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Euskal Herria Paso a Paso. No. 171

19.03.07

Independentzia eta Sozialismorantz
EUSKAL HERRIA, PASO A PASO
Servicio informativo de ASKAPENA, Nº 171
www.askapena.org

LA PERMANENTE RECONQUISTA DE NAVARRA

Para entender lo que sucede en Euskal Herria hay que mirar detenidamente
a Navarra. Es una de las claves del conflicto y será una de las claves
de la solución. Constituida en Reino, fue desde el s. X hasta el s.XVI
la configuración política de la que se dotaron los vascones. Reino
consolidado a ambos lados de los Pirineos, nunca extenso, de fronteras
en permanente variación, anterior a sus reinos vecinos: Francia y
España, con identidad propia en la diplomacia europea hasta bien entrado
el s.XVII.

Conquistado por el ejército español en el 1512, mantuvo una lucha de
resistencia hasta el 1521, fecha en que fue aniquilado el frágil
ejército de los navarros resistentes. Desde entonces, tanto España como
Francia han hecho todo lo que está en sus manos para borrar las señas de
identidad y los vestigios de aquel pequeño reino conquistado. Por lo que
se refiere a España, el s.XIX fue testigo de dos guerras que tuvieron
mucho de insurrecciónales: rebeldía contra los regímenes centralistas de
Madrid. Estuvo a punto de iniciarse una tercera pero el Gobierno
metropolitano, golpeado también por la insurrección cubana, decidió dar
marcha atrás en sus políticas fiscales. Los navarros, para conmemorar
aquella victoria decimonónica, alzaron un monumento a los Fueros que son
expresión de identidad Navarra frente al centralismo español.

En Navarra está muy arraigada una difusa conciencia -no explícitamente
nacionalista- de su identidad propia, con muchos elementos comunes con
el restos de los vascos: lengua, cultura, música, toponímicos,
apellidos… Si este sentimiento prospera, no sería muy difícil
conseguir la aproximación de Navarra al resto de población vascona. Y
aquí está el gran conflicto de España. Si Navarra se vincula con el
resto de territorios vasco, nace un nuevo sujeto político diferenciado.
Y, si esto sucede, el proyecto de unidad nacional española, entra en
crisis. La única solución posible que se les ocurre es ahondar las
diferencias entre vascos creando dos entes diferenciados y
contrapuestos: Navarra por un lado y Euskadi por otro. Si se consigue la
ruptura de Euskal Herria, se garantiza la unidad de España. Este
criterio de actuación ha regido la política española en los momentos
cruciales, de antes y de ahora.

La derecha española siempre ataca por el mismo flanco

En el año 1931 todos los municipios de Euskal Herria aprobaron por
mayoría un Estatuto de Autonomía Vasco. El Gobierno de Madrid y sus
terminales locales hicieron todo lo posible para que aquel Estatuto, que
tenía carácter nacional, no prosperase. La izquierda republica
comprendió que el particionismo, que ellos mismos habían promovido,
favorecía los intereses de la derecha. Quisieron rectificar pero ya era
tarde. Los militares habían vinculado a los dirigentes políticos
navarros con el golpismo y aquel intento de unidad vasca, fracasa. La
Navarra republicana tenía mucho asiento social pero los fascistas
arrasaron la conciencia republicana y vasca. Aunque no hubo frente de
guerra, más de 3000 personas fueron fusiladas en las cunetas navarras
sin juicio alguno.

Aquella masacre produjo efectos demoledores pero no eliminó el
sentimiento vasco y de izquierdas de Navarra. Cuando se produce la
reforma franquista (1974-79) el clima político de Navarra estaba en
plena efervescencia; los movimientos políticos y sociales eran muy
plurales pero manejaban unos ejes coincidentes: rechazo al franquismo,
apuesta por una ruptura democrática, fuerte contenido social y creciente
conciencia nacional vasca. El franquismo se hizo la misma reflexión: si
controlamos Navarra, la reforma está garantizada. Si no la controlamos
emergerá Euskal Herria que reclamará sus derechos; y si Euskal Herria
reclama sus derechos nacionales, el modelo de las Autonomías será
inviable. Intensificaron de nuevo la violencia centralista, machacaron a
las fuerzas de izquierda y reconquistaron Navarra. La remodelación de
España como Estado de las autonomías consolidó la partición de Euskal
Herria: por un lado la Comunidad Autónoma Vasca y por otro Navarra. Las
burguesías de ambos territorios colaboraron en la partición y fueron muy
bien recompensadas.

La salvación de la patria (española)

La derrota electoral de 2004 encendió las alarmas de la derecha
española. Flota en el ambiente el convencimiento de que el actual marco
político de la España autonómica está agotado y que ha llegado la hora
de realizar la transición pendiente, realmente democrática. Esto
supondría dar la voz al pueblo vasco para que determine cómo se quiere
estructurar.

La derecha quiere recuperar el poder ya que no se fía de los
socialistas. Estos están intentando una readecuación de los Estatutos
para reforzar el modelo: “cambiar algo para no cambiar nada”. La
derecha, incapaz de sutilezas, considera que la unidad española está en
peligro y que debe de asumir ella las riendas del Estado. Como siempre,
considera que las claves son dos: recuperar el Gobierno de Madrid y
reforzar la división de los vascos reconquistando Navarra para España.
El día 10 de marzo ocuparon Madrid. El 17 de marzo invaden Navarra con
la misma pretensión.

El unionismo navarro ha convocado a toda España para que venga en su
auxilio; es lo mismo que ha hecho siempre. La convocatoria ha conseguido
varias cosas: crispar aún más a la sociedad navarra ahondando su
tradicional fractura. La convocatoria sólo ha contado con el respaldo de
la ultraderecha: Falange española, Foro de Ermua… Ningún otro partido
ni sindicato se ha adherido a ella. El Partido Socialista de Navarra no
podía apoyar una marcha que va en su contra pero sus bases están
bastante contaminadas de unionismo; por eso, su postura ha sido ambigua:
desmarcarse de la manifestación, reafirmar sus planteamientos contrarios
a la integración nacional vasca, pedir a la derecha (petición inútil)
que desconvoque. Los sectores reformistas: IU y Nafarroa Bai, se han
desmarcado de la marcha. La izquierda vasca -el sindicato LAB- tenía
convocada una manifestación en Iruñea para la tarde del día 17
reclamando la autodeterminación y en contra de la deslocalización
industrial. Aunque el unionismo elige más tarde el mismo día y hora para
su convocatoria, LAB mantiene la suya. El Delegado del Gobierno en
Navarra autoriza ambas marchas y asegura que pondrá todos los medios
para que ambas discurran sin incidentes.

La marcha de las contradicciones

Unos 55.000 derechas, venidos de toda España participaron en la marcha
unionista bajo el lema “Fuero y Libertad. Navarra no es negociable”. Se
reclama la libertad de los navarros para decidir y, al mismo tiempo, se
apela a que toda España se implique al lado de los unionistas. Se dice
que Navarra no es negociable y fue el precio que tuvieron que pagar los
partidos que se promovieron la transición; fue el ejército español el
que les impuso el actual marco particionista. Los socialistas navarros
proclamaron la víspera su voluntad, también unionista; eso no les eximió
de ser acusados de “traidores”. Acabó la marcha frente a un monumento-
ya comentado- que celebra el triunfo frente a Madrid y que proclama el
carácter vasco de los navarros. Los “invasores” creyeron tomada la
ciudad y no pudieron entrar al casco viejo donde cientos de vecinos
golpeaban cacerolas para ahuyentarlos y muchos jóvenes se apostaban en
las esquinas reclamando la condición vasca de Navarra.

A las 5, 30 se inició la manifestación que LAB tenía convocada contra la
deslocalización y a favor de la autodeterminación. 8.000 personas
secundaron la marcha en defensa de Euskal Herria. Las dos navarras se
hicieron presentes. Una, la obrera, reclamando el derecho democrático de
los navarros a decidir. La otra, la de las burguesías unionistas,
entregando el derecho a decir de los navarros a manos de España.

Euskal Herria, 19 de Marzo de 2007.

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