Las estrategias feministas uruguayas

Ser antisistema es generar formas alternativas de sobrevivir, como tener una huerta orgánica, vivir colectivamente.



Estrategias distintas de reivindicación feminista
Persiguen un mismo fin, pero utilizando caminos distintos.

MARCELA DOBAL
El País
Domingo, 11 Marzo 2018
Marcha: miles de mujeres se concentraron el 8 de marzo. Foto: D. Borrelli
Marcha: miles de mujeres se concentraron el 8 de marzo. Foto: D. Borrelli
Para los colectivos feministas más críticos del patriarcado, la lucha es “mucho más que tirar bombas de pintura” contra una iglesia: se basa en “tejer redes”. Para otros, el camino hacia la equidad de género es más institucional, a través del “lobby” o ámbitos formales de negociación. Con esas estrategias divergentes caminarán hacia el siguiente 8 de marzo, tras haber impulsado juntos la movilización masiva de más de 13 cuadras de extensión por el Día Internacional de la Mujer.

Esta “segunda revolución feminista” —la primera se enfocó en el ámbito público, esta en el privado, ya que la violencia doméstica es la principal causa de muerte de mujeres en el país— persigue un “cambio cultural importante”, explicó Teresa Herrera, coordinadora de la Red contra la Violencia Doméstica y Sexual. En su caso, el camino incluye “estrategias de incidencia a todos los niveles (…) Movilizarse no es lo único: hay que hacer alianzas, trabajar en los lugares donde están las decisiones y el poder, colaborar en la redacción de leyes…”. Buena parte de ello consiste en “hacer el tan denostado lobby”, dijo.

Mañana, sin ir más lejos, se reunirá con la presidenta de la Suprema Corte de Justicia, Elena Martínez, para dialogar sobre “el maltrato de los jueces que reciben las mujeres” víctimas. Y luego hará lo mismo con el Parlamento y el Ejecutivo, para exigir presupuesto para que se cumpla con la ley integral de violencia de género aprobada el año pasado.

Milagros Pau, titular de la Secretaría de Género, Equidad y Diversidad del Pit-Cnt, sostuvo que la central sindical trabajará junto a la Intersocial Feminista con varios objetivos para este año en la negociación colectiva. Buscará que “en el 100% de los Consejos de Salarios” de 2018 se incluyan cláusulas específicas. Por ejemplo, que si una mujer es víctima de violencia de género tenga cinco o seis días para hacer los trámites vinculados a la denuncia en el juzgado. Otro de los recursos utilizados en la lucha es el paro, que el 8 de mar- zo “fue muy importante” y con una “adhesión mayor de compañeros varones”, aunque aún no se valoró cuántos trabajadores adhirieron.

Antisistema.
Los colectivos más radicales en sus proclamas transitan otro camino. “Los gobiernos son patriarcales, nosotras no vamos por ahí”, dijo a El País Cecilia Menéndez, vocera de Coordinadora Feminista. “No nos vamos a reunir con (el arzobispo de Montevideo, Daniel) Sturla, ni con el gobierno ni con el Ministerio del Interior. No creemos que sea ese el camino. Nuestro objetivo pasa por fortalecernos nosotras mismas, por construir redes entre mujeres para resolver problemáticas”, agregó. “Pedirle a los gobiernos que resuelvan nuestros problemas es como pedirle al varón violento que te deje de pegar. Muchas veces el propio gobierno, el Estado es violento con nosotros. La Justicia, las instituciones, el sistema médico… ¿ir a pedirle a ellos que cambien? Nosotras mismas lo vamos a hacer como podamos”.

La Coordinadora “no condena” las bombas de pintura con que un grupo de activistas vandalizó la iglesia del Cordón, pero “no está bueno que se interprete que mañana vamos a romper todo”, aclaró Menéndez. Por el contrario, su estrategia consiste en “transformar el dolor en lucha desde la alegría”, dijo. Eso en las calles se manifiesta con el ya conocido “abrazo caracol”, la lectura colectiva de proclamas y las intervenciones artísticas, lo que consideran “una nueva forma de hacer política”. El resto del año, buscan hacerlo también a través de “espacios de intercambio”.

“Cuando criminalizan la propuesta y nos dicen que feministas eran las de antes, no es cierto. Las sufragistas eran violentas, pusieron bombas en el Congreso”, recordó Menéndez. Pero, a su juicio, “ser antisistema es mucho más que tirar bombas de pintura, es generar formas alternativas de sobrevivir”. Explicó que “hay un montón de formas”, como “tener una huerta orgánica”, “vivir colectivamente”, “ser lesbiana” e incluso mencionó “el arte”. “Y sí, claro que somos antisistema, estamos profundamente en contra del capitalismo y el patriarcado, pero la bomba de pintura es solo una forma. Hay otras diversas y hermosas”, remató.