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Del urbanismo a la autogestión: Historia del movimiento de okupación en España. Tercera parte y última de tres

Varios Autores :: 16.06.20

Índice de esta tercera parte:
EL MOVIMIENTO DE OKUPACIÓN ANTE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS: OKUPAS EN LAS REDES
La comunicación como parte de la acción colectiva
Historias de okupas y de redes: ubicando la okupación y la telemática en su contexto histórico
Acercamiento empírico: un breve vistazo al mundo telemático de la okupación
De “okupas” a “hackers”: reconversión y puentes entre movimientos.
De los centros sociales a los Hackmeetings y Hacklabs
El CSO El Laboratorio, un caso de referencia obligada
Casa Encantada: un nuevo modelo de interés
Virtudes y vicios de la comunicación telemática en los movimientos sociales

LA REPRESIÓN AL “MOVIMIENTO DE LAS OKUPACIONES”: DEL APARATO POLICIAL A LOS MASS MEDIA

CAPÍTULO 9

LA BATALLA DE LOS MEDIOS: LA DEFINICIÓN DE LA PROBLEMÁTICA OKUPA EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN DE MASAS*

JAVIER ALCALDE VILLACAMPA

 

LA IMAGEN PÚBLICA DE LOS MOVIMIENTOS SOCIALES EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN1

El estudio de la relación entre los movimientos sociales y los medios de comunica-

ción en el contexto español ha experimentado un importante desarrollo desde

mediados de la década de los noventa2. Sin embargo, se trata de una disciplina de la

que no se tiene todavía un conocimiento exhaustivo y, por lo tanto, que demanda pro-

fundizar en las investigaciones. A este respecto y en consonancia con el resto de los

aspectos tratados en este libro, la escasez de análisis rigurosos acerca del tratamien-

to del MOK por los medios de comunicación españoles es especialmente patente.

Desde su criminalización en el Código Penal que entra en vigor en mayo de

1996, la visibilidad en los medios de comunicación del Movimiento de Okupación

(MOK) ha estado vinculada a los desalojos de los centros sociales okupados, así

como a las consecuencias judiciales derivadas de los mismos. En todos estos pro-

cesos, resultan clave las imágenes que de este conflicto llegan a la opinión pública,

de modo que se produce una verdadera batalla por influir en su formato y conteni-

do3. De hecho, podría argumentarse que, en gran medida, las protestas que no

salen en los medios no existen.

227

¿Dónde están… M1 (filmar) 16/6/14 10:27 Página 227

La dependencia de los movimientos con respecto a los medios incide de

manera específica en la naturaleza de su interacción con las autoridades (Gamson,

1990; Tarrow, 1998). Por un lado, prácticamente todos los aspectos de la moviliza-

ción —desde la incorporación de activistas/socios y los formatos organizativos a las

tácticas de protesta— se ven crecientemente afectados por la presencia (real o

potencial) de los medios. Por otro lado, la mediatización de la acción colectiva

afecta a la forma de la respuesta de las autoridades, alterando, entre otras cuestio-

nes, la eficacia de la represión encubierta frente a la abierta —el recurso a la fuerza

física—. Ello conecta con un tercer aspecto, el aumento del papel del público y la

intervención de terceros —aliados, mediadores, oponentes, etc.— (Gamson y

Wolsfield, 1993; Molotch, 1977).

Este proceso reclama de los investigadores mayor atención, aún si cabe, a la

faceta simbólica de la confrontación social. En gran medida, la suerte de los MS se

decide en el proceso de construcción de las definiciones de la realidad, en la que

los medios constituyen una arena central. En este contexto, los discursos de los

distintos actores están orientados a la definición de la identidad pública de los pro-

pios movimientos. El concepto de identidad pública, frente al carácter interactivo

central en la idea de identidad colectiva, atiende al proceso mediante el cual los MS

persiguen imponer una imagen de sí mismos en lucha con la que le intentan atri-

buir otros actores incluidos los medios4. Como resultado de este proceso, la ima-

gen pública dominante del movimiento determinará su legitimidad social y

capacidad de movilización (Minkoff, 1997). En definitiva, la idea de identidad

pública captura la imagen que el público ajeno al movimiento tiene de este (y sobre

la que basará sus decisiones de adhesión, rechazo, etc.), pero también atiende a la

propia visión interna del movimiento (y sus aliados potenciales) y a las pautas de

interacción interorganizativas.

Desde esta perspectiva, el éxito de los MS depende de la medida en que son

percibidos por el público como cargados de razón a la hora de definir una situación

como problema de interés general, identificar causas y proponer alternativas

(Alabart, 1999), como interlocutores representativos de los afectados y de la

sociedad en general, y con métodos de protesta considerados legítimos (lo que

habitualmente implica ser no violento). Además, en el caso del MOK existen

variables específicas a considerar. Por un lado, el valorar las actividades que rea-

lizan en los centros sociales resulta fundamental a la hora de emitir un juicio

más o menos positivo sobre el movimiento. Por otro, y dada la (reciente) tipifi-

cación de la okupación como delito5, resulta especialmente relevante atender

a la posición de la opinión pública al respecto, es decir, si consideran legítimo el

228

JAVIER ALCALDE VILLACAMPA

¿Dónde están… M1 (filmar) 16/6/14 10:27 Página 228

Código Penal en este punto, o bien si el movimiento se halla criminalizado injusta-

mente.

A efectos analíticos podemos, pues, atender a seis dimensiones o elementos

discursivos sobre los que es posible esperar que gire el proceso de configuración de

la identidad pública del MOK en los medios: su naturaleza pacífica/violenta, el fun-

damento de sus demandas, su representatividad, la difusión de sus actividades

sociales y culturales, su identificación como movimiento genuinamente positivo, y

la denuncia (o apoyo) al proceso de criminalización del que es objeto.

Pero los medios no se limitan a describir los eventos acaecidos y transcribir el

discurso emitido por sus protagonistas. Los medios deben ser analizados no sólo

como arenas en las que se reproduce la confrontación de terceros, sino como un

actor crucial más que, en función de sus intereses, genera su propio discurso al

mismo tiempo que favorece a unos actores y discursos frente a otros (Page, 1996:

116)6. En definitiva, los medios son fundamentales en el proceso de acción colec-

tiva; no sólo porque otorgan visibilidad a unas protestas frente a otras, sino, ade-

más, porque pueden incidir sobre el propio proceso de movilización y son

decisivos a la hora de definir la naturaleza (legítima) de la protesta y sus protago-

nistas. En el caso analizado, ello es extremadamente relevante dado que los media

han elevado a la categoría de “fenómeno social” un acto de desobediencia civil

colectiva como es la okupación con fines políticos (AA.VV., 1998).

El análisis de la relación MS-medios se ha beneficiado ampliamente de las

aportaciones desde la perspectiva del newsmaking (fabricación o construcción de la

noticia), al incorporar consideraciones relativas a la incidencia de las prácticas

rutinarias de elaboración de la noticia y la tendencia ideológica de cada medio (Van

Zoonen, 1992; Kielbowicz y Scherer, 1986). En concreto, en el contexto de este tra-

bajo, atendemos a dos aspectos de la lógica periodística que inciden en el sesgo de

selección de las noticias. En primer lugar, la utilización predominante de fuentes

oficiales o institucionalizadas (y, por tanto, el acceso privilegiado del discurso

establecido). Incluso cuando un MS es noticia, o entra en la agenda de los medios,

la lógica que rige el trabajo periodístico privilegiará como portavoces a los sec-

tores más institucionalizados del mismo o a elites políticas simpatizantes. Es decir,

las demandas de un MS recibirán mayor atención cuanto más se articulen como

objeto de confrontación política entre actores institucionalizados; aunque esta

situación no garantice su control sobre el discurso (sobre lo que de él o sus deman-

das se dice en los medios).

En este sentido y desde una perspectiva teórica, se espera contrastar las conclu-

siones de trabajos previos (Sampedro, 1997) que vinculan la visibilidad mediática

229

LA BATALLA DE LOS MEDIOS…

¿Dónde están… M1 (filmar) 16/6/14 10:27 Página 229

de los MS a su capacidad de interpelación e interlocución con actores políticos ins-

titucionalizados, así como a su encaje en la línea editorial dentro de los apoyos

mediático-partidarios.

En segundo lugar, el análisis es consciente de la primacía informativa de lo

excepcional, y en especial, el valor informativo de los eventos que implican violen-

cia o problemas de orden público (Snyder y Kelly, 1977; Hug y Wisler, 1998; Hocke,

1998; Jiménez, 2002). El empleo de métodos disruptivos (o la amenaza de usarlos)

aumenta la probabilidad de recibir cobertura informativa. Sin embargo, esta cir-

cunstancia también puede alimentar un discurso que imponga una imagen violen-

ta del MS, generando así una dinámica de pérdida de apoyos y restando capacidad

de incidencia.

EL ANÁLISIS DE NOTICIAS DE PRENSA

Las apreciaciones anteriores presuponen que las realidades políticas se construyen

con el discurso y por medio de él. Entre las diversas funciones atribuibles al dis-

curso, el presente análisis continúa la perspectiva teórica de un trabajo previo

(Jiménez y Alcalde, 2003). Así, se centra en la función estratégica de legitimación

de dicho discurso, partiendo del supuesto de que la interpretación política del

MOK reflejada en el discurso de los distintos actores o emisores puede considerar-

se como parte coherente de una estrategia política más amplia hacia este, como

explicita la siguiente cita:

La delegada en el Gobierno en Cataluña previó desde el primer momento

que el desalojo podía suponer un serio desgaste de imagen para la policía y se

propuso evitarlo como fuera. Para ello, en las fechas previas a la operación,

aconsejó extraoficialmente a instituciones ciudadanas que destacaran el lado

más negativo de la presencia de los okupas, como quejas de vecinos, denuncias

ante el juez y problemas de higiene. La Federación de Vecinos de Barcelona dejó

ayer en mal lugar esos anhelos, al hacer un encendido elogio de los okupas y

pedir la dimisión de la delegada del Gobierno (La Vanguardia, 31-10-1996)7.

Para ello, en este estudio se utiliza una metodología similar a la de Jiménez y

Alcalde (2003), que consiste en un análisis del discurso a nivel semántico. La uni-

dad principal de análisis será la noticia de prensa concebida no como una mera

traslación más o menos fiel de la realidad, sino como un marco a través del cual se

construye el mundo social de forma rutinaria (Van Dijk, 1996)8.

230

JAVIER ALCALDE VILLACAMPA

¿Dónde están… M1 (filmar) 16/6/14 10:27 Página 230

En concreto, se entenderán por noticias sobre el Movimiento de Okupación

(NMOK) aquellas noticias en las que aparezca de forma directa o indirecta el movi-

miento de okupación y/o sus actividades9. Sin embargo, por la especial idiosincra-

sia del término okupa, también han sido incluidas en la muestra aquellas noticias

en las que aparece dicho término pero no están directamente relacionadas con el

MOK, entendiendo que pueden formar parte de los procesos de definición de la

problemática y de construcción de la identidad pública del movimiento.

El medio elegido para el análisis es El País, como principal periódico de refe-

rencia en el Estado español y, en concreto, en Madrid. Esta decisión obedece tanto

a las características propias del medio (calidad, audiencia, número de lectores,

etc.)10, como a la posibilidad de comparar el análisis con otros que han utilizado

también este diario11. Sin embargo, y en aras de minimizar los errores en la inter-

pretación de los resultados, es necesario conocer los sesgos del periódico, así como

su tendencia ideológica12. Respecto al sesgo de selección de El País, M. Jiménez ha

hallado respecto al movimiento ecologista: a) una sobrerrepresentación de las pro-

testas que reflejan un alto nivel de conflicto, sobre todo las que suponen una

amplia movilización o implican problemas de orden público; b) sobrerrepresenta-

ción también de tópicos informativos, lo que implica centrarse en la recurrencia

informativa de determinados casos de conflicto; c) mayor cobertura de informa-

ciones y actuaciones ligadas a determinados actores y fuentes; y d) desigual cober-

tura geográfica, producto de la desigual presencia organizativa del periódico y/o

desigual flujo de información entre redacciones/reporteros locales (Jiménez,

2002: anexo).

Además, el presente estudio tuvo que enfrentarse a un sesgo específico deri-

vado del mecanismo de selección de NMOK: el buscador electrónico de El País. Así,

el empleo de “okup*” como patrón de búsqueda suscitó problemas de fiabilidad de

la representatividad de la muestra, por lo que esta búsqueda fue completada con

una veintena más relativas a los nombres de las principales okupaciones lleva-

das a cabo en Madrid, y algunas más especialmente relevantes en Barcelona y

Valencia13. Así, la muestra comprende 326 NMOK aparecidas en edición diaria

de la versión electrónica de El País entre 1985 y 2002, incluyendo las secciones de

la edición estatal así como las locales. De ellas, algo más de la mitad (155) apa-

recieron publicadas en la sección madrileña. En definitiva, se trata de una

muestra bastante sistemática en el caso de Madrid, complementada por un alto

número de noticias de otras secciones seleccionadas al azar, con el doble objetivo

de permitir la comparación entre ediciones e identificar singularidades propias de

la sección madrileña.

231

LA BATALLA DE LOS MEDIOS…

¿Dónde están… M1 (filmar) 16/6/14 10:27 Página 231

Pese a no ser objeto primordial del capítulo hacer una caracterización extensa

del MOK —para lo que pueden consultarse otras partes del libro—, sí resulta con-

veniente introducir algunas notas sobre sus actividades en Madrid.

EL MOVIMIENTO DE OKUPACIÓN EN EL ESTADO ESPAÑOL

En España, al igual que ocurre en otros países, el MOK se caracteriza por una gran

heterogeneidad entre regiones, entre distintos tipos o configuraciones de okupas,

entre los centros sociales de un mismo tipo de okupas en una misma región e inclu-

so pueden existir variaciones en el interior de cada uno de ellos. En este sentido y

para los propósitos de la investigación, la heterogeneidad que adopta el movimiento

en cada región hace imprescindible el tratamiento particularizado del MOK. Por este

motivo y pese a que (en aras de contextualizar la muestra) se ha procedido a codificar

noticias de otras secciones —tanto locales como de difusión estatal—, en este estudio

se utilizarán las páginas de la sección de Madrid para el análisis más sustantivo.

  1. Martínez (2002) ha identificado algunas singularidades propias del MOK en

España. Entre ellas cabe el hecho de que, a diferencia de lo que ocurre en otros luga-

res, en nuestro país un gran número de las okupaciones se llevan a cabo con el objeti-

vo de hacer visible reivindicaciones socioeconómicas o políticas, mientras que en

otros lugares están orientadas a conseguir la propiedad pública de las viviendas y su

cesión a los ocupantes; es decir, que existe un mayor énfasis en la okupación de

Centros Sociales Autogestionados (CSA) que de viviendas (de forma similar a como

ocurre en Italia). Del mismo modo, no suelen estar protagonizadas por familias pobres

(como ha ocurrido y ocurre en otros países), sino que una gran parte de ellas tiene una

composición social principalmente de cohortes jóvenes de distinta clase social, pero

con el denominador común de poseer un alto capital cultural. En este sentido, la cons-

tante producción cultural autogestionada en los centros sociales contribuye a dotar al

movimiento de una identidad colectiva reconocible pese a su heterogeneidad formal.

En el caso específico de Madrid, y siguiendo el esquema o tipología de Hans

Pruijt (en este mismo libro), se trataría principalmente de entrepreunial squatters

(u okupas emprendedores), si bien en gran parte de las ocasiones resulta extrema-

damente complejo aislar este tipo de okupas de los okupas políticos o de los que

realizan okupaciones como estrategia de vivienda alternativa14. Respecto a la oku-

pación conservacionista o que tiene como objeto la conservación del paisaje rural

o urbano, se han dado casos en los ochenta, pero a partir de los noventa pierde peso

relativo respecto a los otros tipos de configuraciones. Por último, cabe destacar la

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JAVIER ALCALDE VILLACAMPA

¿Dónde están… M1 (filmar) 16/6/14 10:27 Página 232

importancia de la okupación basada en la pobreza durante los años setenta y

ochenta, sobre todo en Madrid (i.e. en Vallecas). Sin embargo, y como veremos más

adelante, este tipo de okupación pierde también relevancia en los años analizados.

Un último aspecto esencial para comprender el devenir reciente del movimien-

to okupa y las situaciones de conflicto que ha protagonizado con las instituciones es

la reforma del Código Penal llevada a cabo por el último gobierno socialista en 1995 y

que entró en vigor en 1996. Con este nuevo Código Penal, la ocupación pacífica de

bienes inmuebles en desuso pasó a ser considerada un delito, dejándose de tramitar

por la jurisdicción civil y pasando directamente a la penal, status que solamente había

tenido una sola vez (con la dictadura de Primo de Rivera) desde 1870. Esta circuns-

tancia, como se muestra más adelante, ha contribuido notablemente al aumento de la

intensidad del proceso de configuración de la imagen pública del MOK.

LA EVOLUCIÓN DE LA COBERTURA INFORMATIVA DEL MOVIMIENTO

DE OKUPACIÓN

En primer lugar, presentamos los resultados sobre la evolución de la cobertura

informativa del MOK, así como de los principales temas sobre los que versa cada

una de las noticias en las que aparece. Nuestro interés se centra en valorar la pre-

sencia del MOK y sus demandas en El País.

GRÁFICO 1

EVOLUCIÓN SEMESTRAL DEL NÚMERO DE NMOK EN

EL PAÍS

(1985-2002) TOTAL Y EDICIÓN MADRID

233

LA BATALLA DE LOS MEDIOS…

50

40

30

20

10

0

1985 1987 1989 1991 1993 1995 1997 1999 2001

Número de NMOK

Total

Madrid

¿Dónde están… M1 (filmar) 16/6/14 10:27 Página 233

El Gráfico 1 refleja la evolución del número de NMOK en la muestra anali-

zada. Pese a todos los posibles sesgos que pueda tener la muestra, parece claro

que tanto en la sección local madrileña como en el total de noticias, el año

1997 marca un punto de inflexión en cuanto a volumen de informaciones se

refiere. Antes, solamente existieron mínimos picos informativos en ocasión

de desalojos sonados, especialmente en Madrid, como refleja la superposi-

ción de las dos líneas en algunos momentos. Por el contrario, en 1997 la

cobertura informativa se incrementa exponencialmente, llegando a niveles

particularmente elevados durante 1998 y 1999. En Madrid ello está estrecha-

mente relacionado con la okupación emblemática del Laboratorio, cuyos oku-

pantes sabrán jugar hábilmente con los medios. En los últimos semestres de la

muestra se aprecia un descenso de la atención mediática dedicada al MOK por

parte de El País, debiendo destacarse un repunte del volumen de noticias a

principios de 2002, aunque más suave y breve que el ocurrido a finales de la

década de los noventa.

TABLA 1

¿DÓNDE APARECE EL MOK EN LAS PÁGINAS DE

EL PAÍS?

TEMAS POR NÚMERO DE NOTICIAS Y EXTENSIÓN

TEMAS NÚMERO TOTAL Y POR CIENTO DE NMOK EXTENSIÓN (SUMA PALABRAS

EN LAS QUE SE TRATA EL TEMA* DE NMOK EN QUE SE TRATA

EL TEMA COMO PRINCIPAL)

Total Madrid Total Madrid

MOK u otros MS 184 (56,4) 95 (61,3) 34.456 19.187

Acción represiva (i.e. desalojo) 144 (44,2) 73 (47,1) 21.390 10.378

Proceso judicial 104 (32,9) 52 (33,6) 23.657 13.274

Políticas de vivienda y juventud 64 (19,6) 35 (22,6) 3.342 1.005

Delincuencia/terrorismo 43 (13,2) 21 (13,5) 9.913 2.713

Palabra “okupa” descontextualizada 42 (12,9) 5 (3,2) 14.893 1.130

Violencia okupa 29 (8,9) 16 (10,3) 3.268 2.855

Cultura 29 (8,9) 9 (5,8) 12.912 4.289

Urbanismo 28 (8,6) 19 (12,3) 4.698 3.676

Crónica política y social 27 (8,3) 12 (7,7) 12.831 5.187

Ocupación de viviendas 17 (5,2) 13 (8,4) 4.251 3.377

Violencia ultraderecha 14 (4,3) 8 (5,2) 3.541 1.295

Total temas 725 (223,4) 358 (231,0) 149.152 68.366

Total noticias 326 155 326 155

* SE HAN CODIFICADO HASTA TRES TEMAS POR NMOK. LAS CIFRAS ENTRE PARÉNTESIS SON PORCENTAJES SOBRE EL TOTAL DE NOTICIAS.

234

JAVIER ALCALDE VILLACAMPA

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Esta evolución en el volumen de la cobertura informativa resulta coherente

con la evolución de los eventos de protesta del MOK en estos años (Martínez, 2002;

Adell en este libro). Así, los picos informativos coinciden con desalojos como los

de La Guindalera en Madrid, el cine Princesa en Barcelona y el teatro Princesa en

Valencia15. Ahora bien, no en todas las noticias se tratan los mismos temas.

La Tabla 1 muestra la frecuencia de los principales temas tratados en las NMOK

(columna 1). En cada noticia se codificaron hasta tres temas diferentes. Las distintas

categorías temáticas han sido ordenadas en orden descendente según el porcentaje de

NMOK en las que son tratadas. Los valores en la columna 2 indican la extensión total,

medida en palabras, de las NMOK en las que cada tema aparece como el principal16.

Como era de esperar, dada la definición escogida de NMOK, el propio MOK

aparece como uno de los tres temas principales en más de la mitad de las noticias,

seguido por las acciones represivas y los procesos judiciales17. Cabe subrayar la quin-

ta posición en esta lista de los asuntos relativos al terrorismo y la sexta, de noticias en

las que aparece la palabra “okupa” sin referencia explícita al MOK. Otros temas a

mencionar son los de crónica política y social (donde se desarrollan parte de los

eventos de protesta) y las acciones de violencia de grupos de ultraderecha contra

colectivos okupas, un tema que no siempre se menciona al hablar del MOK.

Respecto a las diferencias entre las cifras del total de noticias y las relativas a la

sección de Madrid, cabe destacar cuatro temas en los que parece existir una atención

mediática mayor en la sección local: los movimientos sociales, las políticas de vivien-

da y juventud, las políticas de urbanismo y la okupación de viviendas (generalmente

llevadas a cabo por familias en una situación económica delicada). Por el contrario,

los okupas logran mayor visibilidad mediática en noticias relativas a cuestiones cul-

turales en las otras secciones (especialmente en las de difusión estatal), en las que,

por otro lado, hay un número creciente de noticias en las que se usa el vocablo

“okupa” sin un contenido específico o sin relación con el MOK (en gran parte de las

cuales es usada de forma despectiva o para descalificar al adversario)18.

En tercer lugar, si atendemos a los temas que (en términos relativos) más espa-

cio ocupan en la muestra analizada, vemos que (además de los que se situaban en los

tres primeros lugares) existen otros que deben destacarse. Así, las crónicas políticas

y sociales, los actos culturales y las noticias donde aparece el vocablo “okupa” de

forma descontextualizado, los cuales estarían sobrerrepresentadas, en comparación

con su situación en las columnas de la izquierda, especialmente en las páginas de

difusión estatal. En la sección de Madrid, en cambio, las noticias clasificadas temáti-

camente como “palabra okupa descontextualizada” y “violencia ultraderecha” ocupan

un espacio relativamente menor que en el conjunto del total.

235

LA BATALLA DE LOS MEDIOS…

¿Dónde están… M1 (filmar) 16/6/14 10:27 Página 235

Estos resultados sugieren que la presencia mediática del MOK, al menos en El

País, incluye sólo en parte el conflicto social concreto más relacionado con las

demandas centrales del movimiento: la problemática de la vivienda, la especula-

ción inmobiliaria y, en definitiva, las políticas de reestructuración urbana —en la

tabla, políticas de juventud, vivienda y, hasta cierto punto, urbanismo—. En este

sentido, Martínez (2002) señaló el crecimiento de los precios inmobiliarios en las

dos últimas décadas, así como el aumento del desempleo y la precariedad laboral

como factores que habrían incidido básicamente en la juventud, parte de la cual

habría optado por organizarse en el MOK, con base a la denuncia política y pública

que se hace a partir de las okupaciones.

Por otro lado, y atendiendo a la diferenciación de Herreros (1999) en cuanto a las

actividades del movimiento, los resultados indican que los medios de comunicación

tienden a recoger en mucha mayor medida las que se produce en condiciones extraor-

dinarias (i.e. desalojos) que aquellas que el MOK desarrolla de forma cotidiana, a pesar

de que estas segundas abarcan mucho más tiempo que las primeras.

Según el esquema de Pruijt, los datos apuntan a que, a rasgos generales, los

okupas más numerosos en el Estado español son los entrepreunial squatters.

Aparece también la okupación de viviendas —que sería la más relacionada direc-

tamente con la okupación basada en la pobreza—, aunque alejada de lo que serían

los núcleos del MOK. El resto de configuraciones tiene una representación

mínima, al menos en las páginas de El País.

Por otro lado, la atención prestada a los eventos de protesta, las acciones

represivas, los procesos judiciales derivados de las mismas y los temas de delin-

cuencia y terrorismo, no sólo constata el valor informativo de las cuestiones de

orden público, sino que también señala el modo inicial de acceso del MOK a la opi-

nión pública (i.e., la naturaleza del terreno sobre el que construye su imagen). Su

consolidación en los medios es discutible, ya que, pese a que existe un número

apreciable de noticias centradas en el MOK, sus demandas no aparecen de forma

clara. Además, el hecho de que el MOK aparezca en noticias sobre terrorismo y

delincuencia sugiere la existencia de una dimensión de criminalización en el pro-

ceso de configuración de su imagen. Por último, la importancia de las noticias en

las que aparece la palabra “okupa” descontextualizada sugiere que, de un modo u

otro, el término sí ha entrado en la agenda mediática y en el vocabulario común de

una gran parte de la población.

En el siguiente apartado, el análisis de las NMOK permitirá discernir las dimen-

siones en las que se centran los discursos acerca de la identidad del movimiento, así

como la naturaleza y posicionamientos de los actores que participan en este proceso.

236

JAVIER ALCALDE VILLACAMPA

¿Dónde están… M1 (filmar) 16/6/14 10:27 Página 236

LA CONFIGURACIÓN MEDIÁTICA DE LA IDENTIDAD PÚBLICA DEL MOK

Las menciones al MOK o a sus actividades de protesta no van siempre acompaña-

das de un discurso acerca de su naturaleza. No obstante, en un significativo 70,5

por ciento del total de noticias (i.e., 230 NMOK) y un 74,8 por ciento de la sección

de Madrid (116 NMOK) han sido identificados elementos de construcción de la

imagen del MOK o de la definición de su problemática. Los siguientes epígrafes

detallan e interpretan los principales resultados.

EVOLUCIÓN EN EL TIEMPO

Evolución temporal de la configuración mediática de la imagen pública

del MOK

El proceso de construcción de la identidad pública del MOK en las páginas de El

País no es uniforme en el tiempo, sino que presenta cambios notables en su

intensidad:

GRÁFICO 2

EVOLUCIÓN SEMESTRAL DE NMOK CON ELEMENTOS DISCURSIVOS

Como puede apreciarse en el Gráfico 2, la evolución de las noticias con ele-

mentos discursivos relativos a la naturaleza del MOK sigue un patrón similar a la del

número total de NMOK (véase Gráfico 1). Así, mientras en los ochenta y primera

década de los noventa la frecuencia de NMOK es mínima y se concentra alrededor

237

LA BATALLA DE LOS MEDIOS…

40

35

30

25

20

15

10

5

0

1985 1986 1987 1988 1989 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002

Total Madrid

¿Dónde están… M1 (filmar) 16/6/14 10:27 Página 237

de determinados casos (cine Princesa en Barcelona, La Guindalera en Madrid, tea-

tro Princesa en Valencia, los Laboratorios en Madrid…), a partir de 1997 crece

exponencialmente, alcanzando el cenit entre 1998 y 1999, decreciendo en el 2000

y 2001 para volver a repuntar algo el primer semestre de 2002. La tendencia actual

parece ser a decrecer. Por otro lado, también se observa una diversificación de las

ediciones donde aparecen desde mediados de 1998 respecto a los años anterio-

res, en los que las NMOK parecían ubicarse casi exclusivamente en las páginas

locales19.

  1. Martínez (2002) identificaba como principales consecuencias de la

entrada en vigor del nuevo Código Penal el incremento de la represión poli-

cial, así como de su visibilidad pública y mediática y, paradójicamente, la expan-

sión del movimiento con un incremento exponencial de las okupaciones y de

las manifestaciones de apoyo al mismo. A la luz de los datos presentados en

esta sección, parece confirmarse la correlación temporal entre la cobertura

mediática del MOK y la intensidad del proceso de configuración de su imagen

pública.

La evolución de otros indicadores presentes en la siguiente sección refuerza la

interpretación de estos resultados, que señalan los años posteriores a 1996 como

los de mayor visibilidad, así como la recurrencia a casos concretos por parte de

El País.

Evolución temporal de algunos datos contextuales

En cuanto al tipo de noticia, la muestra no permite encontrar patrones concretos

respecto a su evolución temporal, más allá del hecho ya comentado de la acumula-

ción y concentración alrededor de los casos recurrentes. Así, en general, existen

algunas épocas —que coinciden con determinados casos de conflicto— donde hay

más informaciones, predominando siempre las noticias clasificadas como

“corrientes”20.

Y lo mismo ocurre con las distintas fuentes, donde el predominio es de las

noticias firmadas por redactores o periodistas concretos21. En este punto, hay que

destacar una variación temporal importante, ya que si bien en los años ochenta El

País firmaba genéricamente un 72,2 por ciento de las noticias frente a un 27,7 por

ciento de redactores, en los últimos tres años (2000-2002) se diversifican las

fuentes, invirtiéndose así la tendencia22.

Respecto a la dimensión de la violencia, y pese a que esta se estudiará con

mayor profundidad en una sección posterior, debe destacarse su importancia

238

JAVIER ALCALDE VILLACAMPA

¿Dónde están… M1 (filmar) 16/6/14 10:27 Página 238

para la muestra analizada, así como la identificación de una serie de tendencias

longitudinales.

En primer lugar, la distribución de frecuencias de las noticias que inclu-

yen información sobre acciones de protesta coincide, en términos generales,

con la de las NMOK que hablan de eventos de protesta, menos en 1997, donde

aparecen más eventos de protesta que acciones represivas. En la interpreta-

ción propuesta, el aumento de las okupaciones habría sido más importante

que el incremento de la represión, tras la entrada en vigor del Código Penal

de 199623. Además, el efecto de violentos desalojos como el del cine Princesa

o La Guindalera —que habrían sido percibidos como actuaciones muy despro-

porcionadas por parte de la opinión pública24— se habría traducido en un

aumento de los apoyos del MOK, así como del interés de la prensa en el tema

de la okupación, haciendo más costosa la represión abierta para las institu-

ciones25.

Por otro lado la cuestión de si se produce o no violencia por parte de la

policía es relevante en los ochenta, dado el escaso número de noticias en

general; muy importante en los noventa (sobre todo en los años 97-98) y casi

inexistente en los tres años siguientes. En el caso de la violencia ejercida por

parte de los okupas ocurre un patrón similar, pero siendo siempre menos

numerosas que las noticias en las que se menciona la violencia policial.

En un 49 por ciento de las NMOK se menciona a las Fuerzas de Seguridad

(FFS), por un 36,1 por ciento de las menciones a las instancias judiciales. Sin

embargo, debe señalarse que mientras el primero de estos datos se mantiene

constante en el tiempo, el segundo empieza a surgir con fuerza a finales de

1996, incrementando su intensidad de forma clara a partir de ese momento.

Y lo mismo ocurre con la variable “elementos de construcción de la imagen

pública del MOK”, siendo más relevante entre 1997-1999.

Por último, se han contabilizado aquellas noticias que informan de que el

inmueble en cuestión se hallaba abandonado (o vacío desde hacía años) hasta

la okupación. La evolución temporal es similar a las anteriores, siendo poco

mencionado en los ochenta, más en los noventa, mientras que en los últimos

años de la muestra casi siempre se menciona.

Es de destacar que no existen diferencias apreciables respecto al tipo de

propietario de los inmuebles okupados: público el 38,6 por ciento; privado un

54,6 por ciento y mixto un 6,8 por ciento.

239

LA BATALLA DE LOS MEDIOS…

¿Dónde están… M1 (filmar) 16/6/14 10:27 Página 239

La importancia de quién escribe la noticia

Respecto a quién firma la noticia, existen algunas diferencias remarcables entre si

son noticias realizadas por periodistas o redactores concretos (RC) o, por el con-

trario, las firma genéricamente El País (EP)26. En primer lugar, en estas noticias

genéricas, los emisores de otros movimientos sociales, artistas, intelectuales, y

colectivos de vecinos —todos ellos potencialmente aliados del MOK— no consiguen

encontrar espacio.

Por otro lado y como cabía esperar, en las noticias firmadas por RC se recuer-

da y se anuncian más eventos, acciones y ocurrencia de violencia en sus distintas

versiones que en las genéricas, fruto de la mayor investigación que conlleva el pri-

mer tipo de noticias las cuales tienden, pues, a ofrecer más puntos de vista. A este

respecto, sirva de ejemplo el porcentaje de NMOK en las que se nombra a otras

organizaciones sociales, siendo un 65,7 por ciento las firmadas por un periodista

concreto, frente a un 13,3 por ciento de las genéricas.

En esta mayor riqueza de detalles destacan dos aspectos directamente relacio-

nados con la imagen pública del MOK: a) cuando se menciona al propietario (75,0

por ciento RC por 22,2 por ciento EP) y b) cuando se informa de que el inmueble

estaba abandonado (75,4 por ciento RC por 36,4 por ciento EP). Así, cabe pensar

que el hecho de omitir esta información perjudica la valoración favorable del movi-

miento, puesto que puede dar lugar a interpretaciones erróneas acerca del objetivo de

las okupaciones. Por ello, el mayor detalle de las noticias realizadas por periodis-

tas concretos supone un (potencial) aliado para el MOK.

Finalmente, cabe destacar las menciones a las FFS y a las instancias judiciales.

Mientras en las primeras no han podido hallarse diferencias significativas, las

segundas aparecen con mucha mayor frecuencia en las RC (65,7 por ciento) que en

EP (28,6 por ciento).

Por último, debe señalarse la concentración de NMOK en la sección de

Madrid en una sola redactora (43 por ciento de NMOK, por 57 por ciento del

resto)27. De la comparación entre las noticias firmadas por periodistas sensibles a

las demandas del MOK cabe concluir que aparecen menos actores institucionales

(en concreto, el PSOE o la policía) y más protagonistas directos de la noticia (como

los vecinos o los propietarios de los inmuebles), tal y como corresponde al perfil de

los periodistas “de calle”, que se han dedicado siempre a “lo social” (entrevista con

Begoña Aguirre). Se trata, pues, de personas con experiencia en cubrir asuntos

relativos a movilizaciones sociales. En este sentido, las diferencias en cuanto a los

temas pueden interpretarse del mismo modo. Así, en las noticias firmadas por

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JAVIER ALCALDE VILLACAMPA

¿Dónde están… M1 (filmar) 16/6/14 10:27 Página 240

periodistas conocedores de la problemática okupa hay más eventos de protesta,

acciones represivas y procesos judiciales derivados de los mismos y menos actos

institucionales, en las que se usa la palabra “okupa” de forma descontextualizada,

sobre la crónica social y política, y en las que se relaciona al MOK con acciones o

grupos terroristas.

En suma, 1996 marca un punto de inflexión en cuanto a la cobertura informa-

tiva se refiere. Hasta la entrada en vigor del nuevo Código Penal, las noticias versan

casi exclusivamente sobre eventos de protesta y/o acciones represivas (desalojos y

cargas en las manifestaciones, básicamente), sin entrar en demasiados detalles.

Por otro lado, tal y como sugieren muchos indicadores, no hay una cobertura com-

pletamente paralela a la dinámica de okupaciones y (desalojos) del MOK, sino que

se concentra en casos recurrentes, de especial impacto, como los tres señalados en

Barcelona, Valencia y Madrid. La magnitud de la represión de los tres casos

marcaría un antes y un después para el MOK en cada una de esas ciudades, tanto en

su relación con las instituciones y la respuesta de ellas, como en la cobertura

mediática de sus acciones. En concreto, en la sección de Madrid, a partir de 1997

se produce un punto de inflexión en Madrid con el violento desalojo de La

Guindalera, lo que conllevó que hubiese un mayor interés por parte de El País hacia

el tema de la okupación, tanto por la parte social, como por la parte de orden públi-

co28. Respecto a las diferencias entre secciones, cabe suponer que los redactores de

las secciones locales están más sensibilizados con los temas sociales y locales, ya

que son quienes más los cubren. La okupación no es un tema de Nacional, a no

ser que conlleve una alteración del orden público muy importante.

Por último, que quien escribe la noticia sea un redactor concreto o no, impor-

  1. Y no es lo mismo cualquier redactor. Los hay más vulnerables a las demandas del

movimiento y más preocupados por dar una versión lo más ajustada posible a la

realidad y, como veremos, también por incluir mayor número de actores y puntos

de vista sobre la problemática okupa en sus noticias.

ALIADOS POTENCIALES DEL MOK EN LA CONSTRUCCIÓN DE SU IDENTIDAD

PÚBLICA

El MOK no suele caracterizarse por una estructura organizativa estática y rígida. En

este sentido, en sólo un 9 por ciento de las NMOK de la muestra se mencionan

organizaciones concretas identificadas con el MOK29. Por otro lado, frecuente-

mente se ha señalado que el MOK mantiene una estrecha relación con amplios sec-

tores de la sociedad civil30. Para contrastar esta afirmación, se contabilizaron todas

241

LA BATALLA DE LOS MEDIOS…

¿Dónde están… M1 (filmar) 16/6/14 10:27 Página 241

las organizaciones que aparecían mencionadas en las noticias de la muestra (Tabla

2). Un total de 374, de las cuales 202 pertenecen a la edición de Madrid, otorgan

una media de 2,48 (2,64 en Madrid)31. Si desagregamos por redactores, la media

en los artículos firmados por periodistas conocedores de la problemática okupa es

de 3,1, por 2,1 del resto de periodistas de la edición madrileña. Los siguientes

subepígrafes detallan e interpretan estos resultados.

TABLA 2

ORGANIZACIONES, MOVIMIENTOS Y COLECTIVOS SOCIALES EN LAS NMOK1

TIPO DE ORGANIZACIÓN TODAS LAS EDICIONES EDICIÓN MADRID

Ayuda a los presos 1 (0,7) 1 (1,3)

Apoyo a los inmigrantes 19 (12,5) 14 (18,4)

Antifascista 7 (4,7) 2 (2,6)

Antiglobalización (MRG…) 11 (7,3) - -

Antirracista (SOS racismo…) 4 (2,7) 4 (5,3)

Desarrollo (Oxfam…) 4 (2,7) 1 (1,3)

Ecologista (Aedenat, Ecol. en Acc…) 20 (13,1) 17 (22,4)

Estudiantes 10 (6,7) 4 (5,3)

Feminista 6 (4,0) 5 (6,6)

Gays/Lesbianas 1 (0,7) 1 (1,3)

Hackers 1 (0,7) 1 (1,3)

Independentista 7 (4,7) - -

Madres contra la Droga 7 (4,7) 6 (7,9)

Pacifista y antimilitarista232 (21,1) 21 (27,6)

Parados 8 (5,2) 5 (6,6)

Pro Derechos Humanos 4 (2,7) 2 (2,6)

Trabajadores Sociales 3 (2,0) 3 (3,9)

Vecinos 45 (30,5) 29 (38,1)

Abogacía y judicatura39 (5,8) 6 (7,9)

Artistas e intelectuales 24 (15,9) 21 (27,6)

Cáritas 3 (2,0) 1 (1,3)

CiU 3 (2,0) - -

CGT 6 (4,0) 3 (3,9)

CNT 3 (2,0) - -

ERC 5 (3,3) - -

GRAPO 5 (3,3) 2 (2,6)

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JAVIER ALCALDE VILLACAMPA

¿Dónde están… M1 (filmar) 16/6/14 10:27 Página 242

TIPO DE ORGANIZACIÓN TODAS LAS EDICIONES EDICIÓN MADRID

Izquierda Unida/IC 35 (23,0) 23 (30,2)

Izquierda Abertzale426 (17,1) 7 (9,2)

PSOE 10 (6,7) 2 (2,6)

Terra Lliure 2 (1,3) 2 (2,6)

Tribus Urbanas54 (5,2) 4 (5,3)

Ultraderecha 19 (12,5) 8 (10,5)

Otros630 (19,8) 6 (7,9)

Total 374 (248,4) 202 (264,4)

  1. LAS CIFRAS ENTRE PARÉNTESIS INDICAN EL PORCENTAJE SOBRE EL TOTAL DE NOTICIAS EN LAS QUE APARECE ALGUNA ORGANIZACIÓN.
  2. INCLUYE A OBJETORES Y A INSUMISOS.
  3. INCLUYE LA ASOCIACIÓN LIBRE DE ABOGADOS, JUECES POR LA DEMOCRACIA, EL COL. DE ABOGADOS DE BARCELONA.
  4. INCLUYE A ETA, HB, EH, JARRAI, KAS Y A COLECTIVOS “DE LA KALE BORROKA”.
  5. INCLUYE A PUNKIES Y A HEAVIES.
  6. INCLUYE, ENTRE OTROS, A COLECTIVOS ANARQUISTAS Y COMUNISTAS, AL CONSEJO DE JUVENTUD DE BARCELONA, A LA ASOCIACIÓN CONTRA LA TORTURA,

A UGT, AL BNV, A COLECTIVOS DE APOYO A LA REBELIÓN ZAPATISTA DE CHIAPAS, COLECTIVOS URBANISTAS, AL DEFENSOR DEL PUEBLO, ETC.

El papel de los vecinos

Los vecinos siempre hablan a favor de l@s okupas y en contra de la poli-

cía. La cosa tiene explicación sencilla. El vecino tiene que convivir con el delin-

cuente, que va a volver; en cambio, al policía no le verá más el pelo. En

consecuencia, denuncia al ‘poli’ que se va para que no se enfade el gángster que

se queda (ABC, “Editorial”, 31-10-96)32.

Los chicos que llevaban el centro eran muy majos, pero cuando organi-

zaban conciertos la gente que venía de fuera se pasaba mucho. […] A diario

no había problemas, pero lo de los conciertos era horrible: nuestra calle aca-

baba llena de botellas rotas, meados y basura (El País, “Un vecino”, 5-10-

1996).

Se observa en la Tabla 2 cómo los colectivos vecinales son los que más veces

aparecen relacionados con el MOK: 29 en Madrid y 45 en el total de las edicio-

nes analizadas. En el caso específico de Madrid, ello supone un porcentaje cer-

cano al 40 por ciento de las noticias en las que aparece mencionada alguna

organización.

Sin embargo, esta relación no siempre refleja una alianza sólida y sin fisu-

ras. En este sentido, se han hallado también noticias en las que los vecinos cri-

tican los comportamientos de algunos miembros del MOK. En concreto, 9

243

LA BATALLA DE LOS MEDIOS…

¿Dónde están… M1 (filmar) 16/6/14 10:27 Página 243

—todas en Madrid—, lo que significa que un 27 por ciento de las veces que en las

páginas de El País se recoge el apoyo de vecinos a determinados colectivos

okupa, se hace lo propio con sus quejas (a modo de ejemplo, véase la segunda

cita con la que se encabezaba este subepígrafe).

Los otros movimientos sociales

Tal y como se comentó en un apartado anterior, gran parte de los miembros de

colectivos okupas suelen pertenecer también a otros movimientos sociales33.

La Tabla 2 refleja bien esta situación. Así, han sido contabilizadas hasta 145

menciones, lo que supone un porcentaje del 96,2 por ciento o, lo que es lo

mismo, en cada NMOK en la que aparece mencionada alguna organización,

una media de 0,96 veces se halla citado algún movimiento social34. Para la

edición de Madrid, son 86 las organizaciones mencionadas correspondientes

a movimientos sociales, lo que representa una media de 1,14 por noticia.

Entre ellos, los más relacionados con el MOK resultan ser los objetores e

insumisos, el movimiento ecologista y las asociaciones de apoyo a los inmi-

grantes, siendo todos ellos más importantes en Madrid que en el resto de sec-

ciones.

Actores institucionales e instancias mediadoras

Los partidos de izquierda, así como los nacionalistas autonómicos, también son

potencialmente aliados del MOK —sobre todo (y casi exclusivamente) cuando

son oposición en los distintos municipios—. En este sentido, destaca el papel de

IU y, en mucha menor medida, el del PSOE. En Cataluña, ERC tiene una aporta-

ción destacable, y también se registran menciones de CiU y BNV en la

Comunidad Valenciana.

Respecto a los sindicatos, debe señalarse la presencia relevante de los

dos de corte anarquista (CGT y CNT), existiendo también alguna mención de

UGT.

Por último, resulta apreciable las menciones de organizaciones de sectores

que podríamos denominar progresistas de la judicatura y la abogacía, como la

Asociación Libre de Abogados, Jueces por la Democracia y otras instancias

que podríamos calificar como mediadoras, como el Defensor del Pueblo, las cua-

les se revelarán especialmente importantes en la configuración de aliados y

opositores del MOK.

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JAVIER ALCALDE VILLACAMPA

¿Dónde están… M1 (filmar) 16/6/14 10:27 Página 244

El papel de la cultura

La relación con sectores de la vida cultural es extremadamente notable en

Madrid, donde sus 21 menciones se traducen en que, como mínimo, en una de

cada cuatro noticias en las que aparece mencionada alguna personalidad u orga-

nización en las páginas de El País, se cita la presencia de algún artista o intelec-

tual. En el resto de ediciones dicha presencia es también significativa, aunque

algo menor.

Otras organizaciones

Además de los potenciales aliados del MOK, en la Tabla 2 aparecen organizaciones

que habitualmente se perciben como vinculadas de un modo u otro con el terroris-

mo, especialmente en las secciones de difusión estatal. Nos referimos, como

supondrá el lector, a las englobadas en la izquierda abertzale, al GRAPO y a Terra

Lliure, que suman apariciones en un 21,5 por ciento de las noticias. Además, en

más de un 10 por ciento se mencionan organizaciones de ideología neonazi o de

ultraderecha —gran parte de las cuales hace referencia a agresiones al MOK—. Por

último, debe destacarse en esta amalgama de organizaciones la presencia de tribus

urbanas —particularmente punkies— que contribuyen a aumentar la confusión

sobre quién compone el MOK35.

En resumen, los resultados que ofrece la Tabla 2 sugieren una relación

intensa y en algunos casos estrecha del MOK con las organizaciones de la socie-

dad civil que le rodean36. Ello ha sido consecuencia, en parte, de que determi-

nados sectores del MOK hayan dedicado tiempo y esfuerzos a ello, de una forma

creciente desde 1997, como una vía de respuesta ante su criminalización en el

Código Penal37.

Por otro lado, se han identificado potenciales aliados en los ámbitos de la cul-

tura, la política y la judicatura. En tercer lugar, la presencia de organizaciones cri-

minales en las noticias donde se habla del MOK puede indicar un intento de

criminalización desde los poderes políticos y mediáticos, como se ha destacado en

la literatura especializada38.

El análisis de la construcción de la identidad pública desarrollado en las

siguientes secciones matizará estas impresiones, desvelando en qué medida cada

uno de los actores deviene en mayor o menor medida aliado (u opositor) del MOK

en este proceso.

245

LA BATALLA DE LOS MEDIOS…

¿Dónde están… M1 (filmar) 16/6/14 10:27 Página 245

LOS ACTORES EN EL PROCESO DE CONSTRUCCIÓN DE LA IDENTIDAD PÚBLICA

DEL MOK

Esta sección analiza quién participa en el proceso de construcción de la imagen

pública del MOK a través de las páginas de El País. Para ello, la Tabla 3 presenta los

distintos tipos de emisores clasificados en doce categorías. Respecto a los emiso-

res del propio diario, bajo la etiqueta de El País se incluyen los casos en los que los

propios periodistas o redactores de El País emiten juicios valorativos sobre el MOK

(sin tratarse de transcripciones más o menos literales de declaraciones de otros

actores), mientras en la categoría de Opinión se recogen los juicios realizados en

artículos, columnas de opinión y cartas al director. Por otro lado, la categoría de

actores políticos institucionalizados aparece desagregada de acuerdo a su adscrip-

ción partidista. Existe también una categoría de emisores denominada “instancias

mediadoras” que incluye actores ligados a la Administración de justicia y al

Defensor del Pueblo. Los resultados en las dos columnas reflejan la distribución

porcentual de los emisores en todas las ediciones (columna 1) y sólo en la edición

de Madrid (columna 2).

La Tabla 3 refleja el distinto acceso de cada uno de los actores participantes en

el proceso de construcción de la identidad pública del MOK. En primer lugar, debe

subrayarse la participación activa del periódico —a través de redactores y colum-

nistas—, en el proceso de configuración de la imagen del movimiento, circuns-

tancia esta frecuentemente destacada en la literatura del newsmaking. En un 32

por ciento de estas noticias es el propio periodista quien actúa como emisor de

enunciados acerca del MOK y la definición de su problemática, porcentaje que

aumenta si añadimos la actividad de columnistas y lectores, ligados, informal o

formalmente a El País (y, por tanto, dentro de la línea editorial del mismo). En

segundo lugar, los resultados también constatan el acceso privilegiado de actores

institucionalizados frente a los vinculados al sector de los MS, que apenas alcanzan

un 20 por ciento39.

Y, entre aquellos, las voces del PSOE frente a las de otros partidos como IU.

Sin embargo, los emisores dentro de la categoría de actores políticos institu-

cionalizados no llegan nunca a constituir más de una cuarta parte del total.

Estos resultados sugieren que el discurso mediático sobre el MOK no ha

entrado (¿aún?) en el terreno de la confrontación política con la misma fuer-

za con la que lo ha hecho, por ejemplo, el discurso del movimiento antiglobali-

zación40.

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JAVIER ALCALDE VILLACAMPA

¿Dónde están… M1 (filmar) 16/6/14 10:27 Página 246

TABLA 3

ACTORES INVOLUCRADOS EN LA CONSTRUCCIÓN DE LA IDENTIDAD PÚBLICA DEL MOK*

TIPO DE EMISOR TODAS LAS EDICIONES EDICIÓN MADRID

El País (staff) 143 (30,8) 78 (33,5)

MOK (miembros y simpatizantes) 86 (19,2) 46 (19,5)

PP 36 (8,0) 23 (9,9)

Instancias mediadoras 28 (6,2) 14 (5,9)

PSOE 27 (6,0) 9 (3,9)

Opinión (firmas y cartas al director) 25 (5,6) 8 (3,4)

Policía 21 (4,7) 9 (3,9)

IU/IC 19 (4,2) 13 (5,6)

Propietarios 13 (2,9) 7 (3,0)

Artistas e intelectuales 11 (2,4) 9 (3,9)

Vecinos 5 (2,2) 6 (2,6)

Otros 35 (7,8) 11 (4,9)

Total 449 (100,0) 233 (100,0)

* LAS CIFRAS ENTRE PARÉNTESIS SON PORCENTAJES Y SE REFIEREN AL TOTAL DE EMISORES. SE HAN CODIFICADO HASTA CINCO POR NMOK.

Respecto a las especificidades de la edición de Madrid, cabe destacar el mayor

acceso del PP en detrimento del PSOE. Este resultado resulta lógico si tenemos en

cuenta que el MOK suele entrar en conflicto principalmente con instancias muni-

cipales, dado que la mayoría de las noticias se refieren al ayuntamiento de Madrid

en una época en la que estaba gobernada por el PP, mientras que en el resto de las

ediciones se incluyen ayuntamientos socialistas, especialmente los catalanes41.

Entre los emisores que tienen un mayor acceso a la edición local, debe seña-

larse a IU, los colectivos de artistas e intelectuales y los de vecinos. Por el contrario,

tanto a la policía como a los sectores de la judicatura y abogacía se les reduce el acce-

so en Madrid respecto al conjunto de todas las ediciones y, especialmente, las de

difusión estatal. También se constata el surgimiento de nuevos emisores, agrupa-

dos en la categoría otros, ante la diversidad de ediciones.

Si procedemos a comparar la Tabla 2 y la Tabla 3, hallamos resultados que con-

firman el acceso privilegiado de los actores institucionalizados frente a los poten-

ciales aliados del MOK. Así, pese a salir mencionados en gran parte de las noticias,

las opiniones de los colectivos de vecinos y de artistas e intelectuales sobre el MOK

solamente consiguen un acceso mínimo a las páginas de El País. En el mismo sen-

tido, la facilidad que encuentra el PSOE contrasta con las dificultades de IU para

247

LA BATALLA DE LOS MEDIOS…

¿Dónde están… M1 (filmar) 16/6/14 10:27 Página 247

conseguir difusión mediática de sus valoraciones sobre el MOK, especialmente en

las ediciones locales donde el PSOE gobierna en los principales ayuntamientos.

También las instancias mediadoras tienen un mayor acceso que el que tendrían en

función de su número de menciones (Tabla 2).

Ello confirma las predicciones de la literatura politológica o sociológica acer-

ca del sesgo mediático hacia las fuentes oficiales, en detrimento de actores ligados

a los MS o elites políticas simpatizantes. Ahora bien, no todos los actores hablan de

los mismos temas con relación al MOK. La siguiente sección analiza en profundi-

dad esta cuestión.

¿SOBRE QUÉ HABLAN LOS QUE HABLAN DEL MOVIMIENTO DE OKUPACIÓN?

La propuesta de estudio del proceso de construcción (conflictiva) de la identidad

pública del MOK en la prensa se centra en el análisis del discurso de distintos acto-

res (o emisores) con relación a las siguientes dimensiones: su naturaleza violen-

ta/pacífica, el grado de representatividad de sus integrantes, el fundamento de sus

demandas, la existencia de actividades en los centros sociales, su valoración nor-

mativa explícita y el proceso de criminalización del MOK. Algunas de ellas resulta-

ron estar presentes con mayor frecuencia que otras en los pronunciamientos sobre

el MOK recogidos en la muestra. Así, un 26,2 por ciento de los emisores valoraron

la actuación de las Fuerzas de Seguridad —variable considerada como proxy o apro-

ximada a la primera dimensión analizada: la naturaleza violenta/pacífica del

MOK—, es decir, uno de cada 4 actores que utilizó las páginas de El País para opinar

acerca del MOK, emitió un juicio de valor acerca de la actuación de las Fuerzas de

Seguridad en las acciones represivas contra el movimiento42. Por otro lado, un 36,1

por ciento de los emisores manifestaron su opinión acerca de su representatividad

y un porcentaje similar (30,5 por ciento) trató la cuestión del fundamento de sus

críticas y/o alternativas y opinó acerca de si realizan o no actividades sociales y cul-

turales (28,3 por ciento). Un 9 por ciento emitió un juicio de valor explícito a favor

o en contra del MOK. Por último, un 23,6 por ciento participó en el discurso de

denuncia (o apoyo) de un proceso de criminalización del movimiento.

Dado el diferente nivel de acceso de los distintos tipos de emisores, este

resultado sugiere que no todos ellos han tendido a centrar su discurso en las mis-

mas facetas de la identidad pública: en qué medida es un movimiento violento,

representativo, fundamentado, activo, legítimo y criminalizado. Un análisis más

detallado mostrará más adelante en qué medida ha habido diferencias y similitu-

des entre los distintos actores.

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JAVIER ALCALDE VILLACAMPA

¿Dónde están… M1 (filmar) 16/6/14 10:27 Página 248

En las siguientes páginas, se presentan los resultados del análisis sobre los

posicionamientos que los diferentes emisores mantuvieron con relación a las

dimensiones sobre la identidad pública en las que se centra el estudio. En cada una

de las tablas, las dos columnas de la derecha ofrecen el número de emisores que

tratan en su discurso cada dimensión y su porcentaje con relación al total de emi-

sores dentro de cada categoría. Este porcentaje indica, en qué medida los distintos

emisores tratan en su discurso (registrado por El País) las dimensiones en las que

se centra el proceso de construcción de la identidad pública del MOK. Las colum-

nas de la izquierda presentan la distribución porcentual de los emisores entre los

distintos posicionamientos posibles.

Violencia

A la hora de estudiar la dimensión violenta/pacífica de la identidad pública del

MOK en las páginas de El País hallamos diversos problemas metodológicos. En

primer lugar, resultó imposible presentar una tabla acerca de la valoración de la

naturaleza violenta del MOK, con valores como “el MOK es pacífico”, “el MOK

es violento”, “existen minorías violentas dentro del MOK”…, ya que los emiso-

res registrados no desarrollan en este aspecto un discurso lo suficientemente

explícito.

Otra posibilidad radicaba en valorar las distintas opiniones acerca de la solu-

ción a las okupaciones, con valores como “la solución es el desalojo” o “se apela al

diálogo”. Sin embargo, ello tampoco resultó demasiado revelador, habida cuenta

que todos los partidos políticos, como el MOK y sus potenciales aliados e incluso la

mayor parte de las instancias mediadoras que trataban el tema, insistían sistemá-

ticamente en la cuestión del diálogo, sin ser posible discriminar los distintos sig-

nificados que cada actor otorgaba a dicha expresión a través de las páginas de El

País43. Dada esta situación, esta variable tampoco sirve para observar el proceso

real de construcción de la imagen pública del MOK en torno a la cuestión de la vio-

lencia.

Una tercera opción consistía en observar la evolución de distintos indicadores

contextuales, algunos de los cuales se presentan en la Tabla 4. Pese a que no per-

miten discriminar por emisores, sí ofrecen algunas tendencias de la cobertura de

esta dimensión por parte de El País. Así, el hecho de que sea mayor el porcentaje

de NMOK donde se recuerdan eventos de protesta, acciones represivas y detenidos

puede interpretarse como una confirmación de la idea de la recurrencia de deter-

minados casos de conflicto. Por otro lado, el menor número de heridos recordados

249

LA BATALLA DE LOS MEDIOS…

¿Dónde están… M1 (filmar) 16/6/14 10:27 Página 249

haría referencia a que las noticias que relatan hechos recién sucedidos lo hacen con

mayor detalle que las que lo recuerdan. Por último, se relatan más eventos de pro-

testa que acciones represivas, pero estas son más recordadas y más anunciadas, lo

que refleja una atracción por los sucesos que conllevan una alteración del orden

público.

TABLA 4

DATOS CONTEXTUALES RELATIVOS AL DISCURSO SOBRE LA REPRESIÓN DE LA PROTESTA1

RECUERDA RELATA ANUNCIA

Eventos de protesta 30,6 23,6 (2,53)212,9

Acción represiva (i.e. desalojos) 40,7 18,7 (1,24)317,4

Violencia policial 4,6 21,2 -

Violencia okupa (y de otros MS) 2,9 14,0 -

Existencia de heridos 5,2 7,9 -

Existencia de detenidos 25,8 7,0 -

  1. LAS CIFRAS SON PORCENTAJES SOBRE EL TOTAL DE NOTICIAS.
  2. MEDIA DEL NÚMERO DE EVENTOS PROTESTA QUE APARECE EN LAS NMOK DONDE APARECE ALGUNO.
  3. MEDIA DEL NÚMERO DE ACCIONES REPRESIVAS QUE APARECEN EN LAS NMOK DONDE APARECE ALGUNA.

La ambigüedad de El País es manifiesta a la hora de referirse a las situacio-

nes de violencia protagonizadas por el MOK u otros MS. Así, mientras en algunas

noticias se habla de ello como un hecho probado, en otras se distingue el nivel de

veracidad de la información con expresiones como “según fuentes policiales” o

contrastando distintas versiones. Ello es especialmente patente cuando se trata de

noticias publicadas en secciones de difusión estatal, en donde el acceso del MOK

pasa inexorablemente por alteraciones graves del orden público44.

Empíricamente, se pensó que resultaría posible analizar el discurso de los

distintos actores acerca de la definición de la problemática okupa en lo relativo a la

represión de la protesta. En este sentido, se codificaron las opiniones de los emi-

sores en lo referente al desarrollo de las acciones represivas, es decir, si los des-

alojos habían sido violentos o pacíficos, si había habido resistencia del MOK, si

esta había sido pasiva, activa o incluso violenta. Pese a que en ocasiones no se espe-

cifica el origen de la violencia y a que el hecho de que se valore como pacífico un

desalojo pueda tener distintos significados45, sí ha sido posible identificar algunas

tendencias.

Así, los resultados reflejan que los emisores de El País se mueven en la indefi-

nición, hablando a menudo de “batalla campal”, sin explicitar un discurso con

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JAVIER ALCALDE VILLACAMPA

¿Dónde están… M1 (filmar) 16/6/14 10:27 Página 250

respecto a la naturaleza violenta o pacífica de los okupas. A este respecto, cabe

señalar que en los años ochenta —lo que se corresponde con la primera etapa del

MOK (Martínez, 2002)—, y probablemente debido a la novedad del fenómeno

okupa en nuestro país, la atribución de responsabilidades por parte El País era más

explícita que en los noventa46.

En general, el interés del periódico no se centra en esclarecer la naturaleza

pacífica o violenta del MOK, ni en argumentar sobre la legitimidad o no de las

estrategias de resistencia no-violenta o de desobediencia civil que configuran su

repertorio de protesta47 (Martínez, 2002). En este sentido y aunque de forma más

o menos ambigua según los periodos, un objetivo del periódico (o de los redacto-

res encargados de cubrir el tema) residiría en atribuir al gobierno conservador una

actitud negativa hacia un movimiento que goza de creciente popularidad y acepta-

ción social, con un discurso que identifica claramente al MOK en su conjunto con

la violencia y el desorden público. Contrarios a esta visión El País sitúa al resto de

los emisores cuyo discurso participa de esta dimensión. Por otra parte, las posicio-

nes polarizadas entre las instancias mediadoras sugieren la extensión del proceso

de construcción de identidad a quienes deben sopesar la legalidad de los actos de

protesta y de las medidas represivas.

Finalmente, se procedió a medir la valoración que realizan los distintos acto-

res de las acciones (represivas) de las Fuerzas de Seguridad, lo cual se reveló como

la variable más cercana para precisar el discurso de los emisores con relación a la

dimensión de la violencia (Tabla 5), brindando pues, un análisis particularmente

fructífero.

Que haya una carga no es noticia. Se tendrían que cambiar las leyes para

evitar tantas manifestaciones que entorpecen el tráfico (J. I. Echeverría, con-

cejal del Ayuntamiento de Madrid)48.

Los antidisturbios se han convertido en un grupo de provocación social y

el delegado del Gobierno parece incapaz de controlarlos (Juan Ramón Saiz,

diputado de IU)49.

De la observación de la Tabla 5 cabe deducir que el tema de la actuación de las

FFSS a) resulta extremadamente relevante para el MOK, el PP, el PSOE, la policía y

la sección de opinión del diario analizado; b) los actores más críticos con las FFSS

se hayan muy diversificados, como refleja el elevado número de emisores agrupa-

do en la categoría “otros”50; c) resulta un tema espinoso para los emisores de los

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LA BATALLA DE LOS MEDIOS…

¿Dónde están… M1 (filmar) 16/6/14 10:27 Página 251

sectores de la abogacía y la judicatura, que, sin embargo, también participan de

este discurso.

TABLA 5

PROMOTORES DEL DISCURSO DE VALORACIÓN DE LA ACTUACIÓN DE LAS FFS

Emisores (% de fila) % que critica % que aprueba Número de % emisores

su actuación su actuación emisores en cada categoría

Movimiento de okupación 100,0 - 17 37,8

PP 27,3 72,7 11 47,8

PSOE 100,0 - 8 88,9

Opinión en El País 66,7 33,3 6 75,0

Policía - 100,0 6 85,7

Instancias mediadoras 50,0 50,0 2 26,6

IU 100,0 - 2 14,9

Artistas e intelectuales 100,0 - 1 12,3

Otros 86,7 13,3 8 7,0

Total 73,5 26,5 61 26,2

Por otro lado, pese a que los resultados también muestran la ausencia del

principal emisor (los periodistas y redactores de El País), el sesgo positivo de 73,5

por ciento frente a 26,5 por ciento en cuanto a las críticas a la actuación de las FFS

confirma el rol del periódico y su interés en participar en esta dimensión, la cual

se sitúa, en gran medida en un terreno de confrontación partidista entre

PP/Oposición (básicamente PSOE). Por último, la tabla también refleja el acceso

privilegiado de las fuentes institucionales (i.e policía) en contraste con los poten-

ciales aliados del MOK (i.e. artistas e intelectuales), aunque ello depende, como

vimos, de quién escribe la noticia51.

Representatividad

En cuanto a la representatividad, el sesgo de El País en la selección de discursos

positivos sigue siendo relevante. Así, un 83,3 por ciento de los emisores que parti-

cipa en la configuración de la imagen del MOK en esta dimensión subraya el carác-

ter representativo de sus demandas, mientras un 16,7 por ciento expresa un

discurso negativo en este sentido (presentándolo, por ejemplo, como minoría

marginal). De nuevo, el discurso del gobierno del PP refleja su estrategia de

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JAVIER ALCALDE VILLACAMPA

¿Dónde están… M1 (filmar) 16/6/14 10:27 Página 252

deslegitimación del MOK. En una ocasión este discurso es compartido por colabora-

dores de El País y, en otra, por un representante de las instancias judiciales. No obs-

tante, pese a que su discurso no sea perfectamente uniforme, El País (sobre todo en la

sección de opinión) aparece como principal impulsor de la imagen del MOK como

representativo, dando legitimidad a su causa. Las afirmaciones en este sentido de

emisores del PSOE, IU o del propio MOK son recogidas con menor frecuencia.

TABLA 6

VALORACIÓN DE LA REPRESENTATIVIDAD DEL MOVIMIENTO DE OKUPACIÓN

EMISORES “EL MOK NO TIENE “EL MOK ES “EL MOK SE NÚMERO DE % EMISORES POR

(% DE FILA) REPRESENT.” REPRESENTATIVO” COMPONE EMISORES CATEGORÍA

BÁSICAMENTE

DE JÓVENES”

El País 13,3 86,7 92,5 67 85,9

Opinión - 100,0 25,0 4 50,0

PP 100,0 - - 2 8,7

PSOE - 100,0 100,0 1 11,1

IU - 100,0 50,0 2 15,4

MOK - 100,0 50,0 4 8,9

Instancias

mediadoras 50,0 50,0 50,0 2 14,3

Otros - 100,0 100,0 2 4,9

Total (o promedio)* 16,7 83,3 82,1 84 36,1

* LOS PORCENTAJES DE LAS DOS PRIMERAS COLUMNAS ESTÁN CALCULADOS SOBRE EL TOTAL DE 24 EMISORES QUE EXPRESAN UN DISCURSO CODIFICABLE EN

ALGUNA DE LAS DOS, DADO QUE LA UNA SE CONTRAPONE A LA OTRA. LOS DE LA TERCERA, POR EL CONTRARIO, ESTÁN CALCULADOS SOBRE EL TOTAL

DE 84 EMISORES QUE HABLAN, EN ALGUNA DE LAS TRES FORMAS PROPUESTAS, DE LA DIMENSIÓN DE LA REPRESENTATIVIDAD DEL MOK.

Se ha procedido a contabilizar en la tercera columna a aquellos emisores que

destacan como una característica que podríamos calificar de inherente al MOK, el

hecho de estar formado por jóvenes52. En este sentido, la presencia de los redac-

tores y periodistas de El País es abrumadora, utilizando en numerosas ocasiones la

expresión joven okupa o incluso la de joven como sinónima de okupa.

Atendiendo al porcentaje de emisores de cada categoría que tratan esta cues-

tión (columna de la derecha) se observa cómo la cuestión de la representatividad

no supone uno de los principales ejes alrededor del cual se articulará el proceso de

construcción de la identidad pública de MOK. En este sentido, debe remarcarse la

actitud de El País, ya comentada, tanto en lo que se refiere a los periodistas como a

los articulistas.

253

LA BATALLA DE LOS MEDIOS…

¿Dónde están… M1 (filmar) 16/6/14 10:27 Página 253

Fundamento de sus demandas

TABLA 7

VALORACIÓN DE LAS CRÍTICAS Y PROPUESTAS DEL MOVIMIENTO DE OKUPACIÓN

“EL MOK PLANTEA ALTERNATIVAS

EMISORES …QUE NO ESTÁN …A LAS POLÍTICAS …PARA EL CAMBIO NÚMERO TOTAL % EMISORES EN

(% FILA) CLARAS” DE VIVIENDA SOCIAL Y POLÍTICO” DE EMISORES CADA CATEGORÍA

Y JUVENTUD”

El País 3,8 84,6 34,6 26 33,3

Opinión - 40,0 60,0 5 62,5

PP 50,0 50,0 - 2 8,7

PSOE - - 100,0 1 11,1

IU - 100,0 25,0 4 30,8

Movimiento

de okupación - 76,5 23,5 17 37,8

Artistas e

intelectuales - 66,7 33,3 3 33,3

Vecinos 33,3 66,7 - 3 50,0

Instancias

mediadoras - 60,0 60,0 5 35,7

Otros 20,0 80,0 40,0 5 19,2

Total (o promedio)* 5,6 74,6 33,8 71 30,5

* EL PORCENTAJE TOTAL DE LAS TRES PRIMERAS COLUMNAS ESTÁ CALCULADO SOBRE EL TOTAL DE 71 EMISORES QUE PARTICIPAN DEL DISCURSO ACERCA

DE LA IDENTIDAD PÚBLICA DEL MOK EN ESTA CATEGORÍA. EL HECHO DE QUE NO SUMEN EL 100 POR CIENTO ES DEBIDO

A QUE LAS OPCIONES SEGUNDA Y TERCERA NO ERAN EXCLUYENTES.

La identidad pública del MOK se dirime también en torno a una tercera dimen-

sión: el grado de fundamento que sostiene sus demandas (sus críticas a las políticas

de vivienda y juventud por un lado, y al sistema capitalista por otro, y/o sus propues-

tas alternativas). La Tabla 7 recoge la frecuencia y posición de los 71 emisores (30,5

por ciento del total de emisores registrados) que trataron este tema en El País.

De acuerdo con los porcentajes en las columnas segunda y tercera, la presen-

cia de emisores parece estar sesgada a favor de posiciones que tienden a conside-

rar fundamentada la crítica del MOK53. Sólo una minoría mantiene posiciones

antagónicas.

Dentro de las posiciones positivas, el emisor más activo en afirmar el funda-

mento del MOK vuelve a ser el propio periódico, seguido de los portavoces del propio

254

JAVIER ALCALDE VILLACAMPA

¿Dónde están… M1 (filmar) 16/6/14 10:27 Página 254

MOK y de otros MS. En este debate, las pocas opiniones que recoge El País de los

partidos políticos vuelven a reflejar la inexistencia de un enfrentamiento gobierno

(PP)-oposición (PSOE e IU), donde, según los datos que ofrece la Tabla 7, lo único

destacable resulta ser la postura siempre favorable de IU.

El hecho de que dentro del MOK algunos de sus miembros subrayen sus pro-

puestas en cuanto a políticas de vivienda y juventud, mientras otros prefieren des-

tacar su potencial como motor del cambio social y político, sería un indicador más

de la pluralidad de visiones y la heterogeneidad existente en su interior. Y algo

similar parece ocurrir con los colectivos vecinales. Así, pese a que la mayoría con-

sidera fundamentadas las críticas del MOK, ello no sucede siempre, lo que redun-

daría también en el argumento ya presentado acerca de la ambigua relación del

MOK con este sector de la sociedad civil.

Actividades

TABLA 8

VALORACIÓN DE LAS ACTIVIDADES DEL MOVIMIENTO DE OKUPACIÓN

EMISORES (% DE FILA) EL MOK REALIZA EL MOK NO REALIZA NÚMERO DE % DE EMISORES

ACTIVIDADES EN ACTIVIDADES EMISORES POR CATEGORÍA

LOS CENTROS SOCIALES O

SOCIALES CULTURALES EN

LOS CSA

El País 100,0 - 40 51,3

Vecinos 100,0 - 2 33,3

MOK 100,0 - 11 24,4

IU 100,0 - 3 23,1

Artistas e intelectuales 100,0 - 1 22,2

PSOE - 100,0 1 11,1

Instancias mediadoras 50,0 50,0 2 14,3

Opinión 100,0 - 1 12,5

Otros 100,0 - 1 2,0

Total (promedio) 96,8 3,2 63 28,3

A la luz de los datos que ofrece la Tabla 8, difícilmente puede sostenerse que el

MOK no realiza ningún tipo de actividad social o cultural en los Centros Sociales

Autogestionados. Así, solamente se han codificado dos emisores contrarios a este

discurso, que es apoyado por un 96,8 por ciento de quienes participan de esta

dimensión. Destaca la categoría del propio periódico, con 40 emisores y la del MOK

255

LA BATALLA DE LOS MEDIOS…

¿Dónde están… M1 (filmar) 16/6/14 10:27 Página 255

(principalmente familiares y simpatizantes)54. Otros actores que participan del

discurso acerca de las actividades del MOK son los miembros de colectivos vecina-

les e IU. Las demás casillas de la tabla no permiten extraer conclusiones, por no ser

lo bastante representativas. Por último, debe subrayarse la ausencia de emisores

del PP en esta dimensión.

Estos datos vienen a confirmar la tesis de M. Martínez (2002), según la cual, los

okupas habrían construido una cultura específica creativa y crítica, que movilizaría

y proporcionaría recursos y que serviría como “imán de atracción social” a los cen-

tros sociales, legitimándolos ante potenciales miembros y simpatizantes del MOK55.

Legitimidad

Pese a que solamente un 9 por ciento de los emisores expresan una opinión acerca de

esta dimensión, se ha considerado necesario su inclusión en el estudio al entender

que se trata de una de las dimensiones que más claramente crean o configuran la ima-

gen pública de un movimiento social. En este sentido, cabe subrayar que esta es la

dimensión donde los actores o emisores expresan un discurso menos positivo en las

páginas de El País, declarándose un 35,0 por ciento de ellos abiertamente en contra

del MOK. Entre ellos, cabe destacar a los 4 del PP, a uno del colectivo vecinal —que de

nuevo, parece albergar visiones favorables y contrarias acerca del MOK— y a dos fir-

mados por el propio periódico (uno por un redactor y otro por un articulista).

TABLA 9

VALORACIÓN EXPLÍCITA DE LA LEGITIMIDAD DEL MOVIMIENTO DE OKUPACIÓN

EMISORES (% DE FILA) A FAVOR EN CONTRA NÚMERO TOTAL % DE EMISORES

DE EMISORES POR CATEGORÍA

El País - 100,0 1 1,3

Opinión 80,0 20,0 5 62,5

PP - 100,0 4 17,4

Vecinos 50,0 50,0 2 33,3

IU 100,0 - 3 23,1

Artistas e intelectuales 100,0 - 2 22,2

Instancias mediadoras 100,0 - 1 7,1

MOK 100,0 - 1 2,2

Otros 100,0 - 2 5,7

Total (o promedio) 65,0 35,0 20 9,0

256

JAVIER ALCALDE VILLACAMPA

¿Dónde están… M1 (filmar) 16/6/14 10:27 Página 256

Es de destacar la ausencia total del PSOE en esta dimensión, lo que una vez

más demuestra que el enfrentamiento partidista en este terreno es mucho menos

acusado que lo que sucede con otros movimientos sociales56, y se concentra en los

años 97-9957.

Entre las opiniones positivas, las firmas son esta vez quienes más participan

de este discurso —aunque no siempre en el mismo sentido—, apareciendo tam-

bién el MOK (en este caso se trata del padre de un okupa) y actores considerados

como potenciales aliados, como IU o los agrupados en la categoría de artistas e

intelectuales.

Criminalización

TABLA 10

PROMOTORES DEL DISCURSO DE LA CRIMINALIZACIÓN DEL MOK

% DE EMISORES EN CADA CATEGORÍA…

EMISORES …QUE DENUNCIA LA …A FAVOR DE LA NÚMERO TOTAL % EMISORES

( % DE FILA) CRIMINALIZACIÓN CRIMINALIZACIÓN DE EMISORES POR CATEGORÍA

Movimiento de okupación 100,0 - 19 42,2

Instancias mediadoras 91,9 9,1 11 78,5

IU 100,0 - 6 46,2

Artistas e intelectuales 100,0 - 4 44,4

PP - 100,0 4 17,4

Opinión en El País 100,0 - 3 37,5

Vecinos 100,0 - 2 33,3

PSOE 100,0 - 1 11,1

Otros 100,0 - 5 5,1

Total (o promedio) 91,9 9,1 55 28,2

Los okupas son delincuentes comunes. Tienen montado todo un

negocio de fiestas satánicas y antifascistas con todo tipo de drogas y alco-

hol. Son delincuentes porque se meten en la casa de otro y se hacen fuertes

en ella dedicándose a quemar coches y a atracar (Fernando Martínez

Vidal)58.

Estamos ante un colectivo organizado y revolucionario, tal como lo

prueban los gritos de ‘Gora ETA’ (Julia García Valdecasas)59.

257

LA BATALLA DE LOS MEDIOS…

¿Dónde están… M1 (filmar) 16/6/14 10:27 Página 257

La dimensión de la criminalización adquiere en el caso del MOK una relevan-

cia muy particular, habida cuenta de que es un movimiento social (como lo fue en

su día el de objeción de conciencia) cuyas prácticas son, desde mayo de 1996, cons-

titutivas de un delito que ha de juzgarse a través de la vía penal. En este contexto,

debe subrayarse cómo esta dimensión adquiere relevancia sobre todo a partir de

esta fecha y en el discurso de muchos y muy variados actores60.

A diferencia de las tablas anteriores, El País no es esta vez quien más intervie-

ne con relación a esta crucial dimensión de la opinión pública del MOK, lo que

considerando que es el principal emisor en la muestra, confiere una importancia

mayor a ese 23,6 por ciento61. Por el contrario, son en este caso el MOK, sus fami-

liares y simpatizantes, los principales impulsores de un discurso que señala la

existencia de un proceso de criminalización del movimiento. Tras ellos, el papel de

algunas asociaciones de la abogacía y de la judicatura, así como del Defensor del

Pueblo, se revela especialmente trascendente en una dimensión que les implica

(en muchas ocasiones) personalmente. Sin embargo, es de destacar que las opi-

niones de esta categoría no son unánimes. Por otro lado, tanto IU como las perso-

nalidades ligadas al mundo del arte y la cultura y, en menor medida, los colectivos

vecinales, tienen un discurso inequívocamente positivo de cara al MOK y a la

denuncia de su situación legal. El PSOE, aunque también participa de este discur-

so, sigue siendo menos activo que los otros actores en cuanto a creación y configu-

ración de la imagen pública del MOK se refiere.

En el lado opuesto, debe subrayarse también la existencia de actores que

manifiestan su acuerdo con la existencia de leyes que consideran la actuación del

MOK como criminal. En este punto, es constante la opinión y actitud del PP, pero

también la de algunos juristas, los cuales tienen que sopesar la legalidad de los

actos de protesta y/o de las medidas represivas en la interpretación del Código

Penal de 1996.

En resumen, el proceso de configuración de la identidad pública del MOK

revela una menor instrumentalización política que en el caso de otros MS, entre

otras razones debido a que no se trata de un tema clave para los principales parti-

dos políticos, ni para El País (entrevista con Begoña Aguirre)62. Así, solamente ha

podido identificarse con claridad en las dimensiones de la violencia y de la crimi-

nalización. En cada una de ellas, la no participación de El País como un actor por sí

mismo aumenta si cabe la importancia relativa del número de emisores de cada

categoría que enfatizan estas dimensiones en su discurso. Sin embargo, la creación

de imagen pública es más difusa que explícita, confundiéndose en ocasiones con la

definición de la problemática okupa. En cualquier caso, dicha politización implicaría

258

JAVIER ALCALDE VILLACAMPA

¿Dónde están… M1 (filmar) 16/6/14 10:27 Página 258

la alianza (coyuntural) de actores institucionalizados (PSOE e IU) y sus aliados

(junto a El País) frente a la imagen del MOK que promueve el PP, como un movi-

miento violento y legítimamente criminalizado, que justificaría las medidas repre-

sivas. Hay que situar este análisis en un contexto madrileño de delegados del

gobierno frecuentemente cuestionados por la actuación de las FFS y, en distintos

momentos, de creciente movilización social contra las políticas conservadoras.

Por emisores, el discurso del MOK a través de las páginas de El País se centra

en hacer públicas las actividades que lleva a cabo en los centros sociales, en las crí-

ticas al sistema capitalista y a las políticas urbanas y, sobre todo, en la denuncia de

la criminalización mediática, política y legal existente63. Sus familiares valoran

positivamente y de forma explícita al movimiento, denunciado también la inclu-

sión de sus prácticas en el Derecho Penal. Estos últimos no tienen un gran acceso

al periódico, pero cuando aparecen, su discurso suele participar de casi todas las

dimensiones.

Los articulistas que deciden escribir un artículo de opinión o una carta al

director en El País enfatizan también la dimensión de la valoración explícita, la

representatividad y sólo en parte las críticas del movimiento. En este sentido, los

mismos periodistas que cubren las noticias son conscientes de que en muchas

informaciones no se cuenta qué es lo que se pretende en última instancia o qué es

lo que se critica:

En conclusión, que cuando dicen que a veces nos quedamos en la anécdo-

ta de la información, creo que tienen razón. O sea, que es una crítica con fun-

damento, que muchas veces se queda en que el edificio era una antigua fábrica,

que ha entrado la poli, que ha salido, que les han recibido con gritos… (entre-

vista con Begoña Aguirre).

Dos actores que partían como potenciales aliados del MOK, los englobados en

artistas e intelectuales e IU han confirmado su respaldo al movimiento, centrando

su discurso en la denuncia de la criminalización y, en menor medida, apoyándolo

explícitamente. IU además participa en las dimensiones de las actividades y de las

demandas expresadas desde el movimiento. Por otro lado, los vecinos enfatizan la

dimensión de las actividades, pues son quienes más de cerca las conocen. Sin

embargo, tanto su juicio explícito como su valoración de las demandas refleja un

variado contenido de opiniones, albergando así posturas negativas entre una ten-

dencia esencialmente positiva.

Los emisores del PP se han revelado en Madrid como los más críticos con

el movimiento, valorándolo explícitamente como negativo y apoyando como

259

LA BATALLA DE LOS MEDIOS…

¿Dónde están… M1 (filmar) 16/6/14 10:27 Página 259

consecuencia la consideración de sus actividades como objeto de procesamiento

penal. Su participación en el discurso del resto de dimensiones ha sido menor.

Las instancias mediadoras, por su parte, hablan principalmente del proceso

de criminalización política, mediática y, especialmente, legal del MOK.

Por último, la categoría de emisores englobada en El País se revela fundamen-

tal, ya que representa un tercio de la muestra. Así, el análisis de cada una de las

dimensiones cambia radicalmente cuando este actor participa o no de su discurso.

En este sentido, debe destacarse el rol de El País a la hora de comentar las activida-

des del MOK, legitimar su representatividad, describir su composición en térmi-

nos de cohortes jóvenes y, en último lugar, la difusión, en parte, de sus demandas.

RECAPITULACIÓN

El caso de Madrid ofrece una buena oportunidad para examinar la presencia del

MOK okupación en los medios de comunicación y, en concreto, analizar los pro-

cesos de definición de su problemática y de construcción de su identidad pública.

Los resultados sugieren que la presencia mediática del MOK, al menos en El

País, incluye sólo en parte el conflicto social concreto más relacionado con sus

demandas centrales: la problemática de la vivienda, la especulación inmobiliaria y,

en definitiva, las políticas de reestructuración urbana. Por el contrario, se halla

estrechamente ligado a la dimensión de la violencia y a las alteraciones del orden

público (acciones represivas, procesos judiciales, presuntas conexiones con orga-

nizaciones terroristas).

En este sentido, resulta clave en todo el proceso de configuración de la iden-

tidad pública del MOK el nuevo Código Penal, que los considera delincuentes. Según

todos los indicadores analizados, los años 1997-1999 son los años de mayor inten-

sidad del movimiento, mayor represión y, particularmente relevante para los pro-

pósitos del capítulo, mayor cobertura mediática, confirmando así las intuiciones

de la literatura64.

Como preveíamos, un actor fundamental en dicho proceso, ha resultado ser el

propio medio analizado, El País. Moviéndose entre la indefinición y la ambigüedad

en términos generales, en ocasiones ha tratado el tema con interés y precisión, lo

que, según la interpretación propuesta, ha estado directamente relacionado con

la sensibilidad y especialización del periodista concreto que escribía la noticia, la

lejanía de la sección donde aparecía publicada —local vs. estatal—, la apuesta per-

sonal de ciertos redactores (o incluso directores) y la importancia que recibía el

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JAVIER ALCALDE VILLACAMPA

¿Dónde están… M1 (filmar) 16/6/14 10:27 Página 260

tema de la okupación según el momento, ya que dicho tema no se reveló como un

núcleo importante del periódico.

En este sentido, los datos confirman la existencia de un conjunto de actores

que se comportan en las distintas dimensiones que componen su discurso mediá-

tico como aliados u opositores del MOK. Entre los primeros —más diversificados,

como corresponde a un movimiento en creciente interrelación con sectores diver-

sos de la sociedad civil—, cabe destacar a colectivos vecinales —aunque con excep-

ciones—, otros MS, a personalidades del mundo de la cultura, a partidos políticos

de la izquierda parlamentaria (principalmente IU; el PSOE sólo cuando es oposi-

ción), a sectores progresistas del ámbito jurídico y a una gran parte de quien desde

el propio medio ha cubierto las informaciones sobre el MOK.

Por otro lado, el PP se revela siempre como un adversario del MOK en su dis-

curso, al que se suman, en ocasiones, las Fuerzas de Seguridad, los colectivos de

propietarios, los sectores jurídicos más conservadores, el PSOE en el gobierno y

algunos vecinos, mostrando todos ellos un apoyo al Código Penal vigente, que cri-

minaliza a los okupas.

En este sentido, el proceso de criminalización mediática corre en paralelo a su

criminalización política y legal. Tres hechos de carácter empírico indican la rele-

vancia de esta dimensión: a) la cantidad de noticias acerca de temas sobre terroris-

mo y/o delincuencia; b) la cantidad de menciones a organizaciones cercanas a la

izquierda abertzale (i.e. Jarrai); y c) el discurso explícito sobre la criminalización,

del que participan de forma frecuente casi todas las categorías de emisores, refle-

jando una (relativa) instrumentalización política de la problemática okupa65,

especialmente a la hora de valorar las actuaciones de las FFS en las acciones

represivas.

Los resultados del análisis sugieren también que la creación de imagen públi-

ca del MOK es más difusa que explícita, confundiéndose en ocasiones con la defi-

nición de la problemática okupa, en la medida en que su existencia se desprende de

la acumulación de aspectos más concretos. En este sentido, el tratamiento de la

dimensión de la violencia es paradigmático. Así, no se habla demasiado de si el

MOK es básicamente violento o pacífico, sino del modo en el que han tenido lugar

sus eventos de protesta y las acciones represivas (i.e. okupaciones, manifestacio-

nes y desalojos).

Respecto a cuestiones de carácter metodológico, el estudio pone de mani-

fiesto la necesidad de corregir los sesgos del buscador de El País. Por otro lado, la

definición de NMOK utilizada muestra la utilidad de incluir noticias en las que apa-

rece la palabra okupa sin referirse explícitamente al MOK, dado que ha permitido

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LA BATALLA DE LOS MEDIOS…

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identificar procesos de estigmatización del mismo ligados a la faceta sensaciona-

lista de la noticia, así como confirmar la entrada de dicho vocablo en la agenda

mediática y en el léxico común para una gran parte de los ciudadanos.

En tercer lugar, y de cara a futuras investigaciones, resultados como la conti-

nua apelación al diálogo por parte de las instituciones sugieren que este tipo de

análisis debería sofisticarse y considerar también los procesos de configuración

de la imagen pública de los actores enfrentados a los MS. También es preciso seña-

lar que la cuestión de la violencia resulta fundamental, ya que es el punto clave de

deslegitimación del MOK en sus primeros tiempos, aunque luego es parcialmente

superado. Por todo ello, merecería un análisis específico, inexistente en el capítu-

lo por falta de espacio.

Otro problema, al menos en el caso español, lo encontramos a la hora de tra-

tar de forma diferenciada —como recomiendan algunos autores— la cobertura

mediática de la okupación basada en la pobreza con la okupación de centros socia-

les, puesto que la primera está numéricamente muy poco representada, al menos

en las páginas de El País.

Para el MOK, las conclusiones son pesimistas desde el punto de vista de la

identificación de numerosas e importantes trabas para un tratamiento mediático

objetivo; no obstante, un halo de optimismo surge al reconocer también la existen-

cia de rendijas en los medios que pueden favorecer la estructura de oportunidad

mediática existente. En este sentido, el conocer cómo funciona un medio grande se

revela fundamental. En concreto, en El País, los resultados sugieren que en algunas

secciones (i.e. cultura) el acceso de los MS es más sencillo debido a su menor ins-

trumentalización política. Del mismo modo cabe entender el hecho de que deter-

minados temas (los considerados de interés general, los que representan una

novedad en el ámbito de lo social, los que se refieren a cuestiones de orden públi-

  1. co) se hallan sobrerrepresentados.

En conclusión, ¿cuál es la posición de los medios de comunicación acerca del

tratamiento del MOK y la problemática okupa? La respuesta es que no mantienen

una posición unívoca y clara, combinándose informaciones precisas y opiniones

de los protagonistas (como los vecindarios que los acogen), con una sobrerrepre-

sentación de los desalojos y de las fuentes institucionales. Ahora bien, el que la

cobertura sea mayor o menor y más o menos favorable dependerá del periodista en

cuestión, de su jefe de sección y (dado que respecto al interés social parece haber

perdido novedad) de que se prevean importantes alteraciones del orden público o

que se cree un movimiento de apoyo muy fuerte en apoyo de CSOA con amenaza de

desalojo.

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JAVIER ALCALDE VILLACAMPA

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NOTAS

* Este capítulo se ha beneficiado de los comentarios de Manuel Jiménez e Igor Sádaba.

  1. Esta sección está basada, en gran medida, en un trabajo previo del autor, junto con Manuel Jiménez:

Jiménez y Alcalde, 2003.

  1. Véanse las obras de V. Sampedro sobre el movimiento de objeción de conciencia (1997); A. Jerez (2001)

sobre el movimiento para el desarrollo; M. Jiménez sobre el movimiento ecologista (2002), M. Jiménez y

  1. Alcalde sobre el movimiento antiglobalización (2003).
  2. V. Sampedro ha utilizado una metáfora similar en Sampedro, 1996. Hay que señalar que ello no ha sido

siempre así. Por el contrario, el que los medios de comunicación de masas jueguen un papel clave en los

procesos de acción colectiva es un hecho contemporáneo, histórico y contingente.

  1. Para una distinción conceptual de las distintas nociones de identidad, véase Johnston et al., 1994.
  2. Desde la tipificación de los okupas como delincuentes se ha producido un debate social sobre la legalidad-

legitimidad de sus acciones (AA.VV., 1998).

  1. Véase también Gamson y Wosfield, 1993; Sampedro, 1997.
  2. Citado en Asens, 1999: 59.
  3. Una relación de los motivos técnicos, teóricos y socio-culturales que se hallan detrás de la elección de la

prensa escrita en los estudios sobre MS, mass media y procesos políticos se halla en Alcalde, 2003.

  1. Esta definición de noticia se centra en el discurso periodístico sobre los sucesos acontecidos, en el que

quedan incluidos los artículos evaluativos (de fondo) y de opinión (incluidas las cartas al director). Sobre

la noticia como discurso y su estudio, véase Van Dijk, 1996.

  1. Entre otros, véase el Libro Blanco de la Prensa Diaria, que edita la Asociación de Editores de Diarios

Españoles (AA.VV., 2002).

  1. Entre otros, Jiménez y Alcalde, 2003.
  2. En general, se trata de un diario liberal, de centro-izquierda, aunque con importantes matices depen-

diendo de las secciones y de la época concreta (Espantaleón, 2002).

  1. Respecto a la diferencia entre el volumen de NMOK publicadas en la sección madrileña y el resto de sec-

ciones, también deben ser consideradas cuestiones relacionadas con las peculiaridades de las distintas

redacciones y el distinto nivel de acceso de los representantes del MOK en cada caso.

  1. Este autor distingue entre la okupación debido a la pobreza (por causa de privación extrema de

vivienda), la okupación como estrategia de vivienda alternativa, la okupación entrepreunial o empre-

sarial (centrada en los centros sociales y espacios liberados), la okupación conservacional (del

espacio natural) y la okupación política o en base a demandas de cambios económicos y político-

sociales.

  1. El desalojo del cine Princesa tuvo lugar en octubre de 1996, el de La Guindalera en marzo de 1997 y el del

teatro Princesa en octubre de 1999.

  1. Esta respuesta múltiple explica que la suma de porcentajes supere el 100 por ciento. El criterio para selec-

cionar el tema principal y los restantes se fundamentó en las valoraciones del investigador sobre la exten-

sión dedicada y su mención en los titulares.

  1. Respecto a los temas agrupados en la categoría “Movimiento de Okupación”, hay que señalar que un 63

por ciento de las noticias hacen referencia a eventos de protesta (okupaciones, manifestaciones…),

mientras el otro 37 por ciento son noticias sobre el MOK en sí y sus actividades cotidianas.

  1. Por ejemplo, F. Lázaro Carreter dice que el euro es “un okupa que desplaza a una amiga” (El País, 8-1-02),

o el titular: “Recuenco llama ‘okupa’ a la Generalitat por instalarse en un edificio del patrimonio sindical”

(El País, 9-11-99). A modo de insulto, “La escalada de la tensión ha sido progresiva desde los primeros

insultos con los que desde el PP se agigantó el verano pasado la fratricida operación de acoso al presiden-

te del Principado, Sergio Marqués. ‘Okupa’, ‘pirata’, ‘golpista’, ‘vanidoso’, ‘incompetente’, ‘torpe’…” (El

País, 15-3-99).

  1. Ello es consecuencia, en parte, del sesgo de selección de noticias, aunque a la luz de los datos, puede gene-

ralizarse esta afirmación señalando que hasta la segunda mitad de la década de los noventa, las noticias

sobre el MOK muy difícilmente logran difusión estatal, quedando ubicadas en su gran mayoría en la edi-

ción local de Madrid y el resto de ediciones locales, como Cataluña. Por el contrario, a partir de ese

momento y específicamente en los tres casos citados, logra acceder a las páginas de difusión estatal en las

secciones de España, Sociedad y también Cultura.

  1. Del total de NMOK en Madrid, un 88,4 por ciento han sido clasificadas como noticias “corrientes”, un 3,2

por ciento como reportajes, otro 3,2 por ciento como artículos de opinión, otro 3,2 por ciento como car-

tas al director y el último 1,9 por ciento hace referencia a entrevistas.

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LA BATALLA DE LOS MEDIOS…

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  1. Respecto a esta variable, la distribución porcentual es la siguiente: 0,6 por ciento son firmadas por agen-

cias, un 81,3 por ciento por redactores o corresponsales, un 3,9 por ciento por “firmas”, un 11,0 por cien-

to por el genérico El País y un 0,6 por ciento por otros.

  1. En concreto, un 78,2 por ciento para periodistas y redactores concretos, por un 13 por ciento de El País y

un 4,3 por ciento para lectores y otro 4,3 por ciento para firmas, durante este periodo 2000-2002.

  1. Las propias Fuerzas de Seguridad señalaban: “La policía admite en su informe que la penalización de la

okupación es un factor que explica el aumento y expansión de estos movimientos” (El País, 22-7-2001).

  1. Ambos desalojos llegaron a ser debatidos en el Congreso de los Diputados, lo que a buen seguro debió

causar alguna reprimenda a los respectivos delegados del Gobierno, como responsables de los mismos.

  1. “Si en algo coinciden la policía y estos colectivos es en que la represión policial o judicial contra ellos sirve

en muchos casos de elemento de acercamiento y cohesión entre grupos de diferente ideología” (El País,

22-7-2001).

  1. En la codificación se utilizaron otras posibilidades como que la noticia estuviese firmada por agencias,

cartas al director o firmas, siendo marginal su representación en la muestra analizada. Por esta razón, la

comparación se ha hecho entre RC y EP.

  1. En este “resto” se incluyen hasta 31 redactores distintos, aparte de la firma genérica El País, agencias, arti-

culistas y cartas al director. Por este motivo, dada su importancia relativa entre las distintas fuentes de la

muestra, se realizó una entrevista en profundidad semi-estructurada a Begoña Aguirre, de 70 minutos de

duración, el 4-3-2003 en Madrid.

  1. Por la parte social, debido a que se trataba de un movimiento social desconocido para la mayoría de la opi-

nión pública. Pero el interés también venía de saber “si al siguiente desalojo se iba a montar otro lío igual

de grande, un posible problema de orden público o una manifa con cargas” (entrevista con BA).

  1. Este hecho contrasta con análisis similares realizados para otros movimientos sociales, en los que las

menciones a organizaciones del propio movimiento son muy abundantes (i.e. antiglobalización, Jiménez

y Alcalde, 2003). En el caso del MOK, ocurre que hay pocas organizaciones, suelen constituirse alrededor

de centros sociales concretos, obteniendo muy poca difusión. Tampoco las Asambleas de okupas de Madrid

o Barcelona logran más de tres menciones en la muestra. En ocasiones, aparecen también Coordinadoras

o Plataformas en las que se integran determinados colectivos okupas.

  1. Entre ellos, véase Martínez, 2002; Herreros, 2003; González y Blas, 2002. Los mismos okupas también lo

han subrayado en numerosas ocasiones: “’Un centro público se supone que es del pueblo y nosotros lo

abrimos para el pueblo directamente’, señala Lola Gómez, una de las jóvenes okupas. Los jóvenes asegu-

ran que con su iniciativa han dado cabida a muchos colectivos que no conseguían locales del

Ayuntamiento y han ofrecido alternativas para el ocio al margen de los bares de copas” (El País, 19-12-97).

  1. Estas cifras de medias y porcentajes que se presentan en esta sección están calculadas sobre el total de

noticias en las que aparece mencionada alguna organización. Aquellas en las que no se cita ninguna han sido

excluidas del cálculo.

  1. Citado en Asens, 1999: 60.
  2. M. Martínez (2002) interpreta este escenario como de gran transversalidad en la medida en que los movi-

mientos sociales tienen como “prioridad estratégica el ejercicio simultáneo de un poder de resistencia a

dominaciones globales (o transversales: en espacios económicos, ecológicos, políticos, culturales, etc.)”.

  1. En este cálculo no se cuentan las organizaciones y colectivos vecinales, analizadas de forma específica en

el subepígrafe anterior.

  1. Para la cuestión de la relación entre el MOK y las tribus urbanas, véase Martínez (1998).
  2. Un ejemplo de alianza entre el MOK y otros sectores de la sociedad civil fue lo que dio en llamarse “La

semana social: rompamos en silencio”, en junio de 2000, emulando las acciones de los parados france-

ses.

  1. También de forma creciente se ha identificado una nueva figura o actor, que podríamos denominar como

“famoso vinculado al MOK”. En este sentido, “siempre que aparece un famoso que tiene un pasado okupa,

se destaca. Se ha convertido en algo glamouroso. Ahora, decir en una entrevista que has sido okupa de

joven parece que le da calidad de algún tipo al entrevistado” (entrevista con BA).

  1. A este respecto, véanse, entre otros, Rodríguez, 1999; Asens, 1999; Alabart, 1999.
  2. Debe recordarse en este punto que dentro de la etiqueta MOK se han incluido personas y colectivos per-

tenecientes a otros MS, los cuales en ocasiones forman parte de varios movimientos a la vez. Además, el

propio periódico no suele distinguirlos cuando los trata como emisores. Por ello, en aras de la simplifi-

cación y claridad en la exposición todos ellos han sido agrupados en esta amplia categoría de miembros y

simpatizantes del MOK, que incluye también a familiares de los mismos.

  1. A este respecto, véase Jiménez y Alcalde (2003).
  2. El hecho de que los ayuntamientos sean el principal objetivo de las protestas es debido a su posesión de

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JAVIER ALCALDE VILLACAMPA

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propiedades en desuso y a su responsabilidad en los desalojos, además de las críticas evidentes desde el

MOK a las políticas urbanísticas y de juventud.

  1. Tanto este como el resto de los datos que aparecen en esta sección deben interpretarse como “al menos un

26,2 por ciento”, dado que la codificación sólo ha tenido lugar cuando el juicio era formulado de modo

explícito. Es decir, resulta un cómputo conservador que con otras codificaciones más flexibles a buen

seguro hubiese sido mayor.

  1. Solamente la categoría de propietarios manifestaba explícitamente su convencimiento de que las okupa-

ciones debían llegar a su fin y el único modo para ello era el desalojo de todas ellas.

  1. A modo de ejemplo, valga destacar un reportaje publicado en la sección España titulado “La compleja red

de la violencia antisistema”, que lleva como subtítulo “‘Okupas’, independentistas y libertarios confluyen

en la reiterada explosión de enfrentamientos callejeros en Barcelona” (El País, 21-10-2001).

  1. En este sentido, hay que señalar que crecientemente los desalojos se producen “por sorpresa”. Cada vez

menos se produce la situación en que la policía avisa al MOK “el día D a la hora H, desalojo”, por lo que las

concentraciones y la resistencia es cada vez menor. También el número de detenidos y el de heridos ha

descendido de forma muy considerable.

  1. Así, titulares como los siguientes son mucho más difíciles de observarse en la actualidad: “Violencia poli-

cial contra la protesta por el desalojo del edificio de Lavapiés” (El País, 13-11-1985); “Siete heridos en la

carga policial contra una sentada por el desalojo de Lavapiés” (El País, 14-11-1985); “La policía dispersó a

los manifestantes con una espectacularidad que barrió las calles” (El País, 14-6-1986).

  1. Para una conclusión similar, generalizable al conjunto de los MS del Estado, véase Jiménez, 2002.
  2. El País, 27/05/1998.
  3. El País, 27/05/1998.
  4. Esta cifra es, de hecho, la mayor de todas las que aparecen en la categoría de “otros” en cada una de las

dimensiones de la identidad pública analizadas en esta sección.

  1. En este sentido, también depende de si algún periodista del medio está implicado directamente en el

suceso: “Al menos cuatro personas fueron atendidas de golpes por el Samur. Entre ellas, el fotógrafo de El

País, Cristóbal Manuel, quien presentó anoche una denuncia en la comisaría de la calle de la Luna. El parte

policial indica que estas lesiones se debieron a una caída. La versión del fotógrafo, corroborada por varios

testigos, es que se dio la vuelta cuando corría, enseñó la cámara a los policías y estos le respondieron a

porrazos y patadas. El delegado del Gobierno, Pedro Núñez Morgades, aseguró ayer que ‘se investigará

hasta sus últimas consecuencias’” (El País, 26-5-1998).

  1. Para una interesante discusión acerca de las distintas acepciones del concepto juventud en relación a los

movimientos sociales y, especialmente, al MOK, véase Martínez (2002).

  1. En este sentido, el propio medio ha señalado la correlación entre el fenómeno de la okupación y el enca-

recimiento de los precios de la vivienda: “El fenómeno de las ocupaciones de viviendas deshabitadas que

empezó a principios de la década de 1980 ha ido en aumento y en paralelo al encarecimiento del precio de

la vivienda” (El País, 22-7-2001).

  1. Sin embargo, tampoco El País ha cubierto con detalle todos los eventos trascendentales que tenían lugar

en los CSOA. Así, por ejemplo, una única mención se ha hallado al Encuentro contra el Neoliberalismo que

tuvo lugar en el Estado Español (siendo Madrid la sede principal) entre el 26-07 y el 3-08 de 1997, que fue

la siguiente: “Durante esta semana pasada ha servido de sede para el II Encuentro Intercontinental por la

Humanidad y Contra el Neoliberalismo, y ha acogido a un centenar de personas de otros países que han

acudido a esta especie de cumbre alternativa” (El País, 4-8-1997). Este Encuentro también fue silenciado

en Cataluña (AA.VV., 1998).

  1. Así, el autor señala la programación de conciertos como una de las prácticas culturales “estrella” en la red

de los CSOA, aunque no la única. El extenso abanico de actividades desarrolladas en los CSOA abarcaría

desde proyecciones de cine y vídeo, charlas y debates, comedores populares, distribuidoras de informa-

ción y música, edición de revistas y fanzines, radios libres, asesorías jurídicas y laborales, cooperativas de

trabajo y consumo… (Martínez, 2002). En El País, por ejemplo: “Los okupas estuvieron en este edificio

de la calle de Olite tres meses, y llevaron a cabo en él actividades de todo tipo, como talleres —inglés,

malabares, matemáticas y teatro— o pases de vídeo, disponían de una biblioteca, además de que organi-

zaban fiestas para recaudar dinero para otros colectivos” (El País, 1-7-1998).

  1. En este sentido, véase Jiménez y Alcalde (2003) para el caso del movimiento antiglobalización; para el de

la objeción de conciencia, véase Sampedro (1997).

  1. A modo de ejemplo, valga destacar una noticia publicada en época de campaña electoral el 8 de junio de
  2. Se trata de un reportaje: “La respuesta del candidato, ¿en qué casos aceptaría la ‘okupación’”. Las

respuestas las formulan los candidatos del PP, PSOE e IU a la alcaldía de Madrid y la presidencia de la

Comunidad de Madrid. Las distintas visiones sí reflejaban entonces una (parcial) confrontación partidista

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LA BATALLA DE LOS MEDIOS…

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a causa de este tema: “No acepto ningún tipo de ‘okupación’”; “no considero delito ‘okupar’ casas vacías”;

“sólo si tiene un carácter cultural”; “sí, en casos de necesidad”; “nadie debe incitar a la ‘okupación’”; “en

un edificio público desocupado”.

  1. Fernando Martínez Vidal es presidente del PP del distrito de Salamanca (El País, 11-3-97).
  2. Julia García Valdecasas fue delegada del Gobierno en Cataluña (El País, 21-5-98).
  3. A modo de ejemplo, valga destacar una noticia publicada en la sección catalana que lleva como título “A

debate – Vivienda, pobreza, rebelión: ¿Debe despenalizarse la ‘okupación’” y como subtítulo “Los dueños

defienden las penas para los ‘okupas’ y estos dicen que no van contra la propiedad” (El País, 22-7-2001).

  1. Es decir, que si descontamos los 78 emisores de El País del total de 233 de las NMOK en Madrid, el por-

centaje resultante es del 35,5 de actores que participan del discurso de la criminalización. Además debe

recordarse el hecho ya subrayado de que la gran mayoría de emisores que tratan en su discurso esta

dimensión lo hacen en noticias posteriores a 1996, por lo que de hacerse el cálculo sólo contando las noti-

cias desde ese año, su peso relativo sería todavía mayor.

  1. En este sentido, y a diferencia de otras cuestiones, como las ecologistas, la okupación no se ha institucio-

nalizado (¿todavía?). Así, no existe en El País ni en ningún otro medio de comunicación de masas, ningu-

na sección de okupación, a modo de Medio Ambiente, y sus periodistas ambientales. Por otro lado, debe

también señalarse la propia resistencia del MOK a relacionarse con los medios de comunicación de

masas, lo que contribuye a reducir su presencia en los medios.

  1. Este hecho es recogido en El País, al menos desde 1988: “Los okupantes no quieren hacer ningún tipo de

declaraciones a la prensa por miedo a ser utilizados” (El País, 19-7-1988).

  1. González y Blas (2002) denominan a los años comprendidos entre 1996 y 2001 la etapa de “represión,

crecimiento y entrada en la agenda pública”; Martínez (2002) subraya la “conflictividad” de 1996-1999.

  1. En este sentido, una posibilidad para interpretar la limitada inclusión de la okupación en el enfrenta-

miento partidista, es que dicho enfrentamiento en el terreno político no haya cristalizado todavía, el cual

se revelaría particularmente favorable con la regeneración de las elites políticas: “Todas las juventudes de

los partidos políticos catalanes se acercan con mucha más comprensión que sus mayores al movimiento

okupa. Asuntos que generan controversia en el conjunto de la sociedad concitan un alto grado de unani-

midad entre las juventudes. Así sucede con el MOK, que despierta las simpatías de la mayoría de estas for-

maciones y hace converger en el mismo camino a organizaciones distantes en el terreno ideológico. El

diálogo es visto como la mejor vía para dar salida a las demandas de los okupas, según la práctica totalidad

de los líderes juveniles” (El País, 13-5-1998).

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JAVIER ALCALDE VILLACAMPA

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CAPÍTULO 10

EL MOVIMIENTO DE OKUPACIÓN ANTE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS:

OKUPAS EN LAS REDES1

IGOR SÁDABA RODRÍGUEZ Y GUSTAVO ROIG DOMÍNGUEZ

TONY JUNIPER, DEL GRUPO ECOLOGISTA BRITA´NICO AMIGOS DE LA

TIERRA, CALIFICA A INTERNETCOMO “EL ARMA MA´S PODEROSA DE LA RE-

SISTENCIA”. PUEDE MUY BIEN SER ASI´, PERO LA RED ES MA´S QUE UN INS-

TRUMENTO DE ORGANIZACIO´N; HALLEGADO A SER UN MODELO PARA ESOS

PROPO´SITOS, UN MANUAL PARA LA ADOPCIO´N DESCENTRALIZADA PERO

COOPERATIVA DE DECISIONES. FACILITA EL PROCESO DE DIFUSIO´NDE

INFORMACIO´N HASTA TAL PUNTO QUE MUCHOS GRUPOS PUEDEN TRABAJAR

AL UNI´SONO SIN NECESIDAD DE ALCANZAR UN CONSENSO MONOLI´TICO.

Klein, 2001: 456-457

INTERNET FUE CREADO POR EL PENTA´GONO COMO UN INSTRUMENTO

MILITAR. UTILIZADO CIVILMENTE, SINQUE NINGÚN ESTRATEGA LO PUDIE-

RA PREVER, HA SERVIDO TAMBIE´N PARA GENERAR UN ESTADO DE OPINIO´N

MUNDIAL QUE POR PRIMERA VEZ EN LA HISTORIA SE PUEDE MANIFESTAR

GLOBALMENTE DE FORMA SIMULTA´NEA HASTA CONVERTIRSE EN UN

EXPLOSIVO PLANETARIO.

Manuel Vicent, “Pulso”, El País, 16-03-2003

LA COMUNICACIÓN COMO PARTE DE LA ACCIÓN COLECTIVA

Es un lugar común y un tópico repetido en algunos análisis sociológicos contem-

poráneos estudiar la interacción o influencia mutua entre los movimientos socia-

les y los medios de comunicación. Se observa, particularmente, el tipo de acciones

colectivas o intervenciones políticas que se realizan (como variable dependiente)

en función del abanico de posibilidades que las tecnologías o los medios de comu-

nicación permiten (como variable independiente). De esta manera nos encontra-

mos cómo se han llegado a vincular (con grados variables de evidencia empírica) la

consolidación del movimiento obrero, la extensión de movimientos religiosos o

los nacionalismos con la aparición de la cultura impresa2y la propaganda (ver, por

ejemplo: Vázquez Montalbán, 1985: 54-107; Tarrow, 1994: 93-115; Gellner, 1994:

caps. 2, 3 y 8). Idénticamente, se ha insistido en la influencia de la radio (con una

capacidad de penetración en la población enorme, que llega incluso a los analfabe-

tos funcionales y no distingue clases sociales) en la cristalización de ciertos movi-

mientos populistas y de masas como los fascismos3o la revolución iraní de 1979

que derrocó al Sha de Persia. También se ha advertido el papel de otros artefactos

comunicativos y dispositivos tecnológicos como frenos que obstaculizan las

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demandas de cambio y transformación, a la cabeza de los cuales está, sin dudar-

lo, la televisión como blanco de todas las iras (en su papel de apuntalador ideo-

lógico, garante del ciclo de consumo fordista, anestesiante de conciencias,

vocero mediático de los lobbies empresariales, difusor de la “versión oficial”,

etc.). De alguna manera, todos estos análisis se han fundamentado en una mira-

da posterior e histórica sobre esos fenómenos, en un estudio “a toro pasado” de

lo ocurrido.

Por ello, sería excesivamente arriesgado e ingenuo (por determinista, poco

fiable y poco productivo) hacer con Internet y las TIC4lo mismo y suponer una

relación unívoca, lineal y exacta entre la naturaleza del mundo electrónico-vir-

tual y los “Novísimos Movimientos Sociales” (NMS) de manera que fijásemos

unas consecuencias y propiedades necesarias para estos últimos. Se podría

decir que estamos todavía en pleno cambio, observando los influjos y las muta-

ciones que van, progresivamente, operándose en los grupos políticos por la

entrada e implantación masiva de las nuevas tecnologías de la información,

la telemática y los “entornos de redes distribuidas” (expresión típicamente

anglosajona). A estas alturas de la película, en plena trama, nos queda todavía

todo el desenlace sobre las implicaciones de la adopción de las TIC. Dentro de

las familias sociológicas, la escuela norteamericana se ha preocupado más de las

formas de instrumentalización de las tecnologías y los medios de comunica-

ción, entendidos estos como recursos organizativos de sujetos “calculadores”

(elecciones racionales y evaluación de costes y beneficios). Por otro lado, la

“perspectiva europea” ha puesto el énfasis en los procesos de identidad y de

creación de códigos culturales compartidos a través de lo tecnológico y lo comu-

nicativo. Ambos funcionan como “tipos ideales” o polos antagónicos en la

interpretación de las tecnologías comunicativas dentro de los ciclos de protes-

ta social.

En cualquier caso, aparcando la cuestión sobre el tipo de modulación que las

técnicas comunicativas (y, por tanto, organizativas) que un medio como Internet

tiene sobre la acción colectiva, vamos a intentar abordar un caso concreto5.

Entraremos a diseccionar brevemente el ejemplo del movimiento de okupación y

su interacción con las primeras estrategias políticas que pivotan sobre estos nue-

vos medios. El análisis de los usos sociales de Internet por parte del movimiento de

okupación es un ejemplo de la reconversión de la participación colectiva, el con-

flicto social y la intervención política ante (o a causa de) las nuevas tecnologías de

la información. Y, por tanto, también de sus éxitos y fracasos, de sus conquistas

y de sus desengaños.

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IGOR SÁDABA RODRÍGUEZ Y GUSTAVO ROIG DOMÍNGUEZ

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Partimos necesariamente del reconocimiento del mayor protagonismo y peso

del factor comunicativo en la vida política y social de los movimientos ciudadanos

contemporáneos, apareciendo nuevas estrategias comunicativas de los NMS para

adaptarse al hecho de que el ruedo político se haya vuelto un espacio para la “lucha

de frases”, las “batallas de papel” o los “combates multimedia” (ver, por ejemplo:

Sampedro, 1997; Ibarra y Tejerina, 1998; Melucci, 1996; Bourdieu, 1997; Klein,

2001 y Alcalde y Jiménez, 2002) en donde cada actor refleja su competencia políti-

ca en función de su capacidad y habilidad para manejarse en un mundo cada vez

más mediatizado y comunicacional (sería necesario avisar de que este desplaza-

miento de los conflictos al lado “simbólico” o comunicativo no debe hacernos per-

der la materialidad de los mismos ni su enraizamiento en relaciones cotidianas con

sujetos de carne y hueso para evitar caer por la pendiente de un postmodernismo

semiótico intangible).

HISTORIAS DE OKUPAS Y DE REDES: UBICANDO LA OKUPACIÓN

Y LA TELEMÁTICA EN SU CONTEXTO HISTÓRICO

Cuando se habla de okupación se entiende que se apunta a un fenómeno juvenil de

reivindicación política6en el que lo más importante no es tanto vivir en un espacio

“okupado” como participar de prácticas comunitarias y dinámicas políticas con-

cretas. En ese sentido, podríamos atrevernos a asegurar que el moderno movi-

miento de okupación7despunta en los años ochenta y alcanza su cenit o se asienta

a principios o mediados de los noventa. A partir de entones, se percibe una peque-

ña bajada y aminoramiento de su intensidad que vendría marcado por: 1) una

mayor represión en todos los frentes (policial, judicial, mediático, etc.), especial-

mente a partir del nuevo Código Penal que entra en vigor en 19968; 2) la disolución

dentro de movimientos más fuertes o masivos (la okupación es un afluente más del

Movimiento Antiglobalización que, actualmente, lo eclipsa casi todo9); y 3) no

haber sido capaz de avanzar de lo contracultural estricto hacia lo social amplio, es

decir, de poner en el centro de su actividad y de su discurso el problema de la

vivienda y el de la gestión de los espacios urbanos, de buscar aliados en esta estra-

tegia o de incorporar al movimiento a otra fuerzas políticas, sindicales, a otras

generaciones y grupos sociales. El “nacimiento” del movimiento estuvo presidido

por el desolador panorama de la izquierda española en la segunda mitad de los años

ochenta: resaca de la derrota en el referéndum de la OTAN, captación de los líde-

res del movimiento vecinal por el PSOE, crisis del modelo sindical ante la ofensiva

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EL MOVIMIENTO DE OKUPACIÓN ANTE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS…

¿Dónde están… M1 (filmar) 16/6/14 10:27 Página 269

neoliberal (primeras reconversiones industriales, primeras reformas del mercado

de trabajo, precarización laboral, etc.), conflictos internos dentro de las organiza-

ciones de izquierda10, caída del muro y pérdida del referente soviético, etc.

Por las mismas fechas, finales de los ochenta, comienza a penetrar la tecnolo-

gía digital (acceso a primeros ordenadores) en ciertos sectores de la izquierda

radical europea, de manera fundamental en Italia (la European Counter Network o

ECN11, precisamente vinculada a centros sociales okupados), en Holanda (el grupo

Hacktic y la De Digitale Stand, embrión de XS4All)12 y en Alemania (el Chaos

Computer Club)13 hasta consolidarse a mediados-finales de los años noventa. Son

los primeros momentos en los que las redes están asociadas a extraños obsesos con

artilugios y cachivaches, míticos hackers visionarios y locos fanáticos del New

Age. En ciertos casos (Italia y Alemania) estas redes están muy politizadas y se ubi-

can en los márgenes o entornos de ciertos movimientos sociales. En otros

(Holanda), los sueños de comuna digital acaban en empresa.com alternativa y cre-

cimiento “desmesurado” (XS4All). En España, no obstante, hasta mitad de los

noventa no hay mucho rastro del fenómeno. El embrión o la semilla de la “telemá-

tica alternativa” son las primeras BBS14 (HELP en Barcelona, Revolware y Altercom

en Madrid, las BBS basadas en Fido, etc.) que con tecnologías relativamente rudi-

mentarias (en comparación con las actuales) comienzan a explotar las posibilida-

des del mundo neotecnológico y a profetizar un desplazamiento gradual al lado

ciber15. FidoNet16, que era una red de BBS interconectadas entre sí desde 1983,

formada por entusiastas de la nueva informática reticular funcionando como

comunidad a nivel mundial. Cabe señalar también que el “imaginario” de las nue-

vas tecnologías penetra justamente en la opinión pública de nuestro país como dis-

curso contra la “crisis económica” y el desempleo masivo de la mano del gobierno

del PSOE durante esos años.

Lo que nos interesa subrayar es que, desde las coordenadas temporales

anteriores, parece obvia una coincidencia histórica y un solapamiento cronoló-

gico parcial del movimiento de okupación en España (desde principios de los años

ochenta) y el boom de las redes telemáticas (desde principios-mediados de los

años noventa). Más allá de una explicación totalmente causal en la que uno deter-

mina al otro, parece que el azar colocó a ambos elementos en el mismo escenario

histórico17. Pero, como veremos, la coincidencia de ambos ciclos (uno de protesta

y otro comunicativo/tecnológico) ha permitido el intercambio y la coinfluencia

mutua hasta mimetizar ambos fenómenos. El encuentro es accidental, pero el

“matrimonio” entre ellos ha funcionado y la alimentación recíproca ha existido.

Interacción, pues, sobre la que versa este capítulo.

270

IGOR SÁDABA RODRÍGUEZ Y GUSTAVO ROIG DOMÍNGUEZ

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La relación, además, ha pasado por diversas fases y por distintas maneras de

acoplar o encajar los elementos. No hay intención de temporalizar o trazar lapsos

históricos bien definidos pero pueden observarse algunas tendencias claras. Así,

por ejemplo, el primer conjunto de okupaciones era medianamente ajeno a lo tec-

nológico y mantenía una postura bastante hermética y reticente debido a que: 1) el

fenómeno telemático estaba todavía incipiente y poco extendido (sin mostrar su

auténtica potencia aún) y 2) el progresismo clásico siempre ha sido bastante ten-

dente y aficionado a los discursos tecnófobos18. No obstante, según pasa el tiempo,

otros sectores del movimiento de okupaciones no sólo comienzan a ser más abier-

tos a estas tecnologías, sino que incluso se posicionan y participan dentro de acti-

vidades y debates concretos sobre su utilización (politizando su uso). La afinidad a

la crítica tecnológica se tornará entonces en una posición más meditada y recepti-

va a ciertos usos de la técnica. Esta evolución cambiante será clave para poder des-

cifrar el uso que de Internet hacen los movimientos sociales. Es cierto además que

el cambio no es global y que será el sector “postmoderno” de la okupación el que se

vuelque más abierta y decididamente a Internet, superando usos clásicos e instru-

mentales y desarrollando todo un discurso acerca de la técnica, las máquinas, los

cuerpos, las identidades, las redes, la cooperación, etc.

Todo ello se ve mediado también por el crecimiento formidable del uso de

Internet en la población española general (no hay datos sólo para movimientos

sociales). En unos pocos años, desde 1996 a 2001, el crecimiento ha sido especta-

cular, multiplicando desorbitadamente el número de usuarios19 (un 27,49 por

ciento, de 277.000 a 7.079.000)20. Definitivamente, Internet irrumpe en el movi-

miento en la misma medida y en el mismo momento en que se instala en la socie-

dad como fenómeno de consumo de masas (a partir del año 98). El movimiento de

okupación no es pionero en este sentido, no se adelanta al mercado en el uso de la

red y se incorpora a ella al calor de la publicidad y el asalto que desde las empresas

de comunicación se hace sobre la sociedad y sobre los consumidores.

ACERCAMIENTO EMPÍRICO: UN BREVE VISTAZO AL MUNDO TELEMÁTICO

DE LA OKUPACIÓN

Metodológicamente hablando, uno de nuestros objetos de estudio se constituye,

principalmente por la idiosincrasia del medio a estudiar, en el mosaico de pági-

nas web producidas por el movimiento de okupaciones21. Dichos documentos son

unidades electrónicas de información y noticias que combinan texto e imagen

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EL MOVIMIENTO DE OKUPACIÓN ANTE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS…

¿Dónde están… M1 (filmar) 16/6/14 10:27 Página 271

(e incluso sonido o imagen en movimiento) y que están escritas en un determina-

do lenguaje (el Hyper Text Markup Language, HTML). Con ellas en mente atende-

remos a cuatro dimensiones: 1) la presencia en la red del movimiento; 2) la

evolución de esa presencia; 3) la visibilidad de esa presencia y 4) los usos con-

trainformativos de la misma22.

1) Presencia en la red: las primeras webs relacionadas con el movimiento de

okupación (casas okupadas, asambleas de okupas o movimientos por la

okupación de viviendas) son de difícil datación debido al carácter efímero

y temporal de muchas de ellas23. Si la casa okupada desaparece (es desalo-

jada, mayormente, o se abandona, en algún caso) también lo suele hacer su

página en la red (pierde su sentido a veces), correlato de una vida nómada

y en constante alternancia. Aun así nos atrevemos a proponer que fue por

los años 1996-1997 cuando comenzaron las primeras páginas que se dedi-

caban o referían íntegramente a este fenómeno (Lavapiés 15 en Madrid y la

Kasa de la Muntanya en Barcelona, por ejemplo).

Lo que es cierto es que la ubicación de las webs relacionadas con el movi-

miento de okupaciones suele concentrarse en unos pocos servidores o

proveedores de servicios: o aquellos que se definen como “alternativos”24

o en los gratuitos (las dos tendencias mayoritarias). La cantidad aproxima-

da de webs también varía considerablemente por ser este un medio emi-

nentemente dinámico y por el carácter efervescente y fluctuante de los

NMS. Si tomamos Sindominio (como el servidor en el que más centros

sociales okupados tienen su página web) encontramos 11 casas okupadas25

sobre un total de 95 colectivos (febrero 2003), una presencia de un 11,6 por

ciento sobre el total de colectivos y organizaciones políticas. En Nodo50, el

segundo lugar donde buscar, encontramos sólo tres centros sociales oku-

pados26 sobre un total de 624 (febrero 2003) organizaciones, en torno al

0,5 por ciento del total. Respecto al resto de páginas que están albergadas

en servidores gratuitos existe una dispersión total que dificulta su ubi-

cación27.

La tipología de webs encontradas es relativamente escasa. A pesar de la

variabilidad estética y la versatilidad de las presentaciones multimedia,

la mayoría posee unas características estructurales comunes: presentación

e historia (donde se explicitan las reivindicaciones específicas y la biogra-

fía de la casa o edificio), convocatorias de actividades (una agenda de “lo que

se mueve” en esa okupa), información sobre los desalojos (datos sobre la

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IGOR SÁDABA RODRÍGUEZ Y GUSTAVO ROIG DOMÍNGUEZ

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represión, cronología de los litigios y el futuro “posible” de ese espacio),

textos y documentos (archivo de escritos recomendados o producidos en la

casa okupada), enlaces a otras páginas (menú seleccionado o tour guiado

por “lo más” en Internet, por aquello que es afín, por las redes de “paren-

tesco político”), etc. El “discurso electrónico” es bastante similar en todo

el movimiento pero es distinto a los discursos encontrados en otros

medios (papel, radio, etc.): hay un predominio de los mensajes cortos y

directos, de iconos cromáticos, de las “narraciones saltarinas” que provo-

can los constantes enlaces28 y de cierta interactividad (formularios, envíos,

correos electrónicos, posibilidad de colocar información, acceso a listas de

correo o foros, etc.).

2) La evolución temporal de esas webs es también complicada de estimar

debido a la permanente sustitución de unas páginas por otras y de unas

okupaciones por otras. Como los propios movimientos, las webs no des-

cansan. Lo cierto es que, acorde con la evolución de la ocupación, se ha

producido una reducción del número de páginas dedicadas exclusivamen-

te a dicho tema. Si se accede a la página de organizaciones de Sindominio

del 3 de enero de 200029 se observa la cantidad de 11 webs sobre okupas

que han desaparecido en este tiempo30, un lapso de tres años (de 2000 al

2003). En Nodo50 ocurre algo parecido aunque no tan drástico31.

Lo que sí podemos constatar más claramente es la evolución funcional o la

metamorfosis organizativa de las páginas: se ha pasado de las informacio-

nes concretas asociadas a un único centro social o de las páginas indivi-

duales a los weblogs (sistemas de noticias, de “posteo” anónimo y con

formato periódico, por ejemplo, los Indymedias) y páginas más colectivas.

Hay una tendencia a la baja de páginas únicamente dedicadas a un tema

concreto y solitario en contraposición a la multiplicación de espacios de

encuentro mixtos y combinados donde la miscelánea de noticias es la tóni-

  1. La okupación deja de ser protagonista única y pasa a convertirse en “un

tema más” de los tratados y debatidos en algunos foros, páginas de noveda-

des o tablones de noticias; al igual que el propio movimiento se inserta e

integra en conglomerados antiglobalización mayores o movimiento de

movimientos. Es una sección, como otra cualquiera, emparentada con el

resto, que sólo se activa cuando la realidad lo provoca, cuando las circuns-

tancias lo hacen pasar a primera plana. A esto hay que sumar una segunda

evolución: de páginas inicialmente estáticas y unidireccionales (una “car-

telera” o expositor de contenidos) a conjuntos de herramientas horizontales,

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EL MOVIMIENTO DE OKUPACIÓN ANTE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS…

¿Dónde están… M1 (filmar) 16/6/14 10:27 Página 273

interactivos y de participación colectiva (foros, debates, publicación abier-

ta, etc.).

3) Cuando hacemos uso de un término tan ambiguo como visibilidad nos esta-

mos refiriendo a la posibilidad de medir y contar el número de accesos32 a

una página web (y por tanto comparar). Los “contadores de visitas” o las

“estadísticas de acceso” proporcionan una medida, siempre aproximada y

relativa, de la incidencia de un sitio web33. Nos encontramos, sin embar-

go, conque no todas las webs llevan este “medidor” incorporado y que no

sabemos desde cuándo están computando visualizaciones. Hay casos en

que sí; por ejemplo, el Ateneu Llibertari de Cornellà informa en su página

inicial de tener 729 visitas desde el 24 de diciembre de 2002 (una media de

unas 9,9 visitas diarias, 729 en 73 días). La Casa Encantada muestra 22848

visitas a su página de inicio que lleva desde, por lo menos, el 28 de marzo

de 200234 (lo que nos da unas 66,4 diarias). La Gasteizko Gaztetxea indica

10.141 visitas desde por lo menos el 30 de abril de 200135 (lo que propor-

ciona unas 15 visitas diarias). A diferencia de los índices de audiencia clá-

sicos estos datos (calculados muy grosso modo) no permiten conclusiones

aventuradas, tan sólo comparaciones parciales y limitadas entre ellas

(dentro de un mismo contexto).

4) La contrainformación en Internet: en este apartado pretendemos recoger

los principales usos y utilidades de esas webs mencionadas y que pueden

resumirse o sintetizarse en los siguientes bloques clasificados a partir de la

observación del material encontrado:

  1. a) Propaganda: entendida como forma de expresar demandas, ideas, pro-

puestas y discursos donde se clarifican y exponen las razones de los

diversos centros okupados. Obviamente, se mantiene siempre la pers-

pectiva propia del movimiento o de la casa, intentando apuntalar la

legitimidad política para la reapropiación de ese espacio. Dicha mani-

festación pública de opciones políticas es lo que permite fijar y forjar,

también, la identidad política y las propuestas programáticas del movi-

miento36.

  1. b) Espacios dedicados a la discusión/intercambio: son espacios telemáti-

cos para participar e intercambiar información entre diversos grupos

que formen parte del movimiento. Este “asamblearismo virtual”, al

margen de toda mediación institucional o exterior, permite mantener

actualizado y vivo el movimiento, facilitando formas de democracia

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IGOR SÁDABA RODRÍGUEZ Y GUSTAVO ROIG DOMÍNGUEZ

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participativa en lugares de reunión inmateriales. Son una suerte de

foros virtuales, lugares de “conversación electrónica” o arenas de deli-

beración colectiva orientados hacia el interior del movimiento, hacia la

construcción de la estructura interna de coordinación y organización.

Ello incluye no sólo los foros o famosos weblogs (Indymedia a la cabeza

con su “periodismo de código abierto” u open publishing y algún PHP-

Nuke o PostNuke)37 sino también las listas de correo, los chats, los wikis,

etc. Estos sistemas de registro (son las “bitácoras” del movimiento), al

estar disponibles en todo momento y desde diferentes localizaciones,

permiten generar órganos de conexión entre militantes y coalición

entre grupos. Facilitan que personas dispersas de regiones distintas

estén al corriente de sus respectivas actividades, superando grandes

divisiones geográficas38.

  1. c) Convocatorias: en este caso lo que se difunde y presenta son todo el

conjunto de actividades públicas en general que se pueden realizar en

un centro social okupado. Debido a la falta de canales informativos

estables y del poco acceso a los medios oficiales e institucionales, se

opta por publicar en web todo anuncio o llamada como estrategia de

visibilización de lo ocurrido o lo que se va a realizar. Por su carácter ins-

tantáneo y por la facilidad de difusión, algunas convocatorias son inclu-

so más efectivas vía Internet que por papel o por radio ya que, en ciertos

casos, el tiempo entre la decisión o preparación del evento y la realiza-

ción del mismo es muy corta y no hay tiempo para pasar por imprenta o

por las ondas39.

  1. d) Desalojos y respuestas a la represión: en este caso la utilización del

medio electrónico se focaliza en responder o reaccionar contra las

dinámicas represivas40 de las instituciones ante dicha okupación (des-

alojos, amenazas, juicios, actuaciones policiales, redadas, acosos, mon-

tajes, detenciones, sentencias y recursos, etc.). Lo que conduce a una de

las paradojas de los movimientos sociales: en algunos casos, son más

visibles cuanto más represión sufren (Martínez, 2002). Todo ello cons-

tituye una auténtica crónica periodística al uso al hacer hincapié en

acontecimientos, sucesos, noticias, datos, etc., y al denunciar los abu-

sos o agresiones externas41.

De alguna manera sería posible decir que, si no fuera por la efímera vida de

las páginas web y su existencia tan caótica y fugaz, se podría recuperar el hilo de una

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EL MOVIMIENTO DE OKUPACIÓN ANTE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS…

¿Dónde están… M1 (filmar) 16/6/14 10:27 Página 275

crónica telemática del movimiento de okupaciones a través de ellas. La auto-

narración fragmentaria que estos documentos electrónicos van construyendo

permite seguir la vida del movimiento, su biografía accidentada y cambiante. Si

hacemos una comparativa con el resto de medios clásicos (prensa, panfletos

impresos, radios, etc.) percibimos que las cuatro novedades fundamentales que

introducen las páginas web son, en nuestra opinión: a) el mayor peso de las con-

vocatorias debido a su urgencia, celeridad y facilidad de difusión masiva; b) el

aumento de las presentaciones multimedia con la combinación de múltiples

formatos (fotos, vídeos, grabaciones sonoras, música, etc.); c) la posibilidad, en

algunos casos, de participación e interacción colectiva en su realización (coope-

ración en la elaboración o publicación de información); y d) la naturaleza

conectiva, vinculante, difusora e intermediadora de las webs gracias a los links o

enlaces entre documentos (saltos constantes de una a otra página, lazos de una a

otra casa okupada y de uno a otro movimiento) que diluyen muchas veces las

fronteras borrosas entre grupos, colectivos, organizaciones, luchas o movi-

mientos.

Mencionar finalmente que, aunque nuestra intención era circunscribirnos

al territorio español, obviamente, por las características de la red no tiene

mucho sentido el hablar de lo nacional en este tipo de cuestiones. Existen

numerosos ejemplos internacionales42 que pululan o circulan por Internet y

que sirven como prueba de la vinculación existente entre los squatters y las nue-

vas tecnologías43.

DE “OKUPAS” A “HACKERS”: RECONVERSIÓN Y PUENTES ENTRE

MOVIMIENTOS. DE LOS CENTROS SOCIALES A LOS HACKMEETINGS

Y HACKLABS

A modo de sugerencia podríamos intuir una continuidad o duplicidad de los suje-

tos de la acción colectiva, un trasvase o pluri-militancia entre los sectores más cen-

trados en la okupación y los más involucrados en la extensión de las redes

telemáticas por los movimientos sociales. Muchos movimientos se solapan, pisan

o intercalan compartiendo militantes y activistas. Nos referimos al engarce que

existe, a veces, entre diversas demandas y resistencias y que, en este caso, se expre-

sa en una singular correspondencia o complicidad entre algunas casas okupadas y

ciertas posturas políticas sobre el uso de Internet. Se pasa del edificio o del barrio

como unidad de acción al espacio comunicativo y virtual como trampolín para la

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IGOR SÁDABA RODRÍGUEZ Y GUSTAVO ROIG DOMÍNGUEZ

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misma. Okupas, en uno, y hackers44, en otro, mantienen una estrecha y peculiar

relación.

Ambos pueden leerse como figuras sociales con cierto parecido, como tipos

en los “márgenes del sistema”, sujetos rebeldes que comparten su lucha contra la

propiedad privada del suelo (y la especulación) o contra la propiedad privada de

la información o los modelos hegemónicos de propiedad intelectual (y la manipu-

lación o la monopolización). En definitiva, son resistencias sociales que se oponen

a los monopolios de propiedad o a la comercialización del mundo y que pasarían de

la reapropiación de los espacios inmobiliarios a la reapropiación de los espacios

virtuales y comunicativos. Des-mercantilizar las áreas urbanas o los espacios tec-

nológicos y expresivos pueden ser vistas como actividades complementarias.

Ambas realizan una inversión de valores de cambio (precio del suelo, precio de la

información y del Software) por valores de uso (habitar y dotar de actividades a ese

suelo; utilizar, compartir y difundir esa información). Uno y otro encuentran inco-

herente la existencia de espacios vacíos (sin habitar, sin utilizar, sin comunicar) y

la lógica apropiativa e individualista de los mismos, oponiéndole un discurso de la

“cooperación social” (moral y técnicamente mejores. Ver Himanen, 2001) patente

en centros sociales o en fenómenos como el Software Libre45 y el sistema operati-

vo GNU/Linux46. El suelo es de quien lo habita y la información es libre para su

intercambio. Hay que recuperar ambas cosas, hacerse con esos espacios de socia-

lización (tanto real como virtual). El cuestionamiento que desde el movimiento de

okupación se hace sobre los conceptos de propiedad y de trabajo, tiene su correla-

to en el terreno de la producción inmaterial (producción de conocimiento o, más

concretamente, programación de Software) en el movimiento hacker: hacktivistas y

militantes políticos acaban cuestionando las relaciones de poder y propiedad que

atraviesan todos los niveles de la vida en un sistema reorganizado sobre la base de

la mercantilización y privatización del mundo, material o no, ambos reales, al fin y

al cabo47. La filosofía de un movimiento que nace ligado al mundo del software y al

desarrollo de las redes choca desde un primer momento, igual que el movimiento

de okupación, con dos dinámicas: la del Estado, que impone su necesidad de regu-

larizar el nuevo fenómeno (todo nuevo fenómeno), y la del mercado, que pre-

tende hacer valer en el terreno de la creatividad y la investigación científica sus

principios de propiedad y su pulsión mercantilizadora de todo nuevo ámbito de

producción.

Esta relación íntima también se ha expresado en la práctica en España48 en

diversos encuentros de hackers. Los famosos Hackmeetings49 se han realizado inva-

riablemente durante tres años consecutivos en casas y centros sociales ocupados.

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EL MOVIMIENTO DE OKUPACIÓN ANTE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS…

¿Dónde están… M1 (filmar) 16/6/14 10:27 Página 277

Esas tres grandes reuniones del sector “politizado” del “mundo hacker” y del “soft-

ware Libre” español han estado repetidamente unidas al mundo okupa y a los espa-

cios autogestionados. Las tres versiones pueden encontrarse en: http://www.

sindominio.net/hmbcn00/, http://www.sindominio.net/hmleioa01/ y http://

www.sindominio.net/hackmeeting/.

En octubre de 2000 se reúne en Barcelona, y por primera vez en nuestro

Estado, un colectivo amplio y heterogéneo de activistas y hackers en lo que se cono-

ce como el primer Hackmeeting del Estado español50. Los vasos comunicantes entre

el mundo de los centros sociales y la nueva cultura hacker son evidentes. Se com-

parten repertorios de acción, posturas y prejuicios51. Un año más tarde, entre el 21

y el 23 de septiembre, se celebra el segundo Hackmeeting, esta vez en el Gaztetxe de

Leioa, en el que el debate y las iniciativas se balancean desde las ponencias y talle-

res eminentemente técnicos a sesudas reflexiones teóricas sobre la técnica, el

poder y la autoorganización. Se marcha cada vez más decididamente en la senda

del hacktivismo, como práctica de intervención técnico-política sobre el con-

junto de problemáticas derivadas de la conflictividad social52. El tercer, y hasta

ahora último encuentro, se organiza en Madrid, entre el 3 y el 5 de octubre de

2003 en el Centro Social Ocupado El Laboratorio 0.3 (desalojado el 9 de junio

de 2003). Este tercer Hackmeeting se prepara y se lleva a cabo en un ambiente

caldeado por la inminente entrada en vigor de la LSSI (Ley de Servicios de la

Sociedad de la Información) y lo que se presuponía como un recorte a la liber-

tad de expresión y el fin de la privacidad de las comunicaciones en Internet. De

estos encuentros anuales — físicos, presenciales— entre gente que a lo largo del

año se conoce y se coordina desde la red en multitud de iniciativas “cibersub-

versivas”, irán cristalizando proyectos organizativos más o menos estables,

colectivos de personas que vinculados a los centros sociales asumen esta línea

de intervención social. Así, nacen varios Hacklabs53 en diferentes ciudades del

Estado como materialización permanente y localizada territorialmente que

surge de la experiencia adquirida en la red y el contacto personal en los

Hackmeetings. Toma cuerpo, pues, un nuevo movimiento social, muy vinculado

física y políticamente con el movimiento de okupación y de los centros sociales

más desarrollados de las grandes metrópolis que le permite superar, en el ámbi-

to de los movimientos urbanos antagonistas, esa percepción un tanto esquizoide

que ha arrastrado la izquierda sobre las nuevas tecnologías y que pendula entre la

tecnofilia y la tecnofobia. Las prácticas de ciberactivismo que se dan hoy en día en

el entorno de lo Centros Sociales Ocupados se complementan con dichos Hacklabs.

La mayoría utiliza, nace o se inserta en Centros Sociales Okupados, como es el caso

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de Kernel Panik de Barcelona, que se reúne en el Centro Social Les Naus. En el

Gaztetxe de Udondo (Leioa), en el área metropolitana de Bilbao, se reúne como un

grupo de trabajo del Centro Social, el Metabolik Bio Hacklab. En marzo de 2003

organiza unas Jornadas sobre wireless y redes ciudadanas libres, junto a

BilboWireless y MadridWireless54. Iniciativas dentro del mismo movimiento encon-

tramos también en Madrid, en pleno centro de la capital se reúne el Wau Holland

200155 y el Vallekas Hacklab56 que funciona como un grupo de trabajo dentro del

Centro Social Okupado Seco57. En Zaragoza el Downgrade Hacklab58 se reúne en

el Centro Social Autogestionado La Trama, en Santiago, es un grupo de trabajo

dentro de la Casa Encantada59 y en Alicante se llama La Cuca Albina60 y se reúne en

el Centro Autónomo Autogestionado El CAU61 (estos dos últimos centros sociales

no están okupados).

EL CSO EL LABORATORIO, UN CASO DE REFERENCIA OBLIGADA

Hablar de Internet y del movimiento de okupación nos obliga a detenernos en

la experiencia del CSO Laboratorio, en su web y su Área Telemática. En estos

momentos, junto a la Casa Encantada (Santiago de Compostela), es uno de los

centros sociales que más ha avanzado en su trabajo en la red, en su reflexión

sobre lo técnico y en su proyección sobre este nuevo territorio de intervención

colectiva que es el ciberespacio. Su web ha mutado en tres diferentes versiones

(una por cada uno de los emplazamientos físicos por los que ha pasado el cen-

tro) y refleja en su estructura, su organización y diseño, la evolución del pro-

yecto al que ha acompañado desalojo tras desalojo, okupación tras okupación.

En su versión más actualizada se asiste a un despliegue estructural que cubre en

la práctica varios objetivos: canonización del discurso formal del proyecto, sis-

tematización de la publicidad de su agenda, definición estratégica de su imagen

ante la Administración (interlocutor obligado en los procesos de negociación

que se abren tras cada nueva okupación en el centro de Madrid) y presentación

del proyecto ante su entorno social, las redes en las que se habita y de las que se

nutre.

El website actual se organiza sobre 27 secciones62 e intenta dar fe del conjunto

de áreas de trabajo, talleres, espacios y microproyectos que conforman el centro

social. En conjunto, la web transmite la idea y la imagen de un proyecto experi-

mental, en estado de ebullición y creación permanente, en sintonía natural con

el “hacktivismo social”. En cada una de las secciones se capta esta postura a mitad

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EL MOVIMIENTO DE OKUPACIÓN ANTE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS…

¿Dónde están… M1 (filmar) 16/6/14 10:27 Página 279

de camino entre el esteticismo y la militancia, entre la experimentación creativa

y la intervención política, desde donde se entiende perfectamente un taller de

fotografía en el que se lee lo que Walter Benjamin63 escribió sobre arte y marxismo,

un proyecto wireless64 de construcción de redes ciudadanas inalámbricas para

generar redes comunitarias o un Espacio de Artes Plásticas en cuya presentación

para la web hay más ética hacker contenida que en la propia definición del Área

Telemática65.

Queda patente en la web la capacidad que ha tenido esta tercera edición de

un proyecto de centro social, que ha cristalizado en su agenda y en una buena

parte de las iniciativas y propuestas que comenzaron a experimentarse desde las

redes sociales anticapitalistas madrileñas en el seno de las campañas contra la

presidencia española de la UE (2002) o las multitudinarias movilizaciones con-

tra la guerra de Irak. Internet, comunicación horizontal, experimentación polí-

tica y técnica y desobediencia colectiva se entretejen en un website y en un

proyecto que rompe con la tradicional precariedad política de un movimiento

que hasta la fecha habitaba en las catacumbas de la marginalidad política y el

aislamiento social.

En la versión 0.266 de la web del centro podemos acceder a la primera ver-

sión de la pagina del Área Telemática del Laboratorio67. Ya en 1997 el Centro

Social Okupado Laboratorio constituye un grupo de trabajo especifico en el que

participa gente interesada en proyectos informáticos o al menos en proyectos o

actividades en los que se utiliza la informática. Su intención inicial fue la de

poner en marcha algunas tareas específicas en el propio centro social (red local,

diseño de la web, instalación de un servidor Linux, etc.) y la relación con otras

gentes y otras experiencias similares. Desde el Área Telemática se gestionaba el

correo y la web del centro, se establecía contacto con proyectos en el extranjero

o con otros servidores españoles. De este núcleo nace y madura el proyecto de

un servidor de Internet vinculado a los centros sociales okupados y a las prime-

ras prácticas de hacktivismo social. Tras alguna que otra Velada Telemática68 y

algún Encuentro Estatal de Contrainformacion69, organizados desde este área

de trabajo, se pondrá en marcha un proyecto de autogestión telemática vincula-

do a los centros sociales y a la nueva cultura hacker del Estado español que se

conoce como Sindominio.net.70.

Desde el principio el Área Telemática apuesta por el sistema operativo

GNU/Linux y el uso y la difusión del Software Libre sobre el que despliegan una

doble línea de defensa: sus bondades técnicas por un lado y la corrección política

de un fenómeno que se defiende como “icono de referencia antimonopolistíca

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IGOR SÁDABA RODRÍGUEZ Y GUSTAVO ROIG DOMÍNGUEZ

¿Dónde están… M1 (filmar) 16/6/14 10:27 Página 280

frente a Microsoft y al poder económico de la industria del Software propietario”.

Sin llegar al desarrollo de un discurso tan depurado como el de los actuales

Hacklabs, desde esta Área Telemática ya en 1997 se inicia un proceso de acerca-

miento al proyecto GNU/Linux que dará como resultado la amplia aceptación polí-

tica del nuevo sistema operativo y el revolucionario proyecto de cooperación que lo

ha hecho posible en el ámbito de los centros sociales.

Llama la atención el ejercicio reflexivo sobre el conjunto de tareas que traba-

jan; por ejemplo, el análisis de la web como herramienta, las luces de su potencial

y las sombras de sus limitaciones. Así, se destaca la capacidad comunicativa del

hipertexto (la lectura no lineal, rizomática), del multimedia (imagen, sonido) y

sobre todo la facilidad con que desde la WWW se garantiza la visibilidad de las luchas

y sujetos sociales. De la misma manera, se defiende que la web no es ni mucho

menos el servicio más interesante de Internet, por ser quizá la que más se acerque

a los dispositivos clásicos de flujo unidireccional de datos “dentro de un esquema

más o menos pasivo de navegación/consulta que podría llegar a parecerse en oca-

siones al zapeo televisivo”71. El empeño del área es precisamente explotar y mate-

rializar ese potencial que permite superar desde la web las barreras técnicas y

políticas de lo que hasta la irrupción de Internet se entendía como contrainforma-

ción y no garantizaba la interactividad, la multidireccionalidad de la comunicación,

la horizontalidad y la no mediación. Lo que en el año 1997 era un dispositivo nove-

doso lleno de posibilidades ha demostrado ser el medio de comunicación por exce-

lencia de las redes antiglobalizadoras que, a través de un esqueleto mundial de

webs dinámicas (el proyecto Indymedia)72, han conseguido poner en pie un medio

independiente, horizontal, democrático, masivo y de capacidad movilizadora glo-

bal, sin referente inmediato en la historia de la comunicación y el desarrollo téc-

nico contemporáneo.

En esta línea y en este momento, el CSO El Laboratorio da cabida a una de las

experiencias más avanzadas en cuanto al uso político, militante, de las tecnologías

de la comunicación, de Internet. Al calor de las movilizaciones actuales contra la

guerra de Irak y con la participación de hackers, militantes y activistas de medios

independientes, se ha creado un centro de medios de comunicación con el propó-

sito de coordinar diferentes iniciativas de comunicación y contrainformación que

surgen desde los movimientos sociales de Madrid. Basado en herramientas libres,

conexión local wireless, ADSL hacia el exterior, recepción de televisión vía satélite,

un dispositivo de teléfonos móviles en contacto con las movilizaciones, se puso en

marcha una emisora de radio por Internet que cubrió la contrainformación de las

jornadas de movilización antibélicas en Madrid73.

281

EL MOVIMIENTO DE OKUPACIÓN ANTE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS…

¿Dónde están… M1 (filmar) 16/6/14 10:27 Página 281

CASA ENCANTADA: UN NUEVO MODELO DE INTERÉS

La Casa Encantada de Santiago de Compostela ha asumido desde hace tiempo la

necesidad de formalizar su presencia en Internet. Si bien durante algún tiempo

la web (http://www.casaencantada.org) se ha limitado a informar sobre las acti-

vidades del centro social y sus áreas o grupos de trabajo, posteriormente la web

se ha ido transformando en un centro de recursos informativos sobre la activi-

dad de los movimientos sociales de Santiago y de Galicia. La casa albergaba

(desalojada el 17 de junio de 2003) a diversos colectivos que poseen espacio pro-

pio en la web74.

Lo realmente innovador en la relación entre la colectividad y lo técnico es el

doble salto que ha dado el proyecto telemático del centro social. En un primer

momento su equipo técnico, organizado en el HackLab de la casa, decide montar un

servidor propio, sobre GNU/Linux y conectado a la red permanentemente a través

de una línea ADSL. La web y el correo electrónico de las diferentes áreas del pro-

yecto, que hasta el momento estaban alojadas en Nodo50, irán migrando progresi-

vamente hacia su propia máquina de forma que ahora toda la web y el correo se

autogestionan de manera autónoma sin la asistencia de los proveedores de servi-

cios tradicionales de la izquierda alternativa y los movimientos sociales: Nodo50 y

Sindominio.

En esa misma línea y en una segunda vertiente de gran interés político,

desde el servidor de La Casa Encantada se comienza a dar servicio de alojamien-

to web a otros colectivos gallegos, como es el caso de la Mocidade Galega Pola Paz

(http://causaencantada.org/mocidadepolapaz/) o el dominio del colectivo

Ultreia (http://www.ultreia.org/). Durante algunas semanas también alojaron la

versión en pruebas de lo que hoy es Indymedia Galiza (http://galiza.indyme-

dia.org). Este paso hacia la autogestión técnica a través de un servidor propio es

una de las primeras experiencias de apropiación directa de las Nuevas

Tecnologías de la Información, por encima de la intermediación de proveedo-

res, ni siquiera de aquellos que como Nodo50 han sido levantados desde los

propios movimientos sociales. La propia expansión del mercado de la conecti-

vidad y la apropiación de lo técnico como elemento de liberación y confronta-

ción política abren con la experiencia de La Casa Encantada un nuevo modelo de

autogestión técnico-política que tiene bastantes posibilidades de consolidarse

como otra posibilidad, alternativa, a la provisión tradicional de servicios de

Internet.

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IGOR SÁDABA RODRÍGUEZ Y GUSTAVO ROIG DOMÍNGUEZ

¿Dónde están… M1 (filmar) 16/6/14 10:27 Página 282

VIRTUDES Y VICIOS DE LA COMUNICACIÓN TELEMÁTICA

EN LOS MOVIMIENTOS SOCIALES

Las nuevas tecnologías han acompañado en la reactivación de todo un nuevo ciclo

de luchas y protestas sociales. Además, dichas tecnologías permiten conceptualizar

a los NMS más como redes que como organizaciones formales y en las que la

mediación tecno-comunicativa se convierte en otra “forma de instituir” la acción

colectiva. Esta faceta también demuestra que hay algo más que comportamiento

instrumental en los NMS y que los nudos de solidaridad pueden descifrarse tam-

bién en clave cultural y comunicativa. Los elementos no humanos (recursos, tec-

nología, artefactos técnicos, herramientas, soportes, etc.) tienen además un papel

crucial en la organización de la protesta (Diani, 2000). Ello ha permitido entramar

nuevas formas de sociabilidad y de expresión política muy potentes, fortaleciendo

algunos de los puntos más frágiles de los grupos políticos (por ejemplo, la infraes-

tructura y los recursos). Esas “comunidades invisibles de discurso” (Tarrow, 1994)

le deben mucho al rol agregador y aglutinador de los medios de comunicación elec-

trónicos y a las TIC (Scott y Street, 2000). A lo que hay que sumar que dichas tec-

nologías facilitan el terreno a aquellos movimientos que aspiran a ejercer efectos

globales desde actividades locales. Otro elemento sugerente es el papel poroso y

difuso de movimientos como el de okupación: en esta forma de conexión federati-

va, los enlaces virtuales de una web pueden ser vínculos reales en los movimientos.

Un mecanismo relacional en donde lo único común es un protocolo (unas reglas

para entenderse y comunicar) y a través de experimentación e inmediatez se rein-

venta lo político.

Las estrategias de comunicación de los movimientos sociales son absoluta-

mente imprescindibles para sobrevivir hoy día, formando parte de su bagaje y de

su aptitud política en sociedades informacionales y mediatizadas. Coordinación,

visibilidad, protagonismo, legitimidad, cohesión, identidad, etc., dependen en

gran medida de sus capacidades y habilidades comunicacionales. Frente a actores

institucionales (Estado, partidos, etc.) que monopolizan los espacios públicos y los

mass media clásicos, movimientos como el de okupación desarrollan sus propios

medios de competencia simbólica gracias a tecnologías accesibles como Internet.

A su vez, estas estrategias van metamorfoseando y recombinando algunos de sus

rasgos esenciales, adaptando gran parte de sus recursos a la potenciación de sus

interacciones comunicativas. Es decir, el movimiento evoluciona al encuentro de

técnicas y tecnologías que le son necesarias para subsistir frente a correlaciones de

fuerzas desventajosas. Es, en este sentido, que cobra significación el paso de okupas

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EL MOVIMIENTO DE OKUPACIÓN ANTE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS…

¿Dónde están… M1 (filmar) 16/6/14 10:27 Página 283

a hackers. Un proceso que da lugar a un nuevo movimiento social, muy vinculado

física y políticamente con el movimiento de okupación y de los centros sociales

más desarrollados de las grandes metrópolis. Poco a poco se va introduciendo en

este escenario de activismo telemático la reflexión sobre lo social como algo previo

a lo técnico, disipando ilusiones sobre la posibilidad de que el potencial liberador

de lo técnico supere por sí mismo (en un plano independiente) limitaciones

y desequilibrios estructurales. Se perfila, pues, una imagen del hecho técnico y

comunicativo como fundamentalmente político y la tecnología como un elemento

sistémico, tanto de dominio (en la producción, la educación o la guerra) como de

la liberación (de la producción, de la educación, de la guerra) como ya avisara

Marcuse. En este universo conceptual se estructura el puente sobre el que desde el

movimiento de okupación se trasvasan inquietudes, militancias, conocimientos,

infraestructuras hacia ese nuevo espacio de hacktivismo político que traduce a la

esfera de la producción inmaterial, a la generación de conocimiento social, el ima-

ginario político de un movimiento que le precede y que cuestiona radicalmente

relaciones de producción, de propiedad y de mando en el mundo material. El trán-

sito de okupas a hackers podría entenderse como la proyección hacia el ciberes-

pacio de un movimiento insurgente, de corte radicalmente contracultural y

subversivo, que se define en el rechazo y la superación de las relaciones socia-

les de dominación que imperan en las calles y se imponen en las redes.

Por otra parte, mientras el movimiento obrero o los grandes movimientos de

masas del siglo XIX y la primera mitad del XX materializaban sus avances políticos

en el terreno electoral o territorial (el reparto de zonas de influencia urbanas y

control político y social de barrios, fábricas, universidades, etc.), los NMS urbanos

apuestan por un juego político desterritorializado, mutante y simbólico. En ese

sentido, el espacio preferente es la Red, manifestándose en y a través de ella, que

actúa como medio de comunicación y al mismo tiempo como modelo organizativo

en el que se construyen identidades con mucha más facilidad y eficiencia que con

los medios políticos tradicionales, ya que Internet consigue superar en gran medi-

da las limitaciones territoriales y la verticalidad de los media clásicos.

Sin embargo, no podemos olvidar algunos peligros, límites y obstáculos que se

han dado y pueden llegar a darse:

1) Poca incidencia en las agendas políticas. Se ha cuestionado repetidas veces

la dudosa capacidad de Internet para “sacar” de los propios movimientos

sociales sus discursos y para perturbar la idílica vida del modélico ciudada-

no moderno, ajeno a sus demandas y quebraderos de cabeza. ¿Qué grado

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IGOR SÁDABA RODRÍGUEZ Y GUSTAVO ROIG DOMÍNGUEZ

¿Dónde están… M1 (filmar) 16/6/14 10:27 Página 284

de incidencia en las agendas políticas ha existido en comparación a como

pudo hacer la Insumisión/Objeción a través de la prensa escrita75? ¿Se

puede considerar que Internet ha ayudado a sensibilizar las conciencias de

los “no militantes” (suponiendo que esa fuera una de las metas)? ¿Y para

crear un “colchón social” que haya hecho más “simpática” la okupación

para los vecinos y urbanitas76? Internet sigue estando reservado a un per-

fil sociodemográfico concreto, sigue cumpliendo una labor esencial de

cara al “interior” de los movimientos y sigue yendo a la zaga (en este tema)

frente a la televisión o a los periódicos77. Son asignaturas pendientes que

deben tenerse en cuenta. Una de las supuestas labores de los movimientos

sociales es alterar las agendas políticas, desafiando conformismos

impuestos y activando la participación ciudadana. Sin embargo, el impac-

to de Internet parece surtir mayor efecto como reforzamiento de lo exis-

tente y consolidación de las redes de coordinación internas que como

incentivo hacia el exterior. No se ha conseguido articular del todo la utili-

zación interna de la comunicación (organización, coordinación, difusión

entre los movimientos, elaboración de un discurso propio, etc.) con el

aprovechamiento “hacia fuera” para enfrentar realmente a las ideologías

hegemónicas. La escasa complementariedad con sectores sociales no poli-

tizados podría suplirse con la construcción de vasos comunicantes con

otros sectores y otros mass media78.

2) Internet, por sus rasgos característicos (instantaneidad, globalidad,

soporte multimedia, etc.) supone una suerte de espectacularización de la

política. Espectáculo que puede hacer atractiva la participación y servir

como llamativo estímulo para la gente. Pero espectáculo que también

puede caer en una vorágine colorista y sonora, simplemente consumida

por su propia imagen autorreferente (Turkle, 1997). Existe el peligro de

estetizar virtualmente la acción política (como alertara el viejo Benjamin)

y perder los enganches con la materialidad de otros procesos sociales.

Corre el riesgo de convertirse en una simple distracción alrededor de una

“mitología neotecnológica” desvinculada del resto de problemas sociales.

3) Debido a la facilidad y comodidad de uso de las redes telemáticas, puede

propiciarse un repliegue hacia comunidades cerradas en lo meramente

tecnológico y a la construcción de guetos virtuales. Las redes telemáti-

cas pueden proveer a los movimientos de un medio de marketing político

muy potente que se quede en la simple autocomplacencia, en el enclaus-

tramiento narcisista o en la contemplación pasiva de las competencias

285

EL MOVIMIENTO DE OKUPACIÓN ANTE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS…

¿Dónde están… M1 (filmar) 16/6/14 10:27 Página 285

técnico-comunicativas de cada uno. Ello conduce, además, a la formación

de jerarquías internas que consolidan los diferentes grados de conoci-

miento, experiencia y aptitud para las nuevas tecnologías. Intentar no capi-

talizar simbólicamente los saberes es precisamente lo que se predica pero

no siempre se practica dentro de algunos movimientos. Las distribuciones

desiguales de conocimiento y manejo técnico y su no socialización pueden

alentar competitividades internas y recortar las potencialidades políticas

de estos medios.

4) El peligro de saturación por ruido y excesiva información es otro de los

miedos latentes que emergen asiduamente. Las rutinas comunicativas,

multiplicadas por el número de centros emisores, acaban hartando a los

militantes, incapaces de discernir y de gestionar un “atracón de informa-

ción”. La cultura de “corta y pega” puede generar confusión no sólo por

saciedad (que no sociedad) de información sino también por dudosas fia-

bilidades (de dónde viene la información, qué grado de veracidad tiene).

Los espacios de expresión libre, además, pueden generar tal cantidad de

debates, noticias, consignas, conflictos internos, etc., que acaben parali-

zando e inmovilizando dinámicas más productivas en los movimientos.

Hay que implementar desde los movimientos sociales dispositivos técni-

cos que reduzcan y filtren el ruido mediático para hacer accesible la infor-

mación a sus militantes.

En definitiva, las TIC han transformado la práctica, la organización y el dis-

curso de muchos movimientos sociales contemporáneos. Se han convertido en

herramientas privilegiadas “para actuar, informar, reclutar, organizar, dominar y

contradominar” (Castells, 2003: 179), formando redes complejas que permiten

construir espacios virtuales sobre los que operan los MS locales, facilitando con-

tactos capilares e interacciones constantes. Las condiciones de un mundo hiper-

tecnologizado han animado y estimulado a algunos movimientos que han sido

modificados de raíz, redefiniéndose decisivamente. Han hecho entrar la gestión de

conocimientos, la creación de comunidades79 y el intercambio de informaciones

en otro régimen de relaciones. Internet no es tan sólo un utensilio cómodo sino un

medio maleable y adaptado al tipo de movimientos sociales que nacen en la era

informática o el capitalismo globalizado. En cualquier caso, es evidente que no

podemos extrapolar lo aquí expuesto sobre las okupaciones a otros movimientos,

protestas, temáticas conflictivas, geografías o periodos. A partir del mítico 1999

(Seattle y el Movimiento de Resistencia Global), auténtico momento fundacional

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IGOR SÁDABA RODRÍGUEZ Y GUSTAVO ROIG DOMÍNGUEZ

¿Dónde están… M1 (filmar) 16/6/14 10:27 Página 286

de la antiglobalización, se han centuplicado los centros emisores en la red, hacien-

do de Internet el medio predilecto de los NMS80. Pero esa es otra historia para con-

tar en otro momento y otro lugar.

NOTAS

  1. Agradecemos los comentarios y críticas constructivas de Javier Alcalde, las sugerencias “materialistas” de

Mario Ortí, la corrección ortográfica de Elena Rodríguez.

  1. El periódico cuenta sólo con aproximadamente dos siglos de existencia y fue un elemento movilizador

esencial. Durante los años de la Revolución Francesa se calcula que llegó a haber 350 periódicos en París:

“Los episodios revolucionarios han sido terreno abonado para nuevos periódicos” (Tarrow, 1997: 104).

  1. Todas las radios alemanas en 1932 eran propiedad del Estado y fue el método más eficaz, cómodo y bara-

to para hacer llegar los discursos de Hitler a los más recónditos rincones de Alemania. Además, es el único

medio de comunicación más consumido por mujeres que por hombres.

  1. TIC: Tecnologías de la Información y la Comunicación, las innovaciones en materia informática y comunica-

tiva de las últimas décadas: “Se denominan Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC), al con-

junto de tecnologías que permiten la adquisición, producción, almacenamiento, tratamiento, comunicación,

registro y presentación de informaciones contenidas en señales de naturaleza acústica (sonidos), óptica (imá-

genes) o electromagnética (datos alfanuméricos)” (http://www.transformando.com/minisites/tecnologia/

escritorio/Paginas/Cont1D.htm). [Nota: todas las direcciones electrónicas, de ahora en adelante, fueron con-

sultadas en mayo de 2003].

  1. Hasta la fecha se han realizado muy pocos análisis empíricos interesantes de la interacción entre Internet

y los movimientos sociales. Un magnífico estudio desde las teorías de la acción colectiva del uso de

Internet por parte de los movimientos ecologistas en el desastre de Aznalcóllar (Doñana) puede verse en

Rodríguez (2002). Otro caso algo explorado es el de los zapatistas (Castells, 2000).

  1. Obviamos todas las figuras o enfoques mediáticos, policiales, periodísticos y penales en los que se estig-

matiza al movimiento como tribu urbana, pose juvenil, algarabía violenta, marginalidad barrial, malestar

adolescente e inadaptación, nido de drogas, etc.

  1. Entendiéndolo como movimiento político medianamente organizado y que expresa sus demandas colec-

tivamente. Dicho caricaturizadamente: cuando la ocupación empieza a ser realizada por jóvenes y se

comienza a escribir con K. Para adentrarse en las ocupaciones vecinales anteriores ver Villasante (1976),

Alía (1978) o al Castells marxista (1975 y 1976).

  1. Consensuado por todas las fuerzas políticas y que entra en vigor el 25 de mayo de 1996.
  2. Esto no implica más que una cierta pérdida de protagonismo, de exclusividad en la protesta. Al mismo

tiempo que el movimiento de okupación se diluye o se mimetiza en el movimiento Antiglobalización,

también se expande, se fortalece en sus relaciones con otras redes sociales, intercambia militantes, com-

parte espacios, ofrece infraestructuras, etc.

  1. Por ejemplo, la ruptura de la CNT y la escisión de la CGT y la doble escisión en el seno del PCE que da lugar

a la segregación del sector prosoviético (PCPE-Ignacio Gallego) y del sector socialdemócrata (MUC-

Santiago Carrillo).

  1. Ver http://www.ecn.org/ y http://www.ecn.org/inr/
  2. Ver http://www.xs4all.org, XS4All se lee como Access For All (Acceso para todos). Puede consultarse su

interesante historia en: http://www.xs4all.nl/uk/overxs4all/geschiedenis/index.html

  1. Ver http://www.ccc.de/
  2. BBS (Bulletin Board System): tablón de anuncios electrónicos servidos por un ordenador anfitrión.
  3. “En aquel momento [1993-1994], en el Estado existían dos BBS dedicadas a temas alternativos y antagonis-

tas: HELP en Barcelona y Revolware en Madrid. Estas eran pequeños proyectos que aglutinaban a un reduci-

dísimo grupo de ‘cibermilitantes’ y se soportaban sobre sendos ordenadores 286 (uno de ellos robado en

Alemania) con tecnología Fido sobre MS-DOS. HELP estaba soportada por el ímpetu de un solo individuo:

Manolo Barberá, aunque apoyado muy de cerca por la gente de El Lokal, la agencia ADAI y GEA, a quien la BBS

daba soporte para la difusión de datos de radioactividad post-Chernobil de la Red RAD. Por su parte, Revolware

surgía de un grupúsculo —con el mismo nombre— dedicado a la crítica y apropiación social de las nuevas tec-

nologías, y con estrecha relación con la agencia de contra-información UPA. L@s usuari@s de estas BBS eran

cuatro chalad@s que aunaban su militancia política con el interés por la informática” (Jiménez, 1999).

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EL MOVIMIENTO DE OKUPACIÓN ANTE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS…

¿Dónde están… M1 (filmar) 16/6/14 10:27 Página 287

  1. “Fidonet nació gracias a un programa de comunicaciones creado por Tom Jennings en 1984 en San

Francisco (EE.UU.). […] Su intención era crear un programa para intercambiar información y ficheros

con su amigo John Madill, que vivía en Baltimore. Diseñó un sistema que permitía realizar una conexión

de acceso telefónico entre ambos ordenadores sin necesidad de intervención humana. […] Tres meses

después de que Tom Jennings diseñara su programa Fido, ya lo usaban 30 BBS, al año siguiente había

160… de modo que se formó una red de BBS que intercambiaban correo y ficheros entre ellos y sus usua-

rios por todos los Estados Unidos. Y esa red se fue extendiendo paulatinamente por todo el mundo, dando

lugar a lo que hoy es Fidonet” (http://www.fidospain.org/fidowebs/fidoweb1.htm).

  1. Esta hipótesis no tiene por qué hacerse extensiva a otros países en los que la aparición de ambos fenóme-

nos puede ser cronológicamente distinta. En algunas zonas europeas la okupación lleva varios años de

adelanto con respecto a España y a Internet.

  1. Es un tanto paradójico que, desde la izquierda tradicional que se orienta con un recetario ideológico marxis-

ta acartonado, no se sea coherente apostando por el uso masivo de las nuevas tecnologías como parte de lo

que se entiende como desarrollo de las fuerzas productivas. No olvidemos que en el manual de materialismo

histórico básico este desarrollo desemboca en una crisis en las relaciones de producción, es decir, en una

crisis revolucionaria. La tecnofobia se demuestra muy poco marxista, al menos en sus versiones clásicas.

  1. Internet es la tecnología con más alta tasa de penetración social a escala mundial. Se ha difundido su uti-

lización mucho más rápido que la electricidad, la radio, el PC o la televisión.

  1. Fuente: AIMC, Audiencia de Internet, abril/mayo 2001.
  2. Un análisis que, en combinación con otras fuentes, ya ha comenzado a ser explotado en alguna investiga-

ción sociológica de este mismo tema con mayor o menor fortuna (Navarrete y otros, 1999).

  1. No obstante hay otra limitación añadida: sólo se han volcado a la red los centros sociales okupados y no las

casas que se han dedicado únicamente a viviendas. Si diferenciamos los espacios colectivos culturales

(centros sociales) y las okupas “sólo para vivir” (viviendas), nuestro estudio se queda con los primeros, lo

que restringe las posibles conclusiones sobre todo el movimiento. Queda el “aviso a navegantes” de que

la dimensión meramente residencial, por tanto, no aparecerá aquí. Habría que realizar una segunda obje-

ción y es que muchos centros sociales tampoco han optado por su presencia virtual con lo cual la repre-

sentatividad de lo dicho en las líneas posteriores puede ser cuestionada.

  1. Un punto de partida interesante es la página http://www.archive.org/, en donde su herramienta

“WayBackMachine” muestra un archivo histórico de páginas web antiguas, una especie de “memoria de

la Red”.

  1. Según su aparición cronológica: Pangea (http://www.pangea.org), Nodo50 (http://www.nodo50.org),

Sindominio (http://www.sindominio.net), Rebelión (http://www.eurosur.org/rebelion), La Haine

(http://www.lahaine.org) y los Indymedias (http://barcelona.indymedia.org, http://madrid.indymedia.

org, http://euskalherria.indymedia.org y http://galiza.indymedia.org).

  1. Todas accesibles desde la página: http://sindominio.net/colectivos.shtml.
  2. Accesibles desde la página: http://www.nodo50.org/organi.php?x= por ciento.
  3. Algunos ejemplos de estas páginas serían: la Masía ocupada de Collserola (http://www.cascall.org/can-

pasqual/), la Kasa Okupa de Logroño (http://www.geocities.com/Baja/9842/), Laldea Okupa de Leganes

(http://www.redestb.es/Laldea/), el Pueblo okupado de Sasé (http://cascall.org/sase), el Can Mas Deu

(http://www.canmasdeu.net/) y la Casa de las Iniciativas de Málaga (http://centrosocial.cjb.net/).

  1. “Me gusta ser libre, expandir mi código, compartirlo, difundirlo, copiarlo, enlazarme con otras páginas,

otros proyectos, otros seres… disfruto al experimentar con diversos lenguajes y protocolos, aprender y ser

aprendido, participar de los procesos tecnológicos y humanos que me constituyen, interactuar con mis

entornos a través de mis diversos cuerpos para defender la autoorganización y la autonomía que me da la

vida” (Manifiesto Metabolik).

http://www.sindominio.net/metabolik/wiki/index.pl? (ManifiestoMetabolik).

  1. http://web.archive.org/web/20000103211301/http://www.sindominio.net/.
  2. Assemblea d’Okupes de Terrassa, Centro Social - Casa de Iniciativas (Málaga), Centro Social El Lokal

(Sevilla), CSO Camino de Ronda 190 (Granada), CSA Can Vies (Barcelona), CSA Hamsa (Barcelona),

CSAO de Kórdoba, CSO ‘Julio Velez’ de Morón (Sevilla), CSO Pepika la Pilona (Valencia), Kasa de la

Muntanya (Barna) y La bola okupada (Madrid).

  1. Desaparece C.S.O Tierra Libre (Madrid).
  2. Algo que equivale a los ratings, shares, ventas o audiencias en televisión, periodismo y radio. Sin embar-

go, en este caso las medidas son propias, automáticas y, normalmente, no mediadas.

  1. Hay un modelo alternativo de medir la visibilidad: calcular la cantidad de páginas que enlazan la web estu-

diada. Midiendo el número de enlaces que nos dirigen a la página en cuestión podemos interpretar la

“popularidad” de la misma. Este cálculo se puede hacer a través de algunos buscadores (Google, por ejemplo).

288

IGOR SÁDABA RODRÍGUEZ Y GUSTAVO ROIG DOMÍNGUEZ

¿Dónde están… M1 (filmar) 16/6/14 10:27 Página 288

Por otra parte, señalar que los CGI que controlan los contadores tienen la capacidad de descartar múlti-

ples visitas desde el mismo ordenador en un periodo determinado de tiempo para evitar falsificar o dis-

torsionar los resultados globales.

  1. http://web.archive.org/web/20020328042500/ http://www.casaencantada.org/index.html
  2. http://web.archive.org/web/20010430052107/ http://www.sindominio.net/gga/
  3. Ver: http://www.sindominio.net/laboratorio/lab03/faq.html

http://www.casaencantada.org/encanta/historia/gz/hist_01.htm

http://www.sindominio.net/dga/quienes.html, http://www.cascall.org/canpasqual/texts/

http://www.sindominio.net/karakola/presentacion.html

http://www.canmasdeu.net/web_pages/idees.ct.htm o http://www.redestb.es/Laldea/

  1. http://centrosocial.cjb.net/ o http://www.alasbarricadas.org/
  2. Ejemplos serían: Infousurpa: http://tande.com/usurpa, EnAcció: http://www.enaccio.net/resposta.php?

tema=Okupació&idioma=ct, Revista de Pangea: http://revista.pangea.org/search.php?query=&topic=6,

Los Indymedias: http://barcelona.indymedia.org, http://madrid.indymedia.org y http://euskalherria.

indymedia.org o Actualidad en los Centros Sociales: http://www.sindominio.net/acs

  1. Ver: http://www.sindominio.net/gga/castellano/agenda/month.php

http://www.casaencantada.org/encanta/desaloxo/gz/cursillos.htm

http://www.sindominio.net/karakola/events.htm, http://www.canmasdeu.net/web_pages/noticies.ct.htm

http://www.sindominio.net/labiblio/agenda.htm

  1. En otros casos lo que encontramos son respuestas a los discursos de criminalización o vemos cómo se

rebaten algunas de las acusaciones típicas y tópicas de los poderes oficiales (violencia, vinculación con el

entorno abertzale, droga, etc.).

  1. Ver: Desalojo del Labo2: http://www.sindominio.net/laboratorio/desalojo.html,

http://www.sindominio.net/lesnaus/materiales/Dossier.pdf, Desalojo del pueblo de Sasé: http://cas-

call.org/sase/noticies.shtml, Montaje policial de los Butrones: http://www.nodo50.org/butrones,

Noticia de jóvenes detenidos en un desalojo en Valencia: http://www.casaencantada. org/encanta/novas/

gz/valencia.htm, cine Princesa: http://orbita.starmedia.com/~k-gate/okupa/princesabar.htm, Desalojo

de El Casal Popular de Valencia: http://orbita.starmedia.com/~k-gate/okupa/ kasal.htm, Desalojo y derri-

bo de la Kasa Okupada Tararena de La Punta: http://euskalherria.indymedia.org/eu/2002/08/683.shtml

o Victoria del movimiento okupa en Barcelona: http://www.lahaine.org/ espana/juez_can.htm

  1. Ver: Squatters Embassy http://huizen.dds.nl/~squatter/, Les liens squats http://perso.infonie.be/

den11/lesliens.htm, Squat!net: http://www.squat.net/, Reclaim the Streets de Squat Net: http://rts.squat.net/,

Centros Sociales Okupados de Italia: http://www.tmcrew.org/csa/csa.htm, Paginas okupas: http://www.

geocities.com/CapitolHill/7996/links.html#squat, Okupas en la República Checa: http://www.ssp.cz/

Styl/index.html y Okupas en Holanda: http://www.xs4all.nl/~keyser/

  1. Hay quien piensa que Internet y movimiento de okupaciones están muy ligados: “Algunos okupas se

orientaron pues hacia la utilización de herramientas de comunicación ‘modernas’ y alternativas, directas

y difícilmente censurables, como la red Internet, desde sus primeros estadios. Como atestigua el website

squat!net, desde 1999 […], que albergan cantidad de páginas de okupas o demás grupos políticos, inicia-

tivas alternativas vinculadas al movimiento okupa. Muy popular, este website ofrece a los okupas la posi-

bilidad de comunicarse más allá del marco restringido de su entorno inmediato, algo que aparte de la

difusión de información que supone, puede llegar a ser un instrumento de presión suplementario para

la creación de relaciones de fuerza entre okupas y autoridades […] Internet proporciona asimismo otra

dimensión a las iniciativas orientadas hacia el ámbito local: además de textos publicados en la red, los

okupas de Amsterdam añadieron programas de sus radios y de sus televisiones piratas, accesibles en

directo. En Francia, los okupas de Dijon dan noticias de su actualidad, entre otras acciones, por medio de

una lista de difusión (la malokaliste) y de un website […] Por supuesto, Internet es también una herra-

mienta de comunicación entre casas okupas. Squat!net y otros servidores alternativos albergan decenas

de listas de discusión (foros) y difusión que hacen posible la coordinación de grupos y el intercambio de

informaciones […] el caso del ‘Intersquat francophone’, que federa a las casas okupadas de Francia, Suiza

y otros países, en torno a un espacio de debate, comunicación y solidaridad que utiliza la red Internet

como instrumento de enlace”.

(http://www.lahaine.org/pensamiento/movimiento_encrucijada.htm).

  1. Recordemos que aquí el término no tiene ninguna connotación delictiva o maliciosa (reservada para los

crackers). Ver la definición canónica que aparece en The Jargon File, v. 4.3.3., http://jargon.watson-

net.com/. Los hackers son una comunidad de programadores, físicos, radioaficionados, mentes inquietas

y apasionados en la investigación sobre las nuevas redes y las aplicaciones de software relacionadas con la

comunicación y la informática.

289

EL MOVIMIENTO DE OKUPACIÓN ANTE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS…

¿Dónde están… M1 (filmar) 16/6/14 10:27 Página 289

  1. Ver las páginas que explican la filosofía de estos proyectos en: http://www.gnu.org/philosophy/free-

sw.es.html y http://www.fsfeurope.org/documents/whyfs.es.html

  1. Para avanzar en estos temas, ver: http://www.linux.org/ y http://www.gnu.org/. En el mundo hispano,

especialmente: http://www.hispalinux.es/.

  1. El concepto de cooperación y comunidad es básico y no parte de una simple identificación gregaria. Si el

mundo está lleno de problemas pendientes de solución, está en la vocación y en la curiosidad del hacker la

predisposición a resolverlos. El tiempo y las energías son limitados de ahí la necesidad de compartir

experiencias sin desgastarse en la reinvención de lo que ya existe y funciona: operatividad, pragmatismo,

cooperación, inteligencia colectiva. E.S. Raymond lo explica con claridad: “Para comportarte como un

hacker, debes creer que el tiempo para pensar que emplean otros hackers es precioso, tanto, que es casi una

obligación moral para ti el compartir la información, resolver los problemas y luego exponer la solución

de manera que los otros hackers puedan resolver nuevos problemas, en lugar de enfrentarse perpetua-

mente a los viejos”, E.S. Raymond, en http://nbk.hackindex.com/library/howtos/cceh.htm

  1. Y fuera de ella. Además de en Italia, la web Squat.net dice: “Different people, with different backgrounds (e.g.

squatters, punks, hackers, etc.) try to work together and collect news and important stuff on the squatter scene”

(http://www.squat.net). (El subrayado es nuestro.)

  1. El término Hackmeeting se recoge de los encuentros que los hackers de Italia vienen haciendo anualmen-

te en diversos centros sociales ocupados de ese país desde 1998 (Ver: http://www.hackmeeting.org/). El

último se organizó en Bolonia, entre el 21 y 23 de junio de 2002. De la misma manera que buena parte del

universo político de un sector del movimiento de okupación de este Estado se inspira en la experiencia

del movimiento de los Centros Sociales Okupados italianos, también se asume en diferentes círculos de

militantes la reflexión sobre la tecnología y del hacktivismo político italiano. A su vez, la tradición italia-

na bebe de otros encuentros previos y posteriores como el Galactic Hackers Party (Amsterdam, 1989), las

conferencias Next Five Minutes (Amsterdam, 1993 1996 y 1999), Hacking at the end of the Universe (Holanda,

1993), Hacking in Progress (Holanda, 1997), ZeligConf (París, 2000) y Hackers at Large (Holanda, 2001).

  1. Como carta de presentación recurren a la mítica cita del clásico de Nani Balestrini, Los Invisibles, autor de

una serie de novelas (Vogliamo Tuto, Los Invisibles, L’Editore, etc.) que perfilan magníficamente la expe-

riencia política y generacional de la autonomía italiana de los setenta, libros de culto de la militancia y los

activistas de los Centros Sociales: “ampliar la ofensiva significa radicalizar la insubordinación a cualquier

jerarquía ejercer nuestra creatividad destructiva contra la sociedad del espectáculo sabotear las mercan-

cías que sabotean nuestras vidas reunirse en asambleas eligiendo delegados siempre revocables por la

base conectar todos los lugares de lucha no descuidar ninguno de los medios técnicos útiles para la comunicación

liberada dar un valor de uso directo a todo lo que tiene valor de cambio organizar la Autodefensa de los

territorios conquistados…” (Balestrini, 1988; cursiva nuestra).

  1. Como los que se imponen desde la organización a los/las asistentes (el tradicional y políticamente correc-

to vegetarianismo en los espacios comunes del centro social) y a los medios de comunicación. En este

sentido se imprime al encuentro una de las históricas limitaciones que ha arrastrado desde sus orígenes

a la hora de establecer un método en el trato y la relación con los media convencionales (agencias, televi-

sión, prensa, radio, profesionales), reflejado en el tratamiento que estos dan al evento (escasa difusión,

maniqueísmo, tópicos, criminalización), iniciando un proceso que se retroalimenta en una espiral vicia-

da desde la que no se consigue romper con la imagen de gueto que proyecta el movimiento (los medios no

informan o intoxican, el movimiento no informa a los medios, los medios no informan o intoxican); idea

fuerza adherida a su imaginario político.

  1. “… resulta poco menos que obligatorio hacerse eco de las investigaciones socio-jurídicas que empiezan

ya a dividir el fenómeno hacker en dos momentos: Uno, más cercano a esa idea de joven solitario encerra-

do ante un ordenador, apolítico, solidario si acaso con sus compañeros e implicado en una defensa gené-

rica de la libertad de acceso a la información. Y un segundo momento, el del hacktivismo, en el que el

hacking, phreaking e incluso la creación de tecnología pretende conseguir objetivos sociales o políticos.

Estas líneas de trabajo engarzan con las que consideran que el hacking ha de entenderse como un nuevo

movimiento social en la medida en que tiene una mínima organización (BBS, redes, publicaciones…),

configura colectivos no institucionalizados, propone programas de cambio en los ámbitos de la normati-

vidad social y moral, se opone a determinadas políticas, normativas e incluso ordenes establecidos, tiene

un amplio alcance social.” (C. Olmo. http://www.sindominio.net/hmleioa01/material/comunicacion.txt).

  1. “Los Hacklabs se caracterizan principalmente por sus habituales reuniones sociales en las que se compar-

ten habilidades y se colabora en proyectos y puestas en común. También se intenta concienciar a la pobla-

ción del control que se intenta llevar sobre los usuarios en las nuevas tecnologías así como también en la

vida real y del aprovechamiento que hacen de ellos monopolios ofreciéndoles alternativas no solo más

potentes que las impuestas por el sistema sino además gratuitas y de mayores ventajas hacia el usuario

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IGOR SÁDABA RODRÍGUEZ Y GUSTAVO ROIG DOMÍNGUEZ

¿Dónde están… M1 (filmar) 16/6/14 10:27 Página 290

como el software libre, la idea es mostrar que esto no es sólo de un par de locos de la línea de comandos,

concienciar de que este tipo de software es para todos y que no es necesaria la piratería.” FAQ de hac-

klabs.org, web de coordinación del conjunto de Hacklabs del Estado español. (http://www.hacklabs.org/

wiki/wiki.pl?Faq).

  1. Agenda del 2002: http://www.sindominio.net/metabolik/wiki/index.pl?AgendaDel2002, agenda del

2003: http://www.sindominio.net/metabolik/wiki/index.pl?AgendaDel2003.

  1. http://sindominio.net/wh2001/
  2. http://vallekaslab.ath.cx
  3. http://seco.sinroot.net/
  4. http://sindominio.net/zgz-hl/
  5. http://hacklab.casaencantada.org/
  6. http://sindominio.net/lacucalbina/
  7. http://sindominio.net/elcau/
  8. Abopress, agitprop, quiénes somos, faqs, adhesiones, acércate, contactar, listas de correo, agenda, encie-

rro, Jornadas Renta Básica, comedor, cafetería, sala de cine, sala palomar, área telemática , wireless, coo-

perativa de consumo, Lavapiés, artes plásticas, sala Petras, fotografía, enlaces, yomango, sobre SinDominio,

webs anteriores y archivo (http://www.sindominio.net/laboratorio).

  1. Taller de Fotografía http://sindominio.net/laboratorio/lab03/fotografia.php
  2. Madrid Wireless: http://www.madridwireless.net/
  3. Espacio de Artes Plásticas: http://sindominio.net/laboratorio/lab03/artesplasticas.php
  4. La versión 0.2 corresponde al Laboratorio de la Plaza de Cabestreros: http://www.sindominio.net/labo-

ratorio/lab.htm. La versión 0.1 es la del primer Laboratorio de la calle Embajadores: http://www.sindo-

minio.net/laboratorio/lab_antes_desalojo.htm

  1. Área Telemática del Laboratorio http://www.sindominio.net/laboratorio/atl
  2. Ver el Programa de las Veladas Telemáticas de mayo del 98 en: http://www.sindominio.net/laborato-

rio/atl/home.htm

  1. IV Encuentro Estatal de Contra-información: http://www.nodo50.org/contrainfos/
  2. El proyecto Sindominio.net (http://www.sindominio.net) trasciende el objeto de estudio de este capítu-
  3. Si bien es resultado de la reflexión que sobre la técnica y sobre la informática se hace desde algunos

espacios de los centros sociales y se puede situar en el sentido de los nuevos proyectos de hacktivismo

político, su materialización en un servidor de Internet desborda el ámbito de la ocupación y se sitúa en el

de los usos y la participación de los movimientos sociales en la red. Para indagar más ver: http://www.sin-

dominio.net/laboratorio/lab03/sindominio.php

  1. Sobre el Área Telemática del Laboratorio: http://www.sindominio.net/laboratorio/documentos/atl/atl.htm
  2. Indymedia: http://www.indymedia.org
  3. Ver la versión completa de este proyecto telemático en: http://acp.sindominio.net/gallery.pl?sid=03/

03/23/2043243&mid=03-03-23-2045210

  1. PreS.O.S. (Asociación de axuda @s pres@s): http://causaencantada.org/presos/, Negativo/Positivo

(Colectivo Fotográfico): http://causaencantada.org/negativopositivo/, HackLab da Casa Encantada:

http://hacklab.casaencantada.org/, Iris - Filosofía encantadora: http://hacklab.casaencantada.org/~iris/

Ultreia: http://www.ultreia.org/, Redes Negras: http://causaencantada.org/redesnegras/ y Mujeres

Nacionalistas Galegas también figuran como parte del proyecto pero alojan su web en un portal feminis-

ta enlazado desde la Casa Encantada: http://www.feminismo.org/mng/

  1. Las estrategias del movimiento antimilitarista español supieron tratar hábilmente con los mass media de

una manera bastante provechosa, conjugando los intereses específicos del movimiento con las coyuntu-

ras políticas y empresariales de algunos periódicos y grupos mediáticos (Sampedro, 2000).

  1. En una encuesta inédita de la empresa Tábula-V realizada sobre una muestra nacional urbana en 1997, el

77 por ciento de las personas de más de 45 años opinaba en contra de los okupas, “las pandillas de jóve-

nes que invaden ciertos edificios” (sic). Por debajo de los 45 años “sólo el 53 por ciento se opone a los

okupas” (De Miguel, 2002: 120). No existió diferencia alguna en las repuestas entre hombres y mujeres.

  1. Dicho maliciosamente: ¿Qué “vale” más desde el punto de vista de la “eficiencia política”, 100.000 visi-

tas en una web o 1 minuto en el telediario de la primera o una foto en la portada de El País?

  1. Como dice Javier Alcalde en el capítulo 9, el movimiento de okupaciones no debería descuidar otros

medios de comunicación. Dicho provocativamente: la contrainformación es necesaria pero no sufi-

ciente.

  1. Internet y el ciberespacio facilitan enormemente la formación de esas “comunidades imaginadas” requi-

sito imprescindible para hablar de política, ciudadanía y movimientos sociales (Kroes, 2002: 265-266).

  1. Ver, por ejemplo, el monográfico de Peace Review, Vol. 13, num. 3, Social Justice Movements and the Internet.

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EL MOVIMIENTO DE OKUPACIÓN ANTE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS…

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CAPÍTULO 11

LA REPRESIÓN AL “MOVIMIENTO DE LAS OKUPACIONES”:

DEL APARATO POLICIAL A LOS

MASS MEDIA

JAUME ASENS LLODRÀ

Cada movimiento social se organiza, desarrolla, y eventualmente, ve satisfechas

algunas de sus demandas o todas en función del contexto político-social en el que

se desenvuelve. Pero ese contexto también influye a su vez en las estrategias y for-

mas organizativas que el movimiento adopta (Tarrow, 1994).

En el estudio de ese contexto político-social, los sociólogos de la acción colec-

tiva han analizado abundantemente la reacción estatal a la protesta, pero, en cam-

bio, se han despreocupado de uno de sus aspectos concretos, la represión policial,

a pesar de que es un decisivo indicador de la actitud institucional, en su grado de

abertura o receptividad ante la protesta. En ese sentido, Charles Tilly considera la

represión gubernamental a los movimientos sociales como un barómetro explica-

tivo de sus oportunidades políticas que además incide enormemente en el reper-

torio de acción o de lucha que estos utilizan, es decir, en su forma de actuar (Tilly,

1978).

Los procesos interactivos entre la represión y la protesta son complejos pues-

to que tanto los costes como los beneficios que la represión supone para la acción

colectiva dependen de diversos factores. Así, si bien es cierto que normalmente

un grado de represión alto dificulta el desarrollo de la acción colectiva y desincen-

tiva la protesta masiva, también lo es que algunos tipos de represión dura pueden

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¿Dónde están… M1 (filmar) 16/6/14 10:27 Página 293

incentivarla creando “situaciones de injusticia” que ahondan los problemas que

generaron la protesta (Della Porta, 1995).

En este capítulo se pretende analizar el papel que ha jugado la persecución

penal —así como la consiguiente represión policial— en la formación, expresión y

extensión de las movilizaciones de protesta okupa, partiendo de la base que ha sido

una de las condiciones catalizadoras relevantes para su surgimiento. Por eso, en

primer lugar consideraremos los aspectos o variables más relevantes del contexto

sociopolítico de la protesta okupa con relación a la represión posterior a la pena-

lización de la okupación, y las diferentes estrategias policiales manejadas. En

segundo lugar se analizará de forma más específica cómo, en ese contexto, la inte-

rrelación de los mass media con el aparato policial (desde los antidisturbios a los

servicios secretos) juega un papel decisivo para establecer, limitar o ampliar las

oportunidades políticas del movimiento.

Este estudio se deberá contextualizar dentro del marco más general de la repre-

sión contra el conjunto de los movimientos sociales de carácter radical o alternativo,

partiendo de la base de que la criminalización de la okupación ha influido decisiva-

mente en el inicio de un ciclo represivo también para ellos. Por otro lado, aunque el

ámbito de estudio se centra sobre todo en Cataluña, donde el auge del movimiento ha

sido seguramente más importante, consideramos que la mayoría de observaciones o

conclusiones son fácilmente aplicables al resto del Estado1.

LA REPRESIÓN LEGAL AL MOVIMIENTO OKUPA

El contexto socioeconómico y político de los años 1984-1996 facilita el surgimien-

to y consolidación del fenómeno de las okupaciones, sobre todo en las grandes ciu-

dades españolas, como Barcelona, Bilbao o Madrid, donde las okupaciones se

convierten en una forma de respuesta reivindicativa ante la dificultad de acceder a

una vivienda. Durante este periodo las okupaciones duran más (en parte por los

relativamente lentos procesos judiciales de desalojo), y los centros sociales se con-

vierten en un referente e importante espacio de socialización política alternativa.

En un creciente contexto de contestación a la transformación global del capita-

lismo y la democracia liberal, los colectivos que allí se reúnen o realizan sus acti-

vidades cotidianas se convierten en el caldo de cultivo de nuevas prácticas

contraculturales así como nuevas formas de participación, de carácter más radical

o autónomo, en luchas urbanas o sociales de los barrios, especialmente a partir

de los años noventa. En resumen, durante este periodo, los Centros Sociales

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JAUME ASENS LLODRÀ

¿Dónde están… M1 (filmar) 16/6/14 10:27 Página 294

Okupados se consolidaran como un laboratorio cultural, configurador de una

identidad antagónica con un fuerte potencial transformador de base, que facili-

ta la creación o conexión de redes con otros movimientos sociales alternativos

(Martínez, 2002).

La respuesta estatal para contener esta creciente subcultura de oposición ven-

drá con la aprobación del nuevo Código Penal en 1995 (el llamado “Código de la

democracia”), cuando se incluye el delito de usurpación. A partir de entonces, los

conflictos derivados de la okupación dejan de resolverse desde la jurisdicción civil

y pasan directamente a la penal, pudiendo comportar penas de prisión. Se trata de

una figura punitiva introducida por el legislador fascista de 1928 y desterrada del

ordenamiento jurídico hace casi más de ochenta años. El legislador republicano la

consideró una opción político-criminal de carácter autoritaria o reaccionaria,

atentatoria de los valores más elementales de un Estado de Derecho. Ni el Código

Penal franquista de 1944 consideró necesario recurrir al Derecho Penal para

resolver un conflicto que encontraba su acomodo en el Derecho Civil2(Asens,

1999; Baucells, 1999). Así pues, el referente es el Código fascista de 1928, cuando

el sistema dictatorial del General Primo de Rivera incluyó por primera vez el deli-

to con la finalidad principal de evitar “la fuerza difusiva y de contagio” de las ideas

comunistas y anarquistas. Ahora, más allá de la inédita protección penal que el

legislador de 1995 confiere al lucro especulativo de los inmuebles abandonados o a

la desconfiguración social de la propiedad privada, el delito tendrá, pues, la misma

función política de persecución penal de la disidencia crítica que en el Código

Penal de 1928.

No obstante, contrariamente a las expectativas legislativas, la criminalización

no tuvo los efectos disuasorios o preventivos esperados y, más bien, podemos afir-

mar que la persecución penal de los okupas incluso llegó a ser un revulsivo o recur-

so externo para ellos. Así, se inicio a partir de 1996 un novedoso ciclo de protesta

más desafiante y disruptivo que el anterior, pese al contexto punitivo del nuevo

Código Penal y el ascenso al poder del Partido Popular.

EFECTOS EN EL MUNDO DE LA OKUPACIÓN

Desde el punto de vista interno del movimiento, la represión intensificó el com-

promiso político de los propios activistas y aumentó el grado de organización

interno, superando, al menos momentáneamente, ciertas discrepancias organiza-

tivas de carácter interno —así, sobre todo en Madrid, en el contexto del desalojo de

Minuesa en 1994 (Wilhelmi, 1998)—. Eso se reflejó en la posibilidad de una acción

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LA REPRESIÓN AL “MOVIMIENTO DE LAS OKUPACIONES”…

¿Dónde están… M1 (filmar) 16/6/14 10:27 Página 295

colectiva mantenida. Al irse difundiendo nuevas formas de acción, esos cambios

contribuyeron a superar el carácter episódico y localizado del anterior ciclo de pro-

testa y facilitaron la formación de coaliciones entre diferentes localidades y entre

activistas que no se conocían entre sí, a partir de una extensa coordinación inclu-

so en el ámbito estatal. La Asamblea de Okupas de Madrid y Barcelona se reúne

más regularmente, se organizan jornadas de discusión y las primeras asambleas o

manifestaciones estatales, entre las que cabe destacar por su espectacularidad la de

abril de 2000 en Barcelona convocada con el lema “Stop especulación”. Las okupa-

ciones, lejos de disminuir, entre el periodo 1996-1998 aumentaron en la mayoría

de las ciudades hasta llegar seguramente a más de 300 por todo el Estado. En

Barcelona, este ciclo efervescente se inaugura en marzo de 1996 con la okupación

de dos grandes centros sociales: La Hamsa y el cine Princesa y sus posteriores

intentos de desalojo —frustrados en el primer caso y finalmente conseguidos en el

segundo—.

Por otro lado, la penalización generó un foco de conflicto permanente, incre-

mentándose la espiral de okupaciones y desalojos, donde el incremento de las tác-

ticas policiales más duras generan formas de resistencia también más duras. Si

antes la actividad principal era la gestión de los Centros Sociales, después la acti-

vidad contracultural se politiza y se expande hacia otros escenarios. Se trata de una

confrontación abierta y pública con las autoridades y otros actores antagónicos,

donde destacan acciones espectaculares o cargadas de simbolismo, como las suce-

didas en Cataluña con la tapiada de la casa de Queralbs del presidente de la

Generalitat, la okupación durante dos días de unas antiguas y abandonadas insta-

laciones olímpicas, situadas en la Ronda Sant Pau de Barcelona, así como la colo-

cación de la bandera okupa en el mástil de las dos instituciones más relevantes de

Barcelona: el Ayuntamiento y el Parlamento catalán.

La protesta toma la calle con un variado repertorio de acciones: acampadas,

ruedas de prensa, exposiciones, happenings, pintadas o murales, bloqueos de vías

circulatorias importantes, eskratxes, sentadas, pasacalles, cacerolazos u okupa-

ciones de inmobiliarias y instituciones públicas, en lo que representará una inno-

vación significativa respecto del anterior marco de protesta, más discreto y

convencional. En este contexto, también debe señalarse el aumento de los enfren-

tamientos con la policía durante las manifestaciones, así como de acciones más

duras de sabotaje.

En resumen, en el ámbito interno, la represión se convierte en un fuerte cata-

lizador que hace emerger y consolidar una movilización más desafiante, que se

visualiza con más facilidad en escenarios de confrontación con la policía —ya sea en

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JAUME ASENS LLODRÀ

¿Dónde están… M1 (filmar) 16/6/14 10:27 Página 296

el transcurso de los desalojos o en otras acciones de protesta— y eso representará,

para bien o para mal, un salto significativo a las agendas públicas. Por lo que pode-

mos concluir que la criminalización de la okupación a partir de 1996 no sólo no

impide la consolidación, sino que incluso, al menos inicialmente, favorece una

dinámica de acción colectiva mayor, con la creación de un movimiento público de

apoyo o solidaridad destinado a mostrar los efectos negativos de su persecución.

EFECTOS EN EL MUNDO DE LA SOCIEDAD CIVIL

A nivel externo, esa formación de un movimiento de solidaridad se visualizará con

la entrada en escena de diversos actores sociales o políticos que saldrán a la calle en

señal de protesta por la criminalización a la okupación. Esa nueva alianza social

asumirá parte de su discurso crítico y se movilizará no sólo en respuesta a situacio-

nes represivas sino también para evitar desalojos. Por ejemplo, en la manifesta-

ción de más de 5.000 personas, en febrero de 1997, que recorre el centro de

Barcelona hasta el barrio de Sants, evitando el desalojo previsto al día siguiente en

el CSO Hamsa. Debe tenerse en cuenta que la penalización se produce en un con-

texto social que es sensible al problema de la vivienda y la especulación inmobilia-

ria del suelo urbano. Eso facilita que una parte de la opinión pública hasta entonces

recelosa hacia la práctica okupa después de su contundente represión se reoriente

a su favor.

El apoyo principal de esa solidaridad proviene tanto de los otros movimientos

sociales como de las asociaciones de vecinos. Con relación a los primeros, la pro-

testa okupa adquiere muchos de sus rasgos ya que comparte similares experiencias

o definiciones colectivas de los problemas3. Pero es a partir de 1996 cuando la pro-

testa okupa sufre su criminalización más fuerte, que aumenta su interrelación con

ellos y se convierte en un actor principal, catalizador o cristalizador de luchas ante-

riores en una nueva cultura de movilización. Ciertamente, la mayoría de movi-

mientos alternativos tienden cada vez más a confluir en un mismo campo de

acción, donde la protesta okupa adquiere un protagonismo o centralidad indiscu-

tible en la formación del nuevo ciclo de protesta dominante de finales de los

noventa (de este modo, por ejemplo, muchos activistas antimilitaristas, desencan-

tados ante la creciente desmovilización de su protesta, se reactivarán e incorpora-

rán a las movilizaciones okupas).

Con relación a los segundos, resulta evidente que también se convierten en

uno de los aliados influyentes de las reivindicaciones okupas, estableciendo una

relación discontinua pero, en lo general, de colaboración fluida en la organización

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LA REPRESIÓN AL “MOVIMIENTO DE LAS OKUPACIONES”…

¿Dónde están… M1 (filmar) 16/6/14 10:27 Página 297

de actos de protesta de envergadura. En el caso de Barcelona, la FAVB (Federación de

Asociaciones de Vecinos de Barcelona), uno de los actores principales del tejido

social, desde que en el 1996 reconoció la legitimidad de la protesta, le ha propor-

cionado un apoyo casi incondicional. No obstante, en las propias entidades fede-

radas la actitud ha sido dispar. Observamos la siguiente pauta: las asociaciones más

institucionalizadas, dedicadas más a la prestación de servicios a sus afiliados y

dependientes de las autoridades —en su organización y financiación—, manten-

drán ciertas actitudes de desconfianza hacia la protesta, mientras que aquellas más

reivindicativas, sensibles o permeables a las demandas urbanas y sociales, no sólo

realizarán un rol mediador con las autoridades, sino que se movilizarán activa-

mente a favor de la protesta4.

Por otro lado, este contexto también facilita que no sólo se den muestras de

solidaridad provenientes de ámbitos afines o próximos, sino también que actores

menos receptivos a sus demandas se movilicen contra su criminalización, forman-

do “coaliciones antirrepresivas” enfrentadas a las “coaliciones pro ley y orden”. En

Cataluña, por ejemplo, ya en 1997 sindicatos como CCOO, UGT o CGT, partidos

como Els Verds, IU-Iniciativa per Catalunya o ERC y más de un centenar de enti-

dades ciudadanas firman un manifiesto de apoyo al colectivo, exigen la despenali-

zación y una política que fomente el acceso a la vivienda para los jóvenes y las capas

más desfavorecidas de la sociedad como alternativa a la represión penal. Este apoyo

externo se visualiza claramente en 1997 con el concierto multitudinario de más

de 10.000 personas, organizado con la ayuda de la FAVB, en el Mercado del Born de

Barcelona, así como en multitud de otras manifestaciones y protestas públicas en

el contexto de una efervescente movilización popular durante el periodo 1996-

1998.

EFECTOS EN EL MUNDO INSTITUCIONAL

A pesar de esa importante presión social, los poderes públicos se mostrarán inal-

terables en su cerrazón, y lejos de variar su política punitiva, con la subida al poder

del PP en 1996, la mantendrán para intensificarla posteriormente en una nueva

escalada de represión más dura, donde reaparecen antiguas formas de persecución

policial y se innovan otras.

Mientras Izquierda Unida y otros partidos políticos de ámbito autonómico

intentarán modificar ese proceso represivo —del cual inicialmente participaron

con la aprobación del Código Penal de 1995— en cambio el PSOE tendrá un papel

decisivo en su impulso y se opondrá de una forma extremadamente beligerante

298

JAUME ASENS LLODRÀ

¿Dónde están… M1 (filmar) 16/6/14 10:27 Página 298

hacia la protesta okupa —de igual forma que con los antimilitaristas—, situándose

mucho más a la derecha del PNV o incluso de CIU. Tanto en el Congreso de los

Diputados de Madrid como en algunos Parlamentos autonómicos —así en

Cataluña—, el PSOE y el PP rechazarán las propuestas de ley instando a la despena-

lización de la okupación5.

En el ámbito político, a nivel estatal la configuración del poder —con la hege-

monía del PP y el PSOE— bloquea posibles alianzas políticas menos beligerantes

con la protesta. En cambio, a nivel autonómico y municipal, la presencia de otros

partidos favorece coaliciones más beneficiosas, sobretodo en el País Vasco y

Cataluña6.

A nivel autonómico cabe destacar que se producen algunas iniciativas parla-

mentarias, aunque en la práctica con un contenido más retórico o simbólico que

real. Así, por ejemplo, en 1998, el Parlamento catalán aprobó —en el contexto de

una escalada represiva que terminó con varios desalojos como el de la Vakería

de Hospitalet y multitud de detenidos— crear la Comisión Parlamentaria para el

Diálogo con el Movimiento de Okupación, que finalmente no conseguirá ningún

fruto destacable en parte porque el contexto represivo —de origen estatal— limita

las posibilidades de acuerdos en el ámbito autonómico.

A nivel local se producen algunos intentos de acercamiento o diálogo con el

movimiento okupa, destacándose en primer término las “legalizaciones de hecho”

de gaztextes en Euskadi, como el Gazteizko Gaztetxea (AA.VV., 2001), y en segun-

do, los procesos de aproximación o diálogo en Cataluña7. No obstante, en general,

las autoridades municipales han tenido una posición no sólo ambivalente sino

también contradictoria, porque a pesar de mostrar su apoyo público a iniciar un pro-

ceso de negociación o diálogo con el movimiento, cuando la okupación es de un

edificio municipal no dudan en reclamar la intervención penal ni en reprimir con-

tundentemente a los okupas8. En este sentido se puede apreciar que los ayunta-

mientos salidos de la Transición tuvieron una mayor sensibilidad hacia las

okupaciones que los posteriores, sobre todo en Euskadi, en parte por el acceso al

poder municipal de sectores provinentes del mundo vecinal (Castells, 1983).

En definitiva, después del contexto represivo posterior a 1995 se genera un

movimiento de respuesta o reivindicación que no consigue alterar un escenario

institucional absolutamente cerrado u hostil a la protesta. Tanto el Gobierno como

el principal partido de la oposición mantiene la misma actitud inmovilista y anta-

gonista, con lo que no es previsible que a corto o medio plazo se produzca ninguna

división de las elites políticas que facilite una apertura parcial o una modificación

sustancial en las oportunidades políticas de la protesta en el ámbito institucional.

299

LA REPRESIÓN AL “MOVIMIENTO DE LAS OKUPACIONES”…

¿Dónde están… M1 (filmar) 16/6/14 10:27 Página 299

EFECTOS EN EL MUNDO DE LA JUSTICIA

En el mundo de la justicia, la movilización social tiene una favorable acogida y las

posiciones contrarias a la aprobación del delito son mayoritarias. Ciertamente,

diversos operadores jurídicos se movilizan activamente en contra de la penaliza-

ción, reforzando la presión social en el ámbito penal. Esta coalición legal de apoyo,

formada principalmente por abogados, será la más influyente en la elaboración y

difusión de un discurso antirrepresivo del movimiento ante la opinión pública. Cabe

destacar la Comisión de Defensa del Colegio de Abogados de Barcelona —que rea-

liza un amplio informe jurídico en febrero del 19989—, así como algunas asociacio-

nes de abogados como ALA en Madrid o ACDDH en Barcelona. Se trata de una

auténtica red crítica de profesionales de la justicia, especializada en la defensa legal de

la protesta, que abrirá un constante campo de batalla en el escenario judicial. No

obstante, también desde el ámbito de la judicatura se producen algunas reacciones

destacables; así, después del desalojo del cine Princesa, en octubre de 1996, la aso-

ciación judicial llamada Jueces por la Democracia aprobó, en su congreso anual

celebrado en Santander el 8 de noviembre de 1996, un manifiesto en el que des-

aprueba y critica la inclusión del delito de usurpación en el nuevo Código Penal

como una política criminal equivocada y no necesaria —puesto que ya existe pro-

tección civil suficiente de los bienes inmuebles—, que además “radicaliza las pos-

turas y puede crear nuevos delincuentes sin abordar el problema de raíz” (La

Vanguardia, 12/11/96).

Estos apoyos desde el mundo de la justicia facilitaron que diversos juzga-

dos, audiencias penales e incluso Tribunales Superiores de Justicia —como el de

Madrid10— realizaran un esfuerzo de interpretación jurídica del delito más

favorable y benévola para los okupas (y de acuerdo, por otro lado, con las exi-

gencias constitucionales). Se dictan las primeras resoluciones absolutorias o de

archivo que después consolidarán una doctrina mayoritaria restrictiva del

ámbito de aplicación del delito. El alcance de la conducta penalmente persegui-

ble se matiza, considerando necesaria la concurrencia de ciertas circunstancias

o requisitos para sancionar la okupación pacifica. Por ejemplo que la vivienda

no disponga de condiciones de habitabilidad y no se encuentre en una situación

de abandono o deterioro prolongado; que la permanencia no sea simplemente

temporal; que exista un uso efectivo y real de la posesión por parte del propieta-

rio o el inquilino del inmueble; que exista una querella o denuncia por parte

del mismo. En algunos casos, a pesar de la actitud de control del CGPJ11, algu-

nos jueces incluso irán más lejos y realizarán valoraciones críticas de la política

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JAUME ASENS LLODRÀ

¿Dónde están… M1 (filmar) 16/6/14 10:27 Página 300

criminal legislativa sobre el fenómeno okupa o sobre la permisividad institucio-

nal con ciertas actitudes especulativas. De las últimas sentencias más significa-

tivas o emblemáticas cabe destacar la dictada por la Audiencia Provincial de

Barcelona, el 16 de enero de 2003, absolviendo a los más de 30 okupas deteni-

dos durante el desalojo del cine Princesa y condenados en primera instancia por

el delito de usurpación y resistencia. Esta sentencia representará no sólo un giro

sustancial en la reconstrucción jurídica de ese episodio histórico, sino también

uno de los precedentes judiciales más favorables para los okupas en los últimos

años12.

A pesar de este criterio mayoritario en el campo judicial, también se pro-

ducirá una reacción conservadora, y algunos jueces aplicarán el delito de una

forma expansiva, a partir de una interpretación estrictamente formal y literal,

sin matices y sin realizar un mínimo análisis hermenéutico o contextual —es

decir, obviando la sistemática del resto del ordenamiento jurídico y los princi-

pios constitucionales—. Por otro lado, no es improbable que, tarde o temprano,

alguno de los juzgadores se plantee la conveniencia de formalizar la cuestión

previa de constitucionalidad, que suspendería cautelarmente la aplicación del

delito en todo el Estado hasta que el Tribunal Constitucional se pronunciara al

respecto13.

En cuanto a la fiscalía, otro de los operadores judiciales, la incidencia

social es más tímida, entre otros motivos por su mayor vinculación jerárquica

u orgánica con el Gobierno español. Pero a pesar de eso, debe resaltarse la

actuación de ciertos fiscales adscritos a la minoritaria asociación de Fiscales

Progresistas (UPF) que atemperan el criterio mayoritario de la Fiscalía General

del Estado, fundamentalmente a partir de la circular de 20 de febrero de 1998 del

Fiscal Jefe del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña14, en la que se indica

la necesidad de no actuar de oficio contra la okupación, restringiendo el ejer-

cicio de la acción penal pública cuando existe una firme oposición explícita de

los propietarios. A esa circular debe añadirse otra nota de servicio aprobada a

finales de 2002 por la misma Fiscalía en la que se considera que con la entrada

en vigor de la nueva reforma de la legislación civil de 2000 (LEC 1/2000 de 7 de

enero) —donde se agilizan y facilitan los procesos de desahucio— se produce

una derogación tácita del delito de usurpación. Debemos recordar que una de

las supuestas funciones principales (según el Partido Popular) para aprobar

el delito de usurpación pacífica era la lentitud de la vía civil. Por ese motivo,

algunos fiscales retiran las acusaciones públicas en beneficio de las instancias

civiles.

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LA REPRESIÓN AL “MOVIMIENTO DE LAS OKUPACIONES”…

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EFECTOS EN EL MUNDO DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

La relación de los media con la protesta okupa ha sido dispar. En el ámbito del

movimiento no se han dedicado demasiados esfuerzos a acceder a los mass media.

A diferencia de la mayoría de movimientos sociales —que utilizan los mass media

para ampliar su capacidad movilizadora o para comunicarse con el resto de la

sociedad, generándose una importante dependencia con ellos15—, la protesta

okupa, desde una visión profundamente crítica con estos, apuesta principalmente

por canalizar sus esfuerzos en la creación de medios de comunicación propios, lo

que se ha llamado “medios de contrainformación” (Egia y Bayón, 1997).

En los años ochenta se impulsa la creación de importantes radios libres o

boletines contrainformativos —como UPA o Molotov en Madrid, Tas-Tas en Euskadi

o ANA en Barcelona—, así como fanzines o revistas como Ekintza Zuzena en Bilbao,

la Lletra A en Barcelona o Sabotaje en Madrid, que se estabilizan y consolidan en los

noventa. Estas iniciativas serán un legado indispensable para el resto de movi-

mientos sociales, ya que aportarán formas alternativas de percibir la realidad,

decisivas para su campo de oportunidades en el nuevo ciclo de protesta iniciado.

No obstante, la creciente represión de la okupación posterior a 1996 reorien-

ta esa tendencia, obligando a los activistas a complementar sus actividades con-

trainformativas con labores informativas convencionales, sobre todo cuando el

papel de los mass media pasa a primer plano y resulta decisivo para contrarrestar

los efectos de las acciones informativas de la policía en el campo de batalla de la

opinión pública.

En la primera etapa, comprendida entre 1984-1996, los mass media tratan el

fenómeno okupa desde los aspectos más anecdóticos, superfluos o espectacula-

res de sus acciones, usando a veces clasificaciones desacreditadoras del colectivo

—como los okupas “pijos”, los “cutres” o los “okupas buenos” y “okupas malos”

(Briz, 1997)16—. En este periodo no se producen confrontaciones destacadas con la

policía durante los desalojos, por eso los media son más benévolos, aunque tampo-

co ayudan al movimiento a difundir su protesta. En vez de tratar los problemas sub-

yacentes a su acción, destacan tan sólo cuestiones intrascendentes o ajenas al

conflicto, caricaturizando a los okupas por su aspecto y vestimenta como indivi-

duos “desviados” o “anormales”, en lo que podríamos llamar proceso de “estigma-

tización mediática”17.

En el contexto represivo posterior a 1996, la protesta funciona a todo gas y se

genera un ciclo de atención mediática, pero los mass media tienden a focalizar su

interés en las confrontaciones callejeras, cada vez más periódicas, entre activistas

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JAUME ASENS LLODRÀ

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y policía, atribuyendo progresivamente una imagen incívica o violenta a la protes-

ta, que perjudica claramente al movimiento. El acceso a los mass media se convier-

te en un arma de doble filo, ya que si por un lado ganan su atención, por el otro

puede generar consecuencias no deseadas para sus reivindicaciones, repercutien-

do negativamente en su imagen pública (Gamson y Wolfsfeld, 1992)18.

Por otro lado, la cobertura mediática también visualiza la represión policial y

eso permite al movimiento saltar a las agendas públicas, al menos en el tema “can-

dente” de su represión. Argumentos y contraargumentos, que habían estado laten-

tes hasta el momento, pasan a ocupar un lugar central. Los actores sociales toman

postura en el debate y, evidentemente, eso da gran resonancia al asunto. Desde

entonces, la cobertura va dando bandazos y a veces se ve alterada por cambios

importantes en la opinión pública que favorecen la protesta. En estos casos se

generan oportunidades fortuitas que permiten un acceso, a corto plazo, a las agen-

das, como en el desalojo del cine Princesa en 1996. No obstante, a largo plazo, a

medida que se recrudece el conflicto, la protesta paga un alto precio ante los mass

media, sobre todo a partir del tratamiento informativo de episodios como el del 12

de octubre de 1999 en Barcelona, que facilitan que la “coalición pro ley y orden”

gane influencia política o judicial respecto la “coalición pro derechos civiles”. Por

lo que podemos decir que, aunque bascule de un lado a otro según el contexto

sociopolítico, tiende más a disminuir que a ampliar las oportunidades políticas del

movimiento, particularmente en sus aspectos sustanciales.

En definitiva, la relación de los media con la protesta okupa ha sido ambivalen-

te y no siempre homogénea. Mientras en algunas ocasiones ha tenido una incidencia

positiva decisiva en el desenlace de ciertos conflictos posteriores a 1996 —sobre todo

la televisión, con su capacidad de captar situaciones complejas en imágenes visuales

breves, como durante el desalojo frustrado de Can Masdeu de Barcelona en 2002—,

en la mayoría ha sucedido lo contrario, especialmente cuando el conflicto se endu-

rece y se presenta como un juego suma-cero entre ambas partes. No obstante, dada la

inestabilidad propia de la atención mediática, eso puede cambiar en el futuro.

EL APARATO POLICIAL FRENTE A LA PROTESTA OKUPA

Para examinar cómo ha evolucionado la relación entre la policía y el “movi-

miento de las okupaciones”, debemos analizar primero el uso del poder puni-

tivo por parte del aparato policial así como sus posibilidades o medios de

intervención en el manejo de los actos de protesta, para comprobar después

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LA REPRESIÓN AL “MOVIMIENTO DE LAS OKUPACIONES”…

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cómo a su vez el movimiento reacciona o se adapta, en su repertorio de lucha, a

cada situación represiva.

Se suele decir que el aparato policial tan sólo es la longa manus del poder eje-

cutivo, pero lo cierto es que, en su mediación entre la sociedad y el Estado, dispo-

ne de un importante “plus” de poder derivado, entre otras cosas por su capacidad

de coacción directa, que hace difícil que se pueda considerar como un simple ins-

trumento inerte al servicio del Gobierno19.

Si eso resulta cierto para cualquier aparato policial europeo, aún lo es más para

los cuerpos policiales españoles concebidos, formados y utilizados durante déca-

das, en el anterior Régimen, para reprimir todo tipo de derechos y libertades ciu-

dadanas. Así, el Cuerpo Nacional de Policía, la fuerza urbana de orden público por

excelencia, ha sido una institución con un notorio poder fáctico propio que no ha

dejado de incrementar su autonomía de acción y su dotación humana. A pesar de

los cambios sufridos con el fin del régimen franquista, este cuerpo policial sigue

arrastrando muchos de sus anteriores rasgos: por ejemplo, en su forma de recluta-

miento, en su organización rígida, jerárquica e incluso militarizada, a nivel cultu-

ral o simbólico con la persistencia de ciertos tics castrenses, valores o hábitos

predemocráticos. No obstante, en el ámbito político y judicial ha existido un cier-

to desinterés o despreocupación por investigar esos excesos y desmanes cometi-

dos, normalizándose una cierta impunidad policial, en parte porque algunos de los

actores principales implicados han hecho dejación de su antigua labor de denun-

cia o vigilancia, en un acto de confianza excesiva en la democratización de los cuer-

pos policiales. Esa preocupante situación se produce en un contexto de ascenso de

políticas policiales duras que facilita el actual proceso de relajamiento de los dere-

chos de la protesta en beneficio de las actuales coaliciones pro ley y orden.

Tampoco han sido ajenos a este proceso autoritario los otros cuerpos estatales,

no sólo la Guardia Civil, sino también las policías locales o autonómicas (en el País

Vasco o en Cataluña) con un ámbito competencial cada vez mayor. En Barcelona,

por ejemplo, en los últimos años la Guardia Urbana se ha dotado de una brigada de

información propia y de una dotación de antidisturbios, llamada UPAS, caracteri-

zada por un endurecimiento notable de sus actuaciones20.

Con relación al “movimiento de las okupaciones”, así como a la protesta en

general, el complejo policial se organiza con estrategias y funciones represivas

diferentes a partir de dos instancias o mandos; por un lado, están las Unidades de

Intervención Policial que asumen un papel represivo más reactivo, generalizado

y duro contra la protesta; y por el otro, los servicios secretos, como los de las

Brigadas de Información, que asumen un papel represivo más “blando”, selectivo

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y preventivo. Por lo que resulta conveniente analizar por separado una y otra ins-

tancia, para comprobar después la relación que establecen con los medios de

comunicación y su incidencia en la protesta okupa.

LAS UNIDADES DE INTERVENCIÓN POLICIAL

Las Unidades de Intervención Policial son un cuerpo policial dependiente del

Ministerio de Interior, con una organización jerárquica de carácter militar y acuar-

telada en “reservas móviles” e itinerantes. Su función no es la investigación crimi-

nal, sino la protección del orden público, y sus actuaciones más destacadas

consisten en planificar y ejecutar operativos policiales, como desalojos o manifes-

taciones, bajo directrices políticas del Gobierno. Para esta misión están equipados

con escudo, porra, pistola y un equipo con un casco protector de visera que les per-

mite ocultar su identidad y facilita un alto grado de impunidad en su actuación.

Están organizados en unidades policiales adscritas a diferentes demarcaciones,

compuestas por unos 200 agentes cada una. El mando último de la cadena jerár-

quica del cuerpo la ostenta el Comisario Jefe de Madrid, y después los Jefes de

Unidad; por debajo de estos últimos están los jefes de grupo, después los inspecto-

res y finalmente los agentes. Así, por ejemplo, la UIP de Barcelona ha estado com-

puesta por 200 agentes organizados con seis jefes de grupo y en cada grupo treinta

agentes dirigidos por tres inspectores.

Desde la aprobación del nuevo Código Penal, el fenómeno okupa es tratado

sólo como un problema de orden público y por ese motivo se detecta una sobreuti-

lización de este cuerpo policial en los escenarios de confrontación. Básicamente

dos: los desalojos y los enfrentamientos.

(1)En los desalojos es donde se convierte en la fuerza de asalto por excelencia,

en detrimento de otros cuerpos policiales. Así, la Guardia Urbana, que

antes del nuevo Código Penal actuaba habitualmente en los desalojos, casi

siempre con el apoyo del Cuerpo Nacional de Policía, ahora se limita al

control del tráfico y la vía pública, generándose por ese motivo un cierto

malestar en la policía antidisturbios, que debe asumir en exclusiva esa fun-

ción (La Vanguardia, 30/10/96).

En los desalojos siempre se siguen ciertas pautas. Primero, se estudia sobre

el terreno las calles, el lugar, los accesos del inmueble, las personas que lo

frecuentan, a menudo con la ayuda de otras unidades policiales21. Después

se diseña un plan técnico, donde se determina la dificultad o viabilidad del

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LA REPRESIÓN AL “MOVIMIENTO DE LAS OKUPACIONES”…

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operativo, que se activará en función de un conjunto de variables de carác-

ter político-social. La decisión final la adopta la autoridad judicial,

siguiendo las recomendaciones de la policía, a la que le da un amplio mar-

gen de actuación en el cómo y el cuándo del desalojo. No obstante, en un

proceso creciente de autonomización del cuerpo de antidisturbios, a veces

incluso también la toma la autoridad gubernativa o policial; así cabe desta-

car el asalto a Kasa de la Muntanya en 2001, cuando el jefe de las UIP de

Barcelona decide desalojar y detener a una treintena de personas que se

encontraban en el Centro Social, sin ninguna autorización judicial (de

hecho, el juez de guardia desestimó la petición policial de entrada y regis-

tro del inmueble a pesar de que esta ya se había producido) y con la excusa

de repeler una supuesta agresión mientras se estaba practicando el desalo-

jo de otro inmueble.

Frente a esta coyuntura, enmarcada en un proceso creciente de represión,

el colectivo okupa considera legítima la resistencia defensiva en los des-

alojos, con métodos también más desafiantes, fortificando a veces el

inmueble okupado. Se pasa más a menudo de una resistencia pasiva a una

activa — violenta o no— y los desalojos se convierten en el lugar central

de colisión simbólica de los okupas con la policía. Estos enfrentamientos

polarizan a la opinión pública sobre todo cuando el escenario desalojo/

manifestación/confrontación violenta entra en una escalada progresiva de

tensión que se traslada a los barrios donde se produce el conflicto, como en

la posterior manifestación de protesta al desalojo del cine Princesa de

Barcelona.

Durante los desalojos se normalizan las detenciones masivas, aunque no se

produzcan enfrentamientos o situaciones conflictivas con la policía22.

También se incrementan las acusaciones policiales. De este modo, aparte

del delito de usurpación, a menudo se añade el de desobediencia e incluso

en ciertas situaciones se imputan desórdenes públicos o atentado contra la

autoridad.

(2)En los enfrentamientos con los activistas este cuerpo policial acostumbra a

utilizar los métodos de confrontación más duros y clásicos, con finalidades

meramente punitivas, pero también se detectan tácticas más sofisticadas

que se activan en determinadas circunstancias. Estas nuevas formas varían

o se adaptan al contexto político-social en el que se interviene23, partien-

do de la premisa de que, en general, las tácticas más duras se utilizan tras

la adopción de una decisión política respecto de la necesidad de optar por

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una estrategia de confrontación. A veces, incluso algunos sectores del

cuerpo de policía se muestran contrarios a las estrategias más represivas,

invitando a los políticos a enfocar los problemas desde un punto de vista

político y no sólo policial.

En Barcelona, en enero de 1999, después de la represión de la protesta estu-

diantil de la Universidad Autónoma, el Secretario del Sindicato Unificado de

Policía (SUP) utilizó los mass media para hacer un llamamiento a los políticos en

ese sentido y responsabilizó directamente a la delegada del Gobierno de Cataluña

de lo sucedido, asegurando que “no es la primera vez que ordena una carga policial

que no tenía que haberse llevado a cabo”, así como afirmando que la delegada “da

órdenes tajantes y es muy poco respetuosa con los conflictos sociales, y siempre quie-

re resolverlos por la vía de la contundencia policial” y que “debería dimitir si tuviera

un poco de vergüenza, que me parece que le falta bastante” (El País, 22/01/99). En

esos momentos, lo que más preocupaba a la policía era la negativa imagen pública

que esos y otros sucesos les habían causado, por eso el mismo mando policial consi-

deraba que “se tendrían que revisar las actuaciones que hemos llevado a cabo en

Cataluña desde que está esta señora y sólo con esto ya sería suficiente para entender

qué instrucciones se están dando a la policía” (La Vanguardia, 22/01/99). En el nuevo

contexto represivo, la policía también mostraba signos de insatisfacción por deter-

minados planes policiales como el Plan 2000 de incentivos, que motiva la mayor

manifestación de policías en Madrid, en enero del 1999, donde se reunieron unos

8.000 bajo el lema “policías sí, mercenarios no”. Su portavoz considera que su

“sueldo miserable puede forzarles a actuar en el límite de la legalidad” y realizar

“detenciones injustas” (El Periódico, 22/01/99). Si bien su mayor descontento se

refiere a sus condiciones de trabajo (por ejemplo, durante el enorme despliegue

policial de la presidencia española de la Unión Europea).

Cuando los eventos que deben gestionar los antidisturbios son de alcance

local existe una importante autonomía de actuación en las subunidades territoriales.

Pero cuando se trata de protestas de envergadura se organizan centralizadamente

bajo el mando del Jefe Comisario de Madrid. En estos casos, la mayor dificultad de

coordinación y el escaso conocimiento del terreno de muchos de los agentes puede

contribuir a generar consecuencias imprevisibles en su actuación y episodios

incontrolados de violencia policial, como durante las protestas del 24-J de 2001 en

Barcelona, donde los agentes camparon a sus anchas.

Por otro lado, también debe mencionarse la incidencia del nuevo panora-

ma internacional de la protesta en este cuerpo, cuando se empieza a normalizar

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LA REPRESIÓN AL “MOVIMIENTO DE LAS OKUPACIONES”…

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la bunkerización o atrincheramiento de las instituciones internacionales ante la pre-

sión ciudadana (fortificación de los ricos en Davos, muro de la vergüenza en

Québec, aislamiento inexpugnable en el lejano Qatar, cierre medieval de la ciudad

en Génova). En el interior de estos escenarios marciales los antidisturbios tienden

a participar de un clima prebélico de amenaza o tensión, justificativo de las habi-

tuales restricciones de derechos de la protesta durante el transcurso de las con-

tra-cumbres. En estas situaciones, los altos mandos españoles de la policía

antidisturbios se coordinan en su manejo con los de unidades de distintos estados

europeos. Así, en 2001 la Escuela Europea de Policía (CEPOL) —creada un año

antes por decisión del Consejo Europeo— emite su programa de trabajo, donde a

causa de “los problemas surgidos en Goteborg y Genova” se acuerda formar a los

funcionarios policiales de rango superior de los Estados miembros en lo que lla-

man “gestión no militar de crisis” a partir de sus experiencias en los respectivos

operativos policiales (Asens, 2003).

Esta iniciativa, después de la aprobación de un reglamento y un presupuesto,

se impulsa durante la cumbre española, pionera en organizar “cursos de orden

público”, por el Ministerio de Interior español, con meses de antelación al inicio

de la presidencia. Ciertamente, se diseña la llamada Operación Añil, en la que

debían participar 10.000 efectivos policiales en la protección de las reuniones de

Sevilla, Madrid y Barcelona24. En este contexto, varios ministros de interior euro-

peos defienden la creación de una policía antidisturbios europea que haga frente al

“fenómeno nuevo de la violencia durante el transcurso de las cumbres internacio-

nales” (El Periódico, 5/8/01).

En lo general, y volviendo a la actuación de los antidisturbios españoles,

podemos decir que, después de 1996, cargan con más facilidad en las concen-

traciones o en las manifestaciones, donde a menudo se hace sobre el grueso de

la marcha, hiriendo tanto a los manifestantes pacíficos como a los más extre-

mistas.

En este periodo, en el balance represivo de las UIP están más de 150 desalojos

con más de 800 personas detenidas, numerosas personas heridas de diversa con-

sideración —así, una persona pierde el ojo por el impacto de una bala de goma dis-

parada por un policía durante el desalojo de Kasa de la Muntanya en 2001— y un

muerto, en octubre de 1999, durante el desalojo del antiguo teatro Princesa de

Valencia. Por eso sus intervenciones, caracterizadas por una violencia escénica

ejemplar, han sido las que han creado mayor controversia pública, a la vez que han

desencadenado numerosas protestas, iniciativas antirrepresivas e intensas movi-

lizaciones que han facilitado una radicalización del conflicto.

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LOS SERVICIOS SECRETOS DE INFORMACIÓN

La Brigada de Información de la Policía Nacional es un cuerpo policial dependien-

te del Ministerio de Interior que hereda la estructura organizativa de la antigua

Brigada Político-Social y empieza a funcionar de forma visible a partir de 1995,

nutriéndose de componentes procedentes de otros cuerpos como las brigadas de

estupefacientes o antiterrorista, así como de algún agente de otros servicios secre-

tos europeos25. Por otro lado, la brigada mantiene una fuerte coordinación con el

CESID —ahora llamado CNI (Centro Nacional de Inteligencia)26—, así como con

otros servicios secretos europeos. En su inicio la brigada fue creada para cumplir la

función básica de prevención, control e investigación de determinados sectores

pertenecientes a los movimientos sociales alternativos, pero después —a diferen-

cia de los antidisturbios— adoptó facultades más operativas y amplias, convirtién-

dose, durante los últimos seis años, en el artífice principal de su represión.

Efectivamente, coincidiendo con la aprobación del nuevo Código Penal y la

primera victoria electoral del Partido Popular en 1996, se abre una “etapa dorada”

para la policía, pero sobre todo para los servicios secretos de información, cada vez

más profesionalizados y especializados en el control de los movimientos sociales.

En el nuevo contexto político, la mejora de los medios técnicos y el aumento de su

plantilla le permitirá llevar a cabo una estrategia represiva más elaborada, incisiva

y selectiva (así, por ejemplo, con nuevas tácticas destinadas al aislamiento de los

portavoces o los miembros más destacados del colectivo okupa). Se trata de una

“guerra sucia de baja intensidad” que no hace más que seguir el patrón organizati-

vo característico de la mayoría de los cuerpos policiales cuando tienden a buscar el

control policial más sofisticado y sutil, que reduzca la necesidad del uso de la fuer-

za y aumente su eficacia mediática (Monjardet, 1990). No obstante, estas nuevas

estrategias se combinarán con métodos antiguos menos discretos y propios de la

anterior Brigada Político-Social, como los llamados “montajes policiales”, y pos-

teriormente —como ya veremos más adelante— con dispositivos u operativos de

carácter espectacular que buscan decantar las controversias mediáticas a su favor.

Uno de los métodos más usados por la brigada para investigar a los movi-

mientos sociales alternativos ha sido la infiltración —por otro lado, una práctica

habitual y una constante histórica de control y espionaje de todo servicio secreto —

como reconoció el propio director de los servicios secretos del CNI en su primera

comparecencia parlamentaria: “El CNI tiene infiltrados en los grupos antiglobali-

zación” (El Periódico, 5/02/03). En el caso de los okupas, el proceso de infiltración

policial se ha realizado con la figura del “agente encubierto” 27 y se ha intentado

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LA REPRESIÓN AL “MOVIMIENTO DE LAS OKUPACIONES”…

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con “soplones” o “confidentes pagados” a los que se les ofrece una remuneración

por su colaboración (La Vanguardia, 15/01/03). Una de las actividades principales

de esas infiltraciones será la elaboración de archivos, ficheros o abundantes álbu-

mes fotográficos, así como la confección de informes internos, y a veces externos,

para difundir a la prensa en contextos políticos favorables.

La Brigada, en el contexto de la protesta internacional, también se coordina

más intensamente con las agencias de espionaje de otros países en el intercambio

de información a través del Sistema de Información Schengen (SIS) y los ficheros

Sirene, así como la organización de dispositivos conjuntos desplegados durante

protestas de envergadura. Eso sucede específicamente a partir de febrero de 2001,

cuando se aprueba el Documento Madrid, guía de la policía europea (Europol) en

la lucha antiterrorista, donde se siguen las directrices del acuerdo de colaboración

policial de Italia, España y Grecia para “combatir el terrorismo de grupos radicales

que actúan en los tres países”, lo que se ha llamado “terrorismo anarquista del eje

mediterráneo”. Dos casos claros de esta colaboración hispanoitaliana (el CNI y la

DIGOS) se producen en 2001. Primero en junio durante la “Operación Sellado”

contra la protesta antiglobalizadora en Barcelona y después en julio en el operati-

vo policiaco-militar de Génova.

En definitiva, la valoración del funcionamiento de la Brigada de Información

es más compleja que la de las UIP, ya que podremos observar que, si bien en el ini-

cio predomina esa función preventiva de servicio de inteligencia destinado a la

investigación, infiltración y control difuso, después adopta una autonomía crecien-

te e interviene activamente con iniciativas represivas más “sucias”, moviéndose en

un mayor margen discrecional de actuación, hasta el punto que a partir de su inter-

vención del 24 de junio de 2001 en Barcelona empieza a hablarse de una “nueva

desviación policíaca” (Asens, 2002 y 2003).

EL APARATO POLICIAL Y LOS MASS MEDIA

Se podría decir que una sociedad es tanto más democrática cuanta más facilidad

existe para que los diversos grupos sociales accedan al mercado de la opinión

pública y a la vez cuanto más se contraste la información policial con otras fuentes,

a diferencia de un régimen autoritario, donde puede constituirse en la única fuen-

te de información.

No obstante, el hecho es que cuando un problema o suceso entra en el proce-

so de conversión en noticia, las fuentes no disponen siempre del mismo poder

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o capacidad de acceso a los media, y algunas son más silenciadas que otras, espe-

cialmente cuando la fuente de una noticia es policial. Esto se explica en parte por la

asignación o especialización de los periodistas en ámbitos institucionales concre-

tos, siguiendo las pautas de los que se ha llamado “periodismo beat” (Ryan, 1991),

hasta el punto que acaban manteniendo una relación rutinizada de mutua depen-

dencia con las fuentes tradicionales, como los especializados en sucesos respecto a

los gabinetes de prensa policiales.

En consecuencia, los gabinetes de prensa policiales diariamente suministran,

con procedimientos estandarizados y regularizados, noticias a los media, que pri-

vilegian, por cuestiones de lealtad e interés mutuo28, la fuente policial. Muchas

veces no contrastan las informaciones proporcionadas, las publican como si fuera

información investigada por el propio periodista u ocultan su procedencia policial

bajo el pseudónimo “según fuentes bien informadas” (Rodríguez, 1999). En defi-

nitiva, las fuentes policiales son las más ventajosas o prácticas para los media, no

sólo por considerarlas más fiables sino también por ciertos incentivos personales

que facilitan la relación, en un contexto que favorece las “reglas del juego”(así la

obtención o no de exclusivas) o las propias presiones institucionales, sobre todo en

contextos de crisis29.

Ante ese exceso de confianza mediática con la fuente policial no resulta extra-

ño que las rutinas periodísticas divulguen informaciones sin contrastar que des-

pués se desvelan falsas y así se produzcan hechos tan graves como los ocurridos en

Barcelona en 1997 cuando el gabinete de prensa policial filtró la desarticulación de

una supuesta red de pederastia, en lo que se llamó el “caso del Raval”30, o cuando

en el año 2000 el gabinete “se inventó una brutal agresión de un grupo de ‘skins’

contra una joven que supuestamente quedó tetrapléjica” (El Periódico, 31/03/00).

Esta era, según El País (31/03/00), “sólo una de las andanzas de un personaje con-

trovertido”, el Jefe Superior de la Policía de Barcelona. En ese último episodio

algunos medios desvelaron públicamente y sin complejos el funcionamiento habi-

tual del gabinete policial de prensa: “la noticia se había generado siguiendo un sis-

tema empleado por la policía en determinadas ocasiones. Un policía filtra una

información exigiendo reserva de la fuente, se consigue un determinado impacto

social y luego, si conviene, se desmiente o incluso se atribuye su origen a la pren-

sa” (El País, 31/03/00).

Pues bien, la policía en su relación con la protesta okupa, consciente de la cada

vez mayor importancia de los medios de comunicación, maneja estrategias infor-

mativas de lo más dispares, que variarán según el contexto socio-político, pero que

tendrán como objetivo general inducir o generar “estados de opinión” favorecedores

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LA REPRESIÓN AL “MOVIMIENTO DE LAS OKUPACIONES”…

¿Dónde están… M1 (filmar) 16/6/14 10:27 Página 311

de la acción policial represiva. En este cometido, a partir de 1996 la Brigada de

Información tendrá el principal protagonismo con la filtración de informes poli-

ciales, en el contexto de una reorientación estratégica de la labor policial hacia los

media para lograr una mayor eficacia o legitimidad de su actuación. Esa reorienta-

ción viene beneficiada por los incentivos económicos que el “Plan Policía 2000”

previene para los mandos policiales cuando estos demuestren tener “fácil acceso a

los medios de comunicación y utilizarlos en beneficio de la imagen y operatividad”

(“El proyecto de Interior ‘Policía 2000’ choca con la técnica y la ley”, El Periódico,

23/01/99).

Con relación a estos informes policiales podemos detectar básicamente dos

tipos, a partir de su procedencia o autoría, que corresponden con dos etapas dife-

rentes:

(a)Informes policiales externos (1986-1996). Estos documentos pretenden

basarse en investigaciones de carácter científico o riguroso, y están redac-

tados por otros profesionales ajenos a los cuerpos policiales, general-

mente sociólogos, psicólogos o expertos en seguridad. Así en el periodo

1984-1996 cabe destacar dos. En primer lugar, en 1986, las conclusiones

de un simposio entre psicólogos, sociólogos y policías para discutir las

Ponencias de Seguridad Ciudadana redactadas por la Escuela de la Guardia

Urbana de Barcelona. En segundo lugar, en 1993, un informe elaborado

por un grupo de sociólogos de la Universidad Autónoma de Barcelona

sobre las llamadas “tribus urbanas” que operan en la ciudad de Barcelona.

A menudo, estos informes o estudios, de escasa o nula cientificidad, pre-

tenden asignar responsabilidades “tribales” a todo tipo de acciones de

gran magnitud y basan sus interpretaciones a partir de la terminología

de Psicología Social o de las deterministas “teorías de la desviación social”

sobre la “violencia juvenil” (que encuentra en las disposiciones natura-

les del sujeto y las presiones de su medio social su supuesta explicación

causal).

En definitiva, podemos afirmar que a través de burdas generalizaciones y

conceptos de escaso valor explicativo o científico, los “sociólogos de las tri-

bus urbanas” (como Moraza y Lasa) llegan a conclusiones absolutamente

banales pero que sirven para sobredimensionar, de forma sensacionalista,

esos supuestos comportamientos “desviados” desde una perspectiva poli-

cial eficaz para su posterior represión. Por lo que se convierten —volunta-

ria o involuntariamente— en colaboradores académicos de la policía.

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(b)Informes policiales internos (1996-2003). Estos documentos están redactados

por la propia policía sin excesivas pretensiones científicas y básicamente con

el acopio de información exclusivamente policial. Cabe destacar, por ejemplo, el

eco mediático en marzo de 1998 de un informe policial de unas 20 páginas titu-

lado Estudio sobre okupas de la ciudad de Barcelona, donde se habla de las “moti-

vaciones reales” de los okupas, su condición social, la limpieza de los inmuebles

como una estrategia para “hacer comprensible la ocupación a los ojos de los

vecinos” y de su manipulación por “grupos antisistema, independentistas y

extremistas que utilizan la ocupación como método para dotarse de compresión

social y atención mediática” (ABC, 6/3/98). En general, estos informes no se

difunden cuando finaliza su elaboración, sino que se escoge el momento opor-

tuno, normalmente en contextos de intervenciones policiales polémicas, para

conseguir un resultado mediático favorecedor de la acción policial.

Por otro lado, en esta etapa, la Policía Nacional no es el único cuerpo que

redacta estos documentos; así cabe destacar también la radiografía que los

Mossos de Esquadra de Cataluña realizan del movimiento después del des-

alojo del cine Princesa. El estudio, de 32 páginas, divide el colectivo en tres

grupos: “trabajadores”, “bienestantes” y “radicales” (“Okupas: retrato de

grupo”, La Vanguardia, 1/2/98).

Si analizamos la interacción entre la policía y los mass media respecto a la pro-

testa okupa podremos observar su evolución desde la perspectiva de los diferentes

tipos de estrategias represivas manejadas, a partir de dos hipótesis formuladas por

la socióloga Donatella della Porta: (1) La protesta y las tácticas policiales se adap-

tan la una a la otra en un proceso de influencia recíproca. (2) Esa relación no es

negativa ni positiva sino curvilínea. Es decir, si bien el incremento de la represión

normalmente supone más costes que beneficios para la acción colectiva, produ-

ciéndose una vuelta a la esfera privada o desmovilización política, a veces en un

determinado contexto sociopolítico puede generar el efecto inverso, cuando se

percibe una necesidad de “hacer algo” ante una situación de mayor injusticia y

se crea un incentivo mayor para la movilización (Della Porta, 1995; Tilly, 1978).

PRIMERA ETAPA (1984-1996). LA ESTIGMATIZACIÓN POLICÍACA

El periodo comprendido entre los años 1984-1996 es el del surgimiento, consoli-

dación y expansión de las okupaciones, sobre todo en las grandes ciudades espa-

ñolas, como Barcelona, Bilbao o Madrid.

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LA REPRESIÓN AL “MOVIMIENTO DE LAS OKUPACIONES”…

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En el contexto postfranquista los movimientos sociales —principalmente el

obrero y el vecinal— aún conservan una destacada subordinación o dependencia

organizativa al escenario partidocéntrico, propia del marco anti-régimen anterior

(Laraña, 1999). No obstante, a partir de 1982, con el PSOE en el Gobierno, se pro-

ducen importantes movilizaciones de masas que desbordan a las organizaciones

convocantes de la izquierda institucional (Álvarez, 1994), con nuevas formas de

acción colectiva, caracterizadas por un alto nivel de espontaneidad y autoorganiza-

ción anti-aparato institucional. Esas nuevas formas emergentes de conflicto social

anuncian el choque entre la Izquierda tradicional —vinculada a los partidos políti-

cos— y la Nueva Izquierda radical —vinculada a los movimientos sociales— que se

desarrollará en toda su intensidad en los años noventa. En este periodo de cre-

ciente desencanto o impugnación del modelo partidista, cabe destacar el conflicto

de los estudiantes (1986-1987), las huelgas generales (sobretodo la del 14-D 1988

o 27-E 1994), contra la OTAN (1986) o contra la Guerra del Golfo (1990-1991). Al

calor de ese nuevo ciclo de movilizaciones sociales también aparece un nuevo movi-

miento urbano autonomista, donde la okupación será la principal vía de acceso al

activismo político para centenares de jóvenes.

En los años noventa, el constante declive de las formas de participación par-

tidista junto al incremento del malestar popular abren camino para la acción polí-

tica de los denominados “nuevos movimientos sociales”, que ganan centralidad en

la esfera pública con un discurso postmaterialista más desafiante31. En este contex-

to, el nuevo repertorio de confrontación genera mayores situaciones conflictivas

con la vieja izquierda, sobre todo desde movimientos —como el antifascista o con-

tra el trabajo temporal— situados en el área de la autonomía. Así ya desde el inicio

de este periodo se producen destacados episodios represivos, como la “operación

Garzón” contra las movilizaciones contra los Juegos Olímpicos de 199232, que

endurecerán paulatinamente el choque entre la nueva izquierda y la coalición de

ley y orden de la vieja izquierda y la derecha. Con el paso del tiempo, las relaciones

entre contestatarios y la policía no hicieron sino empeorar, con una política de

orden público cada vez más conservadora.

Respecto a las okupaciones, a pesar de esa escalada de tensión de los noventa,

aún existe una cierta tolerancia, que ayuda a su consolidación como espacios con-

traculturales o de socialización urbana alternativa, sobre todo para colectivos de la

izquierda radical o anarquista.

Los desalojos, de forma mayoritaria, se producen mediante lentos procesos de

desahucio civil, que permiten que las okupaciones duren más tiempo y que los

enfrentamientos duros con la policía sean menos habituales o frecuentes33, por lo

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¿Dónde están… M1 (filmar) 16/6/14 10:27 Página 314

que la dinámica cotidiana se concentra más en el desarrollo de las activida-

des propias de los Centros Sociales que en su defensa o resistencia. El número

de okupaciones es siempre superior al de desalojos, sobretodo en la etapa de

expansión comprendida entre el periodo 1991-1995, y las okupaciones duran

una media aproximada de dos o tres años (Martínez, 2002). En las okupaciones

iniciales de los ochenta el movimiento punk tiene un destacado peso y su prin-

cipal objetivo es cubrir una necesidad de vivienda, pero progresivamente se

empiezan a crear importantes CSO reivindicados políticamente, en un proceso

de apertura, derivado de la incidencia de otros movimientos sociales, como el

antimilitarista, el estudiantil o el ecologista. Así, en julio de 1994 se producen en

el Centro Social Seco de Madrid los primeros encuentros estatales de debate entre

grupos autónomos, donde se pretende impulsar una mayor coordinación a nivel

estatal.

En este periodo aparecen los primeros embriones de asambleas de okupas

y algunos CSO destacados, como Amparo, Minuesa o David Castilla en Madrid,

los gaztextes de Bilbao, la Kasa de la Muntanya en Barcelona o el Ateneu de

Cornellà de Llobregat acaban convirtiéndose en referentes simbólicos para al

movimiento.

En esta etapa la incidencia mediática de las okupaciones y desalojos es más

bien escasa y por eso la policía no mantiene una excesiva relación de contacto con

la prensa. No obstante, en determinadas situaciones represivas de mediados de los

noventa ya se manejan ciertas “tácticas sucias” mediante la infiltración policial y

posterior elaboración de informes que se difunden o filtran a los media. En

Madrid, por ejemplo, cabe destacar el montaje periodístico-policial de noviembre

de 1995, donde el proceso de criminalización de la coordinadora Lucha Autónoma

culmina con la detención bajo la ley antiterrorista de cinco personas (Wilhelmi,

1998). Los medios acusan a Jarrai de estar tras las movilizaciones contra la penaliza-

ción de la okupación y la insumisión del Código Penal de 1995 (“La policía acusa

a Jarrai de organizar disturbios”, El País, 14/12/95).

Los informes policiales son, principalmente, de origen externo y tienen como

objetivo aportar elementos tribales o sensacionalistas de la protesta okupa para

distorsionar su sentido o significado y así desacreditarlos ante la opinión pública.

Así, por ejemplo en Madrid, en el contexto de una creciente impunidad de los gru-

pos fascistas como Bases Autónomas —que en 1994 asesinan a la inmigrante domi-

nicana Lucrecia Pérez y al activista Ricardo Rodríguez—, se criminalizan las

respuestas antifascistas del 20-N y 12-O y se frivolizan las agresiones fascistas lla-

mándolas “peleas de tribus urbanas”.

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LA REPRESIÓN AL “MOVIMIENTO DE LAS OKUPACIONES”…

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SEGUNDA ETAPA (1996-1999): INICIO DE LA CRIMINALIZACIÓN POLICIAL

Este periodo se caracteriza por la respuesta estatal, de carácter represivo, al creci-

miento de las okupaciones, en un contexto de desarrollo de los movimientos

sociales, con la intención de frenar su mayor incidencia en los conflictos político-

sociales de la escena urbana. Es el inicio del proceso de criminalización o persecu-

ción policial de los okupas, en lo que hemos llamado anteriormente como “ciclo de

represión”, generador a su vez de un ciclo de protesta con multitud de actividades

y acciones reivindicativas. Por otro lado, los activistas y la policía se enzarzarán en

confrontaciones callejeras cada vez más periódicas. Las continuas amenazas de

desalojo y el desgaste de energías dedicadas a una defensa de los Centros Sociales

tienen una repercusión directa en su dinámica diaria, donde la lógica de resisten-

cia y confrontación con la policía concentra muchos esfuerzos que antes se canali-

zaban en el desarrollo de sus actividades contraculturales, y que ahora facilitan un

mayor nivel de reflexividad o conciencia política. En este periodo cabe destacar el

desalojo de tres Centros Sociales importantes: en 1996, el Kasal Popular de Valencia

y el cine Princesa de Barcelona; en 1997, La Guindalera de Madrid.

“Efecto cine Princesa”: En Barcelona, a pesar de la importante movilización

para evitar el desalojo del cine Princesa, finalmente, ocho meses después de su

okupación, se desaloja en una espectacular operación policial que concluyó con 48

detenidos y 15 heridos34. La retransmisión en directo del desenlace —y la repro-

ducción de algunas imágenes en el Telediario— dejó atónita e indignada a la socie-

dad catalana, que no comprendía la exagerada utilización de medios y violencia

policiales. La actuación policial fue criticada desde todos los ámbitos y sólo el PP la

respaldó (El Periódico, 29/10/96). A partir de ese desalojo se produjo un giro subs-

tancial con un amplio acceso mediático, que en palabras de un medio “puso a los

okupas en el ojo del huracán” (El Periódico, 3/11/96). Ese salto mediático a su vez

facilitó la extensión de oportunidades políticas para el “ciclo de protesta okupa”,

con constantes movilizaciones. De hecho, los efectos de ese impacto mediático y

social ya se pudieron comprobar la misma noche del desalojo, cuando, espontá-

neamente, la gente salió a la calle, en una manifestación improvisada, de más de

2.000 personas, que finalizó con el inédito asalto a la sede de la Jefatura Superior

de la Policía en Via Laietana y lo que los medios calificaron de “segunda batalla

campal” (29/10/96) con varios heridos y 15 detenidos, que en febrero de 1997 fue-

ron condenados por delitos graves35. La Asamblea de Okupas hace un balance de

los incidentes y anuncia una escala de nuevas okupaciones (Avui, 01/11/96), accio-

nes de protesta como la acampada de cinco días delante de los juzgados (El Periódico,

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5/10/96) o la primera manifestación estatal por la despenalización, que termina en

una reokupación simbólica del cine Princesa (El Mundo, 9/11/96). El “efecto

Princesa” también se extendió a otras localidades, como Terrassa, donde se produ-

ce la primera okupación y desalojo de un ciclo de represión local especialmente

duro, con más de diez desalojos en dos años y numerosos detenidos.

Por tanto, podemos decir que la cobertura mediática de los hechos se convir-

tió en un recurso externo al movimiento en la difusión del “marco de injusticia”

que suponía la desproporción entre la represión y la protesta. Fomentó una con-

troversia pública que se decantó en contra de la actuación policial, repercutiendo

significativamente en la vida política y ciudadana (La Vanguardia, 5/11/10), donde

los actores más destacados tomaron partido —así, por ejemplo, el presidente de la

Generalitat, Jordi Pujol, y el alcalde de la ciudad, Pascual Maragall, se enzarzaron

en un cruce de acusaciones mutuas—.

En Madrid, el desalojo del CSO Guindalera, en marzo de 1997, fue el tercero

en dos meses —después de Lavapiés y David Castilla— y el clima estaba tan tenso

que se producen importantes disturbios por toda la ciudad. El balance fueron 65

personas detenidas durante las protestas y 100 durante el desalojo. Posteriormente

se produjo una amplia respuesta social con una importante cobertura mediática

(sobre todo de El País y El Mundo) en lo que fue también el inicio de un nuevo ciclo

de protesta y represión en Madrid.

En este contexto polarizado el papel de los media había pasado a primer plano.

Se trata del periodo de mayor visibilidad social de la protesta okupa y su represión,

en lo que llamamos un nuevo “ciclo de atención mediática”36. La policía no es ajena

a esa variación fundamental en el contexto socio-político de la protesta y se adap-

ta rápidamente a las circunstancias, dedicando mayores esfuerzos logísticos a la

acción informativa. El objetivo es mejorar su capacidad de incidencia mediática y

consolidarse como principal fuente de información en los contextos de enfrenta-

miento, que hemos mencionado antes: en los desalojos y en las acciones de pro-

testa.

(1)En los desalojos: El primer caso —quizá el más significativo— de esta nueva

etapa es el desalojo del cine Princesa, en octubre de 1996. Las autoridades

gubernativas y policiales manejan estrategias informativas de desprestigio,

que llaman “campañas de sensibilización” (La Vanguardia, 30/10/96),

para justificar públicamente una intervención policial de difícil apoyo

social; así, incluso intentan provocar situaciones de tensión o malestar

vecinal —tal como recogieron los propios mass media (La Vanguardia,

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LA REPRESIÓN AL “MOVIMIENTO DE LAS OKUPACIONES”…

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31/10/96)37—. En ese contexto, la policía vincula los okupas del cine

Princesa con Jarrai. Después del cine Princesa esa estrategia policial de

“intoxicación mediática” se seguirá manejando cuando la policía prevé que

los desalojos serán medidas polémicas o impopulares con costes políticos

relevantes (por ejemplo, en 1998 la policía relaciona a los okupas de

Terrassa con grupos armados, antes de realizar un desalojo).

(2)En las protestas: También se utilizarán este tipo de artimañas desprestigia-

doras después de intervenciones policiales con una mala acogida mediáti-

  1. Así, en 1999, cabe mencionar dos episodios destacados: (a) la represión

de la protesta estudiantil ante la visita de Aznar a la Universidad Autónoma de

Barcelona el 14 de enero. Después de la polémica, el ministro de Interior

se ve obligado a comparecer en el Parlamento con una “lista de estudiantes

peligrosos” y de “trayectoria radical” (El Mundo, 19/01/99) que la Brigada

relaciona en un informe con Jarrai38; (b) los incidentes del 12 de octubre

en Barcelona, cuando los mandos policiales relacionan al movimiento anti-

fascista catalán otra vez con Jarrai, y a los okupas de ser una cantera proe-

tarra (La Vanguardia, 14/10/99).

Por eso, en esta etapa se radicalizan las estrategias policiales de carácter infor-

mativo y se pasa de unas tácticas represivas más difusas o blandas a otras más duras

o reactivas. En la anterior etapa, la policía difundía ciertos estereotipos estigmati-

zadores —a partir de la indumentaria, supuestos hábitos o gustos musicales, etc.—

con el objetivo de desacreditar o deslegitimar a la protesta okupa ante la opinión

pública, con ayuda de informes policiales de carácter externo. Ahora se produce un

importante salto represivo, cuantitativa y cualitativamente, puesto que la estrate-

gia consistirá en asignar a los okupas una imagen de violentos e incívicos a través

de la difusión de información estrictamente policial, hasta el punto de empezar a

buscar conexiones o vinculaciones con la izquierda abertzale. El objetivo no sólo

será desacreditar el sentido o significado político de su protesta (como en la ante-

rior etapa), sino también criminalizarla para inducir o fomentar una mayor acep-

tación por la opinión pública de la política criminal adoptada a partir de 1996, con

la aprobación del nuevo delito y la posterior persecución policial.

En esta etapa, los antidisturbios endurecen sus técnicas represivas, realizan-

do actuaciones policiales más comprometidas. Por otro lado, los servicios secretos

también salen más a la calle e intensifican los seguimientos personales, escuchas,

intimidaciones, retenciones39, infiltraciones, así como otras actuaciones de lo que

es el inicio de una “guerra sucia” contra el movimiento. Un punto álgido de este

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clima de asedio policial es el de los “episodios de las pistolas”, donde policías, nor-

malmente camuflados, desenfundan y encañonan con su pistola a los manifestan-

tes, a veces ni tan siquiera en contextos problemáticos de detención o de

enfrentamiento. En escasas ocasiones se puede fotografiar o grabar estas anómalas

actuaciones, pero en este periodo se consigue unas cuatro veces, destacando la del

7 de marzo de 1999 durante el transcurso de una detención de un joven de Cornellà

por parte de un policía de la Brigada de Información40, que provocará numerosas

acciones de protesta, como una importante manifestación tres días después, de

más de 3.000 personas, que terminó con algún incidente en la entrada del

Parlamento de Cataluña (El Periódico, 11/03/99).

La difusión mediática de algunos de estos episodios situará en una posición

delicada a la policía, que intentará contrarrestar su mala imagen pública con un

aumento de las acciones informativas contra el movimiento. En este contexto apa-

rece una de las técnicas policiales más sucias de los servicios secretos, los llamados

“montajes policiales” contra los movimientos sociales; es decir, actuaciones poli-

ciales que permiten —a veces incluso fuera del contexto de una investigación—

detener a activistas sobre la base de acusaciones falsas, manipulando pruebas o

directamente “fabricando el delito” para llevarlos a juicio.

Al igual que los movimientos sociales tienden a adoptar fórmulas organizati-

vas que les resultan conocidas, así también las fuerzas policiales utilizan las formas

represivas que les son más familiares. Los “montajes policiales” fueron intensa-

mente manejados por la policía en el anterior Régimen para reprimir más selecti-

vamente a los miembros más activos o destacados de la protesta. Algunos sectores

de la abogacía y la judicatura llaman la atención de los peligros de la deriva poli-

cial de este tipo de actuaciones: así, por ejemplo, cabe destacar, en 1999, una sen-

tencia absolutoria para los okupas que muestra preocupación ante la actuación de

la Brigada de Información, que considera más propia de la extinta Brigada Político-

Social41.

En este periodo se producen, como mínimo, unos quince casos significados

de montajes “selectivos” del Grupo 6 de la Brigada de Información de Barcelona,

en la mayoría de los casos como respuesta inmediata a controversias mediáticas en

las que se ponía en tela de juicio su actuación. Así, en los “episodios de las pisto-

las” cabe destacar dos casos:

(1)Durante la “bicicletada de abril de 1999” en Barcelona, cuando un policía

encañonó a los asistentes y su fotografía apareció en los periódicos del día

siguiente (El Periódico, 25/4/99). Pocos días después la Brigada organizó

319

LA REPRESIÓN AL “MOVIMIENTO DE LAS OKUPACIONES”…

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una amplia operación policial mediante la persecución personalizada de

algunos de los miembros más destacados del movimiento, llegando a

incriminar a personas que pudieron probar que en esos momentos traba-

jaban o que ni tan siquiera estaban en la protesta42.

(2)Durante unos disturbios posteriores a una manifestación de protesta por el

desalojo del CSO Vallparadís de Terrassa en diciembre de 1999, donde un

policía desenfundó su pistola. Una fotógrafa captó la imagen para un perió-

dico (El País, 14/12/99) y se generó una cierta polémica en la ciudad.

Posteriormente, la brigada incriminó por varios delitos a la fotógrafa, así

como a uno de los portavoces destacados del movimiento, que se encontra-

ba en esos momentos en una reunión con representantes municipales.

Estas actuaciones policiales, que hemos denominado “montaje policial”,

motivaron la creación de una Campaña Contra la Impunidad Policial y una mani-

festación, el 5 de junio de 1999 en Barcelona, convocados por un centenar de

colectivos y entidades civiles (C-I, nº 49). Durante esta campaña se acusaba a la

Brigada, por primera vez de forma pública, de instigar la persecución contra los

movimientos sociales alternativos (en lo que se califica como “caza de brujas”), y se

realiza el primero de una serie de informes antirrepresivos que se difunden, con

poco o nulo éxito, a los medios. Y es que estos durante esta etapa tan sólo visuali-

zan las acciones represivas protagonizadas por los antidisturbios, siendo muy

excepcionales —como hemos visto— las veces que lo hacen con la Brigada.

TERCERA ETAPA (1999-2001): LA RADICALIZACIÓN Y EXPANSIÓN DE

LA CRIMINALIZACIÓN POLICIAL

Este periodo coincide con el recrudecimiento de las políticas represivas impulsa-

das por el Partido Popular en un contexto europeo que le empieza a ser cada vez más

favorable. La Unión Europea necesita políticas duras para contener la inmigración

y todas aquellas expresiones de malestar o disidencia política que puedan alterar la

estabilidad monetaria de la zona “euro”. Por eso, mientras se adoptan nuevas polí-

ticas de orden público, también se intensifica la represión policial contra las cre-

cientes movilizaciones del nuevo ciclo de protesta global. Este periodo represivo,

después de los hechos de Praga, Niza o Davos, encuentra su máxima expresión en

la brutal actuación policíaca de Goteborg (14-16 junio de 2000) y finalmente llega

a su punto álgido en la reunión del G-8 en Génova en julio de 2001 (Asens, 2002,

2003).

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El Estado español, junto a Italia, juega un papel destacado en este impulso

europeo de las políticas más duras de seguridad. En el ámbito interno se aprueban

nuevas reformas regresivas de carácter penal, la mayoría inspiradas por la política

de “tolerancia cero” elaborada en EE.UU. de la mano del alcalde de Nueva York,

Giuliani, y traspasadas a Europa a través de Gran Bretaña43. En el ámbito policial,

entre las medidas más involucionistas, cabe destacar el llamado Plan 2000, tam-

bién inspirado en la doctrina de “tolerancia cero” e ideado por el anterior director

general de la Policía, en el que, junto a la multiplicación de los efectivos, se crea un

programa de incentivos económicos para practicar más detenciones44. En el ámbi-

to legislativo sustantivo, en este periodo cabe destacar la reforma en el año 2000

del Código Penal con la introducción de nuevas figuras penales —como “la exalta-

ción y justificación del terrorismo” o la del llamado “terrorismo anarquista o urba-

no”—, así como la aprobación de la Ley de responsabilidad penal del menor, donde

se regula un tratamiento especial para los llamados “menores terroristas”.

Por eso no resulta extraño que, con relación a la protesta okupa, en esta corta

etapa comprendida entre 1999 y 2001 (antes del 11-S) se radicalice y expanda el

proceso de criminalización policial iniciado en 1996, produciéndose un agrava-

miento represivo. Para los okupas, el escenario de enfrentamiento se produce más

en la calle que en los desalojos. Las estrategias policiales más duras incentivan los

sectores más radicales, que utilizan un repertorio de acción más disruptivo, con un

mayor grado de confrontación. Se empiezan a normalizar situaciones en las que la

Fiscalía solicita medidas de prisión provisional para los detenidos, y así es como

los enfrentamientos del 12 de octubre de 1999 terminan con decenas de detenidos

en prisión.

En esta etapa los medios de comunicación jugarán un papel decisivo en la

reconstrucción social del conflicto. Si bien es cierto que en la anterior etapa, 1996-

1999, la tendencia de los mass media a centrar su interés en los acontecimientos

espectaculares que tienen un impacto visual mayor sirvió al movimiento para acce-

der a los medios y dar a conocer ciertos desmanes o excesos policiales, progresiva-

mente, sobre todo a partir de 1999, se utiliza para frivolizar su lucha, asignándole

una imagen de violencia e incivismo contraproducente para sus reivindicaciones.

Esta tendencia la podemos detectar al principio de esta etapa, en los años 1999-

2000, pero destacadamente a partir de 2001.

1999-2000. Efecto “12 de octubre”. Precisamente, el caso del 12 de octubre de

1999 en Barcelona marcó el inicio de esta etapa y fue paradigmático de esa influen-

cia mediática negativa. Los media otorgaron un fuerte componente sobredimen-

sionador y dramático a las imágenes de los disturbios, haciéndose además eco de

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LA REPRESIÓN AL “MOVIMIENTO DE LAS OKUPACIONES”…

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informaciones policiales alarmistas no contrastadas, donde se relacionaba a los

manifestantes con Jarrai. Fue una “bomba informativa” que atemorizó a ciertos

sectores de la audiencia —con la ayuda de titulares catastrofistas como “Arde

Barcelona”, “Vandalismo en la ciudad”, “Alarma Social”— y provocó el propio des-

enlace judicial inmediato del conflicto, con la puesta en prisión de 14 de las 26 per-

sonas detenidas (entre ellas, numerosos menores de edad). Podríamos decir que

fue una “decisión judicial de carácter mediático” (Asens, 1999), donde las órdenes

de prisión se dictan más desde el mundo de los mass media que desde el judicial.

Ciertamente, el Consejo de Información de Cataluña en su dictamen posterior —a

instancias del Aula de Investigación de la Facultad de Ciencias de la Comunicación

Blanquerna— concluyó que algunos media habían vulnerado el Código

Deontológico del Colegio de Periodistas, reproduciendo filtraciones policiales fal-

sas y no contrastadas, que propiciaron un clima de alarma social determinante para

el desenlace judicial.

No obstante, días después, la desproporción de la medida generó una sensa-

ción de injusticia generalizada y una respuesta social de rechazo de carácter masi-

vo —de la cual algunos medios se hicieron eco—, con continuas acciones de protesta

y solidaridad con los presos, hasta el punto que la propia jueza consideró que la

“alarma social” de los hechos ya había menguado, y decretó la libertad de los pre-

sos, dos días antes de una masiva manifestación de protesta, el 21 de octubre, con

más de 10.000 personas (El País, 22/11/99). El “efecto del 12-O” se prolongó hasta

el año siguiente. En octubre de 2000 se organiza un inédito encuentro con los

media para debatir su posicionamiento en el conflicto a partir de un estudio reali-

zado por la Universidad Ramón Llull, en lo que seguramente fue el intento más

importante de acercamiento a los media. Por otro lado, mientras en Madrid la tra-

dicional manifestación antifascista del 20-N reúne a unas 3.000 personas pero

termina con enfrentamientos con la policía, 40 heridos y 7 detenidos (C-I, 2000),

en Barcelona se crea una amplia coalición de colectivos, partidos y sindicatos, lla-

mada Plataforma Cívica por un “12 de Octubre en Libertad” que consiguió que el

acto fascista se trasladara a la montaña de Montjuic y que la manifestación antifas-

cista, convocada bajo el lema de “Fascismo nunca más, ni en Sants ni en ningún

lugar”, reuniera a más de 10.000 personas. En esta ocasión, se evidenció una capa-

cidad de organización y coordinación del movimiento con otros grupos sociales.

En el año 2000 el “efecto 12 de octubre” se extiende a otros movimientos

sociales, con la doctrina de “tolerancia cero”, manejándose técnicas policiales de

represión más duras y reactivas, propias de una “policía intensiva” que apunta más

a grupos e ideas políticas que a individuos y hechos concretos45. En el ámbito de las

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JAUME ASENS LLODRÀ

¿Dónde están… M1 (filmar) 16/6/14 10:27 Página 322

acciones informativas se utilizarán técnicas de “intoxicación mediática” que se

complementan o forman parte de las estrategias de “crispación previa” al inicio de

operaciones o acciones policiales durante la celebración de eventos de gran impor-

tancia simbólica. Cabe destacar en el 2000 el dispositivo policial llamado

“Operación Tambor”, organizado con motivo de los actos de protesta contra el des-

file militar en Barcelona, y que concluyó con más de 150 identificaciones, 18

detenciones, un desalojo y numerosas cargas policiales. Este dispositivo venía pre-

cedido por la difusión de un informe elaborado por la Brigada en el que se acusaba

a los antimilitaristas de “proetarras”. Hasta el propio ministro de Exteriores decla-

ró que detrás de las protestas antimilitaristas contra el desfile militar en Barcelona

se encontraba ETA, y que “grupos de proetarras preparan actos de sabotaje” (El

Periódico de Cataluña, 20/05/00). No obstante, en este episodio se produce una

importante reacción del Consejo de la Información de Cataluña, que adopta, en

noviembre de 2000, un acuerdo de condena ante la “criminalización mediática” de

los antimilitaristas realizada desde periódicos como La Razón, por considerar que

difundía como ciertas informaciones falsas46.

En este contexto se detecta un aumento en la proliferación de acciones infor-

mativas de las autoridades gubernamentales, caracterizadas por su mayor grado de

criminalización de la protesta. En los informes policiales difundidos a los medios

se realizarán todo tipo de conexiones o colaboraciones de los okupas con otras

organizaciones, desde la vinculación de los disturbios del 12 de octubre de 1999

con Jarrai —ahora ya tradicional y recurrente— hasta la más novedosa de GRAPO,

en junio de 200047. Esto también obliga al movimiento a dedicar mayores esfuer-

zos informativos y antirrepresivos que en la anterior etapa48.

2001.“Efecto ETA”. En este segundo momento, que se produce a partir de 2001,

ya no sólo se trata de la difusión a los media de genéricas e inconcretas acusaciones,

sino que se pasa a la acción con amplias operaciones antiterroristas contra algunas

personas relacionadas con la protesta okupa, acusadas de pertenecer a ETA en

Barcelona (la “red catalana de apoyo a ETA”) o GRAPO en Madrid.

El momento álgido de este proceso de criminalización sucede en enero de

2001 cuando la delegada del Gobierno de Cataluña relaciona a los okupas con la

organización armada ETA, al declarar que “activistas de estos colectivos van a

Euskadi, donde reciben de Jarrai adoctrinamiento ideológico y adiestramiento en

violencia de calle, como una fase previa a su colaboración más o menos activa con

ETA” (“Valdecasas vincula ETA con los grupos antisistema”, El Periódico de

Cataluña, 25/01/01)49. Estas declaraciones se realizan en el contexto de la deten-

ción de supuestos miembros de ETA acusados de integrar el “Comando Barcelona”

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LA REPRESIÓN AL “MOVIMIENTO DE LAS OKUPACIONES”…

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y serán la excusa para intensificar la campaña de desprestigio y persecución poli-

cial contra los okupas y otros grupos alternativos, trasladando la política antiterro-

rista del País Vasco al resto del Estado.

El contexto represivo de esta etapa (1999-2001), sobre todo en 2001 con las

operaciones antiterroristas, tendrá importantes consecuencias para la protesta y el

aparato policial.

1) En la protesta. Se produce un cierto repliegue ante la severidad del con-

texto represivo, que obliga al movimiento a dedicar mayores esfuerzos

al campo antirrepresivo, donde se detectan, básicamente en Terrassa

—donde el movimiento siempre ha sido especialmente fuerte—, algunas

divisiones estratégicas a la hora de elaborar y difundir el discurso antirre-

presivo. Algunos sectores inician un proceso de reflexión sobre la necesi-

dad de conseguir una mayor apertura a la sociedad, sobre todo a partir de

las últimas ofensivas mediáticas gubernamentales. Por eso, podemos decir

que en esta etapa el movimiento tiende a centrarse más en la consolidación

de la amplia red antirrepresiva, configurando coaliciones más sólidas,

capaces de protagonizar acciones multitudinarias, como la manifestación

del 12 de octubre de 2000 en Barcelona, ante un contexto represivo mucho

más duro.

De todas formas, en esta etapa también se producen importantes acciones

de protesta de carácter reivindicativo, ya sea de tipo defensivo u ofensivo.

Del primer grupo destacaremos dos: las movilizaciones de protesta ante la

amenaza de desalojo del CSO Palomar en el barrio de San Andreu de

Barcelona —finalmente realizado en abril de 2002— y las protestas que evi-

tan el desalojo de Torreblanca en San Cugat del Valles en julio de 2000, con

una amplia movilización ciudadana (C-I, 2000). Del segundo grupo, tam-

bién destacaremos dos manifestaciones por su carácter innovador. La pri-

mera, la que en enero de 1999 recorre el centro de Barcelona para acabar

en una okupación masiva en la ronda Sant Pau50; y la segunda, la que reúne

en Barcelona a más de 4.000 personas, en abril de 2000, con el lema “Stop

Especulación”51.

2) En el aparato policial. La policía utilizará el nuevo escenario para practicar

re-lecturas de episodios represivos —como el de enero de 1999 en la UAB—,

donde la opinión pública se había posicionado claramente contra los exce-

sos policiales52. Por otro lado, este contexto también facilitará que las téc-

nicas de represión de los servicios secretos empiecen a tomar vida propia,

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JAUME ASENS LLODRÀ

¿Dónde están… M1 (filmar) 16/6/14 10:27 Página 324

promoviendo intereses propios a su dinámica interna de aparato represi-

vo, al estilo de grupos policiales autónomos como los “escuadrones espe-

ciales” de los antiguos servicios italianos. Así, los okupas acusan a la Brigada

de proteger e incluso de participar en agresiones fascistas contra ellos53.

Durante esta etapa, la mayoría de las acciones informativas de la Brigada

sobre los grupos alternativos tendrán una amplia y destacada inciden-

cia, sobre todo en cuestiones de terrorismo —dándose una veracidad casi

absoluta a la fuente policial dadas las características mediáticas del fenó-

meno (Rodrigo, 1991)— y eso dificultará aún más el acceso mediático de las

denuncias del movimiento contra la Brigada. Ese grado de “impunidad

mediática” conquistada por la Brigada, junto a un contexto general más

favorable hacia su actuación, seguramente provoca un grado de confianza

mayor en sus agentes, que en sus intervenciones dejan de adoptar anterio-

res cautelas o precauciones de protección. Ese relajamiento policial facili-

ta que los media ocasionalmente puedan captar algunas situaciones

represivas de la Brigada inéditas desde el punto de vista mediático.

“Efecto 24 de junio 01”. Un claro punto de inflexión de esa tendencia se produ-

cirá en Barcelona con la mayor controversia pública de los últimos años sobre una

de sus actuaciones durante la manifestación del 24 de junio de 2001, cuando mani-

festantes y periodistas pueden observar cómo sus agentes, camuflados y con palos,

intervienen al final de la marcha, junto a los antidisturbios.

Debemos recordar que la manifestación, convocada por más de 350 entidades

y colectivos en el marco de la Campaña contra el Banco Mundial, terminó con una

contundente carga policial contra el grueso de los manifestantes pacíficos que se

encontraban en la plaza Cataluña (23 detenidos y más de 60 heridos). Estos hechos

provocaron tal indignación en la mayoría de la sociedad catalana que un cente-

nar de entidades, sindicatos y partidos políticos presentaron una querella popu-

lar, dirigida por un grupo de abogados de la Comisión de Defensa del Colegio de

Abogados de Barcelona y avalada con más de 100 testigos y 13 horas de vídeo. En

síntesis, la tesis de la acusación es que existía un “plan criminal para crear una

confrontación” y que los policías actuaron de manera premeditada e injustificada

para evitar el éxito de la manifestación (El País, 4/07/01).

Lo más destacado del dispositivo desplegado, llamado “Operación Sellado”,

fue la coordinación en su ejecución de los antidisturbios y la Brigada de Informa-

ción (junto a la Brigada Internacional, un grupo especial de investigación formado

por europolicías), pero también la aparición pública de esta última, cuando, según

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LA REPRESIÓN AL “MOVIMIENTO DE LAS OKUPACIONES”…

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muchos testimonios (diputados y regidores incluidos), actuaron como “agentes

provocadores” de la manifestación, participando en los alborotos para justificar

posteriormente la disolución de los antidisturbios (Asens, 2002).

El Ayuntamiento y la mayoría de los partidos catalanes también atribuyeron la

violencia a los policías infiltrados (El Mundo, 25/05/01) y el presidente del Tribunal

Superior de Justicia de Cataluña calificó de auténtico peligro el modo de actuación

de la policía infiltrada, señalando que los policías “no tienen por qué llevar palos,

porque no es el arma reglamentaria y por lo tanto no tienen por qué ir con palos ni

barras de hierro” (El Mundo, 29/05/01).

Esa controversia pública, una de las mayores “tormentas políticas y sociales”

según los media, se generó en parte porque la represión se extendió a un sector más

amplio de la protesta. Por otro lado, existía abundante material videográfico y los

profesionales del periodismo fueron un blanco destacado de los excesos policiales.

A pesar de que resulta habitual que los fotógrafos de prensa que cubren los episo-

dios represivos se conviertan en blanco de las iras de la policía para evitar pruebas

de sus excesos o desmanes, en el 24-J se produjo contra ellos una represión espe-

cialmente selectiva y dura. Algunos fueran amenazados o agredidos verbal y físi-

camente, y eso facilitó una reacción generalizada de rechazo en el mundo del

periodismo. La Comisión de Defensa del Colegio de Periodistas de Cataluña emi-

tió un informe sobre las agresiones sufridas en el que se afirma que en “el decurso

de la manifestación, diversos profesionales de la información, en especial fotó-

grafos de prensa, no solamente sufrieron serios impedimentos a la hora de des-

arrollar su normal labor informativa, sino que fueron objeto de agresiones

físicas y verbales de todo tipo, así como de absoluto desprecio hacia las acredita-

ciones profesionales que llevaban y exhibían, entre ellas la del propio Colegio de

Periodistas de Cataluña” (24/06/01). La indignación es especialmente significati-

va en el colectivo de fotógrafos UPIFC, que dedicó el número 25 de su revista

L’Agenda de la Imatge a la delegada del Gobierno en Cataluña, contra la cual tam-

bién se querelló. Finalmente tan sólo se pudo identificar a uno de los antidistur-

bios que agredió a un periodista. Cuando es juzgado ante el Juez de Instrucción 32

de Barcelona, en su defensa alega que “tan sólo cumplía órdenes de sus superiores”

y es condenado en mayo de 2002.

Por tanto podemos decir que el final de este periodo se cierra con un contex-

to mediático más perjudicial para la policía y más favorable para la protesta, que

incide en el tratamiento mediático de situaciones represivas inmediatamente pos-

teriores, como la del desalojo de la Kasa de la Muntanya, el 17 de julio de 2001. Esta

vez la policía asalta, inesperadamente y sin orden judicial, el emblemático CSO

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JAUME ASENS LLODRÀ

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Kasa la Muntanya del barrio de Gracia de Barcelona, con la excusa de la protesta

okupa ante el desalojo de un inmueble cercano. La operación policial se salda con

la detención de quince personas que se encontraban en el interior del inmueble.

En la calle, se producen acciones de protesta que finalizaron en fuertes enfrenta-

mientos con la policía, donde se detiene a dos personas y se producen diversos

heridos, como un joven que perdió un ojo por el impacto de una bala de goma (La

Vanguardia, 18/07/01)54.

La incidencia mediática de los disturbios posteriores, con titulares como

“Batalla okupa en Gracia” (Avui, 18/07/01) o “Valdecasas equipara okupas con

terrorismo de baja intensidad” (La Vanguardia, 18/07/01), revierte negativamente

sobre la situación legal de los detenidos —sobre los cuales la fiscalía pide prisión—,

pero el contexto mediático no es el mismo que en el 12 de octubre de 1999. La

anterior refriega policial está muy fresca y, además, unos días antes se había pre-

sentado la querella popular contra la actuación policial del 24-J de 2001, donde la

delegada del Gobierno de Cataluña era una de las principales querelladas.

La Delegación del Gobierno de Cataluña emite un comunicado en el que com-

para a los grupos alternativos de Barcelona con la kale borroka y se refiere a las accio-

nes de los radicales como “terrorismo de baja intensidad”55 (El País, 18/07/01).

Pero esa teoría criminalizadora crea un rechazo absoluto en las diferentes entidades

y partidos políticos, hasta el punto de que los media se hacen eco de su solitaria

posición con titulares como “El PP se queda solo en la denuncia de una kale borro-

ka en Cataluña”56 (El avui, 22/07/01). Además, en respuesta a esta acusación,

diversas entidades cívicas y partidos organizan una campaña de protesta que ter-

mina con una multitudinaria manifestación, con más de 7.000 personas, el 28 de

julio de 2001, bajo el lema “Stop brutalidad policial, Valdecasas Dimisión”.

CUARTA ETAPA (2001-2003). INCIDENCIA DE LOS “ATENTADOS DEL 11-S” DE 2001

Este periodo coincide con el desarrollo de la nueva era de la “guerra global perma-

nente” iniciada después de los atentados del 11 de septiembre de 2001. El “terro-

rismo internacional” será la excusa en todo el mundo —desde Israel a Colombia—

para extender la represión al conjunto de los movimientos sociales reivindicativos

bajo una lógica de “guerra de la subversión” parecida a la desarrollada en las dicta-

duras de América Latina, donde la disidencia es el principal “enemigo interior” a

combatir como representante del “enemigo exterior”.

Esa dinámica involucionista no será ajena a Europa, cuando después del 11-S

decidió que la lucha antiterrorista fuera el “objetivo prioritario de la UE”, aprobando

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LA REPRESIÓN AL “MOVIMIENTO DE LAS OKUPACIONES”…

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un conjunto de medidas normativas de carácter “ultraseguritario” —inspiradas en

la “cultura de la emergencia” de los años setenta— contra los “focos subversivos”,

que en realidad subvertirán los mismos fundamentos legitimadores de la UE. Así,

por ejemplo, la libertad de circulación del Tratado de Maastrich es subvertida por

el conjunto de medidas restrictivas como los bloqueos ilegales de los antigloba-

lización en fronteras que ya no existen. También se impulsa la policía europea

(Europol) y las listas de disidentes (Sirene), se aprueba el Eurojust, la nueva defi-

nición europea de terrorismo y el mandamiento europeo de detención (euroor-

den), que subvertirán derechos y garantías democráticas históricamente

consolidadas en el Estado de Derecho57.

En el interior de Europa se produce un escenario represivo inédito, sobre

todo en Italia y España. Así, a la vez que en Italia, en noviembre de 2002, se utiliza

el Código Rocco —código fascista que nunca antes se había utilizado— para acusar

de delitos de “conspiración política”, “subversión del orden constitucional y eco-

nómico” a los antiglobalización58, en España se utiliza la legislación antiterrorista

para acusar de “pertenencia a banda armada” a okupas, anarquistas e independen-

tistas por acciones de sabotaje político.

Si antes, en la etapa 1999-2001, las operaciones policiales antiterroristas

contra miembros de grupos alternativos buscaban el pretexto de un apoyo a orga-

nizaciones armadas como el GRAPO o ETA, ahora se observa una tendencia repre-

siva a considerar que ellos mismos pueden llegar a ser organizaciones armadas. Los

actos de la llamada “violencia urbana”, perseguidos como daños, desórdenes o

incendios, ahora son calificados directamente de “acciones terroristas” y a los

detenidos se les aplica la legislación antiterrorista.

En esta etapa cabe destacar tres episodios represivos, en forma de “operacio-

nes antiterroristas”, de estas características:

1) En octubre de 2002 un juez de Valencia ordena la detención de cuatro per-

sonas vinculadas al Centro Social Malas Pulgas, que permanecerán en pri-

sión hasta marzo de 2003, después de pagar fianzas millonarias. Durante la

operación policial se desaloja el Centro Social. El juez considera que se

trata de un “grupo en tránsito insurreccional violento” llamado “Malas

Pulgas”, una “asociación ilícita que comete acciones terroristas” contra

inmobiliarias. En este contexto, incluso una lista con nombres de perio-

distas se convierte en una lista de objetivos (Levante, 23/11/02).

2) En febrero de 2003, el juez Garzón dirigirá una operación policial de la

Brigada que se saldará con la detención e incomunicación bajo la ley

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JAUME ASENS LLODRÀ

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antiterrorista de cinco anarquistas vinculados al movimiento okupa del

Baix Llobregat de Barcelona. En total serán siete personas imputadas

de “pertenencia a banda armada” por su supuesta participación en actos de

sabotaje contra cajeros automáticos. Dos ingresarán en prisión provisional

y después serán puestos en libertad bajo fianzas millonarias.

3) En abril de 2003 el mismo juez Garzón dirige otra operación contra tres

personas vinculadas a grupos alternativos de la localidad de Torà, a los que

envía a prisión, acusados también de “pertenencia a banda armada” por

hechos similares59.

Son muchas las explicaciones que se pueden encontrar a esta escalada repre-

siva, entre las que se puede destacar el afán incontenible o megalómano del juez

Garzón por ampliar su ámbito jurisdiccional60, pero está claro que ha tenido un

peso específico la agresiva posición ideológica antiterrorista de los EE.UU. La

emergente cultura jurídica de la emergencia o la excepcionalidad permite al presi-

dente del Gobierno español anunciar una “ofensiva legal por la seguridad, contra

el terrorismo y la delincuencia”, o sea el “we are at war” español con un doble obje-

tivo: satisfacer los “deseos emotivos de pena” de algunos sectores sociales permea-

bles a la actual “ideología seguritaria hegemónica” a la vez que desviar la atención

mediática o el creciente descontento ciudadano por ciertos disparates políticos

(Decretazo, el Prestige, el apoyo del Gobierno a la guerra de Irak…).

Por otro lado, los tres episodios descritos, como otros, obedecen a un contex-

to de envalentonamiento de la policía, que dispone de más facultades discrecio-

nales dado el mayor grado de autonomía de la autoridad ejecutiva. Los servicios

secretos aprovechan el nuevo contexto internacional para reabrir casos no resuel-

tos en la anterior etapa. Ahora no se inicia una investigación para esclarecerlos

—recogiendo las correspondientes pruebas—, sino que la estrategia policial

consistirá en presentar a los sospechosos detenidos como terroristas para así

poder aplicarles la legislación terrorista, que facilita la práctica de la tortura y la

posterior confesión, como denunció, en abril de 2003, el propio relator especial

del Comité Contra la Tortura de la ONU, Theo van Boben. Para ese torticero come-

tido el mejor destinatario es el juez Garzón, especialmente inactivo ante las denun-

cias por torturas y otros abusos policiales en la obtención de pruebas. La “lógica

preventiva” en boga permite también a la Audiencia Nacional mantener en prisión

provisional durante un largo periodo de tiempo a ciertos detenidos (como a los

16 magrebíes detenidos en Girona acusados de pertenecer a Al Qaeda, el llama-

do “Comando Dixan”) sin disponer de ninguna prueba o indicio incriminatorio,

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LA REPRESIÓN AL “MOVIMIENTO DE LAS OKUPACIONES”…

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consolidándose una nueva cultura penal preventiva que facilita una praxis judicial

cada vez más reacia a la libertad provisional.

En este periodo, la lógica preventiva de la ofensiva policial empezó ya en el

julio de 2001 en Génova —con los militares en la calle, la utilización de armas,

carros blindados o gas prohibido por las Convenciones de Ginebra— y se expande,

después del 11-S, a otros países como España. La policía cargará bajo esa lógica

antes del inicio de las marchas y, además, con más facilidad sobre el grueso de las

manifestaciones —hiriendo tanto a los pacíficos como a los más extremistas—. Así,

las detenciones masivas de carácter preventivo no sólo se practican en las ciudades

norteamericanas —como en las movilizaciones contra la guerra de Irak— sino tam-

bién en Barcelona, cuando en la protesta convocada en el centro de Barcelona, el 12

de octubre de 2003, la policía organiza “filtros” previos a la marcha y detiene de

“forma preventiva” a unas 30 personas (El País, 12/10/03). También aumentan las

prohibiciones de celebraciones o reuniones públicas, acompañadas de barreras

policiales y otras actuaciones de carácter preventivo que terminan a menudo en

contundentes cargas: así, por ejemplo, en Barcelona se organiza una barrera poli-

cial que impide el inicio de la tradicional manifestación del 23 de abril de 2003,

disolviendo con cargas a los concentrados (El Periódico, 24/04/03) y en Madrid se

reprime con extrema dureza las protestas contra la guerra de Irak.

Con relación a la protesta okupa debemos decir que en este periodo pierde

visibilidad pública y cede su protagonismo a las importantes movilizaciones que se

producen en el contexto de la formación de un ciclo de protesta más global (la cam-

paña contra la globalización y el Banco Mundial en junio de 2001; las movilizacio-

nes contra la reunión del Consejo de Ministros de la UE en marzo de 2002; y

finalmente las acciones de masas contra la guerra de Irak, en el 2003), en las cua-

les participa de forma amplia. De hecho, resulta obvio que en este periodo los

Centros Sociales Ocupados, en una actividad menos visible, han contribuido a

crear las condiciones de aparición y eclosión del conjunto de movimientos socia-

les emergentes, difundiendo repertorios de acción más desafiantes —como la des-

obediencia civil o la acción directa—, e influyendo en que estos incorporen

experiencias y prácticas políticas —como el trabajo descentralizado y en horizon-

tal— aprendidas dentro del movimiento (Herreros, 2003). En Barcelona esas con-

fluencias entre la protesta global y la okupa se materializan en proyectos

innovadores como el del CSO Can Masdeu, okupado en el 2002, o en iniciativas

contra-informativas ambiciosas como los periódicos surgidos en el contexto de las

contra-cumbres de 2001 (EstàTotFatal) o de 2002 (Altaveu). Especial interés tienen

los “Espacios liberados contra la guerra” de 2003, protagonizados mayoritariamente

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JAUME ASENS LLODRÀ

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por personas y colectivos ajenos al movimiento de las okupaciones pero que utili-

zan la okupación como medio de protesta. En este caso, la okupación de edificios y

espacios públicos no sólo se convierte en una herramienta que permite visualizar

el conflicto que genera la guerra de Irak, sino que además vincula la guerra exterior

con la guerra interior con lemas como “Otra guerra es posible” o “¿Cuál es tu gue-

rra?”, en referencia a problemas sociales como la especulación, la precariedad o la

inmigración.


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