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Notas sobre el movimiento bolivariano

16.11.05

Estas notas las escribimos a propósito de la visita y exposición presentada en la Universidad Arcis de Santiago por Adán Chávez, hermano del presidente de Venezuela y embajador de ese país en Cuba.

Poco a poco la tendencia de reordenamiento capitalista efectuada por la izquierda, Lula, Kirchner, etc. deja paso a la nueva postura socialista levantada por el proceso venezolano, lugar donde será realizado el próximo Forro Social, que quizás pueda transformarse en Foro. Apoyaremos esa posibilidad, en especial cuando se ha hecho una invitación directa a los zapatistas, indicativo de los nuevos tiempos que pueden correr para ese tipo de encuentro tan manipulado por el petismo neoliberal.

El movimiento bolivariano puede ser el instrumento social-organizativo que faltó en Chile, donde la izquierda en el gobierno se distanció de las dinámicas sociales desarmándolas y desarmándose, perdiendo la fuerza acumulada por el naciente poder popular.

Hemos dicho en otros escritos que el futuro del proceso venezolano está en la construcción del poder popular que no sólo apoye al gobierno de Chávez y viceversa, sino que principalmente se prepare para administrar las regiones en la forma de autogobiernos locales y establecer las nuevas relaciones sociales, una nueva sociabilidad que materialice el socialismo cotidiano del Che, lo que tornará irreversible el avance hacia la sociedad sin clases.

En ese sentido tiene fundamento la constitución de redes extra fronteras de solidaridad y apoyo mutuo, donde no sólo partidos y militantes conformen el movimiento bolivariano continental, sino fundamentalmente las experiencias de organización social, las autonomías territoriales, las prácticas de autogestión y colectivos locales, centros culturales, escuelas populares y demás formas de agrupamiento de la población de los barrios y localidades, así el apoyo y la circulación de ideas será de manera más horizontal conectando a los pueblos y las organizaciones de base.

De ese modo las instancias que se incorporen a esta red continental deberían establecer contacto directo con las organizaciones sociales venezolanas, la Unión Nacional de Trabajadores y los sindicatos de base, la agrupación campesina Exequiel Zamora y sus organizaciones locales, federaciones y centros de estudiantes, entidades de mujeres y de jóvenes, en fin, la población que se mueve en el sentido de la autoorganización y de la autonomía territorial.

Ya hemos dicho que nada positivo saldrá de la crítica y ataques a Chávez, sino que lo positivo está en apoyar las dinámicas que aseguren realmente el avance estratégico hacia la consolidación del poder popular local. Sabemos que el gobierno venezolano debe lidiar con una enorme capa burocrática extendida en todas las esferas del aparato del poder central, además con la agresión externa y con las dificultades de una economía que debe ser administrada bajo los cánones capitalistas para beneficio de la población que debe asumir su parte.

Quien se quede de brazos cruzados esperando que la burocracia establezca los caminos hacia el futuro, está sentenciado de antemano. Lo mismo se puede decir del resto del continente. No basta en Bolivia apoyar a Evo, hay que consolidar el trabajo local de base para las posibilidades del autogobierno social. La CONAIE en Ecuador aprendió con Gutiérrez, hoy se encuentra dedicada a fortalecer las organizaciones locales. En Chile habrá que consolidar las actividades locales de desarrollo de la autonomía en función del poder popular. Es desde allí, desde esas experiencias sociales que se deben tejer los lazos del movimiento bolivariano. No bastarán los discursos ni los activistas. Entendemos que el movimiento bolivariano continental es una dinámica de avances y construcciones que se entrelazan para la cooperación, la solidaridad y el apoyo mutuo.

Desde esa perspectiva invitamos a los grupos y movimientos a sumarse a la red bolivariana, a intercambiar ideas y experiencias con los movimientos y organizaciones de base de Venezuela y otros países, a acrecentar la discusión sobre el socialismo del Siglo XXI, socialismo que deberá superar las experiencias del capitalismo de estado y asentarse firmemente en las dinámicas locales donde el protagonismo social sea la tónica de avance hacia el comunismo y la anarquía, palabras y sentidos sinónimos que sólo se diferencian por las tácticas y estrategias que nos dividen. Que el socialismo del Siglo XXI sea el socialismo cotidiano del Che, esto es, el establecimiento de fuertes espacios territoriales de control popular donde la ternura sea el lazo de unión y no la lógica argumentativa ni la ideología.

Desde Valparaíso
Profesor J


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