Devenir y dinámicas moleculares. Apuntes para una teoría de la sociedad alterativa. Cuarta Parte. Tesis moleculares

Teoría molecular de las sociedades. De lo molecular a lo molar



Cuarta parte
Tesis moleculares

Teoría molecular de las sociedades
¿Cuál es el punto de partida de la nueva teoría de las sociedades? Ya dijimos, a un principio, que nuestro enfoque de las sociedades es molecular, atendemos sus dinámicas moleculares; de aquí deducimos que las sociedades efectivas no son las sociedades representadas por la sociología clásica, que tiene una mirada molar, institucional, de las sociedades. Observa las sociedades desde la perspectiva de las instituciones; es decir, tiene un punto de vista institucional. Al hacer esto no hace otra cosa que concebir las sociedades desde las representaciones que se hacen de ellas las instituciones, sobre todo el Estado. Este es un grave error, desde nuestro punto de vista, pues se desentiende de entrada, de lo que crea las sociedades, la energía, por así decirlo, que crea las sociedades; esta energía deviene de las dinámicas moleculares sociales o, si se quiere, las dinámicas moleculares se efectúan activando energía “molecular”, en el sentido metafórico, tal como lo usaba Gabriel Tarde en su micro-sociología. Hablar de dinámicas moleculares también es metafórico, pues no nos referimos a la dimensión molecular que toma en cuenta la física, aunque también la biología, sobre todo la biología molecular. La dimensión es el de las mónadas, que es un concepto filosófico, que se remite a Leibniz; ahora bien, las mónadas son consideradas por Gabriel Tarde como individuos. Entonces, en sentido estricto, la metáfora de dinámicas moleculares se refiere a dinámicas individuales o grupales, incluso se puede considerar alianzas y asociaciones no-institucionales, en el sentido de su estabilidad organizacional, estructural y normativa. La importancia de lo que dijimos anteriormente radica en la apreciación de que son las dinámicas moleculares las que componen, conforman composiciones, crean, inventan; empero, también, las que, al ser capturadas por las instituciones, reproducen la organización, la estructura y la normativa institucional. La clave para la comprensión e interpretación de las sociedades efectivas se encuentra en las dinámicas moleculares sociales, no en sus dinámicas molares, que son mas bien composiciones, más o menos estables, de las dinámicas moleculares sociales.
Este es entonces el punto de partida, la tesis inicial de la teoría molecular de las sociedades. En forma de tesis podemos escribir:
Las dinámicas moleculares sociales son la vida propia de las sociedades, hacen circular la energía que da vida a las sociedades, componen múltiples formas de asociaciones y múltiples formas de actividades, activan flujos y movimientos, se asientan en territorialidades, donde conforman ecologías sociales.
Alguien podría objetar esta tesis observando que las dinámicas moleculares sociales conforman también instituciones. Claro que sí; pero, el problema es que las instituciones son sistemas de captura de las dinámicas moleculares sociales, las que quedan atrapadas en la reiteración de lo mismo, inhibiendo sus capacidades creativas. Como hemos decidido descartar la perspectiva institucional, buscando mas bien entender el por qué las dinámicas moleculares sociales componen instituciones, las mismas que inhiben los alcances y las facultades creativas de las dinámicas moleculares, se apropian de la energía, la acumulan y la usan en contra de las dinámicas moleculares.
A partir de esta tesis inicial podemos avanzar. Pero, antes tenemos que aclararnos la interpretación adecuada de la tesis inicial. Si las dinámicas moleculares es la metáfora de dinámicas individuales, grupales, asociaciones y todo tipo de alianzas no-institucionales, se trata de dinámicas singulares, proliferantes, plurales y, sobre todo, presentándose como aleatorias. De lo que se trata es comprender la construcción, la de-construcción y la re-construcción de las sociedades efectivas, sociedades conformadas sobre la base de la aleatoriedad y alteratividad de las dinámicas moleculares sociales. Se trata de sociedades en movimiento y en constante transformación; no es cierto que las sociedades efectivas se repiten, reproducen la misma situación, sean recurrentes y reiterativas con estructuras constituidas e instituidas; ésta es la representación que se hacen las instituciones, sobre todo el Estado, de las sociedades. La efectividad social nos muestra, mas bien, que las sociedades mutan, cambian, se transforman, constantemente, aunque estos desplazamientos sean imperceptibles.
De lo que se trata es de comprender el efecto de conjunto de estas masas en movimiento de dinámicas moleculares, efecto de conjunto que llamamos sociedad. La comprensión de este efecto de conjunto pasa por estudiar la multiplicidad y pluralidad de dinámicas moleculares, sus diferencias; pero, también, sus articulaciones, imbricaciones y entrelazamientos. No se trata como en el modelo de simulación de dinámicas moleculares, que se refieren a las partículas de la física newtoniana, que busca encontrar la posición de las partículas, su dirección y velocidad, dependiendo del incremento del tiempo y del incremento de la temperatura, sino, como hemos dicho, de la creación, invención y construcción de la sociedad implicada. Es decir, se trata de los efectos molares de las dinámicas moleculares sociales; las articulaciones, las integraciones, las composiciones, las redes, los circuitos, los flujos, los recorridos, las acumulaciones colectivas. Dicho en sentido resumido, pero, también restringido, se pude decidir que se trata de la relación entre lo molecular y lo molar.
La segunda tesis se deduce de lo que acabos de decir; es la siguiente:
Las dinámicas moleculares sociales construyen, constituyen, producen y reproducen lo molar social.
Si entendemos que la vida es una creación macromolecular, desentendiéndonos de lo que ocurre en las dimensiones cuánticas, por el momento, vemos la potencialidad inmensa y creativa de las dinámicas moleculares. Las dinámicas moleculares sociales contienen también una potencialidad inmensa y creatividad, en lo que respecta a lo que llamaremos la vida social. Las dinámicas moleculares sociales crean la vida social. Así como la vida es un logro de autonomía inapreciable, no solo por la capacidad de locomoción, sino de autonomía en pleno sentido; sensibilidad, afectividad, subjetividad, cognición, computación, cálculo, previsión, decisión; la vida social es también un logro inapreciable de autonomía social, en pleno sentido; sensibilidad social, afectividad social, subjetividad humana, cognición, computación, cálculo, previsión y decisión evocativas, expresadas en lenguajes evocativos y cultural. La invención tecnológica es uno de los indicadores materiales de esta autonomía, que tiene repercusiones en la llamada revolución verde, la primera, y en la industrial, que tiene mas bien larga duración y responde a una larga acumulación. Ciertamente esta autonomía ha adquirido expresiones asombrosas en los conocimientos, saberes, ciencias, a lo largo de las historias, cada vez más eruditas y audaces, en las contemporaneidades; empero, esta comprobación indiscutible no niega, para nada, que los conocimientos y saberes son atributos biológicos de toda forma de vida.

En relación a la segunda tesis, tenemos un tema que discutir, que aparece como problema; este es el relativo a las instituciones, formas molares, conformadas y reproducidas por las dinámicas moleculares sociales, formas que capturan dinámicas sociales para su reproducción institucional. ¿Por qué las dinámicas moleculares sociales construyen instituciones, que las capturan e inhiben sus capacidades creativas, sus facultades inventivas, circunscribiendo la energía molecular social a la mera reproducción institucional? ¿Por qué producen criaturas que después las someten? Hay que partir de lo siguiente: las instituciones no tienen vida propia, no son nada sin las dinámicas moleculares sociales. Entonces, ¿cómo es que aparecen ante los ojos de la gente como si fueran algo, incluso alguien, sujetos con vida? Las instituciones son manejadas, administradas, gestionadas, por personas; entran en relación con otros conjuntos de personas, por una u otra razón, de acuerdo a las funciones institucionales y el papel que le toca a la institución en el campo burocrático, en el campo institucional. ¿Cómo es que las instituciones terminan dominando a las personas? Ciertamente se dice que los que dominan son los grupos que controlan las instituciones, sean clases sociales, en la teoría de la lucha de clases, sean burocracias, en la teoría crítica del Estado; empero, tampoco hay que olvidar que estos grupos dominantes también comparten el fetichismo institucional, también creen que las instituciones tienen vida y conforman la “realidad”. Se puede decir, con toda la cautela del caso, que también estos grupos de poder terminan atrapados en las redes institucionales. Por lo tanto, la pregunta puede llegar a adquirir un carácter extremo: ¿Cómo es que los humanos imaginan que sus instituciones tienen vida propia, son como sujetos supremos, ante los cuales hay que responder, como en un juicio final?
Karl Marx ha llegado a explicar la magia del dinero como fetichismo de la mercancía; el marxismo ha desarrollado esta tesis como teoría de la ideología; empero ha calificado a la “ideología” como falsa consciencia, casi como engaño. En sus versiones más avanzadas ha concebido la ideología como aparato de legitimación. Sin embargo, no ha llevado a fondo este develamiento de la fenomenología imaginaria. Un marxista critico y crítico del marxismo, Cornelius Castoriadis, ha ido más lejos al comprender que la sociedad es una institución imaginaria; por este camino sabemos que las instituciones son imaginarias, sin quitarles un ápice de materialidad. El problema no es tanto que la sociedad sea imaginaria, sostenida, claro está por toda la materialidad social que la reproduce; tampoco el problema está en que la institución sea imaginaria, sostenida, también, por su materialidad arquitectónica, organizativa y relacional; sino que esta imagen de sociedad, esta imagen institucional, se impongan como aplastantes “realidades” sometiendo a los verdaderos productores de la sociedad y de las instituciones, aunque a unos los convierta en privilegiados, los menos, y a otros en des-privilegiados, las mayorías, para hablar de una manera general. Puede llamarse a unos dominadores y a los otros dominados o, si se quiere, a unos explotadores y a los otros explotados; empero, no debemos olvidar que todos comparten el fetichismo institucional; entonces, todos terminan dominados por el fetichismo que comparten, aunque lo hagan en diferentes condiciones. La pregunta es: ¿por qué los humanos caen en este fetichismo y se entregan, con gusto o sin gusto, placenteramente o sin placer, al fantasma institucional, sin olvidar que este fantasma está sostenido por la materialidad que lo convoca? Lo que domina no es esa materialidad, en última instancia, sino el fantasma. ¿Algo anda mal en los dispositivos de las dinámicas moleculares sociales? ¿Por qué los humanos requieren fantasmas no sólo para dar sentido a sus vidas, cosa que se puede entender, sino para sobrevivir? Les cuesta tanto después deshacerse de sus fantasmas, y lo más paradójico ocurre cuando, una vez liberados de sus fantasmas, vuelven a inventar nuevos fantasmas, como si dependieran de esta ilusión. ¿Por qué los humanos no se conciben a sí mismos como creadores, libres de efectuar las composiciones que quieran, las composiciones más adecuadas para liberar su potencia social? ¿Por qué tienen que recurrir a un imaginario para organizarse, después descubrir que ese imaginario les agobia, luchen para deshacerse de la opresión, lo consigan, después de largas luchas, empero, para, poco después, inventar un nuevo imaginario?
De lo que expusimos sacamos la tercera tesis, que se expresa así:
Las dinámicas moleculares sociales no controlan sus efectos molares, sobre todo cuando se trata de la composición institucional, la constitución e institución de instituciones.
La anterior tesis puede ser interpretada de la siguiente manera: Es como decir que las dinámicas moleculares se mueven de acuerdo a ciertas “lógicas” y las dinámicas molares se mueven de acuerdo a “lógicas” distintas. El problema radica en la articulación de una dimensión con otra. Ni las dinámicas moleculares comprenden o terminan de entender lo que pasa con las dinámicas molares, ni las dinámicas molares comprenden o terminan de entender lo que pasa con las dinámicas moleculares. En el paso de una dimensión a la otra se produce el desfase, se ocasionan las decodificaciones equivocadas; se supone en una dimensión una cosa y en la otra dimensión otra cosa. Claro que hay diferencias en lo que respecta a las posibilidades de control de lo que se hace; las dinámicas moleculares tienen más control en los micro-espacios de actividad, donde se desempeñan; pierden el control en los macro-espacios, donde la masa de sucesos adquiere otra “lógica”. Lo molar está sometido a otros condicionamientos; usando una metáfora de la física, podemos decir, está sometido a otras “leyes”, quitándole todo el sentido determinista que le han otorgado los sociólogos y economistas. Los efectos molares de las dinámicas moleculares cobran, no autonomía, pues esto no puede ser, pues la autonomía es propia de las formas de vida, lo molar no tiene vida propia, sino movimiento, que provoca colisiones molares. El problema son los efectos masivos de las dinámicas moleculares sociales, efectos molares, efectos institucionales, no controlables, en sentido estricto de la palabra. Se han inventado ciencias, saberes, leyes jurídicas, el Estado, como macro-institución para controlar estos efectos molares; empero, como estos efectos molares no tienen vida propia, sino que dependen de las dinámicas moleculares, no se llega a conocer ni controlar los efectos molares, pues dependen de la “causalidad” múltiple y plural de las dinámicas moleculares. Sólo el conocimiento integral de las dinámicas moleculares y de las dinámicas molares podría ayudar, no a controlar los efectos molares, sino a liberar la potencia social y a coadyuvar a hacer plásticos, cambiables, transformables, adecuadles, los efectos molares, sin necesidad de convertirlos en estructuras perenes y agobiantes.
No se trata de liberarse de la facultad imaginaria, pues forma parte de la potencia social, sino de liberar a la imaginación del esquematismo anquilosado que detiene el flujo de imágenes en la misma imagen detenida, obsesiva, absorbente, como si fuese el comienzo y el fin de todo. Concurre entonces como un anquilosamiento imaginario, una especie de bloqueo mental. ¿Por qué ocurre esto? ¿Cómo ocurre esto? Volvamos a la relación con las instituciones. Desde la perspectiva molecular se da como un horizonte, que no deja ver, más allá, lo que pasa en el otro horizonte, el molar. Lo molecular interpreta lo molar desde la perspectiva molecular; por eso, tiende a interpretar como si fuese lo molar otra molécula, otra persona, otro sujeto, autónomo, con vida propia, con el cual también se establece relaciones y se pueden efectuar composiciones. Como lo molar no es ni molécula, ni persona, ni sujeto, no se tiene, en estricto sentido tampoco una relación. Lo molar se mueve mecánicamente, guiado por su propio diseño, engranaje, maquinaria, en correspondencia por su “relación” y colisión con otras instancias molares. Lo molecular observa una relación complicada, después conflictiva con lo molar; cuando se llega a niveles de saturación, se da lugar la confrontación con la institucionalidad. ¿Cómo pueden las dinámicas moleculares controlar los efectos molares? Esta es la pregunta que ha roto las cabezas de los y las rebeldes, de los y las resistentes, de los y las insurrectas, insubordinadas, revolucionarias, activistas.
Llegamos a la cuarta tesis:
Las dinámicas moleculares sociales no pueden dejar de desencadenar efectos molares. Al ser múltiples y plurales, al desatar acontecimientos, las consecuencias que desencadenan, las consecuencias masivas, heterogéneas, empero, entrelazadas e interrelacionadas, generan fenómenos macizos. Se puede hablar del devenir múltiple de lo singular; no universal, no homogéneo, no general, que son conceptos interpretativos institucionales.
Pasamos a la quinta tesis:
Las dinámicas moleculares sociales pueden liberar la potencia social creativa que contienen si, en la vinculación complicada con lo molar, conformarían una institucionalidad los suficientemente sensible, flexible, plástica, mutable, transformable, que responda a las contingencias, variaciones, diferenciaciones de las dinámicas moleculares sociales.
Al respecto, en la historia se ha dado una gran invención institucional, la democracia. Gobierno del pueblo, participación de todos, mediante la asamblea, en igualdad de condiciones, con derecho a la palabra. Esta institución es lo suficientemente sensible y flexible; empero, para cumplir con el gobierno del pueblo, en un sentido pleno, no podía dejar al margen a parte de él, no reconocido como parte, las mujeres, los esclavos, los barbaros. La democracia o es plena o no es democracia, en pleno sentido de la palabra. La democracia moderna al mediar con la representación y la delegación, la participación del pueblo, establece una participación mediada, donde se termina distorsionando la participación, por medio de la usurpación de la voz y la participación del pueblo. También, al principio, la democracia moderna, desconoce la participación de las mujeres y de los hombres no letrados y no propietarios. Esta democracia tampoco era plena; empero, además, adolecía de la distorsión de la representación y delegación. Cuando las mujeres conquistan el derecho al voto, cuando se conquista también el voto universal, las condiciones para una democracia efectiva se amplifican; sin embargo, no se resuelven los problemas de mediación representativa y delegativa. Fuera de estos problemas, la democracia moderna no podía cumplir con la condición de participación de todos en tanto no logra realizar el principio de igualdad en el que se basa. No puede realizarse la democracia en contextos sociales rotos por las desigualdades; la democracia requiere, para su efectuación plena, de la equivalencia de igualdad de condiciones de partida para todos, sean estas económicas y culturales. El “socialismo”, si seguimos hablando de este modo, es una condición para la realización plena de la democracia. Ahora bien, de esto no se puede deducir que primero haya que alcanzar el “socialismo”, aunque sea sin democracia, pues tampoco se puede alcanzar el “socialismo” sin democracia. Esta es la grave deformación de los llamados “socialismos” reales; lo que conformaron no es el “socialismo”, sino una forma de despotismo burocrático, que concede derechos sociales. Algo parecido podemos decir cuando hablamos de la condición de equivalencia cultural, no sólo en el sentido de formación y “educación”, sino también, y sobre todo, cuando hablamos de sociedades multiculturales, plurinacionales, incluso multi-societales. La democracia efectiva no podría funcionar sin equivalencia de las culturas, de las lenguas, de las civilizaciones. Puede llamarse a esta experiencia trans-inter-intra cultural. Por lo tanto, esta institucionalidad lo suficientemente sensible y flexible, plástica, que podemos llamar democracia efectiva, para realizarse tiene que resolver varios problemas. Uno primero, tiene que ver con la exclusión; no se puede excluir a nadie; mientras ocurra esto, no es posible la democracia. Un segundo problema tiene que ver con la mediación representativa; nadie puede apoderarse de la voz, la voluntad, la decisión de nadie. Un tercer problema tiene que ver con la igualdad de condiciones de partida; mientras haya desigualdades no se puede hablar de democracia. Un cuarto problema tiene que ver con la equivalencia cultural; las culturas, las lenguas, las naciones, las civilizaciones, deben contar con equivalentes condiciones de partida, ser reconocidas y promovidas; sin equivalencia cultural, sin pluriculturalidad, sin plurinacionalidad, no es posible la democracia efectiva. A las alturas de la crisis ecológica que vivimos y la toma de “consciencia” del problema ecológico, podemos incluir un quinto problema, éste tiene que ver con lo que se ha llamado derecho de los seres de la madre tierra, tal como lo enuncia el discurso de las organizaciones indígenas del continente Abya Yala. Sin el respeto a los derechos de los seres de la madre tierra, sin armonía ecológica, no se puede hablar de democracia efectiva.
Sin embargo, cuando hablamos de la institucionalidad lo suficientemente sensible, lo suficientemente flexible, lo suficientemente plástica, no solo nos referimos al campo político, por así decirlo, sino a los distintos campos que componen y atraviesan el campo social. Entonces, se trata de que todo el mapa institucional cumpla con estas condiciones de sensibilidad, flexibilidad y plasticidad. Por lo tanto, se trata de algo más que democracia, gobierno del pueblo, se trata de un mapa molar-institucional que garantice el libre desplazamiento de la potencia social, en todos los planos de despliegue.
Con lo que llegamos a la sexta tesis:
Las dinámicas moleculares sociales, que es una metáfora, no sólo interactúan con la dimensión molar, que es efecto masivo de las dinámicas moleculares, sino también con las dinámicas ecológicas, las dinámicas biológicas, las dinámicas de la vida. Las dinámicas moleculares sociales interactúan en un hábitat, hablando en términos demográficos, en un territorio, hablando en términos geográficos, en un ecosistema, hablando en términos ecológicos; es decir, en toda la biodiversidad, de la que forman parte. Las sociedades humanas interactúan en la biosfera, de la que forman parte. La potencia social, de la que hablamos, no podría realizarse plenamente si no es en armonía ecológica, en armonía con los ciclos de la vida.
Acompañamos la tesis anterior con la séptima tesis:
Las dinámicas moleculares sociales no solamente generan efectos molares sino también efectos ecológicos; en este sentido, no solamente se requiere una institucionalidad plástica, sino también de una convivencia y una coexistencia armónica con sus matrices vitales, que son las de los ciclos de la vida. La sabiduría de las sociedades humanas consiste en lograr esta armonía.
Y seguimos con la octava tesis:
El desafío constructivo para las dinámicas moleculares sociales consiste en lograr la integralidad armónica de las dinámicas moleculares sociales, las dinámicas molares y las dinámicas ecológicas. Este desafío tiene que ver con los profundos códigos de la vida, los códigos genéticos, la memoria sensible y la memoria genética.
La novena tesis es una consecuencia radical:
La memoria genética, el secreto de la vida, no sólo tiene que ver con la composición macromolecular, que le dio lugar, es decir, con las “reales” dinámicas moleculares, sino, al ser tales, suponen una dimensión subyacente, las llamadas dinámicas cuánticas, que no las conocemos ni comprendemos del todo, a pesar de los grandes avances de la física cuántica. Esta vinculación nos enlaza con los “secretos” del universo o de los universos, lo que exige a las dinámicas moleculares sociales un compromiso mayúsculo.

Hasta aquí nueve tesis, que podemos considerar cardinales, en el armado de la teoría molecular de las sociedades. Obviamente, en esta construcción, no podemos quedar aquí, que es apenas un comienzo; se requieren otros conjuntos de tesis integrados, que ayuden a conformar toda una coordinación teórica, que sirva como recurso hermenéutico y recurso heurístico para las explicaciones y los estudios. En esta perspectiva, consideraremos algunos problemas abiertos por las tesis expuestas.

De la definición
Habíamos dicho que dinámicas moleculares sociales es una metáfora del uso que se hace en física de este término. Ciertamente las moléculas de las que se habla no son las moléculas de la física; no podrían serlo, sino, como dijimos, se remiten a individuos, a grupos, asociaciones, alianzas, no institucionalizados. Sin embargo, cuando hablamos de dinámicas nos aproximamos mucho al sentido dado por la física; se trata de una mecánica. Así como se habla de una mecánica clásica, de una mecánica molecular, de una mecánica relativista, de una mecánica cuántica, podemos hablar, metafóricamente, de una mecánica micro-social. Sabemos que las dinámicas moleculares sociales son singulares, múltiples, plurales, heterogéneas; también sabemos que suponen relaciones y que las relaciones suponen diferencias. Hay relación donde hay diferencia. Así mismo las dinámicas suponen movimiento; las relaciones son activas, se activan las relaciones por acciones. Si no se considera el movimiento, la actividad, la acción, la práctica, como lo que hacen a la relación, la categoría relación termina siendo una mera abstracción, un mero vínculo estático en un cuadro inmóvil. No basta decir que una situación es relacional, todo al final de cuentas es relacional; es indispensable comprender cómo se efectúa la relación, cómo se hace, cómo se produce la relación. La importancia radica en las dinámicas que hacen efectivas las relaciones.
La etimología de dinámico es relativa a la energía o a la fuerza; quiere decir enérgico, vigoroso, activo. Viene del griego dynamikós, que quiere decir poderoso, que viene de dynamis, que significa fuerza, poder. Deriva de dynasthai, que significa poder, como verbo[78]. Entonces estamos hablando de energía, de fuerza, de “poder”, mas bien, de potencia; hablamos del movimiento de la energía, también del consumo de energía, así como de circulación, aunque también, en cierto sentido, de producción de energía. Cuando hablamos de dinámicas moleculares sociales, en sentido metafórico, nos referimos a la circulación, consumo y producción de energía social, que a su vez absorbe otras energías para desencadenarse, fluir, desplazarse, para movilizar su propia mecánica social. Al respecto, aunque suponemos que cuando hablamos de la condición social nos circunscribimos a las sociedades humanas; sin embargo, no son las únicas sociedades posibles, ni las posibles asociaciones se agotan en las asociaciones humanas. Las asociaciones y sociedades se dan en todas las formas de vida, en toda la biodiversidad; es más, las moléculas, en su acepción física, se asocian, también los átomos, así como ocurre en las constelaciones. Esta fue la perspectiva de Gabriel tarde, desechada por los cientistas sociales y los sociólogos, preocupados de cortes metodológicos y atrapados de reminiscencias epistemológicas herederas del antropocentrismo de la época de Tolomeo. Por lo tanto, la mecánica social, no se limita al espacio-tiempo de las sociedades humanas, sino que abarca todas las formas de asociaciones posibles. Ahora bien, en lo que compete a las tesis moleculares de las sociedades, que construimos, nos concentramos en las sociedades humanas.
Las dinámicas moleculares sociales conforman una mecánica social compleja. Ponen en relación no solamente contactos fácticos, podríamos decir materiales, sino también virtuales. Circulan lenguajes, culturas, imaginarios, que aunque no dejan de tener sus bordes materiales, sus connotaciones fuertes son virtuales. Se da entonces un entramado de técnicas, en el sentido de techne, de logos, en el sentido de legein, de imaginarios, tal como lo propone, de alguna manera, Cornelius Castoriadis. A todo esto deberíamos añadir el entramado afectivo, sensible, que es crucial en la experiencia de las sensaciones. Visto de esta manera, en su complejidad, la metáfora de mecánica molecular social queda corta para expresar esta complejidad. Las dinámicas moleculares comprenden la experiencia, la vivencia, de la complejidad que ponen en juego estas dinámicas; la memoria sensible y la imaginación, también como memoria, en tanto duración y actualización; es decir, ideación.

De lo molecular a lo molar
Saldremos un poco de las metáforas que utilizamos, sobre todo para no dejarnos llevar por el impacto de las figuras, aunque sean útiles precisamente para expresar ideas por analogías. Cuando hablamos de lo molecular nos referimos, en realidad, a acontecimientos micro-sociales, acontecimientos que se dan en un lugar. Y cuando hablamos de molar nos referimos al conjunto masivo de acontecimientos micro-sociales; no a la sumatoria de actores micro-sociales, tampoco al espacio donde concurren los acontecimientos micro-sociales, sino a los efectos masivos de estos acontecimientos micro-sociales. Lo molar entonces no es una sumatoria de individuos, tampoco un espacio mayor, sino el acontecimiento social, entendido como multiplicidad de singularidades, multiplicidad de acontecimientos singulares. Es discutible entonces hablar de lo macro-social, a no ser que se entienda lo macro-social como efecto de las dinámicas micro-sociales. Las dinámicas macro-sociales no se pueden comprender de la misma manera que se comprenden las dinámicas micro-sociales, a no ser que se suponga que las instituciones, por ejemplo, son sujetos y actores, como se acostumbra en las ciencias sociales. Como hemos dicho anteriormente, no hay macro-sujetos, sino en la imaginación humana. Las instituciones son efectos de las dinámicas moleculares sociales, si perduran es porque estas dinámicas moleculares son capturadas por las mallas institucionales y se repiten constantemente como si fuese la misma composición. Ahora bien, la pregunta es: ¿cómo ocurre para que la institución pueda capturar las dinámicas moleculares si la institución no es sujeto? Hemos dicho que son los mismos individuos, para hacerlo más fácil, dejando de lado otras formas moleculares, como los grupos y las asociaciones, los que se imaginan a las instituciones como sujetos, dejándose seducir por su propia imaginación, la que hace aparecer relaciones aparentes entre los individuos y las instituciones, cuando, en realidad, las relaciones se dan entre individuos, individuos externos a las instituciones e individuos internos de las instituciones. Ahora bien, la imaginación o, si se quiere, la “ideología”, no explica la perduración de estos efectos institucionales. Al respecto, sugerimos una hipótesis interpretativa.

Hipótesis
La repetición de las mismas prácticas, de las dinámicas moleculares capturadas, se convierte en costumbre; la repetición de los mismos efectos masivos, relativos a estas prácticas, conforman una “realidad” aparente, la institucionalidad. Es aparente pues no tiene vida propia, es efecto de las múltiples singularidades capturadas; sin embargo, en la medida que pasa el tiempo, en la medida que pasa más de una generación, esta “realidad” aparente se convierte en referente. Aparece como si antecediera a las mismas dinámicas moleculares, cono si les diera origen y las generara, cuando es todo lo contrario. Si incluso se interpretara como que las instituciones se internalizan en los individuos, reproduciéndose en ellos, condicionando sus conductas, son las dinámicas de ellos las que terminan reproduciendo las instituciones. No es que sea solo imaginaria esta dependencia respecto de las instituciones, sino que también es material, aparece como “realidad”; empero, se trata de una “realidad” efecto, de una materialidad construida por las propias dinámicas moleculares. Entre esta “realidad” efecto y la “ideología” se fortalecen mutuamente, reforzando la inducción de conductas reproductivas.
No es que lo que llamamos “realidad” efecto o “realidad” aparente sea “irreal”, sino, que decimos, que, nada más ni nada menos, no es autónoma, no tiene vida propia, tal como aparece representada en la “ideología” o, mejor dicho, en el imaginario social. Lo sugerente es que las dinámicas moleculares sociales capturadas se comportan respecto a sus propias criaturas como si éstas les antecedieran y fueran la “causa” de sus propias acciones y prácticas. Entonces se da como una inversión imaginaria que convierte a las dinámicas moleculares capturadas en dependientes de sus propias criaturas.

De esta manera llegamos a la decima tesis, que puede ser planteada de la siguiente forma:
Las instituciones son imaginarias y son “realidades” aparentes, que capturan dinámicas moleculares sociales y las hacen dependientes.
De aquí a la onceava tesis, no hay más que una consecuencia:
Las dinámicas moleculares sociales componen instituciones, las constituyen y las instituyen; empero, al hacerlo, quedan atrapadas en las mallas que ellas mismas tejen.
Pasamos a la doceava tesis:
Lo molar institucional no solamente es efecto masivo de las dinámicas moleculares singulares, algo parecido al efecto estadístico, sino que también es una construcción imaginaria y un tejido normativo, de regulaciones y de relaciones codificadas.
Históricamente lo molar institucional se ha convertido en la “realidad” social; es decir, en la condición de posibilidad histórica de las propias dinámicas moleculares capturadas. Con esta inversión imaginaria, la historia ha terminado convertida en la historia de las instituciones, de sus estructuras, de sus relaciones codificadas, dejándose de lado la actividad producente, las dinámicas moleculares sociales, la potencia social. A contra luz, la memoria de las dinámicas moleculares, sus narrativas, sus recorridos múltiples y singulares, aparecen como si fuesen una sub-historia, quedan en los márgenes de la historia; en el mejor de los casos, son tomados como una contra-historia. La alteridad imperceptible, en el caso del campo institucional o, la alteridad perceptible, en el caso del espacio-tiempo social no capturado institucionalmente, de las dinámicas moleculares, es vista como desviación, en un caso, o subversión, en otro caso.
Con lo que llegamos a la decimotercera tesis:
Las crisis políticas y sociales se pueden comprender como crisis institucionales; es decir, crisis derivadas de la conexión entre dinámicas moleculares y efectos molares. Hay varias formas de crisis; pueden ser desatadas por los mismos efectos masivos desequilibrantes de las dinámicas moleculares; pueden ser desatadas por las dinámicas molares de las instituciones, cuando entra en contradicciones; puede darse por saturación, por acumulación de desplazamientos imperceptibles, que terminan desfasando el ámbito de conexiones y relaciones entre lo molecular y lo molar institucional; puede darse por antagonismo evidente entre los espacio-tiempos de las alteridades perceptibles, que adquieren extensión e intensidad, chocando con los espacio-tiempos institucionales.
Cuando ocurre esto, cuando se dan las crisis, se levanta el velo, se hace evidente donde se encuentra la actividad producente, la productividad social, la composición institucional y la reproducción institucional; en las dinámicas moleculares sociales. Se hace evidente que la potencia social y la creatividad se encuentra en las dinámicas moleculares sociales. Sin, embargo, paradójicamente, las soluciones de las crisis pasan por la restauración de las instituciones, modificándolas, o en la construcción de un nuevo mapa institucional, que termina reproduciendo las capturas y las dependencias, por otros caminos y otras formas. ¿Por qué ocurre esto? ¿Por qué se reproduce la captura y la dependencia de las dinámicas moleculares? Las dinámicas moleculares no son singulares, no están aisladas, aunque sí son singularidades, son distintas, diferentes, múltiples; al no controlar los efectos masivos de sus propias dinámicas construyen instituciones y estructuras para controlarlos. En este control de los efectos masivos de las dinámicas moleculares, éstas también terminan controladas. El problema es encontrar formas institucionales lo suficientemente plásticas, flexibles y sensibles a las contingencias y variaciones de las dinámicas moleculares, como dijimos más arriba.

[1] Título del libro de Cornelius Castoriadis. La institución imaginaria de la sociedad. Tusquets 2003; Buenos Aires.
[2] Revisar de de Gilles Deleuze y Félix Guattari Mil mesetas. Capitalismo y esquizofrenia II. Particularmente 1904 ¿Un solo o varios lobos? Pre-Textos 2000; Valencia.
[3] Concepto elaborado por Georges Bataille. Ver La parte maldita. Las Cuarenta; Buenos Aires 2007.
[4] Ver de Aristóteles Metafísica.
[5] Ver de Gilles Deleuze y Félix de Guattari Mil mesetas. Capitalismo y esquizofrenia. Pre-Textos 2000; Valencia.
[6] Tampoco se va discutir aquí el alcance de lo nómada. ¿Eran totalmente nómadas? ¿No combinaban estancias “sedentarias”? ¿No es mejor de hablar de sociedades itinerantes? Estos problemas de definición preferimos postergarlos.
[7] Sobre estas características intrínsecas se concentró Cornelius Castoriadis en La institución imaginaria de la sociedad. Ob. Cit.
[8] Ver de Émilie Benveniste Problemas de lingüística general I y II. Siglo XXI 1997-1999; México.
[9] Ver de Sigmund Freud Obras completas. Amorrortu Editores; Buenos Aires.
[10] Ver de Jacques Lacan El seminario. Ediciones Paidós; Buenos Aires.
[11] La distinción entre lo molecular y lo molar fue trabajada por Gilles Deleuze y Félix Guattari. El término de caosmosis fue propuesto por Félix Guattari.
[12] Ver de Georges Bataille Teoría de la religión. Taurus; Madrid 1991.
[13] Revisar de Maurizio Lazzarato Políticas del acontecimiento. Tinta Limón 2006; Buenos Aires.
[14] Ver de Edgar Morin El método. La física de la física. Tomo I. Cátedra; Madrid.
[15] Guillaume Sibertin-Blanc escribe: Se entiende por deseo en El antiedipo la causa inmanente o la autoproducción de la vida genérica del hombre en la unidad de la naturaleza y de la historia, del Homo natura y del Homo historia. Deleuze y el antiedipo. Nueva Visión 2010; Buenos Aires. Pág. 21.
[16] Ver de Gilles Deleuze y Félix Guattari El anti-Edipo. Capitalismo y esquizofrenia. Paidos 1985; Barcelona.
[17] Revisar de Pierre Bourdieu El sentido práctico, también Homo academicus, así como Argelia 60. Estructuras económicas y estructuras temporales. Se puede también revisar Capital cultural, escuela y espacio social; El oficio del sociólogo. Presupuestos epistemológicos, en colaboración con Jean-Claude Chamboreon, Jean-Claude Passeron. Siglo XXI; Buenos Aires.
[18] Revisar de Jacques Monod Le hasard et la nécessité. Essai sur la philosophie naturelle de la biologie moderne. Éditions du Seuil 1970; Paris.
[19] Revisar de Edgar Morin El método. La vida de la vida. Cátedra 1998, Madrid.
[20] Félix Guattari propone distintas ecologías. Ver del autor Las tres ecologías. Pre-Textos; Valencia 1996.
[21] Propuesta de Boaventura de Sousa Santos. Ver El milenio huérfano. Trotta; Madrid.
[22] James, William (2009). Un universo pluralista. Filosofía de la experiencia. Buenos Aires: Editorial Cactus. (2009). La voluntad de creer. Barcelona: Marbot ediciones. (2006). Las variedades de la experiencia religiosa. México: Quarzo. (2005). Investigación psíquica. Jaén: Ediciones del Lunar. (2004). La voluntad de creer. Madrid: Encuentro. James, William y Clifford, William K. (2003). La voluntad de creer: un debate sobre la ética de la creencia. Madrid: Tecnos. (2002). Las variedades de la experiencia religiosa: estudio de la naturaleza humana. Barcelona: Península. (2000). Pragmatismo: un nuevo nombre para viejas formas de pensar. Madrid: Alianza.
[23] Ver de Alfred North Whitehead El concepto de naturaleza (1920), Proceso y realidad (1929), Aventuras de las ideas (1933), Modos de conocimiento (1938).

[24] Revisar de William James Philosophie de l’expérience ; Flamarion. También del mismo autor, Le pragmatisme; Flamarión. En castellano: Pragmatismo. Un nuevo nombre para viejas formas de pensar; Alianza 2000; Madrid. Así mismo, del mismo autor, Introduction á la philosophie. De Gabriel Tarde La Psychologie économique; Alcan. De Gilles Deleuza y Félix Guattari, El anti-Edipo y Mil mesetas; Ob. Cit.
[25] Revisar de Maurizio Lazzarato Políticas del acontecimiento. Ob. Cit.
[26] Edgar Morin: El método. La vida de la vida. Ob. Cit.; pág. 102.
[27] Ibídem: Pág. 102.
[28] Ibídem: Pág. 102.
[29] Ibídem: Pág. 103.
[30] Ver de Margalef, Ramón: 1960, «Ideas for a synthetic approach to the ecology of running waters». 1962, Comunidades naturales. Mayagüez: Instituto de Biología Marina; Universidad de Puerto Rico. 1963, On certain unifying principles in ecology. 1968, Perspectivas en teoría ecológica. 1974, Ecología. Barcelona; Omega. 1978, Life-forms of phytoplankton as survival alternatives in an unstable environment. Oceanol. 1980, La biosfera entre la termodinámica y el juego. Barcelona: Omega. 1982, Limnología. Barcelona; Omega. 1992, Planeta azul, planeta verde. Prensa Científica SA. Barcelona. 1994. Limnology now: a paradigm of planetary problems. Elsevier, Amsterdam. 1997, Our biosphere. Ecology Institute, Oldendorf. Referencia: Wikipedia, enciclopedia libre: Ecología.
[31] Referencia: Wikipedia, enciclopedia libre: Theodosius Dobzhansky.
[32] Referencia: Wikipedia, enciclopedia libre: Ecología.
[33] Ibídem.
[34] Ver de Guido Gómez de Silva Breve diccionario etimológico de la lengua española. El Colegio de México. México.
[35] Ibídem.
[36] Ver de Raúl Prada Alcoreza Epistemología, pluralismo y descolonización. Horizontes nómadas 2013; La Paz.
[37] Maurizio Lazzarato: Políticas de la amistad. Tinta Limón 2006; Buenos Aires; pág. 27.
[38] Ibídem: Pág. 43.
[39] Ibídem: Págs. 58-59.
[40] Ibídem: Pág. 59.
[41] Ibídem: Pág. 61.
[42] Ibídem: 64.
[43] Ibídem: Pág. 67.
[44] Ibídem: Pág. 75.
[45] Ibídem: Pág. 69.
[46] Ibídem: Pág. 75.
[47] Alusión al libro de Jean Baudrillard, que titula El espejo de la producción. Gedisa 1996; Barcelona.
[48] Ver de Raúl Prada Alcoreza La colonialidad como malla del sistema-mundo capitalista. Apuntes para una Crítica de la economía política generalizada. Horizontes nómadas 2012; Bolpress 2012; La Paz.

[49] Gabriel Tarde: L’Opinion et la foule, Paris, PUF, 1989. En castellano, La opinión y la multitud; Madrid Taurus, 1986.
[50] Maurizio Lazzarato: Ob. Cit.; Págs. 90-91.
[51] Ibídem: Pág. 92.
[52] Ibídem: Pág. 92.
[53] Ibídem: Pág. 92.
[54] Ibídem: Pág. 92.
[55] Ibídem: Pág. 92.
[56] Ibídem: Págs. 92-93.
[57] Ibídem: Pág. 93.
[58] Ibídem: Pág. 94.
[59] Ibídem: Pág. 108.
[60] Ibídem: Págs. 108-109.
[61] Maurizio Lazzarato: Ob. Cit.; Pág. 187.
[62] Ibídem: Pág. 188.
[63] En el curso de la revolución rusa nació un movimiento estético que apoyó a la revolución y buscó participar en las transformaciones a partir de las artes, la creatividad y la imaginación. Este movimiento se denominó Prolekult. La independencia de este movimiento ocasionó susceptibilidades en el partido, atrayéndose una actitud negativa de parte de éste. El Proletkult fue disuelto en 1932. La perspectiva abierta por el Proletkult atrajo a la vanguardia rusa, que vio la ocasión de librarse de las convenciones del «arte burgués».

[64] La gran revolución cultural China dura cerca de diez años, entre 1966 y 1976, hasta al golpe militar de Deng Xiaoping. La revolución cultural busca reconducir el curso que tomaba la revolución debido a las tendencias burocráticas y capitalistas de dirigentes e intelectuales de influencia. La revolución cultural desata una gigantesca movilización estudiantil. La movilización recorre todo el país, afectando también a las áreas rurales, y termina por extenderse a la clase obrera y, finalmente, a los soldados del Ejército Popular. El proceso conforma Comités Populares de obreros, soldados y cuadros del partido, estos Comités funcionan en realidad como órganos de poder dual en las distintas actividades de administración y gobierno.
[65] Ver de Raúl Prada Alcoreza Horizontes de la Descolonización. Abya Yala; Quito 2013. También Horizontes nómadas, Dinámicas moleculares; La Paz 2013.
[66] Edgar Morin El método. La vida de la vida. Cátedra 1998; Madrid. Pág. 420.
[67] Jacques Monod: Ob. Cit.; capítulo 1, D’etranges objets.
[68] Ibídem; pág. 37.
[69] Ibídem; pág. 37.
[70] Ibídem: Págs. 82-83.
[71] Ibídem: Pág. 83.
[72] Ibídem: Pág. 83.
[73] Silvia Federici: Calibán y la bruja. Mujeres, cuerpo y acumulación originaria. Tinta Limón 2010; Buenos Aires.
[74] Silvia Federici: Ob. Cit.; págs. 37-38.
[75] Ibídem: Págs. 69-70.
[76] Ibídem: Págs. 89-90-91.
[77] Ibídem: Págs. 102-103.
[78] Guido Gómez de Silva: Breve diccionario etimológico de la lengua española. El Colegio de México; Fondo de Cultura Económica; México.