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Subcomandante Marcos: Contra la represión … Otra Campaña

08.05.07

CONTRA LA REPRESIÓN… OTRA CAMPAÑA.
(Algunas reflexiones a un año del dolor llamado Atenco)

Mayo del 2007.

I.- De Atenco a Oaxaca.-

Día con día, este gran movimiento que llamamos La Otra Campaña recibe golpes, encarcelamientos, persecuciones, muertes.

Como si hubiera sido la campanada de arranque, el golpe represivo contra el pueblo de San Salvador Atenco, el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y La Otra Campaña, fue el inicio de una serie de amenazas cumplidas en contra de organizaciones, grupos, colectivos e individuos, principalmente contra aquellas, aquellos que nos encontramos fuera y debajo de la política institucional.

Oaxaca sumó su nombre al de Atenco, luego fueron Yucatán y San Luis Potosí. Pero no son los únicos. Además de los golpes, las detenciones y las torturas, la Otra Campaña debe soportar la calumnia de algunos medios de comunicación, o el silencio de otros que, antaño, eran el cristal para asomarse a los movimientos sociales.

No es sólo la criminalización de la lucha social, ni sólo proviene de la llamada derecha realmente existente y en el poder federal.

Se trata, pensamos nosotros, de algo que repite métodos antiguos pero con un mensaje agregado. Al golpear al movimiento social no sólo se le acota y persigue por sus demandas, también y sobre todo se le advierte que, en México, sólo se puede hacer política en las instituciones, es decir, en los partidos políticos electorales.

Más claro: sólo se puede disentir si aceptamos de antemano que nuestra protesta, nuestra inconformidad, nuestra rebeldía, serán mediatizadas y encarriladas en el capital político de alguna de las fuerzas electorales.

En otras palabras: los movimientos sociales ponen los presos, los muertos, las violadas, los golpeados; y los partidos políticos ponen los diputados.

Cuántas veces y cuántas organizaciones y movimientos no han caído en la trampa, puesta desde arriba y por arriba, de que si entran al proceso electoral van obtener la libertad de sus pres@s, o tolerancia para sus movilizaciones, o justicia para sus demandas.

El caso más reciente: Oaxaca, donde una parte del movimiento que maravilló al México de abajo, ahora aspira y suspira por una candidatura que no llegará nunca. Y no llegará porque la política es un negocio, donde los presos y los muertos tienen precio. Y su precio es alto o bajo según su cotización en la nueva Bolsa de Valores de la política moderna: los medios de comunicación.

Es decir, si los presos y muertos aparecen en los medios y, además, provocan simpatía en la llamada “opinión pública”, entonces tu represión vale.

Si, por el contrario, no sales en la televisión, en la radio, o en la prensa escrita; o, peor aún, sales pero provocas repulsa, entonces tu represión no tiene ningún valor para los políticos profesionales;… o tiene valor para la condena.

Atenco y Oaxaca son dos ejemplos.

Atenco.- Cuando la televisión repetía hasta el hartazgo la golpiza que pobladores daban a un policía federal preventivo en Atenco, y las encuestas marcaban que la “opinión pública” decía “pobrecito policía / malditos campesinos”, los políticos de la izquierda institucional, los defensores de los derechos humanos y la intelectualidad progresista juzgaban y condenaban, o, en el mejor de los casos, guardaban un silencio cómplice y ruin. Es conocido (y cuidadosamente editado en el espejo mediático y político de arriba) que el Partido de la Revolución Democrática, en el Estado de México, apoyó y aplaudió el aquelarre sangriento que el gobierno estatal (del PRI) y el federal (del PAN) ejecutaron desde la madrugada del 4 de mayo del 2006.

En cambio, cuando se fue conociendo de la barbarie, de las violaciones, de los golpes, de las torturas, de la ilegitimidad e ilegalidad del operativo, intelectuales, medios y políticos se maquillaron con rostros conmovidos e indignados. Pero sólo un momento. Venían ya las elecciones y, con ellas, las cotizaciones en el mercado de programas y principios.

Atenco quemaba las manos. Era un erizo que, por donde lo tomaras, lastimaba y obligaba a definiciones y consecuencias (dos palabras que no existen en el vocabulario de la clase política moderna y, más recientemente, tampoco en el de la intelectualidad progresista).

“¡A las urnas!”, fue la respuesta de la izquierda institucional y, con el “sonríe, vamos a ganar”, nos invitaban a posponer todo, incluso la dignidad rebelde, para que el triunfo no fuera opacado por nada.

Cepillando la historia actual a contrapelo, la Otra Campaña no sonrío, organizó su rabia y su indignación, y se movilizó, incluso el sacralizado día de las elecciones, gritando: “¡Libertad y Justicia para Atenco!”.

Combinando movilizaciones con la estrategia jurídica de la defensa legal de nuestras presas y presos, se logró la liberación de cientos de compañeras y compañeros. Algo que a veces olvidamos, pues el dolor de tener todavía a 28 compañeras y compañeros en las cárceles de Almoloya, Santiaguito y Texcoco opaca el hecho.

A esto se agrega la ignominia de la ilegal sentencia, de 67 años de prisión, dictada contra nuestros compañeros Ignacio Del Valle, Felipe Álvarez y Héctor Galindo. Sobre ella, ratificamos lo ya dicho: saldrán libres mucho antes, y sus tres lugares serán ocupados por Vicente Fox, Enrique Peña Nieto y Eduardo Medina Mora.

En Oaxaca ocurrió algo similar. Bailando en el filo de la navaja de la “neutralidad” y la “objetividad”, la intelectualidad progresista, de la mano de los grandes medios de comunicación, logró lo imposible, es decir, equiparar las acciones directas de la APPO y grupos afines, con la brutal represión de las policías federal preventiva y estatal.

Para allá arriba, es lo mismo una tanqueta, una ametralladora, un helicóptero, que una resortera, una molotov… y un spray de pintura.

“¡Que se autocritique la APPO!”, clamaron, mientras las presas y presos eran trasladados, como en los tiempos de Porfirio Díaz, a otros estados; mientras los desaparecidos, mientras los golpeados, mientras los asesinados debían esperar la temporada electoral para cotizar y ver entonces si la justicia redituaba en puestos y cargos.

Y llegó la temporada electoral. Y con ella el dulce engaño de las precandidaturas. No son pocos los que han mordido el anzuelo con singular entusiasmo, esperando que los partidos políticos sean sensibles al movimiento social y no a las encuestas. Pero la realidad no cotiza en los medios de comunicación, y ya se vislumbran las decepciones y las crudas morales.

Los muertos siguen sin el alivio del castigo a sus asesinos, los desaparecidos no aparecen y las presas y presos son liberados a cuenta gotas, o reciben cargos y sentencias ilegítimas e ilegales, o aumentan su cantidad.

En días recientes, nuestro compañero de la Otra Campaña, David Venegas, también conocido por la banda como “El Alebrije”, fue detenido. Siguiendo una práctica que ya es común, se le “sembró” droga para incriminarlo. Y ahora, según él mismo nos cuenta en una carta, se le ofrece negociar su liberación amenazándolo a él y a su familia.

Junto con el caso de David Venegas, está el de las compañeras y compañeros de “Voces Oaxaqueñas Construyendo Autonomía y Libertad” (VOCAL, por sus siglas) formada por algunos grupos y colectivos de tendencia anarquista y libertaria, del que David Venegas forma parte, y entre los que se encuentran, por citar sólo a dos, el colectivo “Tod@s Somos Pres@s” y el Consejo Indígena Popular de Oaxaca-Ricardo Flores Magón (CIPO), miembro del Congreso Nacional Indígena y coadyuvante del Encuentro Continental de Pueblos Indios. Estas compañeras y compañeros son, además de por el Estado, criminalizados, señalados, acusados y perseguidos por organizaciones políticas de supuesta izquierda, como el llamado Frente Popular Revolucionario-PCM-Marxista-Leninista, que se dice adherente a La Otra Campaña cuando le conviene, y se deslinda y toma distancia cuando no es así. Estas personas no se esperan a tomar el Poder para perseguir a anarquistas y libertarios, sino que, aliados a quienes dicen combatir, persiguen a l@s que piensan diferente y tienen y luchan por otra idea de sociedad futura.

Oaxaca sigue sin libertad y sin justicia. Y Ulises Ruiz sigue en el cargo. Y, desde ahí, mueve los hilos de todo el proceso electoral, metiendo mano en los partidos políticos, incluida la izquierda institucional. La denuncia de este hecho proviene de quienes son sospechosos de “hacerle el juego a la derecha” y “están al servicio de Felipe Calderón”, es decir, del interior mismo del PRD.

II.- LA REPRESIÓN COMO SPOT PUBLICITARIO GRATUITO.-

Según el EZLN, después de Atenco y Oaxaca está ocurriendo un nuevo fenómeno…

En la destrucción del Estado Nacional mexicano, no sólo la independencia y la soberanía están en la lista de bajas, también la cohesión política. Si antes el presidencialismo era la columna vertebral del sistema político mexicano, el paso del quehacer político a un quehacer comercial, más preocupado por los vaivenes del mercado electoral que por gobernar, ha provocado que nuestro país se vea como un desordenado archipiélago.

Como un animal herido de muerte, el Estado Nacional en México, da furiosos coletazos. El Estado Nacional ha quedado ya en andrajos y difícilmente puede ocultar su verdadera naturaleza violenta, ilegítima e ilegal. Vulnerado y sometido por el papel de los medios de comunicación, ha abandonado ya las labores de gobierno, y se ha dedicado a la represión sutil o descarada, selectiva o masiva, pero siempre torpe, ilegítima e ilegal.

Sin un referente y cohesionador nacional, se han ido creando feudos más o menos grandes. A veces se trata de estados, a veces de regiones dentro de una entidad o abarcando varias. En esos feudos, los señores post modernos han convertido en paisitos lo que antes eran estados o municipios. En ellos han hecho sus alianzas y dependencias, no con el crimen organizado porque no son sino el brazo político de éste, también con los grandes capitales trasnacionales, que negocian privilegios y prebendas a cambio de apoyos no tan ocultos.

Envalentonados por el manejo mediático del uso del ejército federal en el combate al narcotráfico, los reyezuelos y virreyes en los estados y regiones de la República Mexicana, ensayan sus “éxitos” publicitarios: Marcelo Ebrard en el Distrito Federal, Peña Nieto en el Estado de México, Marcelo de los Santos en San Luis Potosí, por mencionar a 3 entidades “gobernadas” respectivamente por el PRD, el PRI y el PAN.

La represión ya no se esconde de los medios. Por el contrario, muchas veces se realiza para ellos.

Está visto que se pueden obtener más minutos en la televisión y la radio, y más páginas en periódicos y revistas, con un golpe represivo que con un anuncio monumental o un spot radial o televisivo… y, además, sin pagar nada por publicidad.

Y en esto no hay ninguna diferencia entre PRI, PAN y PRD.

La legalización de las sociedades de convivencia y de la interrupción del embarazo con determinadas causales, han ocultado las represiones contra el movimiento social en la capital del país, particularmente contra el digno barrio de Tepito donde, como en otros casos, los medios de comunicación cumplieron funciones de Ministerio Público y calificaron de “distribuidores de drogas” a personas honestas y trabajadoras, todo para conquistar, con la fuerza de las armas, un territorio para entregarlo al ya perdonado por su infidelidad postelectoral: Carlos Slim Helú.

Y aquí aprovecho para hacer un comercial del Foro Abierto Tepito:

“¡Pueblo de México!

“A partir del 14 de febrero infame, Marcelo Ebrard quiere exiliar a 38 mil habitantes y entregar el barrio de Tepito a los grandes capitales nacionales y extranjeros como Carlos Slim, Deportes Martí y Noria.

El objetivo de nuestra lucha es defender: el trabajo, la vivienda, el barrio.

El comercio en TEPITO sigue trabajando con los mejores precios del país; de las 8 de la mañana a las 7 de la noche, toda la semana.

¡NO AL CAPITAL NACIONAL Y EXTRANJERO QUE QUIEREN APODERARSE DEL BARRIO!
¡NO AL GOBIERNO CAPITALINO QUE NOS QUIERE EXPULSAR DE NUESTRA COMUNIDAD!”

(FIN DEL COMERCIAL)

La represión tiene colores cambiantes que “confunden” a los analistas políticos de “izquierda”: si la represión la hace el PRD, para ellos se hace justicia; si la realiza el PRI o el PAN es un crimen… aunque tan poco tan grave, porque se puede olvidar a la hora de las alianzas electorales.

Y ahí está Oaxaca como un botón más de muestra.

Odio decir que se los dije, pero se los dije: la timorata reacción de la intelectualidad progresista frente a los golpes represivos de su futuro “líder” y candidato presidencial para el 2012, Marcelo Ebrard, es sólo un indicador de lo que habrían hecho frente a los golpes que vendrían del ejecutivo federal, si el PRD hubiera hecho su tarea electoral.

Como quiera que sea, debemos prever que este entusiasmo mediático por la sangre y el dolor de abajo se mantenga por un buen tiempo, antes de ceder (como ya se empieza a ver con el empleo del ejército en la lucha antidrogas).

Hay que esperar más golpes, más presos, más muertos… y hay que prepararnos para ello.

III.- LO POR VENIR: OTRA ESTRATEGIA FRENTE A LA MISMA REPRESIÓN.

Si bien la estrategia represiva a nivel nacional sigue los tiempos y ritmos de los medios de comunicación, la necesidad urgente de una estrategia de abajo y a la izquierda para enfrentar esa represión no puede seguir esos vaivenes; o los de las organizaciones políticas de izquierda, que sólo se interesan en la represión cuando la sufren ellas.

No podemos mentirle a la gente ni mentirnos. Tendremos, a lo largo de este camino, muchos golpes, dolores y ausencias. Se sumarán a ellas los silencios cómplices, las incomprensiones y mezquindades. Debemos estar preparados para eso.

¿Qué hacer entonces?

A nosotros nos parece acertado, y es algo que debemos apoyar sin titubeos, lo que está haciendo el CONSEJO DE EJIDOS Y COMUNIDADES OPOSITORES A LA PRESA LA PAROTA (CECOP). Ellos nos advierten que el gobierno federal y estatal (que, dicho sea de paso, es perredista) están llevando una estrategia de provocación, ilegal e intimidatorio, que pretende realizar asambleas espurias para imponer su proyecto de destrucción.

Los compañeros y compañeras del CECOP nos llaman a apoyarlos con misiones civiles de observación que neutralicen esa estrategia provocadora, y garanticen la tranquilidad de un pueblo que ya ganó, legítima y legalmente, la cancelación de la construcción de la presa.

No hay que esperar a tener muertos, presos y golpeados en La Parota para voltear a verlos y apoyarlos. Debemos apuntalar esas misiones de observación y repetir, en los hechos, el “no están solos” que se grita en las marchas y mítines.

Son ya decenas, además de l@s de Atenco y Oaxaca, las presas y presos que son compañeras y compañeros de La Otra Campaña. Pero sentimos que el nombrarlos y darle seguimientos a sus casos, ha sido un peso que ha recaído casi exclusivamente en el EZLN.

Es para nosotros un deber, y lo cumpliremos. Pero no vemos por qué la lucha por la libertad de nuestr@s pres@s deba esperar a que el EZLN se pronuncie o haga pública la injusticia sufrida.

Así que hay, pensamos nosotros, también otras tareas urgentes y necesarias:

1.- La creación de una instancia nacional, realmente nacional, contra la represión, es decir, no sólo para denunciar la represión, sino también para prevenirla. Esta instancia, cuyo nombre podría ser COMISIÓN o FRENTE o FORO NACIONAL CONTRA LA REPRESIÓN, debe ser, a diferencia de la resultante del encuentro pasado, un eco, un amplificador. No selectivo, sino abarcante, porque luego resulta que sólo se nombra y se hacen acciones por presos y presas específicos, como si hubiera algun@s más importantes que otr@s. Debe ser no un suplantador de organizaciones, grupos o movimientos, sino un identificador de quién, dónde, cómo, por qué.

Como esto urge, pensamos que a más tardar en la primera semana de junio próximo, dentro de un mes aproximadamente, fecha en la que las delegaciones de la Comisión Sexta están terminando su recorrido por el norte de México y se concentrarán aquí en la capital del país, las organizaciones, grupos, colectivos, familias e individuos interesados deberíamos reunirnos para constituir esta instancia nacional contra la represión y echarla a andar de inmediato.

2.- La adopción de medidas de seguridad mínimas. La represión es algo que le ocurre al otro, a la otra… hasta que nos convertimos en ese otro, en esa otra. Pensamos que es necesario un intercambio intenso de información dentro de las llamadas unidades organizativas de trabajo, y entre ellas. Saber en qué estamos, qué vamos a hacer, no para tener injerencia en las decisiones o actividades autónomas de cada quien, sino para estar pendientes de todos y todas.

3.- La preparación para que los diferentes grupos, colectivos y organizaciones sigan cohesionados aunque sus direcciones sean reprimidas. Desde las reuniones preparatorias y en la primera plenaria de la Otra Campaña, en septiembre del 2005, advertimos y aconsejamos a grupos, colectivos y organizaciones que se dotaran de una especie de escalón interno, de modo que, si alguien que desempeñara determinado trabajo sufría la represión, otra, otro ocupara su lugar. Es necesario recordar que la estrategia represiva del Estado apunta principalmente a las cabezas visibles o a las direcciones organizativas. Por ello los relevos, pensamos, son necesarios y urgentes.

Tal vez no hay que hacernos mucho caso, después de todo nosotros los zapatistas casi no sabemos nada de represión, pero si alguien, tal vez, quién sabe, es probable, es un supositorio, si alguien nos hiciera caso, esto es lo que vemos como algo urgente.

IV.- UNA REAFIRMACIÓN.-

La Delegada Cinco y Cuarto, también conocida como La Lupita, la Comandanta Hortensia y el compañero Amos, van ya de regreso a las montañas del Sureste mexicano.

Van contentas y contento de que trajeron el corazón hecho palabra de nuestros pueblos, y le hicieron saber a las presas y presos que estamos y estaremos pendientes de ellas y ellos.

Tal vez, como cuando venían, los detengan en un retén militar, o la policía ministerial o estatal quieran extorsionarlos, y se haga así más azaroso su viaje. Tal vez no, tal vez lleguen sin contratiempo alguno.

Y pensando en esto, ahora recuerdo que La Otra Campaña es buena para exigir y demandar apoyo del EZLN, y floja y displicente para otorgarlo.

Durante meses ya, hemos sufrido el acoso de paramilitares de distintas filiaciones políticas y, salvo, algunos cuantos grupos, colectivos y organizaciones (entre las que se encuentran las que forman la COPIA) que se manifestaron públicamente en una carta-denuncia, la gran mayoría de adherentes, incluyendo aquellas y aquellos que más nos demandan y critican por no hacer lo que nos ordenan, guardaron y guardan silencio.

Hace unos días, la delegación de la Comisión Sexta que actualmente realiza su trabajo en el nororiente de nuestro país, fue detenida por el Ejército Federal y sus vehículos revisados.

Lo hicimos público en un comunicado fechado el 30 de abril pasado. El silencio no sólo vino de los medios de comunicación, también de La Otra Campaña.

Pero eso sí, hay muchas cartas y alegatos quejándose por el “autoritarismo” del EZLN, por su “sectarismo” y algunos otros “ismos” que ahora se me escapan.

“Tá bueno”, decimos nosotros, nosotras. Como escucharon en la voz de Amos y de la Comandante Hortensia, nosotros no condicionamos nuestro compañerismo.

Como dijimos hace tiempo, nosotras, nosotros, nos preparamos para hacer todo esto solos y solas.

Seguiremos haciendo todo lo que podamos por apoyarlos y solidarizarnos.

Y seguiremos recibiendo sus críticas y quejas.

Y seguiremos sonriendo con escepticismo cada vez que escuchemos, como destinatarios, el “¡No están solos!” que recorre la otra geografía de nuestro país, que se llama México, y que es tan grande que no cabe en el hoy que nos duele, y ocupa ya un espacio en el mañana que soñamos.

V.- ALLÁ LEJOS, EN NUESTRO CORAZÓN….

Es un modo de nuestras jefas y jefes, Los Vigilantes, el poder ver y mirar muy lejos, más allá del lugar donde los calendarios se rinden por fatiga.

El mundo que otros llaman sueño, es lo que nosotros, nosotras, las zapatistas, los zapatistas, llevamos dentro del pecho. Ahí donde ustedes llevan el corazón, nosotros llevamos un mundo por venir.

Si pudiéramos hablar lo que ese sueño contiene, o pintarlo, o cantarlo, o bailarlo, aparecerían niños y niñas, y sonreirían es seguro. El agua sería limpia, los árboles y las flores vivos, y el aire una pista de baile para pájaros y cantos. Las cárceles serían bodegas de alimentos, los juzgados serían centros de actividades artísticas, y las patrullas y camiones de policías serían monstruos prehistóricos.

Y tal vez veríamos ahí la Lupita, nuestra delegada cinco y cuarto, haciendo la tarea que ahora se negó a hacer porque, le dijo a Amos (que, ahora me entero, es su maestro), no pudo terminarla porque, cito textualmente:

“Me juí a México darles clase política a los ciudadanos y a echarle ánimos a las presas”.

Mmh…

Tal vez…

Pero hay una cosa más y que es segura: en la imagen que ese sueño contiene, no estamos los zapatistas.

Lo sabíamos, lo sabemos.

Así nos lo dijeron Los Vigilantes.

Estamos luchando por un mundo que no veremos… en el que no estaremos.

Y, sin embargo, vale la pena. ¿Qué no?

Vale. Salud y que la justicia se vuelva algo tan bueno y cotidiano, como el sol que se asoma cada día.

Subcomandante Insurgente Marcos.
Ciudad de México, Mayo del 2007.

P.D.- “¿Cuándo?”, pregunta alguien. Sombra no responde, pero sabe que será en ese lugar donde la luz y la sombra se hacen una: la madrugada. Entonces la luz seguirá siendo luz resplandeciente, y las sombras que somos se diluirán en el mañana que necesitamos, que merecemos.

Vale. Salud, y no de nuez porque La Lupita se empacó todo el que había, no obstante que estaba amenazada de que, si lo hacía, le saldrían barbas y bigotes, y cantaría a José Alfredo Jiménez en lugar de la cumbia del Caracol.

El Sup.


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