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Chile: Análisis de los resultados del domingo 7

Jaime Yovanovic (Profesor J) :: 08.05.23

La derecha ha obtenido una victoria de urnas indesmentible y la izquierda piensa que la población está virando ideológicamente hacia ese lado y se desesperan, se desmoralizan y muchos preparan maletas o la botella de cianuro, debido a que no acompañan la realidad y viven entre las cuatro paredes de la pelea izquierda-derecha por los asientos del poder, ya que nos han acostumbrado desde pequeños a que existe allá arriba un ser todopoderoso del que no podemos escapar, mientras acá en la tierra la propiedad capitalista estructura los mecanismo y engranajes por los cuales debemos caminar creyendo que “la vida es así”.

Análisis de los resultados del domingo 7

Jaime Yovanovic (Profesor J)

 

La derecha ha obtenido una victoria de urnas indesmentible y la izquierda piensa que la población está virando ideológicamente hacia ese lado y se desesperan, se desmoralizan y muchos preparan maletas o la botella de cianuro, debido a que no acompañan la realidad y viven entre las cuatro paredes de la pelea izquierda-derecha por los asientos del poder, ya que nos han acostumbrado desde pequeños a que existe allá arriba un ser todopoderoso del que no podemos escapar, mientras acá en la tierra la propiedad capitalista estructura los mecanismo y engranajes por los cuales debemos caminar creyendo que “la vida es así”, tema en el que insisten los profesores en las escuelas, los curas en las iglesias, los médicos en los consultorios, los medios informativos, los artistas que venden su canto y los escritores deseosos de vender sus libros.

 

Contra todo ese engranaje que de por si es generador y reproductor de ideología, pretenden los niños bien del Frente Amplio “hacer cambios” cuando lo que han logrado es la algarabía y jolgorio en la carrera de saltitos alegres por copar cargos del estado y de las empresas como parte importante que son de la nueva juventud ilustrada que pretende un nuevo siglo de las luces, a los cuales se ha unido con gracia y simpatía el Partido Comunista con su generación vedette de chicas hermosas y bien maquilladas ocupando cargos . Han confundido el feminismo con el marketing de los cuerpos de mujer.

 

Ha ocurrido exactamente lo que ha sucedido en todos los países donde ha ganado el progresismo, que entregan los gobiernos a la derecha, y hoy día ese progresismo ha dejado de serlo para “adaptarse” a los nuevos requerimientos de los fuertes cambios económicos y tecnológicos a nivel mundial, pero entendiendo bien que son los cambios que requiere el actual proceso de acumulación que ya no extrae sus ganancias de la plusvalía sino de las materias primas y la circulación financiera-mercantil, o sea, de la mayor y cada día mayor destrucción de la naturaleza. Por eso los sindicatos ya eran, ya no cortan ni pinchan, salvo en negociar con los patrones, lo que ha engordado aún más a las burocracias dirigentes.

 

En este terreno donde no hay adonde ir debido a que están limpiando los campos y amontonando más aún en las ciudades a los campesinos, originarios e inmigrantes, sólo queda luchar por el bolsillo, la sobrevivencia personal y de la familia. No hay espacio para utopías y menos aquellas utopías de tiempos atrás de otras realidades. Basta ver como enseñan el manifiesto comunista en China, el principal país capitalista del mundo con una casta dirigente que ha pisoteado el libro “1984” de Orwell porque ahí muestra hacia donde van estos regímenes de ”izquierda”, ahí los tienen a todos como engranajes proletarios de las relaciones del capitalismo de estado.

 

Las izquierdas de la lucha armada no contribuyen en nada debido a que se han cerrado en el objetivo de la “toma del poder” y hoy día sólo culpan de la victoria de la derecha al entreguismo, cobardía y pusilanimidad de la izquierda gobernante, queriendo decir que ellos no son ni entreguistas, ni cobardes ni pusilánimes, o sea, quieren ser ellos los que gobiernen porque ahora si que si, tal vez con mano de hierro como Ortega de Nicaragua.

 

O sea que para todas las izquierdas el problema no es el estado, la economía, el poder y las empresas destructivas, sino el gobierno. Los zapatistas llevaron su candidata presidencial y todos pensaban que se inclinaban a la vía electoral, pero luego vieron que tras las eleciones se constituyeron en autogobierno. Óscar Olivera, presidente de los trabajadores fabriles y cabeza de la guerra del agua de Cochabamba, Bolivia, lo entendió así, rechazó el ministerio que le ofreció el progresista Evo Morales y abandonando sus cargos fue a vivir en la periferia y junto a la Fundación Abril hoy trabaja barrial y localmente desplegando entre vecinos la autogestión en la producción de alimentos y formas de vida comunitaria. Los kurdos etán haciendo lo mismo desde la revolución de Rojava y los autogobiernos locales.

 

Hoy día ya no es más la lucha por el gobierno, el estado y el poder para iniciar “cambios” desde arriba instalando uno que otro miembro de un partido de “izquierda”, sino el cambio cotidiano de formas de vida y de asegurar el alimento, las medicinas y la educación de los hijos, que según el sistema lo logramos distanciándonos de los demás y peleando cada uno por lo suyo para introducirnos en los mecanismos ya establecidos. La lucha entre partidos favorece esta división y estimula la ideología de dependencia al sistema.

 

Los partidos rebeldes criticando a los gobernantes nos traen de vuelta a esas batallas. La crítica sólo ha servido para hacerle la cama o funar a los otros, pero jamás ha servido para cambiar algo. Lo que cambia es la construcción de otro modo de vivir.

 

La mayoría de la población está en ello, viviendo el capitalismo tratando de extraer alguna cosa del sistema y no visualiza otra forma de vivir y sólo tratamos de explicarle que hay algo mejor, pero cuando gobiernan las izquierdas y hacen lo mismo, entonces por lógica la gente prefiere a los propios dueños del engranaje ante que los que hablan lindo mientras militarizan el Wallmapu. La conclusión es que hasta ahora los anticapitalistas reproducen y se llenan los bolsillos con el capitalismo.

 

Por eso van a seguir las victorias y derrotas izquierda-derecha mientras no tengamos algo para mostrar que resuelva de otra forma las necesidades de la gente. Simplemente no seamos capitalistas ni anticapitalistas, pues entendemos que estamos en el capitalismo. Saber estar en el capitalismo no significa aceptarlo, sino saber que hay que vivir de forma no capitalista. Esta es la ecuación clave para avanzar.

¿Como hacer y vivir otra forma de vida? No busque afines ideológicos a menos que viva con ellos, sino que entienda que nuestra educación y cultura ha generado el individualismo y la distancia con los otros.

Yo diría que lo primero es cambiar la vida en el hogar, pues puede ser muy contestatario juntarse un grupo de jóvenes y hacer la mansa toma o la bella comunidad, pero eso resulta artificial, fuera de contexto y no influye en nada en los respectivos hogares que serán muy criticados por los “rebeldes” pero seguirán siendo parte del engranaje general del sistema patriarcal.

 

Hoy día hay muchas familias de jóvenes con hijos que se han constituido en hogares que bien podrían actuar de manera diferente, más participativa, entendiendo que los hijos son personas y pueden cumplir tareas del hogar para entender desde pequeños que no se trata de tareas de hombres y tareas de mujeres, como roles de género. No se trata de ser buenitos en el capitalismo, sino de vivir de otra forma evitando reproducir en casa las jerarquías y el autoritarismo del resto de las instituciones. Lo mismo con las relaciones mercantiles, donde hay que ser muy cuidadosos y pedagógicos.

 

Pero la escuela va a deteriorar su trabajo, pues es el principal factor de la competencia y del individualismo, pues ya se sabe que los amigos se hacen en el recreo y no en clases. En los recreos se ponen a prueba las ideologías y las conductas reproducidas de los padres y madres, los comportamientos van a influir en nuestros hijos y es por eso que nuestra educación en el hogar debe ser más de hechos y prácticas que de discursos disciplinarios de qué hacer o no hacer.

 

El segundo terreno de nuestro trabajo es entre los vecinos de la cuadra de nuestra calle donde podremos descubrir en las veredas, un patio o un espacio un terreno para juegos donde los mayores podemos observar, aprender y conversar entre nosotros y elevar de conjunto nuestra mirada pedagógica para ir perfeccionando cuáles juegos, como compartir chicos, chicas y chiques, etc como para descubrirnos como educadores intercambiando temas de salud, artes, oficios, etc.

 

En tercer lugar pensar en la huerta como espacio de compartir y relacionarnos entre nosotros y con la madre tierra. Enseñar a l@s niñ@s que la tierra es buena y sana, sin armar escándalo cuando la coman.

Aprovechar esa huerta para producir plantas medicinales y así podemos sustituir la química farmacéutica.

 

Para los cumpleaños no hacerlos dentro de casa, sino en el patio abierto, en la vereda y en la calle, que los niños se acostumbren a hacer cosas juntos, que seamos como una familia ampliada.

 

Así en esa cuadra estamos rompiendo los lazos con los hábitos y tradiciones patriarcales y nadie siente la necesidad de discutir izquierda-derecha.

 

Lo demás imagínelo usted, pues no estoy haciendo un manual de cortapalos sino mostrando que es posible.

 

Recuerde lo que decía Galeano, el uruguayo: mucha gente pequeña en lugares pequeños haciendo cosas pequeñas pueden cambiar el mundo.

 

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