Autor: “Silvia Ribeiro”

Amenazas de las redes 5G

Todo esto representa una invasi?n de espacios, mentes y cuerpos como nunca antes habr?amos podido imaginar, siendo adem?s una fuente inagotable de datos sobre nosotros y el cuerpo social para vender a empresas de seguros, de medicamentos y muchas otras mercanc?as, e incluso a entidades pol?ticas y de manipulaci?n electoral.


Agricultura de bien com?n

A finales de marzo de 2019 se present? p?blicamente la asociaci?n de agricultoras, educadores y comercializadores agroecol?gicos Agricultura del Bien Com?n (ABC), red de grupos de varios estados del centro de M?xico. Trabajan juntos desde hace varios a?os en un proceso que los llev? a formar un sello aval de confianza, que se llama justamente ABC. Este sello es una garant?a que ofrecen de que sus productos, tanto frescos como procesados, son resultado de producir sin qu?micos y con cuidado del medio ambiente y la salud de productores y consumidores.


Por qu? interesa el debate sobre ciencia y tecnolog?a

Porque nos afecta a todos y hay mucho en juego. La disputa es entre los intereses de las megaempresas (trasnacionales y nacionales), que se han beneficiado en grande con la ley y programas actuales, y la necesidad de reformar el sistema de ciencia y tecnolog?a para que sirva a las necesidades de la mayor?a del pueblo mexicano. Son paradigmas opuestos: una ciencia elitista para producir tecnolog?as al servicio del lucro (tecnociencia) o la posibilidad de desarrollar una ciencia digna, comprometida con la sociedad que la sostiene, que reconozca e integre distintas formas de conocimiento, que desarrolle tecnolog?as para el bien com?n, en lugar de venderse al mejor postor.


Vandalismo gen?mico

A contrapelo de la copiosa propaganda de empresas y cient?ficos sobre los beneficios de las nuevas biotecnolog?as, particularmente Crispr-Cas9 y similares, se siguen publicando estudios sobre sus efectos secundarios imprevistos y nocivos. Al respecto, el investigador Georges Church, de la Universidad de Harvard, patriarca de la biotecnolog?a, declar? en una conferencia en enero pasado que la tecnolog?a Crispr es como un hacha desafilada. Y por si a alguien le quedaban dudas, agreg?: Le llaman edici?n, pero en realidad es vandalismo gen?mico (https://tinyurl.com/y5dypgsp).
La afirmaci?n de Church fue motivada por varios estudios publicados recientemente, que muestran que Crispr, aunque promocionada como una tecnolog?a exacta, r?pida y barata, no es tal. Al contrario, podr?a ser a?n peor que los transg?nicos anteriores por los desarreglos gen?micos que provoca en plantas, animales y c?lulas humanas.
La industria biotecnol?gica, con Monsanto-Bayer, DuPont-Dow y otras, presiona para que los productos de este tipo de ingenier?a gen?tica no tengan que atenerse a las regulaciones de bioseguridad ni de etiquetado. Estados Unidos ya aprob? unos 20 cultivos manipulados gen?ticamente con esta tecnolog?a (entre otros, papa, alfalfa, ma?z, arroz, soya, tabaco, tomates, trigo y setas) que podr?an ser procesados y vendidos sin que agricultores ni consumidores sepan que son productos de ingenier?a gen?tica. Argentina y Brasil cambiaron sus normativas de bioseguridad en el mismo sentido para permitir que las industrias puedan comercializar este tipo de nuevos transg?nicos sin siquiera informar sobre ello.


M?xico. Proyecto Integral Morelos. Huexca: caen las m?scaras

El Proyecto Integral Morelos (PIM) es, como dicen los pueblos afectados, un proyecto de muerte. No s?lo si se pusiera en funcionamiento, sino ya mismo, como lo ha demostrado el asesinato del comunero y activista contra el proyecto, Samir Flores. Crimen directamente ligado a la oposici?n de Samir contra la termoel?ctrica Huexca y el PIM, pero tambi?n al se?alamiento del propio Andr?s Manuel L?pez Obrador cuando pocos d?as antes llam? ?radicales de izquierda? y ?conservadores? a los comuneros que defienden su tierra y agua, abriendo el coto de caza contra ellas y ellos, que desde antes ya ven?an sufriendo represi?n y violencia por parte de los gobiernos estatales involucrados en el proyecto (Morelos, Puebla, Tlaxcala).


La industria petrolera y la geoingenier?a

La industria de los combustibles f?siles (petr?leo, gas, carb?n) ha estado siempre en la vanguardia de la negaci?n del cambio clim?tico: son sus principales culpables e intentan as? desviar la atenci?n sobre su responsabilidad. Un notable reporte de investigaci?n, Combustible al fuego ( Fuel to fire), publicado esta semana por el Centro Internacional de Derecho Ambiental (CIEL, por sus siglas en ingl?s), muestra adem?s que desde hace d?cadas impulsan la manipulaci?n tecnol?gica del clima, o sea, la geoingenier?a.


M?xico: el tren que no es maya

Muchas son las interrogantes sobre los megaproyectos anunciados por el gobierno de Andr?s Manuel L?pez Obrador, especialmente el Tren Maya y el corredor trans?stmico. Muchas m?s son las expresiones de oposici?n de comunidades y organizaciones de pueblos ind?genas, as? como de organizaciones ambientalistas y otras de la sociedad civil.


México: Derechos campesinos y consultas sin derechos

México tiene muchos ejemplos de proyectos inconsultos en tierras indígenas y campesinas; otros, con una pantomima de consulta, como sucedió con los pueblos de la península de Yucatán en el caso de la siembra de soya transgénica y las acciones cómplices con las trasnacionales transgénicas de Sol Ortiz, de Cibiogem; y otros, donde se realiza consulta, los pueblos no dan su consentimiento y los proyectos continúan igual, como el caso del pueblo yaqui con el acueducto Independencia. En todos los casos, criminalizando además a comunidades y pueblos que reclaman sus legítimos derechos.
En este contexto, la segunda consulta de AMLO, que incluye entre las preguntas a un público general la realización del corredor comercial del Istmo de Tehuantepec, el Tren Maya y una refinería en Tabasco, así como programas que afectan el campo y territorios indígenas y campesinos, es un atropello a los derechos de los pueblos que serán directamente afectados.


Alternativas reales frente al cambio climático

Existen alternativas reales, justas y saludables para frenar el cambio climático y estudios científicos recientes lo demuestran, contrariamente a los que proponen opciones especulativas, teóricas y altamente riesgosas como la geoingeniería climática.


Caos climático, capitalismo y geoingeniería

Se acaba de hacer público un nuevo informe del Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC, referencia científica de Naciones Unidas en el tema) que alerta sobre la necesidad urgente de cambios y reducciones drásticas de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) para detener el calentamiento global y que no sobrepase 1.5º C respecto de niveles preindustriales. El informe es una advertencia importante e insoslayable en cuanto a la gravedad del cambio climático y las reducciones que son necesarias. Ya con el aumento de 1º C sufrimos extremos climáticos devastadores en muchas regiones del mundo. Cada décima de grado implica nuevos riesgos, amenazando de extinción ecosistemas enteros.


Frentes de crisis, vanguardia del cambio. “Echar raíces”, la notable alianza socio-ambiental en Estados Unidos

Se necesitan raíces para aguantar la tormenta. Más profundas y sólidas cuánto más fuerte arrecian, algo que el cambio climático hace aún más dramático. Este es el lema de la alianza de alianzas de organizaciones de base y movimientos populares más contundente de Estados Unidos. It takes roots, como se llama en inglés, reúne a cuatro grandes redes de todos los puntos cardinales de ese país: la Red Ambiental Indígena, la Alianza de Organizaciones de Base por la Justicia Global, la Alianza por la Justicia Climática y los movimientos por el derecho a la ciudad. Por sus siglas en inglés, IEN, GGJ, CJA y Rigth to the city.
En conjunto, se trata de cientos de organizaciones de pueblos indígenas, de migrantes, barriales, feministas, comunidades negras y otras, en campo y ciudad. Entre todas representan las resistencias de base más significativas de Estados Unidos ante la contaminación, la devastación y las injusticias ambientales, sociales, económicas, políticas y de género y culturales.


Entre Tlatelolco y Ayotzinapa

El 26 de septiembre de 2018 se cumplieron cuatro años de la desaparición forzada de 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Isidro Burgos de Ayotzinapa y el asesinato de seis personas, tres de ellos alumnos de ésta. Según reportó el Grupo Internacional de Expertos Independientes (GIEI) en 2015, se trató de un ataque masivo: seis muertos, 43 desaparecidos, más de 40 heridos y 80 víctimas de persecución y atentado, en nueve distintos escenarios de agresión, de tres a seis horas. Fue concertado: policías municipal, estatal, federal y Ejército monitoreaban por su sistema de comunicación C-4 que estudiantes de Ayotzinapa iban en autobuses hacia la ciudad de Iguala. Miembros de todos esos cuerpos participaron en los hechos desde ese momento.
Los alumnos iban a tomar autobuses para participar en las protestas del 2 de octubre en Ciudad de México, fecha de la matanza masiva de estudiantes en Tlatelolco, ordenada por el gobierno en 1968, que desde entonces se convirtió en símbolo de dolor y rabia en México y el mundo, pero también en poderosa muestra de la fuerza de la memoria colectiva que no permite la impunidad ni el olvido, no sólo de los crímenes cometidos, sino también de los sueños y luchas que representan.


Vender el cielo. Los estados y empresas contribuyen al cambio climático, las comunidades tenemos soluciones y las estamos construyendo

Las resistencias de base más significativas de EEUU ante la contaminación, la devastación y las injusticias ambientales, sociales, económicas, políticas y de género y culturales.
Resistimos a todo eso, pero además también tenemos verdaderas soluciones. No sólo hablamos de la necesidad de una transición justa para salir de la civilización petrolera, ya la estamos construyendo. Muchas de nuestras comunidades y barrios están organizados en cooperativas y colectivos que van de alternativas económicas a la atención de la salud y contra las violencias.


Capitalismo verde contra los pueblos mayas

En junio de 2018, los pueblos mayas de la península ganaron definitivamente un proceso judicial contra el llamado “Acuerdo para la sustentabilidad de la península de Yucatán” (ASPY), que fue declarado “insubsistente” por un Tribunal de Quintana Roo, hasta que las autoridades cumplan las condiciones de la demanda que emprendieron las organizaciones del Consejo Regional Indígena Maya de Bacalar, la Asamblea de Defensores del Territorio Maya Muuch´Xíimbal y el Colectivo de Semillas Nativas Muuch Kanan I´ínaj, acompañados por la organización Educe y asistidos jurídicamente por el abogado Raymundo Espinosa de la Asamblea Nacional de Afectados Ambientales.
Paradójicamente, ante su victoria, los pueblos mayas recibieron críticas y nuevos ataques de parte de autoridades, de grandes ONG e instituciones, acusándolos de oponerse a la “sustentabilidad” en la península.


Las propuestas del ministro de agricultura de López Obrador en México: Nuevo proyecto para terminar el campesinado

Afirma que no usarán transgénicos – a los que considera que “van de salida” – pero como razona burdamente en la entrevista con La Prensa, es porque serán sustituidos por otras técnicas de ingeniería genética, a las que las empresas han rebautizado con el nombre general de edición genómica


El final de Monsanto

Una de las compañías más repudiadas del planeta terminó sus días sin pena ni gloria. No murió ni desapareció, Monsanto fue comprada y absorbida por Bayer, otra transnacional con un negro historial de fabricar venenos y drogas. Finalmente aprobada la compra en junio de 2018 por Estados Unidos y antes por la Unión Europea, el primer anuncio de Bayer fue la desaparición de la marca, haciendo que Monsanto saliera del mercado por la puerta trasera.
Por supuesto, esto no significa la desaparición de sus semillas transgénicas ni de sus tóxicos, que seguirán siendo vendidos por Bayer, pero el cambio de nombre fue uno de las motivaciones de Monsanto para buscar fusionarse, buscando desvincularse de las múltiples protestas y campañas en su contra.
Definitivamente –y pese a que la fusión es una mala noticia para la gente, el ambiente y la soberanía alimentaria– la desaparición del nombre Monsanto es un triunfo de la extendida resistencia popular, de campesinas y campesinos, de ambientalistas, consumidores y muchos más, contra los transgénicos, en todo el mundo.


Impactos invisibles de la era digital

Cuando pensamos en la era digital, probablemente lo primero que acude a la mente son computadoras, teléfonos móviles y otros elementos obvios de lo que se ha dado en llamar TIC: tecnologías de información y comunicación. Parece algo etéreo, pero en realidad conlleva enormes impactos ambientales y energéticos.


Muerte a control remoto

En el desarrollo de las máquinas con inteligencia artificial, como vemos en el caso de las empresas nombradas y muchas más, no existe un clara línea de diferencia entre su uso bélico y muchos usos comerciales que ya están alrededor en nuestra vida cotidiana, desde celulares a cámaras de vigilancia, vehículos no tripulados y drones en campo y ciudad, además de los buscadores electrónicos y las redes sociales que todo el tiempo drenan datos y los procesan según sus algoritmos para vender la información a quién se las compre.


Monsanto-Bayer y la ciencia transgénica

El contexto real de las semillas transgénicas: cuatro empresas gigantes y sin escrúpulos, cuya fuente principal de lucro ha sido fabricar venenos, y todas con con un historial negro de crímenes contra el ambiente y la salud, incluyendo catástrofes como el derrame químico en Bhopal, India, que mató a miles de personas y envenenó a casi medio millón.


Inteligencia artificial, vigilancia y manipulación electoral

No sólo es preocupante por la intención de manipular elecciones, sino también porque pone sobre la mesa el uso y manipulación que se puede hacer con nuestros datos, que por razones personales, de trabajo, de acceso a servicios públicos, médicos, educativos y de entretenimiento, la mayoría entregamos a diferentes instituciones y empresas. Situación que se combina con la cada vez más extendida red de cámaras de vigilancia públicas y privadas, información geográfica satelital, ampliación de redes de Internet y nuevas formas de minería de datos y extrapolación de éstos con programas de inteligencia artificial.