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Siguen vigentes tesis del zapatismo en la búsqueda de una vida justa para México

La Jornada Veracruz :: 22.08.23

Entrevista a un viejo militante troskista que hace pensar a las diferentes corrientes de izquierda sobre la experiencia exitosa de las autogobiernos de la autonomía comunitaria zapatista.

 

 

“Siguen vigentes tesis del zapatismo en la búsqueda de una vida justa para México”

 

Abelardo Márquez Morales ha sido militante de izquierda, maestro y miembro activo del Movimiento Zapatista de Liberación Nacional. Desde joven participó en los movimientos estudiantiles, inquilinarios y militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT). Se describió como un “xalapeño por adopción”, pues llegó a Xalapa en 1980, lo que marcó el inicio de su activismo en la Escuela Normal y en varios movimientos estudiantiles a nivel local y nacional, como en la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (Fecsum). Estas experiencias, según relató, ocurrieron en un periodo marcado por la “guerra sucia” en México, lo que resultó en represión y desapariciones de compañeros.

En entrevista con La Jornada Veracruz, resaltó la importancia de la formación política y la solidaridad en la lucha. Recuerda que desde el PRT, se sumó al apoyo a los campesinos, a los obreros y a diversas comunidades oprimidas, lo que luego tomaría otro sentido cuando la identidad y la lucha zapatista lograron unificar a diversas corrientes de izquierda, trascendiendo fronteras y categorías para formar el Frente Zapatista de Liberación Nacional.

Abelardo narró cómo el movimiento zapatista resistió las dificultades y mantuvo su autonomía en medio de la incomprensión y la persecución. Desde la creación de sistemas educativos y de salud autónomos, hasta la cooperación en la producción y la comercialización, el movimiento demostró su resiliencia y determinación en la construcción de un cambio social real.

La conversación también exploró el contexto actual, donde la llegada al poder de un gobierno de izquierda liderado por Manuel López Obrador propició expectativas y desafíos. Márquez Morales subrayó la importancia de que el movimiento de izquierda continúe su lucha por la justicia social y la distribución equitativa de la riqueza, y recuerde que la historia ha demostrado cómo el olvido de estas demandas puede abrir la puerta a la regresión conservadora.

En la Facultad de Sociología, en Xalapa, entró en contacto con compañeros que compartían la tradición de izquierda revolucionaria del trotskismo, específicamente con el PRT. Se incorporó en varias etapas, desde simpatizante, adherente y finalmente militante, con énfasis en la formación política y la comprensión profunda del marxismo revolucionario. El PRT se involucraba en diversos frentes desde sindicalistas hasta ambientalistas y el movimiento urbano popular, y sus esfuerzos se centraron en elevar la conciencia de las diferentes comunidades hacia una transformación social más amplia. La lucha por la vivienda digna también lo llevó a participar en la creación de la Organización de Colonos Solicitantes de Vivienda (Ocosov), y buscar terrenos para las personas que vivían en condiciones precarias en patios de vecindad.

Un aspecto llamativo de su testimonio es la reflexión sobre la importancia de ir más allá de las demandas inmediatas y abogar por un cambio profundo y una verdadera distribución de la riqueza en cada sector, ya sean campesinos o trabajadores urbanos, para elevar su conciencia y persistir en la búsqueda de una transformación genuina.

La vigencia del movimiento Zapatista y su impacto social

Según Abelardo, la formación política de los militantes y la concientización de la población son esenciales para llevar adelante una lucha genuina por la justicia social. Esa lucha inicialmente se centró en los sindicatos y los obreros, considerándolos los sujetos revolucionarios. Sin embargo, a lo largo de los años, este concepto se amplió para incluir a campesinos, colonos e incluso al movimiento indígena.

De ahí que dijera que el levantamiento armado en 1994 en Chiapas, liderado por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), evidenció la importancia de los indígenas como sujetos revolucionarios, lo que desencadenó un cambio en la percepción de quiénes pueden impulsar una transformación social. También abordó la evolución del EZLN y su enfoque en la Liberación Nacional mediante esfuerzos tangibles como la formación de la Coordinadora para la Democracia, la Libertad, la Justicia y la Paz en Chiapas, en 1994, así como la fundación del Frente Zapatista de Liberación Nacional, un esfuerzo para unir a las fuerzas de izquierda en todo el país. Sin embargo, con el tiempo, el EZLN cambió su enfoque y promovió la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, llamando a todos los oprimidos a unirse a su causa.

También recordó cómo el movimiento zapatista mantuvo su vitalidad a pesar de la falta de atención mediática. A pesar de la disolución del Frente Zapatista, el EZLN continuó su labor con la creación de los Caracoles y los municipios autónomos, que todavía funcionan como gobiernos locales autónomos que gestionan la educación, la salud y la producción en las comunidades zapatistas. Dejó en claro que el movimiento zapatista no sólo persiste, sino que también ha evolucionado y diversificado sus enfoques y estrategias. A pesar de no ocupar los titulares de los medios, su influencia sigue palpable en las luchas sociales y la búsqueda de una transformación profunda y justa en México.

Zapatismo en un entorno cambiante y el futuro de la izquierda

Enfatizó cómo el zapatismo ha enfrentado y gestionado un complejo escenario marcado por la intromisión del Estado y la creciente presencia de la delincuencia organizada en México. Afirmó que en los últimos meses la situación de crisis en la región de Chiapas se ha agudizado debido al aumento de los grupos delictivos, lo que ha derivado en amenazas a las comunidades zapatistas. Esta circunstancia ha llevado a un llamado de intervención por parte del gobierno federal.

La relación entre el zapatismo y el gobierno actual, encabezado por Andrés Manuel López Obrador, es compleja, dijo, y señaló que, si bien hay reconocimiento por parte del movimiento zapatista hacia algunos avances del gobierno en la lucha contra la corrupción y en la destitución de partidos políticos que antes tenían un control indebido, persisten diferencias históricas. Estas diferencias se remontan a cuando el Partido de la Revolución Democrática (PRD), bajo el liderazgo de los “Chuchos”, no apoyó plenamente la iniciativa indígena propuesta por el EZLN.

Reconoció el aislamiento relativo del zapatismo, “aunque este movimiento sigue resistiendo y manteniendo sus propuestas y principios, su presencia y acciones ya no tienen el mismo impacto mediático que tuvieron en sus primeros años”. No obstante, enfatizó que sus demandas y su papel en la conformación de la nación deben ser tomados en cuenta.

Al considerar el panorama político futuro de México, Márquez Morales destacó la importancia de que Movimiento Regeneración Nacional (Morena) y otros movimientos de izquierda no pierdan de vista sus orígenes y principios. Si bien valoró los avances en sectores como la educación y la lucha contra la corrupción, instó a que estos partidos y movimientos no se enfoquen exclusivamente en la consecución y el mantenimiento del poder a través de elecciones. En lugar de eso, los exhortó a comprometerse en la búsqueda de una verdadera justicia social y en la ampliación de los ejercicios democráticos.

El análisis de Abelardo trascendió el zapatismo y ofreció una evaluación crítica del futuro de la izquierda en México. Abogó por mantener vivas las demandas originales de los movimientos sociales, basadas en la justicia, la igualdad y la redistribución de la riqueza. A través de un enfoque auténtico en estas cuestiones, sugirió que la izquierda podría evitar un retorno a gobiernos ultraconservadores y fortalecer su posición en la escena política.

 


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