Wozniak (Fundador de Apple), Hawking y el capitalismo verde del Papa, separados por el rol de la tecnología y unidos contra la comunización de la vida

Wozniak plantea que los humanos seremos las mascotas de los robots, Hawking que la inteligencia artificial dominará a los humanos y el Papa reconoce que la tecnología destruye la naturaleza desde el poder, pero evita cuidadosamente referirse al humano en su origen común, sino siempre como criaturas separadas las unas de las otras



Hawking sostiene que la inteligencia artificial dominará a los humanos en 100 años, obviamente haciendo un análisis positivista (superficial, fenomenológico, descriptivista), además propone que al ser destruida la naturaleza, habrá que salir a colonizar otros mundos. Por supuesto no va a tomar en consideración la oleada o tsunami mundial que viene desde abajo por todas partes, ya no sólo para salvar el planeta, sino para instalar el Buen Vivir comunitario, una nueva civilización asentada en múltiples y diversas comunidades autónomas, sin estructuras ni superestructuras gobernantes, salvo las del autogobierno en cada barrio, localidad y región, en contraposición a la continuidad del poder que viene desde la instalación del patriarcado que para erigirse como tal hubo de aniquilar a la comunidad matriarcal. Así el gobierno burocrático de Venezuela elige dos enemigos: la derecha y la autonomía de las comunas, negociando con el empresariado y cooptando y dirigiendo desde arriba el proceso de construcción de las comunas, al igual que el peronismo argentino, al que se han sumado las izquierdas burocráticas como Hebe de Bonafini y las madres de mayo, y la Vía Campesina, o el gobierno de Correa en Ecuador, donde las movilizaciones populares no son todas manipuladas por la derecha como sostiene la robolución ciudadana.

Desde la emergencia de la Ciencia y la Tecnología como ejes del modo de producción capitalista, la necesidad de acumulación mediante la incorporación masiva de capital constante (que no genera nuevo valor), como materias primas, combustibles, agua y energía, camina paralelamente con la disminución creciente de la mano de obra productiva y, por ende, del capital variable, que genera en consecuencia cada vez menos plusvalía, esto es lo que se denomina la disminución constante de la tasa de ganancia, ya que a menos plus valía, menos ganancia, lo que ha dejado a la ideología del proletariado en medio del polvo acumulado en los museos entre las momias egipcias, pero como la vocación de poder de los partidos necesita un paradigma, la mantienen como biblia, tergiversando a gusto del consumidor las reflexiones de Marx, Bakunin, etc. por lo que aún los que aspiran a la destrucción del estado, se introducen también en las camisas de fuerza de los paradigmas ideológicos, como recetas de cocina, lo que impide que la interpretación y la acción transformadora del mundo de adecúen a la situación actual.

Un importante sector del capital se aviene a disminuir la acción tecnológica destructiva de la madre tierra, más por el interés de acumular y garantizar una edecuada reproducción de los medios y materiales de producción, que de “cuidar el medio ambiente”. El capitalismo verde avanza mundialmente y en su caminar arrastra a los gobiernos progresistas e izquierdistas que levantan discursos fenomenales sobre la madre tierra para tapar el extractivismo y legitimar la represión hacia las comunidades rurales, villas, indígenas, campesinos, afrodescendientes, que están siendo expulsadas en lo que se ha llamado “acumulación por despojo”, en que algunos “conservacionistas” como Thompkins explican la necesidad de conservar y proteger extensas áreas del planeta, como “reserva” del capital ante la vorágine destructiva que consume bosques y contamina todo a su paso. El capitalismo verde ordena y prepara sus fichas para entrar en el juego cuando la jugada lo requiera. Es allí donde juega un papel fundamental la nueva encíclica papal, que resume todas estas “preocupaciones” y prepara sus tentáculos para penetrar, infiltrar y dirigir a los sectores que se oponen al extractivismo, sectores que hacen daño a la continuidad de la ganancia, en especial dirigirlos al “diálogo” y “negociaciones” con el estado, cuya finalidad no es otra que vencer la resistencia aunque haya que pagar muchos costos por ello, aún los costos represivos, que es lo que se observa en Bolivia, Ecuador, Perú, Colombia, Nicaragua, Guatemala, Honduras y México, por señalar los ejemplos más evidentes de masiva resistencia a los avances extractivistas, muchos de los cuales se encaminan hacia la multiplicación de las formas de vida compartida o comunitaria en las localidades de que se trata, otros dirigidos por partidos que insisten en que la “solución” es que la gente se sume a ellos para alcanzar a controlar el aparato de gobierno o del estado, esto es, la vocación de poder. Por ejemplo, la izquerda chilena no cede un pelo el control del estado, sea por dentro o sea por fuera, ya que aspiran a dirigirlo con dineros provenientes del extractivismo del “sueldo de Chile”, el cobre, de allí que manejan con cautela y aún se distancian de luchas locales como la de Caimanes contra Los Pelambres.

Así la disputa de propuestas y “preocupaciones” tecnológicas entre los appletianos y Hawking, así como la propuesta del ecologismo amable del Vaticano, evaden el problema princiṕal, que es la re-humanización y la re-naturalización de la vida, la primera como proceso de reconstrucción de las formas de vida comunitaria, y la segunda el re-asentamiento de esas comunidades en estrecho vínculo interactivo con la madre tierra. El común, la comunización de la vida.

Ya hemos analizado algunas de las derivaciones del pensamiento de Hawking y de la ecología papista en estas mismas páginas de Clajadep, por lo que ahora traemos la noticia recogida del pensamiento de Wozniak:

Cofundador de Apple: “Los humanos nos convertiremos en las mascotas de nuestros robots”
Steve Wozniac señaló que esto ocurrirá sólo por que “los humanos quieren ser cuidados”, aunque “al menos seremos los dioses originales”.
Francisco Aguirre A. / 25/06/2015 - 16:13

Imaginemos una escena invernal donde una persona cuida a un recién nacido con un baño en la mañana, lo viste con ropas para no sentir frío, le da su desayuno, quizá un paseo matutino y algo de juego para despertar.

Pero no se trata de un adulto mayor, una mascota, un lactante o alguien enfermo, sino de una realidad cotidiana para todos los humanos donde quienes nos cuidan no son enfermeros o nuestros familiares, sino robots.

Es lo que, según el cofundador de Apple, Steve Wozniac, podría ocurrirle a la humanidad en los próximos años cuando la inteligencia artificial esté tan desarrollada que no sólo forme parte de nuestra vida, sino también la controle.

“Los robots serán más inteligentes que nosotros y se darán cuenta que los necesitamos”, afirmó, añadiendo que “(los humanos) queremos ser la mascota de la familia, y ser cuidados todo el tiempo”.

Wozniak, que se ha mostrado muy interesado en el desarrollo de sistemas para el “Internet de las cosas”, apuntó que las máquinas “sabrán que deben cuidar a la naturaleza y que los humanos son parte de ella, por lo que nos ayudarán”. “Al menos, somos los dioses originales”, agregó.

“En realidad esto resultará en algo muy positivo para los seres humanos”, aunque “habrán cientos de años por delante antes que exista la capacidad para hacerlo”, aseguró.

Wozniak, quien junto a Steve Jobs creó Apple en 1976, no es el único que en el último tiempo ha declarado sus esperanzas o dudas con respecto a la inteligencia artificial. Stephen Hawking, Elon Musk y otros 800 científicos ya han manifestado que el área “podría implicar el fin de la humanidad”, y el mismo Hawking ha mencionado en innumerables oportunidades sus peligros, afirmando que finalmente “las máquinas someterán a la humanidad en 100 años más”.

Fuente: Tech Republic

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