Autor: “Eduardo Gudynas”

Cuando una pandemia obliga a cambiar la cultura política para no sucumbir

Enfocándome en el caso de Uruguay, es indispensable partir por entender que nunca antes el país había enfrentado a algo así. Entonces es inevitable preguntarse si la cultura política uruguaya, ese talante de ser conservadores y autonomistas al mismo tiempo, de los ritmos cansinos, y que fue útil en el pasado, sigue siendo apropiada ante este nuevo desafío.


Ese pegajoso mito del crecimiento económico

La racionalidad detrás de ello es que el crecimiento económico es la esencia, o al menos es el motor del desarrollo, y que una vez que una economía crece se derraman otros beneficios, tales como asegurar el empleo, acceso a la salud y la educación, o el consumo. Esa idea es muy clara cuando Piñera advierte que “como muchas veces lo hemos dicho, y a veces se olvida, el crecimiento económico es algo fundamental para la calidad de vida de los chilenos”. Dicho de otro modo, el bienestar sólo es posible allí donde crece la economía.
Esta es una concepción muy repetida en América Latina desde inicios del siglo XX. Casi nadie la pone en duda, y los debates están en cómo crecer, y en cómo distribuir los posibles beneficios. Esa fidelidad al crecimiento de Piñera se repite en todos los regímenes políticos, incluidos aquellos que están en un extremo opuesto, como el socialismo del siglo XXI. La adhesión al crecimiento es pegajosa.


El agotamiento del desarrollo: la confesión de la CEPAL

¿Qué dirían los fantasmas de Prebisch y sus compañeros de aquella CEPAL si escucharan que hoy se reconoce que todas las opciones de desarrollo fracasaron? ¿Qué sentirían al constatar que las materias primas siguen siendo los principales rubros de exportación de América Latina? ¿Cómo reaccionarían al observar la sucesión de planes de industrialización que no llegan a consolidarse?
Recuerdo a mediados de los años 60 la creación del Instituto de Ciencias Sociales y Desarrollo de la Universidad Católica de Valparaíso donde estudié derecho y tomé ramos de dicho Instituto, allí se hicieron amiguitos destacados miembros del partido comunista con algunos destacados personeros y miembros liberales de la democracia cristiana, algunos de los cuales participaron en la formación del MAPU socialdemócrata de Jaime Gasmuri y hoy día están en el ala neoliberal del partido socialista chileno. Todos ellos se encontraron alegremente en los equipos políticos de entrega del mando de la dictadura de Pinochet a la partidocracia y han ocupado elevados puestos en el estado, gobierno, partidos, instituciones y medios que han construido la porquería que hoy recusa la explosión social.


Chile: Académicos y evaluación ambiental ¿cooptados por empresas?

Otra vez quedaron en entredicho las evaluaciones de impacto ambiental, ese instrumento clave para determinar si un futuro emprendimiento es aceptable o no desde un punto de vista ecológico. En una confesión pública impactante, un conocido académico reconoció que los científicos y técnicos que preparan esas evaluaciones han sido “secuaces” y “cómplices” de las empresas que los contratan


Amazonia, La naturaleza se quema y la política se agota

El gobierno de Evo Morales cita a la Pachamama, pero sus acciones concretas han sido las de promover la explotación minera, petrolera y agropecuaria, y por ello enfrenta un desastre ecológico similar. Así como Bolsonaro ataca a los ambientalistas, la administración de Morales se burla de ellos, los hostiga y ha amenazado con expulsarlos del país.
Es más sencillo atacar a Bolsonaro, en tanto es machista, racista, violento y autoritario, pero es más dificultoso asumir las serias contradicciones en otras tiendas políticas. Nos cuesta entender que estamos ante una crisis ecológica de escala continental y que ella también expresa el agotamiento de las ideologías políticas herederas de la Europa ilustrada. Las viejas políticas, todas ellas, han caducado. La cuestión es comprenderlo para construir alternativas antes de que se queme el último árbol.


Orden y progreso: la bolsonarización de las políticas ambientales

La sombra del “orden y progreso”, y ahora el fuego, se extiende por toda América del Sur. En todos ellos las causas de fondo del desmembramiento de las políticas ambientales, la persecución a ambientalistas, indígenas y campesinos, y la violencia rural, parten del agronegocio para favorecer monocultivos y ganadería. En esos fuegos también arde la evidencia que las posturas políticas basadas en el sueño del “orden y progreso” del siglo XIX ya no pueden responder a los desafíos sociales y ambientales del siglo XXI.


La ética rentista y el espíritu del extractivismo

En el marco de las polémicas que retornan ante el proyecto minero de Tía María, un grupo de personalidades subscribió en Lima un “Acuerdo por el Desarrollo”. En ese texto apoyan una minería que llaman “moderna” y que serviría para el “desarrollo”, compartiendo una serie de recomendaciones para el Estado, la empresa y las comunidades locales, a las que les piden abandonar “discursos polarizantes”.


Los extractivismos como vicio

Están muy lejos de apaciguarse las polémicas alrededor de emprendimientos extractivistas como la minería en el sur o el petróleo en la Amazonía, discusiones en las que una y otra vez aparecen argumentaciones morales. Los defensores de los extractivismos insisten en que son buenos y necesarios. Algunos incluso acusan a quienes alertan sus impactos, por ejemplo campesinos o indígenas, como inmorales agentes que impedirían el progreso.


Teolog?as extractivistas y espiritualidades herejes

A pesar de todas las evidencias y de las resistencias ciudadanas, de todos modos los extractivismos siguen avanzando. Son defendidos por empresas como todos sabemos, pero tambi?n hacen lo mismo, y con toda intensidad, casi todos los pol?ticos, la mayor?as de las academias universitarias, y una buena parte de la opini?n p?blica. El respaldo es mayoritario, especialmente en las ciudades, justamente porque esas personas viven alejadas de los sitios donde verdaderamente ocurren los impactos.
Esto obliga a reconocer que los extractivismos descansan en creencias profundamente arraigadas y que se comparten tanto por las posturas pol?ticas y partidarias de conservadores a progresistas, de derecha o izquierda. Son actos de fe.


Estados y gobiernos en nuestro continente aumentan la militarizaci?n de los emprendimientos extractivistas

La presencia polic?a o militar en el control de recursos naturales y territorios ocurre en Argentina (especialmente alrededor del fracking), Bolivia (protegiendo a empresas petroleras dentro de territorios ind?genas, por ejemplo), Chile (incluyendo acciones policiales en tierras mapuches o represi?n a los que resisten el ?robo? del agua), Ecuador (protecci?n policial y militar a la expansi?n minera), Per? (con la sucesi?n de estados de emergencia, intervenciones polic?as y militares, e incluso por los acuerdos con la polic?a nacional para proteger a mineras y petroleras), los casos de Colombia y Venezuela.
Nosotros agregamos el ejemplo de M?xico donde se acaba de aprobar el aumento de la militarizaci?n con la nueva “Guardia Nacional”, destinada a todas luces a someter a la resistencia contra los mega proyectos de L?pez Obrador.


La militarizaci?n de la naturaleza y los territorios en Colombia

Muy interesante al an?lisis de Gudynas, en especial trat?ndose de un tema que atraviesa todo el continente, desde el comando Jungla en Chile hasta la nueva militarizaci?n del gobierno progresista en M?xico que intenta asfixiar las comunidades que se levantan en varios estados de ese pa?s en la resistencia en formas de autogobierno contra el extractivismo, el caballito de batalla del moderno capital globalizado


La extrema derecha en Brasil: aprendiendo y desaprendiendo desde la izquierda

Dos de los más conocidos intelectuales de izquierda crítica del continente se unen en este artículo para tirar algunas líneas de reflexión crítica y autocrítica sobre la izquierda brasileña, en especial del PT y Lula.


Extractivismos: el concepto, sus expresiones y sus múltiples violencias

El autor, uno de los investigadores de referencia en extractivismo en América Latina, define en este artículo el fenómeno y sus características –comunes con los extractivismos en otros puntos del planeta– y evalúa los impactos negativos que tiene sobre las políticas estatales a través del denominado “efecto derrame”.


La extrema derecha en Brasil: aprendiendo y desaprendiendo desde la izquierda crítica

Cual círculos concéntricos se difunden en América Latina los impactos de la victoria de Jair Bolsonaro en Brasil. Colombia no es la excepción. Más allá de que en este país han prevalecido los gobiernos conservadores, el triunfo de una derecha extrema en Brasil debe ser analizado. Las izquierdas del continente están conminadas a aprender de lo que allí sucedió.


Un Nobel de economía que tiene poco de ecología y mucho de los banqueros

Se refuerzan las ideas convencionales del crecimiento económico y la ampliación continuada de la mercantilización de la vida social y el ambiente. Se favorece a los entusiastas de la “economía verde”, asumiendo que pueden generarse más crecimiento económico con la venta de “bienes y servicios” ambientales. A la vez, se nutren discusiones que, como no tienen consecuencias en las políticas públicas, hacen que persistan los extractivismos, la exportación de materias primas o la emisión de gases de invernadero desde nuestro continente, en especial desde el medio rural.


Venezuela, Ecuador y Bolivia son países hiperextractivistas

Los cuestionamientos contra los líderes o las restricciones contra las organizaciones ciudadanas se han repetido en todo el continente, sean países con ideologías conservadoras o progresistas. De un lado o de otro se los aplica para controlar y apaciguar la protesta ciudadana, y ello es indispensable para acceder a territorios y extraer los recursos naturales. Y no han servido de nada, absolutamente de nada. No ha dejado de crecer en toda América Latina la protesta contra los extractivismos.


El mito de agroquímicos inocuos

Cuando glifosato rima con aspirina y sustentología con astrología


Minería ilegal de oro en Bolivia avanza como lepra

Eduardo Gudynas, uno de los más importantes exponentes de la teoría e investigación del extractivismo y activo defensor del medioambiente, advierte que la minería ilegal del oro en Bolivia va rumbo a lo que sucede hoy en día en Colombia y Perú; avanza como “lepra”, corroe al sistema político, genera destrucción ambiental, sostiene redes de tráficos de niñas y adolescentes y usa bandas criminales.


Corrupción y extractivismo: un vínculo estrecho y diseminado

Los extractivismos se han vuelto muy visibles en América Latina, y en especial en Bolivia. Las explotaciones mineras, petroleras o los monocultivos, han dominado las estrategias de desarrollo de los países y están en el centro de muchas polémicas.
Del mismo modo, la corrupción regresó al foco de la atención ciudadana. Aunque es un mal conocido desde tiempos coloniales, ahora adquirió más relevancia con nuevos escándalos que han alcanzado incluso a presidentes.
Sin embargo, menos evidentes han sido los vínculos entre corrupción y extractivismos. Pero ya no pasa desapercibido que varios complejos esquemas de corrupción incluían, por ejemplo a empresas mineras o petroleras. En algunos casos se necesitaba de la corrupción para poder acceder a los recursos naturales, y en otros, como allí se movía tanto dinero, era una fuente atractiva para alimentar financiamientos ilegales.


Los extractivismos otra vez: los riesgos de una medicina mágica

El presidente de Perú, Martín Vizcarra, en su reciente mensaje a la nación dijo que el país tiene una gran riqueza bajo la tierra pero es pobre en la superficie. Resucitó de ese modo una viejísima metáfora del mendigo sobre un saco de oro (1), y desde allí volvió a defender a los extractivismos clásicos para enfrentar la crisis.