 mujeres frente a 499 hombres. (Temu et al., 2008).
El contenido de los programas de ense?anza forestal y el entorno global de trabajo despu?s de obtener la licenciatura son fundamentales para atraer a las mujeres a los estudios forestales. A medida que las que trabajan como t?cnicos forestales buscan de forma cada vez m?s firme desafiar los estereotipos de g?nero predominantes, se hace necesario capacitar a un mayor n?mero de ellas (Christie y Giri, 2011). Adem?s, las universidades y las escuelas superiores deber?an incluir cuestiones de g?nero en sus planes de estudio y otorgar prioridad a programas que tomen en cuenta los aspectos de g?nero en la acreditaci?n de los t?tulos acad?micos (FAO, 2006).
META 5.A DE LOS ODS
 Emprender reformas que otorguen a las mujeres igualdad de derechos a los recursos econ?micos, as? como acceso a la propiedad y al control de las tierras y otros tipos de bienes, a los servicios financieros, la herencia y los recursos naturales, de conformidad con las leyes nacionales
Proporci?n del total de la poblaci?n agr?cola con derechos de propiedad o derechos seguros sobre los terrenos forestales, desglosada por sexo; y proporci?n de mujeres entre los propietarios o los titulares de derechos sobre terrenos forestales, desglosada por tipo de tenencia En las zonas rurales, muchos medios de vida de las personas dependen de los bosques, los ?rboles y la agricultura. Mientras que en muchos pa?ses la mayor parte de las tierras agr?colas son de propiedad privada, los bosques suelen ser de propiedad p?blica o comunal. La cuesti?n del acceso a los bosques suele ser muy controvertida, dada la concurrencia de intereses de distintas partes. Los hombres y mujeres que dependen de la agricultura, los bosques y los ?rboles para su sustento deben tener derechos de acceso razonablemente seguros a las tierras o los productos. Este par?metro tem?tico eval?a la proporci?n del total de la poblaci?n agr?cola con derechos de propiedad o derechos seguros sobre los terrenos forestales, desglosada por sexo; as? como la proporci?n de mujeres entre los propietarios o titulares de derechos sobre terrenos forestales, desglosada por tipo de tenencia. En los ?ltimos a?os se han producido reformas de la tenencia destinadas a descentralizar los derechos forestales estatales en las comunidades locales, especialmente en Asia y el Pac?fico, ?frica y Am?rica Latina. En todo el mundo, 1 500 millones de personas pertenecientes a comunidades locales y pueblos ind?genas han garantizado sus derechos sobre los recursos forestales a trav?s de la tenencia comunitaria, y estos grupos locales gestionan alrededor del 18% de la superficie forestal mundial (RRI, 2015). Esto brinda una importante oportunidad para fomentar el acceso equitativo de hombres y mujeres a los bosques y las tierras conexas en las regiones en desarrollo.
En muchos lugares las mujeres se han convertido en titulares de derechos sobre tierras forestales mediante la tenencia comunitaria y, como consecuencia de ello, las actividades forestales comunitarias se perciben en muchos casos como una plataforma para mejorar los derechos de las mujeres. Un examen de publicaciones especializadas indica que estas reformas normativas de descentralizaci?n forestal han proporcionado a las mujeres un espacio institucional que les permite participar en los procesos de toma de decisiones sobre cuestiones forestales, que anteriormente estaban considerados un dominio de los hombres (Colfer y Capistrano, 2005). Gran parte de los estudios relativos a los derechos de las mujeres sobre terrenos forestales se han centrado en Asia (Mai et al., 2011). Por ejemplo, un estudio sobre la reforma forestal de China indica que alrededor del 35% de los hogares incluidos en la muestra consideraban que las mujeres ten?an mayor acceso a las tecnolog?as forestales que antes de la reforma (Banco Mundial, 2016a). En el Recuadro 14 se expone informaci?n m?s espec?fica de Nepal, donde se han logrado avances considerables con respecto al acceso de las mujeres a los derechos forestales mediante sistemas de tenencia comunitaria.
Proporci?n de pa?ses en los que el ordenamiento jur?dico (incluido el derecho consuetudinario) garantiza la igualdad de derechos de la mujer a la propiedad o el control de la tierra y los bosques Formalizar legalmente los derechos de las mujeres sobre la tierra y los bosques constituye una base importante para avanzar hacia el objetivo de la igualdad de g?nero y, por consiguiente, la proporci?n de pa?ses que disponen de este tipo de leyes supone un importante dato que deber?a ser objeto de un atento seguimiento. A medida que los derechos consuetudinarios sobre las tierras se sustituyen gradualmente por leyes formales estatales, debe prestarse m?s atenci?n a los t?rminos de estos instrumentos jur?dicos a fin de determinar sus efectos en la igualdad de g?nero. No obstante, las leyes estatales no necesariamente sustituyen por completo a la ley consuetudinaria, que puede seguir aplic?ndose y restringir tal vez los derechos de las mujeres a pesar de que exista un marco jur?dico oficial que les otorgue amparo.
En uno de los informes se afirma que existen 15 pa?ses en los que las mujeres carecen de acceso a la propiedad de bienes inmuebles en

RECUADRO 14
LA CONSOLIDACI?N DE LOS DERECHOS DE
TENENCIA DE LAS MUJERES SOBRE LA
TIERRA FORESTAL EN NEPAL
En Nepal existen m?s de 6,61 millones de hect?reas de terrenos forestales. Alrededor del 25% de esta superficie est? gestionada mediante actividades forestales comunitarias, lo que beneficia a aproximadamente el 35% de la poblaci?n total, que es de 29 millones de personas. En total existen m?s de 19 000 grupos forestales comunitarios, y de ellos 1 072 est?n integrados exclusivamente por mujeres (Gobierno de Nepal, 2017). Hasta 2009, solo los hombres, como cabezas de familia, ten?an derechos sobre las tierras forestales mediante la afiliaci?n a grupos de usuarios de bosques comunales. No obstante, el actual marco reglamentario permite la afiliaci?n conjunta de los c?nyuges y el 50% de los puestos decisorios se reservan para las mujeres (MOFC, 2008). Como consecuencia de este marco de pol?ticas, 62 032 mujeres han pasado a formar parte de ?rganos responsables de la toma de decisiones en grupos forestales comunitarios, lo que representa un 30% de los puestos en los ?rganos de adopci?n de decisiones (Pathak, 2016). En algunos casos, las mujeres se han asegurado en la pr?ctica los derechos sobre tierras forestales como consecuencia de la emigraci?n masculina (Giri y Darnhofer, 2010; Djoudi y Brockhaus, 2011).
En general, se considera que las pol?ticas forestales comunitarias de Nepal est?n entre las m?s avanzadas del mundo, ya que permiten a las mujeres ejercer derechos de gesti?n y utilizaci?n de los bosques comunitarios en igualdad de condiciones que los hombres. Adem?s, los grupos forestales integrados exclusivamente por mujeres han protagonizado muchos casos de ?xito.
condiciones de igualdad respecto a los hombres; en 34 pa?ses las hijas no tienen los mismos derechos sucesorios que los hijos; en 35 pa?ses no se concede igualdad de derechos sucesorios a las viudas y en 90 pa?ses existen costumbres que impiden a las mujeres acceder a la propiedad de la tierra (Landesa, sin fecha). La Base de datos de la FAO sobre G?nero y Derecho a la Tierra7 es otra fuente de informaci?n ?til, aunque incompleta. Por ejemplo, en ella se ofrecen datos de 26 pa?ses que indican si estos disponen de legislaci?n que reconozca la igualdad de g?nero en el derecho de propiedad o control sobre bienes inmuebles, con independencia del tipo de matrimonio, y cu?l es el alcance de este reconocimiento. En esta base de datos tambi?n se presentan m?ltiples formas de mecanismos jur?dicos, en particular las constituciones, las leyes e incluso las normas sucesorias nacionales, que pueden ayudar a determinar la igualdad de g?nero con respecto a los derechos sobre la tierra y los bosques. La base de datos incluye adem?s informaci?n relativa a constituciones y leyes que protegen o respetan los derechos de las mujeres sobre las tierras.
ODS
Garantizar la disponibilidad y la gesti?n sostenible del agua y el saneamiento para todos
Introducci?n
Los bosques y los ?rboles forman parte integrante del ciclo del agua: regulan el caudal h?drico, contribuyen a recargar las aguas subterr?neas y, a trav?s de la evapotranspiraci?n, favorecen la formaci?n de nubes y las precipitaciones. Tambi?n act?an como purificadores naturales al filtrar el agua y reducir la erosi?n del suelo y la sedimentaci?n de las masas de aguas. Seg?n la Evaluaci?n de Ecosistemas del Milenio de 2005, m?s del 75% del agua dulce accesible del mundo procede de cuencas hidrogr?ficas boscosas y m?s de la mitad de la poblaci?n de la Tierra depende de estas zonas a fin de obtener el agua que utilizar? en el hogar y para fines agr?colas, industriales y ambientales. Por lo tanto, los servicios ecosist?micos relacionados con el agua que proporcionan los bosques y ?rboles son fundamentales para sustentar la vida en la
Tierra (Figura 3).
7 http://www.fao.org/gender-landrights-database/legislationassessment-tool/indicators/es/
VAPOR DE AGUA

FIGURA 3
EL CICLO DEL AGUA
VAPOR DE AGUA

INFILTRACI?N

CAPA FRE?TICA
LECHO DE ROCA IMPERMEABLE
FUENTE: FAO.
Debido a la complejidad que entra?an los bosques, los servicios ecosist?micos que proporcionan ?en especial los relacionados con el agua? a menudo no llegan a entenderse o valorarse lo suficiente, por lo que se pasan por alto. Las relaciones existentes entre los bosques y el agua contribuyen directamente al logro de los ODS que tienen que ver con el agua limpia y el saneamiento (ODS6), el sustento de la vida submarina (ODS14) y el mantenimiento de la vida en los ecosistemas terrestres (ODS15). Sin embargo, tambi?n contribuyen indirectamente a los ODS encaminados a abordar la seguridad alimentaria (ODS2), combatir el cambio clim?tico (ODS13), favorecer la sostenibilidad de ciudades y comunidades (ODS11) y fomentar la energ?a asequible y limpia (ODS7). La reglamentaci?n de los servicios de los ecosistemas relacionados con el agua influye en la disponibilidad h?drica, que reviste importancia para abordar la igualdad de g?nero (ODS5), puesto que las mujeres y ni?as son las que con m?s frecuencia se encargan de recoger agua; se estima que, en conjunto, las mujeres y ni?as pasan m?s de 200 millones de horas al d?a transportando agua (UNICEF, 2016). La rehabilitaci?n de la tierra degradada y el mantenimiento de los bosques para regular el caudal y reponer las aguas subterr?neas probablemente aumentar? la accesibilidad de los recursos h?dricos, con lo que se reducir? el tiempo necesario para recoger agua. Es importante tener en cuenta los servicios ecosist?micos relacionados

EL ESTADO DE LOS BOSQUES DEL MU
RECUADRO 15
EL AGUA EN LAS TIERRAS ?RIDAS: LA FUNCI?N DE LOS BOSQUES PARA LA SEGURIDAD H?DRICA NDO 2018
M?s de un tercio de la poblaci?n mundial vive en zonas 71% del ?rea, lo que provocar?a la erosi?n y ?ridas, que constituyen el 35% del total de la superficie degradaci?n de los suelos. terrestre. La seguridad alimentaria, los medios de vida y la Estos sistemas arb?reos de las tierras secas est?n seguridad h?drica de estas poblaciones dependen de los perfectamente adaptados a condiciones de aridez y bosques de tierras secas y de los ?rboles fuera de los aprovechan al m?ximo las pocas precipitaciones bosques. Aplicar una gesti?n adecuada de las tierras ?ridas disponibles. Adem?s, tienen unos sistemas radiculares (en particular, su reforestaci?n y restauraci?n), que tambi?n expansivos que mejoran la recarga de las aguas tenga en cuenta los efectos de la cubierta forestal en la subterr?neas mediante flujo preferencial, un proceso hidrolog?a, puede aportar grandes beneficios a miles de mediante el cual el agua fluye a trav?s de grandes poros en
millones de personas. el suelo creados por las ra?ces y la fauna ed?fica. Asimismo,
Los ?rboles nativos esparcidos en los 350 millones de los ?rboles tambi?n contribuyen a disminuir la p?rdida de hect?reas de tierras ?ridas de ?frica act?an como agua causada por la evaporaci?n de los suelos y mantener ?recolectores de aguas? en el terreno, contribuyendo a la salud de estos reduciendo la erosi?n y a?adiendo mejorar la capacidad de almacenamiento del agua en el nutrientes mediante hojarasca y materia org?nica. suelo y la recarga de las aguas subterr?neas. Como se La densidad arb?rea, la cubierta de dosel y la observa en el estudio de caso presentado en el Cap?tulo 3, distribuci?n espacial de los ?rboles en las zonas ?ridas son Burkina Faso es vulnerable a la sequ?a; en un estudio reciente variables clave que afectan a la hidrolog?a. En la gesti?n de los parques agroforestales del pa?s se observ? que debajo forestal debe tomarse en consideraci?n el equilibrio entre los de los ?rboles del karit? dominante (Vitellaria paradoxa) la efectos positivos de los ?rboles (un incremento de la infiltraci?n del suelo era cinco veces m?s alta que en las infiltraci?n y del flujo preferencial) y sus efectos negativos (un zonas abiertas. Dicho de otra forma, en estos suelos se infiltra aumento de la evapotranspiraci?n) mediante la utilizaci?n de m?s agua de lluvia que la que se escurre por la superficie. t?cnicas adecuadas como, por ejemplo, el aclareo y la
Dado que en las zonas tropicales semi?ridas las poda. En este caso, se constat? que entre un 5% y un 10% precipitaciones son de corta duraci?n, pero intensas, se de cubierta forestal mejoraba la disponibilidad de agua.
estima que, si no fuera por la presencia de ?rboles, el flujo superficial del agua se producir?a en al menos el FUENTE: Tobella, 2014; Ilstedt et al., 2016.
con el agua a la hora de adoptar decisiones en materia de gesti?n forestal, por ejemplo sobre la elecci?n de las especies, de modo que se gestionen de manera sostenible y responsable, con lo que se reducir? la huella h?drica (y, por tanto, se contribuir? al ODS12) contribuyendo as? al bienestar y la resiliencia de las personas y los entornos que les proporcionan sustento.
La relaci?n entre los bosques y el agua no es sencilla. La afirmaci?n de que aquellos proporcionan agua ?o, por el contrario, de que la reducen? no siempre resulta cierta. Las relaciones entre los bosques y el agua dependen de m?ltiples factores; entre otros, la escala (espacial y temporal), las especies, la pendiente, el suelo, el clima y las pr?cticas de gesti?n forestal. Los ?rboles y los bosques utilizan agua para crecer, por lo que las especies de crecimiento r?pido la utilizar?n m?s r?pidamente (Gilmour, 2014; Filoso et al., 2017). Los ?rboles tambi?n liberan agua a la atm?sfera a trav?s de la evapotranspiraci?n, que puede volver a caer en forma de lluvia a escala local o, lo que es m?s probable, a escala regional (Ellison et al., 2012). En consecuencia, la gesti?n forestal puede tener efectos negativos y positivos en la cantidad y la calidad del agua: las especies, el lugar, la distribuci?n, la densidad de ?rboles y otros aspectos de la gesti?n tienen, todos ellos, distintas repercusiones. Tambi?n es importante se?alar que lo que es cierto en un contexto no necesariamente lo ser? en otros. Por ejemplo, los resultados de las investigaciones llevadas a cabo en regiones templadas y subtropicales en ocasiones se han aplicado err?neamente a regiones tropicales ?ridas, influenciando las pr?cticas y las pol?ticas a partir del supuesto de que los ?rboles de tierras ?ridas tendr?an un efecto de desecaci?n (Tobella, 2014); sin embargo, en estudios recientes se ha demostrado que los ?rboles de zonas secas y los ecosistemas basados en ellos pueden mejorar la capacidad del suelo de almacenar agua y la reposici?n de las aguas subterr?neas (Recuadro 15).
Cabe decir que es probable que los cambios en el uso de la tierra o la ordenaci?n territorial provoquen alteraciones concomitantes en la hidrolog?a, en t?rminos de cantidad y calidad del agua. Es fundamental entender las repercusiones que la gesti?n forestal y territorial tiene en el agua ?en particular la reforestaci?n, la forestaci?n y la restauraci?n?, as? como la manera de ampliar al m?ximo los beneficios del suministro h?drico o reducir al m?nimo sus repercusiones negativas, para lograr el ODS6 e indirectamente contribuir a otros ODS.
Cuantificaci?n de la contribuci?n de los bosques y los ?rboles al ODS6
El reconocimiento expl?cito que se hace en los ODS de las relaciones entre los bosques y el agua para lograr los fines de agua limpia y saneamiento (ODS6) y de mantenimiento de la vida en los ecosistemas terrestres (ODS15) nos impulsa a mejorar nuestras pol?ticas sobre bosques y agua, as? como la comprensi?n y ordenaci?n de estos recursos. No obstante, actualmente no se dispone de indicadores para supervisar la relaci?n entre la gesti?n forestal o territorial y el agua.
En el Indicador 6.6.1, que mide la ?variaci?n de la extensi?n de los ecosistemas relacionados con el agua a lo largo del tiempo?, se tiene en cuenta la extensi?n espacial de los humedales con vegetaci?n y, por tanto, se abarcan dos tipos de bosques ?palustre y manglar?, ya que ambos se ven anegados ya sea de manera permanente o estacional. El limitado alcance de los ecosistemas contemplados en el indicador 6.6.1 se debe en parte a que se espera que ?otros? ecosistemas relacionados con el agua se consideren en otros ODS e indicadores (ONU-Agua, 2017).
Para evaluar la contribuci?n de los bosques al logro de esta meta es necesario analizar c?mo los bosques proporcionan servicios ecosist?micos relacionados con el agua. Como m?nimo, deber?an examinarse otros tipos de bosques, como los nubosos, ribere?os, de tierras secas y de turba, que se sabe que son especialmente importantes para estos servicios.
META 6.6 DE LOS ODS
 De aqu? a 2020, proteger y restablecer los ecosistemas relacionados con el agua, incluidos los bosques, las monta?as, los humedales, los r?os, los acu?feros y los lagos
Variaci?n de la proporci?n de cubierta arb?rea en las principales cuencas hidrogr?ficas del mundo a lo largo del tiempo
Se propuso este par?metro tem?tico debido a que los bosques y los recursos h?dricos no est?n limitados por las fronteras pol?ticas, por lo que es importante examinar las fronteras naturales; esto es, las cuencas hidrogr?ficas y su estado.
De acuerdo con el conjunto de datos y mapas HydroSHEDS (FAO, 2011b), la FAO divide el mundo en 230 principales cuencas hidrogr?ficas, que en 2015 contaban con un 28,8% de cubierta arb?rea de media, seg?n los datos sobre el agua del Global Forest Watch del Instituto de Recursos Mundiales (WRI, 2017a). Hist?ricamente8, se estima que estas cuencas hidrogr?ficas ten?an en promedio un 67,8% de cubierta de ?rboles, pero en 2000 se situaban solo en el 30,7% de media. Aproximadamente el 38% de las cuencas hidrogr?ficas perdieron m?s del 50% de su cubierta arb?rea antes del a?o 2000 y m?s del 40% para 2014. De las cuencas que hab?an perdido m?s del 50% de cubierta arb?rea en 2015, el 88% corre un riesgo entre medio y muy alto de erosi?n, el 68% tiene un riesgo entre medio y muy alto de incendios forestales y el 48% un riesgo entre medio y muy alto de sufrir estr?s h?drico general9. En la Figura 4 se muestran las variaciones de la erosi?n y el estr?s h?drico general relacionadas con la p?rdida de cubierta arb?rea.
Al reducirse la cubierta arb?rea y deteriorarse las condiciones de los bosques, tambi?n disminuye la calidad del agua debido al aumento de la erosi?n y la degradaci?n del suelo. Adem?s, aumenta el riesgo de sufrir los efectos relacionados con amenazas naturales como inundaciones, incendios forestales, corrimiento de tierras y oleaje de tormenta (Qin et al., 2016). En algunos casos, la p?rdida de cubierta arb?rea tambi?n repercute en la disponibilidad de agua, en especial cuando el bosque natural se convierte a otros usos de la tierra que degradan o compactan los suelos, con lo que se reduce su infiltraci?n, su capacidad de almacenamiento de aguas y la reposici?n de las aguas subterr?neas (Bruijnzeel, 2014; Ellison et al., 2017).
8 La cubierta arb?rea hist?rica hace referencia a la estimaci?n de la cubierta de ?rboles correspondiente a los decenios anteriores al a?o 2000; la calcula la plataforma Global Forest Watch (2017a) del WRI bas?ndose en la cubierta forestal, la cubierta arb?rea y las zonas clim?ticas posibles (Qin et al., 2016).
9 El estr?s h?drico general es la relaci?n entre las extracciones totales de agua y la disponibilidad anual de recursos h?dricos superficiales renovables. Conviene se?alar que no se dispon?a de datos de todo el mundo (WRI, 2017a).
EL ESTADO DE LOS BOSQUES DEL MUNDO 2018

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FIGURA 4
VARIACIONES DE LA EROSI?N Y EL ESTR?S H?DRICO GENERAL

RIESGO DE EROSI?N SEG?N EL PORCENTAJE DE P?RDIDA DE CUBIERTA ARB?REA

RIESGO DE ESTR?S H?DRICO GENERAL SEG?N EL PORCENTAJE DE P?RDIDA DE CUBIERTA ARB?REA, 2015

Muy bajo Bajo Medio Alto Muy alto
FUENTE: Global Forest Watch ? Water Aqueduct data, WRI, 2017a.

M?s de una tercera parte de las ciudades m?s grandes del mundo ?en particular, Nueva York, Viena, Bogot?, Tokio y Johannesburgo, que suman 366 millones de habitantes (Naciones Unidas, 2016) y cuya poblaci?n va en aumento? obtiene gran parte del agua potable de bosques protegidos (Dudley y Stolton, 2003). En un estudio se estim? que la contribuci?n a la conservaci?n de aguas de los bosques de Beijing asciende aproximadamente a los 632 millones de USD (Biao et al., 2010). El n?mero de habitantes de zonas urbanas que depende del agua recogida de los bosques resulta considerablemente mayor, si tambi?n se tienen en cuenta las zonas urbanas que dependen de bosques que no est?n oficialmente protegidos o reconocidos como proveedores de agua. Tal como se se?ala en la secci?n relativa al ODS11, en la que se examinan otros beneficios de los bosques y los ?rboles para las ciudades, se prev? que en 2050 las poblaciones

RECUADRO 16
FACILITAR EL TERRENO PARA INFRAESTRUCTURAS ?VERDES? EN LIMA (PER?) Ecorregi?n Andina (CONDESAN), EcoDecisi?n, The Nature
Conservancy, la Agencia de los Estados Unidos para el
Desarrollo Internacional (USAID) y la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperaci?n con el fin de aplicar soluciones en materia de infraestructuras verdes tales como la
restablecimiento de las ?amunas? (canales de infiltraci?n preincaicos) y la mejora del pastoreo. Adem?s, el Servicio de Agua Potable y Alcantarillado de Lima (SEDAPAL) ?la autoridad municipal responsable del suministro de agua?
a fin de orientar la aplicaci?n de las
pol?ticas del Per? en materia de infraestructuras naturales;
aproximadamente el 5% de los ingresos por la tarifa del agua (un importe estimado de 110 millones de USD entre y 2020) para abordar cuestiones relativas a la
gesti?n del agua. De este importe, el 3,8% se invertir? en la adaptaci?n al cambio clim?tico y la reducci?n del riesgo de desastres, y el 1% en proyectos de infraestructuras verdes con el objetivo de cerrar la brecha entre la demanda y la oferta de agua de la ciudad. Hasta 2017, este sistema tarifario hab?a permitido destinar m?s 5 millones de USD para infraestructuras verdes; se prev? que esta cifra alcance los 30 millones de USD para 2020. Como consecuencia de ello, se han financiado diversos proyectos piloto conjuntos de infraestructuras verdes, en particular iniciativas
Lima es la segunda ciudad m?s grande del mundo situada en un desierto. La capital del Per? se halla en la cuenca del Pac?fico, que concentra a dos tercios de la poblaci?n del pa?s, incluidos los 10 millones de Lima. Se calcula que esta cuenca hidrogr?fica ha perdido aproximadamente el
75% de su cubierta forestal hist?rica (previa al a?o 2000) reforestaci?n, la restauraci?n de humedales, el
(Instituto de Recursos Mundiales [WRI], 2017a), lo que se ha atribuido a una menor resiliencia del sistema a las estaciones naturales secas y h?medas de la regi?n. Esta reducci?n de la cubierta arb?rea ha provocado un
aumento de la incidencia de las sequ?as, inundaciones y est? elaborando un novedoso Plan Maestro de corrimientos de tierras (Barrett, 2017). Infraestructura Verde3
En 2015, la demanda de agua de la poblaci?n de
Lima superaba los suministros renovables durante la asimismo, el SEDAPAL ha decidido asignar estaci?n seca. Sin embargo, afortunadamente ya se hab?an empezado a tomar medidas para hacer frente al problema y en 2014 el Gobierno del Per? adopt? el Mecanismo de 2015
retribuci?n por servicios ecosist?micos1 a fin de guiar y supervisar el proceso de introducci?n de infraestructura verde. Estas medidas se basaban en estudios que demostraban que la integraci?n de las infraestructuras grises2 existentes con infraestructuras verdes permitir?a reducir en un 90% el d?ficit de agua en la estaci?n seca, y por un costo menor que el que supondr?a construir infraestructuras grises adicionales (Gammie y De Bievre, 2015). Las autoridades locales y nacionales responsables del agua se han asociado con organizaciones como Forest
Trends, el Consorcio para el Desarrollo Sostenible de la destinadas a la reforestaci?n (SEDAPAL, 2016).
1 Ley N ? 30215, Ley de Mecanismos de Retribuci?n por Servicios Ecosist?micos. Disponible en http://www.sunass.gob.pe/MRSE/ley30215.pdf.
2 La infraestructura gris es una soluci?n dise?ada para la gesti?n del agua, como tuber?as, zanjas, diques y represas artificiales.
3 Plan Maestro Infraestructura Verde SEDAPAL. Disponible en http://www.sunass.gob.pe/Evento7_8feb2017/17feb_fmomiy.pdf.
urbanas constituyan el 60% de la poblaci?n mundial (UNDESA, 2014). En consecuencia, es importante tomar en consideraci?n la presi?n que se ejercer? en el entorno circundante, en especial en las cuencas hidrogr?ficas boscosas, a medida que crezcan los centros urbanos. As? como reconocer en los bosques una infraestructura natural que contribuye a los objetivos relacionados con el abastecimiento de agua en el medio urbano, la energ?a y la gesti?n del riesgo de cat?strofes (Recuadro 16).
Proporci?n de bosques gestionados con el objetivo principal de conservar el suelo y el agua El prop?sito de este par?metro tem?tico es evaluar la contribuci?n de los bosques a la Meta 6.6 examinando los datos nacionales disponibles sobre la proporci?n de bosques que se gestionan con el fin de proteger el suelo o el agua.
EL ESTADO DE LOS BOSQUES DEL MUNDO 2018

Seg?n la Evaluaci?n de los Recursos Forestales Mundiales (FRA) (FAO, 2015a), el 25% de los bosques del mundo se gestiona con el objetivo de proteger el suelo y el agua (Figura 5)10. Esto se debe principalmente al alto porcentaje de bosques destinados a la conservaci?n de suelos y aguas en Am?rica del Norte y Central (71%) y en Asia (33%). El resto de regiones se encuentra muy por debajo de esta media mundial, en
10 En 2015, 145 pa?ses (el 62% de los pa?ses y territorios) facilitaron informaci?n sobre bosques destinados a la conservaci?n de suelos y aguas.
particular Europa, donde la mayor?a de los bosques son de propiedad privada y no necesariamente se conocen las prioridades de su gesti?n o se ha informado al respecto. El alto porcentaje de Am?rica del Norte puede atribuirse a los dos pa?ses con mayor cubierta forestal de la regi?n, a saber, el Canad? (91%) y los Estados Unidos de Am?rica (68%). El Servicio Forestal de los Estados Unidos de Am?rica (USFS) informa de que gestiona la principal fuente de agua del pa?s y de que m?s de 180 millones de personas dependen all? de los bosques para su suministro de agua potable (USFS, 2017).
Los bosques gestionados con fines de conservaci?n de suelos y aguas han aumentado en todo el mundo en los ?ltimos 25 a?os; a excepci?n de ?frica y Am?rica del Sur, la mayor?a de regiones informa de una tendencia hacia una mayor protecci?n. Esto se corresponde con los datos desglosados por tipo de bosque (Figura 6), en los que los boreales y templados presentan una tendencia ascendente constante, mientras que los bosques subtropicales ?y, en particular, los tropicales? han disminuido.
Todos los bosques y los ?rboles fuera de los bosques influyen en la hidrolog?a, pero la p?rdida de bosques tropicales y subtropicales puede tener una importancia desproporcionada. De investigaciones recientes se desprende que los bosques tropicales y subtropicales desempe?an un papel fundamental en el transporte de la humedad atmosf?rica, al proporcionar un sistema de circulaci?n mundial que influye en la cobertura nubosa y las precipitaciones a escala regional (Ellison et al., 2017). En la cuenca amaz?nica este efecto recibe el nombre de ?r?os voladores?. En un estudio se se?al? que m?s del 70% de las precipitaciones de la cuenca del R?o de la Plata tiene su origen en la selva amaz?nica (Van der Ent et al., 2010). An?logamente, la p?rdida a gran escala de estos enormes bosques tropicales contiguos se ha relacionado con la disminuci?n de las precipitaciones regionales (Fearnside, 2005; Nobre, 2014; Ellison et al., 2017).
Muchas subregiones informan de que aproximadamente el 30% o m?s de sus bosques se destina a la conservaci?n de suelos y aguas; en particular ?frica septentrional, Am?rica del
RECUADRO 17
PA?SES Y TERRITORIOS EN LOS QUE EL 100%
DE LOS BOSQUES SE GESTIONAN PARA LA CONSERVACI?N DE SUELOS Y AGUAS
Austria Martinica
Bhut?n Mayotte
Isla de Man Marruecos
Jamaica Saint-Pierre y Miquel?n
Kenya T?nez
Kirguist?n Yemen
Libia
FUENTE: FAO, 2015a.
Norte, Asia meridional y sudoriental, Asia occidental y central y el Caribe. Los 13 pa?ses y territorios (Recuadro 17) que comunicaron que el 100% de sus bosques se gestionaba con el objetivo principal de conservar el suelo y el agua son Estados insulares o que se hallan en zonas de monta?a o de tierras ?ridas. En otras palabras, en todos los casos se trata de zonas

EL ESTADO DE LOS BOSQ
FIGURA 7
FINALIDAD PRINCIPAL DE LA GESTI?N PARA LA PROTECCI?N DEL SUELO Y EL AGUA UES DEL MUNDO 2018

Agua limpia Superficie forestal (%) Lucha contra la erosi?n Superficie forestal (%) Lucha contra la desertificaci?n Superficie forestal (%) Estabilizaci?n Superficie de las costas forestal (%)
Jap?n 36,7 Timor-Leste 32,4 Uzbekist?n 80,3 Cuba 18,3
Guadalupe 25,1 Austria 29,8 Islandia 34,8 Lituania 8,0
Uruguay 19,8 Suiza 27,5 Mauritania 17,4 Bangladesh 4,3
Mauricio 14,8 Ucrania 25,2 Mauricio 17,4 Ucrania 3,5
Bangladesh 13,5 Tayikist?n 25,0 Om?n 15,0 Belar?s 3,4
Tonga 11,1 Ruman?a 20,4 Sud?n 13,0 Guadalupe 3,0
Ruman?a 10,6 Guadalupe 17,3 Tayikist?n 12,1 Federaci?n 3,0 de Rusia
Eslovenia 10,5 Serbia 17,1 Bangladesh 2,4 Jamaica 2,8
Sierra Leona 9,4 Eslovaquia 16,9 Serbia 1,2 Malasia 1,5
Malasia 9,0 Turqu?a 13,9 Chad 0,4 Portugal 1,4
FUENTE: FAO, 2015a.
que son m?s vulnerables a las perturbaciones. Es probable que los bosques de estas zonas act?en como infraestructura natural aportando resiliencia frente a los desastres naturales, manteniendo el suministro de agua de alta calidad o ambas cosas.
Algunos pa?ses tambi?n han informado acerca de la superficie de sus bosques que se gestiona principalmente para obtener agua limpia, combatir la erosi?n y la desertificaci?n, estabilizar las costas o lograr protecci?n contra avalanchas (FAO, 2015a). Por ejemplo, en Austria el 7% de los bosques se gestiona principalmente para obtener agua limpia y otro 30% para luchar contra la erosi?n (FAO, 2015a). En la Figura 7 se muestra el porcentaje de la superficie forestal total y se destacan los pa?ses y territorios en los que estos objetivos revisten mayor importancia (a excepci?n de la protecci?n contra avalanchas, que solo es importante en Tayikist?n y Suiza, pa?ses en los que constituye una consideraci?n primordial en la gesti?n en el 14% y el 7% de los bosques, respectivamente). A escala mundial, casi el 9,5% de los bosques se gestiona principalmente en favor del agua o el suelo; la gesti?n de casi el 2% de los bosques se orienta a la obtenci?n de agua limpia, y tanto en el caso de la estabilizaci?n de las costas como en el de la lucha contra la erosi?n del suelo el porcentaje se sit?a en torno al 1%.
ODS
Garantizar el acceso a una energ?a asequible, fiable, sostenible y moderna para todos
Introducci?n
Los bosques y los ?rboles contribuyen a la consecuci?n del ODS7 al proporcionar combustible de madera para satisfacer las necesidades de cocina, calefacci?n e industriales (con inclusi?n de la generaci?n de energ?a y la cogeneraci?n de calor y energ?a) y al proteger las cuencas hidrogr?ficas para permitir la producci?n de energ?a hidroel?ctrica. Estas contribuciones est?n estrechamente relacionadas con el ODS2 (debido a la contribuci?n del combustible de madera al logro de la seguridad alimentaria), el ODS3 (por las consecuencias para la salud derivadas de la contaminaci?n del aire causada por el combustible de madera), el ODS5 (por la funci?n de la mujer en la recolecci?n y utilizaci?n del combustible de madera), el ODS6 (debido a las repercusiones de la disponibilidad de agua para la energ?a hidroel?ctrica) y el ODS15 (debido a la magnitud de la producci?n de combustibles de madera procedentes de los bosques).
Cuantificaci?n de la contribuci?n de los bosques y los ?rboles al ODS7
META 7.1 DE LOS ODS
 De aqu? a 2030, garantizar el acceso universal a
servicios energ?ticos asequibles, fiables y modernos
Proporci?n de la poblaci?n que utiliza combustible de madera como fuente de energ?a El combustible de madera desempe?a una funci?n decisiva para garantizar el acceso a energ?a asequible, fiable y moderna al prestar servicios energ?ticos b?sicos a alrededor de 2 400 millones de personas en todo el mundo, lo que corresponde a un tercio de la poblaci?n mundial (FAO, 2014a). En la Figura 8 se muestra el porcentaje de hogares que depende del dendrocombustible para cocinar. No obstante, este combustible no solo se utiliza para cocinar y esterilizar agua (lo que constituye el objeto principal de examen de la secci?n sobre el ODS2), sino que tambi?n desempe?a una funci?n m?s amplia como fuente de energ?a, en particular la calefacci?n de los hogares y el uso a escala industrial del dendrocombustible para la generaci?n de electricidad o la cogeneraci?n de calor y energ?a. La disponibilidad, accesibilidad, asequibilidad y fiabilidad del dendrocombustible son importantes para la funci?n de red de seguridad que desempe?a respecto de la prestaci?n de servicios energ?ticos b?sicos durante per?odos de escasez o interrupci?n repentina del suministro de combustibles convencionales, que pueden producirse como consecuencia de desastres naturales o crisis humanitarias. Actualmente, m?s de 65 millones de personas que se encuentran desplazadas de sus hogares ?ya sea dentro de su pa?s de origen o fuera de ?l? dependen en gran medida del dendrocombustible (FAO, 2017c).
Por lo tanto, el dendrocombustible se considera generalmente la fuente energ?tica m?s asequible y fiable, en particular para las poblaciones de ingresos bajos de pa?ses en desarrollo y para las personas que se ven afectadas por desastres naturales y crisis humanitarias. Si bien las cifras son mucho m?s bajas en comparaci?n con el uso del dendrocombustible para cocinar, se estima que al menos otros 88,5 millones de personas ?sobre todo en Europa, aunque tambi?n en Am?rica septentrional? emplean el dendrocombustible como principal fuente de energ?a para calefacci?n. La madera, en particular los pellets y las virutas de madera, puede quemarse directamente o en calderas que suministran agua caliente para calentar los hogares, en ocasiones como parte de una red urbana de calefacci?n.
El dendrocombustible tambi?n se emplea a escala industrial como pellets de madera ?y, en menor medida, como virutas de madera? para sustituir el carb?n y otros combustibles f?siles en la generaci?n de electricidad o la cogeneraci?n de calor y energ?a. Los mercados mundiales de pellets de madera han crecido significativamente en los ?ltimos a?os; en 2015 se alcanz? un consumo total de 28 millones de toneladas y, desde ese a?o, su crecimiento anual medio se situ? en torno al 10% (FAO, 2016a). Sin embargo, hay un contraste de opiniones en cuanto a las consecuencias que el uso a gran escala de los pellets de madera tienen para el clima, en particular los efectos netos en las emisiones de gases de efecto invernadero, si se tiene en cuenta el transporte de combustible a largas distancias

(Brack, 2017; AIE Bioenerg?a, 2017). Se est? investigando la posibilidad de utilizar combustibles l?quidos derivados de la madera, como el biodi?sel o el etanol, para el transporte.
Un grave problema causado por el uso generalizado del dendrocombustible para cocinar es la contaminaci?n del aire interior provocada por cocinas rudimentarias poco eficientes y con altos niveles de emisiones de humo. Esto se considera un riesgo importante para la salud. La Organizaci?n Mundial de la Salud (OMS) atribuye la muerte prematura de m?s de 4 millones de personas al a?o a la exposici?n a la contaminaci?n del aire en los hogares derivada de la quema de combustibles s?lidos (OMS, 2016), por lo que deber?a darse prioridad a reducir la exposici?n a estos riesgos para garantizar el acceso universal a servicios energ?ticos modernos. Esto puede lograrse promoviendo el uso de fogones modernos que quemen biomasa de manera m?s limpia y eficiente. Aunque el gas y la electricidad suelen considerarse fuentes energ?ticas m?s ?modernas?, la madera puede suministrar energ?a limpia si se quema en los aparatos adecuados. No obstante, en zonas rurales de muchos pa?ses en desarrollo, donde se puede disponer libremente de biomasa y no se cuenta con canales de distribuci?n de combustibles alternativos o cocinas adecuadas sin humos, se ha estimado que solo una quinta parte de la poblaci?n tiene acceso a instalaciones no contaminantes para cocinar (AIE y Banco Mundial, 2017).
Estas preocupaciones acerca de las repercusiones de las estufas de cocina tradicionales en la salud y el medio ambiente han dado lugar a varios esfuerzos e iniciativas importantes en los planos nacional, regional y mundial. Entre ellos se cuenta la Alianza Global para Estufas Limpias, una asociaci?n entre los sectores p?blico y privado auspiciada por la Fundaci?n pro Naciones Unidas, que estim? que en 2015 se distribuyeron
13 millones de estufas limpias y eficientes (GACC, 2016)11 A la vista de los 2 400 millones de personas ?lo que supone aproximadamente 500 millones de hogares? que utilizan dendrocombustible, es necesario aumentar significativamente la distribuci?n de estufas de cocina no contaminantes para garantizar el acceso universal a pr?cticas seguras de preparaci?n de alimentos.
Una pr?ctica habitual para mejorar las propiedades del combustible de madera es convertirlo en carb?n vegetal, que tiene un mayor contenido energ?tico por peso que la le?a, de modo que se quema m?s lentamente y desprende menos humo durante la combusti?n. La producci?n mundial de carb?n vegetal se estim? en 52 millones de toneladas en 2015, lo que se corresponde con aproximadamente el 17% del dendrocombustible extra?do de los bosques. La mayor?a del carb?n se produce en ?frica
(62%), seguida de las Am?ricas (19,6%) y de Asia (17%). El consumo mundial de carb?n vegetal est? aumentando como resultado del crecimiento de la poblaci?n, la urbanizaci?n en los pa?ses en desarrollo ?que conlleva cambios en la vivienda y los h?bitos? y la diferencia en su asequibilidad relativa en comparaci?n con fuentes alternativas de energ?a. El consumo ha aumentado aproximadamente un 20% en el ?ltimo decenio y casi se ha duplicado en los ?ltimos 20 a?os (FAO, 2017d). La demanda internacional y el comercio
11 Las definiciones de limpio y eficiente se ajustan a las directrices provisionales relativas al rendimiento que figuran en el Acuerdo del Taller Internacional de la Organizaci?n Internacional de Normalizaci?n (ISO). Las estufas, as? como las combinaciones de combustibles, que alcancen el nivel 2 de eficiencia ?esto es, ≥ 25%? se consideran eficientes y las de nivel 3 de emisiones intradomiciliarias ?es decir, ≤ 9 gramos de mon?xido de carbono y ≤ 168 miligramos de part?culas en suspensi?n 2,5 por megajulios (MJ) aportados a la olla? se considerar?n limpias. La limpieza y eficiencia se ven afectadas por el rendimiento combinado del combustible y la estufa. El dendrocombustible puede quemarse de manera limpia y eficiente si se combina con cocinas o aparatos de combusti?n bien dise?ados y que ahorren combustible.
intercontinental de carb?n vegetal tambi?n est?n influyendo cada vez m?s en la producci?n mundial y distribuci?n geogr?fica de este producto. Por ejemplo, seg?n estimaciones de la base de datos sobre comercio de recursos elaborada por Chatham House, el comercio mundial de carb?n vegetal en 2015 ascendi? a 2,6 millones de toneladas y los principales pa?ses exportadores de carb?n fueron Indonesia, Nigeria, Myanmar, Namibia y Polonia (Chatham House, 2017).
En los lugares en los que la demanda de carb?n vegetal es alta, sobre todo en el ?frica subsahariana, Asia sudoriental y Am?rica del Sur, su producci?n ejerce presi?n en los recursos forestales y contribuye a la degradaci?n y la deforestaci?n, en especial cuando el acceso a los bosques no est? reglamentado. Adem?s, en la mayor parte de la producci?n de carb?n vegetal en los pa?ses en desarrollo se utilizan tecnolog?as simples con una eficiencia de conversi?n comprendida entre solo el 10% y el 22%, frente al nivel superior al 30% que se alcanza empleando tecnolog?as m?s avanzadas (FAO, 2017e).
Por lo tanto, el dendrocombustible aporta una importante contribuci?n al suministro de energ?a y es fundamental para muchas de las personas pobres y en situaciones de vulnerabilidad del mundo. Sin embargo, es necesario adoptar medidas para evitar que se comprometa el cumplimiento de otros ODS, por ejemplo, el ODS3 (debido a los efectos del humo sobre la salud humana) o el ODS15 (por las repercusiones que el aumento de la demanda de dendrocombustible tiene en los recursos forestales).
META 7.2 DE LOS ODS
 De aqu? a 2030, aumentar considerablemente la
proporci?n de energ?a renovable en el conjunto de fuentes energ?ticas
Proporci?n de dendrocombustibles en el consumo de energ?a renovable final total La energ?a constituye uno de los principales usos de la madera extra?da de los bosques y los ?rboles fuera de los bosques. Alrededor del 50% de la madera en rollo que se extrae de los bosques de todo el mundo cada a?o ?esto es, aproximadamente 1 860 millones de metros c?bicos? se utiliza como combustible para cocinar y calentarse en los hogares, para peque?as actividades industriales ?como la fabricaci?n de ladrillos y la elaboraci?n de t?? y en menor medida para generar electricidad. Como se muestra en la Figura 9, la proporci?n del consumo energ?tico correspondiente a la madera en rollo var?a de una regi?n a otra; en ?frica alcanza el 90% y en Asia supera el 60%. Aproximadamente el 40% del

FIGURA 9
PROPORCI?N DE MADERA EN ROLLO UTILIZADA COMO COMBUSTIBLE EN DISTINTAS REGIONES Y POR PA?SES

dendrocombustible del mundo se consume en Asia, el 36% en ?frica, el 17% en Am?rica y el 8% en Europa (FAO, 2017d).
La FAO ha estimado que el dendrocombustible representa en torno al 6% del suministro total de energ?a primaria del mundo12 (c?lculo basado en datos de 2011). En ?frica supone el
12 Por energ?a primaria se entiende la energ?a en el origen que no ha sido sometida a ning?n proceso de conversi?n o transformaci?n.

FIGURA 10
ENERG?A DERIVADA DE LA BIOMASA EN EL CONSUMO ENERG?TICO FINAL MUNDIAL

Calefacci?n geot?rmica, solar y de biomasa
4,2%

27% del suministro de energ?a primaria; el porcentaje es m?s alto en el ?frica central (70%), ?frica oriental (65%) y ?frica occidental
(30%); y menor en el ?frica meridional (11%) y ?frica del Norte (9%). En total, la madera proporciona m?s de la mitad del suministro de energ?a primaria nacional en 29 pa?ses, 22 de los cuales se encuentran en el ?frica subsahariana (FAO, 2014).
El dendrocombustible es tambi?n uno de los principales componentes del suministro mundial de energ?a renovable. La Figura 10 muestra que la proporci?n de energ?a renovable en el consumo de energ?a mundial total13 se estim? en un 19,3% en 2015. De esta, la energ?a ?tradicional? derivada de la biomasa ?que incluye residuos
13 El consumo energ?tico final abarca el suministro de productos energ?ticos a los consumidores para actividades distintas de la conversi?n del combustible o la transformaci?n. Es decir, no incluye el combustible utilizado para la transformaci?n ni el empleado en las industrias productoras de energ?a.
agr?colas y esti?rcol adem?s de dendrocombustible? representa un 9,1% (REN21, 2017). Como se ha mencionado anteriormente, el dendrocombustible tambi?n contribuye a la energ?a renovable a trav?s de la generaci?n y la cogeneraci?n de electricidad.
En la Figura 11 se presenta la estimaci?n de la
Asociaci?n Mundial de la Bioenerg?a (WBA, por sus siglas en ingl?s) de que los combustibles derivados de la madera contribuyen a m?s del 87% del total de energ?a obtenida a partir de la biomasa. Esto abarca el 67% derivado de la le?a, el 7% del carb?n vegetal, el 6% de la madera recuperada, el 5% de los residuos de la industria maderera, el 1% de los residuos forestales y el 1% del licor negro de la industria de la pasta y el papel (WBA, 2017).
La FAO ha estimado que la energ?a derivada del dendrocombustible equivale a aproximadamente el 40% del suministro de energ?a renovable del

FIGURA 11
CONTRIBUCI?N DE LOS COMBUSTIBLES
DERIVADOS DE LA MADERA A LOS
RECURSOS MUNDIALES DE ENERG?A OBTENIDA A PARTIR DE LA BIOMASA

FUENTE: WBA, 2017.
mundo, tanto como la energ?a solar, hidroel?ctrica y e?lica juntas (FAO, 2017c). Esta cifra proporciona una indicaci?n de la importante contribuci?n que el dendrocombustible obtenido a partir de fuentes sostenibles puede realizar al conjunto mundial de energ?as renovables.
Con unas existencias en formaci?n de 531 000 millones de metros c?bicos (FAO, 2016a), los bosques del mundo contienen una enorme cantidad de energ?a. Si bien estos 142 000 millones de toneladas equivalentes de petr?leo (TEP) solo deber?an utilizarse de manera sostenible, resulta interesante se?alar que esta cantidad es aproximadamente 10 veces mayor que el consumo mundial anual de energ?a primaria14.
14 Este c?lculo se realiza de la siguiente forma: la densidad de la madera secada al aire es de 0,7 toneladas por metro c?bico en promedio (FAO, 2015b) y su contenido energ?tico promedio es de 16 MJ/kg, esto es, 0,382 TEP por tonelada de madera (IEA, 2005), por lo que 531 000 millones de metros c?bicos de reservas en formaci?n de biomasa forestal equivalen a 142 000 de TEP.
El consumo mundial de energ?a primaria en 2014 se situ? en los 13 700 millones de TEP (IEA, 2016).
Los bosques tambi?n contribuyen a la energ?a renovable al generar electricidad mediante la energ?a hidroel?ctrica. Como se muestra en la Figura 10, se ha estimado que la energ?a hidroel?ctrica representa un 3,6% del consumo mundial total de energ?a. Aporta el 16,6% de la generaci?n mundial de electricidad y casi el 68% de la electricidad mundial total generada a partir de energ?a renovable (REN21, 2017). Despu?s de la biomasa, la producci?n de energ?a hidroel?ctrica es la segunda mayor fuente de energ?a renovable. Como se expone en la secci?n relativa al ODS6, existen importantes relaciones entre los bosques y el agua. Los bosques tienen repercusiones en la producci?n de energ?a hidroel?ctrica al influir en los reg?menes de lluvias, regular el flujo de agua y reducir la erosi?n del suelo y la escorrent?a de sedimentos. Algunos estudios indican que la conservaci?n espec?fica de suelos y aguas a trav?s de una gesti?n forestal sostenible puede reducir la distribuci?n de sedimentos hasta un 44% (Vogl, 2016), lo que prolongar?a la vida econ?micamente ?til de las instalaciones hidroel?ctricas (Arias, 2011). En consecuencia, el ?xito de la producci?n de energ?a hidroel?ctrica depende en gran medida de los bosques en las cuencas hidrogr?ficas y a escala regional (Stickler, 2013).
ODS
Promover el crecimiento econ?mico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos
Introducci?n
Los bosques y sus cadenas de valor son de suma importancia para el crecimiento econ?mico sostenible, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos, en especial en las zonas rurales remotas. Cuantificar y abordar los sectores no estructurados de la actividad forestal puede tener repercusiones muy positivas al aumentar la disponibilidad de trabajo decente donde m?s se necesita. Caracterizada todav?a por altos niveles de informalidad y con una fuerte presencia de peque?as y medianas empresas y de mano de obra familiar, la industria forestal puede influir en gran medida en la mejora de las condiciones de trabajo y la mitigaci?n de la pobreza si se aumentan el empleo y la calidad de los puestos de trabajo. Se estima que, a escala mundial, el n?mero de peque?as y medianas empresas forestales es de 45 millones, incluidas las empresas formales e informales (Shackleton et al., 2011), que constituyen entre el 80% y el 90% de las empresas del sector15.
El ODS8 est? intr?nsecamente vinculado a la reducci?n de la pobreza (ODS1), pues al centrarse en la calidad del empleo aborda una de las caracter?sticas subyacentes de la pobreza cr?nica. Adem?s, las contribuciones que favorecen los medios de vida de las comunidades que dependen de los bosques reducen la presi?n sobre el entorno natural, por lo que ayudan a avanzar hacia el logro del ODS15 (Vida en los ecosistemas terrestres).
Las Metas 8.3 y 8.9 fueron elegidas con miras a demostrar el potencial que encierra el sector forestal para ayudar a lograr el ODS8. A trav?s del Indicador 8.3.1 (?proporci?n del empleo informal en el empleo no agr?cola, desglosada por sexo?), la Meta 8.3 hace referencia a uno de los principales problemas que han de solucionarse en la industria forestal. La importancia de la Meta 8.9 estriba en que el turismo sostenible basado en los bosques brinda oportunidades para mejorar los medios de vida y para una gesti?n forestal sostenible.
Cuantificar la contribuci?n de los bosques al ODS8
META 8.3 DE LOS ODS
 Promover pol?ticas orientadas al desarrollo que
apoyen las actividades productivas, la creaci?n de puestos de trabajo decentes, el emprendimiento, la creatividad y la innovaci?n, y fomentar la formalizaci?n y el crecimiento de las microempresas y las peque?as y medianas empresas, incluso mediante el acceso a servicios financieros
Proporci?n del empleo formal e informal en el sector forestal
Es indispensable incluir la econom?a informal y el empleo en ella en las mediciones del ODS8, ya que m?s de la mitad de la mano de obra de los pa?ses en desarrollo est? empleada en el sector no estructurado. El empleo informal est?
15 https://www.profor.info/knowledge/unlocking-potential-small-andmedium-forest-enterprises
relacionado de muchas maneras con la dependencia de los recursos naturales (Benson et al., 2014) y, por tanto, con el estado del medio ambiente. La proporci?n de la poblaci?n que obtiene ingresos del sector no estructurado var?a seg?n la regi?n. Por ejemplo, el empleo no agr?cola informal representa el 66% del empleo total en el ?frica subsahariana y el 52% en ?frica del Norte (OIT)16. Los datos mundiales disponibles sobre el sector forestal son limitados y, aunque en las estad?sticas de la OIT se registra la proporci?n del empleo informal desglosada por sexos correspondiente a 62 pa?ses, no existen registros mundiales propiamente dichos. Las estimaciones indican que las mujeres tienen una mayor presencia que los hombres en el sector no estructurado, si bien las contribuciones de los hombres al valor a?adido bruto son mayores, de conformidad con sus ingresos generalmente m?s altos (Agrawal et al., 2013). Un m?todo para estimar el empleo forestal informal es utilizar las estad?sticas de producci?n relativas a los trabajadores ?por cuenta propia?. Al comparar los datos correspondientes a los pa?ses de ingresos bajos se concluye que existe una relaci?n positiva entre la prevalencia del empleo por cuenta propia y la prevalencia de la actividad en el sector no estructurado. En Indonesia, por ejemplo, el 43% de la fuerza de trabajo est? integrada por trabajadores independientes y el empleo informal representa el 73% del empleo total. Si se aplican los factores de estimaci?n derivados de estas relaciones a 44 pa?ses se observa que el n?mero de personas que trabajan en el sector no estructurado es al menos 1,63 veces el del sector formal. No obstante, es probable que esta cifra constituya una subestimaci?n, ya que solo se tienen en cuenta los subsectores de la silvicultura y el aprovechamiento maderero y se excluye el carb?n vegetal.
A pesar de la falta de informaci?n cuantitativa sobre el sector forestal informal, en muchos estudios de casos (Recuadro 18) se pone de relieve su importancia y contribuci?n para el logro de la Meta 8.3.
16 S?rvase consultar la versi?n en ingl?s de la noticia de la OIT en el siguiente enlace: http://www.ilo.org/addisababa/whats-new/ WCMS_377286/lang–en/index.htm (?ltimo acceso el 15 de diciembre de 2017).

RECUADRO 18
CONTRIBUCI?N DEL SECTOR INFORMAL DEL
ASERRADO MEC?NICO A LA PRODUCCI?N
DE MADERA EN CAMER?N
En Camer?n, las peque?as empresas dedicadas a la tala de madera mediante motosierra venden la mayor parte de su producci?n en el mercado nacional, aunque tambi?n exportan a pa?ses de la regi?n (Wit y van Dam, 2010). En 2008 las actividades de aserrado mec?nico para la producci?n de madera generaban un total estimado de 45 000 empleos informales en Camer?n (Wit y van Dam, 2010; Cerutti, 2016; CIFOR info brief,
2017). Se calcula que por cada persona trabajando en el sector formal del aserrado mec?nico existen m?s de tres en el sector informal (aunque esta estimaci?n se basa en datos que no son directamente comparables).
Seg?n estad?sticas de la FAO, en 2008 el sector forestal formal empleaba a un total de 23 000 personas en Camer?n; de ellas, 13 000 trabajaban en actividades de explotaci?n forestal, 8 000 en la transformaci?n de la madera y 2 000 en la industria de la pasta y el papel (FAO, 2014).
En general, el sector forestal formal representa el 0,3% del total de empleos, aunque si se contabilizan tambi?n los trabajadores del sector informal de los aserraderos mec?nicos la cifra se triplica hasta el 0,9% (Wit y van Dam, 2010).? La contribuci?n de los bosques al empleo es incluso superior si se contabilizan tambi?n los PFNM.
META 8.9 DE LOS ODS
 De aqu? a 2030, elaborar y poner en pr?ctica
pol?ticas encaminadas a promover un turismo sostenible que cree puestos de trabajo y promueva la cultura y los productos locales

Contribuci?n del turismo de naturaleza al PIB y al empleo
La justificaci?n de este par?metro tem?tico radica en que es probable que gran parte del turismo terrestre basado en la naturaleza tenga lugar en bosques o en territorios que incluyan ecosistemas forestales. Si bien los datos al respecto son limitados, los estudios de casos indican que el turismo sostenible basado en los bosques puede aportar una contribuci?n econ?mica significativa en algunos pa?ses.
Seg?n el Consejo Mundial de Viajes y Turismo, los viajes y el turismo supusieron aproximadamente el 10% de todos los puestos de trabajo del mundo y el 10,2% del PIB mundial total en 2016 (Consejo Mundial de Viajes y Turismo, 2017).
La Organizaci?n Mundial del Turismo (OMT, 2011) informa que las mujeres constituyen la mayor?a de la fuerza de trabajo del sector tur?stico, mientras que el Consejo Mundial de Viajes y Turismo prev? que el sector crecer? un 3,9% al a?o en todo el mundo durante el pr?ximo decenio.
Si bien se desconoce el porcentaje exacto, algunos institutos han sugerido que el ecoturismo es el segmento de mercado de m?s r?pido crecimiento en muchas partes del mundo (Conservaci?n Internacional, sin fecha). Teniendo en cuenta esta afirmaci?n y las previsiones del Consejo Mundial de Viajes y Turismo, parece probable que el turismo de naturaleza pueda contribuir cada vez m?s al logro de la Meta 8.9 de los ODS.
Asimismo, se dispone de algunos datos sobre el gasto directo de los visitantes en las ?reas terrestres protegidas. Sobre la base de los datos procedentes de m?s de 500 ?reas protegidas de 51 pa?ses, se estim? un gasto total de 611 000 millones de USD a escala mundial en 2014, cifra que var?a considerablemente de una regi?n a otra (Balmford et al., 2015). Los resultados se resumen en el Cuadro 3, en el que tambi?n se presenta informaci?n sobre el PIB del turismo desglosado por regiones (Consejo Mundial de Viajes y Turismo, 2015 y 2017). Si bien las cifras proceden de distintas fuentes y no pueden, por tanto, compararse directamente, cabe se?alar que, en comparaci?n con otras regiones, el gasto de los visitantes en ?frica y Am?rica septentrional es relativamente elevado en relaci?n con el PIB del turismo.
Las contribuciones econ?micas del turismo relacionado con los bosques en algunos pa?ses se ilustran en los estudios de casos de Finlandia (Recuadro 19) y Costa Rica (Recuadro 20).

CUADRO 3
TASAS DE VISITA DE ?REAS TERRESTRES PROTEGIDAS Y GASTO DIRECTO POR PARTE DE LOS VISITANTES
?frica Asia/ Australasia Europa Am?rica Latina Norteam?rica Mundial
N?mero de ?reas protegidas utilizadas en el modelo 6 592 12 223 55 448 3600 16 375 94 238
Gasto directo por parte de las personas que visitan ?reas protegidas (en miles de
millones de USD/a?o, 2014), total 48 88 88 46 340 611
PIB del turismo regional en
2014 (en miles de millones de
USD/a?o, 2014) 194 2 479 2 023 620 1 500 6 816
NOTA: El PIB regional total del turismo incluye las contribuciones directas de viajes y turismo al PIB y otros impactos finales (indirectos e inducidos). Asia / Australasia incluye la Federaci?n de Rusia y Ocean?a; Am?rica Latina incluye el Caribe y M?xico. Los valores globales dados aqu? son una suma de valores regionales; esto difiere de las estimaciones WTTC del valor global del turismo en 2014, destacando la necesidad de considerar esta comparaci?n como ilustrativa.
FUENTES: Balmford et al., 2015; WTTC, 2015, 2017.

RECUADRO 19
CONTRIBUCI?N DEL TURISMO DE
NATURALEZA AL PIB Y AL EMPLEO EN
FINLANDIA
Se estima que el turismo de naturaleza genera aproximadamente el 1% del empleo y del PIB de Finlandia (Finnish Bioeconomy Strategy, 2014).
Los parques nacionales y las zonas recreativas al aire libre (de propiedad y gesti?n estatal) consisten principalmente en bosques boreales y lagos. El gasto realizado por las personas que visitaron estas ?reas aport? unos ingresos totales de 230 millones de USD para la econom?a local en 2016 y contribuy? al sostenimiento de 1 916 empleos (a jornada completa; c?lculo realizado sobre la base del n?mero de visitantes, el gasto por visitante y multiplicadores que se utilizaron para calcular los efectos indirectos del gasto realizado por los visitantes).
En 2016, el n?mero de visitantes de los parques nacionales aument? en un 7% hasta alcanzar los 2,8 millones, mientras que el gasto por visitante se increment? en un 21%; son aumentos similares a los registrados en los ?ltimos a?os.
FUENTE: Mets?hallitus website. Disponible en www.metsa.fi/web/en/economicbenefitsofnationalparks).

ODS
Lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles
Introducci?n
Si bien las ciudades ocupan menos del 3% de la superficie terrestre mundial, les corresponde el 78% de las emisiones de carbono, el 60% del uso de agua residencial y el 76% de la madera utilizada para fines industriales (Grim et al., 2008). En 2016 m?s del 54% de la poblaci?n mundial viv?a en ciudades; en 2030 se prev? que esta cifra aumentar? hasta alcanzar el 60% y que una de cada tres personas vivir? en ciudades de 500 000 habitantes como m?nimo (Naciones Unidas, 2016). Sumada al cambio clim?tico, la urbanizaci?n acelerada amenaza cada vez m?s la capacidad de las ciudades de satisfacer las necesidades de sus habitantes. En respuesta a esto, en el ODS11 se insta a los pa?ses a ?lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles?. Si se planifican y gestionan de manera adecuada, los bosques urbanos y periurbanos ?definidos como ?redes o sistemas que comprenden todos los arbolados (rodales), grupos de ?rboles y ?rboles individuales ubicados en las ?reas urbanas y periurbanas? (FAO, 2016b)? pueden realizar una contribuci?n valiosa al ODS11 gracias a las repercusiones positivas que tienen para los medios

RECUADRO 20
GASTO DEL TURISMO DE NATURALEZA EN COSTA RICA
Costa Rica est? considerada como uno de los principales destinos ecotur?sticos del mundo. En 2016 el pa?s fue visitado por 2,9 millones de turistas no residentes, que gastaron una media de 1 309 USD por persona. De acuerdo con la informaci?n facilitada por la Oficina de Turismo de Costa Rica, el 66% de los visitantes afirmaron que el ecoturismo era uno de sus principales motivos para visitar el pa?s. Con estos datos puede estimarse que en 2016 el gasto relacionado, al menos en parte, con el turismo de naturaleza fue de 2 500 millones de USD (sobre la base de 2,9 millones de visitantes x 1 309 USD/visitante x 0,66), lo que equivale al 4,4% del producto interior bruto (PIB) de Costa Rica.
Se calcula que en 2015 las zonas de conservaci?n forestal recibieron aproximadamente a un mill?n de visitantes no residentes. Suponiendo un gasto promedio por visitante, se deduce que el total gastado en la visita a las ?reas de conservaci?n forestal fue de 1 310 millones de USD (el equivalente al 2,5% del PIB de Costa Rica), aunque se trata de una estimaci?n al alza dado que la gente puede haber visitado tambi?n otros lugares. Adem?s, las zonas de conservaci?n forestal recibieron 900 000 visitantes nacionales.
FUENTE: Instituto Costarricense de Turismo (ICT). Macroproceso de
Planeamiento y Desarrollo. Encuestas de No Residentes a?reas y terrestres.
Disponible en http://www.ict.go.cr/en/statistics/tourism-figures.html.
de vida y el bienestar de los habitantes urbanos. A fin de materializar el valor que los bosques urbanos y periurbanos pueden tener para las ciudades y otros asentamientos humanos, su dise?o, planificaci?n y gesti?n deber?an integrarse plenamente en la planificaci?n urbana en una etapa temprana y deber?an ponerse a disposici?n suficientes recursos financieros para su aplicaci?n y seguimiento.
Se han elaborado varios instrumentos para cuantificar los beneficios de estos bosques. Uno de los m?s prometedores es i-Tree Eco, creado por el Servicio Forestal de los Estados Unidos.
Como se explica en el Recuadro 21, este instrumento puede emplearse para analizar la composici?n de los bosques y ?rboles urbanos y evaluar algunos de los principales beneficios que aportan en t?rminos monetarios (Nowak et al., 2007).
Cuantificaci?n de la contribuci?n de los bosques y los ?rboles al ODS11
META 11.4 DE LOS ODS
 Redoblar los esfuerzos para proteger y
salvaguardar el patrimonio cultural y natural del mundo
En los lugares del patrimonio cultural que incluyen elementos naturales en su denominaci?n, porcentaje del lugar cubierto de ?rboles A pesar de que no se cuenta con datos de alcance mundial, examinar este par?metro tem?tico ayuda a demostrar la forma en la que las autoridades p?blicas, el sector privado y la sociedad civil pueden fomentar la preservaci?n y el mantenimiento de los lugares del patrimonio cultural que incluyen elementos naturales, as? como ?rboles.
Sin embargo, lo que este par?metro tem?tico no puede abarcar es la amplia gama de servicios socioculturales y ambientales que proporcionan los bosques urbanos y periurbanos en espacios abiertos o verdes, pero que son dif?ciles de cuantificar para que puedan compararse a escala mundial. Los bosques y ?rboles urbanos pueden contribuir a la protecci?n del patrimonio cultural y natural local de las ciudades avivando el sentimiento de pertenencia de las comunidades, proporcionando entornos para la realizaci?n de actividades recreativas y f?sicas, aumentando la apreciaci?n est?tica del ambiente circundante, inspirando la expresi?n art?stica y fomentando el turismo local. En algunas culturas, los bosques y los ?rboles urbanos tambi?n tienen un valor religioso.
Asimismo, los bosques urbanos y periurbanos albergan una rica biodiversidad y pueden contener restos de anteriores ecosistemas naturales. La contribuci?n de los bosques urbanos y los espacios verdes a la conservaci?n de la biodiversidad local se manifiesta claramente en la presencia cada vez m?s marcada de ?reas naturales protegidas en

RECUADRO 21
MEDICI?N DE LOS SERVICIOS ECOSIST?MICOS DE LOS BOSQUES Y LOS ?RBOLES URBANOS: I-TREE ECO
las ciudades y sus alrededores. Por ejemplo, en los Pa?ses Bajos los espacios abiertos de
Amsterdam tienen aproximadamente
200 000 ?rboles y crean un mosaico de paisajes interconectados de valor tambi?n desde el punto de vista de la biodiversidad, pues albergan 140 especies de aves, 34 especies de mam?feros, 60 especies de peces y seis especies de ranas y salamandras (PNUMA e ICLEI, 2008).
El programa inform?tico i-Tree Eco (www.itreetools.org) escorrent?as. El programa puede utilizarse en cualquier eval?a los beneficios de sistemas espec?ficos de ?rboles lugar del mundo, aunque los usuarios de fuera de los y determina su valor en t?rminos monetarios mediante Estados Unidos de Am?rica, Canad?, Australia y el referencias cruzadas entre los datos relativos a la Reino Unido de Gran Breta?a e Irlanda del Norte deben estructura de un sistema determinado de ?rboles y la complementar la base de datos de i-Tree con informaci?n local disponible cada hora sobre la informaci?n adicional relativa a las caracter?sticas de su contaminaci?n del aire y la meteorolog?a. Los usuarios ubicaci?n. Hasta la fecha el programa se ha utilizado en ?nicamente deben recopilar e introducir informaci?n cientos de ciudades, entre las que cabe citar a uniformizada sobre los ?rboles (por ejemplo, la especie, Auckland, Barcelona, Beijing, Estrasburgo, Londres, Los el di?metro y el estado de salud) y el programa se ?ngeles, Medell?n, Melbourne, Ciudad de M?xico, encarga de proporcionar estimaciones (desglosadas por M?nich, Nueva York, Oporto, Roma, Santiago, Se?l, la composici?n de las especies, las clases de tama?o o Singapur, Tokyo, Toronto, Varsovia y Z?rich. el uso de la tierra) sobre los beneficios y el valor Actualmente se elaboran nuevos complementos de la monetario asociado que los ?rboles proporcionan y aplicaci?n con el fin de ampliar la gama de beneficios seguir?n aportando en el futuro en lo que respecta a la que puede calcular el sistema (tales como la reducci?n descontaminaci?n del aire (y otros efectos positivos de la temperatura del aire y sus efectos en la salud). conexos para la salud humana); la fijaci?n y En el siguiente cuadro se presentan los resultados de almacenamiento de carbono; el ahorro de energ?a; la la aplicaci?n de este instrumento en Londres (Reino captaci?n de precipitaciones y la reducci?n de las Unido de Gran Breta?a e Irlanda del Norte).
RESUMEN DE RESULTADOS DE I-TREE ECO OBTENIDOS EN LONDRES (REINO UNIDO)
(Valores expresados en libras esterlinas)
Caracter?stica del bosque urbano Londres
Estructura
N?mero de ?rboles 8 421 000
Cubierta arb?rea (%) 14,0
Valores anuales
Descontaminaci?n GBP 126 100 000
Captaci?n de carbono GBP 4 790 000
Reducci?n de aguas pluviales GBP 2 800 000
Ahorro energ?tico obtenido por la sombra proyectada GBP 260 600
Prevenci?n de emisiones de carbono GBP 54 600
FUENTE: Rogers et al., 2015.
CUADRO 4
PORCENTAJE DE LUGARES URBANOS PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD QUE INCLUYEN ELEMENTOS NATURALES
COMO COMPONENTES CLAVE
a b N?mero total de lugares urbanos
patrimonio de la humanidad
?frica (subsahariana) 12 18 15
Asia y el Pac?fico 12 16 54
Europa 11 13 224
Am?rica Latina y el Caribe 8 11 54
Am?rica del Norte 0 0 6
Cercano Oriente y ?frica del Norte 13 13 31
Mundo 11 13 384
a. Frecuencia (%) con que para los lugares urbanos patrimonio de la humanidad se incluyen las palabras clave ??rboles, bosque, jardines, parque y hombre-naturaleza? en los criterios de selecci?n.
b. Frecuencia (%) con que para los lugares urbanos patrimonio de la humanidad se incluyen las palabras clave ??rboles, bosque, jardines, parque, hombre-naturaleza? en los

apartados de descripci?n o gesti?n de las declaraciones de valor universal excepcional. FUENTE: UNESCO, 2017.
Estos beneficios socioculturales y ambientales pueden contribuir en gran medida a mejorar el bienestar de los ciudadanos y ayudarles a que se sientan m?s identificados con sus ciudades y unidos a ellas. Con la incorporaci?n m?s expl?cita de esta contribuci?n en la Meta 11.4 se alentar?an los esfuerzos locales por optimizar la gesti?n de los bosques urbanos y periurbanos como componentes del patrimonio natural y sociocultural local.
Para analizar la contribuci?n de los ?rboles, los bosques, los jardines, los parques y las relaciones entre el ser humano y la naturaleza a los lugares urbanos designados patrimonio de la humanidad por la UNESCO, se ha examinado la frecuencia de uso de estos t?rminos en los criterios de selecci?n de los lugares patrimonio de la humanidad, as? como en sus descripciones y en la informaci?n sobre su gesti?n. Como se muestra en el Cuadro 4, se reconoce que estos componentes naturales o verdes forman parte del valor de muchos lugares urbanos del patrimonio mundial.
A modo de ejemplo, se analiz? la cubierta de ?rboles de tres lugares urbanos pertenecientes al patrimonio de la humanidad: los Jardines Carlton en Australia, el centro hist?rico de la ciudad de Olinda en el Brasil y el Palacio Real de Caserta en Italia. Se observ? que la cubierta arb?rea era del 65% en los Jardines Carlton y del 63% en el Palacio Real de Caserta. En la descripci?n del lugar, la UNESCO declara que el conjunto monumental de Caserta es ?excepcional por la forma en que conjunta un suntuoso palacio con sus parques y jardines, [as? como] un bosque natural?. Paralelamente, en el centro hist?rico de Olinda (Brasil), la cubierta arb?rea casi llegaba al 70% (Figura 12).
Variaci?n de la superficie que se encuentra protegida
La informaci?n relativa a este par?metro tem?tico se obtuvo de los datos sobre el aumento de la extensi?n de las ?reas protegidas en las ciudades y sus alrededores, utilizando la Base de Datos Mundial sobre ?reas Protegidas (ver Anexo). Los resultados se presentan en la Figura 13 en forma de mapa, en el que se muestra que en muchos pa?ses ha aumentado significativamente la superficie cubierta por ?reas urbanas protegidas en los ?ltimos 15 a?os.
En el Recuadro 22, en el que se presenta un estudio de casos de R?o de Janeiro (Brasil), se pone de manifiesto el valor de las ?reas urbanas protegidas en cuanto a proporcionar a las ciudades servicios ecosist?micos fundamentales y brindar a los habitantes oportunidades para disfrutar de la naturaleza.

RECUADRO 22
ESTUDIO DE CASO: EL PARQUE NACIONAL DE TIJUCA, EN R?O DE JANEIRO (BRASIL) ,5 millones de visitantes anuales, y la restauraci?n del
especies. Estos valiosos servicios contribuyeron a que en
, el Parque Nacional de Tijuca recibiese el t?tulo
El Parque Nacional de Tijuca constituye una muestra de urbanos. En la d?cada de 1960 se puso en marcha un la importancia de conservar ?reas urbanas protegidas. proyecto de recuperaci?n de la fauna silvestre que Tiene una superficie de 4 000 hect?reas y est? situado ayud? significativamente a que el Parque Tijuca se en los paisajes cariocas, entre la monta?a y el mar, convirtiese en un ecosistema forestal m?s maduro.
declarados patrimonio mundial por la UNESCO. Desde 1999, el parque ha sido gestionado
Desde comienzos del siglo XIX el parque y su conjuntamente por la ciudad de R?o de Janeiro y el bosque se han visto afectados por distintos episodios de Ministerio de Medio Ambiente. En la actualidad degradaci?n ambiental como consecuencia de la constituye un entorno natural excepcional para sus deforestaci?n, la proliferaci?n de especies ex?ticas y la 2
presi?n de la expansi?n urbana. Las iniciativas de bosque atl?ntico ha permitido convertirlo en un restauraci?n emprendidas incluyeron la reforestaci?n del santuario para la diversidad y el endemismo de las parque, principalmente mediante la utilizaci?n de
?rboles nativos de la regi?n. Otra medida fue crear 2012 infraestructuras recreativas dentro del mismo, lo que de paisaje cultural patrimonio de la humanidad.
contribuy? a sensibilizar a la opini?n p?blica local acerca de la importancia de proteger los bosques FUENTE: Trzyna, 2014.
META 11.7 DE LOS ODS
 De aqu? a 2030, proporcionar acceso universal a zonas verdes y espacios p?blicos seguros, inclusivos y accesibles, en particular para las mujeres y los ni?os, las personas de edad y las personas con discapacidad
Porcentaje de la poblaci?n que tiene acceso a una zona verde de acceso p?blico de al menos 1 hect?rea a 15 minutos o 500 m de su residencia como m?ximo
Al poner de relieve la importancia del acceso a zonas verdes, el par?metro tem?tico relativo a la Meta 11.7 podr?a ayudar a catalizar las actividades p?blicas encaminadas a ofrecer espacios verdes de calidad para aumentar el bienestar de los ciudadanos. En la planificaci?n urbana es necesario adoptar normas sobre espacios verdes, en especial en los lugares en los que la urbanizaci?n avanza r?pidamente y esos espacios se est?n perdiendo.
Los espacios verdes incluyen zonas con vegetaci?n natural como hierba y ?rboles, del mismo modo que ?reas menos gestionadas como terrenos boscosos y reservas naturales y algunos elementos artificiales (Lachowycz y Jones, 2013). El espacio verde boscoso suele tener un mayor valor socioecon?mico y ambiental que el que carece de vegetaci?n o el espacio verde no boscoso. Ayudando a definir el car?cter de un lugar, los ?rboles y bosques de zonas urbanas pueden incrementar la diversidad del entorno, as? como el sentimiento de propiedad y pertenencia de las comunidades locales, que ven su identidad reflejada en los alrededores. Asimismo, se ha demostrado que la presencia de ?rboles en calles p?blicas disminuye la incidencia de delitos, lo que acrecienta la seguridad de los espacios abiertos y verdes. Un estudio llevado a cabo en Baltimore (los Estados Unidos de Am?rica) demostr? que el aumento del 10% en la cubierta de dosel estaba relacionado con una reducci?n del 12% del crimen (Troy, Grove y O?Neil-Dunne, 2012). La extensi?n de la cubierta de dosel en una ciudad ?definida por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Clim?tico (IPCC) como el ?porcentaje del suelo cubierto por una proyecci?n vertical del per?metro extremo de la extensi?n natural del follaje de las plantas? (IPCC, 2003)? deber?a considerarse un par?metro clave para cuantificar la calidad del espacio abierto y determinar las decisiones relacionadas con la planificaci?n, el dise?o y la ordenaci?n. Adem?s del instrumento i-Tree Eco mencionado en el Recuadro 21, tambi?n puede emplearse Collect Earth para estimar el dosel arb?reo en las ciudades y sus alrededores17.
La accesibilidad tambi?n es importante: la mayor accesibilidad a los espacios verdes urbanos est? relacionada con el aumento de su uso y, en consecuencia, la optimizaci?n de los beneficios que pueden reportar a los habitantes (Cohen et al., 2007, Roemmich et al., 2006). El acceso a los bosques y ?rboles ofrece oportunidades para realizar una vasta gama de actividades, y puede aportar beneficios a muchos tipos diferentes de usuarios. Por ejemplo, se ha demostrado que en los ni?os que viven en zonas con un buen acceso a espacios verdes disminuye entre un 11% y un 19% la prevalencia de la obesidad, en comparaci?n con los que tienen un acceso limitado o inexistente (Dadvand et al., 2014). Factores como la distancia, la distribuci?n, la tipolog?a y la calidad afectan todos ellos a la accesibilidad de una zona: no basta con cuantificar la cantidad de espacio abierto urbano disponible por habitante. El acceso a espacios abiertos y verdes en las ciudades no siempre es equitativo; generalmente los distritos m?s ricos cuentan con m?s espacios verdes de mejor calidad. Existen diversas definiciones de accesibilidad. La Agencia Europea del Medio Ambiente define un espacio verde como accesible para una persona si se encuentra a 15 minutos a pie (aproximadamente entre 900 y 1 000 metros) de su lugar de residencia (Instituto de Investigaci?n Ambiente Italia, 2003). En los Estados Unidos de Am?rica se ha establecido que un cuarto de milla, esto es, 400 metros, es la distancia que las personas est?n dispuestas a caminar para llegar a un espacio verde (Boone et al., 2009). En el Reino Unido de Gran Breta?a e Irlanda del Norte, con arreglo a la norma sobre espacios verdes naturales accesibles, nadie deber?a vivir a m?s de 300 metros de la zona m?s pr?xima de espacio verde natural accesible de, como m?nimo, 2 hect?reas de superficie (Natural England, 2008). En 2017, el Instituto de desarrollo
17 Esta herramienta, elaborada por la FAO, est? disponible en http://www.openforis.org/tools/collect-earth.html).
espacial ecol?gico de Leibniz (I?R) cre? una metodolog?a para calcular el desempe?o de las ciudades alemanas en cuanto a ofrecer espacios verdes o bosques urbanos accesibles a sus habitantes (Grunewald et al., 2017). Los resultados del an?lisis, presentados en la Figura 14, indican que alrededor del 75% de los alemanes dispone actualmente de un acceso adecuado a espacios verdes.
ODS
Garantizar modalidades de consumo y producci?n sostenibles
Introducci?n
La renovabilidad, la eficiencia de los recursos y la obtenci?n responsable de productos forestales son los elementos esenciales del concepto de producci?n y consumo sostenibles. La mayor eficiencia de los recursos, la durabilidad de los productos derivados de la madera y la recolecci?n responsable de PFNM pueden aliviar la carga que supone para el medio ambiente producir para la poblaci?n mundial en crecimiento. Ya existen una producci?n y un consumo responsables de productos forestales. El papel y la madera, por ejemplo, pueden reutilizarse si se recuperan y se separan del resto de residuos. Reciclar la madera y el papel reduce el volumen de fibra virgen de madera necesario para elaborar productos a base de este material.
La industria forestal tambi?n produce biocombustibles de segunda generaci?n y materiales biol?gicos que pueden sustituir los combustibles y productos f?siles. Suministra envases sostenibles fabricados a partir de desechos y residuos de madera, incluso destinados a contener productos alimenticios. Las innovaciones t?cnicas en productos madereros est?n mejorando la productividad de los recursos. Los residuos de madera se est?n utilizado ampliamente para fabricar tableros a base de madera, en particular tableros de part?culas y otros materiales compuestos modernos. Las f?bricas pueden transformar los subproductos en energ?a, nueva materia prima, biocombustibles o una fuente de minerales, recicl?ndolos a partir de cenizas de lodo (Confederaci?n de industrias papeleras europeas, 2014). Por lo tanto, como se ha expuesto en la secci?n relativa al ODS7, la energ?a limpia se est? generando a partir de residuos de madera.

FIGURA 14
ACCESO A ESPACIOS VERDES EN ALEMANIA
Disponibilidad de espacio verde por habitante ≥ 1 mill. en relaci?n con la superficie total de espacio verde urbano
≥ 0,25 mill.
≥ 0,05 mill. 2
100 Km
10045 180 280 400 650 1670

INDICADOR M
Porcentaje de habitantes que viven a poca distancia de espacios verdes de ≥ 1 ha y a media distancia de zonas verdes de superficie ≥ 10 ha

40 50 60 70 80 90
FUENTE: Geodata: ATKIS-BASIS DLM VG25 ? GeoBasis-DE/ BKG (2014), population raster census ? Destatis (2015).
Mapa: Richter, B.; Grunewald, K. y Schinke, U. Instituto Leibniz para el Desarrollo Ecol?gico Urbano y Regional (I?R), 2016.
No obstante, la producci?n sostenible solo puede lograrse si se acompa?a de cambios positivos en los h?bitos de consumo y los estilos de vida de los hogares y los gobiernos (por ejemplo, a trav?s de pol?ticas de adquisici?n m?s responsables en el sector p?blico). En todo el mundo el sector forestal ha dado numerosos ejemplos de producci?n y consumo de madera sostenibles. Uno de ellos es la elaboraci?n de pol?ticas que fomenten el uso de productos madereros para la construcci?n, que han demostrado requerir menos energ?a que sistemas de construcci?n comparables que utilizan hormig?n, acero o ladrillos (Upton et al., 2008). La madera podr?a emplearse mucho m?s en la construcci?n no solo de casas sino tambi?n de otras estructuras, por ejemplo, de puentes, aunque esta pr?ctica podr?a verse obstaculizada por reglamentos en los que no se incluya la madera espec?ficamente, as? como por algunas condiciones de los seguros. Si bien se observan indicios positivos en algunos pa?ses, el uso de madera en la construcci?n todav?a no est? aumentando a escala mundial. En 2013, los Estados miembros de la Comisi?n
Econ?mica de las Naciones Unidas para Europa (CEPE) aprobaron un plan de acci?n basado en la realizaci?n de an?lisis de los ciclos de vida de todos los materiales con miras a contribuir a la elaboraci?n de normas para la construcci?n verde (CEPE y FAO, 2016). Como se muestra en el estudio de casos de Noruega del Recuadro 23, tambi?n existe la posibilidad de hacer un mayor uso de la madera como sustituto de los productos convencionales derivados del petr?leo.
Cuantificaci?n de la contribuci?n de los bosques y los ?rboles al ODS12
Se espera que en 2050 la poblaci?n mundial alcance los 9 800 millones de personas, mientras que se prev? que los ingresos per capita se tripliquen. Esto dar? lugar a una mayor explotaci?n de muchos recursos naturales, en particular la madera, as? como al aumento de los residuos (OCDE, 2016). Para lograr una bioeconom?a circular m?s eficiente en el uso de los recursos es imprescindible utilizar de manera m?s eficiente la madera ?con inclusi?n de sus desechos y residuos de madera? para satisfacer esta demanda; es decir, ?hacer m?s con menos?. Habida cuenta de que el uso de los recursos tiene muchas caracter?sticas diferentes, un solo indicador o par?metro no puede medir todos los aspectos del consumo y producci?n sostenibles, pero el par?metro tem?tico propuesto en esta secci?n sirve como medici?n aproximada para ayudar a hacer un seguimiento del concepto m?s amplio de eficiencia en el uso de los recursos en la industria de los productos forestales.

RECUADRO 23
LA INNOVACI?N EN PRODUCTOS DERIVADOS DE LA MADERA EN NORUEGA contenidos de agua y cemento en la elaboraci?n del hormig?n y, por lo tanto, disminuir la utilizaci?n de energ?a y agua as? como las emisiones de CO2 en el proceso de producci?n. Borregaard es el mayor fabricante mundial de bioetanol de segunda generaci?n, con una producci?n aproximada de
millones de litros al a?o. En la actualidad, la refiner?a que la empresa tiene en Sarpsborg produce bioetanol para veh?culos de transporte pesado y
La biorrefiner?a noruega Borregaard produce una gran variedad de productos bioqu?micos, biomateriales y biocombustibles obtenidos de residuos de madera que pueden utilizarse como sustitutivos de productos derivados del petr?leo. La celulosa especializada se
consume en sectores como el de la construcci?n, el
farmac?utico y el alimentario, y se utiliza en la 20
fabricaci?n de cosm?ticos, filtros, productos higi?nicos, textiles y pinturas. Uno de sus principales componentes, la lignina, se utiliza en la producci?n de cemento, tintes autobuses de la regi?n de Oslo. textiles e ingredientes alimentarios. Sus propiedades aglutinantes posibilitan reducir considerablemente los FUENTE: Borregaard, 2017.
META 12.2 DE LOS ODS
 De aqu? a 2030, lograr la gesti?n sostenible y el uso eficiente de los recursos naturales
?ndice de producci?n mundial de madera en rollo industrial en comparaci?n con el ?ndice de producci?n mundial de madera aserrada y tableros A fin de demostrar el progreso en la eficiencia del sector forestal en el uso de la madera, se seleccionaron como par?metros tem?ticos las comparaciones del ?ndice de producci?n mundial de madera en rollo y el ?ndice de producci?n mundial de madera aserrada y tableros, con miras a evaluar la tasa de utilizaci?n de la madera y, con ello, el uso de los recursos primarios por parte de la industria de transformaci?n de la madera. Se parte del supuesto de que las cifras mundiales relativas a la producci?n se correspondan con las del consumo mundial. Se han recopilado datos en forma de estad?sticas oficiales durante m?s de cinco decenios para reflejar los progresos realizados por la industria mundial de los productos derivados de la madera desde 1970. Dado que los ?ndices est?n vinculados a la producci?n anual, resulta f?cil hacer una interpretaci?n, medici?n y seguimiento de los mismos en los planos mundial, regional y nacional.

FIGURA 15
?NDICE DE PRODUCCI?N MUNDIAL
160
150
140
130
120
110
1970?1990 = 1,3% anual
100
90
80
70 1970?1990 = 1,5% anual
60
50
40
1970 1975 1980
FUENTE: FAO, 2017d.
En la Figura 15 se muestra que, si bien la producci?n mundial de madera en rollo creci? anualmente de manera paralela a la producci?n de madera aserrada y tableros entre 1970 y 1999, posteriormente se produjo un incremento repentino de la producci?n de madera aserrada y tableros a base de madera. Entre 2000 y 2015, esta aument? un 8,2% al a?o mientras que la de madera en rollo creci? un 1,9% anual. Esta mejora en la tasa de utilizaci?n de la madera puede atribuirse a la mayor producci?n de tableros a base de este material, una forma m?s eficiente de utilizar la madera cuyo proceso de producci?n requiere entre un 10% y un 20% menos de materia prima por unidad de producci?n. Mientras que para producir un metro c?bico de madera aserrada se necesitan alrededor de 1,9 metros c?bicos de madera en rollo, un metro c?bico de tablero a base de madera (por ejemplo, tablero de part?culas o de fibra) requiere entre 1,5 y 1,7 metros c?bicos de madera en rollo (CEPE y FAO, 2010).
Adem?s de los residuos derivados de la transformaci?n de la madera, la madera usada puede emplearse como materia prima en la producci?n de determinados tipos de tableros a base de madera (FAO, 2017d). La madera usada puede proceder de fuentes como los desechos de demolici?n y los envases; tal como se muestra en la Figura 16, la proporci?n de madera recuperada respecto del total de consumo de madera en bruto por parte de la industria europea de tableros de part?culas se ha duplicado hasta alcanzar el 30% durante el ?ltimo decenio, lo que supone un ahorro equivalente a 15 millones de metros c?bicos de madera en rollo.
?ndice de consumo mundial Per Capita de madera aserrada y tableros a base de madera El consumo per capita de productos derivados de la madera indica la cantidad media de material utilizado para satisfacer la demanda final. En las figuras 17 y 18 se muestra que entre 2000 y 2015 el consumo de tableros a base de madera per capita creci? un 80%, mientras que el de madera aserrada se ha mantenido relativamente est?tico. Esto indica que desde 2000 el sector forestal mundial ha logrado una producci?n m?s eficiente en el uso de los recursos mediante la promoci?n de tableros a base de madera en sustituci?n la madera aserrada y la satisfacci?n de la consiguiente demanda de los consumidores (FAO, 2017d).

FIGURA 16
PROPORCI?N MEDIA DE MADERA RECUPERADA DEL TOTAL DE CONSUMO DE MADERA EN BRUTO POR PARTE DE LA INDUSTRIA EUROPEA DE TABLEROS DE PART?CULAS, 2005?2016
0
2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016
NOTA: Datos para 22 pa?ses, que representan el 73% de la producci?n total de tableros de part?culas en Europa: Alemania, Austria, B?lgica, Bulgaria, Chequia, Dinamarca, Eslovaquia, Eslovenia, Espa?a, Estonia, Finlandia, Francia, Grecia, Hungr?a, Italia, Letonia, Lituania, Noruega, Polonia, Reino Unido, Ruman?a y Suecia. (http://europanels.org/annual-report). FUENTE: Federaci?n Europea de Fabricantes de Tableros, 2017.
META 12.5 DE LOS ODS
 De aqu? a 2030, reducir considerablemente la
generaci?n de desechos mediante actividades de prevenci?n, reducci?n, reciclado y reutilizaci?n
Tasa de recuperaci?n del papel (porcentaje)
La tasa de reciclaje del papel es un buen ejemplo de eficiencia en el uso de los recursos en la industria papelera. Refleja el porcentaje de papel y cart?n consumidos a nivel nacional que se recupera para su reciclaje u otros usos. En la Figura 19 se presenta el aumento de la recogida de papel recuperado y en la Figura 20 se muestra que la tasa de recuperaci?n del papel se duplic? con creces, del 24,6% en 1970 al 56,1% en 2015, lo que demuestra que la mayor parte del papel actualmente pasa por un proceso de reciclaje (FAO, 2017d). No obstante, la tasa difiere seg?n la regi?n, lo que indica que hay un amplio margen de mejora en algunos pa?ses. El seguimiento del desempe?o respecto de este indicador, en especial a escala regional y nacional, permitir? que los progresos de la industria papelera est?n mejor encaminados hacia la consecuci?n del ODS12. Por ejemplo, si la tasa de reciclaje del papel aumentara al 66% a nivel mundial, se reducir?a la presi?n sobre los bosques en 153 millones de metros c?bicos al a?o, lo que equivale al 8% de la producci?n mundial de madera en rollo de uso industrial.
META 12.6 DE LOS ODS
 Alentar a las empresas […] a que adopten
pr?cticas sostenibles e incorporen informaci?n sobre la sostenibilidad en su ciclo de presentaci?n de informes
Proporci?n de la madera en rollo industrial procedente de bosques certificados La certificaci?n forestal y los c?digos de conducta voluntarios son instrumentos fundamentales para la promoci?n de un consumo y producci?n sostenibles. Habida cuenta de que existen muchos sistemas y planteamientos voluntarios diferentes ?

FIGURA 17
?NDICE DE CONSUMO MUNDIAL PER CAPITA
Madera aserrada
190
180
170
160
150
140
130
120
110
100
90
80
70
60
50
40
30
1970 1975 1980 1985
FUENTE: FAO, 2017d.
FIGURA 18
CONSUMO MUNDIAL PER CAPITA, m3/1 000 HABITANTES Tableros a base de madera Madera aserrada + Tableros a base de madera

1995 2000 2005 2010 2015
Madera aserrada
FUENTE: FAO, 2017d.

FIGURA 19
CONSUMO MUNDIAL DE PAPEL Y VOLUMEN DE PAPEL RECUPERADO Recogida de papel recuperado Consumo de papel y cart?n

2000 2005 2010 2015
56,1

44,1

2000 2005 2010 2015

FUENTE: FAO, 2017d.
FIGURA 20
TASA MUNDIAL DE RECICLAJE DEL PAPEL

1990 1995
60
50
40
30 30
20 24,6
10
0
1970 1975 1980 1985
FUENTE: FAO, 2017d.

? encaminados a realizar un seguimiento y una verificaci?n de la sostenibilidad de la madera, no es factible cuantificar el volumen obtenido y verificado mediante distintos sistemas a escala mundial. En consecuencia, teniendo en cuenta el alcance mundial de ambos sistemas, se eligi? como indicador la proporci?n de madera certificada a escala mundial producida anualmente y verificada por el Consejo de Manejo Forestal (FSC), por el Programa de Reconocimiento de Sistemas de Certificaci?n Forestal (PEFC) o por ambos. El volumen real de la madera producida de forma sostenible depender? de la calidad de los datos relativos a este indicador, de lo s?lidos que sean los sistemas y de la calidad del proceso de verificaci?n.
Los datos proporcionados por el FSC y el PEFC indican que la industria forestal ha realizado un progreso considerable en la mejora de la sostenibilidad durante los ?ltimos a?os, y que est? aumentando el uso de productos procedentes de bosques que se gestionan de forma sostenible.
En 2017 se estim? que el volumen anual de madera recolectada en bosques certificados por el FSC ascend?a a 427 millones de metros c?bicos, lo que representaba el 23% del volumen total de la producci?n mundial de madera en rollo de uso industrial y el 11% de la producci?n mundial de madera en rollo (incluida la le?a), seg?n los datos de la FAO (FSC, 2018a, 2018b). Esta cifra se calcula sobre la base de los datos verificados por terceros extra?dos de los informes p?blicos de todos los certificados FSC de gesti?n forestal v?lidos. De los 509 certificados FSC, en 1 138 se indicaban los vol?menes y en los 371 restantes se daba una estimaci?n en funci?n del tipo de bosque y la superficie. Por tanto, deber?a tenerse en cuenta un margen de incertidumbre de +/?5%.
Seg?n el PEFC, el volumen total estimado de madera certificada por el FSC y el PEFC en 2016 fue de 689 millones de metros c?bicos de madera en rollo, lo que representa el 38% de la producci?n mundial de madera en rollo de uso industrial (PEFC, 2017). Para hacer este c?lculo, el PEFC ha tenido en cuenta que parte de los bosques del mundo tiene doble certificaci?n. Esta cifra hace referencia a los insumos de la cadena de suministro y no al volumen de productos finales certificados o etiquetados que entran en el mercado tras su elaboraci?n.
En los ?ltimos a?os tambi?n han aumentado los compromisos de eliminaci?n total de la deforestaci?n en relaci?n con diversos productos en respuesta a los llamamientos mundiales a la acci?n para combatir la deforestaci?n y la degradaci?n de los bosques. Cada vez m?s empresas del sector privado se est?n comprometiendo voluntariamente a eliminar la deforestaci?n de sus cadenas de suministro, en su mayor?a grandes empresas de bienes de consumo, minoristas y bancos. Un estudio llevado a cabo en el marco de la iniciativa Supply Change de Forest Trends revel? que el n?mero de compromisos de eliminaci?n total de la deforestaci?n aument? de 579 en 2016 a 760 en 2017 y que el n?mero total de empresas que hab?a adquirido este compromiso subi? de 566 a 718. Estos compromisos incluyen planes para la compra de productos madereros certificados, la adquisici?n de certificados relativos a la producci?n sostenible o una combinaci?n de ambos. La certificaci?n forestal se emplea a menudo como instrumento de seguimiento de los progresos alcanzados en la consecuci?n de los objetivos de eliminaci?n total de la deforestaci?n (Donofrio et al., 2017).
Asimismo, se est? trabajando en la certificaci?n de la producci?n de PFNM. Esta resulta m?s compleja que la certificaci?n de la madera debido a la diversidad de productos, sus distintos usos finales, la estacionalidad y la falta de garant?a de los derechos de explotaci?n (Corradini y Pettenella. FAO, 2017f). Existe una serie de sistemas de certificaci?n en el caso de los PFNM ?la norma FairWild (Recuadro 24), el PEFC, el FSC, la certificaci?n de producto org?nico y comercio justo, la Rainforest Alliance, la Norma Internacional para la Recolecci?n Silvestre
Sostenible de Plantas Medicinales y Arom?ticas (ISSC-MAP) y el certificado de origen, entre otros?lo que dificulta la elaboraci?n de estad?sticas mundiales. Adem?s, del mismo modo que con la madera, la certificaci?n es solo uno de los indicadores de la sostenibilidad. Los estudios realizados durante los ?ltimos decenios confirman que las medidas ?universales? no suelen funcionar: mientras que puede que algunos PFNM est?n expuestos a riesgos de sobreexplotaci?n y requieran normas estrictas sobre su extracci?n, otros productos pueden recolectarse sin poner en peligro la base de recursos, por lo que no necesitan tanta “mano dura? (Laird et al., 2011;
Norvell, 1995; Pilz et al., 2003; Egli et al., 2006).

RECUADRO 24
LA NORMA FAIRWILD
La norma FairWild se compone de 11 principios y 29 criterios establecidos con el fin de abordar las necesidades ecol?gicas, sociales y econ?micas para la recolecci?n sostenible de plantas silvestres. Su objetivo es asegurar el uso continuo y la supervivencia a largo plazo de las poblaciones y especies silvestres en sus h?bitats, a la vez que se respetan las tradiciones y culturas y se respaldan los medios de subsistencia de todas las partes interesadas. La norma apoya iniciativas encaminadas a garantizar que los recursos vegetales silvestres se gestionen, recolecten y comercialicen de forma sostenible, proporcionando beneficios a los productores rurales. Esta norma permite certificar productos como plantas medicinales y arom?ticas; gomas y resinas; frutas silvestres, nueces, semillas, ingredientes para productos terminados tales como aceites esenciales y grasos, as? como productos terminados que contengan ingredientes certificados por FairWild. Mediante este sistema se comercializan anualmente
400 toneladas de materiales herb?ceos certificados con la norma FairWild, que en la actualidad regula 17 especies procedentes de diez pa?ses y 20 empresas.
FUENTE: FairWild Foundation, 2017.
META 12.7 DE LOS ODS
 Promover pr?cticas de adquisici?n p?blica que
sean sostenibles, de conformidad con las pol?ticas y prioridades nacionales
N?mero de pa?ses que aplican pol?ticas sostenibles de adquisici?n p?blica de madera La acci?n internacional encaminada a combatir la deforestaci?n, la degradaci?n de los bosques y la producci?n ilegal e insostenible de madera dio lugar a la formulaci?n de pol?ticas sobre la adquisici?n p?blica de madera. En 2014 se hab?an aprobado pol?ticas sobre la adquisici?n p?blica de madera ?en particular, criterios relativos a la legalidad o sostenibilidad? en 21 pa?ses europeos y seis pa?ses fuera de Europa. Si bien estas pol?ticas difieren en cuanto a su dise?o y nivel de aplicaci?n, todas ellas impulsan la demanda de madera legal y sostenible verificada y contribuyen al cumplimiento de los compromisos y las convenciones internacionales al repercutir positivamente en la gesti?n forestal (Brack, 2014).
Una iniciativa que promueve la utilizaci?n de madera obtenida de manera legal es la relativa a la aplicaci?n de las leyes, gobernanza y comercio forestales (FLEGT), que tiene como objetivo reducir la explotaci?n ilegal de madera mediante el fortalecimiento de la gesti?n sostenible y legal de los bosques, la mejora de la gobernanza y la promoci?n del comercio de madera producida legalmente. El Reglamento de la Madera de Uni?n Europea se cre? como parte del Plan de acci?n FLEGT a fin de combatir la explotaci?n ilegal de madera garantizando que en la Uni?n Europea solo se venda madera legal o productos derivados de esta. En 2008 se enmend? la Ley Lacey de los Estados Unidos de Am?rica ?que ha prohibido el tr?fico ilegal de flora y fauna silvestres desde 1900? para incluir la madera y el papel y prohibir as? el comercio de productos madereros obtenidos ilegalmente. Otros pa?ses, como Australia, tambi?n han promulgado leyes similares en las que se proh?be tanto la importaci?n como la transformaci?n de la madera extra?da de forma ilegal y sus productos derivados (WRI, 2017b).
ODS
Adoptar medidas urgentes para combatir el cambio clim?tico y sus efectos18
Introducci?n
Los bosques desempe?an una funci?n esencial para determinar la acumulaci?n de gases de efecto invernadero en la atm?sfera, dado que absorben aproximadamente 2 000 millones de toneladas de equivalente de di?xido de carbono por a?o. En este sentido, la deforestaci?n es una de las principales causas del cambio clim?tico, ya que la capacidad de los bosques para retener carbono disminuye a medida que estos se pierden. En el Quinto Informe de Evaluaci?n del Grupo Intergubernamental de
18 Reconociendo que la CMNUCC es el principal foro internacional intergubernamental para negociar la respuesta mundial al cambio clim?tico.
Expertos sobre el Cambio Clim?tico (IPCC por sus siglas en ingl?s) se indica que las opciones de mitigaci?n m?s eficaces en funci?n del costo en la silvicultura son la forestaci?n, la ordenaci?n forestal sostenible y la reducci?n de la deforestaci?n, siendo grandes las diferencias en su importancia relativa entre regiones (IPCC, 2014).
Como se destaca en las secciones que se ocupan de otros ODS, los bosques y los ?rboles proporcionan un amplio abanico de bienes y servicios ecosist?micos que se ven amenazados por el cambio clim?tico. Si bien no hay certeza acerca de la magnitud y el marco temporal de las repercusiones ambientales, sociales y econ?micas del cambio clim?tico, actualmente se dispone de suficiente informaci?n cient?fica para pasar a la acci?n. Los bosques son esenciales tanto para la mitigaci?n del cambio clim?tico como para la adaptaci?n a este. Hacer caso omiso de su contribuci?n podr?a socavar gravemente la eficacia de la acci?n en favor del clima.
Cuantificaci?n de la contribuci?n de los bosques y los ?rboles al ODS13
META 13.1 DE LOS ODS
 Fortalecer la resiliencia y la capacidad de
adaptaci?n a los riesgos relacionados con el clima y los desastres naturales en todos los pa?ses
Superficie forestal (en hect?reas) destruida/ afectada por desastres naturales relacionados con el clima en los ?ltimos 20 a?os (1996 ? 2016)
Este par?metro tem?tico se elabor? con miras a arrojar luz sobre la extensi?n de la superficie forestal afectada por desastres19. Aunque a?n persiste la incertidumbre acerca de los efectos precisos del cambio clim?tico en la ?ndole, escala y localizaci?n de los desastres naturales, se prev? que estos se intensificar?n con el cambio clim?tico. Esto tendr? repercusiones ambientales, sociales y econ?micas, especialmente para las comunidades cuyos medios de subsistencia y seguridad alimentaria dependen de los bosques. Los desastres podr?an destruir activos e infraestructuras forestales cr?ticas y ocasionar graves p?rdidas en la
19 Los datos utilizados en este an?lisis se obtuvieron de la FRA (FAO,
2015a), los informes nacionales conexos (FAO 2015d), as? como del Instituto Forestal Europeo y la base de datos del Sistema europeo de informaci?n sobre incendios forestales.
producci?n. Pueden invertir los flujos comerciales y desacelerar el crecimiento econ?mico en los pa?ses donde el sector tiene importancia econ?mica y aporta una contribuci?n considerable al PIB (da Silva y Cernat, 2012). Cuando el da?o que causan los desastres en los bosques es grave, las repercusiones negativas pueden ser duraderas debido a los prolongados plazos que requiere la recuperaci?n forestal. Las comunidades que dependen de los bosques pueden requerir asistencia a largo plazo a fin de prepararse para los desastres y recuperarse de ellos. Por lo tanto, la informaci?n sobre la superficie forestal afectada resulta esencial para comprender la amplitud y el alcance de los efectos de los desastres en el sector, en los medios de subsistencia y en el desarrollo socioecon?mico de muchas zonas rurales. Mientras tanto, los bosques y los ?rboles desempe?an una funci?n importante, ya que brindan protecci?n ante los desastres naturales, como avalanchas y desprendimientos de tierras en las zonas monta?osas, as? como tsunamis y ciclones en las zonas costeras; o bien ayudan a prevenirlos o a disminuir sus efectos.
M?s de 800 millones de hect?reas de superficie forestal fueron destruidas o afectadas por desastres entre 1996 y 2015 (FAO, 2015a). Durante el per?odo 2003-2013, 26 sucesos importantes ocasionaron da?os y p?rdidas forestales por un valor de 737 millones de USD (FAO, 2015c), siendo los huracanes, tifones y tormentas similares los que causaron los peores efectos (Figura 21).
Un estudio de 155 informes nacionales relacionados con perturbaciones debidas a incendios (Van Lierop et al., 2015) demostr? que la mayor?a de los pa?ses con grandes zonas forestales registraron al menos algunas superficies quemadas (Figura 22) y que, durante el per?odo comprendido entre 2003 y 2012, se incendiaron cada a?o alrededor de 67 millones de hect?reas (el 1,7% de las tierras forestales). Durante este per?odo, el promedio m?s alto de superficie quemada se registr? en Am?rica del Sur (35 millones de hect?reas por a?o), seguido por ?frica (17 millones de hect?reas por a?o) y Ocean?a (7 millones de hect?reas por a?o). Aunque se observ? una tendencia descendente en la superficie forestal quemada en Am?rica del Sur, y una tendencia ligeramente descendente en ?frica, no se se?alaron tendencias claras en otros lugares.

FIGURA 21
PORCENTAJE DE SUPERFICIE FORESTAL AFECTADA POR DESASTRES 3,2 2,7

TSUNAMIS TERREMOTOS

FUENTE: FAO, basado en datos de evaluaciones de las necesidades despu?s de desastres, 2003-2013.
En lo que respecta a las perturbaciones debidas a plagas, enfermedades y fen?menos meteorol?gicos graves, solamente 75 pa?ses (que representan el 70% del total de la superficie forestal mundial) presentaron datos sobre la superficie afectada, y notificaron en total casi 100 millones de hect?reas de bosques afectadas por plagas y enfermedades. Am?rica del Norte y Central informaron la superficie forestal afectada m?s grande (58 millones de hect?reas); la mayor parte de esta se atribuy? a escarabajos de la corteza.
Los fen?menos meteorol?gicos graves (como nieve, tormentas y sequ?a) afectaron principalmente las superficies forestales de Asia (casi 18 millones de hect?reas) y Am?rica del Norte y Central (m?s de 13 millones de hect?reas). Otros datos obtenidos por separado en Europa sugieren que 768 millones de hect?reas de bosques fueron afectadas por las sequ?as, mientras que 97 000 hect?reas lo fueron por da?os ocasionados por vientos entre 1996 y 2001 (Figura 23) (EFI, 2017).
N?mero de pa?ses que cuentan con estrategias nacionales y locales de reducci?n del riesgo de desastres que incluyen medidas basadas en los bosques
La Reducci?n del Riesgo de Desastres (RRD) consiste en el concepto y la pr?ctica de analizar y reducir mediante esfuerzos sistem?ticos los factores que provocan los desastres. Entre otros ejemplos pueden mencionarse la limitaci?n de la exposici?n a peligros, la disminuci?n de la vulnerabilidad de la poblaci?n y la propiedad, la ordenaci?n racional de la tierra y el medio ambiente y la mejora de la preparaci?n y la alerta temprana ante sucesos adversos. En el Marco de Sendai para la Reducci?n del Riesgo de Desastres 2015-2030 se invita a los pa?ses a notificar si han elaborado una estrategia nacional de reducci?n del riesgo de desastres y si la RRD es uno de los objetivos de las pol?ticas y planes relacionados con el medio ambiente.
Seg?n los informes pertinentes, 133 pa?ses han elaborado estrategias nacionales de RRD y 102 de ellos indicaron que sus estrategias incluyen medidas de RRD basadas en los ecosistemas que pueden abarcar los bosques. Entre las medidas basadas en los bosques se incluyen la reforestaci?n y rehabilitaci?n de las zonas degradadas, especialmente en las pendientes por medio de terrazas para evitar la erosi?n y los desprendimientos de tierras, forestaci?n para mitigar las inundaciones, conservaci?n y restauraci?n de manglares en las zonas costeras como protecci?n contra los ciclones y tsunamis, y manejo integrado de plagas e incendios. Adem?s de los planes concretos de medidas en el terreno, algunos pa?ses indicaron que las pol?ticas y planes nacionales pertinentes sobre medio ambiente y recursos naturales inclu?an la gesti?n del riesgo de desastres.

FIGURA 22
SUPERFICIE FORESTAL INCENDIADA

FUENTE: Basado en datos de la Universidad de Maryland.
META 13.2 DE LOS ODS
 Incorporar medidas relativas al cambio clim?tico
en las pol?ticas, estrategias y planes nacionales
N?mero de pa?ses que han notificado el establecimiento de una pol?tica, estrategia o plan integrado que se refiera a la capacidad del sector forestal de adaptarse a los efectos adversos del cambio clim?tico y de promover la resiliencia al clima

FIGURA 23
SUPERFICIE FORESTAL AFECTADA POR DA?OS OCASIONADOS POR VIENTOS (EUROPA)
Da?os ocasionados por vientos (10?3 m ) No hay datos
1 000−10 000
10 000−50 000
50 000−100 000
100 000−250 000
250 000−500 000
FUENTE: Instituto Forestal Europeo (EFI), 2017.
Los bosques y ?rboles gestionados de manera sostenible pueden cumplir una funci?n esencial para enfrentar el cambio clim?tico. La necesidad de lograr la adaptaci?n al cambio clim?tico en la silvicultura es especialmente significativa, y deber?a adoptarse un enfoque que deje el control en manos de los pa?ses, responda a las cuestiones de g?nero y sea participativo y del todo transparente. La adaptaci?n deber?a tener en cuenta la vulnerabilidad del ecosistema y las comunidades dependientes de este frente al cambio clim?tico, as? como otros usos de la tierra que pueden afectar los bosques o verse influidos por estos. La vulnerabilidad de los bosques a los efectos del cambio clim?tico es espec?fica en funci?n del lugar y, por ende, tambi?n ser?n espec?ficas del contexto y el lugar las medidas de adaptaci?n destinadas a reducirla o mejorar la capacidad de adaptaci?n. Esta adaptaci?n en funci?n del contexto deber?a basarse en las mejores investigaciones cient?ficas disponibles y en los conocimientos ind?genas y tradicionales, incluso de sistemas locales. Dado que los bosques est?n integrados en paisajes o territorios m?s amplios que se ven influenciados por una variedad de fuerzas biof?sicas, sociales e institucionales, trabajar en el plano del territorio propicia el fortalecimiento

de la resiliencia de los sistemas de uso de la tierra, los recursos naturales y los medios de subsistencia de las personas de forma coherente; con el apoyo de mecanismos institucionales y de gobernanza eficaces.
La gesti?n de los bosques en el contexto de un enfoque territorial tiene mayores probabilidades de optimizar su contribuci?n a la estabilidad y vitalidad de los ecosistemas, as? como su capacidad para respaldar la atenci?n de las necesidades de la sociedad de forma sostenible. Comprender la din?mica entre los diferentes elementos (biof?sicos, sociales, econ?micos e institucionales) e involucrar a las partes interesadas en las decisiones ayudar? a elaborar estrategias y medidas para aumentar la resiliencia.
Este par?metro tem?tico se dise?? dentro de este contexto, a fin de destacar la inclusi?n de los bosques en los informes de los pa?ses sobre la adaptaci?n al cambio clim?tico. La finalidad del par?metro es indicar la funci?n de los bosques en la adaptaci?n a nivel nacional, as? como las medidas que se han de adoptar para aumentar su resiliencia.
En noviembre de 2017 hab?an presentado sus primeras Contribuciones Determinadas a nivel Nacional (CDN) 161 partes , mientras que 189 hab?an presentado al menos su primera contribuci?n nacional21. Cincuenta pa?ses menos adelantados han presentado programas nacionales de acci?n para la adaptaci?n (PNAA) y siete pa?ses en desarrollo han presentado sus planes nacionales de adaptaci?n (PNA).
Un examen de los documentos indica que al menos 120 pa?ses mencionaron la silvicultura en sus comunicaciones, comprometi?ndose muchos de ellos a mejorar la resiliencia de los bosques. Si bien se carece de informaci?n detallada sobre medidas espec?ficas, entre estas se mencionaron la protecci?n de los bosques, la reforestaci?n y la agroforester?a. Todos los pa?ses con zonas costeras indicaron que daban m?xima prioridad a la restauraci?n y protecci?n de los manglares a fin de proteger esas zonas del oleaje de tormenta. Se se?al? como una necesidad esencial el desarrollo de capacidades en relaci?n con medidas de gesti?n forestal adecuadas para la adaptaci?n al cambio clim?tico, especialmente en los pa?ses en desarrollo. No obstante, no todos los informes de los pa?ses reflejan con claridad la importancia de los bosques para la adaptaci?n al mismo. Por ejemplo, algunos pa?ses con extensas superficies forestales, como Colombia y los Estados Unidos de Am?rica, no indicaron la funci?n de los bosques en dicha adaptaci?n.
META 13.3 DE LOS ODS
 Mejorar la educaci?n, la sensibilizaci?n y la
capacidad humana e institucional respecto de la mitigaci?n del cambio clim?tico, la adaptaci?n a ?l, la reducci?n de sus efectos y la alerta temprana
N?mero de pa?ses que han incorporado la mitigaci?n, la adaptaci?n, la reducci?n del impacto y la alerta temprana relacionadas con los bosques en los planes de estudios de la ense?anza primaria, secundaria y terciaria La educaci?n sobre el cambio clim?tico es un componente esencial de la acci?n en favor del clima, ya que ayuda a los j?venes a comprender y abordar los efectos de las tendencias relacionadas con el cambio clim?tico, as? como a adaptarse a estas. M?s espec?ficamente, la educaci?n sobre el cambio clim?tico se centra en el aprendizaje acerca de las causas y efectos del mismo, as? como las posibles respuestas, desde una perspectiva interdisciplinaria y multidisciplinaria. Incluye la mitigaci?n y adaptaci?n, con la finalidad de promover el desarrollo resiliente al clima. La importancia de la educaci?n sobre el cambio clim?tico se ha reconocido a nivel internacional, y el art?culo 6 de la CMNUCC alienta a las Partes a promover, elaborar y aplicar programas de educaci?n sobre el cambio clim?tico y sus efectos como un componente integrado en los programas de estudios en todos los niveles escolares.
La CMNUCC requiere a los pa?ses que, por medio de las CDN y las comunicaciones nacionales, informen acerca de la situaci?n de la educaci?n sobre el cambio clim?tico y, por lo tanto, constituye la principal fuente de informaci?n para esta evaluaci?n. Entre otras fuentes, se incluyen la Organizaci?n de las Naciones Unidas para la Educaci?n, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) (a la que los pa?ses informan sobre la educaci?n para el desarrollo sostenible, incluido el cambio clim?tico), el Servicio Mundial de Informaci?n Forestal y la Alianza Mundial para la Reducci?n del Riesgo de Desastres y la Resiliencia en el Sector de la Educaci?n.
Solo 21 pa?ses notificaron que contaban con programas de educaci?n que abarcasen los efectos del cambio clim?tico, as? como su mitigaci?n y la adaptaci?n a este, o que hubiera metas a medio plazo para integrar la silvicultura en los programas de educaci?n sobre el cambio clim?tico22. No obstante, se incluy? m?s informaci?n respecto a campa?as de sensibilizaci?n del p?blico sobre el cambio clim?tico que incluyen los bosques, y casi todos los pa?ses informaron que sus campa?as inclu?an la funci?n de los bosques en la adaptaci?n al cambio clim?tico y su mitigaci?n.
ODS
Proteger, restablecer y promover el uso sostenible de los ecosistemas terrestres, gestionar sosteniblemente los bosques, luchar contra la desertificaci?n, detener e invertir la degradaci?n de las tierras y detener la p?rdida de biodiversidad
Introducci?n
La funci?n que desempe?an los bosques para mantener las funciones de los ecosistemas y los servicios ambientales se reconoce en el ODS15, que menciona espec?ficamente los bosques y su gesti?n sostenible. Los bosques y los ?rboles constituyen una parte integral del mosaico mundial de paisajes y ecosistemas, desde sabanas salpicadas por ?rboles y zonas boscosas abiertas hasta densos bosques tropicales y amplios bosques boreales. Interact?an con otros organismos vivos, con la tierra, el agua y la atm?sfera y proporcionan un
22 Los datos fueron extra?dos de las Comunicaciones Nacionales enviadas a la CMNUCC. Disponible en https://unfccc.int/processand-meetings/ transparency-reporting / reporting-and-review-underthe-convention / national-communications-and-biennial-updatereports-non-annex- i-parties / national-communication-submissionfrom-non-annex-i-parties.
amplio abanico de bienes y servicios que son importantes para la sociedad.
El mundo ten?a casi 4 000 millones de hect?reas de bosques en 2015. A pesar de la disminuci?n de la superficie forestal en los ?ltimos 25 a?os, la tasa de p?rdida neta de superficie forestal se redujo un 50% entre 1990?2000 y 2010?15. Los bosques naturales representan el 93% (o 3 700 millones de hect?reas) de la superficie forestal total. La cantidad de bosques plantados ha aumentado en m?s de 105 millones de hect?reas desde 1990, pero el ritmo de este aumento se ha desacelerado desde 2010 debido a la reducci?n de la plantaci?n en Asia oriental, Am?rica del Norte y Asia meridional y sudoriental (FAO, 2015a).
El inter?s en los bosques del mundo ha aumentado acompa?ado de una mayor conciencia acerca de su funci?n en el ciclo mundial del carbono. Como se se?ala en la secci?n sobre el ODS13, los bosques se consideran un arma natural contra el calentamiento mundial debido a su capacidad para mitigar el cambio clim?tico y adaptarse a este reduciendo las emisiones de carbono ocasionadas por la deforestaci?n y la degradaci?n forestal; y por la mayor absorci?n de carbono (seg?n el ODS13) resultante de la forestaci?n y la gesti?n forestal sostenible. Los bosques del mundo almacenan una cantidad estimada de 296 gigatoneladas de carbono en la biomasa superficial y subterr?nea (FAO 2015a), pero son mucho m?s que eso: los bosques tropicales albergan por s? solos al menos dos tercios de las especies terrestres (Gardner et al., 2009) y otros tipos de bosques son ecosistemas ricos en especies en sus propios contextos (Junta Directiva de la Evaluaci?n de los Ecosistemas del Milenio, 2005). Los bosques se encuentran entre los m?s importantes repositorios de biodiversidad y su gesti?n sostenible resulta esencial no solo para conservarlos, sino tambi?n para sostener el funcionamiento de los ecosistemas y, por ende, la provisi?n continua y saludable de servicios ecosist?micos tales como la producci?n de alimentos. En la secci?n sobre el ODS6 se destaca la funci?n esencial que desempe?an los bosques en el ciclo hidrol?gico. Tambi?n cumplen funciones de protecci?n, dado que reducen la erosi?n y el riesgo de desprendimientos de tierras, inundaciones y sequ?as, adem?s de evitar la desertificaci?n y salinizaci?n. La importancia socioecon?mica de los bosques se eval?a en las secciones sobre los ODS1, 2, 7 y 8 y en el Cap?tulo 3.
Cuantificaci?n de la contribuci?n de los bosques y los ?rboles al ODS15
META 15.1 DE LOS ODS
 De aqu? a 2020, asegurar la conservaci?n, el restablecimiento y el uso sostenible de los ecosistemas terrestres y los ecosistemas interiores de agua dulce y sus servicios, en particular los bosques, los humedales, las monta?as y las zonas ?ridas, en consonancia con las obligaciones contra?das en virtud de acuerdos internacionales

80
FIGURA 24
SUPERFICIE FORESTAL COMO PROPORCI?N DE LA SUPERFICIE TOTAL EN 1990, 2010 Y 2015
70

PORCENTAJE
1990 2010 2015
NOTA: *Excepto Australia y Nueva Zelandia.
FUENTE: Basado en Naciones Unidas, 2017a.
Indicador 15.1.1 de los ODS: Superficie forestal en proporci?n a la superficie total La medici?n de la superficie forestal como proporci?n de la superficie terrestre total permite el seguimiento de las p?rdidas y ganancias forestales y contribuye a orientar las medidas de pol?ticas para la conservaci?n y restauraci?n. Los datos relativos a este indicador se recopilan en la Evaluaci?n de los Recursos Forestales Mundiales de la FAO (FRA) (FAO, 2015a). La evaluaci?n m?s reciente, la FRA 2015, indica que el mundo sigue perdiendo bosques. Entre 1990 y 2015, la superficie forestal mundial disminuy? del 31,6% al 30,6% de la superficie mundial de tierras, pero el ritmo de p?rdida se ha desacelerado en los ?ltimos a?os.
La p?rdida de bosques se registra principalmente en los pa?ses en desarrollo, en particular en el ?frica subsahariana, Am?rica Latina y Asia sudoriental. A medida que aumenta la poblaci?n y las tierras forestales se convierten con fines agr?colas y para otros usos, la superficie forestal disminuye en todas las regiones clim?ticas excepto las templadas.
En algunas regiones de Asia, as? como en Am?rica del Norte y Europa, la superficie forestal ha aumentado desde 1990 (Figura 24) debido a los  
programas de forestaci?n a gran escala que se han ejecutado en varios pa?ses, as? como a la reconversi?n natural de tierras agr?colas de baja productividad a bosques.
La restauraci?n de los bosques y paisajes es parte de los esfuerzos mundiales para revertir la p?rdida de cubierta forestal. Uno de los Objetivos Forestales Mundiales del Plan estrat?gico de las Naciones Unidas para los bosques tiene la finalidad de invertir el proceso de p?rdida de la cubierta forestal y aumentar la superficie de bosques en un 3% en todo el mundo de aqu? a 2030. La Declaraci?n de Nueva York sobre los Bosques hizo suyos los llamamientos a reducir la p?rdida de bosques naturales a la mitad para el a?o 2020 y a eliminarla para el a?o 2030. La restauraci?n de bosques y paisajes contribuye al restablecimiento de los bosques degradados y, en forma m?s general, a combatir la degradaci?n de las tierras (Meta 15.3 de los ODS). El Mecanismo para la Restauraci?n de Bosques y Paisajes de la FAO se puso en marcha en 2014 con la finalidad de contribuir de forma significativa a la ampliaci?n de las actividades de restauraci?n de bosques y paisajes, a su seguimiento y a la elaboraci?n de informes al respecto, en estrecha colaboraci?n con la Asociaci?n Global sobre Restauraci?n del Paisaje Forestal, otros asociados clave y los pa?ses.
Indicador 15.1.2 de los ODS: Proporci?n de lugares importantes para la diversidad biol?gica terrestre y del agua dulce incluidos en zonas protegidas, desglosada por tipo de ecosistema El establecimiento de zonas protegidas resulta fundamental para conservar la biodiversidad y garantizar el uso a largo plazo de los recursos naturales. De ese modo, se muestran las tendencias temporales del porcentaje medio de diversidad biol?gica terrestre y del agua dulce que forma parte de zonas protegidas designadas. En consonancia con las obligaciones contra?das en virtud de acuerdos internacionales, mide los progresos hacia la conservaci?n, el uso sostenible y la restauraci?n de los ecosistemas terrestres y del agua dulce, en especial los bosques, los humedales, las monta?as y las zonas ?ridas, as? como los servicios que proporcionan.
Seg?n el Informe de los Objetivos de Desarrollo
Sostenible, 2017 (Naciones Unidas, 2017a), entre 2000 y 2017 aument? la cobertura mundial de las ?reas clave de biodiversidad23 (ACB) terrestres por zonas protegidas (Naciones Unidas, 2017a), como se muestra en la Figura 25. No obstante, este indicador no est? actualmente desglosado por tipo de ecosistema, y por tanto no identifica por separado las ACB en los bosques, debido la falta de datos.
META 15.2 DE LOS ODS
 De aqu? a 2020, promover la puesta en pr?ctica de la gesti?n sostenible de todos los tipos de bosques, detener la deforestaci?n, recuperar los
bosques degradados y aumentar considerablemente la forestaci?n y la reforestaci?n a nivel mundial
Indicador 15.2.1 de los ODS: Avances hacia la gesti?n forestal sostenible Este indicador mide los progresos realizados con respecto a cinco aspectos diferentes de la gesti?n forestal sostenible, como se indica a continuaci?n, con un resumen de los progresos logrados hasta ahora:
1. La tasa de variaci?n neta de la superficie forestal: a nivel mundial, la p?rdida neta de superficie forestal contin?a desaceler?ndose, del 0,18% en la d?cada de 1990 al 0,08% durante el ?ltimo per?odo de cinco a?os.
2. La biomasa por encima del suelo en los bosques, que comprende troncos, tocones, ramas, corteza, semillas y follaje: desde la d?cada de 1990, la biomasa se ha mantenido estable.
3. La proporci?n de la superficie forestal situada dentro de ?reas protegidas legalmente establecidas indica la medida en que los bosques se gestionan en favor de la protecci?n y el mantenimiento de la biodiversidad y otros recursos naturales y culturales: un 17% de los bosques del mundo se encuentran ahora dentro de zonas protegidas legalmente establecidas, registr?ndose un aumento especialmente importante en los tr?picos.
4. La proporci?n de la superficie forestal sometida a un plan de gesti?n forestal a
23 Sitios que contribuyen significativamente a la persistencia global de la biodiversidad. Representan los lugares m?s importantes para la conservaci?n de la biodiversidad en todo el mundo, y se identifican a nivel nacional utilizando criterios y umbrales estandarizados a nivel mundial (UICN, 2016).

FIGURA 25
PORCENTAJE DE COBERTURA MUNDIAL MEDIA DE ?REAS CLAVE DE BIODIVERSIDAD TERRESTRES
60

PORCENTAJE
2000 2010 2017
NOTA: *Excepto Australia y Nueva Zelandia.
FUENTE: Basado en Naciones Unidas, 2017,a.
largo plazo indica la parte de la superficie de bosques para la que se ha documentado la intenci?n de gestionarlos. Los planes de gesti?n pueden tener diferentes finalidades, tales como la producci?n de madera y productos forestales no madereros (PFNM) y la conservaci?n de la biodiversidad: la superficie sometida a planes de gesti?n a largo plazo hab?a aumentado a 2 100 millones de hect?reas para el a?o 2010, con una distribuci?n equitativa entre fines de producci?n y de conservaci?n.
5. La superficie forestal comprendida en un sistema de certificaci?n forestal verificado de forma independiente indica la superficie para la que un ?rgano independiente acreditado ha expedido certificados de gesti?n forestal de conformidad con normas nacionales e internacionales: la superficie forestal certificada aument? de 285 a 440 millones de hect?reas entre 2010 y 2014.
Los datos para este indicador se recopilaron mediante el proceso de la FRA de la FAO (FAO 2015a). En la Figura 26 se muestran los progresos generales en relaci?n con la Gesti?n Forestal Sostenible (GFS) para cada uno de los subindicadores por regi?n, sobre la base de datos de la FRA.
A nivel regional, se han logrado diferentes niveles de progresos y existen dificultades espec?ficas en algunas regiones y circunstancias. Por ejemplo, en Asia sudoriental se observa un aumento en la tasa de p?rdida de cubierta forestal, as? como una reducci?n de la biomasa, a pesar de haber aumentado la superficie de bosques protegidos y de la estabilidad registrada en las zonas que son objeto de planes de gesti?n forestal. Al mismo tiempo, los pa?ses menos adelantados muestran una combinaci?n de aumento de la tasa de p?rdida de cubierta forestal y reducci?n en las zonas protegidas y las zonas sometidas a certificaci?n forestal.

FIGURA 26
PROGRESOS EN LA GESTI?N FORESTAL SOSTENIBLE PARA CADA UNO DE LOS SUBINDICADORES DEL INDICADOR 15.2.1, POR GRUPOS REGIONALES DE ODS Superficie forestal comprendida en un sistema de
certificaci?n de
manejo forestal
verificado de forma independiente2

Variaci?n nula o peque?a
Variaci?n negativa
No hay zonas certificadas
Grupos regionales de ODS Tasa de Biomasa por Proporci?n de la
variaci?n neta encima del suelo en superficie forestal de la superficie los bosques situada dentro de forestal1 ?reas protegidas
legalmente establecidas Proporci?n de la superficie forestal
sometida a un plan
de gesti?n forestal a largo plazo
Todo el mundo    
Am?rica del Norte    
Europa    
Am?rica Latina y el Caribe    
Asia central    
Asia meridional    
Asia oriental    
Asia sudoriental    
Asia occidental    
?frica del Norte    
?frica subsahariana    
Ocean?a excepto Australia y Nueva Zelandia    
Australia y Nueva Zelandia    
Pa?ses en desarrollo sin litoral (PDL)    
Pa?ses menos adelantados (PMA)    
Peque?os Estados insulares en desarrollo (PEID)    
1 Calculada utilizando la f?rmula de inter?s compuesto.  Variaci?n positiva
2 Incluye las superficies certificadas con los sistemas de certificaci?n del FSC y el PEFC.

NOTA:El indicador se presenta como un tablero de sem?foros que indican el progreso con respecto a
cada uno de los cinco subindicadores; el verde, el amarillo y el rojo indican la direcci?n y magnitud de la variaci?n. 
FUENTE: FAO, 2015a. 
 De aqu? a 2030, luchar contra la desertificaci?n, rehabilitar las tierras y los suelos degradados, incluidas las tierras afectadas por la desertificaci?n, la sequ?a y las inundaciones, y procurar lograr un mundo con efecto neutro en la degradaci?n del suelo
META 15.3 DE LOS ODS Proporci?n de tierras degradadas respecto de la
superficie forestal total
La degradaci?n de los bosques es un aspecto importante del ODS15 y puede ser un precursor de una mayor p?rdida forestal. No obstante, la evaluaci?n de la degradaci?n

forestal plantea problemas t?cnicos, ya que resulta dif?cil de detectar sistem?ticamente por medio de la teledetecci?n. No obstante, ya se han puesto en marcha varias iniciativas a nivel nacional.
Se introdujo la neutralidad en la degradaci?n de la tierra como una forma de estimular pol?ticas que respondan m?s eficazmente a la degradaci?n de las tierras (Cowie et al., 2017). La restauraci?n de tierras degradadas es el concepto subyacente de la neutralidad en la degradaci?n de las tierras que ha de lograrse de aqu? a 2030, y la restauraci?n del paisaje y la reforestaci?n se plantearon como prioridades absolutas en las contribuciones determinadas a nivel nacional (CDN) de 140 pa?ses. El Desaf?o de Bonn est? encaminado a restaurar 150 millones de hect?reas de tierra deforestada y degradada en todo el mundo de aqu? a 2020 y 350 millones de hect?reas de aqu? a 2030, mientras que la Meta 15 de Aichi del Convenio sobre la Diversidad Biol?gica requiere la restauraci?n del 15% de los ecosistemas degradados del mundo de aqu? a 2020.
A nivel regional, iniciativas tales como el Compromiso de Agadir tienen el objetivo de intensificar los esfuerzos de restauraci?n de bosques y paisajes en la regi?n del Mediterr?neo por medio de la restauraci?n de al menos 8 millones de hect?reas de aqu? a 2030. La Iniciativa 20×20 pretende someter a restauraci?n 20 millones de hect?reas de tierras degradadas de Am?rica Latina y el Caribe de aqu? a 2020, y la Iniciativa de la Gran Muralla Verde del S?hara y el Sahel busca prestar apoyo a seis pa?ses africanos (Burkina Faso, Etiop?a, Gambia, Nigeria y el Senegal) por medio de la restauraci?n a gran escala de territorios productivos afectados por la desertificaci?n y la degradaci?n de las tierras.
Por medio del mecanismo REDD+ de la CMNUCC, los pa?ses en desarrollo est?n estableciendo medidas de pol?ticas y ejecutando acciones para medir y reducir la degradaci?n de los bosques a fin de cuantificar y reducir las emisiones de CO2 relacionadas.
META 15.4 DE LOS ODS
 De aqu? a 2030, asegurar la conservaci?n de los
ecosistemas monta?osos, incluida su diversidad biol?gica, a fin de mejorar su capacidad de proporcionar beneficios esenciales para el desarrollo sostenible
Indicador 15.4.1 de los ODS: Lugares importantes para la biodiversidad de las monta?as incluidos en zonas protegidas
Gran parte de la diversidad biol?gica de las zonas monta?osas se encuentra en sus bosques, que abarcan una gran proporci?n de la mayor?a de las zonas monta?osas y representan el 23% de la cubierta forestal de la Tierra (Price et al., 2011). El establecimiento de zonas protegidas para salvaguardar sitios importantes puede detener la disminuci?n de la diversidad biol?gica y garantizar el uso sostenible de los recursos naturales de las monta?as, incluidos los bosques.
Entre los a?os 2000 y 2017, la cobertura media de las zonas protegidas en ?reas clave para la biodiversidad situadas en entornos monta?osos aument? del 39% al 49%, registr?ndose el porcentaje m?s alto en Australia y Nueva Zelandia (Figura 27). Si bien este incremento resulta alentador, el aumento reciente de las ?reas clave para la biodiversidad cubiertas por zonas protegidas ha sido modesto, con un aumento de solo 1 a 2 puntos porcentuales desde 2010 (Naciones Unidas, 2017a).
Se prev? que, en el futuro, el indicador de la biodiversidad de las monta?as incluir? informaci?n por separado sobre diferentes ecosistemas, tales como los bosques, pero actualmente los datos necesarios no est?n disponibles.
Indicador 15.4.2 de los ODS: ?ndice de cobertura verde de las monta?as
El cambio en la proporci?n de cobertura verde respecto de la superficie total de las zonas monta?osas se puede medir mediante la comparaci?n de la cobertura en dos momentos diferentes, utilizando el ?ndice de cobertura verde de las monta?as. La cobertura verde de las zonas monta?osas es la mejor indicaci?n estimativa para medir el estado de los ecosistemas monta?osos. En 2017, el 76% de las zonas monta?osas del mundo estaban cubiertas por ?

FIGURA 27
PROPORCI?N MEDIA DE ?REAS CLAVE DE BIODIVERSIDAD DE MONTA?AS CUBIERTAS POR ? PROTEGIDAS EN 2000, 2010 Y 2017 (PORCENTAJE) REAS

NOTA: *Excepto Australia y Nueva Zelandia.
FUENTE: Basado en Naciones Unidas, 2017a.
80

100
FIGURA 28
DATOS DE REFERENCIA PARA EL ?NDICE DE COBERTURA VERDE DE LAS MONTA?AS, 2017

PORCENTAJE FUENTE: Basado en Naciones Unidas, 2017a.

? alg?n tipo de vegetaci?n verde, ya fueran bosques, arbustos, praderas o tierras de cultivo (Naciones Unidas, 2017a). Como se muestra en la Figura 28, la menor cubierta verde de las monta?as se registr? en Asia occidental y ?frica septentrional (60%), y la m?s alta en Ocean?a (98%)24. Actualmente, solo hay datos b?sicos disponibles para el ?ndice de cobertura verde de las monta?as, pero existe la posibilidad de que en el futuro este contenga m?s detalles acerca de la evoluci?n del estado de conservaci?n de los ecosistemas monta?osos y aporte informaci?n sobre la proporci?n de cobertura verde que corresponde a bosques.
META 15.5 DE LOS ODS
 Adoptar medidas urgentes y significativas para reducir la degradaci?n de los h?bitats naturales, detener la p?rdida de biodiversidad y, de aqu? a 2020, proteger las especies amenazadas y evitar su extinci?n
Indicador 15.5.1 de los ODS: ?ndice de la
Lista Roja
La finalidad de la Meta 15.5 es intensificar la acci?n para reducir la degradaci?n de los h?bitats naturales y la p?rdida de biodiversidad. A fin de evaluar los cambios generales en el riesgo de extinci?n de grupos de especies a causa de estas amenazas y la medida en que se est?n mitigando las amenazas, se estableci? un indicador basado en el ?ndice de la Lista Roja (ILR). El ILR mide los cambios en el riesgo de extinci?n global de una selecci?n de especies, bas?ndose en los cambios en el n?mero de especies incluidas en cada categor?a de riesgo de extinci?n de la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN (UICN,
2015). La lista es la fuente de informaci?n m?s exhaustiva del mundo acerca del estado de conservaci?n de las especies de fauna, hongos y flora a nivel mundial. Los valores del ILR van desde 1 (?Preocupaci?n menor?) hasta 0 (?Extinto?), y el ?ndice permite realizar comparaciones entre conjuntos de especies. Este indicador aporta informaci?n sobre el riesgo de extinci?n de grupos de especies y las amenazas que los afectan (por ejemplo, cambio clim?tico, degradaci?n y destrucci?n del h?bitat, perturbaci?n de origen humano) y por lo tanto
24 http://www.fao.org/sustainable-development-goals/ indicators/1542/en/
apoya la elaboraci?n y aplicaci?n de esfuerzos de mitigaci?n. Cada a?o se proporcionan datos nuevos para el ILR.
En 2016, se calcul? el ILR para cinco grupos taxon?micos (anfibios, aves, corales, cicad?ceas y mam?feros). Como se muestra en la Figura 29, los corales, los anfibios y las cicad?ceas han experimentado una grave disminuci?n, principalmente debido a la degradaci?n y la p?rdida de h?bitats.
Dado que los bosques tropicales albergan el 50% de las especies del mundo (Philips et al., 2017), se ha propuesto un indicador espec?fico (?ndice de la Lista Roja [especies forestales especializadas]) para el riesgo de extinci?n de las especies que dependen de los bosques (Brooks et al., 2015). Este se derivar?a de la desagregaci?n del ILR seg?n el Esquema de Clasificaci?n de H?bitats y se podr?a ampliar para abarcar otras especies especializadas de determinados h?bitats.
META 15.B DE LOS ODS
 Movilizar recursos considerables de todas las fuentes y a todos los niveles para financiar la gesti?n forestal sostenible y proporcionar incentivos adecuados a los pa?ses en desarrollo para que promuevan dicha gesti?n, en particular con miras a la conservaci?n y la reforestaci?n
Asistencia oficial para el desarrollo (AOD) y gasto p?blico en la conservaci?n y el uso sostenible de los bosques
Los bosques de todo el mundo se explotan para generar ingresos para el Estado pero, en comparaci?n con su contribuci?n al PIB, el gasto p?blico en bosques es bajo, lo que contribuye a la deforestaci?n y a la p?rdida de superficie forestal (FAO, 2016a). El par?metro tem?tico propuesto para la Meta 15.b de los ODS permite llevar un seguimiento del gasto p?blico y los flujos de AOD a los pa?ses en desarrollo a fin de cuantificar el esfuerzo que invierten los donantes y los gobiernos en la conservaci?n y el uso sostenible de los bosques.
En 2015, los desembolsos de AOD destinados a la silvicultura fueron de alrededor de 800 millones de USD, menos del 1% del total de la AOD. Desde 2000, los desembolsos netos de AOD destinados a la silvicultura han aumentado, aunque caracterizados

FIGURA 29
?NDICE DE LA LISTA ROJA DE SUPERVIVENCIA DE ESPECIES, 1980?2016 Aves

Corales
Anfibios
C?cadas
2010 2016

NOTA: Un valor 1.0 en el ?ndice de la Lista Roja indica que todas las especies est?n incluidas en la categor?a de ?preocupaci?n menor?, por lo que no se prev? que ninguna quede extinta en el futuro pr?ximo. Un valor de cero indica que todas las especies est?n extintas. FUENTE: Naciones Unidas, 2017a.
por una alta variabilidad anual. No obstante, como se muestra en la Figura 30, su proporci?n respecto al total de la AOD ha disminuido ligeramente.
En la Figura 31 aparecen los principales donantes y receptores de AOD relacionados con los bosques. Entre 200 y 2015, Alemania, el Jap?n y las instituciones de la Uni?n Europea aportaron m?s de la mitad de la AOD total. A nivel mundial los mayores receptores fueron China y la India, a los que se destin? casi el 50% de los desembolsos de AOD destinada al sector forestal.
2.3 INFORMACI?N Y
LAGUNAS DE DATOS
En la Secci?n 2.2 se evalu? la contribuci?n de los bosques y los ?rboles para alcanzar un grupo seleccionado de metas de diez ODS. El an?lisis revel? varias deficiencias y lagunas relacionadas con lo siguiente: i) los conocimientos disponibles, ii) la metodolog?a y iii) la disponibilidad y calidad de los datos, que se destacan a continuaci?n.
Conocimientos
Investigaciones m?s exhaustivas ayudar?an a generar los conocimientos necesarios para conocer m?s detalladamente los v?nculos entre los diferentes ODS y las contribuciones de los bosques. Esto se relaciona en particular con las siguientes cuestiones:
} distribuci?n geogr?fica y por sexo y edad de las personas en situaci?n de pobreza extrema; oportunidades para que los bosques ofrezcan v?as para salir de la pobreza y medidas necesarias para su facilitaci?n (ODS1);
} composici?n nutricional de los PFNM (ODS2);
} efecto de la participaci?n de las mujeres en el trabajo retribuido sobre la transici?n de la gesti?n forestal de la subsistencia al ?mbito comercial; ejercicio de derechos formales por parte de las mujeres; intervenciones que aumentar?n los ingresos provenientes de los bosques para las mujeres; papel que desempe?an ellas en las cadenas de alto valor y beneficios netos que obtienen; ?

FIGURA 30
PORCENTAJE TRIENAL M?VIL DE DESEMBOLSOS DE LA ASISTENCIA OFICIAL PARA EL DESARROLLO (AOD) EN
SILVICULTURA EN COMPARACI?N CON EL TOTAL DE LA AOD ENTRE 2000 Y 2015, Y PROPORCI?N DE
DESEMBOLSOS RELACIONADOS CON LOS BOSQUES EN EL TOTAL DE LA AOD

NOTA: Los datos de 2005 no estaban disponibles. FUENTE: FAO, 2017g.

FIGURA 31
LOS 10 PRINCIPALES ASOCIADOS QUE APORTARON RECURSOS Y BENEFICIARIOS DE AOD PARA SILVICULTURA ENTRE 2000 Y 2015
ASOCIADOS QUE APORTAN RECURSOS RECEPTORES
Australia 283 Rep?blica Democr?tica del Congo 148
Pa?ses Bajos 415
Finlandia 426 Indonesia 312
6%
Fondo para el Medio
Ambiente Mundial 478 Viet Nam 415 6% 7%
Reino Unido
de Gran Breta?a Turqu?a 418 e Irlanda del Norte 877 8%
11%
Instituciones de la UE 1113
Asociaci?n Internacional no especificado 1244
12% Alemania 1005 22%
13%
FUENTE: OCDE, disponible en www.fao.org/aid-monitor/analyse/sector/en/.
? empoderamiento econ?mico, lo que incluye el acceso de las mujeres a conocimientos sobre finanzas y negocios para transformar su participaci?n en la recolecci?n de productos forestales en negocios viables; y efecto de los derechos legales de tenencia en las pr?cticas consuetudinarias relacionadas con las mujeres (ODS5);
} cuantificaci?n de los efectos de la reforestaci?n o restauraci?n y de la p?rdida o degradaci?n de la cubierta forestal o arb?rea en la hidrolog?a de diferentes ecorregiones, hip?tesis de cambio clim?tico y escalas temporales. Un uso m?s sistem?tico de las herramientas disponibles tambi?n contribuir?a a mejorar los conocimientos (ODS6);
} importancia econ?mica del turismo basado en los bosques (ODS8).
Metodolog?a
La cuantificaci?n de las contribuciones de los bosques a los ODS presenta problemas metodol?gicos debido a que se carece de definiciones acordadas, as? como de estad?sticas y conjuntos de datos desagregados. En varios casos, la metodolog?a para este an?lisis debi? basarse en bibliograf?a, estudios de casos y supuestos, que pueden proporcionar un panorama general de las tendencias de las contribuciones, pero no cifras exactas. Se destacaron las siguientes esferas de preocupaci?n y oportunidades de mejora:
} Los supuestos que se formulan cuando la informaci?n necesaria no est? disponible pueden tener importantes efectos en las estimaciones resultantes. Por ejemplo, el uso de tasas de pobreza rural medias cuando no existen datos nacionales, o la aplicaci?n de estos promedios para calcular el n?mero de ?habitantes pobres de los bosques? cuando no hay informaci?n sobre la distribuci?n de la pobreza, pueden conducir a una sobreestimaci?n o subestimaci?n de las tasas de pobreza reales. (ODS1)
} Es necesario armonizar la terminolog?a y las definiciones relativas a los PFNM en la bibliograf?a y los documentos sobre pol?ticas.
} Actualmente, no existe una metodolog?a para evaluar uniformemente todos los tipos de contribuciones de los bosques a la seguridad alimentaria. La integraci?n de los indicadores sobre los bosques y la seguridad alimentaria en las encuestas nacionales y los censos agr?colas permitir?a realizar una recopilaci?n sistem?tica de datos. (ODS2 y ODS12)
} Debe aclararse mejor la definici?n del uso de combustibles ?moderno? y ?tradicional?. (ODS7)
} La metodolog?a estad?stica para medir el turismo sostenible se est? elaborando actualmente en el contexto de la iniciativa ?Medici?n del Turismo Sostenible?, impulsada por la Organizaci?n Mundial del Turismo de las Naciones Unidas. Esta iniciativa tiene la finalidad de elaborar el marco metodol?gico y vincular las Cuentas Sat?lite del Turismo (CST) con el Sistema de Contabilidad Ambiental y Econ?mica (SCAE). (ODS8)
} Los m?todos para evaluar la accesibilidad a zonas verdes urbanas difieren entre los pa?ses, por lo que resulta dif?cil evaluar los servicios que proporcionan estas zonas o bien elaborar comparaciones entre distintos pa?ses. En el contexto de la construcci?n de ?edificios sostenibles y resilientes utilizando materiales locales?, una definici?n unificada y compartida del significado de ?locales?, junto con una armonizaci?n de las metodolog?as para evaluar el uso de materiales locales, ayudar?a a mejorar las evaluaciones. Adem?s, una clasificaci?n de los sitios del Patrimonio Mundial como zonas urbanas/no urbanas, con un desglose m?s detallado de los componentes construidos y naturales, podr?a ayudar a evaluar los beneficios que ofrecen a las personas que los visitan o viven en sus proximidades, y tambi?n mejorar?a la gesti?n actual. (ODS11)
} Los datos sobre los desastres relacionados con el clima que afectan a los bosques a menudo se recopilan siguiendo enfoques heterog?neos, con grandes variaciones entre los pa?ses.
La inclusi?n de los bosques en los informes nacionales sobre desastres y da?os podr?a facilitar las comparaciones y ofrecer conjuntos de datos m?s completos. (ODS13)
} La existencia de m?ltiples definiciones sobre la degradaci?n de las tierras y los bosques supone dificultades para producir las evaluaciones uniformes y sistem?ticas que se requieren para el ODS15. Las definiciones armonizadas facilitar?an la elaboraci?n de metodolog?as para evaluar la degradaci?n de los bosques y las tierras, teniendo en cuenta diferentes interpretaciones del concepto (por ejemplo, en las deliberaciones sobre el clima, la degradaci?n tiende a referirse a p?rdidas de reservas de carbono, mientras que en el contexto de la biodiversidad se refiere a p?rdida de biodiversidad). (ODS15)
Disponibilidad y calidad de los datos
Los datos pueden no estar disponibles ya sea porque no existen, no puede accederse a ellos o no est?n desagregados en la forma requerida. Entre otros problemas pueden mencionarse los datos desactualizados, los per?odos o frecuencia de observaci?n inadecuados y la resoluci?n espacial insuficiente. Cuando hay datos disponibles, la calidad puede no ser suficientemente buena para permitir un an?lisis s?lido debido a que los datos son incoherentes o inexactos o no est?n completos. Entre otros problemas comunes que afectan a los conjuntos de datos utilizados para la evaluaci?n de los ODS se incluyen los siguientes: i) falta de la informaci?n temporal o espacial necesaria, o incoherencias en esta informaci?n, para hacer un an?lisis y comparaciones eficaces; ii) definiciones o metodolog?as heterog?neas, lo que puede obstaculizar la evaluaci?n sistem?tica; iii) falta de las actualizaciones peri?dicas de datos que se requieren para los estudios a largo plazo y para suministrar la informaci?n m?s actualizada. Entre los problemas espec?ficos relacionados con la disponibilidad y calidad de los datos que se enfrentaron en el presente an?lisis se incluyen los siguientes:
} Hay una marcada falta de datos acerca de la pobreza, la tenencia y los medios de subsistencia, o estos no est?n disponibles con el nivel de desagregaci?n requerido (en particular, por g?nero y grupo ?tnico). ?

? Los datos geoespaciales sobre pobreza a nivel nacional o subnacional permitir?an analizar la proximidad de las comunidades rurales a los bosques, sus modalidades de urbanizaci?n y migraci?n y los efectos en las zonas rurales. (ODS1)
} La desagregaci?n de los datos sobre los PFNM en funci?n de las especies, los atributos de los recolectores y usuarios de los PFNM (lactantes, adultos, mujeres, personas pobres, grupos ind?genas, etc.), cantidades, atributos forestales (zona, tipo de bosque, condici?n, distancia del hogar), m?todos de recolecci?n y composici?n nutricional mejorar?an en gran medida la base de informaci?n acerca del papel y la importancia de los PFNM para las poblaciones locales. Del mismo modo, los datos acerca de la dependencia del combustible de madera para cocinar y esterilizar y sobre el empleo y los ingresos provenientes de la silvicultura resultar?an m?s ?tiles si estuvieran desagregados por sexo. Los sistemas nacionales de contabilidad (como las encuestas sobre medios de subsistencia y los censos agr?colas) podr?an incorporar informes m?s exactos sobre el empleo en el sector forestal en funci?n de diferentes tipos de tenencia, como bosques nacionales, bosques comunitarios, bosques privados, sistemas agroforestales o explotaciones. Hay poca informaci?n disponible a nivel subnacional, nacional o regional acerca del uso o proporci?n de los ingresos para alimentaci?n y combustible. Puede consultarse m?s informaci?n acerca de la calidad de los datos relacionados con las contribuciones de los bosques al ODS2 en El estado de los bosques del mundo, 2014 (FAO, 2014). (ODS2)
} Existe una falta general de datos relacionados con lo siguiente: i) el n?mero de mujeres empleadas en la silvicultura en diferentes subsectores e industrias, incluidos los sectores p?blico y privado; ii) el n?mero de mujeres que participan en programas de capacitaci?n forestal; iii) los beneficios econ?micos de los bosques y los ?rboles para las mujeres. Por lo tanto, resulta dif?cil evaluar la participaci?n de las mujeres en todos los tipos y niveles de gobernanza forestal y en la cadena de valor del mercado. Adem?s, los datos organizados por sexo ayudar?an a mostrar las repercusiones econ?micas de la descentralizaci?n para las mujeres. Los datos y la informaci?n de nivel nacional se podr?an fortalecer en relaci?n con el sexo y la silvicultura por medio de la integraci?n de las variables pertinentes en las bases de datos sobre silvicultura, agricultura y recursos naturales que mantienen los ministerios y las comisiones de planificaci?n de nivel nacional; por ejemplo, incluyendo informaci?n sobre las mujeres en puestos de liderazgo, los hombres y mujeres empleados en la silvicultura, la disparidad salarial de g?nero en la silvicultura y la representaci?n de las mujeres en la capacitaci?n forestal. A fin de demostrar el valor de los bosques en cuanto a la igualdad de g?nero, se requerir?an m?s datos sobre el g?nero a escala local, subnacional, nacional y mundial. (ODS5)
} Hay datos limitados disponibles sobre los bosques gestionados con miras a la conservaci?n del suelo y el agua, ya que estos se gestionan tambi?n con otros fines. (ODS6)
} Las estad?sticas de la FAO sobre los productos forestales y el comercio son la principal fuente de informaci?n para analizar las contribuciones de los bosques al ODS7. Estos conjuntos de datos se basan en los informes de los Estados Miembros, pero su calidad y precisi?n es heterog?nea, dado que los estudios pueden ser costosos y no se realizan en forma regular. Asimismo, las estad?sticas sobre producci?n de combustibles de madera para la producci?n y el consumo no tienen en cuenta el sector informal, en el que se lleva a cabo gran parte de la producci?n, la comercializaci?n y las ventas. Estas condiciones afectan las evaluaciones
nacionales y se reflejan en an?lisis regionales y
mundiales. (ODS7)
CAP?TULO 2 CUANTIFICACI?N DE LAS CONTRIBUCIONES DE LOS BOSQUES
} Las estad?sticas oficiales de la OIT proporcionan informaci?n sobre el empleo informal, pero no incluyen datos expl?citos sobre el empleo informal relacionado con los bosques. La desagregaci?n de los datos relacionados con la silvicultura podr?a contribuir a aumentar los conocimientos sobre la funci?n de la silvicultura en la mitigaci?n de la pobreza y el crecimiento econ?mico. Adem?s, los datos sobre el turismo basado en la naturaleza no se recopilan con la frecuencia suficiente para elaborar conjuntos de datos coherentes, y los datos cuantitativos sobre la proporci?n del gasto en turismo en las zonas protegidas con respecto al PIB total destinado al turismo no son de la calidad suficiente. (ODS8)
} Si bien se reconoce ampliamente el valor de las zonas verdes en los contextos urbanos, la falta de informaci?n sobre su distribuci?n y acceso dificulta una estimaci?n de la manera en que se distribuyen los beneficios. Contar con datos m?s coherentes sobre la accesibilidad a las zonas verdes dentro de las zonas urbanas ayudar?a a realizar una evaluaci?n m?s completa del par?metro tem?tico relativo al ODS11. La disponibilidad limitada de datos que relacionen los l?mites de las ciudades con las zonas verdes p?blicas, junto con la falta de informaci?n sobre las existencias de ?rboles en las ciudades, afecta en gran medida las evaluaciones actuales del valor de las zonas verdes en las zonas urbanas. (ODS11)
} Los datos sobre los PFNM (producci?n, consumo, comercio y disponibilidad de recursos) est?n incompletos por varios motivos y especialmente porque la actividad se lleva a cabo en gran medida en el sector informal, por lo que no se la incluye en las estad?sticas oficiales. Los tipos de datos m?s importantes que mejorar?an las evaluaciones sobre los PFNM son los siguientes: consumo de PFNM individual y del hogar; huella material mundial del sector forestal; datos mundiales sobre volumen de madera certificada que proviene de bosques gestionados de manera sostenible; datos mundiales sobre productos silvestres certificados recolectados y comercializados. Otros factores que afectan el an?lisis de datos se relacionan con caracter?sticas temporales y espaciales. Por ejemplo, los conjuntos de datos sobre adopci?n de pr?cticas sostenibles en el sector forestal abarcan diferentes per?odos. Del mismo modo, la informaci?n acerca del n?mero de empresas que publican informes de sostenibilidad no est? disponible en forma coherente, ya que los datos se refieren a regiones geogr?ficas diferentes: una referencia espacial com?n ayudar?a a que estos conjuntos sean comparables. (ODS12)
} Los datos mundiales, regionales y nacionales acerca del efecto de los desastres en los bosques son muy limitados o est?n incompletos. Esto incluye las estad?sticas mundiales sobre p?rdidas forestales debido a desastres, as? como los efectos econ?micos cuantitativos de los desastres en la silvicultura y en los medios de subsistencia y la seguridad alimentaria de las comunidades que dependen de los bosques. Otro elemento esencial que en general falta en los conjuntos de datos actuales es el componente espacial: este resulta esencial para las evaluaciones cuantitativas del da?o forestal y la aplicaci?n eficaz de las pol?ticas de mitigaci?n. Los datos de teledetecci?n podr?an ayudar a mejorar los conjuntos de datos actuales y se podr?an utilizar para complementar los informes nacionales. (ODS13)
} Se requieren de manera urgente actualizaciones peri?dicas de los datos mundiales sobre la superficie forestal y otros par?metros pertinentes, as? como para generar series de datos coherentes que abarquen per?odos m?s prolongados. Se deber?a prestar especial atenci?n al an?lisis de la forestaci?n, reforestaci?n y expansi?n natural de los bosques, dado que una evaluaci?n fiable puede requerir per?odos prolongados. Adem?s, el acceso a datos espaciales sobre las ?reas clave de biodiversidad por tipo de ecosistema ?en especial, los bosques? mejorar?an los conocimientos actuales acerca de la funci?n de los bosques para ese indicador espec?fico.
(ODS15)
Temas transversales
En varias de las evaluaciones preparadas para la secci?n 2.2, incluidas aquellas para el ODS1 y el ODS13, se destac? la importancia de fomentar la capacidad t?cnica y de gesti?n a fin de mejorar la disponibilidad y calidad de los datos. Al mismo tiempo, es importante que los datos recopilados por los pa?ses est?n ampliamente disponibles para todos aquellos que necesitan consultarlos, en lugar de estar confinados en ministerios u organismos sectoriales.
A pesar de que hay muchos conjuntos de datos para evaluar las variables biof?sicas, son menos los que aportan datos socioecon?micos relacionados con los bosques y los ?rboles. Las lagunas en la disponibilidad de datos de calidad limitan la capacidad para elaborar y aplicar pol?ticas eficaces. Estas cuestiones relacionadas con la calidad o disponibilidad de datos son especialmente importantes en aquellos casos en que existen v?nculos entre las metas de los ODS, tales como el combustible de madera (por ejemplo, ODS1, 2, 7 y 8), los PFNM (ODS1, 2, 8 y 12), la funci?n de los bosques en la igualdad de g?nero (ODS1, 2, 5, 6, 7 y 8), el papel econ?mico que desempe?an los bosques para las personas y sus medios de subsistencia (ODS1, 2, 5, 6, 7, 8 y 12) y el sector informal (ODS1, 2, 5, 7, 8 y 12).
Una de las dificultades m?s importantes que se destacaron en el an?lisis de los ODS se relaciona con la presentaci?n de datos coherentes a nivel mundial con miras a elaborar estudios y evaluaciones comparativos. La alineaci?n de la recopilaci?n de datos con los ODS se deber?a reflejar en el dise?o de los censos (por ejemplo, los censos agr?colas), en la recopilaci?n de datos macroecon?micos y en la valoraci?n de recursos. La regularidad de la recopilaci?n de datos, as? como el uso de m?todos normalizados, es importante a los efectos de la comparabilidad y la evaluaci?n de los progresos realizados. Las organizaciones con un ?mbito y capacidad mundial, como la FAO y el Banco Mundial, pueden asociarse con instituciones de investigaci?n internacionales y regionales a fin de ayudar a elaborar marcos de recopilaci?n de datos exhaustivos y trabajar en estrecha relaci?n con los gobiernos nacionales para recopilar datos. Adem?s de las cuestiones t?cnicas que se tratan en esta secci?n, pueden surgir problemas debido a la falta de pol?ticas y definiciones acordadas internacionalmente sobre algunas cuestiones ambientales esenciales relacionadas con los bosques. En el caso de que no exista un acuerdo pol?tico sobre las definiciones, es m?s probable que las metodolog?as sean heterog?neas y poco claras, dando lugar a diferencias en la calidad de los datos.


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