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La Otra Campaña: Llama Marcos a convertir el sureste del país en “la base de una gran rebelión”

25.01.06

Martes 24 de enero de 2006

“Que caiga toda esa bola de haraganes que están viviendo de nuestro trabajo”

La Jornada

Un grupo de menonitas observa el paso de la caravana zapatista en el municipio campechano de Hopelchén FOTO Víctor Camacho
Xpujil, Camp., 23 de enero. “Aquí lo que se va a levantar, como ya se está levantando en todo el país, es una cosa a la que ya hay que ponerle nombre: una rebelión nacional, que trata de transformar el país. No nada más cambiar de gobierno, sino cambiar quien tiene la riqueza y quien la produce; cambiar el sistema de desprecio que lo mismo están aguantando los indígenas que las mujeres, los niños y las personas de la tercera edad”.

Estas palabras, dichas aquí en Xpujil, resumen lo que el subcomandante Marcos expresó con insistencia en las jornadas y reuniones de hoy y anoche a lo largo y ancho de la entidad campechana (donde ha recibido una atención calurosa): convertir la inconformidad en rebeldía, y sin necesidad de las armas, levantar una lucha conjunta que sea, eso, una auténtica rebelión.

“Nuestra idea, que estamos llevando a todos lados, es que se entren en esta lucha. Al final como quiera la vamos a hacer, le entren o no le entren, y al final vamos a triunfar porque vamos a trabajar bien, con inteligencia, con decisión, y porque no nos vamos a rendir ni vender”. Se hará con quienes “no importa cuánto les pegan o cuántos balazos les den, como quiera no se rinden”. Y confía: “viera que no somos 100, somos muchos miles ya”.

Se trata, dijo, “de no tener miedo, y si se tiene, de controlarlo, de no estar solos, y apuntar a que este país cambie por la izquierda y desde abajo”.

Reiteró sus críticas ya conocidas a todos los partidos políticos y sus candidatos presidenciales, pero éstas fueron más duras con el abanderado priísta, Roberto Madrazo, “un criminal, un robador que no tiene ninguna pena de lo que ha robado, y también está metido con los narcotraficantes, pero no los que siembran la droga, sino los que tienen grandes fincas”.

Mencionó al presidente Vicente Fox, que no ha cambiado nada de lo que prometió; a su mujer, Martha Sahagún, y los hijos de ella (los “grandes transas”), pues “sus buenos dineros que se están llevando”.

Respecto al candidato perredista, insistió en que lo rodean los salinistas, “siendo que fue Salinas de Gortari quien le partió la madre de una vez al ejido y la tierra comunal; nos echó como que en la tumba, para que acabáramos de morir como campesinos”. Marcos también descalificó al PT y a Dante Delgado, de Convergencia, partido del cual éste es “el mero dueño, pues es como su tienda”, y siempre se va “con el de más dinero”.

En el extraordinario y muy concurrido acto celebrado esta tarde en Xpujil (municipio de Calakmul) participaron organizaciones y ejidatarios choles, tzeltales, mayas y mestizos, todos con un marcado sentimiento prozapatista. A ellos se dirigió primero en tzeltal el delegado Zero: “aquí, en la selva de Campeche, estamos otra vez como en nuestra casa”. Y atribuyó “la situación de pobreza y necesidad” a que “nos robaron, y todos los días nos están robando nuestro trabajo”.

Por la mañana, el delegado Zero había hecho un alto fuera de programa en el poblado de Hopelchén (7 mil habitantes), al iniciar una larga travesía por la llamada “región chenera” de Campeche. Chen significa pozo en maya; en esta región no hay ríos, sólo pozos en la selva plana y baja, y aunque fue asiento de importantes ciudades mayas como Dzibitún y Calakmul, en el confín mexicano de Dzibalchén, Becanchén y Pekchén el agua escasea y se esconde.

En Hopelchén se dirigió a más de un centenar de personas que lo esperaban en la plaza central, principalmente mayas de baja estatura, pero también decenas de rubios menonitas de un metro 80 para arriba en sus típicos overoles de tirantes, quienes viven y prosperan en los “Chenes” desde hace medio siglo.

De allí hacia los lejanos pero vecinos Quintana Roo, Belice y Guatemala se abre un área que ha dado refugio a guatemaltecos y chiapanecos desde los años 80. Antes de cruzar buena parte de la región con la caravana que lo acompaña, el delegado Zero se dirigió a los hopelchenses para invitarlos a la otra campaña. “Por todos lados que pasamos encontramos gente que está sufriendo, y también encontramos que dice ‘no’, que se quiere rebelar y juntar su dignidad con compañeros de otras partes”.

Reconoce venir él también del sureste mexicano, “como es aquí”, donde los indígenas son despreciados y perseguidos. “Arriba sólo le hacen caso al que tiene palanca”, dice muy familiarmente, y varias señoras asienten en silencio. Anuncia que si no hay cambios van a desaparecer los pequeños comercios y la propiedad de las tierras. “Puros centros comerciales van a poner”. Y los pobladores, si se quedan, “serán peones acasillados” en las tierras que fueron suyas.

“¿Vamos a dejar que nos quiten todo, hasta la vergüenza, con la cabeza gacha, o es que empezamos con este movimiento a caminar juntos?”, pregunta Marcos, con el tono didáctico, explicativo, en castilla de indio, que emplea ahora con frecuencia para llamar a la gente a sumarse a la otra campaña. “Vamos a entrarle, sin necesidad de que llegue un gran trajudo”, añade. “Así es como se hacen las grandes rebeliones, cuando la gente comienza a escucharse. Ustedes saben aquí quién tiene buen corazón. Con ese hay que juntarse”.

Revela que los zapatistas de la tercera edad, son muy importantes en sus pueblos, donde no están “botados” cuando ya no tienen fuerza. “Allá nuestro modo no es así. Mero la gente de edad es la más sabia, la que nos dirige. Y ellos nos están diciendo: tienes que luchar, pero no solo, busca otros que están igual que nosotros y también se quieren organizar, diles tu palabra y escucha su corazón, llámalos a pelear juntos. Y si no está convencido, pues ahí que lo vea, a lo mejor luego se anima”.

La noche del domingo, durante el mitin en la Concha Acústica de la ciudad de Campeche, el delegado Zero se había dirigido a centenares de personas, en su mayoría jóvenes de instintos roqueros, aunque también familias y trabajadores urbanos: “Queremos levantar la dignidad, el coraje y la rebeldía y convertir el sureste de México no en un rincón, sino en la base de una gran rebelión que sacuda al país y haga que caiga toda esa bola de haraganes y holgazanes que están viviendo de nuestro trabajo”, dijo.

Describió al sureste mexicano como “un país más de Centroamérica que sólo manda mano de obra a Estados Unidos, y riquezas, petróleo, madera, muchos recursos naturales (para los que) destruyen nuestras tierras en Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo, en el rincón más despreciado, el basurero de los políticos donde nos mandan a cualquier bastardo para que se enriquezca a nuestra costa”.

Pero “empieza a tejerse por abajo de este país un río subterráneo, una red de comunicación que está cantando ya los tambores de la rebelión. Los estamos llamando a que se unan con este gran movimiento que ya empezó, que toca este tipo de rebelion que empieza a sonar en el centro de la República y en el norte, y que también alcanza con su estruendo al otro lado de la frontera norte. “Todos forman parte de un país que tambien es México, digno y rebelde, y se está levantando.”

Tal vez, dijo, “somos pocos, o muchos, pero lo cierto es que este país se va a sacudir, va a temblar, va a volver a levantarse y a caminar con otros pasos; ya no con los pasos elegantes y criminales del que está arriba, sino con los pasos de abajo”.

Esa gente “de arriba”, los jueces, el Presidente de México, los secretarios de estado, diputados y senadores han convertido a este país en una “vergüenza”. En referencia implícita al escritor Sergio Witz, sentenciado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el subcomandante Marcos señala: “Aquí en Campeche un poeta lo pone en letras y lo acusan injustamente de manchar el honor de la bandera nacional y del escudo, si los que han estado echando sus porquerías en nuestra patria y sobre su bandera son esa bola de holgazanes en el gobierno, que no hacen más que bajar la mirada y la frente y poner el lomo para que los grandes extranjeros nos expriman”.

Remató: “Tenemos que elegir, y les presentamos dos opciones. En una, los que están arriba dicen que escojamos entre uno y otro. Y ésta que estamos ofreciendo, que nos dice que escojamos lo que está en nuestro corazón y empecemos a trabajar para construirlo. Esa historia se tiene que conocer por todos y empezar a hacer un acuerdo y una gran red nacional de rebelión para avanzar con otro paso y construir otro país”.

Y añadió que la propuesta de la otra campaña es para transformar el país de manera radical y definitiva. “No venimos a prometer soluciones, venimos a traerles un problema, el de que hay que transformar este país, porque si no, lo van a acabar de destruir esos de arriba”.


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