Argentina: Cristina, los indígenas, y las dos agriculturas

En el Plan presentado “Argentina Innovadora” no hay mención alguna a las culturas indígenas



Cristina, los indígenas, y las dos agriculturas
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13.03.2013

Durante la presentación del “Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Argentina 2020″, la Presidente Cristina Fernández sorprendió con un rescate de los conocimientos de los pueblos originarios, pero a la vez en una estrategia de clara mercantilización. “Entre otros, desarrollando cultivos como el yacon y el amaranto, cultivos de los pueblos originarios, prohibidos por los conquistadores”, expresó la mandataria. En este caso, la contradicción aparece cuando estrecha sus relaciones con Monsanto, que busca limitar el amaranto porque compite con su soja transgénica. Incluyendo un proyecto de Ley de Semillas, de la mano del agronegocios que desaloja indígenas.

Capitalismo en serio. En la introducción de su discurso, Cristina Fernández hizo referencia nuevamente a la importancia de la ciencia. Según resaltó la propia Prensa Oficial: “En los países desarrollados como Japón, Corea o Estados Unidos prima la inversión privada por sobre la pública pero que ya en países como Brasil la relación se invierte y en `Argentina fíjense la diferencia abismal´. Por eso realizó una llamada muy importante a los empresarios argentinos. `Nuestro país que se destaca más por materias primas o recursos naturales´ pero subrayó que la clave para el desarrollo `es que esto se invierta, plata no les falta con lo que han ganado en la última década´, dijo. Y sintetizó: “Con los impuestos el Estado Argentino está desarrollando ciencia y tecnología para aplicarla a la economía”.

Plantas farmacéuticas. Luego de la introducción, la Presidente hizo foco en algunas plantas, todas relacionadas con el Imperio Inca. Primero el yacón, que “es un tubérculo parecido a una papa”. Y dijo: “Esto lo está trabajando un importante laboratorio argentino. No es nuevo, lo trabajaban los incas”. “Es efectivo en el tratamiento de la diabetes”. Allí llegó uno de los pasajes de su oratoria más criticado por la incerteza de su comentario sobre la diabetes Pero desde aquí se resalta el afán mercantilista de la frase: “Hay 80 millones de diabéticos que tienen alto poder adquisitivo, con lo cual…”, dio a entender Cristina. “Obvio, es para todos, no solamente para los que tienen plata”, se corrigió después.

Siguió Cristina: “El amaranto que tiene los aminoácidos que necesitamos. Cuando vinieron los conquistadores, los presuntamente inteligentes que venían a evangelizar, los incas hacían galletitas de amaranto con figuras humanas. Los obligaron a suprimir el cultivo de amaranto porque la consideraban un sacrilegio contra la eucaristía. Prohibieron cultivarlo y castigaban cortándoles las manos”. Pues tal vez no sepa la Presidente que la corporación aliada Monsanto busca también limitar el cultivo de amaranto, porque resultó que el cultivo se hizo resistente al herbicida Roundup, por hibridación con las semillas transgénicas. Por lo cual, está siendo considerada “un yuyo”, porque compite con la soja.

“Esto lo conocían los incas hace tres mil, cuatro mil años”, expresó la Presidente. Y agregó: “Hoy el yacón, el amaranto (kiwicha) la quenoa, son cosas que están demandadas por los grandes países desarrollados para industria farmacéutica, alimentaria, y sobre este proyecto estamos trabajando”. Antes había dicho: “En nuestro país esta producción es familiar pero tenemos posibilidades de producirla a escala”. Y sintetizó su visión: “Son culturas milenarias aplicadas con tecnología moderna”. La cuestión retratada ayer como una gran oportunidad presenta al menos una gran discusión, ya que generalmente los pueblos originarios no quieren que sus cultivos sagrados se mercantilicen por las farmacéuticas.

Conocimientos. Según comentó por twitter Norma Giarracca, de Sociología Rural de la UBA, y referente del pensamiento decolonial: “Perdón, pero quién se alegra de que se meta una gran empresa para robarle los conocimientos sanadores tradicionales a los pueblos indígenas”. Y luego, ante la idea presidencial, precisó: “Los Incas…no tenían ciencia, esta es una construcción europea, tenían conocimientos”. Y agregó: “Los conocimientos de los indígenas ahora son importantes para las empresas. [Los indígenas] los defienden como a sus territorios. [Debemos] respetar territorios y conocimientos”. Hizo entonces mención de una nota del 2007 sobre los usos de la biodiversidad.

Hasta donde puede saberse, las referencia que hizo Cristina en el acto fueron de su propia cosecha. Puesto que en el Plan presentado “Argentina Innovadora” no hay mención alguna a las culturas indígenas u originarias, mucho menos al amaranto, la quinua o el yacón. Sí hay un objetivo bien explícito en el área de agricultura que sostiene: “Incorporación de valor a los granos a partir del mejoramiento genético para generar una fuerte industria nacional de semillas que abastezca a la producción de los cultivos mayores y secundarios y genere exportaciones de mayor contenido tecnológico”. La visión biotecnológica está mucho más presente en el Ministro de Ciencia Lino Barañao.

Pueblos originarios. Aprovechando la referencia a las culturas indígenas, la Presidente comunicó: “El Salón Colón de Casa Rosada va a cambiar de nombre y se va a llamar Salón de los Pueblos Originarios. Allí se contarán las historias que no nos contaban, de la cultura, del conocimiento y de la ciencia. No las contaron porque hubieran sido autovalorativas y para colonizar hay que convencer al colonizado que no sirve para nada”. La frase de ayer trae a la memoria otra, desafortunada, cuando Cristina minimizó las reclamos de la marcha de pueblos originarios en 2010 y respondió: “Creo que tenemos que ser, por sobre todas las cosas, inteligentes”. Para colonizar hay que convencer al colonizado que no sirve.

El anuncio se hace unos días después de que el Secretario de Derechos Humanos, Martín Frenada, recorrió la provincia de Formosa. A pesar de las promesas que le habían hecho a Félix Díaz: “A nuestra comunidad sólo vino el día 6 y no nos dieron la posibilidad de sentarnos a charlar. Todo ocurrió muy rápido y la visita resultó muy confusa. Los ancianos querían hablar y no pudieron. Se quedaron con un sabor amargo”, difundieron en su blog de La Primavera. Y agregaron: “Estamos preocupados. No entendemos cómo se puede conocer a una comunidad con tan poco tiempo. Seguimos apostando al diálogo pero a un diálogo en serio en donde haya tiempo para hablar y escuchar”.

Valor agregado, valor sagrado. Volviendo a la referencia de la colonización española, imponiendo nuevos cultivos que eran rentables por sobre los cultivos autóctonos, que tenían también un valor sagrado, vale otra referencia. Según “Los piratas de los seres Vivos”, un documental de la periodista francesa Marie Monique Robin, el patentamiento es la continuidad del colonialismo. Es decir, la situación de colonialidad del saber y del poder que continúa. No sólo del Norte contra el Sur, sino de la elite blanca y criolla contra las “minorías” de los pueblos originarios. Aquellos que con su resistencia pudieron conservar los cultivos que hoy buscan patentar las empresas para darle “valor agregado”.