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Entrevista con Robert Kurz

07.05.04

Contracorriente: m.vallseca@telefonica.net

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EXIT http://www.exit-online.org
La globalización debe adaptarse a las necesidades de las personas, y no al contrario

Entrevista con Robert Kurz

IHU On-Line entrevistó al sociólogo y ensayista alemán Robert Kurz para la presente edición, por e-mail. Nacido en 1943, Kurz estudió Filosofía, Historia y Pedagogía. Actualmente vive en Nurenberg como publicista autónomo, autor y periodista. Fue cofundador y redactor de la revista teórica Krisis - Beiträge zur Kritik der Warengesellschaft (Krisis – Contribuciones para la Crítica de la Sociedad de Mercancías). El área de sus trabajos abarca la teoría de la crisis y de la modernización, el análisis crítico del sistema capitalista mundial, la crítica del iluminismo y la relación entre cultura y economía. Publica regularmente ensayos en periódicos y revistas en Alemania, Austria, Suiza y Brasil. Su libro O Colapso da Modernização (São Paulo: Paz e Terra, 1991), también editado en Brasil como O Retorno de Potemkin (São Paulo: Paz e Terra, 1994) y Os Últimos Combates (Petrópolis: Vozes, 1998), provocaron grandes discusiones y no solo en Alemania. Más recientemente publicó Schwarzbuch Kapitalismus (El Libro Negro del Capitalismo) en 1999, Weltordnungskrieg (La Guerra de Ordenamiento Mundial) y Die Antideutsche Ideologie (La Ideología Antialemana) en 2003, no editados en portugués. De Kurz, publicamos un artículo en la 26ª edición, del 15 de julio del 2002. La entrevista siguiente a Robert Kurz, concedida a IHU On-Line, en alemán, se encuentra disponible en el sitio www.exit-online.org. La traducción de la entrevista es de CP Traducciones.

IHU On-Line – En Brasil, está creciendo el desempleo con un gobierno de izquierda del que se esperaba una solución para ese problema. ¿Por qué el desempleo parece una cuestión sin solución? ¿Hay algún otro modelo alternativo al binomio empleo-desempleo para nuestras sociedades?

Robert Kurz – Es una contradicción fundamental en la forma de producción capitalista moderna, que por un lado se basa en la permanente transformación de la energía humana en capital, y por otro es obligada a competir por el desarrollo de las fuerzas productivas, lo cual transforma la mano de obra en un objeto superfluo. En el pasado, esta contradicción siempre pudo compensarse a través de la expansión de los mercados. No obstante, en la tercera revolución industrial de la microelectrónica, el efecto de racionalización es duradero y mayor que el efecto de expansión. Hasta hoy, todos los modelos para vencer esta crisis global no obtuvieron resultados, porque no tienen en consideración la lógica obsoleta de transformación del trabajo en capital y solamente se ocupan de la administración de la pobreza. Si nos volvemos improductivos y hay cada vez más recursos que siguen improductivos, deberemos, en principio, cuestionar categóricamente los actuales hábitos y formas de producción. Ante este dilema, la discusión retrocede y en cierta manera se ralentiza.

IHU On-Line - ¿Cómo ve usted la relación entre Estado, mercado y sector terciario? ¿Y el futuro de los partidos políticos y sindicatos?

Robert Kurz - La política como tal se convierte en un modelo en extinción. Esencialmente, el Estado y la política responden únicamente a las consecuencias de procesos ciegos de mercado y de competencia. Si esas consecuencias ya no se pueden controlar, la capacidad de la política desaparece. Solo podemos ser un sujeto de la política, si somos también sujetos del trabajo y del capital. Cuanto más se desligan las personas de la lógica trabajo/capital, más sin sentido se vuelven las esperanzas en el Estado. Por este motivo, muchos ya no creen en los partidos políticos. El quehacer político como tal se convierte hoy en cierto sentido en una rotación en el vacío (1). Las organizaciones no gubernamentales no constituyen una alternativa, una vez que se perciben como meras empresas no críticas y de reparación de las sociedades totalitarias de mercado. Deberían esforzarse abiertamente en oponerse al orden de los hechos y pensar en un mundo más allá del mercado y del Estado, no como organizaciones subalternas de ayuda paralela o incluso inherentes a la administración capitalista de la crisis, sino en contraposición a todo ello. Los sindicatos también permanecen inactivos, porque solo fueron concebidos para la expansión histórica del trabajo asalariado. En la actual crisis global, este terreno social se estremece. Antes podía haber espacio para la demanda sindical al Estado y a las empresas. Pero en vista de las actuales exigencias, los sindicatos están paralizados, porque quedaron presionaros de la lógica del trabajo asalariado y porque asumieron la responsabilidad del sistema vigente.

IHU On-Line – ¿Cuales son sus divergencias con la idea de flexibilización del trabajo de Ulrich Beck y las ideas de trabajo inmaterial de André Gorz? ¿Cómo ve usted la reflexión de Paolo Virno y Maurizio Lazzarato?

Robert Kurz – Hace algunos años que se están debatiendo nuevos conceptos que sin embargo no contribuyen mucho a un análisis crítico, porque provienen del discurso de la administración de la crisis. La flexibilización, que fue elogiada como método de auto-realización, es en realidad, un método de auto-adiestramiento a las extrañas exigencias del sistema en crisis. Las personas deben analizarse a sí mismas como su propio capital humano, cada uno debe ser una pequeña empresa, cada individuo debe ser un medio único de auto valorización. Ser flexible parece no significar más que degradarse como un autómata, que mecánicamente reacciona a las órdenes y señales del mercado. Es la forma más sutil de deshumanización. En el mismo terreno, se encuentra el concepto de trabajo inmaterial que pertenece al discurso de la sociedad intelectual o a la sociedad de la información. En primer lugar, una gran parte de las así denominadas actuaciones/actividades inmateriales en los campos de la medicina, cultura, educación, asesorías, etc., son poco caracterizables como capitalistas. No se trata pues, de amplios campos de aprovechamiento del capital, o sea, transformación del trabajo en capital, como en el pasado en la industria automovilística. Al contrario, estos campos aparecen según la lógica capitalista como costos (sociales o empresariales). En segundo lugar, se intenta asimismo, dentro del contexto capitalista, reducir y adaptar las potencias de los campos inmateriales a través de la racionalización y la privatización. Por medio del proceso ciego de desarrollo capitalista, surgirán posibilidades civilizadoras que sobrepasarán el sistema moderno de producción, porque esas ya no pueden ser proscritas de la lógica de trabajo, valor, producto y capital. El concepto de trabajo inmaterial se vuelve así una contradicción en sí mismo, porque las actividades y posibilidades inmateriales se oponen específicamente a la abstracción capitalista del trabajo. No tiene sentido modificar solamente el concepto moderno de trabajo, debe ser categóricamente negado.

IHU On-Line – ¿Cual es el papel de la Universidad en una sociedad con grandes masas de desempleados?

Robert Kurz - Las universidades son las instituciones clásicas para la educación. Como todas las instituciones civiles, se basan en la economía de la sociedad del trabajo de masas, o sea, en provecho del capital. Como campos secundarios en los que la lógica del aprovechamiento no fue directamente eficiente, las universidades fueron consideradas como un cierto lujo intelectual de investigación, formación y reflexión crítica en la historia de la expansión capitalista. En el auge de la expansión, en la era de la industria fordista (industria automovilística), por un tiempo pareció que hasta los hijos de la clase trabajadora, en gran escala, tendrían acceso a las universidades, como si fuese posible sustituir los trabajadores de masas por intelectuales de masas. Pero eso fue una ilusión porque, a fin de cuentas, la educación capitalista solamente puede existir de forma elitista en base en el trabajo de masas. Desde que la expansión histórica se transformó en contracción histórica, también las universidades sintieron la crisis global de la tercera revolución industrial. Una sociedad de masas de desempleados es una sociedad de necesidades financieras. Para los campos secundarios, entre ellos la educación, desaparece significativamente la financiación. Cuanto más dificultan los políticos la necesidad de inversiones en la educación para la competencia en el mercado mundial, más dificultades y restricciones encontrarán las escuelas y universidades. Los administradores, funcionarios e ideólogos del sistema quieren vencer esta contradicción, reduciendo la educación social y los contenidos. El concepto de elitización se impuso nuevamente, a través de la privatización, las mensualidades caras, y fomentando menos universidades de punta, lo que produjo en una escala menor la calificación para el mercado mundial, a medida que los costos superfluos de la educación se cortaron. El capitalismo no puede sustituir a los trabajadores de masas por intelectuales de masas, sino, solamente por la barbaridad analfabetizada de masas. Pero la restricción social, se desquita con la restricción intelectual en los programas curriculares de las universidades. La ciencia debe transformarse directamente en máquina capitalista de utilidades; la lógica económica empresarial devora la investigación libre, y la reflexión crítica sucumbe como lujo innecesario. Una masa creciente de analfabetos desempleados aparece súbitamente con una pseudo-élite de intelectuales idiotas funcionales, que se declaran incapaces de manejar el grado de socialización alcanzado, altamente complejo e híbrido. Las universidades solo podrán apartarse de esta tendencia de descivilización, cuando se opongan al elitismo (Elite-Lobbysmus) y al reduccionismo económico. Deberá haber un movimiento de “científicos desobedientes”, que se comprometan con los nuevos movimientos sociales, sin tener en cuenta la antigua y paralizada clase política de izquierda. Si las probabilidades continuaran siendo pocas, la comunidad de docentes y alumnos deberían pasar a la subversión intelectual y transformar la universidad en campo experimental para una cultura de oposición.

IHU On-Line – ¿Cuáles son los principales desafíos de la globalización?

Robert Kurz - Constantemente se nos predica que debemos adaptarnos a la globalización. La globalización es realmente irreversible, y no puede haber marcha atrás para la reproducción nacional de la sociedad. Pero la tarea consiste en que la globalización se adapte a las necesidades de las personas, y no al contrario. A largo plazo, eso solo será posible, si la sociedad mundial se libera del juego del economismo real y organiza sus amplios recursos de una forma nueva, más allá del mercado y del Estado. Para marchar unidos por ese camino, los movimientos sociales discrepantes deben estar a la misma altura que las transnacionales del capital. Ese es también el desafío decisivo de los sindicatos. Deben liberarse de su forma de organización nacional. En cuanto a la forma del partido político, en esencia, permanece ligada al marco nacional estatal, y por consiguiente hoy día es reaccionaria; el combate social debe volverse fundamentalmente transnacional como la economía empresarial capitalista. Pero hasta ahora los nuevos movimientos sociales están todavía orientados más en el sentido tradicional internacional que en el realmente transnacional. Esto se explica porque estos movimientos todavía se orientan en las formas pasadas de regulación estatal (nostalgia keynesiana). Estas formas de regulación no pueden, sin embargo, expandirse en el plano de las transnacionales de la globalización, porque no existe un estado mundial. Con ello, queda claro que actualmente la conciencia de la oposición se aferra a las categorías obsoletas del sistema moderno de producción de mercancías. Nación, “trabajo” y forma de mercancías deben ser superadas. Mientras los movimientos sociales discrepantes todavía se relacionen positivamente con esas categorías, serán influenciables por el populismo nacionalista y las tendencias racistas y anti-semitas. Uno de los mayores desafíos de la globalización es rechazar con fuerza estas falsas alternativas.

IHU On-Line - ¿Cómo caracterizaría a la sociedad por la que el grupo Krisis apuesta?

Robert Kurz - Desgraciadamente, tengo que decir que el grupo Krisis vigente hasta ahora ya no existe. El grupo se ha deshecho porque había divergencias sobre la crítica del Iluminismo y la forma moderna “masculina” del sujeto. Respecto a esto, algunas personas querían desmantelar nuestro debate. La mayoría de la hasta ahora redacción de Krisis publica ya una nueva revista teórica llamada EXIT!. Ya conocemos por la historia de las izquierdas tales escisiones. Por lo que parece, ellos no se dejan intimidar por las nuevas exigencias. Unos se quedan parados, otros van hacia adelante. Pero eso no cambia en nada el carácter social de la iniciativa. El nuevo grupo también es una asociación libre para la teoría crítica fuera de las instituciones académicas. Nosotros no somos, en el sentido dogmático de la palabra, anti-académicos, pero contamos también con personas del servicio institucional de ciencias. Se trata de saber si se llevará la crítica emancipadora a las universidades. Esto únicamente será posible no solo a través de los contenidos sino también de una posición independiente institucional. Tal vez este sea el futuro de las reflexiones críticas intelectuales, es decir, la auto-organización en grupos autónomos que se desliguen de las tutelas burocráticas.

(1) En el original alemán: Der ganze politische Betrieb ist nur noch ein Leerlauf. (Nota do IHU)

UNISINOS - Centro de Ciencias Humanas www.ihu.unisinos.br/

27 de Abril 2004

Original en alemán: www.exit-online.org

Traducción al portugués: http://obeco.planetaclix.pt/

Traducción del portugués al español: Contracorriente, m.vallseca@telefonica.net


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