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Cada nuevo año es posible definir nuevas metas

Jaime Yovanovic (Profesor J) :: 31.12.22

Las metas anuales personales y sociales hasta el año 2019-2020 cambian definitivamente a causa del estallido social, pues ahí se hace presente nuevamente la potencia social, el miedo pánico, el cuco de esa construcción política del poder que llamamos estado. La potencia social radica en el instinto, en las sensaciones, en el inconsciente colectivo, no radica en el pensamiento, la razón y la conciencia, que es el terreno donde operan las ideologías

Cada nuevo año es posible definir nuevas metas

Por Jaime Yovanovic (Profesor J), miembro de la Comunidad Reverde.

 

Las metas anuales personales y sociales hasta el año 2019-2020 cambian definitivamente a causa del estallido social, pues ahí se hace presente nuevamente la potencia social, el miedo pánico, el cuco de esa construcción política del poder que llamamos estado.

 

La potencia social radica en el instinto, en las sensaciones, en el inconsciente colectivo, no radica en el pensamiento, la razón y la conciencia, que es el terreno donde operan las ideologías buscando atraer seguidores por medio de argumentos lógicos o interpretación de la realidad por medio de símbolos que operan pasando por alto los temas de fondo, como el anticapitalismo que moviliza diferentes ideologías en la misma forma que una religión, instalando una fe que no ayuda a una mayor comprensión pues desconoce lo otro, no saben como es vivir sin capitalismo, sólo saben (o les enseñan) a estar en contra del capitalismo, pero no pueden enseñar las formas de vida no capitalista ya que esconden la estrategia que defienden, que es de manejar el capitalismo por medio del estado. Esas ideologías piensan que por medio del manejo de los instrumentos del poder capitalista podrán acabar con los dueños del poder cuando lo que consiguen es solamente un nuevo estado opresor, como ha sucedido en Rusia, en China, en Nicaragua y el Venezuela.

 

La potencia social la pudimos ver en su faceta constructiva en el período de gobierno de Allende, donde la “lucha” anticapitalista no era de ir contra el capital, sino a favor de otra forma de vivir, de producir y relacionarnos. Miles de campesinos constituyeron los Consejos Comunales Campesinos que en tierras recuperadas producían alimentos que llevaban a los Almacenes Populares donde eran distribuidos hacia los Campamentos de Pobladores Sin Casa. La autogestión y la economía directa eran los instrumentos económicos mientras la democracia directa y el consenso eran los instrumentos políticos de administración de los asuntos de todos por ellos mismos.

 

Pero vino el golpe militar y durante un tiempo la resistencia fue por parte de algunos grupos ideológicos organizados que luchaban por el pueblo que por fin se incorporó llamándose unos a los otros en la barricadas incendiarias que llevaron a los milicos a negociar con las cúpulas de los partidos y de la iglesia católica que veían a sus militantes, feligreses y curas de base sumando esfuerzos en las barricadas con miles y miles de habitantes de los barrios periféricos de las ciudades. Era estar allí y ver que era lo mismo que el estallido. Los argumentos pasaron a segundo plano, las ideologías fueron sobrepasadas y el instinto y las sensaciones ocuparon su lugar.

 

Los partidos capitalizaron esa potencia social haciéndoles creer que había llegado en fin de las angustias, lo que resultó falso y la gente volvió a las calles en el estallido que dio inicio a la grandiosa multiplicación de las ollas comunes que brotaban como callampas por todas partes. El año 2020 era posible trazarse el objetivo de la producción propia de alimentos para dar sustento autogestionario a las ollas que agrupaban miles y miles, pero el poder rápidamente vio el peligro y corrieron los partidos, iglesias, municipios y demás a cooptarlos ofreciendo el oro y el moro hasta que el gobierno suelta el IFE para traer de vuelta a la gente al mercado capitalista.

 

El año 2020 entonces fue del aplastamiento de la autogestión de las ollas comunes y el inicio de la farándula constitucional que llenó de ilusiones y voladores de luces a la población el año 2021 junto a las “posibilidades” de un gobierno de la izquierda juvenil ilustrada. El año 2022 la potencia social resurge inmaculada, sin rendirse ante las ofensivas del poder para cooptarla y aniquilarla, negándose a participar en las elecciones presidenciales en la que votaron en primera vuelta solamente un 45% de los electores otorgando un 25% a Boric y un 27% a Kast. En la segunda vuelta la votación subió de 45 a 54% y como Boric no tiene más piso fue el voto contra kast lo que le permitó “ganar” la elección.

 

El año que termina fue el año de la desilusión de esa izquierda de salón que acrecentó la represión y militarización del pueblo mapuche, de los inmigrantes, estudiantes secundarios y vendedores ambulantes, por lo tanto este nuevo año que comienza debe ser el inicio de la recuperación del protagonismo social en medio de una crisis general del capitalismo, de la economía, de la sanidad, del ambiente.

 

Ejes de la recuperación del protagonismo social mediante el despliegue de la potencia

 

Crisis de los partidos y vanguardias. Cuadros y militantes de los partidos se van y se forman partidos nuevos. Una forma de contribuir sería que en vez de formar nuevas agrupaciones, abandonen la visión macro de la toma del poder y observen a su alrededor las posibilidades de autoorganización entre vecinos de espacios de autoayuda mediante producción propia de alimentos y medicinas naturales.

 

Cambio de carácter de las huertas. En vez de hacer de la huerta un foco de atracción, dedicarla derechamente a la producción de alimentos y semillas para regalar a vecinos. Incentivo a la huerta en casa con o sin patio. Salir a huertear, no quedarse con la propiedad de la huerta, sino salir a estudiar terrenos y posibilidades para hacer otras. Si este año toda huerta consigue que hagan una o dos más habremos dado un gran paso hacia la autogestión generalizada.

 

Producción de remedios en frascos. Difusión interna en cada barrio de l@s conocedores de medicina natural y elaboración de formas propias de cuidado y autocuidado de enfermos, embarazadas y otros.

 

Comienzos de la desescolarización mediante conversaciones entre profesores, estudiantes, apoderados y vecinos sobre como educar a l@s niñ@s en cada barrio.

 

Servicios públicos y comerciales en el barrio. Realizar catastro por barrio de profesionales dispuestos a atender vecinos mediante un precio especial con sentido comunitario. Lo mismo para artesanos y pequeños productores.

 

Fines de semana artístico-culturales. Catastro e invitación a los artistas y creadores del barrio para realizar presentaciones en plazas y lugares abiertos y frecuentados del barrio.

 

Estos no son propuestas, sido ideas que junto a muchas otras muestran que podemos hacer mucho poor la vida compartida en el barrio.

 

Feliz año nuevo y deseos de protagonismo social con autonomía este nuevo año.

A reverdecer las ciudades y nuestras vidas.


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