Autor: “Raul Prada Alcoreza”

Bolivia: crisis del Tribunal Supremo Electoral

Tribunal desafiado a cumplir con la Constitución ante el intento de re-postulación del presidente, cuando la carta magna se lo prohíbe, además del referéndum de febrero de 2016, que dijo No a la reforma constitucional, que intentaba legalizar la reelección indefinida.


Bolivia: octubre traicionado

La paradoja política de que se acude a recordar octubre, precisamente cuando se ha traicionado sus finalidades sociales y políticas, las de la movilización prolongada.


Preguntas imprescindibles

Annte la crisis ecológica provocada, tenemos la responsabilidad de reinsertarnos a los ciclos vitales.
Para algunos puede sonar, lo que decimos, a romanticismo trasnochado; pero, si es el caso, esta acusación, desprendida desde una visión “realista” y “pragmática”, devela su profunda desolación. Primero, porque confiesa que no sueña, que no tiene utopías, que es como el sentido del porvenir. Segundo, porque devela que para esta concepción la “realidad” se reduce al estrecho margen del cálculo de costo y beneficio o, en el mejor de los casos, al pragmatismo del oportunismo, en el buen sentido de la palabra; aprovechar las circunstancias para lograr los fines propuestos. Tercero, puede que haya cierta herencia romántica, que es como la trama imaginaria de la voluntad fáustica y transformadora, pero, la importancia radica en la consciencia, usando un término racional, mejor dicho, la intuición, de que pertenecemos a la integralidad dinámica de la complejidad, así como somos parte de la sincronización integral de las dinámicas complejas planetarias y cósmicas.


Defensa de la democracia

Si la política, durante el siglo XIX y la primera mitad del siglo XX, fue considerada como el espacio de disputa de proyectos políticos, si la ideología fue considerada como el espacio de la lucha social en el terreno de las ideas, en la modernidad tardía la política es la máscara de presentación para una mezquina labor, la de enriquecerse. La ideología, que significa estudio de las ideas, se ha transformado en el ámbito de la diatriba y de la demagogia, donde las ideas brillan por su ausencia. En estas condiciones de imposibilidad no puede emerger la democracia, ni como representación y delegación legitima de la voluntad general, ni como autogobierno del pueblo, que sería mucho pedir.


¿Dos proyectos o dos versiones distintas del mismo proyecto?

La trilogía dialéctica de la afirmación-negación-reafirmación, que reproduce el silogismo de tesis-antítesis-síntesis, supone la contradicción y la superación de la contradicción, reafirmando a través de la negación, resolviendo la contradicción en la síntesis. Ahora bien, la contradicción o los opuestos, para ser contradictorios y opuestos, tienen que compartir el mismo plano de intensidad, solo que asumido de manera opuesta o simétrica. Comparten algo por lo que son opuestos y contradictorios; bueno pues, ésto los hace complementarios, pues los opuestos se requieren, tanto para afirmarse, el uno respecto del otro, tanto para negarse, el uno respecto del otro.
Liberales y socialistas, formaron parte de los mismos planos de intensidad en la modernidad naciente, aunque se señalen como enemigos. Ambos no solo compartieron los planos de intensidad sociales, económico, político, cultural, de la modernidad, sino también la ilusión del desarrollo, aunque lo hagan en dos versiones ideológicas distintas. Que unos se autonombren como partidarios de la libertad y los otros se proclamen militantes de la justicia, se invisten de discursos en concurrencia, de proyectos políticos encontrados, pero, ambos forman parte de los mismo, de la civilización moderna, y aunque no les guste a los marxistas, del mismo modo de producción capitalista.


La banalización de la izquierda. Estudio pormenorizado de la debacle del PT en Brasil

Cuando se han padecido estos gobiernos de “izquierda”, se puede sacar una conclusión práctica: la mejor propaganda para la “derecha” es esta “izquierda” en el gobierno. Esta “izquierda” gubernamental demuele la utopía romántica y el proyecto revolucionario. El vaciamiento de los contenidos es tan profundo que de la utopía no queda nada, salvo el borroso recuerdo de una ilusión adolescente; de la revolución y de lo revolucionario no queda nada, salvo fotografías del momento de entusiasmo de la rebelión social. Esto es como quedarse con las imágenes de las cenizas después del incendio social.
La derecha más ultramontana debe agradecer a Luiz Inácio Lula da Silva y a Dilma Rousseff, así como a sus gobiernos, por haber empujado al pueblo al desaliento y a la desolación política, como para que terminen, en plena crisis existencial, a votar por un candidato del fascismo criollo latinoamericano.


El presente en una mirada retrospectiva del pasado

Llos sujetos sociales son abigarrados; contienen geologías de experiencias estratificadas y memorias sedimentadas, que, dependiendo de las composiciones logradas y las dinámicas desatadas, devienen en predisposiciones que despliegan comportamientos y acciones determinantes, como incidencias comprobables en los hechos, sucesos, eventos y desenlaces.


Estado agresor y estado agredido

Sabemos que el Estado es la macro-institución que tiene el monopolio de la violencia legitima y legalizada. También sabemos que el Estado nace de una guerra inicial de conquista. Una de las teorías en boga en el siglo XX definía al Estado como el instrumento de dominación por excelencia de la clase económicamente hegemónica. Por este camino desarrollado en el campo de la ciencia política y sus entornos críticos, se ha concebido como una evolución del Estado-nación en su forma imperialista, cuando según el marxismo austriaco, el Estado converge con el capitalismo financiero. En el contexto de la concurrencia imperialista, durante los siglos XIX y XX, se ha desarrollado la geopolítica como estrategia de dominación espacial mundial.


Bolivia: Demanda histórica y derecho internacional

¿Cuál fue el error del equipo boliviano en la Haya? ¿Basar su argumentación de que el Estado de Chile está obligado a negociar con el Estado de Bolivia debido a comunicaciones, intenciones, agendas, con el propósito de tratar el tema marítimo? La demanda boliviana es histórica-política, cuestiona la conquista y ocupación de territorio boliviano dadas en la guerra del Pacífico (1879). Ahora bien, ¿de qué depende que esta demanda se convierta en una obligación jurídica en el derecho internacional? No, por cierto, en las comunicaciones, intenciones y agendas comprometidas entre distintos personeros de los gobiernos de Bolivia y Chile, sino en los dispositivos y disposiciones de la normativa internacional.


Bolivia y el falle de La Haya: la tercera derrota de la guerra del Pacífico

Los pueblos del continente se olvidaron contra quiénes se pelea, contra qué se pelea; se olvidaron de que la guerra anticolonial quedó inconclusa, quedó estancada en una simulación republicana, que legitimaba la edificación de sociedades y estados sobre cementerios indígenas. Las naciones y pueblos indígenas no encontraron su liberación, sino otro sometimiento con discurso liberal, después nacionalista, para continuar con el vacío discurso neoliberal, seguir con el discurso barroco del neopopulismo, pasando, entre medio, por el discurso socialista.
No puede haber alegría ni tristeza de los pueblos por el fallo, aunque parte de las masas expresen estas actitudes; pues no es una derrota, tampoco una victoria de ningún pueblo, sino una derrota de un gobierno y una victoria de otro gobierno, si se quiere una derrota de un Estado y una victoria de otro Estado. Los pueblos siguen siendo la sombra sobre las que gobiernan las iluminaciones de abalorio de Estado-nación subalternos. Los pueblos todavía están ante la responsabilidad de resolver los problemas pendientes; hay una larga lista desde las oleadas de las guerras de conquista y las oleadas colonizadoras.
Que sea difícil encontrar el camino o los caminos para desandar el laberinto de la colonialidad está por descontado. Por eso no se los ha encontrado hasta ahora. El colonialismo y la colonialidad se ha cristalizado en los huesos, se ha convertido en imaginarios, ha constituido subjetividades sumisas. Los pueblos no pueden confiar sino en sí mismo; no en susodichos “representantes del pueblo”, pregonen el discurso que pregonen, liberal, nacionalista, neoliberal, populista o socialista. Están ante sí, ante su sedimentada experiencia social, ante su dinámica memoria social. Contienen la potencia social, que es la potencia creativa de la vida. Que lo logren no depende sino de la capacidad de acto heroico que desplieguen los pueblos.


Gramatología del acontecimiento I

Lo que enseña la experiencia zapatista es que se puede hacer caminos al andar, se puede inventar otros caminos alternativos, alterando precisamente las practicas institucionalizadas. Desmantelando las instituciones del poder, efectuando otras prácticas, otras instituciones; esta vez al servicio de las sociedades. No instituciones-amos, instituciones-patrones, dominantes. Que esta experiencia pueda difundirse, adecuándose a los suelos diferenciales, depende no de si se opta por la revolución o la reforma, sino de los aprendizajes colectivos respecto a los diagramas y cartografías institucionales. No se trata de negar el camino de la reforma, decir, por ejemplo, que no se puede reformar; la reforma es posible, además se realiza y se ha realizado. El problema es que las reformas terminan legitimando el mismo régimen de dominaciones contra el que se lucha, aunque haya mejorado en parte la condición de los “pobres”. Se convierte en el mejor mecanismo para la prolongación de las dominaciones, articuladas en el orden mundial, en el sistema-mundo. Este es el costo histórico que se quiere evitar, salir del círculo vicioso de la reproducción del poder, cuando se critica el reformismo, el populismo, la ilusión popular en caudillos nobles, en el sentido, no de aristócratas, sino de éticos. El mejor ejemplo, contemporáneo, de lo que decimos, son los gobiernos progresistas de Sud América


Gramatología del acontecimiento II

Segunda Parte.
Estado y corrupción. ¿Podemos imaginar sociedades sin estado?
Análisis del libro de Raul Zibechi “Brasil potencia”.
Análisis de la novela de Jorge Amado “Los subterráneos de la libertad” que gira en torno al golpe de estado del caudillo Getulio Vargas.
Nosotros, del continente de Abya Yala, tenemos una tarea histórica vital, rescatar al mundo de su captura institucional, de su ilusión de desarrollo, devolviendo a los seres del mundo a su potencia social. ¿Por qué podemos hacer esto? Porque la experiencia social, la memoria social, de la conquista, de la colonización y de la colonialidad, comprenden que la malla institucional es el andamiaje del montaje del poder y de los escenarios de las instituciones; la intuición social devela que estos fantasmas se sostienen sobre la creatividad de los pueblos y las sociedades.
El relato más dramático del primer volumen de la novela Los subterráneos de la libertad es la resistencia en la imprenta del partido. El Viejo Anarquista Orestes dinamita la máquina de imprimir para que no caiga en manos de la policía, que había rodeado la casa. Resiste con pistola en mano el joven militante Jofre, quien muere tendido en una mesa de la jefatura, donde se lo tortura, para arrancarle una confesión.


Gramatología del acontecimiento III

Tercera parte.
Geografía emancipadora versus geopolítica.
Historia y análisis del populismo en Brasil, de Chico Mendes y la insurrección comunista de Prestes, y otras materias.


Gramatología del acontecimiento IV

Cuarta y Última Parte
El capitalismo moral de la burguesía sindical.
Análisis pormenorizado de la casta burocrática sindical que ha acompañado a Lula y el PT de Brasil, y otras materias.


Experiencia y narración

¿Qué es narrar? ¿Relatar lo ocurrido? Que es pasado, de acuerdo con el sentido común. ¿O interpretar lo acontecido? Pero, también se puede narrar el presente, ¿y el futuro? ¿Pronosticar el futuro, en el mejor de los casos imaginarlo? Puede darse la narración escrita, sobre todo literaria, pero, la narración no se restringe a los signos lingüísticos, sino que se abre a los signos semiológicos, es decir, a toda clase de signos, marcas, señales y hasta huellas. Entonces se puede narrar en distintos planos de intensidad con diferentes recursos. ¿Se puede decir entonces que la narración corresponde a la interpretación del acontecimiento, en los términos que efectúa toda representación?
Experiencia, memoria, interpretación y narración. Donde la experiencia es el substrato dinámico de las huellas impresas en el cuerpo; la memoria corresponde al registro, mejor dicho, al registrar dinámico del cuerpo; la interpretación corresponde a la codificación-decodificación dinámicas del cuerpo; la narración corresponde a la producción expresiva del cuerpo.


Los límites del poder y la dominación. Apuntes para una evaluación autocrítica

El proyecto totalitario implícito, a pesar de todo, intentará de imponerse, dejando la huella de la muerte por donde pase y secuelas de cementerios sociales. Empero, el poder, bajo cualquier versión, no puede contra la vida, la potencia creativa de la vida, contra la potencia social.


La metamorfosis institucional perversa

No todo lo que pasa se conoce, no todo lo que se conoce se nombra; cuando se lee lo que se nombra se termina creyendo que lo que se nombra es el mundo efectivo; solo es parte del mundo de las representaciones. Lo más reductivo resultan ser los nombramientos políticos, así como los nombramientos ideológicos, pues se trata de nombres demasiado circunscritos, muy cercanos de los prejuicios y de los esquematismos. Peor aún, cuando se trata de nombres jurídicos, es decir, de nombres que juzgan; mucho peor de nombres que condenan. Entonces, estamos ante un mundo de las representaciones demasiado fijos, anclados en el nombramiento de la pena y del castigo. El problema es que son estos nombres los que se usan para decidir sobre la vida o la muerte, sobre la libertad o la condena. Otro problema, es el que los que emiten el discurso de la condena sean jueces que creen que el acto de juzgar es meramente un acto de poder, de ejercer poder. La justicia queda como vaho discursivo inalcanzable; lo que se aplica es el pragmatismo más cínico, el oportunismo más desenvuelvo, el descomedido interés en preservar la estructura de poder consolidada.


¿Qué es el poder y cómo funciona?

Fuera de buscar una mejor comprensión del funcionamiento del poder, para mejorar la crítica de las dominaciones, lo que en el fondo interesa, es encontrar salidas al círculo vicioso del poder. Buscar propuestas, entre muchas, a la deliberación colectiva de las sociedades alterativas en emergencia y en movilización. A estas alturas del partido, de la crisis ecológica, ya no se puede seguir perdiendo el tiempo en el juego dramático de las “vanguardias”, que ofrecen nuevas versiones de la promesa; tampoco a seguir jugando en la inocencia, dramática también, de los que creen que todo se arregla por el retorno a la institucionalidad y el cumplimiento del deber ser.


Re-sincronización planetaria

Desde la mejor perspectiva humana, la perspectiva crítica, dando apertura a su propio desplazamiento epistemológico, se interpreta como crisis ecológica lo que acontece en el planeta, en lo que respecta a los cambios y comportamientos de los ciclos vitales; tomando en cuenta sus modificaciones estructurales, sus variaciones y ritmos, frecuencias, intensidades y extensidad, además de sus modificaciones en los impactos y vinculaciones entre los ciclos mismos. Para contrastar esta perspectiva, diremos, ilustrativamente, que la peor perspectiva o una de las peores, sobre todo, por sus pretensiones, sin respaldo empírico y teórico adecuado, se interpreta desde la tesis evolutiva; como si el humano fuese la cumbre y el fin de la evolución. Como si su papel en el universo se destacara radicalmente, diferenciándose de lo demás cualitativamente, sobre todo por su “inteligencia”. Se considera esta diferencia ontológica; a partir de ella se concluye que lo que hace el ser humano es propio de la evolución; en consecuencia, se explica y se legitima su historia como la historia del desarrollo humano. Al considerar de esta manera las perspectivas contratadas humanas, sin dejar de ponderar la función de apertura de la crítica, sobre todo, en la versión y concepción alcanzada por la ecología, lo que queremos hacer es encomiar y evaluar la perspectiva humana crítica, sus referentes; desde lo que hipotéticamente, abusando del término, podemos denominar, provisionalmente, la perspectiva sincrónica, simultánea y dinámica de la complejidad integral del multiverso, abarcando sus distintas escalas.


No estás muerto, estás vivo

Uno de los refranes populares conocido dice que cada pueblo tiene el gobierno que se merece. No estoy de acuerdo, porque nadie merece padecer la agobiante dominación de ningún gobierno. Pero, también el pueblo sabe, por su experiencia, que la administración de justicia es extorsionadora; sin embargo, deja que siga administrando justicia. El pueblo sabe que los jueces cazan “culpables”, con esta caza se justifican, justifican sus puestos, sus sueldos, no importa si estos “culpables” son inocentes; lo que importa es que debe haber “culpables”. ¿Por qué aceptar lo que no se quiere? Que se siga culpabilizando a los hijos del pueblo, que los gobernantes, comprobadamente corruptos y compulsivos, enamorados de sí mismos, ventilando el deseo del objeto oscuro, el poder. ¿Qué clase de comportamiento es éste, tan parecido al masoquismo?
La convocatoria de la responsabilidad no es a los oídos institucionalizados de las personas, sino a la sensibilidad abierta de la potencia social. Es como decir: hay algo potente inhibido en ti, algo que ha sumergido, en los socavones, las inscripciones de los diagramas de poder; es esta potencia la que debes liberar, pues estas vivo; no eres la imagen que te ofrece la institucionalidad del poder, no eres el zombi que ha constituido en ti el Estado.