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Combativa recepción de comunarios mapuche al lonko Pascual Pichún a la salida de la cárcel

06.03.07

Un centenar de personas, entre comuneros mapuches de la zona y miembros de delegaciones provenientes de todo el Wallmapu, homenajeó el pasado fin de semana al lonko Pascual Pichún Paillalao, quien abandonó definitivamente la Cárcel Pública de Traiguén donde estuvo más de 4 años privado de libertad, condenado por supuesta “amenaza terrorista” en contra de dos latifundistas locales. Uno de ellos, el ex ministro de estado, abogado y presidente de la Fundación Neruda, Juan Agustín Figueroa, propietario del Fundo Nancahue.

Desde diversos puntos del Wallmapu arribaron las delegaciones, entre ellas representantes del movimiento mapuche en Puelmapu, encabezados por Nilo Cayuqueo y Roberto Arias, ambos de la Radio AM 800 WajZugun de San Martín de los Andes. También arribaron a Traiguén dirigentes de la Asociación Ñancuchew de Lumako, de la Identidad Territorial Lafkenche, de la Asamblea Mapuche de Izquierda y de la organización Wallmapuwen, entre otros referentes. No quisieron estar ausentes los miembros del Observatorio de Derechos Indígenas y los abogados de la Fundación Instituto Indígena, estos últimos responsables de gestionar los beneficios carcelarios que significaron la libertad anticipada del dirigente.

Todos ellos saludaron con gritos de Marrichiweu el momento en que el lonko Pascual Pichún cruzó la puerta de acceso al penal, última frontera que durante cuatro años impidió al dirigente caminar libremente por sus tierras y cumplir a cabalidad su rol de dirigente tradicional. Lo señaló su hijo Juan Pichún, actual Presidente de la comunidad Antonio Ñiripil de Temulemu, al momento de saludar a su padre y -junto a la machi Maria Ancamilla y las dos esposas del lonko- entregarle su makun, trarilonko, kull kull y wiño, “implementos con los cuales queremos simbolizar su regreso como lonko”, indicó. “Esta pequeña ceremonia -agregó- significa además que él estará a nuestro lado para seguir luchando por nuestras tierras y por nuestros derechos”.

A seguir luchando

Las palabras dirigidas a los presentes por el propio lonko Pascual refrendaron lo anterior. Primero en mapuzugun y luego en español, agradeció la presencia de todos y destacó lo injusto de su condena. “Les agradezco en primer lugar a los dirigentes de comunidades que están aquí. También a la gente que con grande sacrificio ha viajado, de diversas partes de Chile y a los amigos que me han seguido como lonko. Esto dice que hoy los mapuche estamos unidos y si queremos podemos seguir así, unidos”, indicó. “He pasado días difíciles en esta cárcel donde hoy estoy recuperando mi libertad, yo cumplí una condena injusta por haber gritado que mi pueblo está en pobreza y por eso me encarcelaron”, subrayó.

“Son 500 años que los mapuche venimos luchando, y creo que esta lucha nunca ha parado y nunca se terminara. Hoy día terminará uno, se levantara otro. No es la persona que habla quien hace la lucha, es nuestro pueblo el que está descontento con la pobreza y lucha día tras día por mejorar nuestras vidas… Estoy orgulloso de estar junto con toda mi gente que me sigue, con la gente que entendió mi realidad como autoridad mapuche”, finalizó Pichún en medio de múltiples afafan y gritos de Marrichiweu!. Tras las palabras del dirigente, su hijo Juan dio lectura a una carta enviada desde Argentina por su hermano Pascual Pichún Collonao, quien condenado por tribunales chilenos huyó de Chile para evitar ser encarcelado junto al resto de su familia.

“Desde las tierras de Puelmapu que supo defender Kalfukura y otros grandes líderes de nuestro pueblo recibí con mucha alegría la noticia de la libertad definitiva de mi padre el lonko Pichun. No quería estar ausente para saludarlo, aunque sea de esta forma quiero plegarme a este momento ya que no puedo estar ahí presente junto a mi familia, fruto de las injusticias que comete día tras día el estado chileno seudo-socialista hacia nuestro pueblo”, leyó el vocero de la comunidad frente al silencio respetuoso de todos los presentes.

“Han sido duro los días estando lejos de mi tierra, pero si de algo estoy seguro es que estos días dignifican nuestros pasos, nos hacen fuertes, nos convierten en verdaderos luchadores, y lo más importante no nos deja olvidar al enemigo. Esta es solo una etapa de la cual aprenderemos y tomaremos nuevas herramientas, y el exilio no será el fin de nuestro compromiso para con nuestra gente, más bien será un motivo mas para luchar”. Las emotivas palabras escritas por el joven Pascual iban también dirigidas a su hermano Rafael, condenado junto a él por “incendio” y quien observaba la ceremonia desde el custodiado hall de acceso a la Cárcel.

“Aprovecho la ocasión para saludar a todos los peñi y lamngen presos políticos, clandestinos, perseguidos que dignamente caminan nuestro territorio. Quiero recalcar y reiterar además mi compromiso asumido con la lucha de nuestra nación, y decir que nuestro aporte a esta causa siempre valdrá la pena cuando nos dignifique como persona. Libertad a los presos políticos mapuche”, finalizó la misiva enviada desde La Plata, ciudad donde el joven cursa estudios universitarios mientras espera la respuesta a una petición de Refugio Político presentada ante el estado argentino y acogida por los organismos pertinentes el año 2005.

Masiva marcha

Finalizada la lectura de la carta, todos los presentes marcharon por las céntricas calles de la pequeña localidad de Traiguén, ante la mirada sorprendida de sus habitantes, no acostumbrados a la presencia de medios de prensa nacionales e internacionales que arribaron para cubrir la histórica jornada. A cada paso, los afafan se mezclaban con consignas en contra de las empresas forestales y el gobierno de Bachelet, consignas que eran aplaudidas incluso por muchos transeúntes que observaban la manifestación y que demostraron sentir un profundo respeto por aquello que observaban.

A eso de las 15:00 horas, una caravana de vehículos traslado a todos hacia el sector de Temulemu, específicamente al nguillatuwe de la comunidad emplazado al interior del ex Fundo Santa Rosa de Colpi, recuperado por las comunidades del sector tras una fuerte lucha contra la empresa Forestal Mininco. Son más de 2 mil hectáreas de territorio controlado y que han significado un mejoramiento en la calidad de vida de todas las familias mapuches de la zona, según nos señaló un dirigente de la aledaña comunidad Pantano, aliados del lonko Pichún y que no dudaron en estar presente en su recibimiento.

En dicho lugar sagrado, Juan Pichún agradeció a nombre de su padre las muestras de afecto y llamó a todos a no bajar los brazos y seguir luchando por los derechos del Pueblo Mapuche. También hicieron uso de la palabra dirigentes de Pantano y Didaico, destacando el mensaje entregado por el lonko Aniceto Norin, quien llamó a todos los presentes a seguir apoyando la lucha mapuche, “porque es una lucha justa y por la vida de nuestra gente”, subrayó. Norin, quien estaba encarcelado junto a Pascual Pichún en Traiguén, recuperó su libertad el pasado 13 de enero tras ser beneficiado con una rebaja de su condena por parte del Ministerio de Justicia / Azkintuwe


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