Malcogidas

Denisse Arancibia recupera en el título de su película el insulto machista de malcogida con el que somos -mal acogidas- en la sociedad las mujeres que no entramos en los moldes por gordas, por rabiosas, por contestonas, por histéricas o cualquier rasgo de comportamiento que no sea complaciente, ni sumiso con el orden patriarcal.



Malcogidas
MARIA-GALINDO
miércoles, 31 de enero de 2018 · 00:07
Página Siete

Denisse Arancibia recupera en el título de su película el insulto machista de malcogida con el que somos -mal acogidas- en la sociedad las mujeres que no entramos en los moldes por gordas, por rabiosas, por contestonas, por histéricas o cualquier rasgo de comportamiento que no sea complaciente, ni sumiso con el orden patriarcal.

En Radio Deseo, promocionamos su película asumiéndonos como “malcogidas a mucha honra”, porque uno de los recursos más importantes que hemos tenido quienes estamos afuera, es el de reírnos de los señalamientos y condenas, reírnos de etiquetas, y darles la vuelta. Es el recurso que permite neutralizar el insulto y dejar a quien nos señala sin palabras. Lo hemos hecho con la palabra puta, gorda, amargada, fea, marimacho o cualquier otra.

El periodiquito de Alasita de Página Siete usa el título y el afiche de la película para volcarlo contra mujeres del Gobierno. No ponen al Vicepresidente, al Presidente, al Gringo o al ministro Romero como malcogidos, lo cual nos hubiera invitado a reflexionar sobre lo que pasa cuando un insulto contra las mujeres se usa contra “los hombres”.

Página Siete mal utilizó el afiche de Denisse y cometió un acto de machismo.

Autoridades inteligentes y con convicciones antimachistas hubieran sido capaces -como Denisse- de reírse del insulto y convocar a una rueda de prensa para hacer gala de su ser “malcogidas” por rebeldes, por estar fuera de lugar; en fin, tantas cosas interesantes que hubieran podido hacer. En vez, sale la Ministra de Comunicaciones a mostrarnos su lado menos reflexivo y menos creativo.

Exige retirar el periodiquito, apelando a lo único que conoce como recurso: “la censura”. Recurso que las feministas jamás hemos usado, porque la censura es un recurso del poder para intimidar pero no sirve para cambiar una sociedad.

La respuesta de las autoridades es tan patética como el machismo de Página Siete.

¿Qué pasaría si cambiaríamos el adjetivo “malcogida” por el de arrogante para Gabriela Montaño?

¿Qué pasaría si en el periodiquito le preguntaríamos por qué la Ley 348 está tan mal hecha que no les está sirviendo a las mujeres para defenderse de la violencia machista? ¿Y si cambiaríamos el adjetivo de malcogida por el de “mediocre” para la ministra Campero? Y le preguntáramos ¿por qué reacciona contra Página Siete ahora, pero no lo hizo contra el Presidente que la insultó de “lesbiana” o contra el actual Viceministro de Defensa Civil, cuando la humilló públicamente y no ahora?

¡Y si a la Ministra de Comunicaciones le recordáramos que ha recibido de Mujeres Creando dos denuncias sobre dos gerentes de Bolivia TV! Uno por acoso sexual y otro por abuso de confianza contra una pasante, y contagio de enfermedades sexuales y se ha puesto del lado de los victimadores.

Estoy harta de que las autoridades de Gobierno y las representantes visibles de la oposición usen las acusaciones de machismo sin convicción. Lo que están haciendo las ministras y autoridades no es luchar contra el machismo, sino usar el argumento del machismo como pretexto para atacar al “enemigo”. Lo señalan cuando les afecta, cuando les conviene y cuando puede serles útil políticamente. Eso es tan tóxico como el propio machismo y por eso no me identifico con el reclamo oportunista de las mujeres del Gobierno.

¿Que hacemos con el machismo de Página Siete?

Como columnista espero que este medio ofrezca al público algo más que una disculpa para salir del paso, porque el machismo y la humillación rutinaria de las mujeres nos está matando.

El caso de Corimexo ha quedado en la impunidad porque todo el sistema en su conjunto, empezando en los medios y terminando en la Fiscalía, han permitido que la denuncia presentada por violencia mediática no prospere gracias al tráfico de influencias. ATB y PAT continúan con el spot y no hay autoridad que diga nada.

Las mujeres somos noticia cuando nos matan o nos violan y eso tiene que acabar ahora, no dentro de 100 años. Las mujeres somos el ornamento cosificado en la publicidad y eso tiene que acabar ahora. Se construye cotidianamente un periódico para hombres desde su mirada y sus intereses como si las mujeres no existiéramos, y eso tiene que acabar ahora. Y, por si acaso, ese no es problema de Página Siete, sino del conjunto de medios de comunicación escritos y peor aún televisivos, y radiales.

María Galindo es miembro de Mujeres Creando.