Chile: Elecciones, ampliación de la democracia y cerrazón económica

La decisión de los pocos votantes que irán a depositar su papeleta en las urnas no toca casi nada los aspectos económicos de la crisis que está empujando fuertes y peligrosas readecuaciones geopolíticas a nivel mundial, de otro modo los candidatos la estarían abordando



Chile: Elecciones, ampliación de la democracia y cerrazón económica

La decisión de los pocos votantes que irán a depositar su papeleta en las urnas no toca casi nada los aspectos económicos de la crisis que está empujando fuertes y peligrosas readecuaciones geopolíticas a nivel mundial, de otro modo los candidatos la estarían abordando, y como campea el conformismo y los intereses personales del cada uno para su santo, la pugna se está dando solamente en demandas y propuestas democráticas desde el gobierno, la prensa y los tres bloques que más son divulgados en las manipulaciones comunicacionales que refuerzan esta tendencia. Las iglesias, academias, masonería y demás instituciones que influyen ideológica y moralmente en la población están claramente priorizando esa onda: derechos humanos, corrupción, asamblea constituyente, izquierda-derecha, respeto “institucional” al pueblo mapuche y demás pueblos que habitan los territorios controlados por el estado chileno, pero de economía, nada, salvo críticas y promesas superficiales que no tocan la vasta red empresarial nacional interconectada con las redes regionales y globales del proceso de acumulación de ganancias.

Nada se dice respecto de las AFPs, salvo la posibilidad de lanzar una más, la estatal, y la enorme pugna interna y aprovechamiento político-partidario que hacen las candidaturas y corrientes políticas al interior del conglomerado de partidos que capitalizan la conducción por arriba de la lucha NoAFP, que a todas luces se ha transformado en un furgón de cola de uno de los tres bloques que disputan la administración y el manejo de esta economía, no otra.

Nada se dice de la Ley de Pesca derivada de los acuerdos políticos y empresariales allá arriba bajo la luvia del cohecho, la coima y la corrupción.

Nada se dice de Dominga, cuya protesta se ha desinflado para luego ser transformada en bandera electoral.

Nada se dice de la autodeterminación mapuche y la restitución de los territorios ocupados en todo el país de las naciones originarias, salvo esporádicas protestas y declaraciones contra la violencia policial y la militarización.

Nada se dice de la destrucción de la naturaleza que representa la gran minería, sin contar el gigantesco daño ambiental del mal uso del agua y de la existencia de los relaves de acumulación de desechos contaminantes, que de tanto en tanto se desparraman dejando tras de si un tumulto de dimes y diretes que luego la prensa y las autoridades políticas y económicas acallan para poder continuar sus rutas trazadas por la dinámica de la ganancia, que es la que verdaderamente determina los andares de la población.

De allí que los políticos nos prometen el mejoramiento de la democracia y de las normas constitucionales con la ilusión de que por allí a futuro pueden hacerse los cambios económicos, y ni tan siquiera, pues las promesas de mejoramiento en la salud y la educación nunca podrán ser efectivadas, ya que los países con mejor educación y salud del mundo se van deteriorando en su base económica con la crisis del desempleo, el subempleo, el empleo disfrazado y el trabajo precario, lo que se consigue tapar con los voladores de luces de la educación y salud, que si tú consigues meterte bien en esas dos vías personales, puede irte bien y puedes alcanzar algún beneficio empujando a los demás. Llenar los países de buena educación y buena salud, ha sido un buen punto “democrático” para muchos gobiernos, incluyendo el de Estados Unidos, donde ahora Trump se ha arrojado contra el programa de salud de Obama.

Por ejemplo en Chile, está el programa Prais, de salud y reparación, que no aporta en nada, pues la atención se hace en el sistema público, que funciona con bastantes deficiencias como todos sabemos, sin embargo el programa Prais ha servido para aglutinar izquierdistas y darles un espacio “participativo” para que sigan cohesionados al estado haciendo talleres de yoga y manualidades para señoras. Hay que reconocer que es un buen truco institucional al que juegan felices los izquierdistas aunque no atiendan sus necesidades, tal como tampoco les importa que Correa en Ecuador militarice las regiones indígenas o Evo en Bolivia destruya comunidades para estirar la carretera brasileña. Todo sea por la política de “los nuestros” que divide a la población (o intenta dividirla, porque ya se está acabando la paciencia en todas partes). Aunque hay que reconocer que muchos se indignan ante las injusticias mientras dejan pasar el modelo ante sus narices por su propia puerta.

Otro ejemplo “democrático” lo dan los sectores rebeldes que antes buscaban construir fuerzas propias y hoy día proponen aliarse a sectores empresariales “nacionales” para sostener el programa estatal nacional popular que ha fracasado en todo el continente o finalmente ha debido caer en la fuerte represión contra los disidentes que no aceptan los cantos de sirena. Al que le venga el sayo, que se lo ponga, y si no es usted, intente por su cuenta develar (quitar el velo) a quienes lo están proponiendo mientras se acercan a uno de los bloques para intentar allí influir para ganar posiciones con el pretexto de que no sean los sectores medios quienes capitalicen dichas alianzas con un sector de empresarios, sino los sectores populares. Plop! (léase por sectores populares a sindicatos y barrios, o sea se trata de la disputa de vanguardias agitando el mismo programa del PC, FA y varios grupos “rebeldes”). Descubra. Lea con atención y no se deje llevar por la calentura de las proclamas agitativas.

Fjnalmente digamos una perogrullada: No es posible financiar el estado sin acrecentar las ganancias empresariales que se asientan principalmente en el extractivismo destructor de la madre tierra, lo que demuestra la contradicción de quienes hacen marchas por el agua, por los mapuche, contra Monsanto, contra los transgénicos, por las semillas, etc. en tanto luchan por acceder al estado y quieren hacernos creer que desde allí lograrán resolver las demandas populares ¿Con qué dinero? ¿Lo sacarán de la autogestión? ¿De la multiplicación de cooperativas y fábricas ocupadas?

¿De dónde sacamos el dinero para la educación, la salud y las pensiones? Sale más rápido hacerlo por vía de la disputa del poder, pero ya ha quedado demostrado que el poder termina entregándose en los brazos del circuito del capital globalizado a condición de contribuir con la producción de ganancias, por lo que la lucha por el poder no está funcionando, así que hay que partir de otra lógica, ya no de la centralidad del estado, sino de la descentralización de localidades, comunas y regiones, donde podemos resolver con nuestras manos, sin partidos, las necesidades democráticas y las necesidades económicas de la población.

No se trata de hacer mini-estados, sino formas de autogobierno democrático local y regional, para llegar a niveles mayores partiendo desde abajo, desde los cuerpos, desde los corazones, desde los territorios en una forma horizontal, para lo cual no se trata de levantar un programa, sino que las personas en cada lugar de habitación, trabajo o estudio, vayan desplegando su protagonismo constructivo resolviendo necesidades de alimentos, medicinas, vivienda, educación y salud sobre la base de la potencia y no de la fuerza, que es una de las posibilidades de la potencia, que además contiene la imaginación, creatividad y constructividad.

Este protagonismo puede instalar desde abajo el diálogo y alianzas estratégicas con sectores productivos, cooperativos, políticos e institucionales locales en primer lugar, sin prestarse a la cooptación, corrupción o re-instalación de la verticalidad del poder y del micro-poder, sino estableciendo una horizontalidad y acuerdos de mutuo beneficio. Nada contra el estado, las instituciones o el comercio. Todo en pro del común, pues no vale la pena desgastarse en el anti-estado, el anti-capitalismo o el anti-partido.

Si las instituciones se están desmoronando en todas partes, participar en ellas sólo sirve para su reforzamiento ilusorio y engaño de la población haciendo creer que se puede hacerlas funcionar en otra dirección. Vamos a invertir y sostener en primer lugar el protagonismo en todas partes y desde allí veremos (o mejor: verán en cada lugar) con cuales instituciones se puede colaborar, siempre y cuando sea de beneficio social, popular y comunitario. Las reglas u orientaciones saldrán de cada espacio protagonista, pues no es posible establecer reglas para el cambio civilizatorio, lo que sería caer nuevamente en el centralismo y el vanguardismo que finalmente regresan a lo mismo, como se ha visto en todas partes.

En la siguiente entrega vamos a mostrar como las comunidades indígenas están encarando esta nueva etapa de resistencia al acrecentamiento del extractivismo, de los vientos de guerra y de la represión estatal, lo que nos entregará grandes lecciones, no para copiar, sino para aprender a iniciar nuestros caminos propios del protagonismo de la potencia, que no los hay, pues como dice el poeta, se hace camino al andar. Andemos juntos, pues, en todas partes.

Jaime Yovanovic (Profesor J)
unlibre@gmail.com

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