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Junta de Buen Gobierno Camino del Futuro recordó el nacimiento del EZLN

26.11.04

La Garrucha, Chiapas. 18 de noviembre. “En 1983 los zapatistas éramos seis; hoy somos miles”. Estas pocas palabras resumen el mensaje de la junta de buen gobierno (JBG) anoche, al celebrar otro aniversario del Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Al mismo tiempo, se renovó el concejo municipal autónomo de Francisco Gómez, cuyos miembros, de manera emotiva, entregaron los cargos al nuevo gobierno autónomo, que funcionará durante tres años.

“No cumplimos con todos los trabajos que nos correspondieron”, se disculpó uno de ellos. “No sabíamos, estábamos aprendiendo”. Uno por uno, los diez concejales salientes y los diez entrantes tomaron la palabra, la mayoría en tzeltal, y se refirieron a sus cargos de salud, educación, justicia, etcétera.

Ante la evidente ausencia de mujeres (una vez más) en este gobierno autónomo, el concejo saliente expresó una autocrítica y conminó a los nuevos representantes a cambiar de actitud y abrirse a la participación de las esposas, las hijas, las hermanas. Este tema ha sido reforzado constantemente en las asambleas comunitarias y por la Radio Insurgente. De acuerdo con los maestros de la nueva secundaria, se ha empezado a notar el efecto de esta especie de campaña educativa: hasta hace unos meses la mayoría de los alumnos eran varones; hoy casi la mitad son mujeres.

La JBG Camino del futuro recordó el nacimiento del EZLN y todos los años de organización y preparación del levantamiento armado de 1994, y la evolución del proceso zapatista hasta llegar a los gobiernos autónomos, la transformación de los Aguascalientes en caracoles y el establecimiento de las JBG (esa escuela práctica de gobernar obedeciendo).

“Vamos a festejar un día más de estar aquí a los compañeros”, expresó un miembro de la JBG, y agradeció a “los compañeros combatientes insurgentes” por su trabajo en la lucha. “Aquí están los pueblos con ustedes”.

La celebración se efectuó también en los otros municipios de la llamada selva tzeltal: San Manuel (que también estrena concejo autónomo), Flores Magón, Primero de Enero y Francisco Villa (donde los concejos cambiarán en pocos meses).

Está comprobado que en esta cañada de la selva lacandona gozan de especial estimación las galletas de animalitos. No es casual que uno de los murales en el caracol se ilustre con ellas y deje leer la frase del subcomandante Marcos: “la esperanza es como las galletas de animalitos, de nada sirve si no se tiene dentro”. Elefantes color galleta pasean por la verde y floreada selva, las casas y las milpas, mientras de los cerros asoman decenas de caritas con pasamontañas y paliacate rojo. En la esquina derecha un gran sol amarillo parece incendio.

Anoche, después de la ceremonia por el aniversario del EZLN, la JBG se reunió para merendar café en una larga mesa, teniendo enfrente dos platos soperos rebosantes de galletas de animalitos. En la explanada del caracol Resistencia hacia un nuevo amanecer, donde centenares de indígenas bailaban cumbias y norteñas, se formaba una larga cola hacia la cocina colectiva, en cuyo interior, en un increíble ambiente de expectación, de grandes sacos se repartían puñados de galletas de animalitos para todos.

Horas antes, similares filas de hombres, mujeres y niños esperaron para recibir carne en caldo, pues el 21 aniversario del EZLN costó la vida de tres reses, un gran lujo. El resto de la celebración ha transcurrido con frugalidad. Aparte del pozol y las tortillas que trajeron las familias sólo hay café, refrescos, algo de arroz, “bananos”, elotes hervidos y… galletas de animalitos.

“¿Quieres saber la hora suroriental?”, reza un cartel en la tienda-comedor-ciberpozol (con servicio de Internet) Snaul capel. “Llévate tu reloj Casio por 100 pesos. Baratito”. Otro anuncio: “Apoya la resistencia y vístete sensacional en el taller de costura Mujeres en Resistencia”.

En una de las muchas paradojas del zapatismo, que prohíbe el consumo de bebidas alcohólicas, los jóvenes ligan y bailan al son de corridos y cumbias cuyas historias transcurren en cantinas y las penas de amor se apagan con alcohol. El grupo Súper Ritmo sigue tocando esta mañana incansablemente. De pronto, una patrulla de unos 20 elementos del Ejército federal atraviesa La Garrucha, a pocos metros de la oficina donde atiende la JBG. Así ocurre dos o cuatro veces al día, siempre. En un llano, al fondo de la comunidad, una pequeña multitud presencia las finales del torneo de futbol, ahora que el sol calienta después de una noche de lluvia.


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