Sorpresa política en Italia: Movimiento de la antipolítica disputa voto a voto el segundo lugar contra Berlusconi para el 24 de febrero

Ambos fluctúan en el 20%



La disputa Grillo-Berlusconi
[11/02/2013 | 07:00 ] - Según los últimos sondeos, el Movimiento Cinco Estrellas de Beppe Grillo ganaría entre el 18 y 20 por ciento del electorado, mientras que el partido de Berlusconi conseguiría entre el 20 y el 22 por ciento.

Por Elena Llorente
La Voz 901
Desde Roma

Si alguien hubiera insinuado en Italia hace algunos meses que un cómico, divertido seguramente pero un comediante al fin, que se divertía haciendo humor político y que después hizo de su rabia contra el establi-shment su principal arma, podía llegar a ser el tercer partido del país o incluso disputarle el puesto de segundo partido a la formación política de Silvio Berlusconi, enseguida habrían dicho que quien insinuaba esa hipótesis estaba completamente loco. Pero en realidad algo parecido está ocurriendo en la península con el Movimiento Cinco Estrellas (M5S) del cómico Beppe Grillo, mientras transcurren las dos últimas semanas de batalla electoral en vistas de las elecciones del 24 y 25 de febrero.

Según los últimos sondeos publicados el viernes –no habrá otras encuestas hasta las elecciones– M5S habría ganado entre el 18 y el 20 por ciento del electorado, según las distintas encuestas que al partido de Berlusconi, el Pueblo de la Libertad (PDL) le asignan entre el 20 y el 22 por ciento (el primer partido sigue siendo el Partido Democrático, con el 30-32 por ciento). Pero lo cierto es que, al parecer, cerca del 25 por ciento del padrón electoral se define todavía indeciso y podría ser el que revierta la situación al final, según los analistas. Por eso ahora Berlusconi ya no está tan preocupado por Monti, al que hizo centro de sus ataques al principio porque consideraba que podía robarle una parte de sus votos. El dolor de cabeza ahora se lo está dando Grillo. “Tienen miedo de nosotros porque nos hemos impuesto a través de las redes sociales y a través de ellas queremos aplicar una modernización no tradicional”, ha dicho Grillo, asegurando además que los candidatos de M5S al Parlamento son “todos honestos y sin condenas y no inscriptos a los partidos tradicionales”. Entre los varios puntos de su programa, Grillo propone medidas inmediatas para relanzar la pequeña y mediana empresa, una ley anticorrupción, simplificación del Estado, abolición de las contribuciones estatales a los partidos políticos y a los diarios, creación de un “politómetro” para calcular el enriquecimiento ilícito de los políticos, un referéndum para determinar la continuidad o no en el euro, restituir los fondos que el Estado sustrajo a las áreas de Educación y de Salud Pública, entre otros.

Los “grillistas”, como se los llama, son mayormente jóvenes, muchos de ellos provenientes del centroizquierda y de movimientos ecologistas, y todos enojados con una Italia que a menudo no ha permitido su crecimiento laboral y profesional si no eran “recomendados” por algún político. Grillo no ha querido descuidar sin embargo al mundo empresarial del norte del país –generalmente electores de la Liga Norte, aliada de Berlusconi–, con los cuales ha tenido varios encuentros. “Hagan propuestas y preséntense como candidatos. Yo también me podía haber quedado tranquilo en mi casa. Sin embargo, aquí estoy, porque creo que le debo algo a este país”, les dijo. Para concluir, el 22 de febrero, día de cierre de la campaña electoral, Grillo hará en Roma su último show, nada menos que en la Plaza de San Juan, tradicional lugar de las manifestaciones multitudinarias de la izquierda.

Pero, quién es este personaje que hace estas extenuantes campañas y no es candidato, se niega a usar los medios tradicionales de difusión, no acepta invitaciones a TV o radios, usa sobre todo su blog y las redes sociales para comunicarse con la gente, se mueve con el llamado “tsunami tour”, arrastrando su show por todas las ciudades importantes y haciendo dos y tres comicios por día? Sus shows son seguidos por cientos de personas. Hace montar un escenario en una plaza céntrica –no importa el frío que haga–, empuña el micrófono y grita como un desaforado, apuntando sus cañones contra todo el mundo, los políticos en primer lugar. Y la gente aplaude.

Nacido hace 64 años en Génova, Grillo empezó casi por casualidad a hacer de cómico. Fue lanzado a la fama por la televisión en la década del ’80. Pero su aventura en la televisión pública terminó mal porque contó al aire un chiste sobre corrupción referido al entonces primer ministro socialista Be-ttino Craxi –amigo de Berlusconi y que luego murió en exilio acusado de corrupción– que no gustó. En los años ’90 comenzó con espectáculos en las plazas, que al principio eran sólo humorísticos y después, ecologistas y políticos. En 2007 lanzó el “Vaffanculo day” (día de “andate a la mierda”), un acto siempre callejero de protesta política, que usó Internet como medio de difusión masiva.
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Grillo, no Berlusconi
JOSÉ / AGUILAR | ACTUALIZADO 11.02.2013 - 08:36
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Ados semanas de las elecciones generales de Italia lo que advierten observadores y analistas no es la temida resurrección de Berlusconi, sino el avance espectacular de Grillo. No vuelve el payaso rico que engatusó en el pasado a los italianos con su discurso contra la política tradicional sino que triunfa un cómico de cinco estrellas que también abomina de los políticos de siempre, pero propone algo nuevo.

Beppe Grillo es, en efecto, un cómico profesional que en vez de hacer reír a sus conciudadanos los ha puesto a pensar que a lo mejor pueden construir una Italia distinta. Fundó años atrás un partido que es un antipartido, el Movimiento 5 Estrellas (M5E), que se ha convertido en la estrella de esta campaña electoral: los sondeos le atribuyen el tercer lugar en las intenciones de voto, por encima de la coalición de Monti, y no demasiado lejos de la izquierda y de la agrupación berlusconiana. Es el segundo grupo más votado entre los cuatro millones de electores de menos de 23 años.

Grillo está recogiendo el hartazgo ciudadano ante el sistema de partidos y la rabia por la crisis. Le ha dado a los indignados un cauce para cristalizar políticamente su protesta, pero va más allá de la manifestación callejera y la oposición sin alternativa. El M5E la tiene. Propone, entre otras cosas, abolir la financiación pública de los partidos políticos (que los partidos se sostengan con sus propios recursos es una revolución por sí solo), reducir la televisión pública a un único canal sin publicidad y dedicado en exclusiva a la información y la cultura, limitación a dos mandatos para todos los cargos públicos electos, sueldos para los políticos equivalentes a la media salarial nacional, sin mayores privilegios, y topes legales a las retribuciones de los ejecutivos de compañías que cotizan en bolsa y empresas con participación estatal. Estas medidas tienen un objetivo básico: disuadir a los que van a la política a enriquecerse, uno de los problemas que más han deteriorado a la democracia italiana gracias, qué duda cabe, a la anuencia cómplice de los italianos. Lo curioso es que a muchos italianos les atrae esta propuesta. Veremos en las urnas.

Beppe Grillo da un sentido netamente político a la antipolítica que oferta a los votantes de Italia. Sus detractores le acusan de dictador y dudan de que lleve a la práctica lo que pregona, pero él no les dará la oportunidad de comprobarlo: no se presenta como candidato ni aspira a ningún cargo.
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