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Autonomía y autogestión en el Espacio Comunitariio La Gomera de La Boca

27.12.05

Espacio Comunitario La Gomera
lavaca.org

El menú de sueños realizados incluye radio, revista, cine, taller de serigrafía y editorial de libros. Todos emprendimientos que impulsaron los jóvenes habitantes de un espacio recuperado para los barrios de Barracas y La Boca y que ya tienen vida propia. Cómo se financian, organizan y crean.

Un entusiasta multimedio autogestivo

La radio
En pleno Barracas, el Espacio Comunitario La Gomera (Quinquela Martin 1799, General Hornos, sale hacia el barrio con un nuevo proyecto fruto del esfuerzo y creatividad de sus integrantes. Boca Libre empieza a transmitir el primer viernes de enero, en el 106.1, la primera radio de y desde el barrio.
“Ya estuvimos transmitiendo hace unos meses en La Boca, como prueba piloto. No tuvo mucha llegada porque la antena estaba baja”, revela Pablo López, integrante de La Gomera. Sin embargo esta experiencia previa sirvió para que conocieran y manejaran fórmulas radiales. “De ahí nos quedaron algunos programas que van a seguir. Además tendremos música, poesía, cuentos, y también transmisiones en vivo”, aunque destaca que no quieren que la radio tenga una grilla demasiado armada. “Queremos que sea como esas radios de pueblo, a donde la gente llega y dice lo que quiere o se pasan mensajes…quizás sea muy utópico, pero algo de eso tiene que tener”.
La financiación para esta radio surgió de diferentes actividades que realizaron en La Gomera. Ahora, sin embargo, harán la primera salida al aire sin un peso. De todas maneras no venderán espacios y, por ahora, tampoco tienen pensado hacer publicidades: “ Aunque todavía lo estamos discutiendo porque hay diferentes posturas”, cuenta Pablo.
La idea para autogestionar el espacio radial es realizar eventos como fiestas y también grabaciones para vender.
Por lo pronto, el estudio está listo para comenzar a transmitir, con equipos en buen estado y con un prolijo recubrimiento de paredes con cartones de huevos.

La casa
La antigua casa de La Gomera es un espacio recuperado hace dos años que cuenta con el apoyo de los vecinos: “Mucha gente dice: buenísimo que los chicos hayan reactivado esa esquina abandonada” , asegura Pablo, uno de los más entusiastas integrantes de La Gomera que además vive en la casa junto a sus compañeros Paula, Juan y Elizabeth.
En algunos casos, el apoyo de los vecinos es tácito. Pero en otros es concreto: se acercan para colaborar con dinero o con ideas y proyectos. “Ninguno de esos aportes es más importante que el otro. Porque esos vecinos que ni siquiera se acercan, aportan con el silencio. Malo sería que estuvieran llamando a la policía todo el tiempo porque hay gente rara en la esquina”.
Pero si. Tienen que admitir que un poco raros son. En especial porque - según puntualiza Pablo/ en la zona sur de la Capital no abundan los grupos que trabajan en la forma en que lo hacen ellos.

La editorial
Uno de los proyectos que ya han logrado parir y hacer crecer es la Editorial Tierra del Sur. Lo más apropiado para contar de qué se trata es utilizar la definición que sus integrantes entregan a lavaca:
“La Editorial Tierra del Sur como cooperativa de trabajo propone nuevas relaciones laborales, donde la ganancia equitativa, la horizontalidad, el aprendizaje constante de nuevas tareas, la imaginación y la reflexión sean principios en nuestro trabajo cotidiano. De esta manera venimos trabajando desde hace tres años, autogestionándonos económicamente cada publicación, con la idea de:
1- Publicar materiales que sirvan como herramientas de discusión y reflexión para pensarnos en nuestra sociedad y a partir de ello crear propuestas alternativas y nuevas relaciones sociales.
2- Fomentar la escritura y la investigación desde los propios actores sociales.
3- Publicar textos que por su precio en el mercado se vuelven inaccesibles a la población de pocos recursos.
4- Difundir trabajos de autores que no encuentran eco en editoriales comerciales, o bien textos que han dejado de ser publicados y sin embargo son de gran importancia.
Lo más interesante de la editorial, dice Pablo, es que todos los que trabajan intentan involucrarse en todas las etapas de la producción de los libros: desde la elección del tema, hasta la distribución y la venta, con todo lo intermedio: impresión, armado,etc. “Todo lo hacemos nosotros de forma bastante artesanal. Sabemos todas las partes del proceso entonces podemos rotarnos, cambiar” , cuenta con orgullo Pablo.
Una política de la editorial es vender cada libro producido a muy bajo costo: entre 5 y 8 pesos. “El más caro que vendimos hasta ahora es “Orden, represión y muerte”, sobre la lucha de la UTD Mosconi, que tuvo mucho laburo y es grande…bueno igual para los precios de las librerías tradicionales venderlo a 8 pesos sigue siendo accesible” , reflexiona. En cuanto a la distribución, la editorial se maneja en un circuito alternativo. Pablo explica la estrategia: “En cada barrio buscamos grupos que estén trabajando, es decir organizaciones barriales, centros culturales, grupos, asambleas que hagan algo parecido a lo nuestro. Además, tenemos una mesita en el Parque Lezama y también en algunas librerías en las que nos interesa que se conozcan nuestros títulos, por ejemplo en la de Madres de Plaza de Mayo, en Liberarte, en la del BAUEN”.

La revista
Desde hace un año, La Gomera edita para el barrio una revista mensual que quizás tenga el nombre más original que se haya escuchado: “Suspira un elefante…”. Contiene cerca de ocho notas por número, algunas escritas por el equipo de La Gomera que tienen más relación con problemáticas barriales y otras que bajan de diferentes medios sociales de internet que tratan temas de política nacional o internacional. Pablo explica por qué decidieron realizar una publicación así: “Queremos que sea una opción para el barrio, que sea diferente a los medios convencionales” .
¿Y por qué ese nombre?
Según Pablo, la única inspiración fue la necesidad de ponerle un nombre que llame la atención. Y si un elefante no llama la atención…Y si encima ese elefante suspira, bueno…

El cine
Además de la editorial y la revista, en la casa hay una cine. “Es una sala de proyección que funciona tres veces por semana: jueves viernes y sabado”, comienza Pablo. Para difundir estas funciones hacen volantes que circulan por el barrio, pegan afiches en los negocios y anuncian en una enorme cartelera que está en la equina de la casa.
Para los interesados, el menú que ofrece el programa es el siguiente:
Jueves a las 17: función para chicos merienda incluida
Jueves a las 21 y a las 24: películas
Viernes a las 20 y a las 22.30: películas
Sábados a partir de las 19: documentales
Todas estas actividades son gratuitas. Para Pablo es muy importante que la relación con los vecinos no pase por el dinero. Aceptan colaboraciones y las esperan, pero no quieren que las contribuciones sean obligatorias.

El Taller
En el patio de la casa hay varias puertas y al costado de ellas, carteles pintados a mano que anuncian los sueños realizados. En una dice “Radio”; en otra “Tierra del Sur” y en la última, “Serigrafía”. Por ahora este último proyecto está dedicado a la manufactura de de las tapas de libros que produce Editorial Tierra del Sur. “La idea es empezar a hacer algo textil, es decir con ropas y que el taller de serigrafía viva independientemente de la editorial; que se arme una pequeña cooperativa”, adelanta Pablo.

La autogestión
“Cada proyecto busca la forma de autogestionarse. Por ejemplo, yo trabajo en la editorial y con eso sobrevivo y la editorial, a su vez ,vende sus libros y con eso -más o menos. hace dos pozos: uno para poder seguir publicando y otro por si se rompe algo o si hay que comprar algo. El resto es lo que hay de ganancia, que es poca, pero siempre suma algo”, sintetiza Pablo.
Todos los involucrados tienen una característica que Pablo define como “compromiso”, y eso, asegura, les permite seguir adelante. En cuanto a la colaboración, hay quienes se interesan en el proyecto y participan, otros que donan cosas. Pero lo que más cuesta dice Pablo es el compromiso. “Siempre tratamos de trabajar con otras organizaciones del barrio, es difícil encontrar coincidencias porque toda esta zona y en particular Barracas, La Boca, es una zona donde los grupos que trabajan laburan de una forma mas asistencialista, que no es nuestra forma , pero bueno… siempre intentamos sumar gente”.
Así fueron sumando, entre otros grupos, a una biblioteca barrial, a otro espacio recuperado dedicado al arte en La Boca, a pequeños grupos que hacen talleres de arte con chicos en la plaza y a jubilados que trabajan sobre la contaminación en Dock Sud. Trabajar en grupo para los Gomeros no es tan difícil: “Tratamos de juntarnos para discutir, reflexionar y accionar conjuntamente”, comienza.
-¿Cómo una asamblea?
-En realidad, salimos un poco de esa modalidad de la gran asamblea general que decide todo. Eso a nosotros no nos funcionó mucho. Así que las decisiones las tomamos en cada proyecto porque es más operativo…después cuando nos juntamos todos es para reflexionar, charlas, proyectar y pensar…”

Para acercar inquietudes, pedir más información o adquirir los libros de Tierra del Sur, la dirección de correo del Espacio Comunitario La Gomera es casalagomera@yahoo.com.ar y el teléfono, 4301-3028

Cinco horas de aire libre

TV comunitaria en Barracas

Desde el Centro Comunitario La Gomera, para todo el barrio y con el lema “abajo la tevé” se interceptó el canal 5 para hacer una transmisión diferente. Videos, música y fiesta formaron parte de la experiencia que refrescó un domingo agobiante.

El pasado domingo 27 de noviembre en la esquina de Quinquela Martín y Hornos se realizó la transmisión de la comunitaria TV Barracas por el canal 5 de aire. Sobre el asfalto caliente permanecieron cerca de 20 jóvenes mirando con atención el viejo televisor que había sido puesto en la calle por los organizadores.
La cobertura de la marcha anti Bush hecha por el grupo de video de Madres de Plaza de Mayo, cortometrajes realizados por nenes de distintas escuelas del barrio, documentales independientes y entrevistas con organizaciones de Barracas.
En esta misma esquina se levanta el Espacio Comunitario La Gomera desde donde se transmitió para todo el barrio a partir de las 13 y hasta las 18. Además del televisor de afuera, la señal pudo verse en la sala de proyección con que cuenta La Gomera, donde se acomodaron entre almohadones y sillas unas 20 personas más.
En el momento más festivo, la banda de Barracas, Semilla, tocó su repertorio completo de folclore que se mezcla con algún coro que resuena, por momentos, a “El Otro Yo” y hasta una canción con la pista de “Simpathy for the devil” de los Rolling Stones, pero convertida en chacarera e interpretada por la líder voz femenina de Semilla. Sin más, se armó el baile. Cada tanto alguien recordaba –más por alegría que como un reto:
-Estamos en el aire.

“El proyecto de televisiones itinerantes empezó a principios de este año y surgió de un grupo de personas que estábamos colaborando con el proyecto de televisión comunitaria de Claypole” , explicó a lavaca Lorena Bossi. Hasta ahora el equipo de trabajo que conformaron realizó tres transmisiones en Capital bajo el lema Abajo la TV, aunque ahora reflotan la idea de cambiar de nombre en cada experiencia.
Lorena, que además trabaja con el mismo entusiasmo en varios otros grupos de comunicación como el GAC y Mujeres Públicas, reveló qué es lo que se proponen con esta nueva forma de hacer televisión:
-Partimos de la idea de que ocupar la señal es una utopía posible y comenzamos a trabajar en ese sentido para poder transmitir en un barrio; generar producciones cortas con grupos y gente de la zona que viene laburando hace tiempo y realizar la transmisión como un evento en donde confluimos todas y todos.
Según Pablo López, representante de La Gomera, nunca imaginaron hacer una transmisión televisiva: “Ya venimos trabajando con la información: hacemos la revista del barrio y también tenemos una radio, pero cuando nos trajeron esta propuesta nos pareció muy interesante porque era una rama que no habíamos pensado” , contó Pablo.
La respuesta de los vecinos fue inmediata: pasaban por allí y asomaban la cabeza por la ventana, mientras tocaba la banda o se acercaba a ver el equipo con el que se transmitía. Algunos, más tímidos, miraban de reojo sin decidirse a preguntar cómo era que de repente un canal de televisión se había instalado en el barrio. Y por qué las puertas estaban abiertas.
“Algunos vecinos entraron a la sala de proyección. Nos felicitaron y todo. - relató Pablo, con ojos brillantes de orgullo- Como primera experiencia esta siendo bastante lindo, interesante. Aprovechar que hay gente mirando para pasar distintas cosas. Lo que se está transmitiendo son trabajos de diferentes grupos y personas del barrio, que obviamente no tienen otra forma de difundir sus tareas. Y esto puede servir para que otra gente se entere y se pueda acercar”.

Luego de horas de trabajo, ni siquiera el agua mineral que circulaba en grandes cantidades podía proteger al grupo del calor. Sin embargo la llegada de Semilla trajo energía para todos y la transmisión se volvió naturalmente una celebración. Olvidado el cansancio y el sopor, Lorena transmitió su síntesis:
-La idea es que este día sea una fiesta, una reunión de experiencias distintas que se conozcan, que se vean, un calidoscopio, que no está sujeto al manejo de los monopolios que hoy controlan la información.
Para concluir, puso en palabras lo que se venía sintiendo en el aire de La Gomera en las dos últimas horas de transmisión:
-Lo que hacemos también es esta fiesta de encontrarnos tomando la señal, ocupando… y eso, se parece un ratito a la libertad.


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