La izquierda y el movimiento obrero son capitalistas

Las izquierdas han bajado y reducido sus antiguos discursos y programas combativos plegándose a los viejos proyectos nacional-populares que hicieron sectores militares para potenciar la economía interna de cada país y asociarse con sectores del movimiento obrero. Ello se hizo en la casi totalidad de los países en que quedó dividido el continente por el colonialismo y las independencias. Los milicos mandaban y los generales se casaban con hermosas damas que serían una especie de vírgenes para la población, como Perón



La izquierda y el movimiento obrero son capitalistas

Los trabajadores hacen funcionar el capital. Eso lo sabe todo el mundo, pero no ganan nada de allí, salvo un salario miserable, por lo que sus partidos, las izquierdas, buscan también que los trabajadores se pronuncien respecto de la administración de los asuntos públicos y los pongan a ellos a cargo para pescar la economía haciendo leyes que finalmente hagan salir a los propietarios y asuman ellos, la nueva clase dirigente que ya asumió un tiempo en varios países para luego devolver el aparato de estado a los capitalistas sin pena ni gloria.

Con razón dicen los mapuche que los que se dicen anti-capitalistas no tienen nada para sustituir al capital, salvo algunos, decimos nosotros, que tienen la mansa retórica y estrategias de lucha por el poder que han tenido que abandonar para entrar en negociaciones y de premio consuelo adquirir gratuitamente el título de médico.

En la actualidad las izquierdas han bajado y reducido sus antiguos discursos y programas combativos plegándose a los viejos proyectos nacional-populares que hicieron sectores militares para potenciar la economía interna de cada país y asociarse con sectores del movimiento obrero. Ello se hizo en la casi totalidad de los países en que quedó dividido el continente por el colonialismo y las independencias. Los milicos mandaban y los generales se casaban con hermosas damas que serían una especie de vírgenes para la población, como Perón, cuyos seguidores hasta hoy siguen el camino de la salvación de “mi general”.

Los tres principales gobiernos nacional populares de la actualidad, o más bien los que van quedando luego de las estrepitosas caidas en Brasil y Argentina, son Venezuela, Bolivia y Ecuador, que se tambalean en la cuerda floja y nadie les augura un buen futuro aunque estén defendidos por los milicos, a quienes se ha ofrecido el oro y el moro además de sacarlos a la calle a hacer uso ostensivo de la fuerza, como la militarización de la región shuar en Ecuador o el uso de la fuerza para imponer la carretera del Tipnis en Bolivia. En Venezuela el gran gancho gran fue el de entregar empresas en manu militari, como la empresa minera de las Fuerzas Armadas, que no tendrá más moral que los 40 ladrones oficiales de carabineros de Chile.

La moral no existe cuando hay dinero por medio, no porque los envueltos sean inmorales, sino que así funcionan las relaciones del capital, de modo que administrar la economía desde el estado no está nada de mal y se explica que sean tantos los que disputan a empujones los sillones del poder que, proporcionalmente multiplican a su vez los discursos rebeldes, críticos y contestarios, engatuzando a la población para que les vote, exactamente lo que hizo la santa alianza izquierda-peronismo en Argentina, que de la noche a la mañana cambió el discurso que venía pegando de “que se vayan todos”, al de la cohesión estatal y clientelar más descarada. Así es como pierden votos y luego acusan a los fachos y a la Cia de estar detrás de los movimientos que no se tragan las ruedas de carreta de esos dirigentes.

En Chile también se está cambiando el discurso, como algunos grupos rebeldes seguidores de revistas financiadas por el nacionalismo popular o nacional-populismo de Venezuela, ahora defienden lo mismo, es decir, han pasado de revolucionarios a nacional populares estimulando la alianza de sectores populares con sectores empresariales para arrebatárselos a la conducción de la pequeña burguesía izquierdosa o socialdemócrata. No es por otro motivo que las principales figuras presidenciales de la izquierda chilena hoy provengan de la escuela griega de los sofistas, del arte de la retórica y del convencimiento, que eran enviados por los patriarcas esclavistas de la democracia a “representarles” en el Ágora: un sociólogo-periodista proveniente de Tolerancia Cero, un sociólogo-analista-opiniólogo y académico y una periodista-feminista. Los tres son formadores de opinión y expertos en análisis político, sin entender ni aceptar la posibilidad del protagonismo social sin partidos, firmes partidarios de los viejos frentes populares de la alianza izquierda-empresariado, por lo que vienen siendo lo mismo que los pillastres empresariales de Piñera y Lagos, es decir vendedores de ilusiones y agentes de la reproducción del capital.

Para hablar del capitalismo y anti-capitalismo hay mucho elástico discursivo y retórico, sin embargo los hechos son claros: no es posible que caiga dinero del cielo para llevar a cabo los servicios públicos, por eso los gobernantes del color que sean deben administrar las relaciones capitalistas y pagarles su salario capitalista a los obreros que destruyen la madre tierra y el ambiente en las minas y las plataformas petroleras

Hoy en día el trabajo es sinónimo de extractivismo y destrucción, Comprar un nuevo celular es ayudar a reproducir el extractivismo y la crisis ambiental. Pero quien le pone el cascabel al gato? Cuál es el cascabel? Cuál es el gato? Resulta más facil sacar las castañas del fuego con la mano del gato de la política?

Y cómo debería o podría ser un nuevo modo de vivir? Hay experiencias de ello?
Claro que las hay, y podemos aprender. Puede ver, por ejemplo en http://clajadep.lahaine.org El tema está en que vivimos en la sociedad orwelliana de 1984 y no nos dejan verlas, pues propietarios, políticos, iglesias, prensa, universidades y demás, tienen miedo pánico de que se acabe el modo de vivir del poco porcentaje de la humanidad que vive muy bien destruyendo la naturaleza y pisoteando a la enorme mayoría de los humanos. Y es justamente allí donde está su debilidad y la necesidad de invisibilizar, aislar y aniquilar las formas del buen vivir y del cambio civilizatorio que viene arrollador desde todas partes, sin guerras ni violencia, sino lleno de amor y vocación por la humanidad y la madre tierra.

Tal vez se entienda mejor así la necesidad de los actuales señores feudales de subir los puentes levadizos, cerrar los portones de los castillos y llenar de cocodrilos las fosas que rodean las fortalezas, o sea, de aumentar y reforzar los muros. Pero nosotros sabemos que el principal muro a derribar es el del individualismo con que la reproducción sistémica ha rodeado nuestros propios corazones.

Jaime Yovanovic (Profesor J)
unlibre@gmail.com

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