El estado de los bosques del mundo (II)

FAO    07.Ene.19    Campo

Informe de la situación en que se encuentran los bosques y las políticas estatales y comerciales de “desarrollo”.



CAPÍTULO 3
¿QUÉ SE NECESITA PARA LOGRAR LOS ODS? ESTUDIOS DE CASOS DE PAISES: EXITOS Y LIMITACIONES

3.1 INTRODUCCIÓN
El objetivo del Capítulo 3 consiste en utilizar estudios de casos de ocho países con el fin de examinar las medidas que han tomado para integrar sus políticas forestales en programas de desarrollo sostenible más amplios.
Resulta importante destacar que en los estudios de casos no se indica cómo estos países han elaborado o aplicado políticas relativas a la Agenda 2030 y los ODS, ya que la mayor parte de la actividad notificada tuvo lugar antes de que estos se aprobaran en 2015. Por tanto, se debe tener cuidado a la hora de vincular explícitamente estas políticas con los ODS. No obstante, los estudios de casos resultan valiosos en tanto que sugieren los tipos de enfoques que podrían resultar útiles para los países a la hora de abordar el desafío de elaborar y poner en práctica políticas, programas y estrategias destinados a lograr los ODS. Por ejemplo, las enseñanzas adquiridas pueden ayudar a demostrar el valor de las asociaciones de múltiples partes interesadas, que aúnan a gobiernos, el sector privado, la sociedad civil y los individuos en la búsqueda de nuevas formas para realizar sus objetivos y aspiraciones comunes. También ilustran los beneficios de los enfoques basados en el territorio y los múltiples servicios que proporcionan los bosques y los árboles.
Asimismo, los estudios de casos muestran que los bosques y los árboles han contribuido al desarrollo sostenible en circunstancias muy diferentes. Los ocho países (entre los que se incluyen dos regiones) varían ampliamente en términos de geografía, clima, sistemas políticos y tradiciones sociales y culturales, así como en sus niveles de ingresos. Por tanto, los aspectos en que hace hincapié cada país dependen de sus desafíos y prioridades específicos. No se pretende que los casos seleccionados sean representativos de todos los países, ni que ofrezcan una visión completa de la gestión forestal o de la posible contribución de los bosques a los ODS en los países en cuestión. Sin embargo, ilustran los progresos realizados por países de diversas regiones en relación con el desarrollo sostenible, así como los desafíos a los que se han enfrentado en la aplicación práctica de sus programas de gestión de bosques y terrenos boscosos. Los estudios también demuestran que las prioridades pueden cambiar con el paso de los años y que se necesitan compensaciones en el tiempo y el espacio, entre diferentes comunidades, sectores, tipos de beneficios y bienes privados y públicos.
3.2 ESTUDIOS DE CASOS DE PAÍSES
Los países seleccionados para los estudios de casos son el Estado Plurinacional de Bolivia y Guatemala en América Latina, Burkina Faso y la República Unida de Tanzanía en África, Nepal y la República de Corea en Asia, e Italia
(región de la Toscana) y la Federación de Rusia (región de Arcángel) en Europa. Los estudios de casos fueron preparados por expertos nacionales y resumidos en un formato común.
En la actualidad, tres de los países (Italia, la Federación de Rusia y la República de Corea) poseen poblaciones principalmente urbanas y, aunque los demás países se encuentran en proceso de urbanización, Burkina Faso, la República Unida de Tanzanía y Nepal siguen siendo mayormente rurales. Las tasas de crecimiento demográfico se están estabilizando o reduciendo en todos los países a excepción de Burkina Faso, Guatemala y la República Unida de Tanzanía, donde las tasas de crecimiento todavía son elevadas. La superficie forestal se

ha estabilizado o incrementado en Italia, la República de Corea y la Federación de Rusia, pero las tasas de deforestación todavía registran un ritmo rápido en algunos países, especialmente en Burkina Faso, Guatemala y la
República Unida de Tanzanía.25 Estado Plurinacional de Bolivia
El Estado Plurinacional de Bolivia es un país escasamente poblado de ingresos medianos bajos con una población estimada en 2017 en 10,9 millones de habitantes, el 30% de los cuales vive en zonas rurales. Su crecimiento demográfico anual es del 1,5%. Los bosques cubren el 50,6%de su superficie y comprenden principalmente pluviselva ecuatorial, concentrada en la cuenca del Amazonas. La tasa de deforestación anual se estima en un 0,34%. Se calcula que la agricultura, la ganadería, la pesca y la actividad forestal juntas contribuyen a un 13,7% del PIB, aunque esta cifra está disminuyendo, y la contribución estimada del turismo es del 7%. La contribución de los bosques al PIB se ha calculado entre el 2,2% y el 3%. La madera es la principal fuente de energía de al menos el 30% de la población. Las tasas de pobreza cayeron del 59% en el año 2000 al 39% en 2016 debido a que el país ha aplicado políticas de crecimiento equitativo, favorecidas hasta hace poco por los precios elevados de los productos básicos.
La sostenibilidad forma parte de la filosofía de desarrollo actual del país a través de una iniciativa denominada “paradigma del vivir bien en armonía y equilibrio con la Madre
25 Las fuentes de datos empleadas en los estudios de casos son las siguientes: los indicadores del desarrollo mundial (Banco Mundial, 2017), el Consejo Mundial de Viajes y Turismo (CMVT, 2017) y la Evaluación de los recursos forestales mundiales 2015 (FAO, 2015a), así como la información específica de los países citada en los resúmenes en línea de los estudios de casos.
Tierra y en el respeto de sus derechos”. Esta filosofía destaca la integración entre los bosques, la agricultura y la sostenibilidad ambiental; sus principios se incorporan en el Plan de Desarrollo Económico y Social más reciente (2016-2020), en el cual los bosques se reconocen como recurso para la producción de alimentos, la biodiversidad, el desarrollo económico y la resiliencia ante el cambio climático. El Estado Plurinacional de Bolivia está comprometido con la expansión de su producción y exportación de alimentos, la asignación de tierras productivas a los pueblos indígenas que se dedican a la agricultura en pequeña escala y la gestión de los bosques de manera sostenible y equitativa con el fin de producir alimentos, productos no alimentarios y madera; así como servicios de regulación y culturales. Como parte de su estrategia de desarrollo, la política del Gobierno consiste en ampliar la superficie agrícola, especialmente para los pequeños agricultores, llevando a cabo al mismo tiempo una gestión de los bosques sostenible que permita utilizarlos con múltiples fines y estabilizando la superficie forestal en no menos del 50% de la superficie total.
Una serie de programas de incentivos respaldan estos objetivos: existen plataformas intersectoriales destinadas a reunir a diferentes partes interesadas y mecanismos de financiación, y a reforzar la capacidad municipal local para gestionar los recursos naturales. Asimismo, se están llevando a cabo programas para apoyar la función de los bosques en la gestión de cuencas hidrográficas. En materia de cambio climático, Bolivia (Estado Plurinacional de) ha desarrollado un Mecanismo conjunto de mitigación y adaptación para la gestión integral y sostenible de los bosques.
Durante el último decenio, el Estado Plurinacional de Bolivia ha hecho hincapié en los derechos sobre la tierra de los pueblos indígenas y ha favorecido políticas de redistribución. En general estas han resultado satisfactorias, pero existen limitaciones técnicas y de capacidad que en algunos casos han contribuido a la degradación de los recursos. Los pequeños propietarios de tierras se encuentran en proceso de crear asociaciones satisfactorias con empresas privadas a gran escala, con el fin de incrementar la productividad y el desarrollo de cadenas de valor. Aunque en el pasado la tierra forestal productiva se asignaba principalmente mediante concesiones a gran escala, el Estado Plurinacional de Bolivia está aplicando actualmente una estrategia para transferir los derechos de uso de los bosques a los pequeños agricultores. Numerosos pequeños agricultores sin títulos de propiedad de la tierra se han trasladado a las tierras bajas durante los últimos diez años, y el Gobierno ha otorgado amnistías por deforestación ilegal con la condición de que los hogares apliquen programas integrados de agroforestería o producción de alimentos y restauración de bosques. El Gobierno también está apoyando la elaboración de planes integrados de gestión de bosques y tierras para las comunidades rurales.
Los éxitos en la realización de la contribución potencial de los bosques al desarrollo sostenible se deben al compromiso oficial de Estado Plurinacional de Bolivia de integrar la agricultura, la actividad forestal y la gestión sostenible desde el punto de vista medioambiental en sus principales objetivos de desarrollo. Entre los desafíos se incluyen la gestión de la compensación entre las necesidades de ingresos a corto plazo y la productividad a largo plazo de los terrenos agrícolas y forestales. Entre las soluciones se incluyen prácticas de gestión forestal que incorporan la producción de cultivos de ciclo corto como las nueces del Brasil, los frutos y el aceite de palma nativos, los productos derivados de las nueces y la miel con una producción de madera de ciclo más largo. Los pequeños agricultores se beneficiarían de un apoyo técnico y en materia de comunicaciones adaptado a sus necesidades. También existe margen para vincular el abundante patrimonio cultural y natural del país con vistas a otorgar un papel más destacado al turismo y las actividades recreativas. Como fuente de empleo y crecimiento y también como incentivo para la gestión sostenible de los recursos naturales.
Burkina Faso
Burkina Faso es un país de ingresos bajos con una población, en 2017, de 19,3 millones de habitantes, el 70% de los cuales vive en zonas rurales. Su crecimiento demográfico anual es del 3,1%. Las tasas anuales de crecimiento del PIB se sitúan, de media, en el 5%, y la tasa de pobreza cayó del 46% en 2009 al 40,1% en 2015. Los bosques cubren el 19,6% de la superficie. Las lluvias son cada vez más variables y los períodos de calor extremo se están volviendo más frecuentes, lo cual hace que el país sea vulnerable tanto a las sequías como a las inundaciones. Alrededor de un 80% de la población participa en la agricultura, incluida la ganadería y la actividad forestal. La actividad forestal representa el 5,9% del PIB, del cual el 90% está relacionado con el dendrocombustible. La deforestación se estima en un 0,9% al año y se atribuye principalmente a la expansión de los terrenos destinados a la agricultura de subsistencia, en particular por la quema después de la cosecha y antes del desbroce, así como por el sobrepastoreo. Gran parte de Burkina Faso está cubierta por sabana boscosa, con árboles dispersos que proporcionan múltiples beneficios: sombra, forraje para el ganado, retención de agua, estabilización de los suelos y producción de dendrocombustibles, madera y productos forestales no madereros (como goma arábiga, aceite de mirobálano, miel, flores de bombax, hojas de baobab, frutos silvestres y plantas medicinales).
Los bosques gestionados por comunidades y la regeneración de los terrenos boscosos han desempeñado un papel importante en Burkina Faso desde las sequías y hambrunas de principios de la década de 1980, cuando se formuló por primera vez durante el período revolucionario el concepto de “las tres luchas” (contra los incendios de matorrales, el pastoreo incontrolado y la tala sin control de bosques). La Constitución, aprobada en 1992, destaca la importancia de la gestión sostenible de los recursos naturales, que desde entonces ha constituido una prioridad en los programas nacionales. Más recientemente, la Estrategia Nacional de Desarrollo Económico y Social para 2016-2020 ha hecho hincapié en la función clave que desempeñan los bosques y los terrenos boscosos en la reducción de la pobreza y el bienestar local. En 2012, Burkina Faso elaboró su estrategia y plan de acción nacionales para la puesta en marcha de la Gran Muralla Verde de África, una iniciativa regional destinada a frenar la desertificación y la degradación de la tierra en el Sahel.
Los procesos de planificación de Burkina Faso integran la gestión de bosques, terrenos boscosos y pastos y terrenos agrícolas a través de sistemas agroforestales que se inscriben en el marco de una gobernanza descentralizada. En todas las leyes sobre gestión de tierras, actividad forestal y medio ambiente se reconoce la importancia de la gestión integrada de los territorios agrícolas, boscosos y pastorales, y existe un comité de coordinación interministerial permanente. Como resultado de los procesos de descentralización, las comunidades desempeñan una función importante en la restauración del territorio. Los viveros de las aldeas proporcionan material de plantación de buena calidad destinado a la producción de leña y a la restauración de la tierra para múltiples fines, y el Centro Nacional para la Producción de Semillas Forestales presta apoyo a unos 1 300 viveros de aldeas. Entretanto, el programa nacional de gestión de tierras abarca la totalidad de las 8 000 aldeas del país. Sus actividades incluyen la financiación de microproyectos destinados al desarrollo comunitario, el desarrollo de la capacidad y el apoyo para lograr una gestión sostenible de la tierra a través de medidas como la estabilización de los suelos, la conservación del agua y el enriquecimiento de los terrenos boscosos.
A pesar de las limitaciones de capacidad y recursos, Burkina Faso ha logrado integrar la gestión sostenible de los bosques y el uso de la tierra en sus procesos de desarrollo. Los factores del éxito son un compromiso a largo plazo con la gestión de los recursos naturales, una legislación que se ajusta a las tradiciones locales, la mejora de los derechos sobre la tierra de las comunidades locales, programas de restauración de tierras que reconocen esos derechos, coordinación interministerial y sinergias con los convenios internacionales. Entre las limitaciones se encuentran los elevados niveles de pobreza general (aunque están descendiendo) y la falta de oportunidades económicas, así como el aumento de los desafíos relacionados con las condiciones meteorológicas y climáticas y los insuficientes sistemas de información sobre gestión forestal. Burkina Faso está trabajando con la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CLD) en la elaboración de índices de medición para la Meta 3 del ODS15 relativa a la neutralidad en la degradación de las tierras. Es necesario seguir trabajando en la elaboración de instrumentos cuantitativos que permitan medir los progresos, adaptar los programas a subregiones ecológicas específicas y evaluar los beneficios de la restauración de tierras. En particular los beneficios a largo plazo que proporcionan los bosques y los árboles en relación con la protección del clima, la fijación de carbono y la salud de los suelos.
Guatemala
Guatemala es un país de ingresos medianos bajos con una población, en 2017, de 16,9 millones de habitantes, de los cuales aproximadamente la mitad vive en zonas rurales. Su crecimiento demográfico anual es del 2,5%. Los bosques cubren el 33% de la superficie; posee territorios mixtos en las tierras altas, donde se intercalan cultivos arbóreos y tierra cultivable, y bosques tropicales densos con agricultura a mayor escala en las tierras bajas. Guatemala cuenta con una biodiversidad excepcionalmente abundante y el 70% de la tierra forestal se encuentra bajo algún tipo de protección. Aunque el país está experimentando un sólido crecimiento económico, las tasas de pobreza siguen siendo elevadas y no disminuyen: en el año 2000 se estimaban en el 56% y en 2015 habían alcanzado el 59%. Los viajes y el turismo representan el 8% del PIB y la agricultura (incluida la actividad forestal) el 10,7%. La actividad forestal supone el 2,5% del PIB, pero esta cifra no incluye los productos forestales no madereros (PFNM), el dendrocombustible y los valores de bienes públicos relativos a servicios de regulación como la protección de las cuencas hidrográficas. Las tasas de deforestación se situaron de media en el 1,43% al año entre 1990 y 2000 y en el 1% al año de 2000 a 2010; las principales causas fueron la ganadería extensiva, la expansión del aceite de palma y la caña de azúcar y la extracción ilegal de madera y leña (el 70% de los guatemaltecos utiliza dendrocombustible para cocinar). Se estima que alrededor del 35% de la tala de árboles es ilegal, se realiza principalmente en aserraderos pequeños y la llevan a cabo los hogares.
La estrategia nacional de Guatemala (el Plan K’atun 2032) apoya el desarrollo sostenible. En este marco se reconoce la función esencial que desempeñan los recursos de bosques y terrenos boscosos para el desarrollo urbano y rural sostenible y la estabilidad económica y medioambiental. En el plan se afirma que los bosques tienen tres finalidades: 1) la mitigación del cambio climático y la adaptación a este; 2) la conservación y el uso sostenible de los bosques y la biodiversidad, manteniendo la cubierta forestal en un 32% (un 29% correspondiente a bosque natural y un 3% en proceso de plantación); 3) la protección de los recursos hídricos. Existen programas destinados a gestionar áreas protegidas, transferir capacidades de gestión de bosques a los municipios e incrementar la cubierta forestal. También existe un programa relativo a las actividades forestales y agroforestales en pequeña escala, destinado a usuarios pobres de los bosques que carecen de tenencia legal; y una estrategia que vincula los bosques, la industria y el mercado con el fin de promover el desarrollo financiero y empresarial de las pequeñas y medianas empresas. Asimismo, se presta apoyo a la gestión sostenible de los bosques naturales, la reforestación y la agroforestería, la gestión de plantaciones con fines energéticos y los pagos por servicios ambientales. El programa REDD+ tiene como objetivo mejorar la política pública y la gobernanza de los bosques, así como incrementar la contribución de estos al abordaje de los desafíos relacionados con el cambio climático.
El Plan Interinstitucional para la Prevención y
Reducción de la Tala Ilegal en Guatemala (PIPRTIG) es una estrategia a largo plazo que se puso en marcha en 2010. Este plan, que fue elaborado mediante un amplio proceso participativo, contiene elementos relacionados con los marcos reglamentarios y jurídicos, la participación y capacitación de partes interesadas, la promoción de actividades legales, el fortalecimiento de los sistemas de información, la prevención y el control de las actividades ilegales y la puesta en marcha de un programa de información forestal. Entre las medidas contempladas figura la enmienda de los reglamentos en diversos ámbitos, como resultado de los debates con las partes interesadas, en particular para mejorar la gestión del transporte de leña y madera y de las áreas protegidas.
En combinación con programas de incentivos, el enfoque de múltiples partes interesadas y múltiples sectores del PIPRTIG ha ayudado a reducir los conflictos y a mejorar la sostenibilidad territorial. Otros logros son la incorporación de la gestión sostenible de los bosques y los árboles en los planes de desarrollo, así como una mejor fundamentación del proceso de adopción de decisiones. Las asignaciones presupuestarias han facilitado el fortalecimiento de las instituciones y la gobernanza relativas a los bosques. No obstante, existen otras oportunidades de potenciar los servicios de regulación y culturales de los bosques y los árboles, especialmente en la protección de las cuencas hidrográficas y en el ámbito del turismo y las actividades recreativas. Los territorios guatemaltecos también poseen un patrimonio cultural, arquitectónico y natural muy abundante, por lo que existe potencial para aplicar enfoques territoriales integrados que combinen entornos creados por el ser humano y naturales. Sin embargo, los elevados niveles de pobreza y el acceso desigual a la tierra siguen limitando las mejoras en el bienestar, en particular en el sector de los bosques y los terrenos boscosos.
Italia —región de la Toscana
Italia es un país de ingresos altos con una población de 61 millones de habitantes, de los cuales 3,75 millones viven en la Toscana. El crecimiento demográfico en Italia era del 0,23% en 2016, y el 39% de la población vive en zonas rurales. Los bosques cubren el 31,6% de la superficie del país y el 51% de la Toscana, y ambas cifras están aumentando. En Italia, el turismo representa el 13% del PIB y la agricultura y la actividad forestal (combinadas) el 2,2%. Aunque la producción forestal no contribuye significativamente a la economía, los bosques y los árboles son importantes para la gestión general del territorio y las cuencas hidrográficas. Tras una deforestación anterior, la superficie forestal se ha duplicado desde 1920 debido a que la agricultura se ha vuelto más intensiva y la población más urbanizada. La precariedad se ha incrementado con el estancamiento económico de los últimos años y un 7,6% de la población vive por debajo del umbral de la pobreza nacional.
Las políticas de Italia se elaboran en el marco de las políticas y leyes de la Unión Europea, en particular la Política Agrícola Común (PAC) y la Directiva Natura 2000. La Unión Europea ha aplicado el principio de “multifuncionalidad” en la agricultura y el desarrollo rural desde principios de la década de 1990, proporcionando incentivos para una agricultura y una actividad forestal sostenibles desde el punto de vista medioambiental en el marco de la PAC. También existe un Convenio Europeo del Paisaje (2000) e Italia ha incorporado sus disposiciones en el Código Nacional para el Patrimonio Cultural, en virtud del cual todas las regiones deben preparar planes territoriales.
La Toscana ha sido una región pionera en la gestión territorial integrada y fue la primera en preparar un plan territorial regional, que está integrado en su Plan de desarrollo territorial. También existe un Plan de gestión forestal regional, elaborado en el marco del Plan territorial, que apoya el valor productivo, territorial y medioambiental de los bosques. Los bosques y árboles de la Toscana son apreciados por su valor cultural y ecológico, así como por su función en los paisajes rurales tradicionales, que son importantes para el turismo. Los árboles son en su mayoría latifoliados, tradicionalmente se regeneraban por tala rasa, y pueden servir como vínculos importantes en redes ecológicas. También proporcionan productos alimentarios regionales como castañas, nueces, avellanas y aceitunas. Otros beneficios son el suministro de sombra para los animales de pastoreo y la protección de los campos agrícolas. Aunque la producción de madera solo aporta un 0,25% al PIB regional, se estima que los servicios generales de los bosques, incluida la producción de PFNM y los servicios de regulación y culturales, representan el 6% del PIB regional.
La planificación territorial integra objetivos económicos, sociales y medioambientales. Entre ellos, el desarrollo rural, la producción de alimentos, la protección de las cuencas hidrográficas, la biodiversidad y los valores culturales de los bosques y los árboles, en un marco amplio de planificación territorial. La aplicación de un enfoque centrado en la agricultura tradicional y los paisajes rurales ha beneficiado la economía a través del turismo y la producción de alimentos de calidad. El enfoque de la Toscana podría aplicarse de manera más amplia en otros países donde los territorios se asemejan a complejos mosaicos, donde están presentes el turismo, la protección medioambiental y los valores culturales y productivos. A pesar de estos éxitos, siguen existiendo desafíos, a saber, las tensiones entre las políticas públicas que se centran en enfoques reglamentarios o restrictivos y las que apoyan el desarrollo. También puede haber conflictos entre derechos colectivos y privados, ya que las diferentes partes interesadas tienen prioridades distintas, así como dificultades a la hora de lograr un equilibrio entre tradición e innovación. Asimismo, puede resultar difícil poner en práctica enfoques interdisciplinarios respecto de la investigación, la ciencia, la innovación y la conservación. Además debería reconocerse que la recuperación territorial ha sido facilitada por un crecimiento económico y una diversificación generales; ya no existe una dependencia de la agricultura extensiva para subsistir o de la leña para satisfacer necesidades básicas energéticas o industriales.
La República de Corea
La República de Corea es un país montañoso de ingresos altos y densamente poblado que posee 51 millones de habitantes, de los cuales solo el 17% vive en zonas rurales. Su crecimiento demográfico anual es del 0,36%. El crecimiento promedio del PIB se situó en un 10% al año entre mediados de la década de 1960 y mediados de la década de 1990, y la economía y calidad de vida coreanas se transformaron: solo el 3,2% de la población vive actualmente bajo el umbral de pobreza nacional. La cubierta forestal era menor del 40% en 1960, pero ahora ha aumentado hasta el 63,4%. Aunque la República de Corea posee una industria maderera, depende en gran medida de la madera importada. Actualmente, los bosques coreanos se valoran sobre todo como bienes públicos más que como fuente de producción de madera.
En la década de 1950, dichos bosques fueron devastados en su mayoría por decenios de guerra y pobreza, y la erosión y las inundaciones eran generalizadas. Como parte de un plan general para abordar la degradación medioambiental y revertir la pobreza, se presentó un programa de reforestación a principios de los años 60 con el objetivo de proteger las cuencas hidrográficas y producir leña. Se otorgó mayor prioridad a la reforestación a partir de los primeros años de la década de 1970, cuando esta se integró en el mediático movimiento de desarrollo rural Saemaul Undong, que formaba parte de un programa de desarrollo económico más amplio en apoyo de la intensificación agrícola, la industrialización y el desarrollo de las infraestructuras. Se establecieron objetivos de reforestación nacionales y se ampliaron las asignaciones presupuestarias. Se realizaron campañas dirigidas por gobernadores y alcaldes con el fin de movilizar a la población en programas de replantación, y los programas de comunicación explicaban la función esencial de la reforestación para la restauración de los medios de vida. El aumento de los ingresos también permitió la sustitución del dendrocombustible por otras fuentes de energía. Los planes de reforestación se acompañaron de otras iniciativas de desarrollo rural, entre ellas, un programa para la reducción de las prácticas agrícolas de corta y quema. Algo esencial para esto fue la importante asignación presupuestaria que recibieron las iniciativas de asentamiento y creación de empleo en las zonas agrícolas, con las que se redujo la dependencia de los bosques, así como las políticas que respaldaban un crecimiento económico y una urbanización más amplios. No obstante, en los primeros años surgieron algunos problemas, como el hecho de que en ocasiones se ignoraran los deseos de los propietarios de bosques privados y las bajas tasas de supervivencia iniciales de los plantones.
Durante los últimos 20 años, en las políticas se ha destacado la función de los bosques en la gestión del cambio climático, su valor recreativo para una población más próspera y urbana y su función cultural, así como su contribución al aire limpio, la conservación de las cuencas hidrográficas, el control de la erosión y la biodiversidad. Ahora los bosques se valoran principalmente por su aportación a los bienes públicos locales y mundiales: una evaluación sistemática estimó su valor de bienes públicos en 126 000 millones de USD en 2015. En cambio, los beneficios económicos directos de los productos forestales (entre ellos, la madera, los frutos secos, las frutas y las hortalizas silvestres) son de 8 300 millones de USD al año. Entretanto, la inversión pública en los bosques asciende a un total de 2 000 millones de USD al año. La República de Corea desempeña un papel fundamental en las principales iniciativas regionales y mundiales y alberga el Fondo Verde para el Clima.
La prestación de un apoyo político y financiero significativo a la reforestación ha generado beneficios considerables y ha demostrado su importancia para lograr un cambio transformador. Entre los factores de éxito figura el hecho de que los países concedan constantemente prioridad a la restauración de los bosques como parte de estrategias de desarrollo más amplias durante un período de 20 años. Además, los objetivos estratégicos se basaron en un cuidadoso diagnóstico de los problemas subyacentes y sus causas, en particular la necesidad de energía y alimentos de los hogares y las repercusiones de la deforestación en la erosión y las inundaciones. El enfoque de la reforestación se adaptó con el tiempo, teniendo en cuenta las enseñanzas adquiridas y adoptando un enfoque de carácter más científico para la selección y el mantenimiento de los plantones. El programa de reforestación también coincidió con un período de crecimiento económico y transformación social muy rápidos. El descenso de la tasa de nacimientos, el rápido incremento de los ingresos y la urbanización han ayudado a reducir la presión sobre los bosques.
Nepal
Nepal es un país de ingresos bajos con una población de 29 millones de habitantes, de los cuales más del 80% vive en zonas rurales. Su crecimiento demográfico está aumentando a un ritmo del 1,2% al año. Se estimó que la cubierta forestal era del 33% en 1990 y actualmente es del 25,4%, aunque se ha estabilizado durante los últimos diez años. Los territorios forestales varían ampliamente, de bosques y terrenos boscosos de montaña a bosques y terrenos boscosos semitropicales de tierras bajas. Los viajes y el turismo representan el 8% del PIB y la agricultura y la actividad forestal, más del 30%. Las tasas de pobreza cayeron del 38% en el año 2000 al 21,6% en 2015, y el crecimiento del PIB se situó de media en un 4,5% durante el último decenio, ayudado por cambios en las estructuras económicas y las remesas. En 2015 Nepal se vio afectado por un devastador terremoto y en 2017 por graves inundaciones. Se estima que la contribución de la actividad forestal al PIB va del 3,5% a más del 9% si se incluyen los PFNM. La leña, que aporta el 85% de la energía de los hogares, constituye la gran mayoría de la madera extraída. Los bosques y los árboles también desempeñan una función esencial en la protección de las cuencas hidrográficas y la resiliencia ante el cambio climático, y resultan importantes para la biodiversidad y la gestión de territorios agrícolas. Nepal sigue siendo vulnerable a las devastadoras inundaciones y corrimientos de tierras causados, en parte, por la degradación a largo plazo del territorio.
La gestión forestal comunitaria, introducida por primera vez a finales de la década de 1970, ha evolucionado y se ha adaptado a los diferentes sistemas políticos. Este modelo ha sido más eficaz en las zonas montañosas que en las tierras bajas cultivadas de manera intensiva, y se ha ido integrando cada vez más en otros programas de desarrollo. La gestión forestal comunitaria ha contribuido a la restauración del territorio y a la seguridad de los medios de vida, así como a un aumento de la disponibilidad de leña. El objetivo de los grupos de usuarios de bosques comunitarios ha pasado gradualmente de la formación de los propios grupos al acceso equitativo, centrándose en sectores marginados y en la reducción de la pobreza, así como en la obtención de múltiples beneficios para un amplio número de partes interesadas. Los grupos han beneficiado a las mujeres mediante el incremento de la disponibilidad local de leña, forraje y agua. Los ingresos procedentes de la venta de productos forestales se pueden destinar a infraestructura comunitaria, así como a programas locales en favor de los pobres. Actualmente existen 20 000 grupos de usuarios de bosques comunitarios que reúnen a 11 millones de personas y 2,5 millones de hogares, y el 38% de la superficie forestal se ha transferido a estos grupos. Establecida en 1995, la Federación de Usuarios de Bosques Comunitarios de Nepal (FECOFUN) tiene como objetivo fortalecer la función de los grupos de usuarios de bosques comunitarios y crear capital social.
Nepal también ha comenzado a incorporar los ODS a sus procesos de planificación y presupuestación, y se está trabajando para reflejar los indicadores de los ODS de manera más sistemática en dichos procesos. En este marco se han elaborado estrategias relacionadas con la agricultura, la conservación de la naturaleza y el sector forestal. Se precisan sistemas de incentivos financieros más sustanciales y también sistemas de seguimiento y rendición de cuentas claros y sencillos que permitan ampliar la gestión forestal comunitaria hacia enfoques territoriales más amplios y aumentar la contribución de los bosques a los ODS. Asimismo, existe margen adicional para gestionar y valorar los bosques de Nepal por la función general de bienes públicos locales y mundiales que desempeñan en relación con la resiliencia ante el cambio climático, la gestión de cuencas hidrográficas y la energía limpia; así como por su valor cultural y recreativo.
Los grupos de usuarios de bosques comunitarios han proporcionado múltiples beneficios. Los ingresos procedentes de los productos forestales, como la leña, las briquetas de biomasa, la madera, los pastos, los alimentos silvestres comestibles, las plantas medicinales y otros PFNM, han respaldado actividades de desarrollo comunitario. Entre ellas, la construcción de escuelas, instalaciones de riego, centros de salud y sistemas de agua potable. Las políticas han beneficiado a los pueblos indígenas y a los grupos marginados, aunque, en la práctica, la ampliación de los beneficios a la población más pobre y a las castas y clases más bajas sigue suponiendo un desafío para numerosos grupos de usuarios de bosques comunitarios. Estos grupos de usuarios también han ayudado a establecer procesos democráticos de adopción de decisiones. Sin embargo, la gestión forestal comunitaria tiene algunas limitaciones; por ejemplo, la vulnerabilidad de Nepal a las inundaciones destaca la necesidad de aplicar enfoques a mayor escala en relación con la gestión territorial. Asimismo, Nepal todavía tiene que hacer uso de su considerable potencial para generar energía limpia hidroeléctrica, lo cual requerirá una gestión adecuada de las cuencas hidrográficas. De cara al futuro, existe margen para ampliar los beneficios de la gestión forestal comunitaria mediante la aplicación de incentivos financieros en el marco de mecanismos REDD+, fondos verdes o pagos por servicios medioambientales, así como la posibilidad de captar inversores del sector privado.
Federación de Rusia — región de Arcángel
La región de Arcángel, situada en el noroeste de la
Federación de Rusia, tiene una población de 1,12 millones de habitantes, de los cuales el 22% vive en zonas rurales. Es una región muy poco poblada y las cifras de población han descendido más del 20% en los últimos 20 años debido a la migración. Los paisajes de bosques boreales predominan y los bosques cubren casi el 50% de la superficie. La economía regional se deterioró drásticamente en los primeros años posteriores a la Unión Soviética, con una rápida privatización y la desarticulación de las instituciones y los sistemas de financiación públicos. Desde entonces se ha producido una recuperación, con lo que las tasas de pobreza de la región, que habían aumentado en la década de 1990, se encuentran actualmente en el 14,5%. Existen importantes recursos minerales, así como industrias de construcción de embarcaciones y aeroespaciales. Las industrias forestales representan casi el 17% del PIB regional, con exportaciones significativas de pulpa, productos de papel y madera. Además de su valor de producción, los bosques de Arcángel desempeñan una función esencial en el equilibrio ecológico de Europa septentrional, pues constituyen una de las principales fuentes de fijación de carbono y albergan una variedad de flora y fauna específicas de los ecosistemas de bosques boreales.
La clave de la recuperación de la industria forestal tras las perturbaciones de la década de 1990 fue el establecimiento de estructuras industriales integradas verticalmente, la consolidación de la industria en aglomerados, la innovación técnica y la cooperación entre operadores del sector privado y gobiernos regionales en la elaboración de políticas. Las empresas a gran escala podían superar las deseconomías derivadas de la distancia e invertir en mejoras de productividad y tecnología moderna. Los bosques son propiedad del Estado; la introducción de arrendamientos por 49 años en 2007 proporcionó un incentivo adicional para la gestión de los recursos a largo plazo y la inversión en los mismos. Entretanto, se han establecido empresas más pequeñas en zonas con un uso forestal más intensivo. Aunque los aumentos de la productividad dieron lugar a un descenso del empleo directo en la producción y elaboración de madera, la recuperación de la industria tuvo un “efecto multiplicador” en los sectores conexos, como el transporte y la logística, así como en el desarrollo general de otros sectores. La industria también se ha expandido hacia la producción de bioenergía. En las políticas federales y regionales, que se articulan en la Estrategia de desarrollo social y económico y la Estrategia de desarrollo del complejo industrial-forestal para la región de Arcángel hasta 2030, se respalda el desarrollo integrado del sector forestal.
Actualmente el sector gestiona cada vez mejor las repercusiones medioambientales, con un uso más adecuado de las sustancias químicas destinadas a la producción de pulpa y papel, la mejora del reciclado, la eficiencia energética y una menor contaminación del aire y el agua. Aunque solo se usa la mitad de la madera cortada permisible al año, se ha producido una tala excesiva cerca de las principales rutas de transporte y hay demasiada dependencia de la regeneración natural. La Estrategia para 2030 aborda esta cuestión apoyando la regeneración asistida, una gestión silvícola más intensiva y una planificación a largo plazo; así como el mantenimiento de los bosques y el desarrollo de la infraestructura. También se han producido tensiones con respecto a si se deben ampliar las áreas protegidas o incrementar la superficie asignada a la explotación forestal; se están realizando esfuerzos por equilibrar los intereses de la industria y los relativos a la conservación a través de plataformas de múltiples partes interesadas.
La revitalización de las industrias forestales y los efectos multiplicadores asociados han desempeñado una función esencial en la recuperación económica de la región. El enfoque de “aglomerados de industrias” a gran escala, que hace hincapié en la integración vertical, los vínculos con la infraestructura, los mercados, la investigación regional y las instituciones educativas, así como en la cooperación entre grandes y pequeñas empresas, ha favorecido la innovación y el aumento de la productividad. No obstante, se plantean desafíos para el desarrollo del potencial del sector forestal. Por ejemplo, la concentración de industrias puede, en cierta medida, haber “saturado” la actividad empresarial en pequeña escala. Una situación que mejoraría con un entorno favorable que proporcione más apoyo. El potencial de los PFNM no se ha explorado en su totalidad. También existe margen para aprovechar los bosques y las tradiciones culturales de la región con el fin de fomentar el turismo, y queda mucho por aprender a este respecto de los países nórdicos vecinos. Asimismo, dado su alcance e importancia, las contribuciones de los bosques boreales de Arcángel en relación con el suministro de servicios de regulación, en particular en lo que respecta a la resiliencia ante el cambio climático y la gestión de los ecosistemas, se podrían valorar de manera más sistemática.
República Unida de Tanzanía
La República Unida de Tanzanía es un país de ingresos bajos con una población estimada de 56 millones de habitantes en 2017, de los cuales el 70% vive en zonas rurales. Su crecimiento demográfico anual es del 3%. La agricultura, incluida la actividad forestal, representa el 24,3% del PIB, y el turismo representa el 8%. La República Unida de Tanzanía ha experimentado un rápido crecimiento económico, con tasas anuales comprendidas entre el 6% y el 7% durante el último decenio, y la incidencia de la pobreza se redujo del 60% en 2007 al 47% en 2016, aunque el crecimiento demográfico ha impedido el descenso de la cifra absoluta de personas pobres. Las reservas de mineral están empezando a explotarse, en particular el gas natural. Los bosques cubren el 52% de la superficie. La actividad forestal representa el 3,7% del PIB en las cifras oficiales, sin contar la leña y el carbón vegetal, los PFNM y los valores de bienes públicos. La energía basada en la madera representa más del 90% de las extracciones de madera y el 90% del consumo energético de los hogares. Las tasas de deforestación se sitúan en torno al 1% al año y están relacionadas principalmente con la expansión de la agricultura de subsistencia.
La legislación forestal hace hincapié en los vínculos existentes entre los bosques y terrenos boscosos y la producción agrícola. Los programas forestales nacionales promueven la gestión de los bosques en el contexto de la visión de desarrollo general y contemplan vínculos intersectoriales con el medio ambiente, la agricultura, la energía, la salud, las tierras, los minerales, el agua, la flora y fauna silvestres y los aspectos de género. La gestión forestal participativa realizada por las comunidades locales se integra en los procesos de planificación de la administración local, el gobierno local y la legislación sobre tenencia de la tierra, y 7,7 millones de hectáreas se gestionan a través de acuerdos de gestión forestal participativa. Los representantes locales del Organismo de Servicios Forestales de la República Unida de Tanzanía gestionan los bosques junto con los gobiernos y comunidades locales a través de planes de gestión elaborados conjuntamente y con estatutos que definen las actividades forestales permitidas y prohibidas. Estos acuerdos han contribuido a la recuperación de la flora y la fauna en algunas zonas y al incremento de los ingresos locales procedentes de los productos relacionados con los árboles y los bosques. Entretanto, la actividad forestal comercial se ha desarrollado rápidamente y actualmente la contribución del sector forestal representa la mitad del PIB oficial. Los comerciantes han trabajado con los pequeños agricultores para transferir conocimientos, facilitar valor añadido y reducir los costos del transporte y la comercialización. La República Unida de Tanzanía está comprometida con la agenda de reducción de emisiones debidas a la deforestación y la degradación de los bosques (REDD+) y ha establecido procesos administrativos interministeriales de REDD+, aunque su puesta en práctica ha demostrado ser bastante compleja. Las medidas prioritarias son: la mejora de la eficiencia en la utilización de dendrocombustibles, la gestión de incendios participativa, la gobernanza de los bosques y la protección de los recursos forestales, y la gestión forestal sostenible.
La Visión nacional para el desarrollo 2025 incluye políticas destinadas a la expansión de una agricultura, agroindustrias y servicios de apoyo productivos, revirtiendo al mismo tiempo las pérdidas de capital natural como tierras, bosques, agua y biodiversidad. La República Unida de Tanzanía también está comprometida con el aumento de la inversión en la agricultura a través del Programa general para el desarrollo de la agricultura en África (CAADP), el proceso de planificación agrícola de la Nueva Alianza para el Desarrollo de África (NEPAD) en el marco de la
Unión Africana. El proyecto “Southern Agricultural
Corridor” (Proyecto del Corredor de Crecimiento Agrícola del Sur) (SAGCOT), iniciado en 2010, contribuye a la visión de 2025 mediante el fomento de los agronegocios en los sectores agrícola y forestal empleando modelos para compartir riesgos basados en asociaciones entre los sectores público y privado. Un diálogo sobre el uso de la tierra acompaña la puesta en marcha del proyecto SAGCOT. Este diálogo reconoce que la gestión forestal participativa es necesaria pero no suficiente en un área que también cuenta con un historial de gestión forestal comercial a pequeña y a gran escala. Se precisa un enfoque territorial más amplio, debido a que los planes de uso de la tierra en las aldeas están bastante limitados geográficamente y a menudo carecen de apoyo técnico y financiero.
La experiencia en la República Unida de Tanzanía ilustra que los beneficios individuales y comunitarios proporcionan incentivos legítimos para aplicar enfoques de uso de la tierra participativos y sostenibles que busquen incrementar la productividad y rentabilidad agrícolas mejorando al mismo tiempo la gestión de los bosques y los terrenos boscosos. Las capacidades de los funcionarios gubernamentales y los organismos pertinentes deben fortalecerse y la comunicación es un elemento clave, al igual que la consideración de las repercusiones a largo plazo sobre la seguridad de la tenencia de la tierra. Los enfoques mixtos que incluyen actores estatales y no estatales pueden funcionar, y los enfoques participativos de planificación del uso de la tierra deben reconocer los intereses en conflicto. La gestión forestal participativa ha integrado a las comunidades en la mejora de la gestión de los terrenos boscosos. La experiencia relativa al diálogo sobre el uso de la tierra sugiere que para ampliar los beneficios será necesario ir más allá de las comunidades locales y crear vínculos con el territorio general a gran escala, así como desarrollar asociaciones genuinas entre los sectores público y privado y cadenas de suministro.
Este proceso requiere tiempo, y las asociaciones entre los sectores público y privado deben mejorar su enfoque y también establecer los marcos de incentivos apropiados. Los bosques y árboles de la República Unida de Tanzanía proporcionan alimentos y combustible, resultan esenciales para la gestión de las cuencas hidrográficas, la acción por el clima y la vida en los ecosistemas terrestres, y, si se gestionan correctamente, pueden contribuir a la creciente industria turística del país. En la República Unida de Tanzanía todavía es necesario elaborar instrumentos analíticos para vincular la gestión sostenible con los ODS en términos cuantitativos, así como para valorar plenamente los servicios que proporcionan los bosques y los terrenos boscosos.
3.3 SOLUCIONES
COMUNES EMERGENTES Y ENSEÑANZAS ADQUIRIDAS
Los programas de gestión de bosques y terrenos boscosos ilustrados en los ocho estudios de casos se elaboraron antes de la articulación de los ODS, pero en todos los casos se contribuye potencialmente a importantes metas de los ODS. Los aspectos en los que se pone mayor énfasis varían ampliamente en función del nivel de desarrollo económico de cada país y de sus políticas de desarrollo, así como de la geografía, el clima y la historia de los mismos. Todos los países han apoyado la mejora de la gestión forestal (relacionada con el ODS15). Por ejemplo, en el Estado Plurinacional de Bolivia, un país con abundantes bosques y con un historial de desigualdad en la propiedad de la tierra, una política clave ha respaldado la redistribución de la tierra (incluidos los bosques) a los pueblos indígenas, y abordado potencialmente la Meta 1.4 de los ODS relativa a la mejora del acceso a la tierra, en particular para la población pobre. En Burkina Faso, la prioridad consistió en apoyar prácticas más sostenibles de uso de la tierra en terrenos boscosos, agrícolas y pastorales tras las sequías y la hambruna, afrontando potencialmente la Meta 13.1 de los ODS sobre la resiliencia ante el cambio climático. Asimismo, el foco de la atención ha cambiado con el tiempo. En la República de Corea, las prioridades en materia de restauración forestal en las décadas de 1960 y 1970 se centraron en abordar la erosión y las inundaciones, en parte para proteger los terrenos agrícolas y la producción de alimentos; debido a que el país se ha desarrollado y urbanizado, la gestión forestal se centra ahora en el valor recreativo, cultural y climático de los bosques.
Los enfoques territoriales que incluyen la gestión de los árboles y los terrenos boscosos como una matriz integrada tanto dentro como fuera de los bosques pueden contribuir de manera eficaz a múltiples ODS. Burkina Faso ha aprobado un enfoque integrado para la gestión de territorios silvopastorales. En la Toscana
(Italia), el enfoque de mosaico aplicado a la gestión territorial (que integra árboles, terrenos boscosos, terrenos agrícolas, entornos urbanos y rurales, y patrimonio cultural) ha resultado esencial para las economías de la región y puede contribuir al ODS8 y el ODS11. En la República Unida de Tanzanía, el diálogo sobre el uso de la tierra del proyecto SAGCOT aplica un enfoque integrado a la gestión de los territorios agrícolas y boscosos, contribuyendo potencialmente al ODS15 y el ODS8. Estos estudios de casos ilustran los beneficios de adoptar un enfoque a escala territorial para integrar la actividad forestal, la agricultura y otros objetivos como la gestión de las cuencas hidrográficas y la resiliencia ante el cambio climático. No obstante, los estudios de casos, como los de Nepal y la República Unida de Tanzanía, también destacan las posibles dificultades de conciliar un enfoque amplio a escala territorial con uno completamente descentralizado que empodere a las comunidades y aldeas locales, así como la necesidad de superar estas dificultades mediante la cooperación entre grupos comunitarios y autoridades que operan a escala territorial.
Los bosques y los árboles contribuyen a varios ODS, pero la atención en la mayoría de los países se ha centrado en la función de los servicios “productivos” que prestan más que en los servicios de “regulación” o “culturales”, por lo que no explotan todo su potencial. En Guatemala, Nepal, Arcángel (Federación de Rusia) y la República Unida de Tanzanía podría hacerse mayor hincapié en la función que desempeñan los bosques en el turismo y las actividades recreativas (lo cual contribuiría al ODS8 relativo al trabajo decente y al crecimiento económico, así como al ODS15 sobre la vida en ecosistemas terrestres). En el Estado Plurinacional de Bolivia, Guatemala, Nepal y la República Unida de Tanzanía, la función que desempeñan los bosques en la protección de las cuencas hidrográficas se beneficiaría de una mayor atención, lo cual contribuiría a los ODS6, 9 y 13 (acción por el clima) así como a la Meta 1.5 del ODS1, que incluye la reducción de la vulnerabilidad ante los desastres relacionados con el clima. Los beneficios para las poblaciones urbanas de la gestión adecuada de los bosques y los árboles también se han subestimado; la República de Corea es el país que más avances ha realizado en la incorporación de estos beneficios, pero en numerosos países existe una escasa sensibilización acerca de ellos y no se comunican lo suficiente.
El aprovechamiento de las cadenas de valor y de la capacidad del sector privado puede aumentar la productividad y los ingresos locales, fortaleciendo así las contribuciones al ODS8 y el ODS12 (trabajo decente y crecimiento económico, y producción y consumo responsables). En Arcángel (Federación de Rusia), el valor añadido se ha duplicado con creces mientras que el volumen de madera extraída casi no ha aumentado como resultado de la innovación, la integración vertical y los enfoques de aglomeración de las industrias forestales; aunque el número de puestos de trabajo en la extracción de madera se ha reducido, han aumentado las oportunidades a lo largo de la cadena de valor. En la República Unida de Tanzanía, las plantaciones de empresas forestales privadas pueden trabajar con pequeños agricultores para transferir conocimientos, facilitar la adición de valor y reducir el costo del transporte y la comercialización. En el Estado Plurinacional de Bolivia, las empresas de mayor tamaño han transferido conocimientos a los pequeños agricultores y han facilitado la elaboración y la comercialización. En el Estado Plurinacional de Bolivia, Burkina Faso,
Guatemala e Italia, los productos de alto valor (avellanas, cafés especiales, nueces del Brasil, nueces de butirospermo y muchos más) también han ayudado a impulsar los ingresos locales. La certificación y el etiquetado pueden incrementar aún más su valor.
El apoyo científico y técnico resulta esencial para un éxito continuado. En Burkina Faso, las cuidadosas selección y mejora de semillas forestales, así como el apoyo a los viveros de las aldeas han ayudado a garantizar que los árboles plantados se adapten a los ecosistemas locales y que las tasas de supervivencia sean elevadas. Inicialmente, la República de Corea experimentó tasas bajas de supervivencia de semillas debido a la escasa adaptación de las especies y a la insuficiente supervisión técnica de los invernaderos, de forma que el enfoque se adaptó en vista de las enseñanzas adquiridas. En Nepal, la gestión forestal comunitaria se ha complementado con enfoques de “gestión de bloques” a mayor escala, en los cuales existe mayor margen para el apoyo técnico en la planificación del uso de la tierra. En Arcángel (Federación de Rusia) actualmente se centra más la atención en la regeneración natural gestionada. Sin embargo, no se han realizado suficientes inversiones en el mantenimiento y la creación de capacidad en relación con la investigación adaptativa, en particular en países tan diferentes como la Federación de Rusia y la República Unida de Tanzanía.
En numerosos países, la importancia y el potencial que tiene la energía derivada de la biomasa procedente de los árboles para la contribución al ODS7 (energía limpia y asequible) y al ODS13 (acción por el clima) no se reconocen lo suficiente. El sector de la dendroenergía es en gran parte informal y a menudo no se refleja debidamente en las estadísticas económicas. En Burkina Faso, Guatemala, Nepal y la República Unida de
Tanzanía, la leña y el carbón vegetal satisfacen el 80% de las necesidades energéticas de los hogares. Las estrategias adoptadas en Burkina Faso y la República Unida de Tanzanía han respaldado las plantaciones para leña y numerosos países cuentan con programas destinados a mejorar las cocinas, ya que la biomasa está considerada generalmente como una fuente de energía asequible pero poco limpia. La demanda de leña también ha contribuido a la degradación de los bosques. Sin embargo, si se gestiona adecuadamente, la biomasa maderera puede ser asequible, limpia y renovable. Arcángel (Federación de Rusia) está incrementando la producción de dendroenergía tanto para satisfacer necesidades de calefacción locales como para su exportación (pellets de madera), y los países de ingresos bajos tienen un gran potencial para usar este recurso de manera más eficiente como parte de sus estrategias más amplias sobre energía sostenible.
En numerosos países, la falta de sistemas sólidos de recopilación y gestión de datos impide que se valore la contribución de los bosques y los terrenos boscosos a los ODS. Esto constituye un problema importante y una barrera para el cambio. Los países de ingresos altos son los que más avances han realizado en el establecimiento de sistemas adecuados de recopilación de datos y seguimiento, y existe potencial de transferencia de conocimientos. El “observatorio del paisaje” de Italia, por ejemplo, se puede aplicar en otros países, y también se podría dar mayor difusión con buenos resultados al enfoque de la República de Corea para estimar el valor de regulación y cultural de los bosques. Pero ambos dependen de que se cuente con sistemas de recopilación de datos adecuados. En general, la creación y el mantenimiento de la capacidad de recopilación, gestión y difusión de información de manera fácil de entender mejorarían si se prestara una mayor atención a este ámbito.
Al establecer prioridades se deben reconocer compensaciones. Esto incluye las compensaciones a lo largo del tiempo, mediante las cuales los beneficios a corto plazo pueden reducir los que se obtendrán a más largo plazo, beneficios más sostenibles y compensaciones entre bienes públicos locales y mundiales; compensaciones en la dimensión espacial, entre distintas comunidades o entre usuarios de las etapas iniciales y finales; y compensaciones sectoriales entre el uso de la tierra o el agua para la agricultura o para la conservación de cuencas hidrográficas. En Arcángel (Federación de Rusia), la extracción excesiva cerca de las rutas de transporte sin atención suficiente a la regeneración a largo plazo ha contribuido a la degradación forestal. En Nepal, además de la gestión forestal comunitaria, es necesario centrar una mayor atención en la gestión de cuencas hidrográficas a mayor escala con fines de protección contra las inundaciones y resiliencia ante el cambio climático, lo cual beneficia a las comunidades, especialmente en las tierras más bajas. En el Estado Plurinacional de Bolivia, las políticas de asignación de tierras a grupos previamente desfavorecidos que carecían de capacidad para gestionar tierras de manera productiva han contribuido en algunos casos a una gestión de la tierra menos sostenible. En la República Unida de Tanzanía existen tensiones relacionadas con la gestión de tierras entre poblaciones sedentarias y no sedentarias, y en Italia, entre la gestión de tierras con fines de conservación y con fines de desarrollo rural. Los grupos de múltiples partes interesadas y la coordinación interinstitucional pueden reducir estos conflictos, pero no eliminarlos. Asimismo, la representación local es más difícil de gestionar a

escalas más amplias. Incentivos tales como los pagos por servicios ecosistémicos pueden ayudar a satisfacer los intereses de los diferentes sectores o de los usuarios de las etapas iniciales y finales en algunos casos, pero requieren instituciones sólidas y confianza social para que resulten eficaces. Los mecanismos de financiación también deben superar el problema del “capital impaciente” a fin de respaldar beneficios a largo plazo.
Se precisa un entorno favorable sólido para fortalecer las contribuciones de los bosques y los terrenos boscosos a múltiples ODS. Una combinación de enfoques reglamentarios, incentivos económicos y programas de comercialización social (destinados a lograr un cambio de comportamiento) funciona mejor, pues cada factor es necesario pero no suficiente. En la mayoría de los países se ha aprobado una legislación favorable y esta se ha adaptado a las diferentes circunstancias. Dos ejemplos de ello son las modificaciones a la reglamentación de Guatemala sobre el transporte de madera a través del Plan Interinstitucional para la Prevención y Reducción de la Tala Ilegal en Guatemala y la introducción de arrendamientos de tierras forestales a largo plazo por un período de 49 años en la Federación de Rusia. Los enfoques territoriales integrados están incluidos en la Constitución italiana, así como en los reglamentos favorables y en la gestión de datos e información. En Burkina Faso, Nepal y la República de Corea, el apoyo financiero y político continuado en favor de enfoques amplios sobre restauración de bosques y terrenos boscosos ha ayudado a incrementar la calidad de vida y a mejorar (en el caso de la República de Corea) o reducir (en el caso de Burkina Faso y Nepal) la degradación de los territorios forestales y arbóreos. No obstante, los entornos amplios de desarrollo y gobernanza pueden limitar estas repercusiones. En Guatemala, por ejemplo, la distribución de ingresos y el acceso a los activos son muy desiguales, mientras que en la República Unida de Tanzanía existen limitaciones graves en materia de recursos y capacidades humanas. Al mismo tiempo, los enfoques descentralizados de múltiples partes interesadas relacionados con la regeneración de los terrenos boscosos y la gestión territorial han mejorado por sí mismos la gobernanza: Burkina Faso, Guatemala, Nepal y la República Unida de
Tanzanía son ejemplos de ello, mientras que en Arcángel (Federación de Rusia) un enfoque de múltiples partes interesadas aplicado a la gobernanza también permitió revitalizar la industria maderera y añadirle valor.
Estos estudios de casos ilustran las diversas formas en que los programas integrados en favor de la gestión de los bosques, los terrenos boscosos y los árboles pueden contribuir a los ODS. Las prácticas de los países seleccionados no son necesariamente las mejores y tampoco pueden considerarse representativas. Sin embargo, ofrecen ejemplos de la importancia de los bosques y los árboles en el desarrollo general de los países. 

EVOLUCIÓN FUTURA

4.1 INTRODUCCIÓN
El objetivo del SOFO 2018 es determinar la forma en que se puede fortalecer la contribución de los bosques y árboles al desarrollo sostenible a fin de ayudar a alcanzar el cambio para la transformación necesario para llevar a cabo la Agenda 2030 con sus ambiciosas metas integradas. A tal efecto, se precisa un cambio fundamental en la forma de elaborar y ejecutar las políticas.
En los capítulos anteriores se examinan los datos disponibles sobre la contribución de los bosques y árboles a la consecución de 10 de los ODS. En el Capítulo 2 se consideran las metas pertinentes en cada uno de estos ODS y, si es posible, se cuantifican estas contribuciones utilizando indicadores convenidos respecto de los ODS u otros parámetros apropiados. Se determinan asimismo lagunas de datos y esferas en las que es necesario seguir trabajando para entender mejor las relaciones o vínculos físicos, biológicos y socioeconómicos. En el Capítulo 3 se resumen ocho estudios de casos de países para ilustrar posibles formas en que las políticas y los programas forestales nacionales pueden contribuir a la realización de los ODS. En dicho capítulo se presentan también los principales resultados y se sugieren algunas políticas con respecto a lo que debe hacerse para avanzar.
4.2 PRINCIPALES CONCLUSIONES
Existen datos cuantitativos que demuestran que los bosques se están gestionando de manera más sostenible y que los bosques y árboles contribuyen al logro de los ODS relacionados con los medios de vida y la seguridad alimentaria de muchas personas pobres del medio rural, el acceso a energía asequible, el crecimiento económico sostenible y el empleo (en el sector formal), el consumo y la producción sostenibles, la mitigación del cambio climático y la gestión forestal sostenible.
Medios de vida y seguridad alimentaria (ODS1 y 2). Los bosques y árboles son cruciales en la provisión de medios de subsistencia y seguridad alimentaria para gran parte de la población rural pobre del mundo. Se estima que alrededor del 40% de la población rural en situación de extrema pobreza vive en zonas de bosque y sabana. Casi 160 millones de estas personas se encuentran en África, en torno a 85 millones en Asia y unos ocho millones en América Latina. Algunos estudios indican que los bosques y árboles pueden proporcionar alrededor del 20% de los ingresos de los hogares rurales en países en desarrollo y que los ingresos procedentes de los bosques son, en proporción, más importantes para los medios de vida de los hogares más pobres. Los PFNM proporcionan alimentos, ingresos y diversidad nutricional a aproximadamente un 20% de la población mundial, entre la que figuran especialmente mujeres, niños y otras personas en situación vulnerable.
Acceso a una energía asequible (ODS7). En torno al 33% de la población mundial, o sea, unos 2 400 millones de personas, utilizan la madera para la prestación de servicios energéticos básicos, tales como cocinar, hervir agua y calentar sus hogares. La proporción de personas que dependen de los dendrocombustibles varía del 63% en África al 38% en Asia y el 16% en América Latina. A escala mundial, 840 millones de personas recogen leña y carbón vegetal para uso propio. La madera proporciona más de la mitad de los suministros nacionales de energía primaria en 29 países, de los que 22 se encuentran en el África subsahariana. En general, los bosques aportan cerca del 40% de la energía renovable mundial en forma de dendrocombustibles; esto es, tanto como las energías solar, hidroeléctrica y eólica juntas.
Consumo y producción sostenibles (ODS12). El sector de la elaboración maderera ha registrado avances considerables en cuanto a la mejora de la eficacia en el uso de la madera. Aunque la producción de madera aserrada y tablero de madera aumentó un 8,2% anual entre 2000 y 2015, solo necesitó un incremento del 1,9% del insumo proveniente de la madera en rollo industrial. Entretanto, el consumo per cápita de tableros a base de madera, que son más eficientes en cuanto a la utilización de la misma, aumentó un 80%, mientras que el consumo de madera aserrada se mantuvo estático. Además, se ha reducido el desperdicio en el sector del papel y se ha duplicado la tasa de recuperación del papel, que pasó de un 24,6% en 1970 a un 56,1% en 2015. Paralelamente, la proporción de productos madereros certificados por el Consejo de Manejo Forestal (FSC) y el Programa de Reconocimiento de Sistemas de Certificación Forestal (PEFC) como procedentes de bosques gestionados de forma sostenible también ha aumentado y en la actualidad representa el 40% de la producción mundial de madera en rollo industrial.
Mitigación del cambio climático (ODS13). La función de los bosques en la mitigación del cambio climático está perfectamente reconocida. Según el IPCC, el sector de la agricultura, la silvicultura y otros usos de la tierra (AFOLU, por sus siglas en inglés) representa alrededor de un cuarto (~10–12 GtCO2eq/yr) de las emisiones antropógenas de GEI, principalmente por la deforestación y las emisiones agrícolas procedentes del suelo, de la gestión de nutrientes y la ganadería (Smith et al., 2014). Los 25 países con la mayor cubierta forestal han incluido medidas de mitigación relativas a los bosques entre sus medidas de mitigación apropiadas para el país y sus contribuciones determinadas a nivel nacional. Estas medidas son, entre otras, la forestación, la reducción de
la deforestación y la degradación, el incremento de las reservas forestales de carbono, la conservación de montes y la agroforestería, especialmente cuando puede contribuir a reducir la intrusión en los bosques.
Gestión sostenible de los bosques (Metas 15.1, 15.2 y 15.b de los ODS). Entre 1990 y 2015, la superficie forestal del planeta disminuyó del 31,6% de la superficie terrestre mundial al 30,6%, pero el ritmo de pérdida se ha ralentizado en los últimos años. Esta pérdida tiene lugar principalmente en países en desarrollo, en particular en el África subsahariana, América Latina y Asia sudoriental. En algunas partes de Asia, América del Norte y Europa, la superficie forestal ha aumentado desde 1990 gracias a programas de forestación en gran escala y la conversión natural de tierras agrícolas poco productivas en bosques. El indicador de los ODS sobre los progresos en pos de una gestión forestal sostenible consta de cinco subindicadores, que reflejan la pérdida neta de bosque, que se redujo del 0,18% en el decenio de 1990 al 0,08% en los últimos cinco años; las existencias de biomasa, que se han mantenido estables; los bosques en áreas protegidas establecidas por ley, que constituyen actualmente el 17% de la superficie forestal y registran un importante aumento en los trópicos; la superficie sometida a planes de gestión a largo plazo, que aumentó a 2 100 millones de hectáreas en 2010; y la superficie mundial de bosques certificados, que aumentó de 285 millones de hectáreas a 440 millones de hectáreas entre 2010 y 2014. El indicador de los ODS relativo a la movilización de recursos para financiar la gestión forestal sostenible tiene dos indicadores propuestos, que están relacionados con los aspectos siguientes:
i) la asistencia oficial para el desarrollo; ii) el gasto público en la conservación forestal y la gestión forestal sostenible. En 2015, las aportaciones de la asistencia oficial para el desarrollo (AOD) a la silvicultura ascendieron a unos 800 millones de USD, esto es, algo menos del 1% del total de la AOD. Aunque el desembolso neto de AOD en silvicultura ha aumentado desde el año 2000, existen diferencias anuales y ha disminuido como proporción de la AOD total.
Los datos cualitativos parecen indicar que los bosques y árboles también contribuyen de forma significativa a los ODS a través del sector informal, la agroforestería, las oportunidades de empoderamiento de las mujeres, la gestión sostenible del agua, el turismo, las ciudades sostenibles, la adaptación al cambio climático y la lucha contra la degradación de la tierra y la pérdida de diversidad biológica.
Sector informal (ODS1, 2 y 8). Se carece de información fiable obtenida de estadísticas oficiales sobre el sector forestal informal, aunque se ha estimado que proporciona entre 40 y 60 millones de puestos de trabajo. Este sector comprende la explotación forestal en pequeña escala y la transformación de la madera, la producción y elaboración del carbón vegetal, y la recolección y transformación de PFNM. Aunque en numerosos estudios se ha demostrado la importancia de los PFNM comestibles para la seguridad alimentaria, se carece de datos comparables sobre su contribución global; en particular por lo que respecta al valor nutricional y su función como redes de seguridad para aumentar la resiliencia cuando otros alimentos escasean.
Agroforestería (ODS1 y 2). La agroforestería es importante, ya que los árboles fuera del bosque —incluidos los árboles de granja— pueden servir de redes de seguridad esenciales y complementar la actividad agrícola mediante la diversificación de la producción y la prestación de servicios ecosistémicos. En uno de los estudios de casos del Capítulo 3 se destaca la labor que se estaba realizando para promover la agroforestería en Guatemala. El alcance de la agroforestería se aprecia en que, en promedio, un 46% de la superficie del planeta clasificado como agrícola tiene una cubierta de dosel mínima del 10%. Sin embargo, existe gran variación en las prácticas agroforestales y la mayor cubierta de dosel en tierras agrícolas se encuentra en las regiones húmedas de Asia sudoriental, América central, la parte oriental de América del Sur y las zonas costeras del África occidental.
Género (ODS5). Aunque hay algunos indicios de cambio y ausencia de datos desglosados por género, es indudable que los hombres siguen dominando el sector forestal formal, así como la toma de decisiones en todos los niveles. Por otro lado, muchas mujeres de las zonas rurales pasan gran parte de su vida recolectando leña, alimentos para consumo familiar, plantas medicinales, resina y otros PFNM. Hay estudios en los que se ha destacado la participación empresarial de las mujeres en actividades de valor añadido, especialmente en el sector informal, así como su papel de liderazgo en la gestión forestal comunitaria y participativa. Sin embargo, es necesario seguir trabajando en el estudio de cuestiones tales como el acceso de las mujeres a los derechos forestales y la repercusión en la igualdad de género, así como su empoderamiento en la transición del sector informal al sector formal.
Gestión sostenible del agua (ODS6).
Los bosques forman parte del ciclo del agua. También filtran el agua, reducen la erosión del suelo y la sedimentación, bombean agua a la atmósfera y proporcionan gran parte del agua para consumo humano de más de un tercio de las mayores ciudades del mundo. No obstante, los servicios ecosistémicos relacionados con el agua que prestan los bosques se ven con frecuencia infravalorados, debido en parte a su complejidad. Se necesita más información sobre la relación entre los bosques y el agua para distintos ecosistemas y a escalas diferentes, como la espacial y temporal, en el contexto del cambio climático. Es necesario entender los efectos que la gestión forestal, incluidas la pérdida de bosque, la restauración y la forestación, tiene en el agua para elaborar medidas forestales que puedan contribuir de forma eficaz al ODS6.
Turismo sostenible (ODS8). El turismo basado en los bosques puede contribuir de forma creciente a la Meta 8.9 de los ODS relativa al fomento de un turismo sostenible y existen ejemplos satisfactorios de países, como Costa Rica, que han utilizado sus bosques para mejorar su atractivo para el turismo. Los expertos indican que el turismo basado en la naturaleza representa aproximadamente un 20% del mercado mundial y que este sector crece tres veces más rápido que el sector turístico en su conjunto.

Ciudades sostenibles (ODS11). Los beneficios de los espacios verdes accesibles y los árboles en las zonas urbanas gozan cada vez de mayor reconocimiento. Por ejemplo, los niños que viven en zonas con buen acceso a espacios verdes han demostrado tener menor prevalencia de la obesidad que aquellos niños con menos acceso, y la presencia de árboles en las calles se ha relacionado con niveles de delincuencia más bajos. Los bosques y árboles urbanos también pueden proporcionar importantes beneficios estéticos y en materia de diversidad biológica. Sin embargo, medir y valorar estos beneficios sigue siendo complejo. Habida cuenta del rápido ritmo de urbanización en muchos países del mundo, es fundamental que el valor de los bosques y árboles como componente clave de los espacios verdes en el medio urbano se integre plenamente en la planificación urbana en una etapa temprana.
Adaptación al cambio climático (ODS13). Los bosques y los árboles pueden fortalecer la resiliencia y la capacidad de adaptación para hacer frente a los fenómenos climáticos peligrosos y las catástrofes naturales. Las medidas relativas al bosque que se definen en las propuestas nacionales para la adaptación al cambio climático, como por ejemplo los programas nacionales de acción para la adaptación (PNAA), los programas nacionales de adaptación o las contribuciones determinadas a nivel nacional, y en las estrategias de los países para la reducción de riesgos de catástrofes incluyen, entre otras, la reforestación y rehabilitación de zonas forestales degradadas para evitar la erosión y los corrimientos de tierras; la forestación para mitigar las inundaciones; la agroforestería; la conservación y restauración de manglares en zonas costeras para ofrecer protección ante el oleaje de tormenta, los ciclones y los tsunamis; y la gestión integrada de incendios y plagas. Tales medidas de adaptación deben ser específicas para el contexto, y se requiere asimismo una comprensión más cabal de las relaciones entre el cambio climático y factores perjudiciales como las tormentas, los incendios y las plagas y enfermedades.
Detener e invertir la degradación de las tierras (Meta 15.3 de los ODS). La lucha contra la degradación del bosque puede ser importante para abordar los problemas de degradación de las tierras, pero resulta difícil medir la degradación del bosque o detectarla de forma sistemática mediante teledetección. Pese a estas dificultades, la contribución a esta meta de los ODS relativa a la reducción de la degradación del bosque queda reflejada en el Desafío de Bonn, que busca restaurar 150 millones de hectáreas de tierra deforestada y degradada en todo el mundo de aquí a 2020 y 350 millones de hectáreas de aquí a 2030.
Detener la pérdida de la diversidad biológica (Metas 15.1, 15.4, 15.5, 15.9 y 15.a de los ODS). Aunque los bosques figuran entre los hábitats más importantes para la diversidad biológica terrestre, es difícil cuantificar su contribución. El Indicador 15.1.2 relativo a los ODS mide la proporción de lugares importantes para la diversidad biológica terrestre que constituyen áreas protegidas, pero no se puede determinar la contribución de los bosques, al no poder desglosar aún este indicador por tipo de ecosistema. De igual forma, gran parte de la diversidad biológica de las zonas montañosas se encuentra en sus bosques, pero el Indicador 15.4.1 de los ODS referido a zonas protegidas para la diversidad biológica de las montañas no dispone aún de información por tipo de ecosistema. Puesto que se considera que al menos el 50% de las especies de todo el mundo se encuentran en los bosques tropicales, se ha propuesto que en el Indicador 15.5.1 de los ODS sobre el índice de la Lista Roja se determine por separado el riesgo de extinción para las especies que dependen de los bosques.
Existen numerosos vínculos entre los ODS. En el Capítulo 2 se demostró que una gestión forestal sostenible y la prevención de la pérdida de bosque pueden ayudar a obtener avances en la consecución de múltiples ODS. Los estudios de casos presentados en el Capítulo 3 mostraron que la forma más eficaz de alcanzar varios ODS es a través de enfoques territoriales, en los que los árboles y las tierras boscosas se gestionan como una matriz integrada tanto dentro como fuera de los bosques. Por ejemplo, Burkina Faso tiene un enfoque integrado para gestionar los paisajes agrosilvopastorales; la región italiana de Toscana ha adoptado un enfoque de mosaico para la gestión del paisaje, en el que se integran los árboles, las tierras boscosas, las tierras agrícolas y el entorno creado por el hombre;
y la República Unida de Tanzanía también adopta un enfoque integrado para gestionar los paisajes agrícolas y forestales.
Las contribuciones de los bosques y árboles a los ODS pueden ser complejas y específicas de cada contexto y es necesario seguir trabajando para entender algunas de las relaciones en las que se apoyan estas contribuciones.
En los anteriores capítulos se determinaron varias esferas en las que aún no se entienden por completo las relaciones subyacentes. Entre estas figuran el papel que desempeñan los bosques y árboles en la reducción de la pobreza a largo plazo y en la prestación de servicios ecosistémicos, así como la necesidad de tomar en cuenta la repercusión de factores externos, distintos de los bosques y árboles, en la consecución de los ODS.
El papel de los bosques y árboles en la reducción de la pobreza a largo plazo. El material publicado sobre el papel que desempeñan los bosques y árboles en la reducción de la pobreza a largo plazo se encuentra relativamente fragmentado. Por ejemplo, persiste la incertidumbre sobre la medida en que los bosques pueden ofrecer estrategias de resistencia o vías que permitan salir de la pobreza, así como sobre las posibilidades de que los pagos por servicios ambientales vayan a aportar beneficios generalizados. Abordar este tipo de cuestiones puede acarrear dificultades debido al carácter multidimensional de la pobreza, los problemas que supone tratar con diferentes contextos regionales y nacionales, las diferentes percepciones de distintas partes interesadas sobre posibles soluciones, la complejidad de las cuestiones relativas a los derechos de tenencia y de los usuarios y la falta de comprensión del sector informal. Sin embargo, estos esfuerzos se verán facilitados por la mejora de los datos socioeconómicos y la cartografía geoespacial de las personas y recursos en los planos nacional y subnacional. Será importante mejorar la comprensión para formular medidas relativas a los bosques que estén encaminadas a aliviar la pobreza.
El papel de los servicios ecosistémicos proporcionados por los bosques y árboles.
Los servicios ecosistémicos comprenden la regulación del agua, la formación de suelos, la protección frente a la erosión y corrimientos de tierras, la circulación de nutrientes, la conservación de la diversidad biológica, la estabilidad de los agroecosistemas, la lucha contra las plagas y la polinización. A pesar de su importancia fundamental, estos servicios suelen interpretarse de forma errónea e infravalorarse, debido en parte a su complejidad. Por ejemplo, la repercusión de las prácticas de gestión forestal en la captación de agua puede variar según la ubicación, tal como las situaciones en las que la forestación tiene efectos negativos en la cantidad y la calidad del agua. Mientras que, por otro lado, en muchos lugares las cuencas hidrográficas forestales son esenciales para proteger las fuentes de agua. Entender mejor el papel que desempeñan los servicios ecosistémicos ayudará a desarrollar prácticas forestales que pueden mejorar la resiliencia, en particular para la población que depende de los bosques. Es también necesario dar a conocer el papel de los bosques y árboles en el sustento de la agricultura sostenible. En el estudio de casos de la República de Corea, que se resume en el Capítulo 3, se demostró cómo una mejor comprensión de sus beneficios ecosistémicos conducía a un enfoque más integrado. Se explicó que, si bien en el decenio de 1950 se consideraba mayormente que los bosques eran solo una fuente de leña y madera, posteriores programas de reforestación pusieron de manifiesto su importancia para la ordenación de las cuencas hidrográficas, el control de la erosión y la protección contra las inundaciones, y en la actualidad las políticas reconocen también la importancia de los bosques y árboles como recursos recreativos para una población eminentemente urbana, así como para la diversidad biológica y la regulación del clima.
La repercusión de factores externos en el logro de los ODS. Aunque el SOFO 2018 se centra en la contribución de los bosques y árboles al logro de los ODS, muchos otros factores influirán de forma considerable en los progresos. Entre estos factores figuran el contexto macroeconómico, las relaciones comerciales, las presiones demográficas, los modelos de migración, las políticas de apoyo social, la disponibilidad de otros recursos naturales, la educación, la buena gobernanza y las capacidades institucionales. También numerosos factores de deforestación, como el desarrollo urbano y las políticas sobre uso de la tierra que favorecen la producción a gran escala de aceite de palma o soja son ajenos al sector forestal. Aunque puede ser difícil analizar el efecto de las medidas relativas a los bosques separadamente de medidas y tendencias económicas, sociales y ambientales más generales, es importante que estas posibles interacciones no se ignoren y que la formulación de políticas forestales se integre con políticas económicas, sociales y ambientales más amplias. El valor de este enfoque se destacó en el estudio de casos de la República de Corea, donde se integraron medidas de reforestación con una campaña nacional de autoayuda para que las aldeas trabajaran juntas y formaran parte de un programa de desarrollo económico más amplio que también apoyaba la intensificación agrícola, la industrialización y el desarrollo de infraestructuras.
4.3 FORTALECER VÍAS
FORESTALES HACIA EL DESARROLLO SOSTENIBLE
Los Capítulos 2 y 3 dejan claro que los bosques y árboles contribuyen de varias maneras a muchos de los ODS pero, dado que estas contribuciones suelen reconocerse de forma insuficiente e infravalorarse, no se capta plenamente todo su potencial. En esta sección se determinan formas para ello mediante el fortalecimiento de vías forestales hacia el desarrollo sostenible a fin de ayudar a lograr el cambio para la transformación necesario para aplicar la Agenda 2030. Entre estas vías figuran la necesidad de:
} promocionar los beneficios de los bosques ante los responsables de la formulación de políticas, y de forma más generalizada;
} colaborar con el sector privado, dentro y fuera del sector forestal;
} invertir en la transformación del sector informal;
} integrar las políticas forestales en la agenda más amplia del desarrollo sostenible;
} llevar a cabo estudios analíticos nacionales o subnacionales de la posible contribución de los bosques y árboles para el logro de los ODS;
} mejorar la disponibilidad de datos y satisfacer otras necesidades de información.
Promocionar los beneficios de los bosques ante los responsables de la formulación de políticas y de forma más generalizada
Es necesario promover la sensibilización con respecto a los importantes beneficios de los bosques y árboles del planeta y su posible función en la contribución al logro de los ODS. Por ejemplo, los bosques no suelen venir a la mente al considerar las políticas de seguridad alimentaria y a menudo se pasa por alto su importancia en el apoyo a una agricultura sostenible y la prestación de servicios ecosistémicos. De un examen de documentos relativos a la adaptación al cambio climático se desprendió que algunos países con importantes superficies de bosque no atendían a la función que desempeñan los bosques en la adaptación o fortalecimiento de la resiliencia. Los bosques rara vez se consideran motores de desarrollo económico. Aunque esto puede atribuirse en parte al mayor tamaño e importancia de otros sectores, los análisis presentados en capítulos anteriores sugieren que la contribución de los bosques y árboles al desarrollo sostenible suele estar infravalorado o, sencillamente, se desconoce.
Para sensibilizar acerca de la contribución de los bosques y árboles a diversos ODS, es necesario utilizar un lenguaje que puedan entender diferentes públicos. En el caso de los responsables de la formulación de políticas, esto se puede lograr perfeccionando aún más los análisis presentados en esta publicación y realizando análisis similares a nivel regional y nacional. Al mismo tiempo, es necesario que el sector forestal se centre menos en los bosques y preste más atención al empleo de la Agenda 2030 como oportunidad de reconsiderar lo que significa la gestión forestal sostenible en la práctica y cómo se aplica.
Fortalecer las vías forestales hacia el desarrollo sostenible también significa promover los beneficios de los bosques ante un público más amplio, que no se limite a la comunidad de los responsables de las políticas. Aunque los tipos de análisis presentados en esta publicación son necesarios, apenas atraen la atención de los medios de comunicación o el interés del público, lo que es una lástima dado que la opinión pública puede influir de forma significativa en los políticos y sus políticas.
Por tanto, se necesitan mensajes más claros sobre la contribución de los bosques y árboles al desarrollo sostenible, adaptados a los diversos públicos. Se deben incluir aquí públicos no relacionados con los bosques, como los habitantes de las ciudades, que representan a más de la mitad de la población mundial y cuyo número sin duda aumentará; los posibles filántropos, que podrían estar dispuestos a contribuir a los costos de la gestión forestal sostenible; y los jóvenes de todas las edades, que deben implicarse directamente. Un enfoque podría ser el uso de temas transversales para elaborar diversos textos convincentes sobre grupos de ODS.
Estos temas podrían ser, entre otros:
} Bosques y árboles: redes de seguridad para la población pobre del medio rural (ODS1, ODS2, ODS5, ODS7, ODS8, ODS15)
} Bosques y árboles: nuestra infraestructura verde (ODS6, ODS11, ODS13, ODS15)
} Bosques y árboles: pilares de una economía verde (ODS7, ODS8, ODS12, ODS15)
} Bosques y árboles: el futuro del planeta (ODS6, ODS13, ODS15)
} Bosques y árboles: su contribución a la felicidad (ODS1, ODS2, ODS3, ODS11, ODS15)
Estos textos podrían elaborarse luego de manera que fueran de interés para distintos públicos, utilizando estudios de casos para dar un toque de color. Podría haber, por ejemplo, material dirigido a niños pequeños, además de una presentación muy diferente del mismo texto destinada a posibles donantes filantrópicos de proyectos forestales. En el caso de mensajes de alcance mundial, esta acción podría ser emprendida por el grupo de comunicadores de la Asociación de Colaboración en materia de Bosques y vincularse con la estrategia de comunicación y divulgación del Plan estratégico de las Naciones Unidas para los bosques. No obstante, la actuación debe ir mucho más allá y se deben elaborar textos y distribuirlos de forma generalizada para ampliar la colaboración y el interés.
Colaborar con el sector privado, dentro y fuera del sector forestal
Con sus conocimientos especializados, acceso a los recursos y capacidad de innovación, el sector privado es fundamental para la consecución de las metas de los ODS. En los estudios de casos presentados en capítulos anteriores se pone de manifiesto que la utilización de las cadenas de valor y el aprovechamiento de las capacidades del sector privado pueden aumentar la productividad y los ingresos locales. Un ejemplo de esto sería la integración vertical que agrega valor a través de la elaboración maderera y la mejora de la cooperación entre empresas de todos los tamaños. Esta cuestión es esencial para mejorar los medios de vida de quienes habitan en los bosques y cerca de ellos, así como para muchas personas de zona urbanas cuyos empleos se benefician de algún modo de la presencia de un sector forestal pujante.
Existe una necesidad general de contar con un entorno positivo y propicio para la actividad del sector privado. Para ayudar a crear dicho entorno será necesario avanzar en la consecución del ODS 16 relativo a la promoción de sociedades pacíficas e inclusivas para un desarrollo sostenible y el ODS17 sobre medios de ejecución. En el marco de los ODS, revisten especial importancia la Meta 16.6 relativa a la creación de instituciones eficaces y transparentes que rindan cuentas y la Meta 16.7 relativa a garantizar la adopción decisiones inclusivas, participativas y representativas que respondan a las necesidades, así como las metas del ODS17 sobre finanzas, ciencias, transferencia de tecnología y creación de capacidad. El marco jurídico debería proporcionar seguridad sobre la tenencia de la tierra y los derechos de uso de los recursos de tierras y bosques.
Las intervenciones de políticas deberían centrarse en las medidas necesarias para producir resultados que contribuyan a la consecución de los ODS, pero que no proporcionara necesariamente el mercado. Es presumible que entre estas intervenciones se incluya una combinación de enfoques reglamentarios e incentivos. Sin embargo, el sector privado opera en muchos niveles diferentes y pueden ser necesarios enfoques distintos en circunstancias diferentes. El sector forestal tanto formal como informal comprende un gran número de empresas pequeñas o microempresas, mientras que en el extremo opuesto se encuentran algunas empresas muy grandes. Hay también muchas empresas fuera del sector forestal que pueden tener una repercusión importante en los bosques. Estas abarcan desde pequeños agricultores que utilizan tierras forestales para cubrir sus necesidades de subsistencia, hasta grandes empresas que invierten en la agricultura comercial a gran escala y otras actividades industriales como las actividades minera e hidroeléctrica, que pueden provocar deforestación.
En menor escala, entre las prioridades suelen figurar la capacitación dirigida a mejorar las prácticas de gestión de tierras, el fomento de la agroforestería, el establecimiento de organizaciones de productores, la mejora del acceso a los mercados y la disponibilidad de mecanismos de financiación adecuados. A mayor escala, puede ser necesario abordar posibles obstáculos a la inversión, que podrían ser financieros o, por ejemplo, estar relacionados con la disponibilidad de infraestructuras y espacios dotados de los servicios adecuados para la transformación de la madera.
En los casos en que la producción a gran escala de productos básicos contribuye a la deforestación, la regulación eficaz de los cambios del uso de la tierra figuraría entre las medidas apropiadas. Existe asimismo margen para aumentar la colaboración con el sector privado a fin de elaborar iniciativas de gobernanza privadas, tales como sistemas de certificación voluntarios y compromisos con cadenas de suministro que no provoquen deforestación. En respuesta al llamamiento mundial para luchar contra la deforestación y la degradación de los bosques, cada vez más minoristas y bancos contraen compromisos voluntarios para que la deforestación se vea excluida de sus cadenas de suministro o su financiación.
Otro enfoque innovador de colaboración con el sector privado es la creación de asociaciones de múltiples partes interesadas. Por ejemplo, es poco probable que el sector privado invierta en la gestión forestal sostenible a menos que haya un mercado para los bienes o servicios que produzca. Por otro lado, al colaborar con el sector público y el sector filantrópico voluntario, es posible movilizar fuentes alternativas de financiación para sufragar los costos que entraña el suministro de bienes públicos como los servicios ecosistémicos.
Invertir en la transformación del sector informal
Especialmente en los países en desarrollo, el sector forestal informal suele ser mucho mayor que el formal y resulta esencial descubrir oportunidades de desarrollo. No obstante, operar en el sector informal puede hacer que se pierdan oportunidades de emprender actividades de valor añadido y aumentar la vulnerabilidad de los medios de vida. El sector informal supone asimismo una pérdida de ingresos fiscales y puede aumentar la presión sobre los recursos medioambientales. La inversión en el sector informal ofrece grandes posibilidades de fortalecer vías forestales para el logro de los ODS al aumentar la actividad económica, mejorar las condiciones de empleo y fomentar un enfoque más sostenible de la gestión forestal. Es probable que ello requiera inversiones en la capacitación, el fomento de la capacidad y el establecimiento de organizaciones de productores.
Cada vez hay más indicios de que empoderar así a la población rural será fundamental para promover el cambio y alcanzar muchas de las metas de los ODS. También es importante involucrar a los jóvenes: es más difícil para el sector forestal atraer a los jóvenes si se percibe que tiene una mano de obra envejecida, pero la iniciativa y energía de estos resulta vital para el futuro del sector. Muchas mujeres actúan como empresarias rurales en el sector informal y desempeñan un importante papel en actividades de valor añadido. En los casos en que aún no exista, se necesita un enfoque que integre la igualdad de género y otorgue a las mujeres el mismo acceso a la propiedad y tenencia de la tierra y otros recursos forestales. Fortalecer la tenencia, así como alentar un enfoque sostenible a largo plazo de la gestión forestal, brinda la oportunidad de mejorar un acceso a los bosques y árboles equitativo desde el punto de vista del género.
El sector informal también puede predominar allí donde no hay suficiente seguridad de acceso a la tierra y los recursos forestales a largo plazo. Este aspecto repercute profundamente en las actitudes hacia la gestión forestal sostenible, pero si las personas disponen de derechos claros y seguros, son más propensas a adoptar un enfoque a más largo plazo ya que saben que ellas o sus sucesores se beneficiarán del mismo. En los casos en que la tenencia insegura constituye un problema grave, será necesario un marco jurídico que ofrezca seguridad y utilice las Directrices voluntarias sobre la gobernanza responsable de la tenencia de la tierra, la pesca y los bosques como marco de referencia.
Transferir a las comunidades y pequeños productores locales los derechos de gestión de los bosques de propiedad pública también brinda oportunidades de mejorar la contribución del sector informal a los ODS. A escala mundial, 1 500 millones de personas de poblaciones locales e indígenas tienen seguridad en los derechos sobre los recursos forestales gracias a la tenencia comunitaria, aunque la distribución geográfica es desigual y existen diversos enfoques de gestión forestal comunitaria o participativa. Otorgar a la población local con conocimientos tradicionales la posibilidad de influir en la toma de decisiones de formas que contribuyan al logro de las metas de los ODS puede generar beneficios. La trayectoria relativamente larga de la gestión forestal comunitaria en Nepal se presenta en el Capítulo 3. Muchos otros países, especialmente en América Latina y Asia, han adoptado enfoques similares. Por ejemplo, Estado Plurinacional de Bolivia ha hecho hincapié en los derechos de los pueblos indígenas a la tierra durante los últimos diez años y ha favorecido políticas redistributivas que, aunque han sido en gran parte satisfactorias, han encontrado obstáculos técnicos y de capacidad que en algunos casos han contribuido a la degradación de los recursos. De cara al futuro, existe la necesidad de aprender de las experiencias positivas en materia de gestión forestal comunitaria y reconocer la importancia del apoyo científico y técnico, la capacitación, la creación de capacidad y el acceso a los mercados, la información sobre el mercado y los recursos financieros adecuados; así como la necesidad de establecer claramente los derechos y responsabilidades de las distintas partes. Habrán de implantarse todas estas medidas a fin de fortalecer vías forestales hacia el desarrollo sostenible.
Integrar las políticas forestales en la agenda más amplia del desarrollo sostenible
Es esencial adoptar un enfoque integrado de la formulación de políticas a fin de avanzar en la consecución de las metas de los ODS. Con todo, la coordinación intersectorial puede ser difícil en los casos en que los gobiernos tengan ministerios y organismos basados en el sector que cuenten con asignaciones de recursos y mecanismos de rendición de cuentas propios. Se pueden generar tensiones si los encargados de formular las estrategias nacionales de desarrollo sostenible no reconocen la posible contribución de los bosques y árboles, mientras que los encargados de las políticas forestales consideran los resultados en materia forestal como un fin en sí mismos y no como una contribución a metas más amplias. Para lograr una coordinación intersectorial eficaz es necesario el diálogo y una acción coordinada, prestando especial atención al logro de los ODS y aprovechando los vínculos entre sectores en lugar de impulsar sectores individuales.
La Agenda 2030 y los ODS animan a los ministerios sectoriales a cambiar la forma en que trabajan. Deben coordinar sus políticas y estrategias de desarrollo en los distintos planos gubernamentales. Para lograrlo, los países pueden considerar la posibilidad de establecer plataformas de aplicación de los ODS integradas por sectores clave que estén relacionados con el uso y la gestión de los recursos naturales. Las plataformas de aplicación de los ODS permitirán reunir distintos ministerios y organismos gubernamentales con otras partes interesadas clave. Además de elaborar políticas de desarrollo sostenible, se centrarían también en la aplicación, detectando y abordando los obstáculos que impiden el cambio y haciendo un seguimiento de los progresos.
Llevar a cabo estudios analíticos nacionales o subnacionales de la posible contribución de los bosques y árboles al logro de los ODS
Existen pruebas claras de que los árboles y los bosques pueden hacer una aportación significativa a la realización de los ODS. Sin embargo, la naturaleza de esta contribución y el tipo de medidas en materia de políticas necesarias para aprovechar su potencial variarán según los contextos nacional y subnacional. Además, como se indica en la Agenda 2030, cada gobierno decidirá la forma de incorporar las aspiraciones y metas mundiales de los ODS en los procesos de planificación, las políticas y las estrategias nacionales, destacando la importancia de las estrategias de desarrollo sostenible cohesionadas y con titularidad nacional, sustentadas por marcos nacionales de financiación integrados26.
Los estudios analíticos nacionales o subnacionales ayudarían a elaborar medidas en materia de políticas que traten de ampliar al máximo la posible contribución de los bosques y árboles. Estos estudios podrían inspirarse en los marcos de análisis presentados en SOFO 2018. Realizar estos estudios analíticos nacionales y subnacionales también podría contribuir a eliminar obstáculos institucionales al proporcionar una base empírica sólida para la integración de las políticas relativas a los bosques en las políticas y estrategias nacionales en materia de desarrollo sostenible y al establecer relaciones más sólidas a medida que se desarrollen dichas estrategias. Un análisis profundo también puede ayudar a demostrar que la inversión pública propuesta en gestión forestal sostenible es muy ventajosa. Un enfoque de este tipo es asimismo importante en la formulación de instrumentos de políticas eficaces, al velar por que estén debidamente integrados y evitar los efectos contrarios que pueden surgir cuando se desarrollan medidas de apoyo específicas de cada sector aisladamente unas de otras. Las aportaciones de otros ministerios, departamentos y organismos pertinentes contribuirán también a asegurar que en los estudios se tomen en plena consideración factores que son externos al sector forestal.
Tal como se ilustra en los estudios de casos presentados en el Capítulo 3, el interés en incorporar los ODS en estrategias de desarrollo varía en función del nivel de desarrollo económico, los desafíos en cuanto a desarrollo, la geografía y el clima de los países. Así pues, estos estudios analíticos podrían empezar por determinar los ODS que resultan más pertinentes en función de las circunstancias de cada país.
26 Párrafos 55 y 63 de la Agenda 2030 sobre Desarrollo Sostenible.
En los estudios también se habrán de examinar posibles compensaciones recíprocas, tales como las compensaciones temporales (por ejemplo, entre los costos a corto plazo y los beneficios a más largo plazo), espaciales (por ejemplo, entre zonas rurales y urbanas) y sectoriales (por ejemplo, en los casos en que la forestación podría dar lugar a la pérdida de tierras agrícolas). Se podrían determinar asimismo las posibilidades de adoptar medidas relativas a los bosques que contribuyan a varias metas de los ODS.
En la medida de lo posible, estos estudios analíticos deberían cuantificar la contribución actual de los bosques y árboles a los ODS; determinar indicadores o parámetros pertinentes para medir los progresos; proporcionar más datos cualitativos de sus posibilidades de contribución; detectar deficiencias en los datos y necesidades de investigación; poner de relieve políticas relativas a los ODS en las que los bosques y árboles pueden tener la mayor repercusión; recomendar medidas en materia de políticas para conseguirlo. Dichos estudios también se beneficiarían de la participación de partes interesadas en todas las etapas, desde la elaboración del enfoque propuesto hasta la comprobación de las conclusiones preliminares. También debería haber un compromiso para examinar periódicamente estos estudios a fin de realizar el seguimiento de los progresos y tomar en cuenta nueva información.
Mejorar la disponibilidad y accesibilidad de los datos y otra información necesaria para evaluar y realizar el seguimiento de la contribución de los bosques y árboles a las metas de los ODS
La finalidad de los 230 indicadores mundiales relativos a los ODS es ayudar a medir los progresos realizados hacia la consecución de las metas de los ODS y proporcionar información para la formulación de políticas a partir de datos comprobados. El análisis realizado para el Capítulo 2 muestra que muchos de los indicadores existentes para los ODS son pertinentes para los bosques o se pueden adaptar con facilidad para referirse concretamente a ellos. Al reunir los datos disponibles derivados de muy diversas fuentes científicas, los parámetros temáticos ofrecen la posibilidad de analizar los datos que demuestran la relación más amplia entre los bosques y árboles y la Agenda 2030 más allá del ODS15, con el objetivo de poner de relieve interrelaciones y oportunidades para apoyar una formulación de políticas más coherente entre los distintos sectores y una aplicación más eficaz de los ODS. En el Capítulo 2 se ofrecen detalles de estos parámetros temáticos y se exponen lagunas de datos conexas, algunas de las cuales están relacionadas con datos que ya se han recopilado pero que no se han publicado aún de forma accesible. Estas lagunas de datos pueden cubrirse mediante la mejora de datos comparativos a nivel mundial sobre las cuestiones siguientes:
} los ingresos y el empleo en el sector formal de las pymes y en el sector informal, desglosando las estadísticas de empleo por género y tipo de trabajo;
} las cuestiones de género, incluidos datos desglosados por género sobre gestión forestal, utilización, gestión y el papel de toma de decisiones de las mujeres, incluida su participación en cooperativas, pequeñas empresas y otros modelos empresariales; la diferencia de retribución entre hombres y mujeres; las estudiantes en escuelas de enseñanza forestal y el apoyo que reciben; las cifras de mujeres docentes y la incorporación de estudios sobre las cuestiones de género en los programas de estudios forestales; las mujeres en puestos de liderazgo;
} las proporciones de personas empleadas en el sector forestal (en los sectores formal e informal) por tipo de propiedad. Como por ejemplo bosques estatales, propietario a gran escala, propietario comunitario o pequeño propietario. Y por derechos de tenencia o acceso, como por ejemplo, derechos seguros, derechos consuetudinarios, sin derechos;
} la recopilación y utilización de diferentes PFNM, y la comercialización, la recogida y el uso y comercio de leña;
} el turismo ecológico relativo a los bosques, incluidas las cifras de visitantes y el gasto;
} la contribución de los ecosistemas forestales a la diversidad biológica;
} la disponibilidad de espacios verdes accesibles con cubierta forestal en las ciudades.
Entre las posibles fuentes de información en cuanto a datos socioeconómicos figuran las encuestas sobre los medios de vida y el bienestar humano, los censos agropecuarios y los estudios de casos. Los países también deberían considerar la posibilidad de incluir más preguntas sobre el uso de los bosques y árboles en sus censos agropecuarios y encuestas por hogares. Según corresponda, también se debería incorporar estos datos en los sistemas nacionales de contabilidad y sería asimismo conveniente controlar periódicamente los cambios, por ejemplo, una vez cada cinco años.
Aunque es probable que haya una necesidad conexa de creación de capacidad en algunos países, será importante que estas nuevas necesidades de datos utilicen en la mayor medida posible los datos existentes, reconociendo también el deseo general de los países de armonizar la presentación de informes y disminuir la carga que esta supone. La disponibilidad de datos puede mejorarse a través del intercambio interno de estadísticas entre los sectores de cada país de forma que, por ejemplo, quienes pertenezcan al sector forestal tengan un acceso rápido a datos socioeconómicos para ayudar a mejorar la contribución socioeconómica de los bosques.
Como se señala en las conclusiones, también hay algunas esferas en las que se necesita una labor más minuciosa para investigar las relaciones subyacentes. Estas son, entre otras:
} El papel de los bosques y árboles en la reducción de la pobreza a largo plazo, en particular el conocimiento del sector informal y la función de las mujeres. Esta cuestión se beneficiaría de la mejora de los grupos de datos socioeconómicos aquí señalados.
} Las relaciones entre los bosques y el agua (en la actualidad, un grupo de expertos forestales mundiales está llevando a cabo una evaluación mundial exhaustiva de los conocimientos científicos sobre las interacciones y vínculos entre los bosques y el agua, bajo los auspicios de la Asociación de Colaboración en materia de Bosques).
} La degradación forestal, que es difícil de definir y medir, pero sigue siendo un problema grave, y sus efectos perjudiciales en los ecosistemas forestales y en los bienes

y servicios que estos proporcionan. Es importante poder realizar un seguimiento de los cambios y conocer mejor las causas y efectos de la degradación forestal.
} Los efectos que tienen en la población que depende de los bosques los daños sufridos por los bosques naturales, la función de los bosques y los árboles en la mitigación de los desastres naturales y de sus consecuencias, y los vínculos con el cambio climático. Es necesario estudiar estos aspectos para ayudar a fortalecer la resiliencia y la capacidad de adaptación. 

Metas de los ODS Parámetros temáticos
1.1 De aquí a 2030, erradicar para todas las personas y en todo el mundo la pobreza extrema (actualmente se considera que sufren pobreza extrema las personas que viven con menos de 1,25 dólares de los Estados Unidos [USD] al día) Proporción de personas que viven con menos de 1,25 USD al día y residen en los bosques o sus alrededores
Proporción de los ingresos derivados de recursos forestales entre la población rural pobre
1.4 De aquí a 2030, garantizar que todos los hombres y mujeres, en particular los pobres y los vulnerables, tengan los mismos derechos a los recursos económicos y acceso a los servicios básicos, la propiedad y el control de la tierra y otros bienes, la herencia, los recursos naturales, las nuevas tecnologías apropiadas y los servicios financieros, incluida la microfinanciación Proporción de bosques regulados por sistemas que otorgan derechos seguros de tenencia a las comunidades locales y otras personas que dependen de los bosques
1.5 De aquí a 2030, fomentar la resiliencia de los pobres y las personas que se encuentran en situaciones de vulnerabilidad y reducir su exposición y vulnerabilidad a los fenómenos extremos relacionados con el clima y otras perturbaciones y desastres económicos, sociales y ambientales Número de hectáreas sujetas a prácticas agroforestales como una contribución a la resiliencia de las personas pobres
2.1 De aquí a 2030, poner fin al hambre y asegurar el acceso de todas las personas, en particular los pobres y las personas en situaciones de vulnerabilidad, incluidos los niños menores de 1 año, a una alimentación sana, nutritiva y suficiente durante todo el año Cantidad de PFNM comestibles, incluida la carne de animales silvestres, obtenida y consumida
Prevalencia de personas que dependen de la leña y el carbón para cocinar y esterilizar el agua
2.3 De aquí a 2030, duplicar la productividad agrícola y los ingresos de los productores de alimentos en pequeña escala, en particular las mujeres, los pueblos indígenas, los agricultores familiares, los ganaderos y los pescadores, entre otras cosas mediante un acceso seguro y equitativo a las tierras, a otros recursos e insumos de producción y a los conocimientos, los servicios financieros, los mercados y las oportunidades para añadir valor y obtener empleos no agrícolas Número de personas que participan en el sector forestal y cantidad de ingresos generados
En el Cuadro 1 se indican las 28 metas de los ODS evaluadas en el Capítulo 2 y los parámetros temáticos utilizados en esta publicación, seguido de breves descripciones.
CUADRO A1
PARÁMETROS TEMÁTICOS RELACIONADOS CON LAS METAS DE LOS ODS EVALUADAS EN EL CAPÍTULO 2 
Metas de los ODS

EL ESTADO DE LOS BOSQUES DEL MUNDO 2018
Parámetros temáticos

5.5 Asegurar la participación plena y efectiva de las Proporción de mujeres empleadas en la administración mujeres y la igualdad de oportunidades de liderazgo a forestal nacional
todos los niveles decisorios en la vida política, económica Número de mujeres empleadas en el sector forestal y pública
Número de mujeres que participan en programas de capacitación forestal
5.a Emprender reformas que otorguen a las mujeres a) Proporción del total de la población agrícola con igualdad de derechos a los recursos económicos, así como derechos de propiedad o derechos seguros sobre los acceso a la propiedad y al control de la tierra y otros tipos terrenos forestales, desglosada por sexo; y b) proporción de bienes, los servicios financieros, la herencia y los de mujeres entre los propietarios de terrenos forestales, o
recursos naturales, de conformidad con las leyes titulares de derechos sobre terrenos forestales, desglosada
nacionales por tipo de tenencia
Proporción de países en que el ordenamiento jurídico (incluido el derecho consuetudinario) garantiza la igualdad de derechos de la mujer a la propiedad o el control de la tierra y los bosques
6.6 De aquí a 2020, proteger y restablecer los ecosistemas Cambio en la proporción de cubierta arbórea en las relacionados con el agua, incluidos los bosques, las principales cuencas hidrográficas del mundo a lo largo del montañas, los humedales, los ríos, los acuíferos y los lagos tiempo
Proporción de bosques gestionados con la conservación del suelo y el agua como un objetivo esencial
7.1 De aquí a 2030, garantizar el acceso universal a Proporción de la población que utiliza combustible de servicios energéticos asequibles, fiables y modernos madera como fuente de energía
7.2 De aquí a 2030, aumentar considerablemente la Proporción de combustible de madera en el consumo total proporción de energía renovable en el conjunto de fuentes final de energías renovables energéticas
8.3 Promover políticas orientadas al desarrollo que apoyen Proporción de empleo formal e informal en el sector las actividades productivas, la creación de puestos de forestal trabajo decentes, el emprendimiento, la creatividad y la innovación, y fomentar la formalización y el crecimiento de las microempresas y las pequeñas y medianas empresas, incluso mediante el acceso a servicios financieros
8.9 De aquí a 2030, elaborar y poner en práctica políticas Contribución del turismo basado en la naturaleza al PIB y encaminadas a promover un turismo sostenible que cree el empleo puestos de trabajo y promueva la cultura y los productos locales
11.4 Redoblar los esfuerzos para proteger y salvaguardar Para los sitios del patrimonio cultural que incluyen
el patrimonio cultural y natural del mundo elementos naturales en su designación, porcentaje del sitio
que está cubierto por árboles Cambio en la superficie protegida
11.7 De aquí a 2030, proporcionar acceso universal a Porcentaje de la población que tiene acceso a una zona zonas verdes y espacios públicos seguros, inclusivos y verde pública de al menos 1 ha a 15 minutos a pie accesibles, en particular para las mujeres y los niños, las (o 500 m) de su residencia personas de edad y las personas con discapacidad

12.2 De aquí a 2030, lograr la gestión sostenible y el uso eficiente de los recursos naturales
12.5 De aquí a 2030, reducir considerablemente la generación de desechos mediante actividades de prevención, reducción, reciclado y reutilización Índice de producción mundial de madera en rollo industrial en comparación con el índice de producción mundial de madera aserrada y tableros
Índice de Consumo Mundial per Capita de madera aserrada y tableros a base de madera Tasa de recuperación de papel (%)

Metas de los ODS Parámetros temáticos
12.6 Alentar a las empresas […] a que adopten prácticas sostenibles e incorporen información sobre la sostenibilidad en su ciclo de presentación de informes Proporción de madera en rollo industrial proveniente de bosques certificados
12.7 Promover prácticas de adquisición pública que sean sostenibles, de conformidad con las políticas y prioridades nacionales Número de países que aplican políticas sostenibles de adquisición pública de madera
13.1 Fortalecer la resiliencia y la capacidad de adaptación a los riesgos relacionados con el clima y los desastres naturales en todos los países Superficie forestal (ha) destruida/afectada por desastres naturales relacionados con el clima en los últimos 20 años (1996 – 2016)
Número de países que cuentan con estrategias de reducción del riesgo de desastres a nivel nacional y local que incluyen medidas basadas en los bosques
13.2 Incorporar medidas relativas al cambio climático en las políticas, estrategias y planes nacionales Número de países que han notificado el establecimiento de una política, estrategia o plan integrado que se refiera a la capacidad del sector forestal de adaptarse a los efectos adversos del cambio climático y de promover la resiliencia ante dicho cambio
13.3 Mejorar la educación, la sensibilización y la capacidad humana e institucional respecto de la mitigación del cambio climático, la adaptación a él, la reducción de sus efectos y la alerta temprana Número de países que han incorporado la mitigación, la adaptación, la reducción del impacto y la alerta temprana relacionadas con los bosques en los planes de estudios de primero, segundo y tercer año escolar
15.1 De aquí a 2020, asegurar la conservación, el restablecimiento y el uso sostenible de los ecosistemas terrestres y los ecosistemas interiores de agua dulce y sus servicios, en particular los bosques, los humedales, las montañas y las zonas áridas, en consonancia con las obligaciones contraídas en virtud de acuerdos internacionales Indicador 15.1.1 de los ODS:
Superficie forestal como proporción de la superficie total Indicador 15.1.2 de los ODS:
Proporción de lugares importantes para la diversidad biológica terrestre y del agua dulce que forman parte de zonas protegidas, desglosada por tipo de ecosistema
15.2 De aquí a 2020, promover la puesta en práctica de la gestión sostenible de todos los tipos de bosques, detener la deforestación, recuperar los bosques degradados y aumentar considerablemente la forestación y la reforestación a nivel mundial Indicador 15.2.1 de los ODS:
Progresos en la gestión forestal sostenible
15.3 De aquí a 2030, luchar contra la desertificación, rehabilitar las tierras y los suelos degradados, incluidas las tierras afectadas por la desertificación, la sequía y las inundaciones, y procurar lograr un mundo con efecto neutro en la degradación del suelo Proporción de bosques degradados respecto de la superficie forestal total
15.4 De aquí a 2030, asegurar la conservación de los ecosistemas montañosos, incluida su diversidad biológica, a fin de mejorar su capacidad de proporcionar beneficios esenciales para el desarrollo sostenible Indicador 15.4.1 de los ODS:
Cobertura de las áreas protegidas de lugares importantes para la diversidad biológica de las montañas Indicador 15.4.2 de los ODS:
Índice de cobertura verde de las montañas
15.5 Adoptar medidas urgentes y significativas para reducir la degradación de los hábitats naturales, detener la pérdida de biodiversidad y, de aquí a 2020, proteger las especies amenazadas y evitar su extinción Indicador 15.5.1 de los ODS: Índice de la Lista Roja
15.b Movilizar recursos considerables de todas las fuentes y a todos los niveles para financiar la gestión forestal sostenible y proporcionar incentivos adecuados a los países en desarrollo para que promuevan dicha gestión, en particular con miras a la conservación y la reforestación La asistencia oficial para el desarrollo y el gasto público en la conservación y el uso sostenible de los bosques

ODS1. Poner fin a la pobreza en todas sus formas y en todo el mundo
En términos generales, los bosques desempeñan tres funciones diferentes en los medios de subsistencia de la población rural pobre: prestan apoyo al consumo o uso de subsistencia actual, brindan valiosas redes de seguridad y ofrecen una posible vía para salir de la pobreza (Cavendish, 2003). El ODS1 tiene cinco metas principales y dos metas relativas a “medios de implementación”. A fin de ayudar a evaluar la contribución de los bosques y los árboles al ODS1, se analizaron tres metas usando cuatro parámetros temáticos.
META 1.1 DE LOS ODS
 De aquí a 2030, erradicar para todas las personas y en todo el mundo la pobreza extrema (actualmente se considera que sufren pobreza extrema las personas que viven con menos de
1,25 USD al día)
Proporción de personas que viven con menos de 1,25 USD al día y residen en los bosques o sus alrededores
La finalidad de este parámetro es ayudar a evaluar el solapamiento entre cubierta forestal y altas tasas de pobreza. La distribución territorial de la pobreza en relación con los bosques es importante, dado que los medios de subsistencia de los hogares más pobres tienden a ser relativamente más dependientes de los bosques.
La proporción de personas que viven con menos de 1,25 USD al día y residen en los bosques o sus alrededores se calculó dividiendo i) el número de personas de las zonas rurales que viven con menos de 1,25 USD al día y residen en los bosques o sus alrededores por ii) el número total de personas de las zonas rurales que viven con menos de 1,25 USD al día.
El número de personas de las zonas rurales que viven con menos de 1,25 USD al día y residen en los bosques o sus alrededores se calculó multiplicando la población forestal regional por la tasa media de pobreza regional. El número total de personas de las zonas rurales que viven con menos de 1,25 USD al día en cada país se calculó multiplicando la población rural total por la tasa de pobreza. Las tasas de pobreza están disponibles en el informe del FIDA (2016). Para los países que no están incluidos en el Informe sobre el desarrollo rural 2016 del FIDA, se utilizaron las tasas medias de pobreza rural regionales siguientes: Asia, 18,7%; América Latina: 9,2%; África: 56,1%. La población forestal (el número de personas que viven en los bosques o sus alrededores) se calculó utilizando los promedios regionales para cada país notificados por Chomitz (2007); la información sobre la población rural relativa a cada país está disponible en los conjuntos de datos del Banco Mundial.
Cabe señalar que el umbral de pobreza internacional fue actualizado en 2015 a 1,90 USD al día a precios de 2011, y que el indicador de los ODS también se actualizará del modo consiguiente con arreglo a la decisión del Grupo Interinstitucional y de Expertos sobre los Indicadores de los ODS en octubre de 2015 de medir la pobreza extrema según el “umbral internacional de la pobreza” en vigor, decisión ratificada posteriormente por la Comisión de Estadística de las Naciones Unidas.
Proporción de los ingresos derivados de recursos forestales entre la población rural pobre La finalidad de este parámetro es ayudar a evaluar la contribución de los bosques para apoyar el consumo de los hogares pobres. Los datos se basan en estudios anteriores (tales como Angelsen et al., 2014) que han cuantificado los ingresos ambientales de los hogares rurales como una de las principales fuentes de subsistencia.
META 1.4 DE LOS ODS
 De aquí a 2030, garantizar que todos los
hombres y mujeres, en particular los pobres y los vulnerables, tengan los mismos derechos a los recursos económicos y acceso a los servicios básicos, la propiedad y el control de la tierra y otros bienes, la herencia, los recursos naturales, las nuevas tecnologías apropiadas y los servicios financieros, incluida la microfinanciación
Proporción de bosques regulados por sistemas que otorgan derechos seguros de tenencia a las comunidades locales y otras personas que dependen de los bosques
La finalidad de este parámetro es ayudar a evaluar los progresos realizados en relación con los derechos seguros de tenencia para las comunidades rurales y otras personas que dependen de los bosques. Las fuentes de datos son la Evaluación de los Recursos Forestales Mundiales (FAO, 2015a) y la RRI (2014).
META 1.5 DE LOS ODS
 De aquí a 2030, fomentar la resiliencia de los pobres y las personas que se encuentran en situaciones de vulnerabilidad y reducir su exposición y vulnerabilidad a los fenómenos extremos relacionados con el clima y otras perturbaciones y desastres económicos, sociales y ambientales
Número de hectáreas sujetas a prácticas agroforestales como una contribución a la resiliencia de las personas pobres
La finalidad de este parámetro es ayudar a evaluar la contribución de los bosques y los árboles para apoyar la resiliencia de los medios de subsistencia por medio de la agroforestería, dando a tal efecto una indicación de la cubierta arbórea en los paisajes agrícolas. Los datos se han adaptado de Zomer et al, (2009).
ODS2. Poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible
A fin de ayudar a evaluar la contribución de los bosques y los árboles al ODS2, se analizaron dos metas usando tres parámetros temáticos.
META 2.1 DE LOS ODS
 De aquí a 2030, poner fin al hambre y asegurar
el acceso de todas las personas, en particular los pobres y las personas en situaciones de vulnerabilidad, incluidos los niños menores de 1 año, a una alimentación sana, nutritiva y suficiente durante todo el año
Cantidad de PFNM comestibles, incluida la carne de animales silvestres, obtenida y consumida La finalidad de este parámetro es destacar la función de los bosques y los árboles en cuanto a proporcionar alimentos de origen vegetal y animal que las personas que dependen de los bosques utilizan para satisfacer sus necesidades alimentarias, diversificar su alimentación o generar ingresos. Las fuentes de datos comprenden la bibliografía publicada y estudios de casos.
Prevalencia de personas que dependen de la leña y el carbón para cocinar y esterilizar el agua La finalidad de este parámetro es destacar la importancia del combustible de madera para la seguridad alimentaria y la nutrición. Entre las fuentes de datos se incluyen la bibliografía publicada y estudios de casos.
META 2.3 DE LOS ODS
 De aquí a 2030, duplicar la productividad agrícola y los ingresos de los productores de alimentos en pequeña escala, en particular las mujeres, los pueblos indígenas, los agricultores familiares, los ganaderos y los pescadores, entre otras cosas mediante un acceso seguro y equitativo a las tierras, a otros recursos e insumos de producción y a los conocimientos, los servicios financieros, los mercados y las oportunidades para añadir valor añadido y obtener empleos no agrícolas
Número de personas que participan en el sector forestal y cantidad de ingresos generados La finalidad de este parámetro es demostrar la función de los bosques y árboles en el suministro de ingresos que las personas pueden utilizar para comprar alimentos. Entre las fuentes de datos se incluyen la bibliografía publicada y estudios de casos.
ODS5. Lograr la igualdad de género y empoderar a todas las mujeres y las niñas
A fin de ayudar a evaluar la contribución de los bosques y los árboles al ODS5, se analizaron dos metas usando cinco parámetros temáticos. Estas metas se centran en la participación de las mujeres en la adopción de decisiones mediante su presencia en puestos de alto nivel y gerenciales. Cabe señalar, no obstante, que gran parte de la desigualdad de género tiene su origen en la sociedad en su conjunto, más allá del sector forestal, por lo que la capacidad de un sector específico para abordar cambios sociales generales es limitada. Sin embargo, considerando la escala y la índole de las oportunidades que presenta, el sector forestal puede ayudar a superar la desigualdad de género tanto dentro del sector como en otros ámbitos.
META 5.5 DE LOS ODS
 Asegurar la participación plena y efectiva de las mujeres y la igualdad de oportunidades de liderazgo a todos los niveles decisorios en la vida política, económica y pública
Proporción de mujeres empleadas en la administración forestal nacional Número de mujeres empleadas en el sector forestal Número de mujeres que participan en programas de capacitación forestal
La finalidad de estos parámetros era ayudar a evaluar los progresos realizados hacia la potenciación del papel que desempeñan las mujeres en el sector forestal formal, así como reconocer la importancia de la educación para la igualdad de género en el sector forestal. Entre las fuentes de datos se incluyen la bibliografía publicada y estudios de casos.
META 5.A DE LOS ODS
 Emprender reformas que otorguen a las
mujeres igualdad de derechos a los recursos económicos, así como acceso a la propiedad y al control de la tierra y otros tipos de bienes, los servicios financieros, la herencia y los recursos naturales, de conformidad con las leyes nacionales
a) Proporción del total de la población agrícola con derechos de propiedad o derechos seguros sobre los terrenos forestales, desglosada por sexo; b) proporción de mujeres entre los propietarios de terrenos forestales, o titulares de derechos sobre terrenos forestales, desglosada por tipo de tenencia; c) Proporción de países en que el ordenamiento jurídico (incluido el derecho consuetudinario) garantiza la igualdad de derechos de la mujer a la propiedad y/o el control de la tierra y los bosques La finalidad de estos parámetros era ayudar a evaluar los derechos de las mujeres en cuanto al acceso a los recursos económicos relacionados con los bosques y los árboles, que es importante para la resiliencia de los medios de subsistencia. Además, los derechos de las mujeres a la tierra y los bosques formalizados legalmente son un paso importante para promover el objetivo de igualdad de género. Entre las fuentes de datos se incluyen la bibliografía publicada y estudios de casos.
ODS6. Garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y el saneamiento para todos
A fin de ayudar a evaluar la contribución de los bosques y los árboles al ODS6, se analizó una meta usando dos parámetros temáticos.
META 6.6 DE LOS ODS
 De aquí a 2020, proteger y restablecer los ecosistemas relacionados con el agua, incluidos los bosques, las montañas, los humedales, los ríos, los acuíferos y los lagos
Cambio en la proporción de cubierta arbórea en las principales cuencas hidrográficas del mundo a lo largo del tiempo
La finalidad de este parámetro era destacar el hecho de que todos los bosques y los ecosistemas basados en árboles influyen en el agua, y reconocer que la relación entre los bosques y el agua se extiende más allá de los límites políticos. Entre las fuentes de los datos se incluye la plataforma Global Forest Watch – Water/Aqueduct del WRI, que presenta datos geoespaciales de cubierta arbórea de Hansen et al. (2013) desglosados por las principales cuencas hidrográficas del mundo o con arreglo a HydroSHEDS según la definición de la FAO (2011b). La proporción de superficie de cubierta arbórea en las principales cuencas hidrográficas mundiales se calculó como relación entre la cubierta arbórea dentro de la cuenca hidrográfica y la superficie total de la cuenca; esta relación se calculó tanto para el año 2000 como para 2015. Los cambios en la cubierta arbórea se calcularon en función de la diferencia entre la cubierta arbórea histórica (según lo propuesto por Hansen et al. [2013]) y la cubierta arbórea en 2000 y 2015.
Respecto del riesgo de erosión, se asignaron a cada cuenta hidrográfica puntuaciones de incendios y estrés hídrico de base de 1 a 5 (donde 1 es el riesgo más bajo y 5 el riesgo más alto). En el caso de la erosión y los incendios, estos ya estaban incluidos en los datos del WRI; para el estrés hídrico de base, se aplicó una puntuación similar de 1 a 5 al sistema de colores de los mapas suministrados por Global Forest Watch – Water, con puntuaciones basadas en un análisis visual. Luego se contaron las principales cuencas hidrográficas mundiales sobre la base de la proporción de cubierta arbórea perdida y la puntuación de riesgo, y sucesivamente esta cifra se dividió por el número total de cuencas hidrográficas para obtener el porcentaje de cuencas que tienen la proporción relacionada de pérdida de cubierta arbórea y riesgo.
Proporción de bosques gestionados con la conservación del suelo y el agua como un objetivo esencial
La finalidad de este parámetro era ayudar a evaluar la contribución de la gestión forestal a la conservación del suelo y del agua con miras a la consecución del ODS6. Entre las fuentes de datos se incluye la Evaluación de los Recursos Forestales Mundiales (FAO, 2015a). Para cada país, se calculó la proporción de bosques para los que la protección del suelo y del agua es un objetivo de gestión principal en relación con la superficie forestal total del país. También se realizó un análisis similar para las principales regiones del mundo. Además, se hizo un análisis para informar sobre el porcentaje de los bosques nacionales que se gestionan con los siguientes objetivos de gestión específicos: estabilización costera, agua limpia, erosión y control de avalanchas y desertificación. ODS7. Garantizar el acceso a una energía asequible, fiable, sostenible y moderna para todos
A fin de ayudar a evaluar la contribución de los bosques y los árboles al ODS7, se analizaron dos metas usando dos parámetros temáticos.
META 7.1 DE LOS ODS
 De aquí a 2030, garantizar el acceso universal
a servicios energéticos asequibles, fiables y modernos
Proporción de la población que utiliza combustible de madera como fuente de energía Dado que el Indicador 7.1.2 de los ODS abarca todos los combustibles y tecnología limpios que apoyan el acceso a servicios energéticos asequibles, fiables y modernos, lo que incluye el uso limpio y eficiente del combustible de madera, la finalidad de este parámetro es ayudar a medir la contribución de los bosques y los árboles al acceso universal a la energía. Se basa en la proporción de la población que depende del combustible de madera para obtener servicios energéticos básicos (cocina y calefacción).
META 7.2 DE LOS ODS
 De aquí a 2030, aumentar considerablemente la
proporción de energía renovable en el conjunto de fuentes energéticas
Proporción del combustible de madera en el consumo total final de energías renovables
La finalidad de este parámetro es ayudar a evaluar la contribución de los bosques y los árboles para aumentar la proporción de energía renovable en el conjunto de fuentes energéticas. El combustible de madera y la energía hidroeléctrica son actualmente las dos grandes fuentes de energía renovable más relacionadas con los bosques. Una de las limitaciones de este parámetro es que el combustible de madera es renovable únicamente si proviene de fuentes sostenibles.
ODS8. Promover el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos
A fin de ayudar a evaluar la contribución de los bosques y los árboles al ODS8, se analizaron dos metas usando dos parámetros temáticos.
META 8.3 DE LOS ODS
 Promover políticas orientadas al desarrollo que apoyen las actividades productivas, la creación de puestos de trabajo decentes, el
emprendimiento, la creatividad y la innovación, y fomentar la formalización y el crecimiento de las microempresas y las pequeñas y medianas empresas, incluso mediante el acceso a servicios financieros
Proporción del empleo formal e informal en el sector forestal
Resulta importante contar con los datos disponibles más fiables sobre el empleo formal e informal en el sector forestal. Las estadísticas disponibles proporcionan información sobre el primero, pero estimar el empleo informal resulta más difícil: ILOSTAT contiene estadísticas sobre la proporción de empleo informal en el empleo no agrícola para 62 países, pero no resulta posible extraer cifras sobre el empleo informal relacionado con los bosques. A fin de estimar la proporción de empleo informal respecto al empleo total en la silvicultura, se llevó a cabo un amplio examen de la bibliografía publicada.
También se hicieron estimaciones del empleo informal sobre la base de la relación entre los trabajadores por cuenta propia y el empleo informal. La OIT publica estadísticas sobre la situación en el empleo como uno de los principales indicadores para todos los países y regiones que se miden anualmente. El indicador está compuesto por las categorías siguientes: empleados, empleadores, trabajadores por cuenta propia y trabajadores familiares auxiliares (total de todos los sectores). La OIT usa la expresión “forma vulnerable de empleo” para los trabajadores por cuenta propia y los “trabajadores familiares no remunerados” al describir las condiciones de empleo en las regiones en desarrollo27. La proporción de la población ocupada total que trabaja por cuenta propia o en un negocio familiar es uno de los indicadores que se siguieron en la base de datos de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, lo que demuestra que el empleo informal y la prevalencia de diferentes formas de empleo pueden estar relacionadas desde el punto de vista conceptual en el contexto de los países en desarrollo. A fin de comprender en qué medida la frecuencia de empleo por cuenta propia en un país podría aportar información acerca de la prevalencia de trabajadores informales, se hizo un análisis de correlación de una muestra representativa (porcentaje) de los trabajadores por cuenta propia y la proporción de empleo informal no agrícola en una selección de países para los que se disponía de datos sobre el empleo informal. El análisis se realizó sobre la base de las estadísticas de la base de datos de la OIT de 2016 para la situación en el empleo de los trabajadores por cuenta propia, así como de las observaciones más recientes disponibles sobre el empleo informal. Demuestra que los indicadores se correlacionan en un valor de 0,6 con el coeficiente de correlación de Pearson. Esto implica que cuando hay un porcentaje de trabajadores por cuenta propia en el sector formal
27 Por ejemplo, http://www.ilo.org/addisababa/whats-new/ WCMS_377286/lang–en/index.htm.
de los países de ingresos bajos, también tiende a haber un porcentaje de trabajadores en el sector informal en ese país. Se realizó el análisis correspondiente para las dos series de datos desglosadas por sexo. La conclusión fue la misma, aunque el coeficiente de correlación es ligeramente más alto para las mujeres que para los hombres. Este método presenta algunas limitaciones: las estimaciones se basan en la relación estadística entre el empleo informal no agrícola y la proporción de trabajadores por cuenta propia. Los datos disponibles sobre el empleo informal eran limitados, ya que comprendían solo 44 países. Se supuso que la proporción de empleo forestal como porcentaje del empleo total fuera la misma en los sectores informal y formal.
META 8.9 DE LOS ODS
 De aquí a 2030, elaborar y poner en práctica
políticas encaminadas a promover un turismo sostenible que cree puestos de trabajo y promueva la cultura y los productos locales
Contribución del turismo basado en la naturaleza al PIB y el empleo
Este parámetro evalúa el turismo basado en la naturaleza, ya que la actividad turística forestal puede mejorar los medios de subsistencia y la gestión sostenible de los bosques. Dado que los bosques cubren aproximadamente el 30% de la superficie mundial de tierras, resulta plausible considerar que una parte significativa del turismo terrestre basado en la naturaleza se produce en los bosques, o al menos en territorios que incluyen ecosistemas forestales. Para este parámetro, por lo tanto, se utilizaron las contribuciones del turismo basado en la naturaleza al PIB y el empleo como una indicación estimativa. Por ahora no se dispone de datos sobre el ecoturismo basado en los bosques, ya que no hay conjuntos de datos exhaustivos sobre la importancia económica del turismo y la metodología estadística para medir el turismo sostenible aún se está desarrollando. Se requerirían datos más detallados para calcular el PIB directo del ecoturismo basado en los bosques como proporción del PIB total y las tasas de crecimiento relacionadas. Entre las fuentes de datos se incluyen la bibliografía publicada, estudios de casos nacionales e información de publicaciones de la industria.
ODS11. Lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles
A fin de ayudar a evaluar la contribución de los bosques y los árboles al ODS11, se analizaron dos metas usando tres parámetros temáticos.
META 11.4 DE LOS ODS
 Redoblar los esfuerzos para proteger y salvaguardar el patrimonio cultural y natural del mundo
Para los sitios del patrimonio cultural que incluyen elementos naturales en su designación, porcentaje del
sitio que está cubierto por árboles Cambio en la superficie protegida
La finalidad de estos parámetros es destacar la función de los bosques y los árboles al contribuir al patrimonio cultural y natural. El parámetro temático 11.4.1a usa datos de la UNESCO para evaluar con qué frecuencia los sitios del patrimonio mundial urbanos incluyen elementos naturales como algo esencial para su designación o gestión. El parámetro temático 11.4.1b usa la Base de Datos Mundial sobre Áreas Protegidas (WDPA, versión de julio de 2017) para evaluar el aumento de las zonas protegidas en las ciudades y sus alrededores, utilizando las categorías II, III, IV, V y VI de la UICN28. Los datos sobre los límites de las zonas protegidas se cruzaron con los de los perímetros de las zonas urbanas de cada país para evaluar el grado de cambio en la superficie protegida. Se realizó este cálculo para el período de 2000 a 2017, usando como referencia la fecha de designación indicada en la base de datos WDPA. Se consideraron todos los cambios en la superficie de las zonas protegidas para las categorías II a VI.
META 11.7 DE LOS ODS
 De aquí a 2030, proporcionar acceso universal a zonas verdes y espacios públicos seguros, inclusivos y accesibles, en particular para las mujeres y los niños, las personas de edad y las personas con discapacidad
Porcentaje de la población que tiene acceso a una zona verde pública de al menos 1 ha a 15 minutos a pie (o 500 m) de su residencia La finalidad de este parámetro es ayudar a evaluar la accesibilidad de las zonas verdes en
28 https://www.protectedplanet.net/c/wdpa-lookup-tables
las zonas urbanas. Varios factores, como la distancia, distribución, tipología y calidad de la zona contribuyen a la accesibilidad; por lo tanto, resulta insuficiente medir la cantidad de zonas urbanas abiertas per capita. Diferentes países han adoptado criterios ligeramente distintos para medir la accesibilidad. Por ejemplo, un criterio aplicado en Alemania establece las siguientes normas: puede considerarse que un habitante tiene acceso adecuado a zonas verdes si vive a una distancia que pueda recorrerse a pie (300 metros en línea recta, o 500 metros por senderos), andando unos 10 a 15 minutos, de una zona verde de tamaño mediano (1 a 10 hectáreas); o a una distancia media que pueda recorrerse a pie (700 metros en línea recta, o 1000 metros en senderos), andando unos 20 minutos, de una zona verde grande (> 10 hectáreas). Las fuentes de datos son la bibliografía publicada e información producida por órganos oficiales.
ODS12. Garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles
A fin de ayudar a evaluar la contribución de los bosques y los árboles al ODS12, se analizaron cuatro metas usando cinco parámetros temáticos.
META 12.2 DE LOS ODS
 De aquí a 2030, lograr la gestión sostenible y el uso eficiente de los recursos naturales
Índice de producción mundial de madera en rollo industrial en comparación con el índice de producción mundial de madera aserrada y tableros
La finalidad de este parámetro es demostrar los progresos realizados en cuanto a mejorar la eficiencia en el uso de la madera. La producción de madera en rollo industrial refleja la extracción de madera (el recurso primario) que luego se procesa para producir productos con valor añadido (madera aserrada y tableros). Este parámetro también refleja las mejoras tecnológicas en la conversión (aunque los datos disponibles sobre los factores de conversión están fragmentados, y puede resultar problemático hacer comparaciones entre países y a lo largo del tiempo). Una de las limitaciones de este parámetro es que aborda solamente la gestión sostenible en relación con la producción de madera en rollo industrial, pero no para otros productos forestales. Los datos están disponibles en la base de datos FAOSTAT (FAO, 2017d). Las estadísticas de la FAO carecen de datos sobre el suministro y uso de madera recuperada después del uso (reciclada); por lo tanto, se presenta un ejemplo relativo a los países europeos basado en datos de la European Panel Federation (Federación Europea de Fabricantes de Tableros).
Índice de consumo mundial per Capita de madera aserrada y tableros a base de madera La finalidad de este parámetro es reflejar las tendencias en el nivel medio de productos de la madera utilizados para satisfacer la demanda final de la economía. Los datos están disponibles en la base de datos FAOSTAT-Forestal (FAO, 2017d); se usó el año 2000 como año de referencia para el índice.
META 12.5 DE LOS ODS
 De aquí a 2030, reducir considerablemente la generación de desechos mediante actividades de prevención, reducción, reciclado y reutilización
Tasa de recuperación de papel (%)
La finalidad de este parámetro es mostrar los progresos logrados en la reducción de desperdicios por medio del reciclado, usando la tasa de recuperación de papel (porcentaje). La tasa de reciclado se calcula dividiendo la cantidad de papel recuperado recolectado por el consumo total de papel y cartón. Los datos están disponibles en la base de datos FAOSTAT-Forestal (FAO, 2017d).
META 12.6 DE LOS ODS
 Alentar a las empresas […] a que adopten
prácticas sostenibles e incorporen información sobre la sostenibilidad en su ciclo de presentación de informes
Proporción de madera en rollo industrial proveniente de bosques certificados La finalidad de este parámetro es evaluar los progresos realizados en la adopción de prácticas sostenibles en la totalidad de la cadena de valor del sector forestal a nivel mundial, usando información acerca de la proporción de productos de la madera certificados que provienen de bosques gestionados de manera sostenible y verificados por el FSC y el PEFC. La certificación forestal, un mecanismo basado en el mercado, alienta a las empresas a adoptar prácticas sostenibles a fin de demostrar su compromiso con la sostenibilidad. El etiquetado también ofrece información a los consumidores que desean comprar productos forestales sostenibles. Al totalizar los datos de certificación del FSC y el PEFC, se tiene en cuenta el doble cómputo que puede surgir cuando se requieren certificados de ambos sistemas para satisfacer diferentes requisitos de los clientes. El FSC y el PEFC reconocen este problema. En mayo de 2017, el FSC y el PEFC elaboraron una declaración conjunta en la que se indica que, a finales de 2016, el FSC notificó una superficie certificada total de 196 millones de hectáreas y el PEFC una superficie de 301 millones de hectáreas, por lo que la superficie combinada asciende a 497 millones de hectáreas. No obstante, según sus investigaciones conjuntas, habían llegado a la conclusión de que, para finales de 2016, casi 69 millones de hectáreas (o el 16 %) de la superficie forestal mundial tenía doble certificación29. Dado que las empresas también usan el compromiso de “deforestación cero” como un indicador de los progresos realizados para lograr la producción y el consumo sostenibles, se incluyen asimismo en el Capítulo 2 datos publicados por Forest Trends.
META 12.7 DE LOS ODS
 Promover prácticas de adquisición pública que
sean sostenibles, de conformidad con las políticas y prioridades nacionales
Número de países que aplican políticas sostenibles de adquisición pública de madera
La finalidad de este parámetro es medir los progresos realizados en la promoción de prácticas de adquisición pública para los productos forestales. Los datos están disponibles en fuentes publicadas.
ODS13. Adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos
A fin de ayudar a evaluar la contribución de los bosques y los árboles al ODS13, se analizaron tres metas usando cinco parámetros temáticos.
29 www.pefc.org/news-a-media/general-sfm-news/2370-doublecertification-on-the-rise-joint-pefc-fsc-data-shows/
META 13.1 DE LOS ODS
 Fortalecer la resiliencia y la capacidad de
adaptación a los riesgos relacionados con el clima y los desastres naturales en todos los países
Superficie forestal (ha) destruida/afectada por desastres naturales relacionados con el clima en los últimos 20 años (1996-2016)
La finalidad de este parámetro es ayudar a evaluar los efectos de los desastres naturales relacionados con el clima en la superficie forestal. Si bien persiste algo de incertidumbre, la bibliografía indica cada vez más que el aumento mundial de inundaciones, tormentas, sequías y olas de calor intensas tiene un probable vínculo con el cambio climático (Thomas y Lopez, 2015). Atraer la atención sobre el efecto de estos desastres relacionados con el clima en los recursos forestales puede ayudar a movilizar una acción más amplia en favor del clima, y puede favorecer la transición hacia un trayecto de crecimiento verde, con bajo consumo de carbono. Entre las fuentes de datos se incluyen la bibliografía publicada y las Evaluaciones de los recursos forestales mundiales (FAO, 2005, 2015a).
META 13.2 DE LOS ODS
 Incorporar medidas relativas al cambio climático en las políticas, estrategias y planes nacionales
Número de países que cuentan con estrategias de reducción del riesgo de catástrofes (RRC) a nivel nacional y local que incluyen medidas basadas en los bosques
Número de países que han notificado el establecimiento de una política, estrategia o plan integrado que se refiera a la capacidad del sector forestal de adaptarse a los efectos adversos del cambio climático y de promover la resiliencia ante dicho cambio
Estos parámetros se basan en el análisis de los informes nacionales para evaluar la importancia que los países asignan a los bosques y los árboles en sus estrategias RRC y políticas de adaptación al cambio climático. Las principales fuentes de datos son los informes nacionales pertinentes presentados en relación con la Estrategia Internacional de las Naciones Unidas para la Reducción de los Desastres (EIRD) y con las contribuciones determinadas a nivel nacional (CDN), así como las comunicaciones nacionales, los programas nacionales de acción para la adaptación (PNAA) y los planes nacionales de adaptación (PNA).
META 13.3 DE LOS ODS
 Mejorar la educación, la sensibilización y la
capacidad humana e institucional respecto de la mitigación del cambio climático, la adaptación a él, la reducción de sus efectos y la alerta temprana
Número de países que han incorporado la mitigación, la adaptación, la reducción del impacto y la alerta temprana relacionadas con los bosques en los planes de estudios de primero, segundo y tercer año escolar
La finalidad de este parámetro es hacer un seguimiento de los progresos realizados en cuanto a integrar la información acerca de la función de los bosques en los planes de estudios. Entre las fuentes de datos se incluyen los informes nacionales sobre el estado de la educación sobre el cambio climático que figuran en los documentos antes indicados, así como en los informes nacionales sobre la educación para el desarrollo sostenible presentados a la UNESCO, incluyendo los sitios web del Servicio
Mundial de Información Forestal y la Alianza
Mundial para la Reducción del Riesgo de
Desastres y la Resiliencia en el sector de la Educación (Global Alliance for Disaster Risk Reduction and Resilience).
ODS15. Proteger, restablecer y promover el uso sostenible de los ecosistemas terrestres, gestionar sosteniblemente los bosques, luchar contra la desertificación, detener e invertir la degradación de las tierras y detener la pérdida de biodiversidad
En el Capítulo 2 se usan seis indicadores de los ODS para evaluar los progresos realizados en cuatro de las metas del ODS15. Además, a fin de ayudar a evaluar más detalladamente la contribución de los bosques y los árboles al ODS15, se analizaron otras dos metas usando dos parámetros temáticos.
Los seis indicadores son los siguientes:
} 15.1.1 Superficie forestal como proporción de la superficie total

} 15.1.2 Proporción de lugares importantes para la diversidad biológica terrestre y del agua dulce que forman parte de zonas protegidas, desglosada por tipo de ecosistema
} 15.2.1 Progresos en la gestión forestal sostenible
} 15.4.1 Cobertura por zonas protegidas de lugares importantes para la diversidad biológica de las montañas
} 15.4.2 Índice de cobertura verde de las montañas
} 15.5.1 Índice de la Lista Roja (Indicador de nivel 1 para los ODS)
Los dos parámetros temáticos son los siguientes:
META 15.3 DE LOS ODS
 De aquí a 2030, luchar contra la desertificación,
rehabilitar las tierras y los suelos degradados, incluidas las tierras afectadas por la desertificación, la sequía y las inundaciones, y procurar lograr un mundo con efecto neutro en la degradación del suelo
Proporción de bosques degradados respecto de la superficie forestal total
La finalidad de este parámetro es mejorar la comprensión de la degradación forestal; no obstante, como se señaló en el Capítulo 2, las fuentes de datos actuales no son sólidas.
META 15.B DE LOS ODS
 Movilizar recursos considerables de todas las fuentes y a todos los niveles para financiar la gestión forestal sostenible y proporcionar incentivos adecuados a los países en desarrollo para que promuevan dicha gestión, en particular con miras a la conservación y la reforestación
La asistencia oficial para el desarrollo y el gasto público en la conservación y el uso sostenible de los bosques La finalidad de este parámetro es destacar el nivel de asistencia oficial para el desarrollo (AOD) y de gasto público en la conservación y el uso sostenible de los bosques. Hay datos disponibles sobre la AOD relacionada con los bosques en el sitio web de la OCDE. 
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