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Situación nacional y posición frente al escenario electoral en Venezuela

05.03.06

04.03.06

x Movimiento 13 de Abril
La Haine

Para terminar con el descontento por la gestión de la estructura que se encuentra por debajo de Chávez, el movimiento popular debe tomar la dirección orgánica de la campaña electoral, perfeccionar la formación político y militar (pueblo en armas) de sus fuerzas revolucionarias e iniciar una campaña agitativa
A partir 1989 con el Caracazo comienza un proceso de transición donde se marca una ruptura con las instituciones que perpetuaban el poder constituido: Estado, FFAA. Iglesia, modelo educativo, sociedad civil, etc. El Estado, la sociedad civil y fuerzas contrarrevolucionarias del sistema comienzan un proceso de reacomodo para lograr nuevos niveles de legitimidad otrora perdidos, mientras que el pueblo y organizaciones políticas entran en una cuenta regresiva para empoderarse de las herramientas, instrumentos y niveles de protagonismo necesarios para lograr el avance cualitativo de las fuerzas revolucionarias y ponerse a tono con la propuesta de nueva sociedad que comienza a perfilarse.

Es ineludible el avance que logrado en el marco del proceso bolivariano venezolano (1999-2006), en cuanto a la participación del pueblo en la construcción de un tejido social que manifiesta cada vez mayores niveles de protagonismo y necesidad de ser Poder.

Lo vemos en la participación en las misiones, sobre todo de orden pedagógico, en el esfuerzo de miles de personas de distintas edades de estar en ellas y en cualquier taller de temas políticos, sociales o técnicos que se les brinde para así ponerse a tono con los niveles de formación que amerita el momento histórico. Lo vemos en la participación del pueblo en la reserva, comprendiendo la función de cada mujer y hombre en la defensa y soberanía de su territorio. Lo vemos en los esfuerzos por poner en marcha el desarrollo endógeno, sobre todo en las regiones del interior del país, a veces solo contando con un taller de formación que dio alguna institución, lo que hay en la zona, el intelecto y las destrezas físicas que se tengan.

Lo vemos en el movimiento de pobladores organizados en comité de tierras urbanos y rurales, poniendo al día la cartografía social, política, económica y de infraestructura de nuestras comunidades, y planificando el hábitat, salto cualitativo que va de la toma de tierra pasando por la sustitución o remodelación del rancho, hasta comprender que la casa no es solo lo que te da techo y cobija, también es todo donde se desenvuelve nuestro ser social, como lo comprendían nuestros antepasados indígenas. Lo vemos en las aguerridas batallas durante el golpe del 2002 y el paro Petrolero, por devolver a su justo lugar al líder de este proceso el Presidente Chávez y a las instituciones y empresas del Estado que se comenzaron a transformar.

Lo vemos en la disciplinada actuación llevada a cabo durante el referéndum del 15 de agosto del 2004, y el espaldarazo al Presidente de la República en las elecciones de la Asamblea Nacional en diciembre del 2005, a pesar de notarse el descontento por la gestión de la estructura que se encuentra por debajo de él. Lo vemos en el intento por comprender y posesionarse de las herramientas de cogobierno popular y combate a la corrupción y burocracia como son los consejos comunales y las contralorías sociales, entendiendo con claridad que son espacios que les pertenecen al pueblo y no pueden ser entregados a los políticos de oficio como ha pasado con otros espacios de la nueva institución. Lo vemos en las nacientes propuestas de poder local en las comunidades urbanas, sedentarias y nómadas.

Y por ultimo lo vemos en el cada vez más maduro grito de los descamisados, los nadie de este pueblo, los indígenas, los campesinos, quienes en constante movilización comienzan a no callar los improperios y situaciones que contra su humanidad aun se comenten en este proceso; pero que a la vez comprenden el fino hilo que ha sido tejido entre el Pueblo y el presidente Chávez para mantener nuestro proceso y permitir nuestro tiempo de acumulación, fortalecimiento y cualificación de las fuerzas revolucionarias.

Sin embargo las fuerzas contra revolucionarias han hecho su tarea. Por un lado han penetrado las nuevas estructuras del Estado venezolano, incluyendo las misiones y se han petrificado en las viejas, marcando un techo insalvable de manera regular al proceso de cambios que se viene gestando en Venezuela. La corruptocracia, clase social que vive del Estado, organizado en mafias, y clanes y su arte: la matraca, el chanchullo, el chantaje, y la amenaza, son “la forma que tiene el gobierno de cumplir sus compromisos con la clase contrarrevolucionaria”. L

a burocracia con su carga de ineficacia e ineficiencia, hace interminables los compromisos que el pueblo tiene que cumplir para recibir ese capital semilla que en todos los ámbitos del quehacer social permitirá despuntar un modelo de desarrollo sostenible y sustentable, una economía social solidaria y un nuevo modelo de sociedad, perpetuando el desgaste y la desilusión de este nuevo tejido social frente al constante enriquecimiento de las oligarquías tradicionales y de la nueva burguesía de la quinta república, con el apoyo por si fuera poco de la persistente penetración y acción asesina paramilitar y terrorismo de la oposición en nuestros campos, ciudades y frontera (asesinato de campesinos, caso Anderson, etc). Sumado a esto la presión de los sectores trasnacionales y contrarrevolucionarios por mantener el control de la política energética y explotación de las cuencas hidrográficas y de los acuerdos de gobiernos entreguistas y ladrones anteriores que perpetua el saqueo y destrucción de nuestros territorios y riquezas naturales.

Por último, en el plano de lo internacional, vemos encuentro tras encuentro, los múltiples esfuerzos realizados fundamentalmente por el Presidente de la República, algunos de sus operadores políticos y homólogos de otras naciones, por construir la propuesta del Alba o mejor dicho el intercambio solidario entre las naciones para superar la pobreza, exclusión y subdesarrollo, desde una perspectiva antiimperialista e insipientemente anticapitalista, mientras los yanquis por su lado suman fuerzas, tuercen manos, militarizan fronteras como la frontera hermana colombiana, mueven tropas hacia el centro del Caribe y zonas estratégicas del continente, construyen muros (Mexico), atacan naciones que no se le arrodillan (Cuba). Vemos su maniqueísmo, intervencionismo, violaciones a los derechos humanos y a las soberanías de los pueblos(Irak). Vemos las presiones, amenazas, chantajes en pos del ejercicio del fiel cumplimiento a los compromisos económicos pactados por gobiernos entreguistas y lacayos, todo esto consistente con los planes editados desde Washintong, los Tratados de Santa Fe, ALCA, Plan Colombia, Plan Puebla Panamá y pare usted de contar, que van tendiendo el escenario para impedir definitivamente una alianza internacional que vaya en contra de sus intereses de explotación voraz contra los Pueblos de Nuestra América.

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Frente a esta coyuntura que nos achica la cuenta regresiva entre el transito de la oxigenación del Estado Burgués, la economía capitalista y la sociedad neoliberal globalizada, y la profundización del proceso de cambios venezolano hacia la construcción de la economía social, la revolución cultural y la cualificación de las fuerzas revolucionarias en un año cuyo principales escenarios se darán en la contienda electoral presidencial, con una presión cada vez mayor y directa sobre Venezuela de parte del gobierno de Bush, que intenta promover una coalición de fuerzas internacionales contra Venezuela (ver declaraciones de Condolesa Rise frente al congreso Norteamericano), nos adentramos en el propósito de nuestro debate, sobre cuál es la posición que debemos tener como Movimiento 13 de Abril, pero aun más como Movimiento Popular y sus organizaciones político-revolucionarias.

En el marco de la coyuntura antes descrita y conociendo antes que nada la terrenalidad de las luchas de nuestro pueblo es decir los proyectos, sus sujetos, su contexto, sus capacidades de movilización, nos planteamos la siguiente reflexión: Cómo construir una estrategia que aproveche las brechas que el Estado deja en su estela de corrupción y burocracia para enarbolar las banderas de los pequeños productores las comunidades urbanas, nómadas y sedentarias, el movimiento de pobladores, los trabajadores, los cooperativistas, los movimientos indígenas y campesinos, los movimientos nacionales e internacionales anticapitalistas y antiimperialistas, usando todos los espacios de participación, cualificando los consejos comunales y contralorías sociales, para construir el programa revolucionario y las instituciones del Nuevo Estado que definitivamente den al traste con el avance progresivo de las fuerzas de la contrarrevolución y nos ubique en la consolidación de un gobierno y proyecto revolucionario con Chávez a la cabeza y el pueblo gobernando en cada una de sus instituciones. Para dar respuesta a esta reflexión nos planteamos lo siguiente:

El escenario electoral es un espacio para la cualificación, alianza y fortalecimiento de las luchas de nuestro pueblo, para la participación democrática y protagónica por defensa y soberanía de nuestro país, desde esta perspectiva, el movimiento popular debe tomar la dirección orgánica de la campaña electoral, perfeccionar la formación político y militar (pueblo en armas) de sus fuerzas revolucionarias e iniciar una campaña agitativa que nos permita:

Primero, contextualizar nuestras luchas y definir con claridad que esperamos por nuestro voto revolucionario. Esto puede conducirnos a visualizar por ejemplo: en el marco de la lucha contra la corrupción y de la burocracia, prácticas y sujetos que enmascarados en un supuesto apoyo al proceso y siendo funcionarios públicos obstaculicen la profundización de la revolución, nuestra tarea será desde los espacios de participación inventariar sus practicas, identificarlos y exigir su salida del gobierno revolucionario en construcción.

Segundo: construir una plataforma de alianzas con todos los factores del movimiento popular que se quieran sumar “Por Todas Nuestras Luchas” generando desde la terrenalidad de ellas el Programa Revolucionario por el cual “10 Millones de voluntades se sumarán para profundizar el proceso”.

Tercero: en el marco de la unidad alcanzada por el movimiento popular y respetando la autonomía y dinámicas del mismo, construir colectivamente un plan permita ir tensionando nuestras luchas y movilizaciones locales, regionales, nacionales e internacionales al calor de una misma fragua, para de esta manera apuntar hacia una contundente movilización diversa y multicolor que en el marco de el último período antes de finalizar la campaña electoral, presente los acuerdos de esta gran “Alianza por Todas Nuestras Luchas” del pueblo venezolano, en cuanto al Programa y Gobierno Revolucionario que esperamos se ejecute una vez reelegido democráticamente nuestro Presidente Chávez.

Para iniciar este proceso la coordinación del Corredor Noroeste-Caracas del Movimiento 13 de Abril invita a militantes del M13A, amigos, simpatizantes, organizaciones políticas y movimiento popular en general en el plano local, regional, nacional e internacional a hacer una serie de debates a partir de la discusión de este y otros materiales que se propongan, hacer propuestas y culminar en una primera etapa, en una conferencia con los voceros elegidos por de las distintas organizaciones del pueblo, a realizarse en Caracas entre finales de Marzo y mediados de Abril, con miras a generar los acuerdos, acompañamientos, estrategias, la plataforma de acción y lucha en el Escenario Electoral, reiterando como antes dijimos la necesidad ineludible de que el movimiento popular tome la dirección orgánica de la campaña electoral.

¡¡Por Todas Nuestras Luchas!!: “10 Millones de voluntades para profundizar el proceso” “Comando del Pueblo. Por la Revolución: Chávez. 10 Millones” “Contra la burocracia, la corrupción y el imperialismo. 10 Millones”

Proyecto NuestrAmerica - Movimiento 13 de Abril. Caracas 17 de Febrero del 2006. www.aporrea.org. Correspondencia de Prensa. germain@chasque.net


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