Autor: “Frente Campesino Pedro Pérez Delgado Maisanta, Las Comadres Púrpuras y otros”

Venezuela: Organizaciones se unen por abajo para estimular la organización democrática y autónoma por localidades independientemente del estado

De la misma manera en que el poder político desarrolla una forma de gobernar y una institucionalidad como expresión de su base material –el capital rentista-mafioso-, un sujeto político autónomo, se desarrolla en la medida en que se ensancha las relaciones y espacios de encuentro que le dan forma e “institucionalidad” a su forma de organizarse política, social y económicamente. En ese sentido el fortalecimiento de una democracia de base, de los movimientos sociales y de experiencias de economía social, son líneas fundamentales para la constitución de un movimiento popular que pueda ser una referencia alternativa a la miseria que impone el gobierno actual. Por ello hablamos de la autonomía como una estrategia y principio político, el conflicto social abre la necesidad de fortalecer la capacidad de autodeterminación de cada sujeto en lucha, de desarrollar sus redes de resistencia y su capacidad de autogestión que permitan una lucha efectiva y la construcción de una fuerza política que sea una expresión democrática y orgánica de quienes decidimos romper con el pacto social de miseria que impone el gobierno.
Después de los primeros años de crisis y de una dura transición hacia la reestructuración madurista, es posible replantearse la reconstitución de un sujeto social beligerante y autónomo, una fuerza social que sepa sobreponerse a las dinámicas aisladas y locales y que se comprenda como un movimiento de resistencia general a la políticas de miseria que intenta imponer el gobierno. El conflicto social genera una forma de lucha social que se decanta en espacios sociales autónomos, coloca el problema de la autonomía en el centro del movimiento popular, como una herramienta de beligerancia política y social al modelo que impone el gobierno. Si nos enfrentamos a una forma de gobernar, el desarrollo de un movimiento popular de resistencia social debe constituir una forma distinta de organizar el territorio social, debe suponer una expresión política de un sujeto ajeno y contrario al poder mafioso que hoy marca la dinámica del país.