Colombia: Territorio, paz y ambiente

Las conversaciones entre el gobierno y las FARC en La Habana es para muchos una etapa para proponer el reordenamiento territorial en función del medio ambiente y las comunidades, y no del modelo inversionista que amenaza con destruir los recursos naturales



La Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas (CHCV), integrada por doce intelectuales colombianos escogidos por el Gobierno y las FARC, tiene la responsabilidad de preparar un Informe sobre las causas y efectos de 50 años de conflicto armado. Mientras avanzan los consensos en la Mesa de Conversaciones para poner fin al conflicto armado y los ambientalistas buscan proteger el patrimonio ambiental, los inversionistas, en opinión de algunos analistas, encuentran la oportunidad de expandir la apropiación de tierras dedicadas a la extracción minera y la ganadería extensiva. Lo cierto es que las conversaciones entre el gobierno y las FARC en La Habana es para muchos una etapa para proponer el reordenamiento territorial en función del medio ambiente y no del modelo inversionista que amenaza con destruir los recursos naturales desertificando el 48% del suelo nacional.

Para contribuir “en la comprensión de la complejidad del contexto histórico del conflicto, y para proveer de insumos a los delegados sobre distintos asuntos del Acuerdo General que aún están pendientes”, la Mesa de Conversaciones en La Habana creó la Comisión Histórica del Conflicto Armado y sus Víctimas, conformada por doce expertos en el tema”. (Ver: Comunicado Conjunto, La Habana, 05 De Agosto De 2014).

Estos académicos, según se plantea en el Comunicado del Gobierno y las FARC, deben producir un informe el cuál se constituirá en insumo fundamental para “la comprensión de la complejidad del conflicto armado y las responsabilidades de quienes hayan participado o tenido incidencia en el mismo, y para el esclarecimiento de la verdad”. (Ver: Comunicado Conjunto del 22 de Agosto).

El sociólogo Alfredo Molano es uno de estos 12 miembros de la Comisión Histórica del Conflicto. Molano, junto al ambientalista Danilo Urrea, conversaron con Margarita Pacheco en Su Madre Naturaleza de Canal Capital, sobre lo que significa el reordenamiento del territorio y el medio ambiente en una etapa de postconflicto en Colombia.

Medio ambiente en Mesa de Conversaciones El escritor y periodista Alfredo Molano, quien ha dedicado buena parte de su obra investigativa al conflicto armado colombiano, sostiene que parte de la guerra se expresa en la destrucción del medio ambiente.

Sin embargo subrayó que esta situación es una responsabilidad de todos los colombianos y no solamente de los que están armados fuera de ley. (Ver: “Medio ambiente, otra víctima del conflicto armado en Colombia”. ElPaís.com.co).

Aunque la Comisión Histórica no toma decisiones en la Mesa Conversaciones, según Molano, “sí aporta insumos sobre el problema del agua y la deforestación que tiene un capítulo muy importante en la mesa de negociaciones”.

“Tengo esperanzas en las conversaciones de La Habana con un punto que aún no ha sido muy tratado: el ordenamiento territorial”, señaló el sociólogo. El territorio en el postconflicto se debe reorganizar en función del medio ambiente, y de lo que nos queda, y en la recuperación de lo que hemos destruido. Eso está en uno de los puntos del Acuerdo General, recordó Molano.

“El ordenamiento de hoy es político y clientelista. No tiene criterios ambientales o agrológicos, lo que es urgente”, acotó. Para explicar la situación, Molano citó cifras del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

El 48% del territorio nacional se está desertificando. (Ver: “Pobreza, desertificación y degradación de los recursos naturales”. CEPAL).

“El país es amenazado por falta de agua siendo uno de los 3 más ricos del mundo en el recurso hídrico. No obstante, la mitad del país está sufriendo de sed. Esto es espantoso”, señaló Molano. (Leer: El 17% del país está seco. El colombiano).

¿La paz, una peligrosa decisión?

Las multinacionales en los bosques se han visto frenadas, por la “manchas de guerrilla” que han impedido la entrada de capital, según el sociólogo, una cara del conflicto que nunca se ha planteado.

“La mejor garantía de un inversionista es la paz. El peligro es que estas inversiones terminen de destruir lo que todavía hay. Por eso el gobierno debe estar muy atento”, subrayó Molano. (Ver: “Ranking de Ciudades Latinoamericanas Para La Atracción De Inversiones”. Universidad del Rosario).

Danilo Urrea aseguró que este tema ha sido discutido en La Habana, sobre todo frente a la posibilidad que el Acuerdo termine en unas condiciones favorables para el sector inversionista. (Leer:Santos afirma que la paz beneficiará a inversionistas. Dinero).

“Por eso hay que blindarse para que el proceso no permita un avance del modelo extractivista y que el acaparamiento de tierras sea mayor al que ya se tiene en Colombia”, dijo el ambientalista.

Para Molano una forma de hacer frente a este problema es con las zonas de reserva campesina (ZRC). Según él, así solo existan 5 en el momento, es una medida pensada hacia el futuro. (Ver: “Zonas de Reserva Campesina, reclamación legítima”. Vanguardia.com).

¿Dónde se van a desmovilizar las personas vinculadas al conflicto armado, que en su mayoría son campesinos? Pues en las tierras”, advirtió el sociólogo. (Ver: “Territorio amazónico, que es el 42% del país, será estratégico en el post conflicto y la construcción de la paz”. Post, Blogs Capital).

El precio de la tierra ha subido al ser un negocio especulativo en varias zonas del país, señaló Urrea. “Nos preocupa que en ese punto los inversionistas están convirtiendo el patrimonio ambiental en bienes financieros”. (Leer: “Tierra en Colombia, entre despojo y negocio”. OIDACO.org).

El Ordenamiento territorial es urgente

El país no se ha ordenado de acuerdo a las realidades geográficas y demográficas, ni a las principales fuentes de agua o situaciones con el cambio climático, según Danilo Urrea. Para el ambientalista no hay duda de que el modelo extractivo sí ha logrado un ordenamiento del territorio de acuerdo a sus intereses dejando como víctima a la naturaleza.

“Un ejemplo es que en la Guajira mientras una empresa utiliza 17 millones de litros de agua al día para regar las carreteras y no levantar polvo, 0,7 litros de agua no tratada se destinan para el consumo de un ciudadano. Entonces ¿Cómo se da ese ordenamiento? subrayó el ambientalista. (Ver: “La sed del carbón. Causas estructurales de la sequía en La Guajira”. CENSAT.org).

Es por eso que los Planes de Ordenamiento Territorial –POT- y sus determinaciones, señaló Alfredo Molano, pueden ser anulados por intereses mineros y ser reordenados en función de los intereses de la minería.

“Algo así como el 50% del territorio nacional esta concesionado hoy en día. Ese criterio tiene prelación sobre otras dimensiones de interés social y ambiental, lo que es muy peligroso”, dijo.

“Yo confío en las pequeñas autoridades ambientales, sobre todo desde los pueblos, que se preocupan por el medio ambiente. Esa gente es la que debe participar y a la que no la dejan”, agregó el columnista de El Espectador.

En el modelo de ordenamiento, indica Urrea, todavía se necesita de la participación de la sociedad. Aprender de cómo las comunidades ancestrales se ordenan en la naturaleza, de acuerdo a ciclos ambientales y siempre utilizando la memoria histórica.

“El extractivismo ya logró un ordenamiento, pero no hay que olvidar que la ganadería extensiva es una forma de economía extractiva, porque saca y no mete. Son 40 millones de hectáreas a manos de los grandes ganaderos, y de agricultura solo hay 5 millones de hectáreas”, dijo Molano. (Leer: Ganadería y medio ambiente. ElColombiano.com).

El investigador señaló que el gobierno ha señalado muy tímidamente que solo se necesita el 20% para lograr lo que se produce actualmente desde carne, leche, queso hasta cuero.

Molano enfatizó que hay 20 millones de hectáreas en las que se podría expandir el país de manera responsable.

Desaparecen las fronteras ambientales

Para Alfredo Molano, conocedor del territorio colombiano, es claro que la frontera agrícola ya no existe y que ahora es zona ocupada. Aseguró que aunque hay manchas de selva y bosques, sobre todo en la Amazonía, realmente la línea fronteriza y las selvas en Colombia están desapareciendo. “Todo el país está ocupado. Lo que pasa es que el 50 % de las tierras en Colombia no tienen titulo”.

Molano aseguró que el tema de fronteras es más un concepto norteamericano, pero que ahora no representa nada en el mapa colombiano.

Este cambio en el mapa se explica, según Urrea, por la frontera extractiva que, según él, es la que sí se está ampliando y avanzando a velocidad.

El ejemplo más claro son las nuevas tecnologías para explotar patrimonios naturales como es el famoso fracking. (Ver: “Qué es el fracking y por qué genera tantas protestas”. BBCMundo.com).

“El asunto de fondo para nosotros es el modelo de desarrollo, que como dice Alfredo, no respeta límites ni territorios étnicos. Solo piensa en frontera extractiva a unos niveles que ya no respetan las construcciones ambientales y ancestrales”, manifestó el ambientalista.

Urrea, coordinador de proyectos en CENSAT, organización que lleva más de 25 años trabajando en medio ambientales del país, aseguró que desde su trabajo se ha buscado investigación del lado de las comunidades, para enfrentar conflictos en tema extractivo y minero.

“Privilegiamos el trabajo con afro descendientes, campesinos e indígenas, para mirar lo qué pasa con el ambiente, el territorio y las comunidades”.

El famoso “Romper monte”, que es meterse más adentro, es un concepto campesino según Molano, que seguirá siendo un tema del mapa.

“El conflicto armado tiene mucho que ver con la colonización. Ahora hay un conflicto social enorme, pero por la propiedad de los baldíos”, dijo. (Leer: Manejo de lotes baldíos, un problema que crece en Colombia. El País).

De. Su Madre Naturaleza Canal Capital