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Sistema de comercio alternativo en Venezuela

02.04.09

el experimento de la moneda social en Venezuela, como ejemplo del socialismo del siglo XXI

Chávez anuncia creación de monedas locales para trueque
magius | 10 Abril, 2007 23:30
El Universal (30/03/2007) 

El presidente Hugo Chávez, anunció la creación de un “sistema monetario comunitario”, que utilizaría para facilitar el intercambio de productos entre las comunidades pobres organizadas.
Chávez pidió al ministro de Economía Popular, Pedro Morejón, “definir una fecha” para el establecimiento de ese “sistema de comercio alternativo”, reportó Efe.
También señaló que la norma legal que sustente dicho sistema alternativo podría ser aprobada por un decreto presidencial en el marco de los poderes especiales que ostenta, desde el pasado febrero y hasta mediados de 2008, por decisión de la Asamblea Nacional.
El sistema alternativo comercial “es para abrirles a los pobres la posibilidad de adquirir productos mediante el intercambio, con una moneda intermediaria que pueda circular, por ejemplo, en un ámbito territorial determinado o que tenga validez por un tiempo determinado”, dijo en su programa Aló Presidente, durante el cual inauguró un centro educativo de la Misión Vuelvan Caras, en el estado Bolívar.
Chávez resaltó que “en el norte de Brasil, y en algunas localidades de México, funciona un sistema basado en la moneda comunitaria”.

Una moneda comunitaria para nuestro desarrollo endógeno
marczero | 17 Abril, 2007 19:31
Cristopherd J. Alaña - www.aporrea.org
03/04/07 - http://www.aporrea.org/endogeno/a32850.html
 
INTRODUCCION

Es una propuesta de investigación de Acción Participativa titulada una “Moneda Comunitaria”, que estudia el conato de sistema comunitario de intercambio de productos y servicios a través de una moneda comunitaria, en los campos venezolanos, que ha sido generado a partir de iniciativas propias de nuestros pobladores. Se trata de apreciar su progreso real y su potencial para mejorar la condición económica de sus miembros y su impacto multiplicador en la sociedad.

Este estudio se centra en la experiencia venezolana a sabiendas de que existen otras igualmente interesantes en Argentina, Colombia, Ecuador, Tailandia, Senegal, entre otros.

Se pretende conocer el grado de participación logrado entre sus componentes y tomando muy en cuenta los diversos obstáculos que dificultan dicha participación. Igualmente, se pretende obtener las lecciones que este sistema enseña respecto al uso de moneda alternativa, sus límites y posibilidades, respecto a las necesidades que incluye comunidades locales, gremiales, culturales y sistémicas.

LA PROPUESTA: INVESTIGACIÓN DE ACCIÓN PARTICIPATIVA.

En la realización de este estudio se distinguen dos equipos: 1) equipo promotor del desarrollo endógeno y militante del sistema político en evolución, y 2) equipo investigador. Se procura un trabajo conjunto entre los responsables de la acción creadora (equipo 1) en medio de obstáculos, imprevistos y oportunidades, y quienes relatan el proceso (equipo 2) para lo cual encuestan, informan y sistematizan datos, como acción paralela de conciencia, reflexión y co-estrategia.

La investigación conlleva a identificar el proceso originario del trueque de base de la moneda comunitaria en donde el patrón de equivalencia no sean las horas de trabajo hombre, ni tampoco una relación directa con el costo monetario de las monedas conocidas; no obstante, no hay que perder de vista que en nuestras economías, las monedas conocidas Bolívar, Dollar, Pesos, Euros o cualquier otra, parten de un trueque originario, cuya manifestación ha dejado de ser humanista.

Se establecen videos para el seguimiento de reuniones, talleres y ferias organizadas.

Antecedentes.

Las experiencias de dinero local o comunitario que se conocen en el Primer Mundo y en Occidente, como los Laboratorios Económicos de las condiciones del Trabajo Social -LETS- y similares, integran un fenómeno muy significativo de la sociedad civil, éstas se han multiplicado en países tales como Canadá, Estados Unidos, Inglaterra, Australia, Nueva Zelanda, Francia, Alemania, etc.

Se registran hoy día unas dos mil experiencias en el mundo que inventan nuevas ecuaciones para coadyuvar a resolver desde las comunidades y la sociedad misma, el gran problema del desempleo y la depresión.

Surgen en contextos de crisis económicas que hacen recordar los años 30 previos a la 2da. Guerra Mundial. Se trata de crisis recurrentes y crecientes de un sistema capitalista conformado a lo largo de décadas y que en el siglo XX resultó triunfador de guerras mundiales, calientes o frías, frontales o de baja intensidad. Con el desmoronamiento de la Unión Soviética el sistema capitalista, enteramente globalizado, se ostenta como la vía hegemónica para el desarrollo de los pueblos sin que éstos en realidad resulten en su mayoría y sus mayorías, beneficiados.

La pobreza, el desempleo y la incertidumbre, aunado a los avances en tecnología, comunicación y poderío político, económico y militar, se extienden y se manifiestan en especial entre las nuevas generaciones y las minorías marginales.

En el caso del Tercer Mundo y América Latina en particular, se trata de una serie de yuxtaposiciones e hibridismos, que se inician hace cinco siglos con el gran llamado “descubrimiento” y una conquista implacable.

En Venezuela el fenómeno de los negocios y de la vida pública se conformó a través del colonialismo, e inclusive se inició un neoliberalismo, que se ha detenido por la revolución bolivariana y ahora con el apogeo del desarrollo endógeno y los avances científicos, tecnológico y sociales se logra una transformación socioproductiva, más acordes con los intereses de nuestro propio socialismo.

En los albores del año 1998, nuestra sociedad estaba desintegrada y casi destruida, con múltiples escisiones y brechas por poco insalvables. Hoy la pobreza resulta decreciente y que contrasta con la gran riqueza cultural que aun subsiste en determinadas capas de la población, rescatándose a partir de la misión cultura.

Si bien una mayoría de los venezolanos responde dócilmente a la lógica dominante, o manifiesta su frustración de varias maneras negativas o meramente reactivas, minorías de distinta índole no solo se resisten sino ofrecen iniciativas y cualidades alternativas que pueden servir de base para un nuevo modelo de vida y de progreso, a través del trueque de la moneda comunitaria.

Grandes preguntas están detrás de este estudio sobre la creación y el uso de un dinero sin fines de lucro, sino que también nos remite a cuestionar los precios del mercado y su dudosa equidad con respecto a los valores humanos vitales.

El estudio procura apreciar una economía invisible que se basa muchas veces en la gratuidad o en la deuda moral y que tal vez, se resiste a entrar en procesos de cuantificación y monetización, así ésta se proponga como “alternativa”. La disyuntiva de un Hamlet de interés social sería hoy: “¿Medir o no medir?” en cuya respuesta se requiere otra forma de entender la escasez manipulada y la exuberancia natural.

Pero también es cierto que la alienación y el pánico endémico, más el crimen en sus múltiples manifestaciones monetarias (entre ellas, la especulación, la generalizada corrupción política y la proliferación de mafias), dificultan que la población y la sociedad se atrevan a cuestionar “dispositivos útiles” que ya no lo son para “el bien común”.

Globalización y sus terribles efectos.

Las visiones dominantes responden a una veloz “Globalización” gestada y compartida por países altamente industrializados y que se apoya en:

* Una gran concentración histórica de capital,
* Financiamientos ilimitados y selectivos,
* Especulación, endeudamiento y acelerada mercantilización de toda dimensión humana,
* Tecnología avanzada e instantáneos sistemas de comunicación,
* Organización mundial de la producción (incluida la exploración espacial y un armamentismo sin fin),
* Uso y abuso de los medios masivos de comunicación,
* Diseminación y predominio del apetito consumista.

Los efectos de este modelo son muy alarmantes pues repercuten en una robotización del trabajo, desempleo masivo, angustia y desconfianza, ruptura de los tejidos comunitarios, auge del crimen, depredación acelerada del medio ambiente, conllevando todo ello trastornos impredecibles sobre todo en los países dependientes.

UNA ALTERNATIVA EN EL MARCO NACIONAL

Existen en Venezuela varios mundos y actores económicos que se sobreponen y se relacionan entre sí en medio de aislamientos y vacíos, exclusiones y conflictos, enganches y alianzas, etc.

Estos mundos y actores económicos se pueden distinguir:

* La pobreza extrema,
* La economía informal,
* La microempresa emergente y precaria,
* El cooperativismo naciente,
* La empresa establecida,
* La corporación transnacional,
* La especulación financiera.

Por eso se propone esta alternativa para el rural tradicional, heredado de una larga historia de raíces indígenas, conquista y colonialismo, independencia y guerras civiles, intervenciones y revoluciones, y en la cual el indígena y el campesino han resultado casi siempre sacrificados en aras de los intereses de otros.

ESTADO, MERCADO,… y ¡SOCIEDAD!

Nueva visión y nuevos laboratorios.

Si los Estados Unidos y Rusia encarnan, en un extremo el triunfo del modelo globalizador y por otro el colapso del Estado Socialista, en Europa surge una “Tercera Vía” que pretende resolver las contradicciones de su actual modelo y en China se da una mezcla de capitalismo y socialismo con resultados aun impredecibles. El Estado sigue pugnando por fórmulas más o menos compartidas pero es evidente que el mercado se transforma cada vez más en un nuevo fundamentalismo fanático con fe ciega en el dinero como poder absoluto.

Nuevos laboratorios se están desarrollando en diversas partes del planeta, donde la sociedad aporta prometedores elementos. Se precisa gestar una nueva visión que permita:

* Recentrar instituciones hacia valores sociales, culturales, ecológicos, donde la economía sea medio y no fin, esto es, una economía social, humana.
* Restaurar la confianza entre diversos sectores y en el valor creativo de la gente misma.
* Ocupar la fuerza de trabajo con un sentido creativo y recreativo.
* Satisfacer necesidades básicas de las mayorías, que más allá del carácter asistencial faciliten la autogestión y la productividad.
* Organizar una economía social con fomento de la ecología y la cultura propias.

El binomio “Estado”-”Mercado” en sus históricas composiciones y fuerzas en pugna, se está resolviendo a favor de una “Globalización”, especie de mercado totalitario, con los efectos citados.

Ante ello, es necesario reconocer a la “Sociedad” como vector principal de una nueva visión. Una Sociedad que sea capaz de generar, en combinación con las instituciones reformadas del “Estado” y del “Mercado”, nuevos modos de “intercambio” en aras de una verdadera seguridad, y nuevos mercados sociales de “múltiples niveles”, en aras de una verdadera sustentabilidad. Esto implica una comprensión de los valores culturales de nuestro pueblo, con sus aspectos individualizantes, pero donde resaltan los aspectos colectivos. Ello nos reclama concebir una sinergia entre criterios altamente competitivos pero también criterios profundamente cooperativos.

Las técnicas universales de capacitación, administración, productividad, mercadeo convencional, capitalización, financiamiento, rendición de cuentas, son importantes, siempre y cuando sean adaptadas a las culturas, etnias y situaciones cívicas y de pobreza. Pero hoy hay puntos emergentes, más relevantes que otros. Como sigue:

MERCADOS SOCIALES Y DINERO ALTERNATIVO

Banca comercial, de “desarrollo” y… ¡Banca social!

En este desafío, la creación de mercados sociales, un elemento determinante es el factor bancario-monetario. Banca comercial y banca de desarrollo son dos modelos fallidos, con el conocido resultado del colapso de la primera y la frustración de la segunda. Un universo de endeudados insolventes conforme a reglas usureras y miles de microempresas populares sin compradores. El problema ya no es principalmente financiero, sino, ante la gran especulación y volatilidad dominante, es también monetario.

Los esfuerzos populares, como las cooperativas de ahorro y préstamo (cajas populares), cajas solidarias, etc., poco pueden hacer frente a una drástica devaluación o la reducción del ingreso por el amplio desempleo o la falta de inversión.

Ante estos desafíos, surge un nuevo fenómeno de auténtica iniciativa social. Se practica en numerosos países industrializados y también del Tercer Mundo: la autogestión de monedas alternativas, sociales, locales o comunitarias, con el fin de proteger y fomentar, mediante redes, la economía local, regional y microempresarial.

El dinero oficial, obtenido mediante arduas actividades económicas, pero también mediante subsidios, ingresa a un grupo, una microempresa, pero sale más rapidamente, vía el consumo de productos de origen externo y cada vez más transnacionales, y vuelve a acumularse en pocas manos usufructuarias de la globalización. En cambio, el dinero social (o no-dinero, pues no sirve para atesorarse ni tiene fines lucrativos: no es mercancía que genera intereses) sirve exclusivamente como unidad de cuenta y crédito (confianza mutua) para intercambiar bienes, productos, servicios, conocimientos, en una asociación real de carácter geográfica, gremial o incluso telemática (Internet). Permanece en manos de la asociación, de la comunidad, de la localidad o de la red, refuerza su identidad y amplía la capacidad de financiamiento, esta vez dual: dinero-crédito externo y dinero-crédito propio, y por lo mismo se crea mayor margen de maniobra, incentivando a la vez la solidaridad y la responsabilidad horizontal.

Dinero oficial y dinero social pueden ser complementarios. Con ello se va dando un proceso de transferencia de la credibilidad depositada en instituciones macro o mega -tan abusivas como decepcionantes-, hacia una credibilidad más tangible y reconstructiva de la responsabilidad, de grupo a grupo y de persona a persona, a niveles micro, incluso moleculares. Múltiples experiencias en Argentina, Colombia, Ecuador, México, como en Africa, Asia y Australia, y sobre todo, en Estados Unidos y Europa, respaldan este planteamiento. Y muy recientemente, llama la atención la sinergia que se crea en Toronto, Canadá (Ver “LA OTRA Bolsa de Valores” No. 49).

Estas experiencias, al partir de la gente y no del dinero, resultan más visionarias y prometedoras que los modelos actuales de microfinanciamiento del Banco Mundial; nuevas experiencias que están inspiradas en el Grameenbank en Bangladesh y adoptadas en la Cumbre de Microcrédito en Washington.

Por una mesoeconomía combinando sectores y liderazgos.

Es clásico el debate entre la micro y la macroeconomía. En medio hay muchos vacíos. Es ocurrente la creación de una mesoeconomía que construya hacia abajo, hacia arriba y desde adentro, a partir de realidades y no de ilusiones.

Una nueva economía -diversificación de mercados no solo hacia el exterior sino principalmente hacia abajo y adentro-, demanda la participación de diversos sectores, principalmente el público, el privado y el social, pero también los académicos, los religiosos y los medios de comunicación. Ante la atrofia del sector privado, los sectores públicos y sociales están generando nuevas instituciones y redes que deben ser convocadas y llamadas a efectuar sinergias y crear nuevas oportunidades.

Crean La Lionza para mercado del trueque
magius | 21 Junio, 2007 22:45
“El Universal” 21.06.2007
En Urachiche, Yaracuy, se realizó el Mercado Comunitario del Trueque en el que campesinos, cooperativas y pequeños comerciantes intercambiaron bienes, servicios y productos autóctonos.

El presidente del Instituto Nacional de Desarrollo de la Pequeña y Mediana Industria (Inapymi), Américo Mata, destacó que no se busca sustituir el valor de la moneda. “La idea es que participe el pueblo, que se dé un intercambio humanista, socialista. No se trata de eliminar el dinero”.
En este sistema, los participantes ofrecen bienes y servicios y como contraprestación reciben una moneda simbólica e intercambiable por otros productos.
Mata explicó que es una alternativa al capitalismo y que este método tiene factibilidad a pequeñas escalas.
“La Lionza” es la moneda comunitaria, cuyo nombre fue elegido por voluntad popular a través de una asamblea del grupo del trueque, y se utiliza como facilitador de intercambio, pues no es acumulativa y tiene vigencia por tiempo determinado. María Arismendi, una de las organizadoras de la actividad, explicó que “La Lionza” no es una moneda comercial, “sólo se puede intercambiar en el mercado del trueque”.
El comunicado de prensa de Inapyme señala que esta es una propuesta de una nueva economía no condicionada por el dinero, caracterizada por ser justa, que fomenta la cooperación en vez de la competencia.

Realizado Primer Mercado Comunitario del Trueque
magius | 21 Junio, 2007 05:44
Realizado 1er Mercado Comunitario del Trueque
“No se pretende eliminar el dinero”

(Caracas, 20 de junio de 2007) La comunidad de Urachiche, estado Yaracuy, sirvió de escenario al Primer Mercado Comunitario del Trueque en el que campesinos, cooperativas y pequeños comerciantes intercambiaron bienes, servicios, saberes y productos autóctonos de la zona. En la actividad, el Presidente del Instituto Nacional de Desarrollo de la Pequeña y Mediana Industria (INAPYMI), Américo Mata, destacó que no se busca sustituir el valor de la moneda, “La idea es que participe el pueblo, en sus barrios, en sus localidades, que se de un intercambio humanista, socialista. No se trata de eliminar el dinero”.

En este sistema, los participantes ofrecen bienes y servicios, y como contraprestación reciben una moneda simbólica e intercambiable por otros productos. Mata explicó que es una alternativa al capitalismo, que este método tiene factibilidad a pequeñas escalas. La importancia es que a través de estas experiencias “participa el poder del pueblo porque es una vía para la satisfacción de necesidades básicas, se genera la circulación permanente de productos en una economía incluyente y más humana”, aseguró.

“La Lionza” es la moneda comunitaria, cuyo nombre fue elegido por voluntad popular a través de una asamblea del grupo del trueque, y se utiliza como facilitador de intercambio, pues no es acumulativa y tiene vigencia por tiempo determinado. María Arismendi, una de las organizadoras de la actividad, explicó que “La Lionza” no es una moneda comercial, “La Lionza sólo se puede intercambiar en el mercado del trueque”. Ésta es una propuesta de una nueva economía no condicionada por el dinero, caracterizada por ser justa, que fomenta la cooperación en vez de la competencia.

José Palencia, caficultor del Caserío de Los Begotes, en Urachiche, manifestó que el acercamiento cultural que ofrece esta forma de comerciar es muy positivo. “Comunidades y pueblos se pueden conectar, permite encontrarlas y no alejarlas como hace la moneda. Acerca a la familia, a los grupos”, recalcó. Asimismo, explicó uno de los propósitos del trueque: “esto es para dejar el individualismo, el capitalismo. Aquí una cosa que yo necesite producir la puedo obtener por otra, esa es la fortaleza”.

Este intercambio de bienes se efectuó en medio de un ambiente festivo, musical y muy propio de la localidad de Urachiche. Los lugareños pudieron presentar las expresiones artísticas más arraigadas de su entorno, y la cultura también se hizo presente con el canje de artesanías y alimentos típicos del lugar.


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