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Euskal Herria Paso a Paso. Nos. 133 y 134

17.05.06

Independentzia eta Sozialismorantz
EUSKAL HERRIA PASO A PASO Servicio informativo de ASKAPENA Nº 133

NAVARRA, DIVIDE Y VENCERÁS (I)

Todavía no ha comenzado ningún proceso, ni de normalización ni de
pacificación. Pero la mera posibilidad de que esto ocurra ha desatado una
tormenta política en Navarra que no ha hecho más que comenzar. Es seguro que
la tensión incrementará a medida que avancen los acontecimientos. Pero ¿por
qué sucede esto?

Una cierta perspectiva histórica

Navarra no sólo forma parte de Euskal Herria sino que se configuró en la Edad
Media como el Reino de Navarra o Vasconia y, como tal, fue reconocido por la
diplomacia internacional. En 1512 Navarra era el pequeño reino de los
vascones que se lo disputaban las dos potencias vecinas: Francia y España.
Esta conquistó la mayor parte del territorio y se instaló en Iruñea. La
resistencia navarra se prolongó durante nueve años y en 1521 el ejercito de
los navarros fue derrotado y aniquilado. El proceso de conquista, asimilación
y sometimiento fue progresivo y violento. Las élites navarras aceptaron de
buen grado su integración a España y sacaron provecho de su sometimiento. En
el corazón de Navarra siempre ha existido un fuerte sentimiento vasco, de
sorda resistencia al imperialismo español. Sentimiento que, tanto éste como
sus colaboradores locales han tratado de negar y, al mismo tiempo, de combatir.

La historia reciente

En la configuración del actual mapa de Euskal Herria tuvieron una importancia
capital los hechos más recientes. En Navarra tuvo un gran arraigo el
movimiento monárquico conocido como “carlismo”. Durante el s. XIX se enfrentó
en tres guerras consecutivas al Estado centralista. Los carlistas perdieron las
tres guerras y, con ellas, el ejercicio de los fueros y de los derechos
históricos.

En los primeros años del s XX hubo varios intentos de confluencia entre los
sectores carlistas y los sectores vascos que fueron muy mal vistos por la
derecha navarra. Esta no cejó hasta conseguir que los carlistas, dirigidos por
terratenientes navarros, se desvincularan del pueblo vasco y se aliaran con la
derecha más reaccionaria. En 1936, cuando se produce el levantamiento fascista
contra la República, esta alianza funciona. Los sectores tradicionalistas que
durante el s XIX se habían enfrentado al ejército español, intervienen en la
sublevación militar franquista como aliados necesarios de los sublevados. Los
carlistas aportaron miles de voluntarios para consolidar el golpe, dar
cobertura a la represión contra la sociedad civil republicana y lanzarse a
luchar contra los vascos en el frente norte. Una fractura terrible entre
hermanos que marca y condiciona nuestra historia actual.

La historia contemporánea

Muere el dictador en 1975 y el franquismo diseña un plan de reforma política
para poder perpetuarse. Las fuerzas políticas clandestinas son legalizadas
tras aceptar la reforma del Estado. Pero la reforma encuentra una resistencia
muy fuerte en “el Norte”. En 1959 ETA comienza a practicar la lucha armada y
cataliza un sólido movimiento popular de resistencia. Prevalecen las
reivindicaciones nacionales con un importante componente social. En Navarra se
produce al mismo tiempo un fenómeno de resistencia también significativo: Ha
surgido con fuerza una izquierda navarra que aglutina las reivindicaciones
sociales con un marcado componente nacional vasco. Era muy probable que ambos
movimientos confluyeran en base a dos ejes: autodeterminación y socialismo. Si
ese hecho se producía, las consecuencias para el postfranquismo serían
gravísimas: Euskal Herria emergería como realidad nacional, se consolidaría
un sujeto político diferenciado y socialista y, en consecuencia, la reforma
franquista fracasaría.

El Estado comprende que debe de impedir por todos los medios esa fusión,
convierte el control de Navarra en cuestión de Estado y recurre a dos
estrategias confluyentes: la represión y la división. Las fuerzas policiales
golpean sin compasión a sectores estratégicos: En setiembre de 1975, cinco
militantes antifranquistas (ETA y Grapo) son fusilados. El 1 de mayo de 1976
los carlistas celebran su tradicional romería a Montejurra; de forma
imprevista se produce un tiroteo protagonizado por personas apostadas en el
monte que esperaban a los romeros. El resultado, 2 muertos en una acción
combinada de la policía y la extrema derecha. La información oficial habla de
enfrentamiento entre facciones carlistas diferentes. La realidad fue otra: se
desvertebra a un sector del carlismo que rechazaba a los Borbón y, sobre todo,
se desmantela a los sectores monárquicos que se iban decantando por la
autodeterminación y el socialismo. En los Sanfermines de 1978 la policía
revienta las fiestas de Pamplona matando a un activista e hiriendo a otros
muchos. Todos estos golpes represivos combinados garantizan la reconducción de
la reforma a los parámetros diseñados por el régimen.

La segunda gran operación de la reforma franquista es la división político
administrativa. Ofrecen parcelas de poder a las respectivas burguesías para
que faciliten la división territorial en los territorios que controlan: el PNV
acepta ser mayordomo principal en la Comunidad Autónoma Vasca dando por buena
la separación de Navarra. Esta maniobra claudicante le permite gestionar y
repartir las parcelas de poder que le son cedidas mediante el traspaso de
competencias. Las elites navarras se organizan en 1978 como fuerza de derecha
vinculada a la derecha española y crean la Unión del Pueblo Navarro (UPN). Se
proclaman exclusivamente navarros pero son una terminal de la derecha española.
Su objetivo es el de ejercer de caballo de Troya para acabar con el
sentimiento
nacional vasco que late en amplios sectores de la sociedad navarras. Son
enemigos viscerales del euskera y apelan a la “defensa de Navarra frente al
intervencionismo vasco”. Provocan reacciones viscerales y agresivas en sus
bases sociales que se sienten cada vez más cómodas colaborando con el
imperialismo. El PSOE entra en el juego: da por buena la partición, renuncia a
la exigencia de autodeterminación que defendió en los primeros años de la
reforma y se acomoda para poder ser alternancia en el gobierno de una España
unificada. El desplazamiento estratégico del PSOE entrega el Gobierno de
Navarra a una de las ultraderechas más agresivas de todo Europa: UPN

Se reabre un debate cerrado en falso

La nueva situación política reabre un debate cerrado en falso. La derecha
navarra se lanza al monte. Pero, de ello, daremos cuenta en otro Paso a paso.

Euskal Herria, 14 de mayo de 2006.
info@askapena.org

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Independentzia eta Sozialismorantz
EUSKAL HERRIA PASO A PASO Servicio informativo de ASKAPENA Nº 134

NAVARRA, CUANDO LA DEMOCRACIA LLAMA A LA PUERTA (y II)

La derecha entiende poco de democracias. Y menos aún, si se trata de una
derecha ignorante y extrema. Así es Unión del Pueblo Navarro (UPN), la
ultraderecha belicosa que gobierna Navarra. Herederos del franquismo,
enemigos de la conciencia vasca a la que combaten por todos los medios,
colaboradores locales del imperialismo español, aliados estratégicos del Opus
Dei que se ha instalado en Navarra como si fuera su feudo. Impermeables a
cualquier reivindicación social que defienda los intereses populares y
enemigos declarados de la clase trabajadora. UPN pretende convertir a Navarra
en un bunker ultraconservador donde el disentir es delito y el reivindicar,
injerencia.

Aliados con el capitalismo multinacional

Dos hechos han alterado la “paz” de la fortaleza donde reina UPN: el conflicto
laboral con la Volkswagen y la convocatoria al debate abierto sobre el actual
marco político. En el primer caso, la renegociación del convenio ha dado
lugar a un largo y duro enfrentamiento entre los trabajadores y la
multinacional. Esta ha respondido a las movilizaciones obreras con despidos,
descapitalización y, como último recurso, la amenaza de deslocalización.
Miles de trabajadores navarros ven peligrar sus puestos o como trabajadores
directos (más de 4000) o como trabajadores indirectos empleados en numerosas
empresas auxiliares.
El Gobierno de Navarra hace gala de “navarrismo” como defensor de los intereses
de su población frente a injerencias y amenazas exteriores. El conflicto con
Volkswagen le brindaba una oportunidad de oro para defender a su población
trabajadora. Se ha posicionado en la trinchera contraria. Ha justificado la
intolerancia empresarial cargando todas las responsabilidades en la
“intolerancia” de los trabajadores. Y ¿ cómo no?, aprecia la mano negra de
los vascos “intrusos” y de algunos navarros “rojos” que revuelven las placidas
aguas del foso con la pretensión de apoderarse de su fortaleza navarra.

Aliados del imperialismo español

Durante el período preautronómico (1977) el Gobierno del Estado concedió a
Navarra un régimen de autonomía diferenciada. Régimen regulado por un
texto que garantizaba la separación de Navarra respecto a la Comunidad
Autónoma Vasca (legalización de la fractura de Euskal Herria). Invocaba los
fueros propios de Navarra pero, en realidad, venía a ser uno más de los
Estatutos que articulaban el modelo autonómico del Estado.
Los textos estatutarios de otras comunidades fueron refrendados por éstas
mediante referéndum. El estatuto de Navarra nunca fue sometido a referéndum.
La derecha ha hecho todo lo que estaba en su mano para que esta consulta
popular no se realizara. Tras el alto el fuego de ETA ha cobrado fuerza una
demanda que es la base de cualquier democracia: “dar la palabra al pueblo para
que sea éste quien decida”. UPN ha caído en una especie de histerismo ante
el nuevo discurso democrático que se está abriendo paso. Sus reacciones
están cargadas de nerviosismo y contradicciones:

· El día 22 de abril, Sanz, Presidente de Navarra y de UPN asegura que el
estatus de ese territorio está en riesgo si él no es reelegido. El día 3 de
mayo dice que estaría dispuesto a renunciar a la reeelección si de esa manera
se salvaguarda el estatus de Navarra.
· Apela Sanz al respeto que se merece la voluntad de los navarros. Por otro
lado, aprueba en el Parlamento de Iruña mediante Proposición no de Ley que
se “blinde” el actual marco, de manera que no pueda ser modificado por la
voluntad de las y los ciudadanos.
· UPN no acepta en Navarra ingenias “externas”. Y es el propio partido
navarrista quien invita al presidente del PP para que viaje de Madrid a Iruñea
y les preste auxilio. El S.O.S lo ha escuchado toda la caverna. Y ya están
organizando una nueva cruzada para salvar a los navarros del acoso y riesgo que
supondría la libre decisión.
· Pide a gritos que no se abra ningún proceso de conversaciones con ETA porque
ésta sigue actuando; él tiene constancia de ello según informes de su propia
policía. Cuando se le pide alguna prueba de lo que dice, queda en ridículo
ya que se confirma que no sabe nada.
· El día 10 de mayo, el PP anuncia en Madrid que ellos, con UPN, pedirán
que se revoque una Disposición Constitucional que permite a los navarros
decidir respecto al establecimiento de vínculos con la Comunidad Autónoma
Vasca. UPN queda en una situación bochornosa ya que el anuncio del PP deja en
evidencia quien marca la estrategia y los tiempos.

Factor aglutinante

La reacción de UPN está siendo tan visceral que ha conseguido aglutinar a
toda la oposición. Esta, con diferencias muy importantes a la hora de
establecer ritmos y métodos, está confluyendo en acuerdos básicos: la
necesidad de habilitar un espacio político de encuentro. Espacio en el que
deben de estar presentes todas las sensibilidades sin condiciones previas ni
vetos. Espacio que debe de avanzar en la solución política de un conflicto
de naturaleza política. Desde este principio de acuerdo, todas las fuerzas
políticas consideran descabellada la cerrazón de UPN.

La posición de Batasuna

Aunque oficialmente no exista, Batasuna tiene una entidad especial en esta
coyuntura. Respecto al presidente Sanz, lo equiparó con Berlusconi por su
prepotencia y obstinación para no aceptar la realidad. Pero su verdadera
aportación se produjo el 6 de mayo. Ese día Batasuna celebró un acto
político en Iruñea en el que dio a conocer un documento de gran importancia
para afianzar el proceso democrático en Navarra. Tal documento aporta los
siguientes ejes:

· La solución al conflicto requerirá de la participación de todos los
territorios y opciones políticas. Navarra ha estado en el centro del conflicto
y será parte de la solución.
· Seria ilógico poner en marcha un proceso dando por buena la actual
partición territorial. Se impone la creación de una mesa o espacio de debate
común a todos los territorios en el que estén presentes todos los agentes sin
exclusiones.
· Para ello es imprescindible un escenario de garantías democráticas.
· Corresponde a la sociedad navarra decidir la forma y manera más oportuna de
participación.
· Batasuna se compromete a asumir lo que los navarros decidan e insta a UPN y
al PSE a que hagan lo mismo.

UPN, como era de esperar, reclamó que “no debe de hacerse caso a lo que
Batasuna diga”.

El 20 de mayo 7.000 personas se manifiestan en Iruñea contra la prepotencia de
Volkswagen y el entreguismo de UPN.

Euskal Herria, 22 de mayo de 2006.
info@askapena.org


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