Vacas sagradas del progresismo derrotado se reúnen en Argentina bajo el alero de Clacso

De crítico no tiene nada ese Foro, mucho menos de autocrítico. Es un Foro de la letanía repetitiva de una “izquierda” que ha medrado del prestigio que otorga el fetichismo de la academia anacrónica. Ahora refugio de la decadencia del neopopulismo y del “socialismo del siglo XXI”.
Esa no es una cumbre paralela, más bien, es complementaria. Neoliberales y neopopulistas se complementan en la admiración del poder y el despliegue de las dominaciones. Son dispositivos duales de la geopolítica del sistema-mundo capitalista. Son parte de la burguesía rentista.
La CLACSO se ha convertido en el museo de los enunciados anacrónicos y en el refugio de los lideres de la decadencia, populistas que usurparon la victoria de los pueblos para enriquecerse.
Las vacas sagradas llaman a sus ovejas a no desbandarse, con apelos a la “unidad”. Mejor que se vayan.



En riesgo, la democracia en AL: Rousseff

Responder a la crisis con unidad, llamado de Cristina Fernández
Ex presidentas de Argentina y Brasil inauguran el Foro Mundial del Pensamiento Crítico

Stella Calloni
Corresponsal
Periódico La Jornada
Martes 20 de noviembre de 2018, p. 21

Buenos Aires. Ante miles de asistentes, las ex presidentas Cristina Fernández de Kirchner, de Argentina, y Dilma Rousseff, de Brasil, inauguraron la mañana de este lunes el Foro Mundial del Pensamiento Crítico, con fuertes exposiciones; la primera llamó a la unidad en respuesta a la grave crisis generada por el gobierno del mandatario argentino, Mauricio Macri, que llevó al regreso del Fondo Monetario Internacional (FMI) y provocó un enorme endeudamiento en los pasados tres años, la segunda calificó de ciclo trágico, lo que le espera a Brasil con Jair Bolsonaro, y remarcó que la salida es tener un corazón antineoliberal y antifascista.

Al inaugurar el foro, como apertura de la Octava Conferencia Latinoamericana y Caribeña de Ciencias Sociales (Clacso), Fernández de Kirchner (quien gobernó entre 2007-2015), destacó: esta no es una contra-cumbre –en referencia a la reunión del G-20 que empieza aquí el primero de diciembre. Como espacio progresista debemos acostumbrarnos a no presentarnos como la contra, sino como el espacio político y social que excede la categoría de izquierdas y derechas para ingresar decididamente en una nueva categoría de pensamiento, que es la de pueblo, dijo.

Resaltó que el gobierno de Néstor Kirchner (2003-2007) fue el único que desendeudó al país y dijo que ambos defendieron los intereses nacionales. Resaltó su visión sobre el neoliberalismo imperante, la deuda extraordinaria que en estos tres años contrajo el gobierno de Macri, y el desempleo. Pocas veces en la historia se pueden contraponer dos modelos de gobierno con tan poco tiempo de diferencia, indicó.

“El neoliberalismo es una construcción política del capitalismo…exacerba el individualismo y la meritocracia. Si tienes trabajo es porque te lo ganaste, y si no, es porque no tienes la capacidad. Ya no es un problema de Estado, es un problema tuyo”, afirmó.

Refiriéndose a los que preguntan por qué ha soportado el pueblo esta situación, sostuvo: se aguanta el ajuste porque hay un colchón del entramado social que construimos nosotros.

Fustigó la gran manipulación de la prensa hegemónica, y el blindaje levantado alrededor del presidente Macri, que oculta toda información negativa para su gobierno así como las grandes protestas y las cifras reales sobre la dramática situación social.

A llamar a la unidad, sentenció: no puede haber una división entre los que rezan y los que no…, y apuntó contra algunos Hitler modernos que acusan a los inmigrantes de tener la culpa de que no haya trabajo, al añadir que cuando se agota la argumentación del capitalismo en algunas sociedades comienzan a surgir los movimientos de extrema derecha que tratan de explicar los problemas encontrando culpables.

En su turno, Rousseff, quien fue víctima de un golpe de Estado jurídico, mediático y parlamentario en agosto de 2016, advirtió que su país y la región corren el riesgo de salir de la democracia y entrar en un estado de excepción, con una variante neoliberal y neofascista.

Señaló que todos los países de América Latina deben preocuparse por lo que pasa con el tema de la justicia, al advertir que la operación Lavado Rápido no se dedicó a combatir la corrupción, sino que se convirtió en una justicia contra el enemigo para perseguir en su mayoría a los gobiernos progresistas.

Rousseff recordó que la extrema derecha estaba latente en la sociedad brasileña, lo que hizo posible la victoria de Bolsonaro, y destacó que en la transición democrática de Brasil no se juzgó el proceso de terrorismo de Estado, lo que dejó grandes secuelas sociales, como 300 años de esclavitud. Agregó que la dictadura siempre utilizó la violencia como método de control en Brasil.

Dijo que el encarcelamiento del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, favorito para ganar las elecciones, posibilitó que se llegara al escenario actual, ya que era inimaginable que en Brasil la extrema derecha ganara un proceso electoral.

Se refirió a la guerra sucia mediática, a la campaña masiva de las redes sociales, a la utilización de mensajes de WhatsApp de forma nunca vista para posicionar la figura de Bolsonaro y sus mensajes neofascistas.

En esta mesa las acompañaron Nacho Levy, dirigente de la Garganta Poderosa; José Mujica, ex presidente de Uruguay, y Nicolás Trotta, rector de la Universidad Metropolitana para el Estudio y el Trabajo.