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El patriarcado productor de mercancías

Roswitha Scholz :: 23.01.21

Roswitha Scholz (1959) es una feminista que formó parte del conocido grupo Krisis (“Manifiesto contra el trabajo”), y desde 2004, junto a Robert Kurz, Anselm Jappe, y otros, comenzaron a editar en Alemania la revista Exit!. Ha desarrollado durante las últimas dos décadas una teoría de la relación entre patriarcado y capitalismo, que polemiza con diversas corrientes de pensamiento, desde el marxismo obrerista, al feminismo marxista o la teoría queer.

Roswitha Scholz: El patriarcado productor de mercancías

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Tesis sobre capitalismo y relaciones de género

 

Roswitha Scholz (1959) es una feminista que formó parte del conocido grupo Krisis (“Manifiesto contra el trabajo”), y desde 2004, junto a Robert Kurz, Anselm Jappe, y otros, comenzaron a editar en Alemania la revista Exit!. Ha desarrollado durante las últimas dos décadas una teoría de la relación entre patriarcado y capitalismo, que polemiza con diversas corrientes de pensamiento, desde el marxismo obrerista, al feminismo marxista o la teoría queer. Scholz intenta proponer un marco amplio que permita comprender la potencia del sistema capitalista en su intrínseca relación con la relación de géneros patriarcal, tanto en sus formas modernas como postmodernas.

 

Parto de que lo que constituye la totalidad no es sólo el valor en cuanto sujeto automático, sino que asimismo hay que tener en cuenta el “detalle” de que en el capitalismo también tienen lugar actividades reproductivas que realizan sobre todo las mujeres. En este sentido la “escisión del valor” sostiene que las actividades reproductivas, pero también los sentimientos, propiedades y actitudes asociadas a ellas (sensualidad, emo­cionalidad, cuidado, etc.), determinadas en lo fundamental como femeninas, están escindidas del valor/plusvalor. Las acti­vidades reproductivas que el capitalismo delega en las mujeres tienen por tanto un carácter distinto al del trabajo abstracto, y por eso no pueden subsumirse sin más bajo este concepto; se trata de una dimensión de la sociedad capitalista que no puede comprenderse desde el sistema conceptual marxiano. Esta di­mensión forma parte de la misma realidad social que el valor/plusvalor, le pertenece necesariamente, pero por otra parte está fuera de su ámbito y es por ello un presupuesto del mis­mo. (Plus)Valor y escisión están en una relación dialéctica entre sí. El uno no puede derivarse del otro, sino que cada uno surge del otro. En esta medida la escisión del valor puede entenderse como una meta–lógica que abarca las categorías de la esfera económica.» (Roswitha Scholz)

 

De la «Presentación» de El patriarcado productor de mercancías

En la lucha inmediata por la superación de nuestras condicio­nes materiales y espirituales de existencia, el contexto actual, ha afirmado correctamente la necesidad del cuestionamiento de aquellos roles, relaciones sociales y conductas que usual­mente son relegadas a la “esfera privada” y que se intentan pasar por naturales e históricas, y que no son más que cons­trucciones sociales, y, por lo tanto, mutables. Combatir aquella “normalidad”, que tanto nos daña, se ha vuelto prioritario. Sin embargo, cualquier construcción social –y las circunstancias que la originan–, con la simple voluntad, de manera individual, aisladamente, o en pequeños “grupos seguros” –que siempre estarán amenazados por un entorno hostil, siendo susceptibles a reproducir prácticas estructuralmente violentas–, no puede ser destruida. Desprenderse totalmente de aquella “herencia” nefasta es una ilusión subjetivista. En cualquier sociedad, la vida está determinada por la forma en que se organiza la pro­ducción de sus condiciones de existencia: liquidar las bases ma­teriales y relaciones sociales que renuevan y mantienen dicha sociedad, es eminentemente una tarea de carácter colectivo y social.

Por otra parte, cualquier lucha “reivindicativa”, “separada” o “parcial”, siempre corre el riesgo de ser recuperada por el sis­tema de dominación, anulando su potencialidad subversiva, si es que no apunta a la raíz y al origen que la produce. Además, el “identitarismo” y la “ultrapolitización” de lo particular, son un peligro que se encuentra a la vuelta de la esquina, ya que puede fomentar aún más la atomización de las y los individuos, tal y como lo promueve la lógica de la separación intrínseca al capital. Si nos encerrarnos en “lo particular”, creamos ghettos diferenciados, apostando a la constitución de “comunidades restringidas” –enfrentadas a otras “comunidades restringidas” distintas–, y no a la constitución de una comunidad humana mundial que cuestione de manera total este mundo.

 

 

El patriarcado productor de mercancías

Tesis sobre capitalismo y relaciones de género (fragmento)

 

A la ideología que dominó desde mitad de los años 80 hasta los años 90, que sostenía que nos encontrábamos ante una “confusión de los sexos”, le ha seguido un desengaño. Resulta patente que no se ha avanzado tanto en la tan ensalzada igua­lación de los sexos y que el “juego deconstructivista con los signos” no ha aportado gran cosa.
El “redescubrimiento” de la teoría marxista, por un lado, y la comprensión de que el feminismo no se ha vuelto de ningu­na manera anacrónico y superfluo, aunque ya no pueda con­tinuarse en la senda de las variantes de las últimas décadas, exigen ahora, desde mi punto de vista, un nuevo marco teó­rico marxo–feminista que permita dar cuenta de la evolución actual después del final del “socialismo real” y del avance de la crisis mundial del capitalismo. Pues resulta evidente que en el siglo XXI no es posible enlazar sin solución de continuidad con las concepciones marxistas tradicionales. Sin desarrollo crítico tampoco es posible una conexión directa con aquellas teorías en las que yo misma me voy a apoyar en parte en lo que si
gue, como por ejemplo la “Teoría Crítica” de Adorno, aunque en esas investigaciones, según mi parecer, se ofrezcan impor­tantes aportaciones para una teoría del presente que plantee una crítica del patriarcado. Así pues, hay que modificar también algunos planteamientos que se han apoyado en Adorno y en la Teoría Crítica en general en el debate feminista de los últimos 20 años. Sin embargo, esto es algo que no podré abordar aquí de manera detallada,
En lugar de eso, desearía presentar algunos aspectos de la teo­ría de las relaciones de género que defiendo, de la teoría de la escisión del valor, que he elaborado a partir de la confronta­ción con las mencionadas concepciones teóricas. Las relacio­nes de género asimétricas actuales, tal como mostraré, ya no pueden ser analizadas en el sentido de las relaciones de géne­ro “clásicas” propias de la modernidad; sin embargo, resulta imprescindible alcanzar una comprensión clara de los orígenes de la historia de modernización. El punto de referencia teóri­co es, además de la mencionada “Teoría Crítica” de Adorno, una nueva teoría crítico–fundamental del “valor” y del “trabajo abstracto” como desarrollo de la Crítica de la Economía Política de Marx, cuyos representantes más prominentes en las últimas décadas han sido Robert Kurz y, en parte, Moishe Postone. Pretendo dar un giro feminista a sus planteamientos. En ese contexto abordo también ciertas tendencias de la individuali­zación posmodernas. (…)

 


El texto completo y el libro en el que está incluido el ensayo «El patriarcado productor de mercancías. Tesis sobre capitalismo y relaciones de género», en PDF se descarga aquí.


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