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¿Qué podemos hacer ante el “deseo de capitalismo”?

Raúl Zibechi :: 09.01.23

el deseo de capitalismo es global, por lo menos en América Latina es potente. En el continente se expresa en todos los sectores populares, indígenas, negros y mestizos, entre campesinos y periferias urbanas. Millones han emigrado atraídos por el sueño de mejorar su vida y huyendo de miserias y persecuciones. Muchos más desearían hacerlo, como lo evidencian las constantes caravanas que salen de países centroamericanos. Lo segundo es que se trata siempre de salidas individuales, y éste es un gran triunfo del capitalismo.

En Movimiento

¿Qué podemos hacer ante el “deseo de capitalismo”?

Raúl Zibechi

Poco después de las manifestaciones en Cuba en 2022, fueron publicados varios artículos en la prensa local, algunos realmente interesantes. El texto de Iramis Rosique Cárdenas titulado “Cuando la reacción tiene público: malestar antiestatal y deseo capitalista en Cuba”(https://bit.ly/3IAQjoD) tiene una enorme virtud: reconoce que en la isla amplias camadas de la población desean el capitalismo e intenta comprenderlo sin condenarlo.

La autora sostiene que “una franja no despreciable de la población cubana desea vivir en el capitalismo como solución a los problemas que le atormentan”. Agrega que existe un conjunto de factores que llevan a un parte de los cubanos a buscar la salida de su “malestar antiestatal” por el lado del capitalismo. En gran medida, nos dice, porque el Estado del bienestar se ha ido retirando al punto que ya no puede seguir cumpliendo el pacto social con la población.

Parece evidente que para poder transformar, debemos primero comprender lo que sucede, qué siente y qué desea la gente común, cuáles son sus principales preocupaciones y urgencias. Para muchas, la alternativa a un capitalismo depredador que les bloquea todo futuro, es la búsqueda de la salida individual que siempre supone más capitalismo.

En este punto me parece necesario ser claros. Lo primero es que el deseo de capitalismo es global, por lo menos en América Latina es potente, no se reduce a Cuba, aunque en la isla se expresa de forma muy particular como rechazo al socialismo. En el continente se expresa en todos los sectores populares, indígenas, negros y mestizos, entre campesinos y periferias urbanas.

Millones han emigrado atraídos por el sueño de mejorar su vida y huyendo de miserias y persecuciones. Muchos más desearían hacerlo, como lo evidencian las constantes caravanas que salen de países centroamericanos.

Lo segundo es que se trata siempre de salidas individuales, y éste es un gran triunfo del capitalismo. El mismo sistema que destruye la vida de las poblaciones, “ofrece” supuestas salidas siempre que sean particulares, negando de ese modo lo común, lo comunitario. Cada solicitud de los migrantes es aceptada o rechazada de una en una, aunque las deportaciones se producen en masa.

Pero esto no pude ocultar la cuestión central: nuestros jóvenes, nuestras jóvenas, están siendo atraídos por el capitalismo a través de la emigración, de la incorporación al narcotráfico y a otras formas del crimen organizado, del consumismo y de la utopía de que ese es el camino para superar la pobreza. Ante esto, los movimientos de abajo no tenemos respuestas reales, más allá de insistir en la necesidad de la lucha colectiva, de seguir en nuestras trincheras, de no abandonar.

De algún modo, respondemos a problemas reales con discursos morales, siendo ésta una debilidad mayor que no sólo no consigue resolver los problemas, sino que además nos coloca en lugar poco favorable porque debilita los valores que defendemos al quedarnos sólo en el discurso.

Sabiendo que no podemos ni impedir ni reprimir ese deseo de capitalismo, además de explicar que las salidas individuales no son soluciones reales, creo que no queda más opción que mostrar lo que pueden hacer los colectivos que resisten. La fuerza de las creaciones colectivas es lo único que puede neutralizar el deseo de capitalismo.

Unas cuantas comunidades de pueblos originarios nos enseñan caminos para neutralizar el capitalismo, en sus prácticas cotidianas. Las realizaciones en salud y educación de muchos movimientos, son respuestas concretas a las necesidades más urgentes de los pueblos. Además, los territorios de los pueblos buscan la belleza, la diversidad de colores, la espiritualidad y la fiesta, ya que no sólo se conforman con proveer recursos materiales para los cuidados colectivos.

La multiplicación de hermoso murales realizados por las bases de apoyo zapatistas, los cuidados de los más hermosos sitios naturales que realizan los pueblos originarios, la esmerada preparación de sus fiestas y la apertura de festivales artísticos, forma parte del empeño en hacer visible que el mundo nuevo y otro creado abajo, es más interesante que el del capitalismo.

Aún así, es inevitable que muchas personas sigan soñando con acumular riquezas, con una vida de lujos probablemente encandilados por la publicidad del sistema. Debemos aceptar que hayan personas que elijan este camino, pero también debemos tender puentes con ellas, salvo que tengan actitudes violentas y estén aliadas con el paramilitarismo y el narcotráfico, y las diversas manadas armadas del Estado.

 


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