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Crónicas del viaje de Clajadep por el continente (5): Asambleas Populares en Ecuador

06.03.06

Enviado por Cipo y Facundo, los Chasqui, mensajeros, compas de Clajadep en recorrido por el continente o claja caminante o itinerante, o sin nombre, pura sensación.
Iremos noticiando el recorrido, los encuentros con experiencias sociales de la izquierda desde abajo, la autonomía, reflexiones, opiniones, en fin, la notable experiencia de acercar los cuerpos a los hermanos que parecen estar lejos, pero que están aquí, a nuestro lado. Como dicen los zapatistas preguntando caminamos. Nuestro apoyo y nuestro abrazo a los compas, y que los que quieran recibirlos nos avisen al mail clajadep4@hotmail.com

Ellos portan una aguja para tejer horizontalmente entre muchos y el hilo que llevan es el cariño, la fraternidad, la solidaridad y el respeto, no hay mensaje predeterminado. Muchas agujas y muchos hilos hay por todas partes, muchos se encuentran y se reconocen, que se encuentren también con estos compas viajeros.

Opine sobre el viaje, mande sus noticias y otras informaciones.
Vea las crónicas anteriores en http://clajadep.lahaine.org

Crónicas del viaje de Clajadep por el continente (5)

Asambleas Populares en Ecuador
-Conversación con Eloy Alfaro-

La Asamblea de las Flores es una experiencia que nace
desde que el pueblo ecuatoriano tomó la decisión
popular de expulsar al traidor de Lucio Gutiérrez en
abril del 2005. Fue el asesinato de uno de los
vecinos del barrio, producto del fuerte accionar
represivo, lo que aceleró la indignación colectiva.
La televisión mostraba todos los mensajes que Lucio
Gutiérrez daba al pueblo ecuatoriano, él mandaba, él
creía tener el control, creía tener el poder. Tuvo
ilusiones fantásticas de otro mundo, creyó que el
pueblo al que traicionó, al que humilló y al que
vendió lo iba a ir a sacar de atrás de las rejas, con
una rebelión similar a la que lo echó y lo hizo huir
tan cobardemente como su idiota antecesor presidencial
argentino Fernando De la Rua.
La primera victoria, nos comenta Eloy, fue darle la
espalda en las calles, con movilizaciones y
barricadas. “Darle la espalda al autoritarismo al que
se nos tenía acostumbrados, una lucha ideológica muy
fuerte. El estado de sitio decretado fue rechazado con
más gente movilizada, que le decía al estado ya no
mandás más, ya no obedecemos, ya basta”.
“En esa ocasión el gobierno trajo gente de escudo que
movilizó en las calles apoyándolo, Orgaz de fascismo
increíble. Ellos marchaban por delante y los policías
por detrás, al llegar al encuentro con las barricadas
y los vecinos, estos se abrían y daban paso para que
la policía reprima, una estrategia perversa en la que
los caídos podrían haber sido muchos más que la mujer
a la que atropelló un vehículo en la huida. Nosotros,
la gente del barrio La Floresta, tuvimos que salir
después a defender a estos Lucistas, porque habían
sido atrapados por una gran concentración de jóvenes a
la altura de la politécnica, temimos que sean
linchados, en su gran mayoría eran gente acarreada y
paga que provenían de Guayaquil”.
Son estas jornadas de lucha en las que la gente se
empieza a encontrar en la calle, en las barricadas. Ya
no se quedan en sus casas. Vecinos que vivían pegados
desde hace años se empiezan a conocer y este
reconocimiento del uno sobre el otro se da a través de
la acción colectiva de resistir a los mandamientos de
un poder deslegitimado, de construir desde un
“nosotros” la identidad de actores sociales, de
construir con otras lógicas, de brindarse a la lucha
desde la solidaridad, la participación y la acción
colectiva. Entonces, en esos días de lucha incansable,
el “yo” del sistema se transformo en un “nosotros” de
la resistencia y ese “nosotros” se transformó en la
asamblea popular de La Floresta.
El barrio tiene la característica de aglutinar, en su
gran mayoría, a vecinos de clase media. En la
actualidad la asamblea funciona con la dinámica de
trabajo por comisiones fijas durante la semana, hay
asamblea los días martes, allí se discute el
horizonte, y los días jueves hay encuentros para
compartir desde la cultura.
“Apuntamos a fortalecer el proyecto político, tenemos
muchas cosas para decir, muchas, pero queremos
decirlas en colectivo y para ello debemos trabajar,
discutir y compartir cada uno de los vecinos todo
aquello que sentimos, lo que nos pasa”. “Lo más
difícil es que sean todos quienes puedan decidir qué
hacer, los niños, los ancianos, los más jóvenes, los
calvos, los de rastas, todos, que el producto de la
discusión sea colectiva. Para esto, llevamos adelante
debates y se van sacando puntos de consenso, la idea
es que esos puntos sean los que nos llevan a caminar,
los que nos indican el camino. Pensamos en un proyecto
a diez años, en principio, estamos trabajando para que
un área de la asamblea empiece a trabajar en la
formación colectiva de los asamblearios, formación que
nos permita tener más herramientas de análisis, para
poder confluir con otros sectores también en lucha”.
La transformación de la subjetivad, un trabajo tan
duro como necesario, la identidad colectiva, el
asambleísmo como forma de organización y la
horizontalidad como forma de relacionarse es la gran
estrategia política que sale no sólo de la mente
colectiva sino también de los sentimientos. Es ese
correr por las venas que te lleva a la transformación,
que te impulsa a buscar ya no el “yo”sino el
“nosotros” y para esto es fundamental despojarse de
individualismo, del ombliguismo del in criticable, del
militante perfecto y maduro, del Mesías, de la luz de
los pueblos, esa es la idea en lo concreto.
“Materializar las palabras en acciones, cuestionar
nuestras acciones constantemente y analizar siempre
con el criticismo con el que analizamos las otras
experiencias es un deber que quienes soñamos la
revolución tenemos”.
La asamblea de La Floresta tiene la necesidad de ir
gestando niveles de coordinación con a otras
organizaciones, ir tejiendo una red que les de más
voces, es por ello que la intención de salir a
compartir con otras experiencias en el mundo es una
de las intenciones para este año.
“Tenemos un mundo por construir, otro mundo, uno muy
otro como dicen los zapatistas, ese en donde quepamos
todos. Es hora de que empecemos los que no empezamos,
que nos encontremos quienes ya dimos pequeños pasos,
que nos busquemos y llamemos a quienes nos han robado
el deseo de caminar, que los ecos de la rebeldía
puedan recordarnos todos los días que soñar otro mundo
es parte de la significación que necesitamos”.

Extractos de la conversación con Eloy Alfaro.
Desde Quito - Ecuador
Para Clajadep y La red de Medios Alternativos de
Argentina
Cipo y Facundo Lazarte


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