Ecuador: Paro de pobladores obtiene destitucion de alcalde corrupto

21.Jul.03    Análisis y Noticias

Pequeño pueblo de Pastaza logró destituir a su alcalde
ARAJUNO, PASTAZA

Población se cansó del incumplimiento de obras y ofertas de campaña y se tomó por 19 días la Casa Municipal.

Unas 300 personas gritan “Viva el paro, llugshi (fuera) el alcalde”, y la asamblea termina. Enseguida, hombres y mujeres, la mayoría de ellas con sus hijos atados al pecho con unas bayetas, se encolumnan para recibir una sopa de arroz. Quien no tiene, improvisa como plato una botella de cola, partida por la mitad, otros esperan que alguien preste. Nadie usa cucharas.

La concentración se da en las instalaciones de madera de la Asociación de Comunidades Indígenas de Arajuno (ACIA). A pocos metros, una casa también de madera que sirve como palacio municipal, permanece con sus puertas cerradas. En las paredes hay cartelones que rechazan al alcalde Ventura Calapucha.

Al frente, en otra casa de madera, una veintena de hombres hace guardia. Impiden que las personas se acerquen a las instalaciones municipales. La calle, de tierra y llena de lagunas lodosas, está obstruida con piedras y alambres.

La situación se inició el 1 de julio pasado. Dirigentes gremiales y comunitarios presidieron un paro que incluyó la toma de la Casa Municipal, para exigir a Calapucha su salida de la alcaldía.

El acontecimiento mantuvo aún más paralizado al pueblo, formado por unas 300 casas, la mayoría de madera, y calles de tierra lodosa, donde residen unas 1.000 personas, de los 6.000 colonos e indígenas que hablan la mayor parte en kichwa y componen toda la jurisdicción cantonal.

“Estamos en una minga. Aquí participamos todas las organizaciones y delegaciones de las comunidades campesinas. Ya nos cansamos”, explica Federico Vargas, presidente de la Asociación de Moradores de Arajuno.

A los arajunenses no les importó que todas las actividades del Municipio se detengan, ni les preocupó la paralización de trabajos de apertura de una vía hacia Tivacocha. Solo el acceso de buses de transporte y camiones que llevan madera se permitía hasta el pasado viernes.

El objetivo era exigir la salida de Calapucha (de Pachakutik), por haber incumplido con sus ofertas, por supuestamente despilfarrar fondos municipales y no atender los pedidos de los comuneros.

Las razones las reiteraron en la asamblea y las exponen además de Vargas, Silverio Grefa, presidente de ACIA; Mauro López, estudiante; Moisés Shiguango, presidente de la comunidad Huambayacu.

El presupuesto anual del Municipio es de 3,2 millones de dólares, pero el 80% está dedicado a gastos corrientes, como pago de los 40 empleados, según el alcalde.

Los dirigentes no perdonan que Calapucha perciba un sueldo de 2.200 dólares mensuales, más beneficios y gastos de movilización. Tampoco entienden los dos viajes del personero a Miami, a reuniones de alcaldes latinoamericanos, con fondos municipales. Al segundo periplo se fue con la concejala Carola Andi, la única de los cinco ediles que respalda su gestión.

A Calapucha se le acusa además de presuntos sobreprecios y algo que no le perdonan, desoír el pedido de atención. “Cuando veníamos a pedir algo, salía por la puerta de atrás o se ponía bravo”, se queja Moisés Shiguango.

El dirigente indígena cuestiona que el alcalde haga pasar como obras la donación de un tarro de pintura o dos hojas de zinc. “Queremos aulas para escuelas, caminos. En la cabecera que se arreglen calles”.

La noche del viernes 18 el Concejo, por votación de mayoría (4 a 1), decidió destituir al alcalde Calapucha, por mal manejo de fondos y desacato.

El pueblo espera que se cumplan las promesas de los nuevos administradores.