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Como hacer un análisis de coyuntura

11.08.10

PUNTO DE PARTIDA: YO, TÚ Y NOSOTROS. LOS CUERPOS Y LOS CORAZONES.

DESDE DONDE MIRAMOS EL MUNDO: LA CASA

La primera pregunta: ¿Cómo estamos por casa?

La vieja pregunta, que se puede sustituir por “en casa del herrero, cuchillo de palo”, o “quién no tiene tejado de vidrio” y así, varias, hasta llegar a la casa de Irene.

Sin embargo, en las reuniones pseudo analíticas de los inteligentes, todo eso se esconde, cada uno oculta sus propios pecados. Claro, si buena parte se están formando, si ya no lo son, para ser los perfectos burócratas automatizados (para no decir idiotizados).

Cuántas veces no hemos escuchado que los asuntos personales se dejan de lado y así nos vamos despersonalizando, o sea, perdiendo la humanidad. Dejamos en solitario al Che gritando sobre el humanismo y la ternura, aunque llevamos la frase en la camiseta. Ganas dan de arrebatártela y hacértela pedazos ahí mismo, en plena calle.

En la casa compartimos, a veces soltamos pedos, muchas veces no ventilamos ni limpiamos el baño después de usarlo, nos aguantamos las ganas si está ocupado, a veces limpiamos de mala gana el jabón y los pelos que dejan los otros, encontrando en ocasiones arroces que quedan del cepillado de dientes después de comer, en fin, no ponga cara de asco, que es así.

Es su propio espejo, ¿no?
Luego de peinarnos y perfumarnos salimos a la calle como si nada, dejamos la intimidad, “lo personal” dentro de las paredes del “hogar”, respiramos profundo y nos vamos alejando, alejando, tal vez de nosotros mismos.

Ahora vuelva atrás y repita la lectura de esta parte, medite un poco e invente que es desde ahí, su cuerpo y su cotidianeidad que va a mirar la coyuntura. Sea humano, carajo, no se apoye única y esclusivamente en sus compas con los cuales se siente afín, comprendido, aceptado y seguro. O mejor no siga leyendo y tire este texto a la basura. Recomiendo que para acompañar mejor lo que viene, haga el ejercicio de mirar mentalmente hacia el interior de las casas de varios de sus vecinos, diga en su cabeza cuantos son en cada domicilio y sus edades aproximadas. Si lo sabe, tiene un punto a favor. Si no lo sabe, pregúntese qué diablos hace en este mundo. Luego, cuando conversemos del barrio, volveremos al asunto. Por ahora no necesito ponerle más ejemplos, basta con que eche a volar la mirada a su entorno.

Así estará haciendo un análisis de coyuntura de si mismo, de como está parado frente al mundo que mira y que intenta comprender cada día más para cambiarlo. En el fondo se trata de su propia pregunta: ¿Cómo me afecta a mí el capitalismo? Así podrá estudiarlo con sus efectos mediatos e inmediatos, directos e indirectos, así como repercute en su unidad afectiva, sea usted parte de una pareja heterosexual, homosexual, bisexual, transexual, monógamo, polígama, bígamo, trígama o cornudo o cornuda. ¿Ya vio que perfecta imbecilidad es el matrimonio homosexual? Es claro que una pareja lesbiana u homosexual no tendrá jamás una “madre”, ya que no está en su naturaleza el “multiplicaos” desde sus propios cuerpos, sino sólo el multiplicaos de poder hacerse muchas parejas así. El concepto de “matrimonio” viene del origen del patriarcado, tratándose del vínculo que ata a la mujer para cumplir la función reproductora de la especie, pero que no ata al macho, pues éste está privado de esa tarea. Y bien que se aprovecha descargando el bulto sobre la hembra. Algunos idiotas salen con que debe haber macho posesivo, pues en la naturaleza ocurre así, como en el caso del gallo o del gorila. Y los científicos se quedan callados, permitiendo mediante vil complicidad que esa idea se instale en el imaginario, escondiendo que por naturaleza y estructura genética en esos seres nace un macho en cantidad inferior a la de hembras, de modo que ellas deben compartir un individuo masculino entre varias, so pena de notoria ausencia de realización integral. Así ellas van pariendo un machito y muchas hembritas. Es claro que algunas féminas quisieran ser como la abeja reina, con un millón de zánganos a su servicio o como la hormiga reina que pasa poniendo millones de huevitos tras millones de huevitos, por lo que hay que guardar el azúcar en el refrigerador.

Eso de la posesividad se reproduce como valor y comportamiento aún en los momentos cúlmines del apareamiento cuando él hace cuestión de decir “eres mía, mía, mía” y ella sin pensarlo o tal vez muy conciente del asunto, le responde “si, soy tuya, tuya, tuya”, pero no le cuenta al bendito, quien va ya por la estratósfera realizando su satisfacción personal sin importarle un cuesco si ella vuela también, que eso se lo dice a todos, en tanto él oculta “astutamente” que hace lo mismo. Sociedad hipócrita. De allí que a los conceptos de familia, matrimonio, unidad reproductiva y demás utilizados para encadenarse unos a los otros, preferimos usar las nociones de unidad afectiva o núcleo afectivo, donde es el afecto, la gana, el deseo, el instinto, lo que mantiene unida a la gente por el tiempo que dure. El sistema de propiedad y poder obviamente necesita constituir núcleos duros y rígidos, formales e institucionales, debidamente registrados y legalizados, uf!, que lleven la dominación hasta el último rincón, justamente desde donde usted aspira a mirar la coyuntura, lo que veremos en la sección de género. La Dulcinea del Toboso y la Penélope son mitos, desarrollado por los caballeros que luchaban por su dama haciendo pedazos a los árabes esperando volver a los brazos de aquella que mientras tanto ha debido procurar compañía afectiva, guardando preciosa copia de la llave del candadito, o por los guerreros que viajaban conquistando y genocidiando a cuanta comunidad encontraban por el camino, expandiendo así sus nociones utilitarias del matrimonio, la castración y el cinturón de castidad.

Vamos. No me mire de esa manera.
Dé una mirada a su propio núcleo afectivo, claro, sin buscar “yayitas” en los otros, sino aprendiendo a ver como es que funciona o debe funcionar realmente el asunto. Mírese a si mismo y vea que ha perdido su libertad al tiempo que ha encerrado en la prisión a la otra persona. Vea a los vecinos, vea las estadísticas, como aumentan aceleradamente los divorcios, las pensiones a los hijos, las peleas hogareñas, los asesinatos y descuartizamientos de cónyuges y, sorpresa, las leyes, procedimientos y tribunales de la familia. Aunque sea a palos, los núcleos familiares deben mantenerse a sangre y fuego, dicen y actúan las instituciones del poder. No vaya a ser que se nos desmorone el “pilar” de la sociedad. Escuche a los curas convocando cada minuto a la consolidación de la familia y el hogar. Vaya buitres. No se casan, pues no aceptan las instituciones que propagandizan para los otros, pero no se hacen cuestión en meter la mano u otra cosa donde pueden.

Así puede usted formularse otra preguntita: ¿Cómo me afecta a mí el patriarcado y el machismo? Ya que, con sinceridad, si no entiende eso, no veo como va a poder mirar la coyuntura. O tal vez la quiere mirar por encimita nomás, cosa que no le remezca su interior. Lisa y llanamente escapismo, evasión, usted está lanzando sus propios fuegos artificiales de diversionismo para taparse los ojos. Así no va a ver nada, sólo lo que le muestran otros, incluso yo. Vaya, a lo que hemos llegado. Vamos, haga el ejercicio y observe también a sus vecinos, pues ya viene la sección “barrio” más adelante y si usted pasa surfando por encima de estas palabras, como quien hace surfing en las olas, no le servirá de nada. Saque provecho de esta lectura. Pare un minuto, levántese a tomar un vaso de agua o tire la cadena como para que los demás crean que en realidad está haciendo sus necesidades. Revise, piense, vamos, no sea remolón o remolona. Marque la página y vuelva luego, o cierre el libro de una vez y regálelo a alguien que odie. Tal vez alguien se lo ha regalado a usted. Diga conmigo entonces “ahora entiendo”.

La segunda pregunta: ¿Tenemos casa?

Tal vez usted la tenga, propia, arrendada, okupada, allegado, endeudado, o como sea, pero tiene techo donde dormir, hacer sus necesidades, aparearse de vez en cuando, comer, lavar su ropa, mirarse al espejo y todo lo demás. Pero, para hacer un análisis de coyuntura tiene que ver y entender lo que es el drama de la vivienda. La construcción de casas se corresponde obviamente con las reglas del mercado, esto es, propiedad y especulación inmobiliaria, contaminantes industrias del cemento y haga el ejercicio de descubrir los diferentes tipos de materales que tiene su morada. Imagine, por ejemplo que puede mentalmente reemplazar algunas partes. Diga entonces con qué lo haría. Yo le doy tres pistas y usted pone otras tres. ¿De acuerdo? ¿No? ¿Por qué? Ah! era broma suya. Bueno, aquí van mis tres: Los vidrios cambiarlos por material plástico, más blando a o más duro, pero transparente, obvio. No se van a estar rompiendo a cada rato y el costo es inferior. Sólo tiene que cuidar que no lo arañen ni el perro, el gato, el mono, el loro, los niños y su señora cuando se le enoje por llegar pasado a copas, es decir, ninguno de los prisioneros del hogar dulce hogar. Es claro que también es contaminante, sin embargo es sólo un ejercicio y usted podrá descubrir otras modalidades.
El cemento, puede ser reemplazado por piedras. Los ladrillos por adobe. Y así en adelante, vamos, haga la prueba, es sano para usted adentrarse en los misterios de la estructura que le rodea, su microcosmos. Y si se le ocurre comenzar a desmantelar su casa para ir cambiando material tras material, me avisa, ya que sería un caso raro, tal vez de antología, pero que crearía un precedente muy duro de tragar para el sistema. Es claro que estoy exagerando, pero soñar no cuesta nada.

Imagine el siguiente diálogo:
Funcionario (de sueldo medio): “Sr. ministro (o Sr. empresario), la gente está empezando a desarmar las casas”.
Ministro (de sueldo millonario): “Avisa a la policía”.
Funcionario: “¿Por qué?”.
Ministro: “Están atentando contra el progreso, aquí hay que construir y tirar p’arriba, no destruir”.
Funcionario: “Están sustituyendo los materiales”.
Ministro: “Ah, bueno, menos mal, tendrán que comprar otros materiales y así avanzando el comercio avanza el país”.
Funcionario (medio nervioso): “No los están comprando”.
Ministro: “¿Y cómo entonces?
Funcionario: “Hablan de auto no se qué”
Ministro: “¿Autogestión? Horror, llama entonces al ejército”
Funcionario: “Están en maniobras de práctica”
Ministro “¿Y qué practican?
Funcionario: “Como tomarse los ministerios en caso de llegada de los rojos”
Ministro: “Ah, bien, eso es bueno, en caso de …” “Dime una cosa, cómo hacen esa autogestión, vamos a buscarle la otra pata al gato y los aplastamos con algún argumento”
Funcionario: “Encontraron suelo arcilloso y están haciendo tipos de adobes antisísmicos con barro y paja”
Ministro: “¿Como que están haciendo? ¿Quienes? Si deberían estar todos trabajando”.
Funcionario: “Se organizaron los cesantes del barrio cansados de buscar trabajo y de vender CDs piratas”
Ministro: “Llama a la Shwat”
Funcionario: “Estan en el sur persiguiendo a los mapuche”

Bueno, así sigue el diálogo, la imaginación al poder.

MIRANDO CON OTROS. EL BARRIO

La tercera pregunta: ¿Es propia o arrendada?
La cuarta pregunta: ¿Hay afecto o más bien “responsabilidades”?
La quinta pregunta: ¿Cómo se compone la unidad afectiva? No decimos “reproductiva”, por favor.

Y así va adentrándose paso a paso en las diferentes áreas desde su entorno inmediato hacia las formas de organización y vida social hasta las formas supereestructurales, como el estado y la macroeconomía.

EL TRABAJO
EL ESTUDIO
EL BARRIO
LA SALUD

ADENTRÁNDONOS EN EL TEMA: ACLARACIONES METODOLÓGICAS

Para hacer un análisis de coyuntura es necesario en primer lugar anotar algunos de los puntos centrales que hacen al diagnóstico de la llamada “sociedad chilena”, para transcribir algunos datos que puedan ser evaluados. Sin embargo, en el propio proceso de reflexión sobre esos datos y su constante comparación con los más diferentes acontecimientos que se vinculan a ellos, surgen nuevos indicadores que deben ser incorporados para mostrar su concatenación.

Apartándonos de los clichés llamados metodologías o procedimientos analíticos tradicionales, que describen la situación general del capital para luego reducir hacia el continente y finalmente a los territorios controlados por el estado chileno, iremos caminando desde los cuerpos de las personas de carne y hueso hacia las causas inmediatas de la situación, para desde ahí intentar comprender de manera práctica y sencilla la médula del tinglado que genera y mantiene dicho estado negativo de cosas.

Las frases como “el capitalismo es la causa, lo sacamos y ya…” no le sirven a nadie, ya que la reproducción por parte nuestra de los modos analíticos y reflexivos sistémicos sólo sirven para intelectuales y teóricos abstractos que desprenden sus conclusiones bajándolas de una premisa aceptada por ellos, que no es necesariamente la visión o el punto de vista de la población. Y si no partimos de allí, mal podrían acompañarnos en nuestros razonamientos.

Si bien estas líneas llegarán a manos de letrados, activistas, militantes, profesionales, estudiantes, etc. es decir, un sector muy específico de la sociedad chilena y no a la gente común, de la que nos hemos separado de muto propio debido a que somos poseedores de la luz que alumbra el camino, esto es, una elite, mi expectativa es que algunos podrán comentar a otros o avanzar en los análisis por nuevos rumbos o lo que sea, lo importante es que se trata de un grano de arena junto a otros y, ojala fuese así, una semilla más de las que surgen en el jardín de la vida y estimulan a romper cadenas y destruir jaulas, pero no para empezar de nuevo, no más el viejo estado socialista que sólo sirve para constituir una capa burocrática que muy luego se anquilosa, sino para avanzar raudos hacia la sociedad sin clases estableciendo de partida el socialismo cotidiano del Che, a saber, la vida en comunidades urbanas y rurales.

Ya habrá notado, a esta altura, lo incompleto del texto, por lo que se trataría en realidad de todo lo contrario a un tratado.

Haga su análisis.
Si quiere lo escribe.
Si lo desea, mándelo a otros y dialogue.
No faltará quien le diga que usted está intentando ser un gurú o algo parecido, pero no se arrede, nada va a perder, anímese.

Jaime Yovanovic Prieto
Profesor J
profesor_j@yahoo.com
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