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Fuerte organización de asentamiento campesino Tekojoja es acusada de zonas liberadas en Paraguay

14.09.05

Movimiento Agrario y Popular controla colonia de Vaquería

Las zonas liberadas, o tierra de nadie, son una realidad en el Paraguay. Se trata de espacios donde rigen las leyes impuestas por “sintierras”, “sin techos” o peajeros. Ni policías, ni militares, ni autoridades civiles saben cómo manejarlos y hasta ahora no se avizora ninguna política de Estado para controlar la situación.

La colonia Tekojoja-Vaquería, departamento de Caaguazú, fue creada por Decreto Nº 19.720 de 1975, con 3.058 hectáreas. Se instalaron en ella unos 200 productores paraguayos, con 10, 15 y 20 hectáreas para cada familia procedentes de distintas localidades aledañas. Tiene tres calles principales, 1a, 2a, y 3a líneas, y las parcelas fueron divididas con el tradicional sistema de espina de pez. Como en todos los casos, lo primero que hicieron los adjudicados fue el desmonte para vender rollos y producir carbón. Luego, como también era costumbre, se dedicaron al cultivo del algodón. En 20 años lograron una sólida colonia.
Los hermanos Antonio y Jorge Galeano lideran el Movimiento Agrario y Popular. Lograron la adhesión de los colonos y con otros sintierras que llegaron de Curuguaty, San Joaquín, Mil Palos, Toro Kangue, Ka’i po, entre otras localidades del V Departamento, ocuparon nueve lotes ocupados mañosamente por brasileños. Paralelamente comenzaron una campaña contra el cultivo de soja con el apoyo del senador José Nicolás Morínigo y el obispo de Caaguazú Juan Bautista Gavilán.

Como la venta de las parcelas a los brasileños, que totalizaban unos 100 hectáreas, fue considerada “legal” por el gobierno, intervino el INDERT. Se instaló el conflicto y los dueños recurrieron a la justicia. Durante más de un año los sintierras no permitieron el uso de máquinas agrícolas, sea para la siembra, fumigación o cosecha. Se desató una verdadera guerra entre los colonos que intentaban aprovechar mejor sus lotes y los que se oponían tenazmente a la mecanización.

EL DESALOJO

La madrugada del 24 de junio pasado, a las 05:00, una comitiva policial-judicial, bajo la dirección de José María Taboada, funcionario de la Fiscalía General del Estado, y la agente fiscal Nelly Varela, de Coronel Oviedo, se procedió al desalojo de los nueve lotes. Aparentemente todo se desarrolló sin sobresaltos. Para el mediodía los lotes quedaron despejados y los sintierras volvieron al campamento que tenían sobre Segunda Línea. Extrañamente, los policías se retiraron y quedaron solos los que debían transportar las pertenencias hasta la colonia Santa Clara. Camino a ese lugar, según varios testimonios, los colonos paraguayos y brasiguayos fueron víctimas de una emboscada y se produjo una intensa balacera que dejó como resultado dos muertos y un herido. Con los mártires la lucha se agudiza y la colonia queda bajo el control total de los campesinos.

Gobierno admite complejidad de zonas liberadas, pero no tiene plan para controlarlas

El Gobierno nacional reconoce que el problema de algunos asentamientos campesinos es muy complejo, pero no los califica como zonas liberadas. Es lo que sostiene el ministro del Interior, Rogelio Benítez, al ser requerido sobre el caso Tekojoja. Sin embargo, las autoridades regionales y locales opinan diferente. Tanto el gobernador de Caaguazú como el intendente de Vaquería afirman que la organización campesina controla la colonia.

Enzo Cardozo, gobernador de Caaguazú

Insiste en llevar escuelas y centros de formación para capacitar a los pobladores, antes de instalar más puestos policiales. Se niega rotundamente a aceptar que a mayor presencia policial habrá más control y seguridad para la gente. “No es reprimiendo que vamos a generar desarrollo, sino con la construcción de capital social”, añadió.

se hizo notar que en la colonia Tekojoja la Policía no puede ingresar.

El gobernador de Caaguazú, Enzo Cardozo, intentará un relevamiento de datos en el campamento para conocer la lista de personas que viven allí. Reveló que no tiene muchas informaciones, porque las veces que fue allí recibió abucheos “porque, como no tenemos poder para comprar tierra o resolver los problemas sociales, nos preguntan para qué vamos”, refirió.

Por otro lado, recordó que existe en el ámbito judicial el caso de los nueve lotes que estaban ocupados por los que viven en el campamento. “Hemos solicitado que se agilice el caso”, indicó.

Cardozo adelantó que llevará el tema al seno de la Junta Departamental para analizar mejor el problema y buscarle una solución, aunque insistió en que no tiene recursos financieros para hacerlo.

Antecedentes

La Nación, Paraguay. 27 de junio 2005

Campesinos de Vaquería ocuparon de nuevo ayer las tierras en litigio

A pesar del desalojo en cuyas violentas circunstancias dos campesinos fueron asesinados, los pobladores del asentamiento Tekojoja (Segunda Línea, Vaquería, departamento de Caaguazú) volvieron a ocupar las tierras que reivindican como suyas.

“Ko yvyko oremba’e, ha roî roproba haguãicha upéva; roguerekopa la documento ome’eva’ekue oréve Indert ha upévare ndorosê mo’ai ko’águi (Esta tierra es nuestra y podemos probarlo; tenemos los documentos que nos dio el Indert, por eso no vamos a salir de aquí)”, aseveró Jorge Galeano, uno de los principales dirigentes locales de la organización campesina.

Galeano informó que tras la trágica jornada del viernes, la liberación de los 29 hombres, 19 mujeres y 40 niños que habían sido derivados respectivamente a la Jefatura Policial de Caaguazú y a la sede de la Fiscalía, ayer la urgencia la constituía el desamparo de los campesinos, ya que sus ranchos habían sido arrasados, lo que los dejó a la intemperie.

Señaló la acuciante falta de abrigo y alimentos, ya que la acción de policías y los propios “brasiguayos” que promovieron el desalojo destruyeron también estos bienes.

“Estamos buscando que el Gobierno nos dé atención formal para cubrir las necesidades básicas, la logística, porque los cerca de 270 compañeros están con la ropa puesta”, enfatizó el dirigente al reclamar que de los tres cargamentos que en sus camiones los colonos llevaron de los bienes de los desalojados, solo uno está localizado, en la Comisaría 20 de Vaquería, mientras que los demás han desaparecido.

Galeano reprochó la indiferencia del Comité de Emergencia Nacional (CEN), “que en nombre del Estado tiene que responsabilizarse de asistir a los niños y ancianos, pero que no hizo todavía nada”.

Lamentó igualmente que el ministro del Interior, Rogelio Benítez, no haya llegado hasta el asentamiento y que “se haya quedado solo en Vaquería, donde seguramente le dieron alguna versión distorsionada de la situación”.

Respecto al estado de salud de sus compañeros, precisó que Aníbal González, uno de los heridos en el episodio del viernes, debe ser sometido a cirugía, para lo cual se cuenta con el respaldo de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (Conadeh).

Buscarán hoy ayuda en la capital

Intensas actividades desarrollará durante todo el día de hoy la dirigencia campesina que asume las gestiones de asistencia a los pobladores del asentamiento Tekojoja (Vaquería, Caaguazú), según adelantó Jorge Galeano, dirigente local.

Señaló que un grupo se trasladará hasta Asunción, donde intentará reunirse con el presidente del Indert (Instituto de Desarrollo Rural y de la Tierra), Erico Ibáñez, a fin de reivindicar los derechos que los campesinos sostienen respecto a la propiedad del inmueble en cuestión.

Los delegados campesinos se trasladarán luego hasta el Ministerio del Interior, donde reclamarán a su titular, Rogelio Benítez, la asistencia logística necesaria para las más de 250 personas que desde el viernes se enfrentan a las penurias de no contar con techo, abrigo ni alimentos, según puntualizó Galeano.

Entanto, en la zona de los incidentes también se desarrollará una agenda paralela por parte de los afectados y de organizaciones solidarias, con el intento por recuperar “al menos una de las tres cargas de cosas de los campesinos, que los brasiguayos llevaron en sus camiones”.

Además, se anuncian movilizaciones de afectados frente a la Fiscalía regional de Caaguazú y Coronel Oviedo, tanto de adherentes de la MCNOC como de la FNC -las dos centrales campesinas más numerosas-, denunciando la actitud de la fiscala Nelly Varela, quien dispuso el desalojo que desencadenó el trágico suceso. “Ella, en forma prepotente ordenó que sacaran a los niños que estaban en la escuela, para llevarlos a la cárcel como si fueran delincuentes”, acusó Galeano.

Operaron al joven herido

El campesino Aníbal González, quien resultara herido durante los violentos sucesos que desembocaron en la muerte de otros dos pobladores del asentamiento Tekojoja, fue sometido a cirugía ayer a la tarde, según confirmaron fuentes del Hospital Regional de Coronel Oviedo, nosocomio donde el joven estaba internado y donde luego se realizó la referida intervención.

Fuentes del hospital consultadas por este diario, quienes se excusaron de adelantar un diagnóstico previo, señalaron que la operación se inició alrededor de las 17, con un equipo médico encabezado por el traumatólogo Dr. Pablo Martínez.

Por otro lado, sobre el mismo caso, dirigentes de la comunidad campesina Tekojoja agradecieron el especial aporte de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, presente a través del Dr. Vicente Castillo, para solventar la intervención quirúrgica.

González había resultado herido con un impacto de bala en el brazo derecho, durante el mismo episodio durante el cual fueron asesinados Ángel Cristaldo (20 años) y Leoncio Torres (49 años), el pasado viernes durante el desalojo de un inmueble ubicado en la zona conocida como Segunda Línea, Vaquería, límite de los distritos de Caaguazú y José Leandro Oviedo.

Los disparos se hicieron desde unos camiones, parte de la comitiva que llevó el colono brasiguayo Aldemir Opperman para quemar los ranchos y sacar del lugar todas las pertenencias de unas 56 familias de labriegos que ocupan las tierras en conflicto, cuya propiedad reclama el citado extranjero.

Rebelión 11 de julio 2005

Tekojoja es uno de los asentamientos rurales recuperados por la reforma agraria, aunque muchas de estas tierras volvieron a manos de terratenientes privados mediante maniobras corruptas e ilegales, o estafando a los campesinos. Tal es el caso de la comunidad de Tekojoja que fuera desde sus comienzos amenazada por la expansión de los monocultivos de soja transgénica.

En agosto de 2004, la comunidad fue atacada con el resultado de varias personas detenidas y otras heridas. El pasado 25 de junio, los abogados Pedro Torrales y Nelly Varela irrumpieron junto a 150 policías con intenciones de desalojar a toda la comunidad. Durante el desalojo y ante la presencia de los abogados la población fue salvajemente acosada y golpeada. La policía, seguida por paramilitares, desalojó y detuvo a la gente, destruyó las casas con topadoras mecánicas y luego las incendiaron. Fueron arrestadas 130 personas, entre ellas 40 niños, y encarceladas en Caaguazú. Galeano, un vocero de la comunidad, relató que después del incidente, 29 hombres, 119 mujeres y 40 menores fueron liberados.

Algunos campesinos han desaparecido. Durante el desalojo, el pretendido dueño Adelin Osperman (productor de soja brasileño) junto a algunos empleados con escopetas entraron con camiones a la finca baleando a los campesinos y matando a Angel Cristaldo (de 30 años) y a Leopoldo Torres (de 49 años). Hirieron a otras cinco personas ante la vista de los policías presentes en el terreno.

BASE 27.06.2005

El asesinato de los dos campesinos del asentamiento Tekojoja (Vidas Unidas en guaraní) el pasado viernes 24 de junio cometido por un sojero brasileño y/o sus capangas armados, constituye una escalada más en la verdadera guerra civil desatada por la Monsanto en el Paraguay.

Desde el año 2000 al actual 2005 la superficie sembrada con soja transgénica en el país pasó de 1.1 millones de hectáreas a 2.05 millones. Lo que da un promedio de 250 mil nuevas hectáreas anualmente incorporadas a la siembra de la oleaginosa. Buena parte de esa superficie eran (o son) tierras ocupadas por campesinos, quienes tentados por los precios ofrecidos por los sojeros (que oscilan entre U$ 800 y U$ 2.500 cuando los precios anteriores de mercado no superaban los U$ 500) venden o alquilan sus tierras y se trasladan a los pueblos cercanos o ciudades. En ellas, los campesinos se sumen rápidamente en la pobreza, la familia se desintegra y caen en una irremediable desmoralización.

Tekojoja está en el distrito de Vaquería, una pequeña comunidad en el centro de Departamento de Caaguazú. La deforestación que precede a la preparación de los suelos para la siembra está a escasos 200 metros de la ruta que cruza Vaquería de norte a sur. De modo que en el próximo ciclo agrícola, todo el pueblo estará expuesto a la deriva de la fumigación con Round Up (glifosato+cipermetrina). El lugar del conflicto está a sólo 7 kmts. de este lugar y está también rodeado por tierras en preparación para la soja.

Las tierras en litigio habían sido originalmente asignadas por el IBR (el ente administrativo del Estado para las tierras públicas) a los campesinos. El sojero Oppermann compró luego las tierras ya ocupadas por campesinos. Estos interponen una acción judicial que la pierden. Vuelven a apelar y el caso se eleva a la Corte Suprema de (in) Justicia. Se decreta la orden de “no innovar” hasta el reconocimiento de los predios por personal del IBR. Tres días antes de la inspección una fiscala de la zona ordena el desalojo que se produce al amanecer del día 24 de manera pacífica. Horas más tarde un convoy encabezado por el sojero con una camioneta, un auto, tres camiones y tres tractores incendia los ranchos en los que habitaban los campesinos, roban todos los enseres domésticos que caben en esos tres camiones y posteriormente enfilan hacia donde se encuentran reunidos unos 30 campesinos que comentan los hechos. Al pasar frente a ellos y desde el camión, se producen “unos treinta disparos”, al decir de un testigo. Dos campesinos mueren al instante y otro herido se recupera en un hospital cercano.

Los policías que acompañaron a la fiscala dan al comienzo una versión absurda: que los campesinos habían emboscado al brasilero y sus capangas. La verdad es develada muy pronto gracias –entre otras cosas- a una docena de fotos digitales sacadas por un antropólogo canadiense residente en las proximidades y a los testimonios de los vecinos. El ministro del Interior y el Jefe de la Policía paraguaya acuden pero sólo hasta el pueblo de Vaquería: no recogen los testimonios de los verdaderos testigos que estaban sólo a siete kilómetros. Con la versión policial se vuelven a Asunción.

Noticias varias: 4 de julio 2005
PARAGUAY: MASACRE EN EL DEPARTAMENTO DE CAAGUAZÚ.
Los productores brasileños de soja genéticamente modificada protegidos por la policía y los militares del Paraguay atacaron el último viernes a una comunidad campesina TEKOJOJA, en
Caaguazú. Atacaron a 270 personas e incendiaron 54 casas y las cosechas de la región, asesinando a dos personas.

Grupos paramilitares
Diario Última Hora, Paraguay
VAQUERÍA: Colonos detenidos con escopetas y municiones

Vaquería - Caaguazú
Un pequeño arsenal (entre armas de fuego y proyectiles) fue decomisado por la Fiscalía y la Policía del poder del colono Ademir Oppermann y sus peones tras el incidente en el que murieron 2 campesinos el viernes pasado en esta zona. Los materiales están depositados en la sede del Ministerio Público de Yhû como pruebas dentro del proceso abierto.
Entre los elementos tomados se hallan 4 escopetas, 2 de calibre 12 y 2 de calibre 20, y un revólver calibre 38, además de paquetes de balas de escopeta. Todos estaban en manos de colonos, peones brasileños y paraguayos que iban en los vehículos que transportaban las pertenencias de los sintierra desalojados el viernes en 2ª y 3ª Línea de la colonia Tekojoja, donde murieron por disparo Ángel Cristaldo (20) y Leoncio Torres (49), y quedó herido Nicolás González.
Estos mismos peones contratados por los colonos se encargaron de derrumbar -con tractores- y quemar los precarios ranchos de los sintierra ocupantes de la propiedad reivindicada por Opperman, bajo la mirada pasiva de los policías. Esta situación, inicialmente negada por órganos de seguridad y el Ministerio Público, está ratificada en testimonios y fotografías del momento de los hechos.
El senador José Nicolás Morínigo (PPS) recogió informes en la zona y recibió versiones de la policía que capturó a Oppermann y sus acompañantes, en los que le señalaban que estos iban armados. Manifestó su preocupación por la emergencia cada vez con mayor fuerza de civiles armados ejerciendo la fuerza.
“El Poder Ejecutivo debe tomar cartas serias en el asunto. Un Estado que no es capaz de garantizar el uso de la fuerza legítima es un Estado en decadencia y en crisis. Esta emergencia de fuerzas civiles actuando, utilizando la fuerza de espaldas a la fuerza legítima del Estado, es gravísima. Significa el comienzo del fin del estado de derecho, del equilibrio y la paz social”, sentenció el legislador.
Morínigo habló del empeoramiento de la crisis, más aún cuando oficiales de policía le dijeron que iban desalojando a la gente y detrás de ellos personas de civil contratadas por los propietarios quemaban los ranchos. “No es un acto ajustado a un estado de derecho”, insistió y agregó que de todo esto la Fiscalía tenía conocimiento.
La situación de civiles armados en la zona de Tekojoja ya había sido denunciada en enero pasado por dirigentes del Movimiento Agrario y Popular. Entonces, Jorge Galeano, secretario de relaciones de la agrupación, indicaba que Oppermann -que ahora lo acusa de incitar a los sintierra en su contra- y sus hermanos habían contratado un grupo de civiles armados para sembrar terror y zozobra en los asentamientos de ocupación campesina.

Antecedentes de Clajadep:
Caaguazú: Coordinadora Departamental de Defensa de la Tierra enfrenta empresarios brasileños
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